A internet, o ódio, os racistas, os xenófobos, os antissemitas e os supremacistas brancos

“As plataformas e os algoritmos que prometiam melhorar nossas vidas, na realidade podem amplificar nossas piores tendências humanas”.  A democracia está em jogo… e também as vidas de muitas pessoas.

“Double Poke in the Eye II”, de Bruce Nauman (1985) 2018 Bruce Nauman/Artists Right Society (ARS), Nueva York, vía Sperone Westwater, Nueva York

El internet será nuestra perdición

Nora Ephron alguna vez escribió un ensayo brillante sobre cómo ella y muchas otras personas pasaron de estar enamoradas del correo electrónico, cuando sentían la emoción de descubrir una nueva y veloz manera de mantenerse en contacto, a odiar el infierno de no poder desactivarlo.

He llegado a tal punto que todo el internet me hace sentir así.

Al inicio era un sueño dorado de conocimiento expandido y conexión mejorada.Ahora se ha convertido en una pesadilla de sesgos manipulados y odio expandido como una metastasis.

Antes de que al parecer comenzara a enviarlesartefactos explosivos por correo a Barack Obama, Hillary Clintonyotros,Cesar Sayocencontró motivación en línea —quizá no en la forma de instrucciones para fabricar explosivos, sino en el sentido de que podía vociferar sus resentimientos ante un auditorio que no lo repudiaba, sino que se hacía eco de los mismos mensajes—. Los validaba y los cultivaba. Absorbía algo oscuro y lo convertía en algo aún más lúgubre.

“Para cuando lo arrestaron en Florida el viernes”,reportóThe New York Times,“Sayoc parecía encajar con el perfil ya conocido por todos de un extremista moderno, radicalizado en línea y atrapado en un vórtice de furor partidista”.

Robert Bowers, acusado de asesinar a once judíos estadounidenses en Pittsburgh la mañana después del arresto de Sayoc, alimentó su locura y estimuló sus fantasías sangrientas en ese mismo vórtice digital. Mientras Sayoc creaba nichos terribles en Facebook y Twitter,Bowers encontró un refugio para sus pasiones racistas, xenofóbicas y antisemitas en Gab, una red social que se lanzó hace dos años y que ha servido de criadero para los nacionalistas blancos.Ahí se congregaron, se lamentaron y se alentaron —sin restricciones— con una eficacia que simplemente no existe fuera de la web.

Fue en internet, con su privacidad y su anonimato, que Dylann Roof investigó sobre la supremacía blanca y adquirió su convicción malvada de que la violencia era necesaria. Después entró a una iglesia histórica en Charleston, Carolina del Sur, y les disparó a muerte a nueve feligreses afroestadounidenses en junio de 2015.

Fue en internet —en Facebook, para ser exactos— que Alek Minassian publicó un juramento de lealtad a la “rebelión de los célibes involuntarios”, que se refiere a los resentimientos de los hombres “involuntariamente célibes” que no pueden lograr que las mujeres tengan sexo con ellos. Después usó una furgoneta para atropellar y asesinar a diez personas en Toronto en abril.

Los enclaves de internet deformaron las cosmovisiones de todos estos hombres, y los convencieron de la prioridad y la pureza de su furia.La mayoría de nosotros jamás habíamos escuchado el término “célibe involuntario” antes de la masacre de Toronto. Sin embargo, fue la pieza central de la vida de Minassian.

La mayoría de nosotros no estaba familiarizado con HIAS, un grupo judío que reubica refugiados. Sin embargo, esas iniciales dominaron las teorías conspirativas antisemitas de Bowers. Eso refleja el poder que internet tiene para presentar los agravios falsos como si fueran obsesiones legítimas y darles a los prejuicios la apariencia de ser ideales.

La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el potencial y el peligro. Eso es lo que Mary Shelley exploró enFrankenstein, que este año celebra suaniversario doscientos, y desde entonces ha sido el tema principal de la ciencia ficción.

Internet es la paradoja más monstruosa de la tecnología escrita. Es una herramienta inigualable e itinerante para el aprendizaje y para el surgimiento de comunidades constructivas. Sin embargo, también es inigualable en la divulgación de mentiras, la reducción de los intereses y la erosión de la causa común. Es un bufé glorioso, pero lleva a los usuarios a los extremos: solo la carne o solo los vegetales. Estamos ridículamente sobrealimentados y desastrosamente desnutridos.

