“O altruísmo é uma teoria de profundo ódio contra o homem e contra o êxito”

¿Son neutrales las redes sociales?

altruismoEn una conferencia dada en 1981, Ayn Rand, la autora de cabecera del actual presidente de la cámara de representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, y de los conservadores cristianos, leyó: “Ningún poder externo puede destruir al capitalismo y sus empresarios. Solo un poder interno: la moral. Más concretamente, el poder de una idea depravada, aceptada como principio moral: el altruismo. Esa teoría moral según la cual un hombre debe sacrificarse por otros. El altruismo es una teoría de profundo odio, contra el hombre, contra el éxito. El altruismo es enemigo del capitalismo”.

La idea del egoísmo como el motor de los negocios es razonable, pero no es, como la ideología capitalista quiso establecerlo, necesariamente el motor del bienestar de las sociedades. Los mismos economistas capitalistas han estudiado desde hace décadas los efectos de las “externalidades” por el cual un excelente negocio puede ser realizado no solo en detrimento del resto sino de los mismos beneficiados a largo plazo.

Para bien y para mal, el beneficio propio sigue siendo el corazón ideológico y práctico de los dueños de mega compañías como Google, Facebook, etc. Con una diferencia: ya no se trata de mentir para vender Coca Cola o McDonald’s sino de formas más extendidas y profundas de pensar y de sentir.

Las tecnologías digitales, que pueden servir para democratizar la información (Wikipedia es un ejemplo), para denunciar injusticias o hacerle la tarea difícil a un dictador al viejo estilo del siglo XX, también sirven para lo contrario: para manipular, todo debajo del manto de la pretendida neutralidad tecnológica.

El caso de las redes sociales es uno de esos ejemplos, probablemente el más significativo. No basta con demostrar que el gobierno ruso manipuló la opinión de los votantes estadounidenses valiéndose de estos instrumentos. Es necesario preguntarse, además, ¿cuál es la razón existencial de los dueños y administradores de esas mega sociedades en cuyas redes vive, literalmente, la mitad de la población mundial?

Es uno, básicamente: las ganancias. Es un negocio y funciona como tal.

Pero ¿no son los negocios una actividad pragmática, sin ideología? Tal vez los negocios sí, pero no los mega negocios.

Cuando uno habla con individuos que formaron parte de grandes compañías trasnacionales y conoce sus familias, no queda otra posibilidad que reconocer que son buenos padres, buenos esposos, buenos hijos, donantes regulares para causas nobles. Los individuos suelen ser muy buenos, pero cuando son gerentes de poderosas compañías de sodas, de tabaco, o de fast foods, cumplen una función, y su primer objetivo es que dicha compañía no quiebre. Es más: el objetivo es que el volumen de ganancias crezca sin parar, más allá de si el tabaco, el azúcar y las grasas recicladas matan a cientos de miles de personas por año. La moral individual casi no importa; los individuos no explican la realidad. Es el sistema para el cual trabajan.

Lo mismo compañías como Facebook, Twitter o Instagram. Zuckerberg es un buen muchacho, realiza donaciones millonarias (que en muchos casos es como si un obrero donase diez dólares a los afectados por un huracán). No obstante, su equipo de ingenieros y psicólogos trabaja día y noche para maximizar las ganancias maximizando el número de los nuevos clientes sin importar que para ello deban desarrollar estrategias de dependencia psicológica, sin importar que varios estudios insistan que Facebook produce depresión, sin importar que varias investigaciones hayan mostrado el carácter adictivo de esta actividad. Como la nicotina o el azúcar, las que fueron camufladas por las tabacaleras y todavía lo son por las gaseosas carbonatadas. Como el alcohol, el consumidor compulsivo satisface una necesidad creada mientras niega el problema y presume de su libertad.

Como en la economía actual, la clave del éxito de las megaempresas no radica, como se repite hasta el hastío, en satisfacer una demanda existente sino en crearla, ya que las demandas suelen no existir antes del producto.

Miles de millones de usuarios de las redes sociales han sido atrapados por unos muchachos de California, también por otra razón. Desde vendedores de lapiceras hasta actrices y vendedores de libros casi nadie puede prescindir de ellas porque es allí a donde se han mudado los consumidores. Un diario que no tenga una página en FB o en Twitter para distribuir sus noticias y artículos prácticamente no existe o existe a medias. Es decir, para los amantes de las redes y para quienes las detestan, son imprescindibles. Incluso para hacer conocer un artículo crítico de ellas mismas, como lo puede ser este. Por no entrar a hablar de las infraestructuras, como los cableados internacionales, que dependen cada vez más de estas paraestatales.

Las redes sociales son un medio y una tecnología que no tienen nada de neutral. Poseen su propia lógica, sus propios valores y su propia ideología.

Deberíamos preguntarnos, cómo y cuáles son los posibles efectos de estas súper concentradas redes y negocios en la realidad social y psicológica. Aparte de la adicción y las depresiones individuales, podemos sospechar efectos sociales. Cuando en los 90s veíamos a Internet como el principal instrumento para una Democracia directa en algún futuro por venir, no previmos los efectos negativos. ¿Son la creación de burbujas sociales uno de esos efectos? Los usuarios (¿individuos?) suelen eliminar con un solo click un “amigo” molesto. Esto, que parece muchas veces lo mejor, tiene un efecto acumulativo: hace que los individuos se rodeen de gente que piensa como ellos. Así se crean sectas, burbujas, mientras el individuo se vuelve intolerante ante la discrepancia o la opinión ajena. El producto, el nuevo pseudo-individuo, no sabe debatir. El insulto y el odio afloran a la velocidad de la luz. Así, las redes se convierten en fábricas de odio y de seudo amistades. La probabilidad de que viejos amigos terminen por insultarse por meras cuestiones de opinión es muy alta a medida que progresa cualquier conversación y degenera en discusión. El diálogo, antes probable cuando se estaba cara a cara con un café mediante, desaparece y aflora el amor propio, el Ego herido por cualquier punto y coma de más.

Claro que el odio y el egoísmo es tan antiguo como andar a pie, pero es probable que esté potenciado hoy con las redes antisociales. A partir de estas coordenadas mentales, quizás podríamos comprender mejor la ola fascista en los países donde surgieron y predominan estas redes y no reducirlo todo a una reacción contra la antigua inmigración. Tal vez no es casualidad que el surgimiento del nazismo en la Alemania de los ‘30 coincida con la explosión de la radio y la propaganda en los cines.

Las actuales redes antisociales, instrumentos democráticos (de solidaridad y altruismo) son hoy los transmisores favoritos del odio. Que estén gobernadas por mega sectas multibillonarias, cuyo objetivo central son las ganancias económicas, no debe ser casualidad.

Hay que tomarse en serio la confesión de Ayn Rand.

Fonte: Alainet
Por: Jorge Majfud
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Os Estados Unidos tem uma longa história de simpatia pelos nazistas

Lo que un mitin nazi de Nueva York de 1939 puede enseñarnos sobre América hoy.
Hay una larga historia de simpatías nazis en los Estados Unidos.

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Movimiento Nacional Socialista EEUU

Varios meses antes de que Alemania invadiera Polonia, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial, un grupo de aproximadamente 20.000 nazis estadounidenses realizó un mitin en el corazón de la ciudad de Nueva York.

Allí recitaron el Juramento de la Lealtad, agitaron banderas con esvásticas y levantaron sus brazos en saludos nazis.

El German American Bund, un grupo nazi que se deterioró durante el curso de la guerra, convocó a la reunión el 20 de febrero de 1939, en el Madison Square Garden de New York “Una noche en el Garden”, un breve documental dirigido por el dos veces nominado al Oscar, Marshall Curry, ofrece una visión de la supremacía blanca y el antisemitismo desenfrenado que se exhibió entonces.

Lanzado después de los mítines de supremacía blanca en Charlottesville, Virginia, la película de siete minutos revela escenas con paralelos aterradores a los mítines neonazis que América ha presenciado en los últimos meses. “Si nos pregunta para qué estamos luchando activamente bajo nuestra carta: primero, un Estados Unidos socialmente justo, blanco y gobernado por los gentiles”, se puede ver al líder del Bund, Fritz Kuhn, contando a la audiencia de 1939 en el video. “En segundo lugar, sindicatos controlados por gentiles, libres de la dominación judía dirigida por Moscú”.

En ese momento en la película, un manifestante sube al escenario y los hombres en el escenario lo atraparon rápidamente y lo golpearon. El manifestante, Curry escribe en el sitio web de la película, era Isadore Greenbaum, un plomero de 26 años, cuyo acto de desafío fue recibido con violencia y burlas. Además de golpearlo, los asistentes al acto le bajaron los pantalones mientras el público rugió de risa y vítores (Ver foto izq). Incluso puede verse en el video un chico joven en el escenario riéndose y frotándose las manos, entusiasmado por la paliza.

Greenbaum fue arrestado por conducta desordenada y multado con 25 dólares, según un artículo del New York Times que se publicó dos días después del mitin. Al presentarse en la corte al día siguiente, Greenbaum le dijo al juez: “Fui al Garden sin ninguna intención de interrumpir. Pero escuchando todo lo que dijeron con tanto odio contra mi religión perdí la cabeza, y sentí que era mi deber hablar”.
Cuando el juez le preguntó si había considerado que “personas inocentes” podrían haber muerto, Greenbaum respondió: “¿Se da cuenta de que muchos judíos podrían ser asesinados con la incitación a su persecución que estaban haciendo allá arriba?”

Después de la violencia en agosto en Charlottesville, Curry dijo que sentía que había una necesidad “urgente” de recordarles a los estadounidenses este episodio anterior de simpatías nazis en el país.

“Nos gustaría pensar que cuando se levantó el nazismo, todos los estadounidenses se horrorizaron al instante. Pero mientras que la gran mayoría de los estadounidenses estaban consternados por los nazis, también hubo un grupo significativo de estadounidenses que simpatizaban con su mensaje blanco supremacista y antisemita”, escribió en el sitio web de la película. Curry dijo que esperaba que quienes vieron la película reconocieran la pendiente resbaladiza entre consentir al fanatismo y participar activamente en él.

“Nos gustaría creer que hay líneas nítidas que nos dividen entre las buenas y las malas personas”, escribió. “Pero creo que la mayoría de los humanos tienen pasiones oscuras dentro de sí, esperando ser despertados por un demagogo gracioso y mezquino, que puede convencernos de que la decencia es para los débiles, que la democracia es ingenua y que la amabilidad y el respeto por los demás solo ridícula corrección política”.

La manifestación de 1939, dijo, “debería recordarnos que no debemos ser complacientes, que las cosas que nos importan deben ser nutridas y defendidas regularmente, porque incluso las personas aparentemente buenas tienen el potencial de hacer cosas horribles”.

