A maçã, a desobediência, a inveja, a angustia, o vazio, a vaidade, as drogas e a morte

O Poder e o dinheiro são drogas mais perigosas do que o álcool, o tabaco, a coca, a morfina e a maconha. Nada se compara com o que o poderoso Hitler fez ao assassinar milhares de pessoas.

 

Anestesia para la Vida

En la manzana y su mordisco encontramos lo propio del hombre: La Desobediencia. Cuestionar todo lo que se nos propone como un posible hacer, por lo demás, donde hay poder hay resistencia. Sabido es que el bípedo humano tiene un aparato de confrontaciones llamado cerebro. En aquel primer acto de simbolismo cristiano no sólo encontramos la desobediencia sino que ésta misma está imbestida de envidia, de imitación, se quiere tener el mismo poder o las mismas facultades de aquel otro que se presume como superior, queremos ser como el otro al que admiro, al que quiero imitar. Cuando no se logra emular o superar el objeto de deseo, entonces la envidia frustrada estalla en violencia. Acá el deseo inmediato es el de la imitación, pero existe el que se corresponde con devenires, con flujos de deseos, con torbellinos que simplemente van copando una existencia, una manera de existir, como Alicia en el País de las Maravillas en donde la imaginación crea mundos posibles por irreales que parezcan.

También compete a la existencia humana no sólo el querer imitar sino también la angustia, ese miedo hacia el vacío espiritual o de sentirnos que tenemos que darle cuerda al reloj de la vida, ha de recordarse que lo propio de lo humano es la consciencia del tiempo, de saberse finito, de saberse que sus pasos avanzan hacia su destino final qué es la muerte, por eso apuramos los pasos queriendo inmortalizarnos en alguna vanidad que puede ser el Poder… acumular poder para hacernos importantes y recordados por esos otros que rodean y celebran a su jefe, el poderoso que se inmortaliza sumando las servidumbres voluntarias de quienes precisan de los amos.

Otras drogas además del Poder, está el dinero y el trabajo mismo, éstas más peligrosas que otras que consideramos inofensivas comparadas con aquellas, las que habitualmente conocemos como drogas: alcohol, tabaco, coca, morfina, marihuana. Decimos inofensivas porque no se puede comparar una matanza de millones de personas del poderoso Hitler con una raponada de una pulsera que pueda hacer un insignificante marihuanero, como tampoco se puede comparar al ladronzuelo hambriento con el opulentto terrateniente que masacra campesinos para quedarse con sus tierras, o la de los grandes capitalistas que usurpan los recursos de la naturaleza y hacen morir de hambre a millones de miserables que nada tienen.

Éste preámbulo, está antesala para develar la fragilidad de la existencia humana que se soporta en la angustia existencial y en su manera de remediarlo, de darle solución mediante las drogas. Si tenemos dolor existencial se procura entonces de suministrar anestesia que alivie nuestra angustia, por ello la tesis serresiana de que somos seres drogos o toxicómanos, vivimos en medio del desespero aliviando el miedo a morirnos y a tratar de que el reloj no se detenga o no vaya demasiado rápido y nos arroje en la tumba de la nada o del olvido.

Otra gran proposición sería la manera como la humanidad misma ha dado soluciones a esta condición humana de la gran angustia, de seres temerosos porque se acaba el tiempo y porque la muerte nos espera sin importar qué atajos escojamos. Por ejemplo, remontando la mirada observamos grandes sistemas de organización social predominantes y publicitados. Quién no ha escuchado de sistemas esclavistas, hombres dueños de otros hombres de pies a cabeza, de toda su energía, los podían disponer como cargueros humanos o para lo que fueran, tomarlos o dejarlos, en plaza pública eran exhibidos, ofertados y entregados el mejor postor. Eso en el sistema social esclavista. Luego conocemos el feudalismo, los señores dueños de la tierra, los pequeños feudos, la explotación de la tierra y las manos campesinas que la araban. El otro gran sistema social es el más conocido y el que aún tenemos que basa la explotación no ya en la tierra, en los feudos, sino en el mundo fabril, en las urbes están las fábricas con sus ejércitos de obreros, no ya de campesinos, no, allí son humanos que no tienen tierra, su mayor riqueza son sus brazos para alquilarlos a la fábrica.