Crea terroristas. Y, por si fuera poco, siembra hostilidad al mezclar la información y la desinformación a tal punto que no hay forma de diferenciar lo real de lo ruso.

No me crean a mí. Créanlo por lo que ha dicho un gigante de Silicon Valley cuyos softwares dependen de nuestra adicción al internet. En una conferencia en Bruselas,Tim Cook, director ejecutivo de Apple, advirtió: “Las plataformas y los algoritmos que prometían mejorar nuestras vidas en realidad pueden amplificar nuestras peores tendencias humanas”.

“Los actores deshonestos e incluso los gobiernos se han aprovechado de la confianza de los usuarios para agravar las divisiones, incitar la violencia e incluso socavar nuestro sentido de lo verdadero y lo falso”, agregó.

Esto fue hace una semana, antes del arresto de Sayoc, antes del ataque de Bowers, antes de queJair Bolsonaro, un populista de extrema derecha,ganara la elección presidencial de Brasil. Como loinformó The New York Times, las fuerzas a favor de Bolsonaro al parecer intentaron afectar a sus oponentes y ayudarloinundando WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook, “con un torrente de contenido político que dio información errónea sobre las direcciones y los horarios de las casillas electorales”.

Ese mismoartículode The New York Times señaló que, el lunes, una búsqueda de la palabra “judíos” en Instagram, el sitio para compartir fotografías, daba como resultado 11.696 publicaciones con la etiqueta #JewsDid911 (los judíos son responsables del 11s), con la que se culpaba de manera demencial a ese grupo religioso por los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con imágenes y videos grotescos que satanizaban a los judíos. El antisemitismo podrá ser antiguo, pero este sistema para expresarlo es completamente moderno.

Además, es profundamente aterrador. No sé exactamente cómo relacionar la libre expresión y la libertad de expresarse —que son primordiales— con una mejor vigilancia de internet, pero estoy seguro de que debemos abordar ese desafío con más apremio del que hemos mostrado hasta ahora. La democracia está en juego… y también las vidas de muchas personas.

Textos correlatos:

Falar abertamente de sexo e de gênero não perverte crianças e jovens

Em “Três ensaios sobre a Teoria da Sexualidade” Freud desafiou a convenção da época dizendo que era um equívoco pensar que as práticas sexuais deveriam visar apenas fins reprodutivos – muitas delas (senão todas) teriam como objetivo o prazer – e que as crianças eram, sim, seres sexuais.

Alunos do colégio Magno, de São Paulo, durante aula de educação sexual.

Quer proteger crianças de abusos e preconceito? Então, precisamos falar sobre sexo e gênero com elas.

Em 1905Sigmund Freud lançou “Três ensaios sobre a Teoria da Sexualidade” e desafiou a convenção da época. Neles, Freud disse que era um equívoco pensar que as práticas sexuais deveriam visar apenas fins reprodutivos – muitas delas (senão todas) teriam como objetivo o prazer – e que as crianças eram, sim, seres sexuais. A obra escandalizou a sociedade do início do século 20 ao sugerir que a sexualidade fazia parte do desenvolvimento humano.

Hoje, quem se escandalizaria seria Freud. Passado mais de um século de incontáveis evidências sobre a naturalidade da diversidade sexual, que levaram aOrganização Mundial de Saúde, a OMS, a reconhecer que direitos sexuais são direitos humanos, a sociedade ainda não lida bem com essa ideia. Uma pequena amostra disso foi osuicídio recente de James Myles, de apenas 9 anos. Myles tirou a própria vida após ter sofrido bullying homofóbico em sua escola nos Estados Unidos.

A maior parte das crianças de 9 anos ainda não tem total consciência da sua identidade sexual e de gênero, mas já pode ser vítima de preconceito. As atitudes preconceituosas são dirigidas justamente a pessoas como Myles, que desviam do que é socialmente esperado para elas. Tragédias como essa revelam por que a população de lésbicas, gays, bissexuais e, principalmente de travestis e transexuais, são desproporcionalmente mais sujeitas aviolência letale têm maior índice de desfechos negativos em saúde mental. Inúmeras evidências internacionais mostram quejovenseadultosLGB apresentam prevalência de tentativa de suicídio duas vezes maior se comparados à da população heterossexual. O caso das pessoas trans é ainda mais grave,nos Estados Unidos41% delas já tentaram suicídio em comparação com 4,6% da população em geral.