Fonte: Huffpost EUA
Por: Antonia Blumberg
Tradução: Alicia Benmergui em Milim Revista Digital
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Despediu-se do psiquiatra deixando como lembrança um paralelepípedo em cima da mesa

Um mexicano em Paris

JG

Estou lendo um livrinho precioso. Em 68: Paris, Praga e México (editora Rocco, 2008), do escritor mexicano Carlos Fuentes, passeia pelos grandes movimentos insurrecionais libertários de 1968, todos vivenciados pessoalmente. Ainda estou a meio caminho, mas o que já li é suficiente para recomendá-lo fortemente. Não se trata de uma análise política acadêmica, mas reportagens emocionadas sobre o que ele chama de ano-constelação, no qual “sem razão aparente, imediatamente explicável, coincidem fatos, movimentos e personalidades inesperadas e separadas no espaço”. Como se franceses, tchecos e mexicanos tivessem marcado hora para a erupção de um vulcão, a partir de três bocas diferentes, geograficamente muito afastadas. A descrição está longe de ser neutra. Fuentes se apaixona pelo que vê e suas palavras dão vazão a este sentimento, com grande densidade literária.
Sei que internet em geral, Facebook em particular, não é território apropriado para textos extensos. Não à toa os grandes sucessos de audiência, que “viralizam”, são apenas imagens, no máximo comentários ligeiros, perecíveis. Vou remar contra a corrente. Gastei um tempinho digitando um pequeno trecho do livro, que reproduzo abaixo. Fala de Paris naquele ano agitado. Quem se dispuser a lê-lo, arrisco dizer, compartilhará algo escasso hoje em dia: gente identificada com a construção de um futuro mais fraterno, criativo, revolucionário. Todos aglutinados apesar de diferenças ideológicas e nutridos por essas mesmas diferenças. Alento nestes tempos de revitalização do fascismo.

Em tempo: comprei o livro no sebo Berinjela (avenida Rio Branco, 185 – loja 10, bem em frente à livraria Leonardo da Vinci). Não o estava procurando. A surpresa deste tipo de encontro é dessas coisas que a internet jamais proporcionará. Viva Berinjela !

Cafés, bistrôs, oficinas, aulas, fábricas, lares, esquinas dos bulevares: Paris se transformou em um grande seminário público. Os franceses descobriram que há anos não dirigiam a palavra uns aos outros, e que tinham muito a se dizer. Sem televisão e sem gasolina, sem rádio e sem revistas ilustradas, deram-se conta de que as “diversões” os tinham, realmente, distraído de todo contato humano real. Durante um mês, ninguém tomou conhecimento das gestações da princesa Grace ou dos amores de Johnny Halliday, ninguém se sentiu impelido pelos apelos publicitários para trocar de carro, relógio ou marca de cigarros. Em lugar das “diversões” da sociedade de consumo, renasceu de maneira maravilhosa a arte de as pessoas se reunirem para escutar e falar e reivindicar a liberdade de interrogar e duvidar.

Os contatos se multiplicaram, iniciaram-se, restabeleceram-se. Houve uma revolta – tão importante quanto as barricadas estudantis ou a Cartaz maio 68 1greve dos operários – contra a calma, o silêncio, a satisfação, a tristeza. Pais e filhos encontraram uma possibilidade de comunicação (ou se certificaram de que a haviam perdido). Maridos e mulheres se separaram por incompatibilidade política, moral e erótica (pois trata-se de sinônimos). Outros pares se conheceram nas barricadas, no debate permanente no Odéon, nas passeatas: o amor nasceu com a mesma velocidade dos acontecimentos. Flo é filha de uma montadora de filmes amiga minha; era a moça mais inibida do mundo; estuda em Nantes e ocupou a universidade com seus companheiros; Flo se libertou em uma cidade da qual despareceram os policiais, convocados com toda a urgência a Paris: Nantes, a cidade e sua universidade, e a linda Flo, foram verdadeiramente livres pela primeira vez. Madeleine é a inteligente editora de uma coleção de livros infantis em uma grande editora; seu marido é produtor de televisão. No momento mais tenso das barricadas, Madeleine transformou seu apartamento em refúgio e hospital para estudantes feridos; o marido reclamou que a atitude dela o comprometia: quando se trabalha na ORTF, tem-se de estar bem com o governo. “Escolha entre eu e Pompidou”, respondeu Madeleine. Jean-Jacques, um amigo psicanalista, queixa-se amargamente: “Os consultórios se esvaziaram, e muito. A revolução substituiu o psiquiatra. Nós nos sentimos inúteis. Ontem uma paciente minha esteve no consultório e disse: ‘Os senhores querem nos adaptar a essa sociedade idiota. Eu me nego a ser adaptada. Quero ser rejeitada e rejeitar o mundo atual’. E me deixou, como lembrança, um paralelepípedo em cima da mesa”.

Autor: Jacques Gruman
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Papa Francisco não enfrenta o “lobby gay”, os escândalos financeiros e a Pedofilia

         “A luta contra a pedofilia não é uma coisa que interesse ao Papa Francisco”

EF1Depois de “Avareza”, Emiliano Fittipaldi, julgado pelo Vaticano por roubo de documentos, publica “Luxúria”, onde mostra documentos inéditos sobre escândalos de pedofilia na Igreja. 

O jornalista italiano Emiliano Fittipaldi foi julgado em 2016 pelo tribunal do Vaticano, acusado de ter roubado e divulgado documentos secretos que mostravam os escândalos de corrupção envolvendo alguns dos mais importantes membros da Cúria Romana. Acabaria por ser absolvido, por ficar provado que não cometeu nenhum crime no interior da Cidade do Vaticano, pelo que o tribunal católico não tinha a jurisdição para o condenar. Já sobre os padres, bispos e cardeais que denunciou — no seu primeiro livro, Avareza — nem uma acusação por parte da igreja católica.

Apenas Fittipaldi e Gianluigi Nuzzi, outro jornalista italiano julgado pela divulgação de documentos secretos do Vaticano e sobre dois sacerdotes, suspeitos de terem passado a documentação para as mãos dos jornalistas, foram à barra do tribunal. Um destes clérigos, o padre espanhol Lucio Ángel Vallejo Balda, antigo colaborador próximo do Papa Francisco, foi mesmo condenado a 18 meses de prisão efetiva por ter divulgado documentos secretos. Francisco deixou-o sair da cadeia após ter cumprido seis meses de pena, como “ato de clemência”, e retirou-lhe todas as funções no Vaticano.

Durante o julgamento, Fittipaldi continuou a investigar e preparou, em segredo, um novo livro, que agora chega às bancas em português. Em Luxúria, o jornalista italiano volta-se para outro dos grandes escândalos da igreja católica: o abuso sexual de menores por parte de membros do clero. No livro, Fittipaldi publica dezenas de documentos secretos que mostram como vários bispos e cardeais — incluindo alguns dos mais próximos colaboradores do Papa Francisco — ocultaram durante anos casos de pedofilia ocorridos nas suas dioceses.

Um dos casos mais conhecidos é o do cardeal George Pell, atual líder da secretaria para a Economia do Vaticano e número três do Vaticano, que durante perto de três décadas terá ocultado centenas de casos de pedofilia na sua diocese, na Austrália. Fittipaldi publica inclusivamente uma carta enviada por Pell a Emma Foster, uma das vítimas de abusos sexuais, a oferecer à jovem um pagamento em troca do seu silêncio sobre o caso — caso não aceitasse, a Igreja defender-se-ia em tribunal até às últimas consequências, lê-se no documento.

Em entrevista ao Observador, o jornalista mostra-se desiludido com o Papa Francisco, considerando que a anunciada revolução do papa argentino é na verdade apenas uma ação de marketing e exemplificando com o facto de Francisco ter escolhido para o seu conselho consultivo (composto por nove elementos) três cardeais envolvidos em escândalos de pedofilia. Fittipaldi acusa mesmo o Papa Francisco de não fazer da luta contra a pedofilia uma prioridade e dá detalhes sobre a influência do lobby gay no Vaticano, que diz ter sido responsável pela resignação de Bento XVI.

EF2“Luxúria” é editado em português pela editora Saída de Emergência (FÁBIO VILARES/OBSERVADOR)

Começo pelo prólogo do livro, em que descreve detalhadamente os momentos do seu julgamento no Vaticano — era acusado de ter roubado e divulgado documentos secretos — a poucos metros dos apartamentos dos cardeais que tinha denunciado. Acabaria por ser absolvido. Como se sentiu a ser julgado pelo Vaticano?
Nada bem, porque considero a minha experiência e do meu colega [Gianluigi] Nuzzi uma das coisas mais absurdas que podem acontecer a um jornalista. É uma coisa que pode acontecer na Turquia de Erdogan ou na Coreia do Norte, mas não no Vaticano. Não sabia que havia uma lei tão severa contra a imprensa, que prevê a prisão entre os quatro e os oito anos para quem divulga informações reservadas.

Foi até humilhante, porque houve colegas jornalistas, sobretudo colegas vaticanistas [os jornalistas com acreditação permanente no Vaticano], que me atacaram ao definirem-me como um ladrão. De facto, eu no livro começo por dizer que a minha mãe quase teve um enfarte quando o Papa Francisco disse “o Fittipaldi é um ladrão de documentos”. Não é verdade que seja um ladrão. Nem uma goma roubei na minha vida. Mesmo assim, resolvi ir ao julgamento para explicar como se desenvolveram os factos e também para tornar claro na opinião pública italiana como se desenvolveu a história, como tudo aconteceu.

Podia ter recusado comparecer em tribunal. Porque é que preferiu ir?
Sim. Sou um cidadão italiano, não sou um cidadão do Vaticano. Mas, se eu não tivesse lá ido, iam fazer o julgamento na mesma sem eu estar presente e podiam inventar acusações de qualquer tipo. Portanto, preferi ir. Obviamente, foi tudo muito paradoxal, por vezes cómico, porque não obstante eu ter denunciado no livro “Avareza” todos os escândalos financeiros e económicos do Vaticano e dos cardeais, o único julgamento que havia era sobre os documentos divulgados. Éramos nós, os dois jornalistas, e os dois que nos teriam supostamente passado os documentos, os papéis, os únicos a ser julgados.

No Vaticano, neste momento, está a acabar um julgamento que foi aberto graças ao meu livro “Avareza”, sobre o apartamento de Bertone [Tarcisio Bertone, antigo secretário de Estado do Vaticano], que foi financiado com o dinheiro do hospital infantil Bambino Gesù. Um julgamento onde se pede três anos de prisão para o diretor do hospital, que deu o dinheiro ao cardeal Bertone. Mas o cardeal Bertone não foi nem chamado ao tribunal.

Neste novo livro, o Emiliano escreve precisamente sobre esse problema, dizendo que no Vaticano se aplicam penas mais pesadas a quem é transparente sobre os escândalos — neste caso sobre os da pedofilia — do que para os próprios criminosos. Há uma inversão de prioridades na Igreja?
A luta contra a pedofilia não é uma coisa que interesse ao Papa Francisco. Não é uma prioridade do Papa Francisco. Se tu és um pedófilo ou encobriste algum caso de pedofilia, muitas vezes és condenado a uma vida de oração e penitência. Nos casos mais graves, mas esses são muito poucos, és expulso da Igreja — mas muitas vezes continuas a receber um salário de padre em vez de fazer uma vida de penitência. Quem, pelo contrário, conta a um jornalista uma destas centenas de casos, quem fala de um destes processos secretos que há na Congregação para a Doutrina da Fé, arrisca o despedimento e a excomunhão. Nada disto mudou com o Papa Francisco. É exatamente igual.