Esta gran caricatura para mostrar los encuadramientos, las maneras en que los hombres son encuadrados u organizados, todo entroncamiento a la perfección con lo que venimos sugiriendo: un hombre angustiado y con miedo necesita de un entretenimiento, de un algo con lo que pueda llenar su tiempo, con lo que pueda llenar su existencia, y el trabajo sí que ocupa la vida y la llena de esperanza, tal y como lo conocemos en estos sistemas de organización social: todo el tiempo se está preparando la vida. Naces y se te dispone una escuela para que te apropies de unas competencias para la vida, tienes que ser útil, el trabajo significa la existencia, recibirás un salario con el cual vas materializando sueños que la cultura tiene en alta estima: te casarás, contraerás matrimonio, tendrás hijos, te sentirás realizado, comprarás un carro, te endeudará en una casa, en la vivienda ideal que publicitan los grandes constructores de las familias sonrientes de la felicidad plena.

En el capitalismo será muy importante la propiedad privada, acumular, el progreso es sinónimo de mayor acumulación, no importa lo absurdo que sea, no importa si no alcanzas a gastarte tu fortuna en vida tal y como le sucede al 1% de la población, extremadamente rica, y en el otro extremo el 99% que nada tiene y que por el contrario vive sorteando la miseria, la escasez. Incluso acá una pregunta es pertinente, qué pasa para que ésta desproporción, para que ésta inequidad se mantenga, qué pasa que ese 99% no de releva contra ese 1%?

Si el deseo de imitar al otro, si la angustia es constante en nuestra existencia humana, nada raro que estos sistemas sean la gran anestesia que nos alivie del sufrimiento, es comprensible que dediquemos todas nuestras existencias a las servidumbres voluntarias, de estar atados, encadenados a todo aquello que se nos presenta como normal y nos ofrece seguridades  así sólo sean imaginarias, paradigma de la vida, que se nos presenta como grandes logros: tener un trabajo, una familia que nos infla el ego, que nos enorgullece, mi hijo estudia tal o cual profesión, está en aquella empresa, es importante político que amasó grandiosa fortuna.  La mayoría soñadores en que algún día alcanzarán un mejor vivir sirviendo a los de arriba de la pirámide social. Todos vamos en carrera loca por alcanzar un algo de tener, recordemos que la propiedad privada es el templo del capitalismo, por ella nos batimos a muerte, nos peleamos contra quién de manera ventajosa correo los linderos sobre nuestra propiedad, o salimos de huídas del asesino o paramilitar o terrateniente que nos amenaza de muerte sino nos dejamos robar la propiedad.

La anestesia alivia el miedo que le tenemos a morir, de sabernos que el tiempo se nos acaba, que nos llegará el final, nos llegará la existencia de la nada. La anestesia nos alivia de la angustia de vivir. Pero una cosa sí es legítima, y es poder reclamar el tipo de vida que queremos llevar, si preferimos seguir como borregos con las servidumbres voluntarias que nos vuelven simples piezas de máquinas bien sea empresariales, de gobierno o de politiqueros baratos de esos antilibros, antiacedemia… Decíamos de lo legítimo que es seguir como borregos, obedientes sirviendo toda una vida o revelarnos y construir existencias más libres, más éticas, más estéticas, más dignas, en fin escoger nuestra propia droga, nuestra propia anestesia.

Por: Mauricio Castaño H., Historiador
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Reações ao racismo do presidente de clube de futebol

É sintomático que figuras exponenciais da assim chamada elite política e econômica tenham vindo em socorro do dirigente. Para essa elite, se tratou apenas de um comentário infeliz que não deveria ser sobrevalorizado. Fica-se com a  impressão de que, para o andar de cima da sociedade, o discurso da dignidade da pessoa humana, da ética, dos valores da inclusão de todos é um discurso para boi dormir, especialmente quando um de seus integrantes é acusado de racismo e discriminação. 