No Brasil, o cenário não é diferente. Umapesquisa conduzidapelo meu grupo de pesquisa na PUC do Rio Grande do Sul, com amostra de quase 10 mil jovens entre 11 e 24 anos de todo o país mostrou que, de 2004 a 2012, as tentativas de suicídio entre aqueles que não haviam sofrido preconceito por causa de sua orientação sexual caíram 20%. Em contrapartida, entre aqueles que sofreram esse tipo de preconceito o aumento foi de 60%.

Orientação sexual e identidade de gênero não são doença

Historicamente, o fato de que as pessoas que desviavam do que era socialmente esperado em relação à sexualidade e ao gênero terem maior prevalência de depressão, ansiedade e tendência suicidas era encarado como indicador de psicopatologia. Ou seja, haveria algo intrínseco a homo, bi e transexualidade que as relacionaria à doença mental. Por quase um século, a heterossexualidade foi tratada, compulsoriamente, como a única forma de sexualidade – inclusive por meio de supostas terapias reversivas, conhecidas como a “cura gay”, que só promoveram mais sofrimento.

Essa coação social e médica, porém, nunca foi o suficiente para mudar o desejo sexual e a identidade de gênero naqueles que os expressavam. Portanto, não é razoável supor,como sugerem candidatos a presidente em cadeia nacional, que a mera menção da existência da diversidade sexual e de gênero seria o suficiente para que o mesmo acontecesse com a população hétero e cissexual –pessoas que têm uma identidade de gênero que concorda com o sexo atribuído no nascimento.

Com a progressiva remoção da homossexualidade dosmanuais de diagnósticos, essa compreensão ultrapassada mudou. Ser gay, lésbica ou bissexual não é um problema de saúde.O que leva a mais suicídios, depressão e ansiedade é o preconceito. Os esforços dos profissionais e políticas de saúde devem se voltar aocombate à discriminação.Na mesma esteira, em 2018, aOMS retirou a transexualidade do rol das doenças mentaisgarantindo o acesso aos procedimentos médicos de afirmação de gênero, ao mesmo tempo que diminui o estigma relacionado ao diagnóstico.

Mas como se combate o preconceito e se protege as crianças de agressões de natureza sexual? Falando de sexo e gênero de maneira franca e não estigmatizante nas escolas. Diversos estudos têm mostrado que a educação sexual, feita dessa forma, no contexto escolar écapaz de reduzir a vulnerabilidade para o HIV, aviolência sexual, e, principalmente,o preconceito. Em relação ao abuso sexual de crianças, diversas pesquisasapontam que programas que são focados no conhecimento a respeito da sexualidade, e treinamento de habilidades para identificar e evitar agressões sexuais são eficazes para reduzi-las.

Os detratores desse tipo de proposta costumam associar a tentativa de se tratar em sala de aula temas sobre sexualidade à pedofiliae à erotização precoce. Essa afirmação não tem qualquer respaldo científico. No Brasil, esse discurso é também paradoxal. Essa suposta tentativa de proteção à infânciaconvive com a produção e consumo crescente de imagens erotizadas das crianças, especialmente dirigida ao público masculino heterossexual.

Participantes da 16º edição da Caminhada de Mulheres Lésbicas e Bissexuais, com o tema “Somos Marielle”, contra a criminalização da pobreza, o genocídio e a intervenção militar, na avenida Paulista, na região central de São Paulo.
Foto: Eduardo Carmim/Photo Premium/Folhapress


Se as histórias de vida das pessoas LGBTs nunca forem contadas na escola e se os alunos e alunas nunca ouvirem as palavras homossexualidade ou transexualidade de maneira positiva, será imposto aos estudantes LGBTs que lidem com o bullying sozinhos. Enquanto o assunto for tratado como tabu, o fardo de ser “diferente” será apenas dos estudantes e de suas famílias.

Da mesma forma, quando não se discute abertamente como e quando a sexualidade deve acontecer e o que são toques e carícias esperados e consentidos, será imposto às crianças que são vítimas de abuso sexual (quase sempre dentro da família) que lidem com essa violência sozinhas.

Uma estratégia bem-sucedida nesse sentido é oGRIS – Montreal, o Grupo de Pesquisa e Intervenção Social. Fundada em 1994, a ONG realiza intervenções em escolas levando ex-alunos LGBTs para conversar com turmas de ensino fundamental e médio. Os ex-alunos contam suas próprias experiências de superação e como se preveniram de situações de violência e exclusão, além de responder a dúvidas das crianças e jovens.