Quando foi julgado, disse que a Igreja, com o seu julgamento, queria passar uma dupla mensagem. Por um lado aos jornalistas, para que desistissem de investigar o Vaticano, ou seriam duramente julgados; e por outro lado aos próprios membros da Cúria, para que desistissem de ajudar jornalistas, caso contrário seriam excomungados. Pensa que a Igreja conseguiu passar essa mensagem?
Não! Porque no “Luxúria”, o livro que aí tem, há informações secretas que consegui obter durante o julgamento. Quando fui julgado e ia ao Tribunal do Vaticano, havia quem ficasse à minha espera no corredor entre a entrada e a sala do tribunal, que tinha uns 300 metros, havia quem aparecesse por ali para me falar de notícias, para me entregar documentos. Porque há uma parte do Vaticano que quer uma verdadeira reforma. Claro que agora há muitas pessoas que têm medo de falar comigo.

Por exemplo, publiquei, no mês passado, um livro em Itália com um documento reservado sobre o caso da Emanuela Orlandi [jovem cidadã do Vaticano que desapareceu em 1983 com 15 anos, naquele que se tornou num dos casos mais obscuros da igreja católica], um documento que saiu diretamente do Vaticano, um documento apócrifo muito discutido. O Vaticano veio logo negar tudo. É impossível parar esta onda contra os jornalistas, de negações e de ocultação dos documentos. Seria muito melhor que o Vaticano adotasse uma política de transparência total, se realmente quer mudar.

EF3Emiliano Fittipaldi falou ao Observador em Lisboa, onde esteve este mês a apresentar o livro “Luxúria” (JOÃO FRANCISCO GOMES/OBSERVADOR)

No livro refere um detalhe significativo: três dos nove cardeais escolhidos pelo Papa Francisco para o C9, o conselho consultivo mais próximo do Papa, estão envolvidos em casos de ocultação de casos de pedofilia. Ainda há pouco dizia que, no que toca aos procedimentos internos, nada mudou com a mudança de Papa. O Papa Francisco não é a revolução de que tanto se fala?
Creio que os jornalistas têm de se preocupar com os factos e não com as palavras. O Papa Francisco diz que quer mudar a vergonha da pedofilia na Igreja, que vai mudar, que vai ser severo. São belas palavras, mas se depois vai promover para o C9 três cardeais como [George] Pell, como [Óscar Rodríguez] Maradiaga ou como [Francisco Javier] Errázuris, que são pessoas envolvidas em casos de pedofilia, e um inclusivamente — George Pell — com uma acusação por parte de um tribunal australiano, está a fazer uma mudança com as palavras, mas não com os factos.

O Emiliano escreve que em Itália, e nos países latinos e católicos no geral, é difícil haver uma investigação como a que houve no caso Spotlight, nos EUA, porque a imprensa é muito controlada pela Igreja. Enquanto jornalista italiano a investigar a Igreja, sentiu essa pressão?
Sim. Senti-a diretamente, esta pressão é muito forte. Nós, jornalistas que trabalhamos nos países latinos, nos países católicos, temos dificuldades objetivas muito mais fortes do que os que trabalham nos países anglo-saxónicos, porque temos uma imprensa menos livre, porque não temos uma tradição de jornalismo de investigação. Particularmente quando vamos contra um poder tão intocável como o da Igreja, é muito fácil ou autocensurarmo-nos, para não termos problemas, ou encontrar poucas fontes que ajudem a chegar à verdade no escândalo.

Isto não significa que não tenhamos de tentar romper o muro de silêncio e tentar ajudar sobretudo os mais inocentes, as crianças que não se podem defender. Esse é um dos motivos pelos quais eu fiz este livro. Quis contar como no Vaticano e em Itália existe um sistema como o do Spotlight, mas em 2017, com ocultação de casos e silenciamento das vítimas, exatamente sob o governo do Papa Francisco. Ele, nas suas palavras, disse que ia destruir o sistema da pedofilia na Igreja, mas o que acontece é o contrário, como o meu livro demonstra.

Pode dar exemplos concretos de como sentiu essa pressão por parte da Igreja?
Houve bispos em Itália, dos quais não vou dizer o nome, que me ameaçaram. Que me disseram “se publicares isto, faço-te a vida negra”. Houve cardeais que não responderam às minhas perguntas, mas que me telefonaram através do meu jornal para me dizer “tem cuidado com o que escreves”. Tenho a sorte de trabalhar num jornal livre, no L’Espresso, onde sempre pude escrever o que queria, mas é claro, é notório, que há uma força, um poder, que está a ameaçar. O Vaticano — não a Igreja, que eu tenho muito respeito pela base da Igreja, mas a cúpula — tem uma memória muito longa. Fazerem um julgamento a um jornalista já é algo que dá uma grande pressão sobre o jornalismo. Eu e Nuzzi tivemos a sorte de sermos dois jornalistas bastante estruturados, mas noutros casos o risco é o de passar por um processo mediático, ser destruído por um processo mediático.

“Houve cardeais que não responderam às minhas perguntas, mas que me telefonaram através do meu jornal para me dizer ‘tem cuidado com o que escreves'”

Ao contrário de outros jornalistas e investigadores que têm publicado sobre os escândalos do Vaticano, o Emiliano nunca atacou diretamente a doutrina ou a fé católica, mas apenas os factos praticados pelos clérigos. Nem mesmo nestes casos de abusos sexuais, em que a relação com a doutrina — o celibato, por exemplo — pode ser fácil. Nunca sentiu essa tentação?
Não, nunca. Neste livro eu só falo de doutrina no último capítulo, que é sobre o lobby gay, porque me interessava a hipocrisia da doutrina católica, que é muito severa com os homossexuais, muito rígida. Ainda hoje, nada mudou com o Papa Francisco. A doutrina é idêntica à de há 100 anos. No catecismo, ainda se encontram referências a Sodoma e Gomorra, às cartas de São Paulo, em que ele diz que um homossexual não pode entrar no reino dos céus. Mesmo com esta doutrina em vigor — de que não gosto, porque acho que é muito retrógada — surgem os factos que dão conta de um lobby gay dentro do Vaticano, que é muito poderoso, que decide carreiras, destinos. Este lobby foi tão forte durante o período de Ratzinger que contribuiu para o fim de um papado ao fim de mais de mil anos. Aí, sim, interessa-me a hipocrisia entre uma instituição que fala da perfeição da heterossexualidade, criticando qualquer coisa que seja diferente disso, e que depois na vida privada se comporta exatamente como aquilo que demoniza.

Outros aspetos que me preocupam em relação à doutrina têm a ver, por exemplo, com o facto de os homens serem os únicos detentores de poder na igreja católica. As mulheres não têm nenhum tipo de poder. O Papa disse que ia abrir uma comissão de estudo para avaliar se as mulheres podiam aceder ao diaconado. Desta comissão não se sabe nada. Acho que uma Igreja mais aberta às mulheres — porque eu sou um feminista convicto — seria menos corrupta e os escândalos de pedofilia seriam muito menos. Quase sempre, os escândalos de pedofilia têm a ver com os homens, quase nunca têm a ver com freiras, com as mulheres. Na Irlanda foram relatados casos muito graves com as freiras, mas os casos de pedofilia, 90% deles, estão relacionados com os homens.

Já que falou do lobby gay, vamos já lá. Há muitas questões em torno deste lobby, muito mistério, muita negação, apesar de tanto Bento XVI como Francisco terem acabado por reconhecer, timidamente, a sua existência. Afinal, quem são estas pessoas, o que é que pretendem, que influência têm no Vaticano?
O perigo deste lobby ficou bem demonstrado pelo primeiro Vatileaks — eu sou protagonista do segundo Vatileaks. O primeiro foi o que levou ao fim do Papa Bento XVI. O lobby gay influenciou de forma pesada a demissão de Ratzinger. Houve um grupo de poder que se inseriu nos vértices da administração da Santa Sé, que controlava o Instituto de Obras Religiosas [o banco do Vaticano], os hospitais, a grande riqueza do Vaticano e, a dada altura, percebeu-se que muitas dessas pessoas estavam ligadas pela mesma orientação sexual.

Por mim não há nenhum problema que tenham a mesma inclinação sexual. O problema é que quando há um lobby assim — e nisto concordo com o Papa Francisco — quem tem a mesma inclinação cultural ou sexual tem a tendência a excluir os outros, a comportar-se como uma máfia. Foi isto que aconteceu durante o pontificado do Bento XVI. Ele chegou a admitir a existência de um lobby gay, disse que este lobby gay tinha sido eliminado. O problema é que depois há outros que se vão formando, e houve lobbys que se formaram no pontificado do Papa Francisco. Um ex-líder dos guardas suíços [guarda oficial do Papa] descreveu o problema dos homossexuais dentro da Santa Sé como um problema muito grave, de pessoas unidas por interesses económicos e que poderiam até atentar contra a vida do Papa. Eu acho isso excessivo, mas com certeza há forças, há lobbys homossexuais que decidem carreiras no Vaticano. Se fores homossexual, tens oportunidade de fazer uma grande carreira no Vaticano, se não fores arriscas fazer menos carreira. A homossexualidade funciona ao contrário, porque pela doutrina a homossexualidade não é aceitável, mas aqui funciona como arma para destruir carreiras.

“Há lobbys homossexuais que decidem carreiras no Vaticano. Se fores homossexual, tens oportunidade de fazer uma grande carreira no Vaticano, se não fores arriscas fazer menos carreira”

Um dos trabalhos de investigação mais notáveis que publica neste livro é relativo ao cardeal George Pell [antigo arcebispo de Melbourne, Austrália, atual secretário para a Economia do Vaticano, acusado de encobrir centenas de casos de padres pedófilos na Austrália]. Teve acesso a documentos reservados, como por exemplo a carta que Pell enviou a uma das vítimas a propor-lhe uma indemnização em troca do silêncio, ou outro documento interno da diocese a preparar a ajuda aos padres pedófilos que saíam da prisão. Foi difícil ter acesso a esta documentação e investigar este caso? Estamos a falar de um dos homens mais poderosos do Vaticano.
Foi difícil contar toda a história, todo o escândalo de pedofilia de Pell, porque o caso dura há quase trinta anos. Precisei de aceder a documentação que está na Austrália, porque era documentação que as vítimas tinham entregue à Royal Commission, uma comissão criada pelo governo de Camberra para investigar todo o fenómeno da pedofilia na Austrália, e não apenas na Igreja, mas também nas escolas e outras instituições australianas. Tive fontes no interior da comissão e até jornalistas australianos que me ajudaram a encontrar, no meio de milhares de papéis, os documentos mais importantes, os que podiam demonstrar como Pell sabia muito bem o que estava a fazer, como estava a tentar defender a Igreja, defender os cofres da Igreja, porque essa era a sua prioridade, ou a fingir que protegia as vítimas. Houve pessoas na Austrália que me ajudaram.