Clemens Tönnies ficará três meses afastado da direção do Schalke 04

A fala racista do presidente do Schalke e o poder do vil metal

Após o bilionário Clemens Tönnies insultar africanos, fica-se com a impressão de que, para a elite, o discurso da dignidade humana é para boi dormir, especialmente quando um de seus integrantes é acusado de racismo.

Clemens Tönnies ficou bilionário com sua empresa de produtos alimentícios (Tönnies Holding, de carnes e salsichas) em Rheda-Wiedenbrück, pequena cidade de 48.500 habitantes a pouco mais de 100 quilômetros de Gelsenkirchen, casa do Schalke 04. O time sempre foi a grande paixão de Tönnies e, desde 2001, ele é o presidente do clube.

Na qualidade de empresário, e como um dos homens mais ricos da Alemanha e do mundo (atual nº 1.349 da lista da Forbes), ele foi convidado pelos organizadores do evento Dia do Ofício, em Paderborn, a falar perante 1.600 convidados no começo deste mês.

Um dos temas do seu discurso foi a possível instituição de um imposto para combater as mudanças climáticas, especialmente em países da África. Em vez de mais um imposto, Tönnies propôs o financiamento e construção de 20 usinas elétricas na África por ano.

Ele justificou sua proposta com o seguinte argumento: “Assim, os africanos parariam de derrubar árvores e de produzir crianças quando fica escuro.”

Além da estapafúrdia afirmação racista, talvez um dos aspectos mais assustadores tenha sido a não reação da plateia. Ninguém protestou. Ninguém vaiou. Ninguém se levantou e deixou o recinto como atitude simbólica de repulsa. Nem o arcebispo convidado de honra sentado na primeira fila foi capaz de um mínimo gesto de desaprovação. Pelo contrário, ao final, o discurso foi aplaudido pelos presentes.

Não bastasse isso, após a repercussão negativa de sua fala, o próprio Tönnies propôs ao Conselho de Ética do Schalke 04 o seu afastamento temporário da presidência do clube por três meses. Ditou a sua própria sentença, que foi aceita sem mais delongas pelo conselho, com a justificativa de que a acusação de racismo contra o presidente é “infundada”.

É o caso de se perguntar: o que mais precisa ser dito para considerar como racista uma afirmação que insulta toda população da África?

Houve, porém, algumas vozes que se levantaram contra o racismo explícito manifestado pelo dirigente.

Pablo Thiam, por exemplo, que nasceu na Guiné e cresceu em Bonn, onde seu pai trabalhava como diplomata. Durante anos, Thiam jogou na Bundesliga, em clubes como Colônia, Wolfsburg, Stuttgart e Bayern. Atualmente, dirige o departamento dos times de base do Wolfsburg, além de ser o responsável pelo setor de integração que luta contra discriminação e racismo.

“Estou estupefato. Simplesmente me faltam palavras. Nem sei o que dizer. Com seu discurso, o presidente do Schalke contraria frontalmente todo trabalho que estamos desenvolvendo pelo diálogo e pela integração de migrantes e refugiados”, disse.

Para Thiam desculpas não bastam: “São desculpas de meia-pataca. Por acaso ele se desculpou com a população africana que insultou? Não. O seu pedido de desculpas se dirigiu exclusivamente aos próprios alemães. Nenhuma palavra sobre os africanos alvos da sua manifestação.”

Hans Sarpei, de origem africana e ex-jogador do Schalke, foi no mesmo diapasão: “Do clube e do senhor Tönnies espero que as palavras sejam seguidas por ações. É preciso se distanciar claramente de toda e qualquer discriminação e xenofobia. O presidente deve pedir desculpas publicamente a todos os africanos.”