Em relação à prevenção do suicídio, uma das melhores iniciativas é o projetoThe Trevor. Trata-se de uma ONG americana fundada em 1998, que oferece serviços de aconselhamento psicológico para jovens LGBTs, além de recursos educativos para pais e professores. O projeto foi lançado pelos idealizadores do filme “Trevor“, ganhador do Oscar de melhor curta-metragem em 1998, que conta a história de um jovem gay que tenta suicídio após sucessivos episódios de bullying escolar. No Brasil, infelizmente, não existem iniciativas como o Trevor e a Gris.

É surpreendente que, no Brasil, onde abundam dados sobre o flagelo doabuso sexual infantileviolência contra LGBTs, não estejamos implementando políticas para diminuir esses fenômenos com estratégias amplamente disponíveis na literatura científica. Pelo contrário, discute-se oboicotea tais estratégias, mostrando que a violência dirigida aos jovens LGBTs no Brasil não é uma crise pontual, mas um projeto deliberado.

O exemplo do GRIS, em Montreal, e do Trevor, nos Estados Unidos, revela que falar abertamente de sexo e de gênero não perverte crianças e jovenscomo acredita o candidato Jair Bolsonaro, mas previne que elas sejam as próximas vítimas da violência sexual, de homicídios e de suicídios que poderiam ser evitados.

Fonte:The Intercept
Por: Angelo Brandelli Costa
Textos correlatos:

 

A Justiça tem dificuldade de julgar a violência sexual

Eis a dificuldade da Justiça diante la violencia sexual: as repercussões deste crime poden durar a vida inteira.

Un acto en vivo de Louis C. K., en 2015 Jacob Blickenstaff para The New York Times

 

Cuando la justicia solo tarda lo que los hombres creen que debe tardar

El movimiento #MeToo ha existido desde hace más de una década, cuando la activista Tarana Burke acuñó la frase. Adquirió una relevancia particular en 2017, cuando surgieron denuncias para que hombres como Harvey Weinstein, Mario Batali, Matt Lauer, Kevin Spacey, Louis C. K. y Charlie Rose rindieran cuentas por acusaciones de acoso y abuso sexual y, en ciertos casos, de violación. En los últimos meses sus casos se han litigado ante un jurado compuesto por la opinión pública. Algunos de los hombres se quedaron sin sus trabajos. Weinstein enfrenta cargos penales. Sí, cayeron. Pero su aterrizaje ha sido muy cómodo.

Sin embargo, sus víctimas han sido descreídas. Han tenido que sobrellevar acusaciones de que solo quieren llamar la atención. La justicia las ha eludido. Y el debate público se ha enfocado más en si el movimiento #MeToo se extralimitó que en reconocer la predominancia de la depredación sexual en prácticamente cualquier circunstancia.

En noviembre de 2017, el comediante Louis C. K. admitió que expuso su pene y se masturbó frente a varias mujeres sin que ellas lo consintieran, y después desapareció de la vista pública… hasta el 26 de agosto, cuando regresó a los escenarios en el Comedy Cellar de Nueva York. Tal parece que encontró una nueva manera de exhibirse a la fuerza ante un público que no se lo esperaba. Su acto duró unos quince minutos y terminó con una ovación de pie, apenas nueve meses después de que él mismo confirmara su comportamiento inaceptable.

Otros hombres alguna vez poderosos que cayeron en desgracia parecen estar preparando grandes regresos. El presentador televisivo Matt Lauer les ha dicho a algunas personas que planea retornar a la esfera pública. Ya han surgido reportes noticiosos sobre los planes del también presentador televisivo Charlie Rose y del chef Mario Batali de hacer lo mismo.

En cada caso ha transcurrido menos de un año desde que salieron a la luz las denuncias en su contra y, en cada caso, los hombres han tomado poquísimas acciones para buscar la expiación. Quienes se han disculpado lo han hecho por medio de declaraciones cuidadosamente redactadas y revisadas por equipos legales. Han achacado la responsabilidad a otros o han demostrado que realmente no creen haber hecho nada malo. Lo que es peor, ha habido demandas para que el movimiento #MeToo ya tenga contemplada una manera para que estos hombres se rediman, como si fuera responsabilidad de las personas victimizadas ayudar a los victimarios.