Em todos os outros países tive pessoas que me ajudaram, por exemplo no Chile [onde ocorreu o caso do cardeal Errázuriz] também tive fontes. De facto, foi uma investigação muito comprida, demorei quase um ano a fazer este livro, mas no final estes documentos, sobretudo os que estava a citar, relativos a Pell, demonstram sem sombra de dúvida o nível ético e moral de Pell. Não estou interessado se ele vai ser ou não condenado por estas novas acusações de pedofilia de que é agora alvo. Até desejo que ele consiga demonstrar a sua inocência. Acho que será muito difícil demonstrá-lo, após 30 anos de acusações tão graves. Mas há estes documentos que mostram como ele tentou comprar as vítimas, como negou violências muito evidentes, como não quis ouvir os gritos de dor das pessoas que não tinham maneira de se defender, como tentou proteger o dinheiro das dioceses de Melbourne e de Sidney.

Tudo isto está provado por este livro, não é preciso um julgamento. Provavelmente nem cometeu crimes, mas é uma sentença moral que já pode ser emitida. Por mim negativa, obviamente. Eu fiquei muito surpreendido com a notícia da nomeação de Pell. Mesmo tendo, provavelmente, as mesmas informações que eu tenho sobre ele, o Papa Francisco resolveu promover o cardeal para número três do Vaticano.

EF4Fittipaldi publica documentos da diocese de Melbourne, como a carta enviada a Emma Foster, vítima de abusos sexuais, a oferecer-lhe um pagamento em troca do seu silêncio (FÁBIO VILARES/OBSERVADOR)

No caso Spotlight, o cardeal Bernard Law acabou por ser forçado a renunciar ao seu cargo como arcebispo de Boston. Mas o cardeal Pell, que também encobriu padres pedófilos, fez carreira, chegando ao topo do Vaticano. Porque é que estes casos tiveram desfechos tão distintos?
Antes de mais, não diria que o cardeal Law não tenha sido também promovido. Ele foi nomeado como arcipreste da Basílica de Santa Maria Maior [em 2004, dois anos depois da resignação em Boston]…

O Papa João Paulo II na altura disse que essa nomeação, para um cargo sobretudo simbólico, fazia parte de um “processo de cura”…
Sim, mas de facto tornar-se arcipreste… Um processo de cura para o cardeal Law seria pegar nele e pô-lo num iglu na Gronelândia, para rezar, pensar nos seus pecados. Não é numa das igrejas mais importantes para o Cristianismo, que é a de Santa Maria Maior. Isto é incrível. O caso de Pell é ainda mais incrível, porque fez exatamente o mesmo que Law — não acreditou nas vítimas, tentou comprar o seu silêncio. Durante o escândalo, Bento XVI não o quis em Roma. Bento XVI e Bertone pararam-no. Sabiam que havia este escândalo na Austrália. Depois, veio Francisco e promoveu-o imediatamente. Foi uma coisa incrível. Na Europa ninguém falou disso. Em Itália ninguém falou disso… falei eu um pouco no L’Espresso, e os meus colegas jornalistas australianos, que se tornaram meus amigos, e aos quais eu pedi depois ajuda para encontrar os papéis que mostravam a culpa de papel.

Recorde a entrevista do cardeal George Pell ao Observador

Há pouco referia a ideia de sentença moral ao invés da sentença pela prática de crimes. No livro escreve sobretudo sobre questões éticas e morais e não sobre os crimes praticados. O seu objetivo é demonstrar a hipocrisia e a inversão de valores na Igreja?
O meu objetivo é ver a diferença entre o que a Igreja e os líderes da Igreja dizem através da sua propaganda e a realidade dos factos. Quero informar os leitores e a opinião pública sobre o que realmente acontece em relação a uma batalha civilizacional importantíssima, que é a luta contra a pedofilia. É só isto. É isto que tem de fazer um jornalista quando está a investigar um poder. Muitos destes crimes já não podem ser perseguidos na justiça porque já prescreveram, porque a Igreja tem a tendência de esconder estas violências e os abusos sobre as crianças durante anos e anos, até que a lei civil já não seja possível de utilizar para condenar os criminosos.

Por exemplo, o Papa Francisco fez algumas coisas que foram contadas por jornais do mundo inteiro como revolucionárias, como a criação da comissão contra a pedofilia. Descobri que esta comissão, em três anos, se reuniu cinco ou seis vezes, não fez nada e não tinha nenhum tipo de poder. Dois dos membros da comissão — os dois únicos sobreviventes de atos de pedofilia que faziam parte da comissão, Marie Collins e Peter Saunders — bateram com a porta, saíram em protesto. Diziam que esta comissão é uma palhaçada, que tinha sido instituída para fazer public relations ao Papa. A comissão de facto não tinha nenhum poder, e não tinha nenhuma informação da Congregação para a Doutrina da Fé, onde, pelo contrário, são escondidas todas as informações sobre os padres pedófilos. Fica tudo nos arquivos da Congregação, não chegou nada a esta nova comissão, criada só para mostrar aos jornalistas. O problema é que nós, jornalistas, muitas vezes, acreditamos nestas coisas.

Mas há mais exemplos destas hipocrisias. O Papa Francisco, em 2015, anunciou um tribunal contra os bispos que ocultaram crimes de pedofilia. Todos disseram que era uma decisão muito corajosa. Foi constituído o tribunal? Nunca. O Papa Francisco fez uma encíclica chamada Amoris Laetitia, explicando que finalmente o Papa tinha mais poder para mandar embora os bispos que escondiam a pedofilia e os padres pedófilos. Isto também foi descrito pelos jornais do mundo inteiro como uma revolução, mas é uma mentira. O Papa sempre foi o monarca da Igreja, sempre teve o poder de mandar embora quem entendesse, se fosse considerado indigno. E de facto, antes da Amoris Laetitia, o Papa Francisco já tinha afastado alguns dos seus inimigos de um dia para o outro.

Ou seja, a revolução do Papa Francisco de que se fala é uma fachada?
É comunicação. Marketing.

Porque é que a Igreja continua a esconder a documentação sobre a pedofilia nos arquivos secretos em vez de adotar uma política de transparência? É falta de preparação da Igreja para lidar com este assunto da forma mais eficaz?
A Igreja católica não está preparada para enfrentar estes escândalos, porque tem medo do que aconteceu nos EUA, na Irlanda, agora na Austrália. A dimensão dos escândalos foi espantosa nos locais onde os houve. Sobretudo a Igreja perdeu muito dinheiro nas indemnizações. Os juízes anglo-saxónicos não são como os juízes latinos, e os ressarcimentos, as compensações, podem ser milionários. Por isso, a Igreja hoje, em vez de mudar de política e tentar tornar-se realmente transparente, continua a esconder tudo. Porque tem medo de que novos escândalos possam destruir o pouco de credibilidade que ainda têm nos países latinos e, sobretudo, têm medo de que possa haver um ataque aos cofres pelas vítimas que querem reembolsos. Então, continua a esconder qualquer escândalo, como que a tentar parar um tsunami com as mãos. Os escândalos vão continuar a aparecer. Sobretudo, se não houver uma reforma verdadeira, os padres vão continuar a achar que podem sair limpos destes casos. É como um círculo vicioso, no futuro vai haver mais escândalos.

Eu esperava, do Papa Francisco, uma verdadeira revolução sobre este tema, essa foi uma das razões pelas quais ele foi eleito no conclave de 2013. Do Papa Francisco esperavam-se ações em relação a três coisas: os escândalos financeiros em Roma, a luta contra os abusos sexuais por parte dos padres e uma relação mais direta com o povo católico, porque Ratzinger tinha sido um papa muito afastado das pessoas. O Papa concentrou-se apenas neste último aspeto. Mas os aspetos mais importantes, aqueles que ficam no tempo, são os primeiros dois.

“Os escândalos vão continuar a aparecer. Sobretudo, se não houver uma reforma verdadeira, os padres vão continuar a achar que podem sair limpos destes casos”

Ter o Papa Francisco, uma celebridade de que todo o mundo gosta, a dizer em público que o Emiliano roubou documentos foi difícil para si?
Fiquei muito zangado, foi muito humilhante. Mas também me senti consciente de que tinha feito o meu trabalho de maneira rigorosa, respeitando a lei e a minha deontologia profissional. Eu sei bem quem me deu aqueles documentos, sei bem que estes documentos estavam à disposição das fontes e não foi porque os tinham roubado, mas sim porque eram titulares dos documentos. Estes documentos continham notícias muito importantes, que qualquer jornalista do mundo, tendo verificado, publicaria. Se não o fizesse, é melhor que mude de profissão.

Fiquei dividido. Por um lado, tive medo, fiquei desiludido e zangado. Mas, por outro lado, sei bem que o poder, quando é atacado, se defende de maneira muito forte. Estava consciente de que teria de ser muito forte para poder contra-atacar e demonstrar ao meu jornal, às pessoas que me rodeiam, que só tinha feito o meu trabalho e mais nada. E correu bem.

Depois de publicar estes dois livros, ficou com problemas em relacionar-se com a Igreja, desde as fontes oficiais aos membros da Cúria?
Eu não falo com as fontes oficiais do Vaticano. Nunca dão informações que não sejam de propaganda, por isso não estou interessado em falar com o gabinete de imprensa. Não estou interessado em falar com a comunicação oficial, com o Greg Burke [diretor de comunicação do Vaticano], e eu, como sou um jornalista de investigação, também sou um problema para eles. Tenho de tentar dar a volta e encontrar uma fonte interna que tenha coragem de contar o que a propaganda não contou.

Com os membros da Igreja, no geral… eu sou um agnóstico, por isso não sinto necessidade de me relacionar com a Igreja. Não sou um católico praticante. Sou batizado, vivo na cultura católica, tenho respeito pela fé, mas para mim a Igreja, em particular a cúpula da Igreja, é um poder como outro. Eu faço investigações sobre o poder, utilizando o mesmo método para políticos, empresários corruptos ou o príncipe da Igreja. Vivo em Roma, faço um jornalismo de investigação sobre o poder. Se não fizesse também sobre a Igreja, eu próprio seria uma piada.

No início da nossa conversa referiu que chegou a ter cardeais a telefonar-lhe para o jornal a ameaçá-lo para não publicar determinados assuntos. Alguma das ameaças chegou a concretizar-se? Não tem medo?
Um padre importante, diretor da Rádio Maria, disse durante a transmissão em direto que eu tinha de acabar enforcado como Judas. Disse-o a toda a Itália. Aí, assustei-me um pouco. Não foi por ele, mas porque o mundo está cheio de loucos, pensei que se ele dizia alguma coisa assim, alguém podia ouvir, não sei. Chamei a polícia para pedir proteção. O que mais me impressionou foi que ninguém me deu solidariedade em Itália. Ninguém na Igreja disse “este padre é um louco”.

Repito: é uma tensão contínua ir contra um poder deste tipo. Consideram-me um jornalista que quer vender livros para ganhar dinheiro, que inventa os escândalos movido por alguma maçonaria internacional que quer destruir a Igreja (risos). Fizeram-me as acusações mais incríveis. Pergunto-me como é que num país como o nosso, Itália, por vezes acusações deste tipo são tomadas em consideração.