Peter Lohmeyer não é apenas um dos atores de cinema mais conhecidos da Alemanha, mas também um dos mais famosos fãs de carteirinha do Schalke 04. Só que depois da difamação dos africanos pelo presidente do clube e da generosa pena de três meses de suspensão do cargo, Lohmeyer decidiu devolver a carteira de sócio.

“Faço isso porque sou fanático pelo Schalke, clube que sempre esteve na vanguarda e na luta contra discriminação e racismo. Tenho muito orgulho disso. Agora vem um açougueiro rico e questiona essa postura. O clube sempre se orgulhou de mostrar o cartão vermelho para palavras e atos racistas. Quem contraria esse preceito não é Schalke de coração. Está lá por outros motivos; quiçá por interesses pessoais”,a firmou o ator.

Na TV alemã pipocaram depoimentos de torcedores, especialmente das torcidas organizadas, muito contrariados com as declarações do dirigente. Muitos pediram sua renúncia. Na partida do Schalke pela Copa da Alemanha sábado último, centenas de fãs levantaram cartões vermelhos exigindo a saída do presidente.

É interessante verificar que a maioria das críticas veio de pessoas da grande massa torcedora, dos assim chamados cidadãos comuns. Também era de se esperar que a classe dirigente deste meganegócio chamado futebol se posicionasse claramente sobre o assunto.

Cartolas influentes, como Watzke, do Dortmund, ou Rummenige e Hoeness, do Bayern, todos muito falantes quando do alto do pódio fazem discursos sobre responsabilidade social, mantiveram silêncio sepulcral e se fecharam em copas. Não reações, como se sabe, na verdade representam uma tomada de posição, porque quem cala, consente.

O próprio arcebispo de Paderborn, Hans-Josef Becker, presente no evento, só se manifestou discretamente alguns dias depois, através de comunicado oficial, ressaltando que o arcebispado é contra qualquer tipo de discriminação, seja por palavras ou atos. Aproveitou para dizer que Tönnies já havia pedido desculpas, dando assim o caso por encerrado.

Não resta dúvida de que Tönnies é muito importante para o Schalke. Basta lembrar que foi a figura-chave na obtenção do patrocínio milionário da empresa russa Gazprom e que pessoalmente injetou recursos financeiros consideráveis no clube quando necessário. Além do mais, como um dos homens mais ricos da Alemanha, é muito bem relacionado nas altas rodas políticas e empresariais, não só do país como também da Europa.

É sintomático que figuras exponenciais da assim chamada elite política e econômica tenham vindo em socorro do dirigente. Para essa elite, se tratou apenas de um comentário infeliz que não deveria ser sobrevalorizado. Fica-se com a  impressão de que, para o andar de cima da sociedade, o discurso da dignidade da pessoa humana, da ética, dos valores da inclusão de todos é um discurso para boi dormir, especialmente quando um de seus integrantes é acusado de racismo e discriminação. 

Tönnies ficará três meses afastado da direção do Schalke 04, pelo menos formalmente. Nem pensa em renunciar ao cargo. Em novembro estará de volta. É tempo suficiente para refletir e se lembrar de que o mínimo a fazer é pedir desculpas publicamente a todos os africanos que insultou com seu discurso.

Fonte:  Deutsche Welle

Trump discriminador e seus estereótipos com judeus, negros e portorriquenhos

Em se tratando de discriminação, Trump brinca com fogo como nenhum presidente em um século. Mantém a estratégia política de nós contra eles que caracterizou sua presidência desde o início. No Twitter deixa seus assessores de mãos atadas – incapazes ou indispostos – para defendê-lo.

El presidente Trump niega ritualmente cualquier animadversión o motivación racial. “Soy la persona menos racista que hayas conocido”, ha dicho más de una vez. Erin Schaff/The New York Times

Trump aviva las llamas del fuego racial

WASHINGTON—El presidente estadounidense Donald Trump despertó la mañana del domingo, miró hacia la nación que lidera, vio las astillas secas de las relaciones raciales y decidió arrojar una cerilla encendida. No era la primera vez que lo hacía y no parece que vaya a ser la última. Tiene una caja bien grande de fósforos y un suministro disponible de querosene.