“¿Debe un hombre seguir pagando por el resto de su vida por sus malas acciones?”. Esa es la pregunta que comúnmente se hace al hablar de justicia cuando se reportan acoso o abuso sexual por parte de figuras públicas. ¿Cuánto tiempo deben pagar el precio por sus acciones los hombres que no han enfrentado consecuencias legales y muy pocas repercusiones financieras?

En junio hablé con la poeta y activista Aja Monet sobre la antología Not That Bad (No es tan malo), que trata la cultura de la violencia sexual y cómo se puede pensar la justicia para las víctimas. Hablamos de una justicia reparadora en la que víctimas y perpetradores se reconcilian con el delito y el sufrimiento para que haya rehabilitación del perpetrador y justicia para la víctima.

Me gusta esa idea de justicia reparadora: que es posible conseguir justicia al discutir el abuso que viví con quienes lo cometieron, y que yo misma esté involucrada en determinar el castigo apropiado por el delito. La justicia reparadora podría ayudar a recuperar la voluntad que me quitaron. Pero también me gusta la idea de que esos hombres pasen algo de tiempo detrás de las rejas, más allá de si el sistema penitenciario es problemático, para que dediquen tiempo a pensar en las maneras en las que me violaron y violentaron. Me gustaría que enfrenten consecuencias materiales por sus acciones, porque yo llevo enfrentándolas durante treinta años. Una parte de mí no quiere algo reparador, quiere venganza.

Y ahí está la dificultad de la justicia ante la violencia sexual: las repercusiones del crimen pueden durar una vida entera. Puede que no sea posible conseguir una justicia satisfactoria, pero sin duda podemos encontrar algo mejor dado que lo más frecuente es que las víctimas de la violencia y el acoso sexual no obtengan justicia, punto.

Dedicamos tan poca energía a pensar en la justicia para las víctimas, y mucha más en la que merecen los hombres que cometen el acoso y abuso sexual. Nos preocupa qué sucederá con ellos después de sus errores. No nos preocupa mucho qué sucederá con quienes sufrieron en consecuencia. Es muchísimo más fácil para la mayoría de las personas tener empatía con los depredadores y más complicado tenerla con las presas.

Quiero creer que hay un camino para la redención de quienes han cometido males, pero nueve meses de un exilio autoimpuesto con comodidad financiera definitivamente no es un escalafón en ese camino. Es demasiado pronto para que cualquiera de los hombres que han enfrentado consecuencias nimias a partir del movimiento #MeToo piense en su redención. A las personas les encanta una historia de retorno triunfal y muchas veces la añoran por encima del bienestar de las víctimas, que apenas empiezan a lidiar con el pesar.

Louis C. K. es un gran ejemplo. No solamente se exhibió y masturbó frente a mujeres comediantes; hay varios reportes de que personas que él empleaba buscaron frenar las carreras de esas comediantes. Pese a ello mantiene el control de la historia. Puede romper las reglas sin problema y luego, cuando es momento de que rinda cuentas por sus fechorías, puede establecer nuevas reglas él mismo.

Así que: ¿por cuánto tiempo debe alguien como Louis C. K. pagar por lo que hizo? Por lo menos la misma cantidad de tiempo que dedicó a silenciar a las mujeres a las que acosó; por lo menos la misma cantidad de tiempo que ellas sintieron que tenían que dudar si lo que les había sucedido estuvo mal, y por lo menos la misma cantidad de tiempo durante el cual el mundo de la comedia lo protegió pese a que lo que había hecho parecía ser un secreto a voces.

Debe pagar hasta que demuestre que comprende que lo que hizo estuvo mal y que tiene una noción de la extensión del daño que infligió. Debe al menos intentar darles compensación financiera a sus víctimas por todo el trabajo que ellas no pudieron hacer debido a los esfuerzos de él para acallarlas. Debe facilitar que ellas consigan las oportunidades profesionales a las que debieron haber podido acceder durante todos estos años. Debe financiar el cuidado de su salud mental si ellas así lo requieren. Debe donar a organizaciones sin fines de lucro que atienden a víctimas de acoso y abuso sexual. Debe admitir públicamente lo que hizo y por qué eso que hizo estuvo mal, sin excusas ni evasiones ni declaraciones cuidadosamente revisadas por abogados. Y todos los que han cometido violencia y acoso sexual deben hacer lo mismo.