Já publicou “Avareza” e “Luxúria”, ainda faltam mais pecados. Planeia continuar a investigar a Igreja?
Não vou fazer livros sobre todos os sete pecados mortais! (risos) Se alguém quiser, encontrará muitos outros escândalos. Depende do tipo de notícia que venha a descobrir. Se forem notícias importantes, um jornalista tem sempre de publicar. Num livro, numa transmissão televisiva, num jornal. Não sei se vou fazer um livro ou se vou publicar no L’Espresso. Há um mês descobri que [o cardeal Luis] Ladaria, o líder da Congregação para a Doutrina da Fé, que sucedeu a Muller, assinou uma carta em que avisava um bispo que tinha mandado embora um padre pedófilo, que tinha feito um julgamento de que ninguém sabia nada. Ladaria disse ao bispo para não dizer nada, para evitar um escândalo público. Acontece que este padre pedófilo deixou de ser padre, tornou-se treinador de futebol infantil, e abusou de metade da equipa. Exatamente por culpa do novo chefe da Congregação para a Doutrina da Fé. Se eu tiver uma notícia deste tipo — esta publiquei em julho — como é claro vou publicar. Se forem muitas, então faço um livro.
Fonte: Observador
Por: João Francisco Gomes
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Psiquiatras deveriam avaliar a Saúde Mental do Presidente da República antes da posse?

 Diagnosticando Donald Trump e seus eleitores

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A questão não é se o presidente é louco, mas se ele é louco como uma raposa ou louco como louco. E, se houver alguém que possa conhecer a diferença, essa pessoa ou esse grupo de pessoas poderiam dizer alguma coisa – ou seria loucura (ou antiético ou antidemocrático)?

Jay Rosen, um estudioso de mídia da Universidade de Nova York, tem argumentado por meses que “muitas coisas que Trump faz são melhor explicadas pelo transtorno da personalidade narcisista”, e que os jornalistas deveriam começar a dizer isso. Em março, o Times publicou uma carta dos psiquiatras Robert Jay Lifton e Judith L. Herman, que afirmava que o “fracasso repetido de Trump para distinguir entre a realidade e a fantasia e seus ataques de raiva quando suas fantasias são contraditas” sugerem que diante de crises faltará ao presidente Trump o discernimento para responder racionalmente. “Herman, que é professor na Harvard Medical School, também co-autor de uma carta anterior ao presidente Obama, em novembro, instando-o a encontrar uma maneira de sujeitar o presidente eleito Trump a uma avaliação neuropsiquiátrica.

Lifton e Herman são, possivelmente, os maiores pensadores americanos vivos no campo da saúde mental. Lifton, que se formou tanto como psiquiatra como psicanalista, também é psico-historiador; Ele escreveu sobre os sobreviventes das bombas atômicas lançadas no Japão, sobre os médicos nazistas e também outras manifestações do que ele chama de “um século extremo” (anterior a esse). Herman, que fez pesquisas pioneiras sobre trauma, escreveu de maneira mais eloquente sobre a quase impossibilidade de falar sobre o inimaginável – e agora que Donald Trump é, inimaginávelmente, presidente, manifestou-se a favor de falar. Herman e Lifton, recentemente, escreveram artigos introdutórios para uma coleção chamada “O Caso Perigoso de Donald Trump: 27 Psiquiatras e Especialistas em Saúde Mental Avaliam um Presidente” Ele é editado por Bandy X. Lee, um psiquiatra da Faculdade de Medicina de Yale que, No início deste ano, convocou uma conferência chamada Duty to Warn.

Os colaboradores do livro aventam a possibilidade de aplicar uma variedade de diagnósticos e descrições ao Presidente. Philip Zimbardo, que é mais conhecido por sua Pesquisa na Prisão de Stanford e seu co-autor, Rosemary Sword, propõem que Trump é um “hedonista auto indulgente ao extremo”. Ele também pode ser um sociopata, um narcisista maligno, um “borderline” no expectro bipolar, hipomaníaco, que sofre de distúrbio delirante ou prejuízo cognitivo. Nenhuma destas condições é uma novidade no Salão Oval. Lyndon Johnson era bipolar, e John F. Kennedy e Bill Clinton poderiam ter sido caracterizados como “hedonistas auto indulgentes”, narcisistas e hipomaníacos. Richard Nixon era, além de seu narcisismo, um sociopata que sofria de delírios, e o perceptível declínio cognitivo de Ronald Reagan começou não depois do seu segundo mandato. Diferentes autores sugerem que a América só evitou com Reagan, que a insanidade maligna de Nixon fosse exposta a tempo e que as misérias de Clinton poderiam tê-lo impulsionado para o sucesso presidencial, assim como traços semelhantes podem ajudar o sucesso dos empreendedores. (Steve Jobs desponta.)

Atrás das evidentes inclinações políticas dos autores, esconde-se um problema conceitual. As definições de doença mental são variáveis; variam de cultura para cultura e mudam com o tempo. O Manual de Diagnóstico e Estatística de Distúrbios Mentais é editado a cada poucos anos para refletir mudanças nas normas: algumas condições deixam de ser vistas como patologias, enquanto outras são elevadas de simples idiossincrasias ao status de doença. Em uma nota de rodapé de sua introdução, Herman reconhece a “história ignominiosa” da miséria e da homofobia da profissão psiquiátrica, mas isso é enganador: o problema não era tanto que os psiquiatras eram homofóbicos, mas que o homossexualidade saiu tão fora da norma social a ponto de virtualmente impedir a possibilidade de uma vida feliz e saudável.

A liderança política não é a norma. Uma vez Alexander Esenin-Volpin, um dos fundadores do movimento dissidente soviético, recebeu seus documentos médicos, remontando às suas internações décadas antes. Seu diagnóstico de doença mental baseava-se explicitamente em sua crença expressa de que o protesto poderia derrubar o regime soviético. Esenin-Volpin riu de alegria quando leu o documento. Foi divertido. Também era acurado: a ideia de que o protesto de alguns intelectuais poderia derrubar o regime soviético era uma loucura. Esenin-Volpin, na verdade, lutou com problemas de saúde mental ao longo de sua vida. Ele também era um visionário.

Ninguém de mente sadia suspeitaria que Trump fosse um visionário. Mas existe uma maneira objetiva, isenta de julgamento de traçar a distinção muito subjetiva e carregada de julgamento entre visão e insanidade? Indo direto ao ponto, há uma maneira de evitar o perigo representado pela loucura de Trump que não nos colocasse no caminho do policiamento do pensamento de líderes democraticamente eleitos? Zimbardo sugere que deveria haver um processo de exame para candidato presidencial, semelhante aos testes psicológicos utilizados para cargos que vão desde o funcionário de vendas de lojas de departamentos até executivos de alto nível”. Craig Malkin, palestrante da Harvard Medical School e autor de “Rethinking Narcissism” sugere se basear em pessoas já treinadas para fornecer avaliação funcional e de risco baseada inteiramente em observação – psiquiatras forenses e psicólogos, bem como criadores de perfis preparados pela CIA, o FBI e várias agências de aplicação da lei. “Esta é uma idéia positivamente aterradora. Como Mark Joseph Stern escreveu em Slate em resposta aos pedidos de dezembro passado para o Colégio eleitoral para não eleger Trump, “só faria sentido se se assumisse como ponto de partida que a América nunca realizaria outra eleição presidencial”.

Os psiquiatras que contribuíram para “The Dangerous Case of Donald Trump” são movidos pelo senso de que eles possuem um conhecimento especial para comunicar ao público. Mas Trump não é paciente deles. A frase “dever de advertir”, que se refere à obrigação de um psiquiatra de violar a confidencialidade do paciente em caso de perigo para um terceiro, não pode ser aplicada literalmente. Como profissionais esses psiquiatras têm uma espécie de ótica que lhes permite destacar sinais de perigo no comportamento ou declarações de Trump, mas, ao mesmo tempo, estão analisando o que todos nós vemos: as mentiras persistentes e flagrantes do presidente (há algum desacordo entre os colaboradores sobre se ele sabe que está mentindo ou é, de fato, delirante); suas declarações contraditórias; sua incapacidade de esperar; sua agressão; sua falta de empatia. Nada disto é secreto, conhecimento especial – tudo é conhecido pelas pessoas que votaram nele. Deveríamos perguntar o que há de errado com eles, e não o que está errado com ele.

Thomas Singer, um psiquiatra e psicanalista junguiano de San Francisco, sugere que a eleição reflete “uma ferida no núcleo do grupo do Americano do Self”, com Trump oferecendo proteção contra ferimentos adicionais e até mesmo a cura para outras lesoes. A conversa se volta para diagnosticar as pessoas que votaram nele. Isso tem o efeito de fazer Trump parecer normal – no sentido de que, psicologicamente, ele está oferecendo aos eleitores o que eles querem e precisam.

Sabendo o que sabemos sobre o Trump e o que os psiquiatras sabem sobre agressão, controle de impulso e comportamento preditivo, estamos todos em perigo mortal. Ele é o homem com o dedo no botão nuclear. Os colaboradores para “The Dangerous Case of Donald Trump” perguntam se isso cria um “dever de avisar”.

Mas a verdadeira questão é: a democracia deveria permitir que uma pluralidade de cidadãos colocasse a vida de um país inteiro nas mãos de um louco? Louca como essa ideia é, não é uma questão que os psiquiatras podem responder.

Fonte: The New Yorker
Por: Masha Gessen
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Qual o interesse em sucatear a ciência no Brasil?

“Há um sucateamento da ciência”

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Em entrevista concedida ao jornal Zero Hora, publicada em 5/10, o premiado epidemiologista gaúcho, Cesar Victora, professor e pesquisador da Universidade Federal de Pelotas (UFPEL), denuncia o sucateamento da ciência no Brasil.

O professor Victora, referência mundial na área de epidemiologia, com trinta anos de pesquisa no Rio Grande do Sul estudando a relação do aleitamento materno com a diminuição da mortalidade infantil, acaba de ser premiado pela Fundação de Amparo à Pesquisa (Fapergs) com o prêmio especial, concedido a cada dois anos a quem tenha contribuído extraordinariamente para o desenvolvimento científico, cultural, tecnológico e social, econômico e artístico do Rio Grande do Sul. O fato de ser referência mundial nas pesquisas sobre o aleitamento materno contribuiu decisivamente para a concessão do premio. Seu estudo concluiu que a aleitamento materno por no mínimo seis meses diminui em 14 vezes a mortalidade infantil. A partir dessa conclusão a Organização Mundial da Saúde (OMS), passou a recomendar aos países, as políticas de aleitamento exclusivo. “Hoje você vai a qualquer parte do mundo e a recomendação do aleitamento materno é baseada nas pesquisas realizadas pela UFPEL em Pelotas”.

Victora comandou um estudo internacional que cruzou dados de 28 pesquisas e concluiu que a falta de amamentação causaria um prejuízo anual de US$ 302 bilhões, por limitar o desenvolvimento intelectual, dos quais US$ 8,7 bi, no Brasil.