A muchos les sorprendió su arenga de Twitter que incitaba a las congresistas demócratas de color a “volver”al país del que habían venido, aunque la mayoría de ellas en realidad habían nacido en Estados Unidos. Pero debería haber sorprendido a pocos de los que han visto la forma en que ha gobernado un país multicultural y multirracial en los últimos dos años y medio.

Cuando se trata de la raza, Trump juega con fuego como no lo ha hecho ningún presidente en un siglo.Aunque otros de sus antecesores en la Casa Blanca en ocasiones se acercaron o incluso cruzaron la línea al encontrar modos de apelar a los resentimientos de los estadounidenses blancos de manera sutil y no tan sutil, ninguno en la época moderna ha atizado las llamas de manera tan abierta, implacable e incluso entusiasta como Donald Trump.

Su ataque a lascongresistas demócratassucedió el mismo día que su administración amenazaba con redadas masivas a los inmigrantes que viven en el país de manera ilegal. Y fue apenas días después de que convocara a la Casa Blanca aalgunas de las voces más incendiarias de la extrema derechaen Internet y de que juró que iba a encontrar otro modode contar a los ciudadanos del país de manera separada de los no-ciudadanos, a pesar de que una decisión de la Corte Suprema le impidió añadir una pregunta al censo que se realiza cada diez años.

Su suposición de que las demócratas de la cámara de representantes deben haber nacido en otro país —o de que no pertenecen a Estados Unidos—es coherente con la estrategia política de nosotros-contra-ellos que ha estado en el corazón de la presidencia de Trump desde el inicio.En el camino a la elección del próximo año, parece estar trazando una línea profunda entre el país blanco, nacido en los Estados Unidos de su memoria, y la nación étnicamente diversa y con una población crecientemente nacida en el exterior que preside, desafiando así a los votantes en 2020 a declarar en qué lado de la línea se encuentran.

“De muchas formas, esta es la clase más insidiosa de demagogia racial”, dijo Douglas A. Blackmon, autor deSlavery by Another Name, una historia ganadora del Pulitzer sobre la servidumbre racial en Estados Unidos entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.

“El presidente ha pasado de invocar las obvias calumnias raciales de hace 50 años, clichés como los de los barrios negros ‘en llamas’, y ahora invoca la mentalidad de supremacía blanca de principios de 1900, cuando cualquiera que no pareciera blanco podía ser calificado como indeseable en Estados Unidos”.

Trump formalmente niega cualquier motivación o animadversión racial. Su lucha contra la inmigración ilegal, dice, es para asegurar la frontera y proteger al país. A menudo se jacta de que el desempleo entre hispanos y afroamericanos ha alcanzado récords bajos. La semana pasada le agradeció aRobert L. Johnson, el fundador de Black Entertainment Television, por reconocer su administración de la economía.

“Soy lapersona menos racistaque han conocido”, ha dicho más de una vez. 

Pero no se esmera en evitar la apariencia de que sí lo es y su seguidilla de publicaciones en Twitter del domingo dejó a sus asesores atados de manos —incapaces o indispuestos— para defenderlo. Ninguno de los seis voceros de la Casa Blanca o de su campaña respondieron en un inicio a las solicitudes de declaraciones.

Solo uno de los funcionarios de su gobierno que ya tenía previsto aparecer en los programas de conversación del domingo, Mark Morgan, el comisionado en funciones de Aduanas y Protección Fronteriza, dejó en claro que no estaba dispuesto a formar parte del asunto.“Van a tener que preguntarle al presidente qué quiere decir con esos tuits en particular”, dijo enFace the Nationde CBS.