Necesitamos discutir la definición de qué cuenta como justicia cuando el público general actúa como juez y jurado, pero no para el bien de los ofensores, sino de las víctimas. Es doloroso saber que Louis C. K. pudo sencillamente subirse a un escenario de un club de comedia y hacer su acto como si no hubiera admitido que se masturbó frente a mujeres de una manera que pintó casi como si fuera un deporte.

Es doloroso ver que de nuevo se repite la historia de otras transgresiones en las que el perpetrador vive algo de oprobio y poco después ya alista su regreso, porque todo parece olvidado y perdonado. Es doloroso que estos hombres crean que son tan importantes para la cultura que el público quiere que regresen sin más. No importa qué actos privados de contrición esos hombres, y algunas mujeres, hicieron ante sus víctimas: también tiene que haber un acto público de contrición que sea genuino y no se trate solo de mejorar una imagen y de apaciguar a una multitud. Hasta que eso suceda no merecen justicia reparadora ni redención.

Ese es el precio que deben pagar por los males que cometieron.

O que as crianças devem saber sobre sexo antes que seja tarde

Educadores sexuais divulgam sete questões que desejam que os pais ensinem aos filhos antes que seja muito tarde

7 cosas sobre sexo que deberías enseñarle a tus hijos antes de que sea muy tarde

La "plática sobre el sexo" debería ser una conversación continua, y definitivamente no tiene por qué ser incómoda.

Claro, los educadores sexuales son buenos para descifrar datos complicados y potencialmente incómodos sobre el sexo en las lecciones que los niños en edad escolar pueden entender, pero no pueden ser responsables de todo.

Incluso si tus hijos tienen la suerte de estar en una escuela que ofrece un programa relativamente completo (porque algunos se enfocan únicamente en lecciones de abstinencia o no ofrecen educación sexual), tú también eres responsable de educarlos.

“Cuando tienes conversaciones sobre sexualidad cuando los niños son pequeños, digamos 5, antes de que estén expuestos al sexo en Internet o en la cultura popular, se normaliza el tema. Si te preocupa que las conversaciones sean incómodas, tienes una ventaja si comienzas pronto; los niños más pequeños son mucho más tolerantes con los adultos que buscan tratar algunos temas que los preadolescentes, y hablar con los niños cuando son pequeños es un buen entrenamiento para conversaciones continuas”, comentó Cindy Pierce, educadora sexual.

2. Nadie tiene derecho sobre tu cuerpo, incluso si es solo un abrazo

“Consentimiento, consentimiento, consentimiento. No puedo decir esto lo suficiente. Tenemos que enseñar a los niños que están a cargo y que son responsables de sus cuerpos y que tienen que respetar el de los demás. Ahora bien, eso no significa que les pidamos permiso antes de cambiarles los pañales o llevarlos al médico, pero podemos mostrarles el respeto por lo que estamos haciendo o enseñarles por qué es importante asegurarse de que su cuerpo esté limpio y saludable” comentó Lydya Bowers, una consultora sexual para la primera infancia con sede en Ohio.

“Más tarde, significa dejar que un niño decida si quiere o no que lo abracen, le hagan cosquillas o incluso le den una palmada. También significa ayudar a los niños a procesar cuando otra persona les dice que no la abracen, y asumir la responsabilidad de sus sentimientos al respecto. Nadie tiene derecho sobre nuestro cuerpo … ¡y no tenemos derecho sobre el de otra persona!”, agregó la especialista.

3. Enseñarles los nombres correctos para cada parte del cuerpo

“Diría que lo más importante es que los niños pequeños sepan los nombres correctos de sus genitales y otras partes del cuerpo. Esto es importante porque normaliza los genitales y no contribuye al tabú o al estigma en la forma en que lo hace el uso del lenguaje eufemístico. También es importante porque es muy difícil para los niños que no tienen el lenguaje correcto denunciar el abuso sexual si les sucede, por lo que el lenguaje también es una herramienta importante de seguridad”, comentó Louise Bourchier, educadora sexual en Nueva Zelanda y Australia.

4. No uses pornografía como modelo para el sexo real

“La verdad es que el porno es el educador de la sexualidad más común para los niños pequeños, y es muy fácil de acceder. Si deseas que tus hijos tengan información precisa sobre sexo saludable, es importante entablar una conversación sobre pornografía alrededor de los 9 años de edad. Es muy común que la primera exposición de los niños a la sexualidad sea por medio de un amigo presentándolos a la pornografía o que lo encuentren por su cuenta, intencionalmente o por error.