O prêmio gaúcho recebido pelo epidemiologista, precede a outro que deverá receber no Canadá, o Prêmio Gairdner, um dos mais importantes na área da saúde. Pois esse grande pesquisador, na entrevista que concedeu ao jornal, disse que, nunca, como nesses últimos dois anos (referindo-se ao governo Temer), a falta de investimento em ciência foi tão evidente, em virtude dos cortes orçamentários. “O financiamento está zero e os jovens pesquisadores estão indo embora”. “No ano passado perdi três doutores do meu laboratório que foram trabalhar na Inglaterra”.

Neste século a pesquisa científica em nosso país deu um salto significativo. O trabalho de Cesar Victora, iniciado ainda em 1982 é um exemplo inegável do benefício recebido pela população pela aplicação de recursos financeiros em pesquisa. No entanto, os dois últimos anos obscurantistas do governo Temer estão a demonstrar o quanto a ignorância e o descaso com o conhecimento põem a perder as possibilidades de crescimento social, educacional e cultural de um povo.

Por: Airton Fischmann, médico
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O que é a Diversidade Sexual?

Este excelente vídeo explica os principais conceitos que devem ser considerados para compreender a sexualidade em toda a sua diversidade.

¿Sabes cuántos tipos de sexualidades existen?

¿Conoces cuál es la dimensión de la diversidad sexual en el ser humano?

¿Has oido hablar de intersexual, pansexual, bigénero, demigénero, género fluido, tercer sexo o asexual?

El vídeo pretende explicarte todo esto de forma fácil y sencilla.

Carki Production
Autor: Gorka Pérez
Voz en off: Salva Vallejo
Agradecimientos: yeyettes
Música: The Creek
Fonte: YouTube
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As Ciências Humanas avançam lentamente numa sociedade conservadora

Comentários do blog:
A propósito das dificuldades das Ciências Humanas avançarem em certas áreas devido ao conservadorismo/imaturidade de parte da sociedade.
Estamos de pleno acordo com o texto de hoje em função de uma idéia muito exposta neste blog de que Condutas discriminatórias precisam de diagnóstico compatível com o crime, defende psiquiatra .
Apesar de já encontrarmos publicado por pessoas ou instituições “leigas” aqui e aqui que o discriminador (racista, machista, homofóbico, etc.) é um doente mental, a maioria da nossa sociedade parece não ter interesse neste avanço.
Apesar destas resistências esperamos anunciar, em breve, importantes novidades nesta área.

chPhoto by madamepsychosis — Flickr

                                        A ciência e a sociedade

Um desabafo contra a intolerância e o preconceito

É muito comum que a ciência venha, de tempos em tempos, a quebrar paradigmas muitas vezes profundamente enraizados na nossa sociedade. O seu desenvolvimento traz com certa frequência novos conhecimentos que se chocam com os fatos e dados que aprendemos nas escolas ou nos meios sociais, causando muitas vezes perplexidade, outras vezes até mesmo uma aversão.

Não me parece errado dizer que toda sociedade, dentro de certos parâmetros, é um tanto quanto conservadora. Não à toa, é muito comum caricaturar os cientistas como pessoas não convencionais, depravados, imorais ou só “malucos” mesmo.

Muitas vezes, quando surgem novas evidências, ou que novos conceitos acabem se tornando um fato razoavelmente estabelecido dentre determinadas comunidades científicas, ainda assim é possível ver o quanto a sociedade em geral teima em refutar ou em negar tais condições.

Eu não saberia dizer sobre os porquês destes acontecimentos, mas o que mais temos, são exemplos dessas situações. Há pessoas — comunidades inteiras, em alguns casos— de “céticos” que creem no “terraplanismo”, enquanto muitos outros estão convencidos de que há raças humanas superiores. Há quem difunda tratamentos alternativos para o câncer, e outros creem que a homossexualidade é uma doença e precisa ser tratada.

E estes fatos, por mais que sejam sistematicamente e cientificamente desconstruídos, continuam sendo calorosamente defendidos. Tem até os que matam por tais “superstições”. E os argumentos que eles usam para “refutar” as novidades muitas vezes são construções argumentativas rasas, falhas e desprovidas de evidências, ou então baseadas em evidências meramente anedóticas, quase sempre publicadas em livros patrocinados ou artigos em revistas sem nenhuma reputação.

Ah, e claro, sempre com muita falácia, principalmente a ad hominem, quando as discussões chegam nas redes sociais. Por tal razão, posicionar-se cientificamente embasado sobre determinados temas, muita vezes, acaba nos levando à embates, à uma situação conflituosa. E o que não falta, nestas horas, são acusações que vão do extremo “fascista” à preocupante “esquerdopatia”.

Os últimos textos deste que vos fala (ou melhor, escreve) foram publicados no Ciência Descomplicada e renderam boas — e às vezes não tão boas assim — discussões. Em especial no Youtube, onde também divulgo um pouco mais da ciência do Direito. Mas, quando se propõe a divulgar cientificamente determinados conteúdos, é preciso estar pronto para o embate contra o moralismo e a ignorância vigente.

Posso dizer, por exemplo, que é assustador, para não dizer alarmante, ver a quantidade de pessoas que se manifestaram à favor do tratamento para a cura gay, partindo da premissa (completamente absurda) de que a homossexualidade é uma doença — para muitos, mental (!).

Ao posicionar-se tecnicamente contra tal a decisão (da “reorientação sexual) eu tinha ciência de que enfrentaria uma boa quantidade de críticas ou de pessoas que defenderiam tais tratamentos. Em especial, os mais devotos cristãos. Só não esperava que fosse uma enxurrada de agressões e de rotulações, especialmente de natureza ideológica.

Pois é. É preciso salientar que os fatos científicos são “amorais”. Não há moralidade em uma pedra que cai, quando jogada pra cima. Morais somos nós, humanos, que valoramos as descobertas como boas ou ruins. Como aceitáveis ou repugnantes. E isso, diga-se de passagem, é fundamental — os cientistas e a ciência precisa, sim, de limites e de controle. De debates éticos. Mas as descobertas, as constatações, elas são o que são.

Por isso que é frustrante ver muitas pessoas, partindo de um ponto de vista ideologicamente ou moralmente viciado, que querem refutar, à todo custo, uma realidade já desvendada pela ciência. E nesse desespero, vale tudo, inclusive atacar os cientistas ou mesmo os entusiastas, divulgadores ou qualquer um que conviva bem com as (nem sempre) novas descobertas.

Como “divulgador científico” do Direito, eu tenho a exata noção de que, por se tratar de ciência humana, é plenamente aceitável a existência de conceitos duais, muitas vezes somando-se (as conhecidas teorias ecléticas), em outras situações rejeitando-se. O Direito não é exato, matemático. Ele está sempre sendo operado sob uma ótica subjetiva, assim como a sociologia, a psicologia e antropologia, por exemplo.

Mas, mesmo possuindo seus subjetivismos, ele ainda é uma ciência, com procedimentos e técnicas peculiares à sua natureza. Muitas vezes, os textos ou artigos jurídicos são apenas técnicos e pedagógicos, e em outras, há também a exteriorização de pontos de vista pessoais ou ideológicos — pois, é claro, uma das funções do Direito é construir normas que, invariavelmente, refletem conceitos morais ou éticos de uma determinada sociedade.

Um bom exemplo é a questão das armas de fogo, que abordei neste texto. A permissividade ou não é uma questão sociológica, ideológica e que guarda diversos aspectos subjetivos, morais e éticos. Mas uma vez inserida no ordenamento, a análise ou a orientação de como se deve proceder para possuir uma é uma questão técnica derivada da norma. Ainda assim, quando à abordamos, estamos sujeitos à sermos tachados de fascistas ou de estar, de certa forma, à serviço da indústria bélica.

No entanto, expor esses questionamentos morais ou éticos não é um problema — pelo contrário — precisamos cada vez mais de debates e diálogos, abertos e respeitosos, sobre nossos direitos e sobre nosso Estado, nossa política, nossa educação e nossa ciência. Precisamos baixar a nossa guarda ideológica para ouvirmos e refletirmos sobre as novas descobertas, sob novos pontos de vista, sob novas opiniões.

Não devemos ter medo de conversarmos sem pudor sobre a ciência, sobre o direito, sobre nós. E não devemos, por outro lado, nos omitirmos de expor o preconceito e as maleficências destes paradigmas ultrapassados, tampouco deixarmos de combatê-los. E a melhor forma de se combater a ignorância, a desinformação e o preconceito é transmitindo o conhecimento.

Vamos, então, informar!

Fonte: Trendr
Por: Tássio Denker
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  O ensinamento magisterial sobre atos e relacionamentos homossexuais

FH

“As posições magisteriais sobre gays e lésbicas rendem a ser hipóteses teóricas não substanciadas pela experiência prática dessas pessoas. A posição magisterial com respeito à sua afirmação de que atos homossexuais ‘não procedem de uma genuína complementaridade afetiva e sexual’ fica vulnerável à mesma acusação, hipóteses teóricas não substanciadas pela experiência prática”.

A opinião é dos teólogos estadunidenses Michael G. Lawler e Todd A. Salzman, professores do Departamento de Teologia da Universidade de Creighton, EUA. Lawler é doutor em Teologia Sistemática pelo Instituto Aquinas de Teologia, em Saint Louis, EUA, e Salzman é doutor em teologia pela Universidade Católica de Louvain, na Bélgica. O artigo está publicado no capítulo 7 do livro A Pessoa sexual. Por uma antropologia católica renovada (Editora Unisinos, 2012).

Eis o artigo.

Nossa análise dos textos bíblicos, que pode ser estendida aos textos teológicos igualmente histórica e socialmente construídos do Magistério, aponta para a direção do discernimento moral que propomos como um caminho para chegar a um julgamento consciencioso sobre a moralidade ou a imoralidade dos atos homossexuais e dos relacionamentos homossexuais.

A tradição ensina que os aros homossexuais são intrinsecamente desor­denados pelas seguintes razões: eles “são contrários à lei natural”, cujos princípios estão refletidos na própria natureza humana; “eles fecham o aro sexual à dádiva da vida”; e “eles não procedem de uma complementaridade afetiva e sexual genuí­na”.[50] Analisaremos cada uma delas a seguir.

O argumento da lei natural

Primeiro, existe em cada ser humano por “natureza” uma orientação sexual – e lembrem-se de que “natureza” é sempre uma categoria interpretada e, portanto, pode haver juízos dialéticos sobre o que é e o que não é “natureza”. O significado da expressão “orientação sexual” é complexo, e não há um consen­so universal sobre esse significado, mas o Magistério apresenta uma descrição. Ele estabelece uma distinção entre “uma ‘tendência’ homossexual, que se prova ‘transitória’, e ‘homossexuais que são definitivamente assim em virtude de algum tipo de instinto inato”‘. E prossegue ao declarar que “parece apropriado compreender a orientação sexual como uma dimensão profundamente arraigada da personalidade de uma pessoa e reconhecer a sua relativa estabilidade em uma pessoa”.[51] A orientação sexual é predominantemente heterossexual, homossexual ou bissexual. Essa realidade “natural” e histórica, social e experiencialmente revelada pode estar obscurecida pela preponderância estatística óbvia de pessoas de orientação heterossexual, mas de modo algum é negada por essa preponderância estatística. Estamos totalmente de acordo com a CDF, quando ela ensina que “não pode haver uma verdadeira promoção da dignidade de um homem [e de uma mulher] a menos que a ordem essencial da sua natureza seja respeitada”. [52] No entanto, discordamos da CDF, em sua interpretação exclusivamente heterossexual dessa “ordem essencial da natureza”.