Los congresistas republicanos en general no acudieron a ponerse del lado del presidente el domingo ni tampoco se aprestaron a denunciarlo.Aunque muchos republicanos se sientan profundamente incómodos con lapolítica empapada de racismode Trump, les preocupa ofender a los votantes de base que vitorean al presidente como alguien que dice la verdad en la tiranía de la corrección política. 

Solo por la noche Trump respondió al furor, al decir que los demócratas estaban defendiendo a colegas que “hablan mal de nuestro país” y “cuando se les confronta” llaman a sus adversarios “RACISTAS”.

Entones, Tim Murtaugh, un vocero de campaña de Trump, respondió al pedido de declaraciones y dijo: “El presidente señaló que muchos demócratas dicen cosas terribles sobre este país, que en realidad es la nación más grandiosa de la Tierra”. Murtaugh no explicó por qué Trump le dijo a las congresistas nacidas en Estados Unidos que “volvieran” a países de los que no eran.

Otros presidentes han jugado a la política racial o se han regodeado en los estereotipos.Las grabaciones secretas de Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon muestran que a puerta cerrada ambos hacían comentarios virulentos y racistas.La estrategia de Nixon en el sur se dice que estaba dirigida a los blancos desencantados.

A Ronald Reagan se le acusó de hacer referencias racistas en código al referirse tanto a las “reinas del bienestar”. George Bush y sus seguidores insistieron en el caso de un asesino afroamericano que estaba de licencia de una prisión llamadoWillie Horton. A Bill Clinton se le acusó de hacer una jugada racial al criticar a una estrella negra del hip-hop.

Pero incluso hace una generación había límites y la mayoría de los presidentes predicaron la unión racial por encima de la división. Johnson, por supuesto, pasó la legislación de derechos civiles más radical de la historia de Estados Unidos. Bush firmó una ley de derechos civiles y denunció aDavid Duke, el líder del Ku Klux Klan, cuando postuló a la gobernación de Louisiana como republicano. Su hijo, George W. Bush, puso énfasis en visitar una mezquita días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 para mostrar que Estados Unidos no estaba en guerra con los musulmanes. Barack Obama invitó a una “cumbre de cerveza” a un profesor afroamericano de Harvard y al policía blanco que lo arrestó por error.

La historia de Trump en asuntos raciales ha quedado bien documentada desde sus días de desarrollador inmobiliario, cuando llegó a un acuerdo con el departamento de Justicia en torno a una demanda por discriminación al rentar departamentos, hasta la agitación pública que causó durante el caso de los Central Park Five en Nueva York. Jack O’Donnell, el expresidente del Casino y Hotel Plaza Trump en Atlantic City, después escribió que Trump abiertamente desprestigiaba a otros según su raza al quejarse, por ejemplo, de que no quería que hombres negros administraran su dinero.

“Trump no solo ha sido siempre un racista, y cualquiera a su alrededor que lo niegue está mintiendo”, dijo O’Donnell el domingo. “Donald Trump hace comentarios racistas todo el tiempo. Una vez que lo conoces, dice lo que piensa sobre la raza de manera muy abierta”.

Dijo que Trump traficaba regularmente con los estereotipos raciales: los judíos son buenos con el dinero, los negros son holgazanes, los puertorriqueños se visten mal. “La gente blanca son los estadounidenses para Trump, todos los demás son de otro lado”, dijo O’Donnell. “Simplemente niega la realidad de cómo inmigramos todos a Estados Unidos”.

Trump impulsó su camino a la Casa Blanca en parte al promover la falsa teoría de conspiración de que Obama había nacido en África, no en Hawaii. Abrió su postulación presidencial en 2015 con un ataque a los “violadores mexicanos” que cruzaban la frontera (aunque “algunos, asumo, son buenas personas”) y después llamó aprohibir a todos los musulmanesel ingreso a Estados Unidos. Dijo queun juez nacido en Estados Unidos de ascendencia mexicanano sería justo con él debido a su origen étnico.