A “natureza” e a lei natural sempre ocuparam um lugar proeminente na teologia moral católica e, no ensinamento religioso oficial, não só a homossexualidade, mas também as atividades sexuais conjugais dos tipos pré-conjugal, extraconjugal, contraceptiva e não reprodutiva são condenadas como contrárias à lei natural. Toda atividade sexual que se desvia das “sabiamente ordenadas leis da natureza” de Deus [53] e que não esteja aberta à transmissão da vida, ensina o Magistério, é moralmente errada. Os princípios fundamentais que ditam esse julgamento moral estão contidos “na lei divina – eterna, objetiva e universal – pela qual Deus comanda, dirige e governa todo o universo e todos os caminhos da comunidade humana. ( … ) Essa lei divina está acessível às nossas consciências”.[54] No entanto, é precisamente esse “acessível às nossas consciências”, conforme explicamos no prólogo, que levanta sérias questões hermenêuticas. Já no século XIII, Aquino ensinava que a lei natural “não é nada além da luz da compreensão colocada em nós por Deus”.[55] Porém, ele também afirma que, embora os preceitos da lei natural sejam universais e imutáveis, a sua aplicação varia conforme as circunstâncias da vida das pessoas. Afirmamos o mesmo no Capítulo 2, e aqui precisamos apenas resumir rapidamente nossa argumentação.

Homens e mulheres históricos e racionais não têm acesso a uma “natureza” pura e não adornada. A “natureza” revela à nossa atenção, compreensão, julgamento e decisão somente a sua facticidade nua. Tudo além dessa facticidade é o resultado de uma interpretação por pessoas atentas, inteligentes, racionais e responsáveis; ou seja, nós experienciamos a “natureza” somente como interpretada e socialmente construída. A experiência não interpretada da “natureza”, como de fato de cada outra realidade, fica restrita à sua mera facticidade e é desprovida dê significado, uma qualidade que não é inerente à natureza, mas atribuída a ela por seres racionais em atos interpretativos. “O oleiro, e não o pote, é responsável pela forma do pote”.[56] É inevitável que grupos diferences de mulheres e homens igualmente racionais e historicamente fundados – como teólogos tradicionalistas e revisionistas, por exemplo – possam formular diferences interpretações da “natureza” e das obrigações morais dela derivadas, e que qualquer interpretação dada possa estar equivocada. Em virtude de toda interpretação da “natureza” construir uma realidade socialmente construída e dependente de interpretações humanas mediadas por perspectivas, a realidade da “natureza” deve sempre estar sujeita a escrutínio, ainda que a interpretação seja proposta pelo Magistério da Igreja.

A nossa antropologia sexual reconhece a orientação sexual como uma dimensão intrínseca da “natureza” humana. Como cal, o que é “natural” na atividade sexual, que constitui uma expressão da pessoa sexual, variará conforme a orientação sexual, variará conforme orientação sexual da pessoa, que ramo pode ser homossexual ou heterossexual. Atos sexuais homossexuais são “naturais” para pessoas com uma orientação homossexual, exatamente como atos sexuais heterossexuais são “naturais” para pessoas com uma orientação heterossexual. São naturais porque coincidem com, e refletem, a “natu­reza” humana fundamental de uma pessoa criada à imagem e semelhança de Deus. Não estamos alegando aqui que a atividade homossexual é moral por ser natural para aqueles com uma orientação homossexual; isso seria tratar fatos naturais como justificação e cometer a falácia naturalista. Qualquer ato sexual, seja homossexual ou heterossexual, deve não apenas ser natural, mas também, conforme explicamos no Capítulo 4, justo, amoroso e de acordo com a complementaridade holística.

O argumento da procriação

Segundo, a afirmação magisterial de que os atos homossexuais “fecham o ato sexual à dádiva da vida” foi abordada no Capítulo [4], e não precisamos repeti-la aqui. Basta dizer que, quando se explora a “abertura à transmissão da vida” em termos biológicos, então os atos heterossexuais potencialmente reprodutivos e permanente ou temporariamente não reprodutivos são tipos de atos essencialmente diferences. Conforme observa Koppleman contra Finnis, “Os genitais de uma pessoa estéril não são mais apropriados para a reprodução do que um revólver com gatilho quebrado é para dar um tiro.” Trata-se de um estiramento conceituai, prossegue ele, “insistir que os atos sexuais de inférteis incuráveis são do mesmo ripo que os atos sexuais de órgãos férteis que ocasionalmente falham na entrega das mercadorias”.[57] Portanto, a complementaridade heterogenital se torna, assim como a Nova Teoria do Direito Natural, o fator essencial que diferencia atos heterossexuais não reprodutivos de atos homossexuais. Quando se explora a “abertura à transmissão da vida” em termos metafóricos, então tanto casais homossexuais como heterossexuais podem exibir o “significado icônico” de Hanigan em suas uniões interpessoais e em seus atos sexuais corporificados.[58]

O argumento da complementaridade

Terceiro, embora o Magistério consistentemente condene os atos homossexuais com base no pressuposto de que eles violam a complementaridade heterogenital e reprodutiva, ele não explica a razão pela qual eles também violam a complementaridade pessoal, a não ser por afirmar que os atos homossexuais “não procedem de uma genuína complementaridade afetiva e sexual”.[59] Entretanto, essa afirmação pas­sa ao largo da questão de tais atos poderem ou não alguma vez ser verdadeiramente humanos no nível da complementaridade sexual e pessoal. Embora o Magistério não tenha confrontado essa questão, casais homossexuais monogâmicos, amorosos e comprometidos a confrontaram na prática e testemunham que eles realmente vivenciam a complementaridade afetiva e de comunhão por meio de seus atos homossexuais. Margaret Farley observa que o testemunho vivencial desses casais evidencia “o papel desses amores e relacionamentos na manutenção do bem-estar humano e na abertura para o florescimento humano” e “chega até as contribuições que indivíduos e parceiros fazem para as famílias, a Igreja e a sociedade como um rodo”.[60] Isto coincide precisamente com nosso princípio fundacional sobre o impacto relacional direto e indireto dos atos sexuais verdadeiramente humanos. “Expressas de maneira verdadeiramente humana, essas ações traduzem e promovem a mútua doação de si pela qual os cônjuges [diretamente] enriquecem um ao outro e [indiretamente] enriquecem a sua família e a sua comunidade com uma determinação alegre e agradecida’’ [61] A afirmação de Farley é amplamente sustentada por pesquisas relatadas e científicas sobre a natureza dos relacionamentos homossexuais.

Cerca de vinte anos atrás, embora admitisse que a questão das relações entre o mesmo sexo era uma questão controversa, Farley observou experiências relatadas por casais homossexuais e comentou que temos alguns testemunhos claros e profundos das possibilidades de cresci­mento de vida das relações entre o mesmo sexo e das possibilidades de inte­gração promovidas pela atividade sexual no interior dessas relações. Temos o testemunho de que a homossexualidade pode ser uma forma de incorporar um amor responsável e de manter uma amizade humana.

Ela conclui, logicamente, que “esse testemunho por si só é suficiente para exigir que a comunidade cristã [e política] reflita novamente sobre as normas [e leis] do amor homossexual“.[62] Seu julgamento conforma-se ao de Bernard Ratigan, psicoterapeuta inglês gay, que observa que “a distância entre a caricatura feita de nós [gaysl nos documentos da Igreja e a nossa realidade vivida parece enorme”. Com razão, ele pergunta “sobre que evidências o Vaticano baseia as suas afirmações sobre nós?”, e prossegue observando que a psicanálise “passou do estar unicamente preo­cupada com o sexo genital para o pensar bem mais sobre relacionamentos humanos e o amor”.[63] O mesmo ocorreu também com a teologia moral católica revisionista.

Essa indagação por evidências serve também para a mais recente afirma­ção sobre homossexualidade da Conferência dos Bispos Católicos dos EUA. Fa­lando sobre urna inclinação homossexual, os bispos observam que ela “predispõe a pessoa para aquilo que não é verdadeiramente bom para a pessoa humana”. A predisposição é para atos homossexuais que “não são ordenados à realização dos fins naturais da sexualidade humana” e, portanto, “agir conforme cal inclinação simplesmente não pode contribuir para o verdadeiro bem da pessoa humana”.[64] A afirmação de que os atos homossexuais, por definição, não podem contribuir para o bem da pessoa humana parece contradizer, as experiências relacionais de casais homossexuais comprometidos e monogâmicos. Embora essa afirmação não mencione escudos científicos para comprovar sua alegação, há uma série de estudos que explicitamente a contradizem.

Lawrence Kurdek realizou extensas pesquisas a respeito de casais de gays e lésbicas e observa as seguintes características ao compará-los com heterossexuais casados. Casais de gays e lésbicas tendem a ter uma distribuição mais igualitária de trabalho doméstico, demonstram maiores habilidades na resolução de conflitos, têm menos apoio dos membros da própria família, mas mais apoio de amigos e, de maneira mais significativa, experimentam níveis semelhantes de satisfação relacional em comparação com casais heterossexuais.[65]

Estudos empíricos não apenas contestam as afirmações magisteriais de que os atos homossexuais, por definição, são prejudiciais à pessoa humana e aos relacionamentos humanos; esses escudos também contestam as afirmações do Magistério em relação aos efeitos prejudiciais da paternidade homossexual sobre os filhos. A CDF argumenta contra casais do mesmo sexo que socialmente criam os filhos com base na alegação de que “como mostrou a experiência, a falta de complementaridade sexual nessas uniões cria obstáculos ao desenvolvimento normal dos filhos que ficam aos cuidados dessas pessoas. ( … ) Permitir que crianças sejam adotadas por pessoas que vivem cm uniões desse tipo significaria, na verdade, praticar uma violência contra elas.”[66] Não só é uma afirmação dessas retó­ricamente injusta e discriminatória,[67] mas é também empiricamente desprovida de substância. A CDF não apresenta quaisquer evidências científicas, seja aqui ou em qualquer outro lugar, para substanciar a sua afirmação de que as uniões homossexuais constituem um obstáculo contra o desenvolvimento normal de uma criança. Há, no entanto, abundantes evidências em contrário.

Embora reconheça que as pesquisas sobre pais gays e mães lésbicas ainda estejam em evolução, especialmente com respeito a pais gays, Parterson sintetiza as evidências disponíveis a partir de 20 anos de estudos: Não existe qualquer evidência para sugerir que lésbicas e gays não sejam ade­quados para serem mães e pais ou que o desenvolvimento psicossocial [inclu­sive sexual] entre crianças adotadas por gays ou lésbicas fique comprometido cm algum aspecto em comparação com o desenvolvimento de filhos de pais heterossexuais. Nem um único estudo demonstrou que crianças de pais gays ou mães lésbicas estejam em desvantagem em algum aspecto significativo em relação a filhos de pais heterossexuais.[68]

Em sua análise geral da pesquisa, Laird sugere ainda que os dados científicos indicam que pais homossexuais são um tanto mais dedicados à criação dos filhos e tolerantes que pais heterossexuais, e que seus filhos são, por sua vez, mais tolerantes e empáticos.[69] Essa preponderância de evidências levou a Associação Norte-americana de Psicologia a aprovar e a divulgar uma importante resolução. Em virtude de mães lésbicas e pais gays assemelharem-se aos pais heterossexuais na provisão de ambientes incentivadores e saudáveis para seus filhos, (…) [e em virtude de] as pesquisas terem demonstrado que a adaptação, o desenvolvimento e o bem-estar psicológico dos filhos não estão relacionados à orientação sexual dos pais e que os filhos de pais gays e mães lésbicas têm as mesmas possibilidades de florescimento que os de pais heterossexuais, a Associação se opõe a qualquer discriminação com base em orientação sexual.[70]

A importante Liga Norte-americana pelo Bem-estar Infantil, totalmente centrada na criança, também está convencida pelos dados de que não existem diferenças significativas entre as atitudes e habilidades parentais de casais de pais heterossexuais e homossexuais, sejam de gays ou lésbicas.[71] Em 1994, a declaração da política da Liga recomenda que “homossexuais, gays ou lésbicas, que desejam adotar filhos devem ser avaliados do mesmo modo que qualquer outro candidato à adoção. Deve-se admitir que a orientação sexual e a capacidade de criar um filho são questões diferentes.” A Liga recomenda ainda que informações factuais sobre gays e lésbicas devem ser fornecidas “para dissipar micos comuns em torno de gays e lésbicas”.[72] Não é a orientação sexual de pais gays e mães lésbicas que produz resultados negativos em seus filhos, mas a discriminação social em relação a eles gerada por mitos propagados sobre seus pais.

O Concílio Vaticano II louva os avanços das ciências sociais que trazem à comunidade humana um “autoconhecimento aprimorado” e ”influenciam a vida de grupos sociais”.[73] O Papa João Paulo II ensina que “a Igreja valoriza pesquisas sociológicas e estatísticas quando elas se mostram úteis à compreensão do contexto histórico no qual a ação pastoral deve ser desenvolvida e quando levam a um melhor entendimento da verdade”.[74] A presente questão, a saber, o efeito de pais e mães homossexuais sobre seus filhos, constitui um caso clássico no qual as ciências sociais claramente levaram a um melhor entendimento da verdade. Há dados científicos sociais abundantes para sustentar a afirmação de que a complementaridade de comunhão e afetiva são evidentes nos relacionamentos homossexuais e que, no caso de pais e mães homossexuais, essas complementaridades facilitam não só a complementaridade parental, mas também a criação positiva dos filhos.[75]

Essas avaliações das experiências relacionais e parentais de casais homossexuais lembram o princípio de John Courtney Murray de que a inteligência prática, diferentemente da teórica, está preservada da ideologia ao manter “uma relação direta com a experiência concreta”.[76] Como vimos anteriormente em relação a escudos científicos sobre pessoas em relacionamentos homossexuais e filhos que são criados por pais gays e mães lésbicas, as posições magisteriais sobre gays e lésbicas rendem a ser hipóteses teóricas não substanciadas pela experiência prática dessas pessoas. A posição magisterial com respeito à sua afirmação de que atos homossexuais “não procedem de uma genuína complementaridade afetiva e sexual” fica vulnerável à mesma acusação, hipóteses teóricas não substanciadas pela experiência prática.

Notas do capítulo 7:

[50] CCC, 2357; CRP, 4.

[51] United Srares Conference of Carolic Bishops, Alw11ys 011r Childrm, 4-5, ênfase acrescenta da. Veja também PH, 8.

[52] PH, 3.

[53] HV, li

[54a] lbid., 3, ênfase acrescentada.

[55] CCC, 426.

[56] Alfred North Whitehead, Symbolism: lts Me11ning and Effict (New York: Putnam’s, 1959), 8.

[57] Andrew Koppleman, “Natural Law (Ncw)”, em Sex from Pinto to Pag/i11: A Philosophiu/Encyclopedia, ed. Alan Soble (Wcstpon, CT: Greenwood Press, 2006), 11: 708.

[58] Todd A. Salzman e Michael G. Lawler, “Qunestio Disp11rnta: Catholic Sexual Erhics: Com­plemcncariry and rhe Truly Human”, TS 67, n. 3 (Septcmber 2006): 631-35; David Matzlco McCarthy, “Thc Rclarionship of Bodics: A Nupcial Hcrmcncurics of Same-Sex Unions”, em Theology nnd Sexualiry: Clnssic and Contemporary Readings, ed. Eu gene F. Rogers Jr. (Oxford: Blackwcll, 2002), 200-16.

[59] CCC, 2357.

[60] Margaret Pi.. Farley, }ust Love: A Framework for Christian Sexual Ethics (New York: Coo• tinuurrt, 2006), 287. Prans Vosman faz essa afirmação também áô observar, por exemplo, que homossexuais contribuem para o “bem social” em termos de “apoio, cuidado e justiça mútuos”. Frans Vosman, “Can rhc Church Rccognize Homosexual Couples in rhc Public Sphere)” INTAMS Review 1, 11. 12 (2006): 37.

[61] GS, 49.

[62] Margarcr A. Farlcy, ”An Erhic for Same-Sex Rclations”, cm A Ch11/Lmge to Love: Gay a,u/ lesbian C111holics in the Clmrch, cd. Robert Nugem (Ncw York: Crossroad, 1983), 99-100. Em seu livro mais recente, Farlcy retorna à questão da experiência de gays e lésbicas e avalia que “não dispomos de force rcsrcmunho do papel desses relacionamentos [de gays e lésbicas] na manutenção do bem-estar humano e na abertura para o florescimento humano. Esse mes­mo testemunho se estende para as contribuições que indivíduos e parceiros fazem para suas famílias, para a Igreja e para a sociedade como um todo”; Farley, }ust Love, 287. O rccenic documento do Vaticano sobre homossexualidade e o sacerdócio é também acusado de ignorar a experiência de muitos gays. Após ter afirmado que gays “devem ser aceitos com respeito e sensibilidade, todo sinal de discriminação injusta com relação a eles deve ser evitado”, o documento prossegue afirmando injustamente que esses homens “encontram-se em uma situação que os impede seriamente de relacionar-se de maneira apropriada com homens e mulheres”; Congregation for Catholic Education, lnstruction Conceming the Cri teria for the Discemment of Vocatiom with Regnrd to Persons wirh Homosex11al Twdencies, 2, disponível aqui, acessado em 22 jan 2012. Nenhuma evidên­cia é aprcscnrada para uma afirmação genérica como essa; evidências contrárias, conhecidas de qualquer pessoa que aceita gays e lésbicas com “respeito e sensibilidade”, são ignoradas.

[63] Bernard Ratigan, “When Fairh and Feelings Conflict”, The Tnblet, Oecembcr 10, 2005, 13.

[64 United Staces Confcrcnce of Catholic Biships, ”Minisrcy to Persons with a Homosexual ln­clination: Guidelincs for Pastoral Care”, Origins 24, n. 36 (November 23, 2006): 381.

[65] Lawrence A. Kurdck, “What Do We Know about Gay and Lesbian Couples)” Current Di­rections i11 Psychological Science 14 (2005): 251; Lawrence A. Kurdek, “Differences bctween Parmcrs from Hetcrosexual, Gay, and Lesbian Cobabiting Couples”,Joumn/ of Mnrriage 1111d Family 68 (May 2006): 509-28; Lawrence A. Kurdek, “Lcsbian and Gay Couples”, em Les­bian, Gay and Bisex1111l ldemities over the Liftspan, ed. Anthony R. D’Augelli and Charlotte J. Patterson (New York: Oxford Univcrsity, 1995), 243-61; e Lawrence A. Kurdck, “Are Gay and Lesbian Cohabicing Couples Renlly Different from Heterosexual Married Couples?” }011mal of Marriage and Family 66 (2004), 880-900. Veja também, Ricch C. Savin-Williams e Krisrin G. Esrerberg, “Lcsbian, Gay, and Bisexual Families”, em Handbook of Family Diver­síty, ed. David H. Demo, Katherine R. Allen, e Mark A. Fine (Ncw York: Oxford Universiry Press, 2000), 207-12; e Philip Blumscein e Pcpper Schwam:, America11 Couples: Money, W’ork, Sex (Ncw York: Morrow, 1983).

[66] CRP, 7.

[67] Veja Stephen J. Popc, “The Magistcrium’s Argumcnrs against ‘Same-Sex Marriage’: An Echi- cal Analysis and Critique”, TS 65 (2004): 530-65.

[68] Charlotte J. Patterson, “Lesbian and Gay Parcnting” (\Xfashingron, DC: APA Press, 1995), disponível aqui, acessado em 22 jan 2012, ênfase acrescentada. Veja também Marybech J. Mattingly e Robert N. Bozick, “Chil­dren Raise<l by Same-Sex Couples: Much Ado abouc Noching”, trabalho apresentado na Confercncc of che Souchcrn Sociological Society, Atlanta, 2001.

[69] Joan Laird, “Lesbian and Gay Families”, em Normal Family Processes, ed. Froma Walsh (New York: Guilford, 1993), 316-17.

[70] APA, “Resolution on Sexual Orienration and Marriagc”, 2004, disponível aqui, acessado em 22 jan 2012.

[71] Ann Sullivan, ed., Imw i11 G11y 1111d Lesbian Adoption: Procerdings of the Fourth Annual Peirce-W’arwick Adoption Symposium (\Xfashingron, DC: Child Wclfare Leaguc of America, 1995), 24-28.

[72] lbid., 41.

[73] GS, 5.

[74] FC, 5.

[75] Para uma análise desses dados, veja Osnar Erel e Bonnie Burman, “lnterrelatedness of Ma­rital Rclations and Parenr-Child Relacions: A Meca-Analyric Rcview”, Psychologicnl Bulletín 118 (1995): 108-32; Paul R. Amato e Alan Booth, A Generation at Risk: Growíng Up in an Em of Fnmily Upheaval (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1997), 67-83; Stacy J. Rogcrs e Lynn K. White, “Sacisfaccion with Parenring: Thc Role of Marital Happincss, Fa­mily Scruccure, and Parems’ Gcnder”, Joumnl of Mnrringe 1111d Family 60 (1998): 293-316; e David H. Demo e Marcha J. Cox, “Families wirh Young Children: A Review of rhe Research in rhe l990s”,Jo1m111l of Marringe and Ftlmily 62 (2000): 876-900.

[76] John Courrney Murray, W’e Hold Time Trwhs: Cntholic Rejlections on riu Ameríca11 Experim­ce (Ncw York: Shccd and Ward, 1960), 106.

Fonte: IHU
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