Como presidente, se ha quejado en reuniones que ahora son públicas de que los inmigrantes haitianos “todos tienen SIDA” y de que los visitantes africanos nunca“volverían a sus chozas”. Ha desprecado a Haití y a algunos países africanos con una vulgaridad y dijo que en lugar de inmigrantes procedentes de allí, Estados Unidos debería aceptar más de Noruega. Dijo que había “muy buenas personas en ambos lados” refiriéndose a una manifestación para salvar un monumento confederado que se volvió mortal en Charlottesville, Virginia, aunque también condenó a los neonazis allí.

Insiste en que solo dice lo que otros creen pero tienen miedo de expresar. Y cada vez que las llamas rugen, Trump agrega un poquito más de combustible a la hoguera. Puede que el fuego esté caliente, pero así es como le gusta.

Por: Peter Baker
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O triunfo dos incompetentes e a arrogância

Palabra del lector: El triunfo de los incompetentes. Las personas nacidas en situación privilegiada crecen muy confiadas en sus capacidades (sean o no reales), tanto que los demás interpretan esa confianza como competencia, de acuerdo con un estudio sobre el cual publicamos un artículo la semana pasada. Nuestros lectores quisieron compartir ejemplos cercanos, como el usuario de Facebook Alvarado Alvarado, que comentó: “Es como cuando alcanzas una plaza de trabajo en el sector público apalancado por determinada tendencia política; si sabes o no sabes nada de cómo realizar ese trabajo no importa”. “Se les perdona todo precisamente porque representan los intereses de una familia poderosa”, se lamentó en Twitter José Javier Ramírez, quien aseguró que por ello “se discrimina a una persona con mérito y talento propio”.

En varios experimentos, los investigadores descubrieron que era más probable que la gente que provenía de una clase social más elevada tuviera una mejor opinión de sus habilidades, aun cuando las pruebas comprobaban que su desempeño era promedio. Associated Press

¿Por qué a los más privilegiados se les perdona la incompetencia?

En la cuarta temporada de la serieParks and Recreation, Paul Rudd interpreta a un adinerado empresario llamado Bobby Newport que contiende para el concejo municipal porque está buscando algofácilque hacer. Durante un debate, se le pregunta cómo arreglaría el pueblo; a lo que responde: “No tengo idea”.A pesar de la respuesta, el público enloquece, ante la frustración de su rival, Leslie Knope.

Es gracioso porque nos identificamos con la situación. Tarde o temprano todos nos encontramos con un Bobby Newport.¿Por qué ser de buena cuna parece hacer que la gente se sienta calificada para tareas para las que tiene poca experiencia? Esta es una de las preguntas que inspiraronun estudiopublicado el 20 de mayo en The Journal of Personality and Social Psychology.

Los investigadores sugieren que parte de la respuesta se debe a lo que ellos llamaron “exceso de confianza”. En varios experimentos, descubrieron que era más probable que las personas que provenían de una clase social más elevada pensaran que tenían mayores capacidades, aun cuando las pruebas comprobaran que pertenecían al promedio.Los investigadores descubrieron que quienes no conocían a esas personas interpretaban ese exceso de confianza inmerecido como capacidad.

Los hallazgos recalcaron otra forma en la que la riqueza familiar y la educación de los padres —dos de los muchos factores usados para evaluar la clase social en el estudio— afectan la experiencia de una persona en sus relaciones con los demás.

“Con esta investigación, ahora tenemos motivos para pensar que provenir de una clase social más alta confiere otra ventaja más”, dijo Jessica A. Kennedy, profesora de Administración de la Universidad Vanderbilt, quien no participó en el estudio.

Estudiar las clases sociales tiene sus bemoles. Primero, está la cuestión de las definiciones. “La mayoría de la gente dice pertenecer a la clase media”, comentó Peter Belmi, catedrático de la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia y principal autor del estudio. ¿Pero cómo puede ser posible?

Ni los investigadores que se especializan en las clases sociales concuerdan fácilmente en el peso que hay que darles al ingreso, la riqueza familiar, el prestigio profesional y otros factores.

Investigaciones previashan encontradoque mucha gente puede calibrar de manera correcta el escaño del ingreso familiar de un extraño y el nivel educativo de la madre en sesenta segundos. Pero, todavía no acabamos de entender qué es lo que les da esta información, comentó Rebecca Carey, quien estudia las clases sociales y la identidad en la Escuela de Administración Kellogg de la Universidad Northwestern.

El estudio estuvo compuesto por cuatro experimentos. La clase se definió de maneras distintas en cada ocasión.

En el primer experimento, participaron alrededor de 150.000 propietarios de pequeñas empresas en México que solicitaron un préstamo. Además de indicar su ingreso y nivel educativo, se les pidió que seleccionaran la posición dentro de un escalafón, que representara su lugar en comparación con otras personas en México.

Como parte del proceso del préstamo, tomaron una prueba de memoria (la tarea en la vida real estaba diseñada para tratar de predecir si una persona podría incumplir los pagos de un préstamo). Para efectos del estudio, también se les pidió a los participantes que calcularan qué tan bien pensaban que era su situación en comparación con los demás. A las personas de clase más alta por lo general les fue mejor que a los demás, pero no al grado que ellos asumieron, según descubrieron los investigadores.

La disparidad entre el desempeño calculado de la gente de la clase alta y su desempeño real fue más drástica en un estudio posterior en el que participaron 230 estudiantes de la Universidad de Virginia.

En esta ocasión, la clase social se midió mediante una evaluación de los estudiantes de cómo se veían en relación con otros en Estados Unidos, el ingreso y el nivel educativo de sus padres.Los investigadores descubrieron que los estudiantes de las clases sociales más elevadas no obtuvieron mejores resultados que sus compañeros en un ejercicio de cultura general. Sin embargo, nuevamente, la mayoría estaba segura de que le había ido mejor.

En un intento por entender las implicaciones del exceso de confianza, los investigadores llevaron a cabo una entrevista de trabajo falsa. A todos los estudiantes se les hizo la misma pregunta y se les grabó contestándola. Después, un grupo de personas que no los conocían vieron los videos y calificaron a los candidatos. El comité de selección por lo general optó por las mismas personas que habían sobrestimado sus capacidades en el ejercicio de cultura general.El exceso de confianza se interpretó como aptitud.

Carey no estaba convencida de qué tanto demostraba el experimento de la entrevista de trabajo falsa sobre la vida real. Además, le preocupaban los hallazgos del primero sobre los cuatro experimentos que en su opinión dependían demasiado del sentido propio de pertenencia a una clase social de los participantes.

“Sin embargo, lo que sí demuestran de manera consistente es que la clase social está vinculada al exceso de confianza”, afirmó. Otros estudios también han demostrado que a la gente que confía en exceso en sus capacidades se le percibe como más competente. Carey sugirió que podría ser que “en el contexto de una clase más baja, el costo es mayor si te equivocas cuando cometes un error”.

Además, no todos los grupos de clase valoran que “finjas algo hasta que te salga” explicó Belmi. “Crecí en Filipinas con la idea de que si no tenías nada que decir, mejor te quedaras callado y escucharas”.

Los investigadores dicen que esperaban que la conclusión no fuera que había que esforzarse en ser arrogante. Las guerras, las caídas de los mercados bursátiles y muchas otras crisis pueden atribuirse al exceso de confianza, afirmaron.Entonces, ¿cómo pueden evitar gerentes, empleados, electores y consumidores sobrevalorar la clase social y ser embaucados por gente rica e incompetente? Kennedy mencionó que se sentía motivada al descubrir que si le muestras a la gente hechos verdaderos sobre una persona, el estatus elevado derivado de la arrogancia suele desvanecerse.

“Tal vez también necesitemos castigar el comportamiento arrogante más de lo que lo hacemos ahora”, concluyó.