La industria de la pornografía efectivamente atrae a los niños curiosos que saben cómo deletrear y usar un buscador en Internet. El gran problema es que la pornografía de fácil acceso a menudo desvía las expectativas de cómo se ven y responden los cuerpos. Si descubres que tu hijo ha visto pornografía, no reacciones de forma exagerada.

Reconoce que la curiosidad es normal, pero diles que la pornografía no es sexo real y está destinado a los adultos. Si no tomamos en serio nuestro papel como el principal educador de la sexualidad, Internet llenará los vacíos”, agregó Pierce.

5. Hay más en el sexo que solo el acto físico

La identidad y expresión de género, orientación sexual, actividad sexual, imagen corporal y autoestima, comunicación y límites, amistades y relaciones sanas, violencia y acoso sexual, anatomía e higiene, anticoncepción, autonomía corporal , embarazo, placer, son algunos de los temas que debes abordar según Wazina Zondon, educadora sexual.

“Empieza la conversación siempre que puedas, nunca es demasiado tarde. Y no siempre tiene que ser sobre lo ‘pesado’: puede ser en respuesta a algo que vieron en la televisión, una boda en la familia, opiniones sobre lo que una celebridad llevaba puesto, un tema en las noticias”, agregó Wazina Zondon, educadora sexual y la creadora de “Coming Out Muslim: Radical Acts of Love”.

6. Está bien tener preguntas sobre sexo

“Contrariamente a la opinión popular, los adolescentes realmente quieren hablar con los padres sobre estas cosas. Y los estudios han demostrado que cuando lo hacen, es menos probable que participen en conductas sexuales riesgosas. Continúa respondiendo sus preguntas a medida que crecen, incluso si no estás seguro y la respuesta es: ‘No estoy seguro … ¿por qué no investigamos?’

A pesar de la educación sexual, a veces nos topamos con información errónea de amigos, medios o educadores (el mío me dijo que las almohadillas y los tampones no son necesarios por la noche porque la menstruación es solo una cuestión de gravedad, seriamente). Como padre y cuidador, asegúrate de que sea un espacio seguro y sin vergüenza para los niños, comentó Bowers.

“Estas conversaciones pueden dar miedo, pero es importante que respiremos profundamente. Cuando un niño hace una pregunta y te agarra desprevenido, siempre es útil preguntarles a ellos ‘¿Qué opinas al respecto?’. Esto te permite saber, para empezar, cuál es su base de conocimientos, y te da un momento para calmar el pánico y pensar la respuesta”, añadió

7. Algo puede ser desagradable o extraño para ti, pero no para todos

“En el aula, uno de los comentarios más comunes que escucho de cualquier grupo de edad, independientemente del tema (desde la imagen corporal hasta la higiene y la anticoncepción y todo lo demás), es ‘¡Ewww, eso es asqueroso!’ Mi respuesta es simple: ‘no taches de asqueroso algo que le gusta a otra persona'”, nos dijo Zondon.

“Esto puede sonar aparentemente incompleto, pero ayuda a los estudiantes a entender cómo otros viven su vida y lo que eligen puede no ser adecuado para todos, pero es su decisión: relaciones sexuales antes del matrimonio, parejas del mismo sexo, eliminación (o no eliminación) el vello corporal, la expresión de género de uno: entiendes la idea”.

Puede que no sea tu gusto, pero está bien si a alguien le gusta. Este mensaje ayuda a los jóvenes a comenzar a comprender cuáles son sus límites. Y si están en una posición que no les resulta cómoda, sabrán que no tienen que participar en ella, ni les corresponde impedir la expresión sexual de otra persona” dijo Zondon.

 

É possível prevenir o abuso sexual em escolas católicas?

Se você tem filhos em escola católica deveria considerar estas recomendações para que não sofram abusos sexuais enquanto estudam.

Guía para un apoderado de colegio católico en la admisión 2019

De acuerdo a las palabras del Papa Francisco, la Iglesia Católica Chilena sufre de una “cultura del abuso”, manifestada en actuaciones y omisiones de sus más altas autoridades frente a las denuncias de agresiones sexuales en contra de menores de edad, y ahora último respecto de religiosas. O sea, se trata de una cultura abusiva que no distingue el ámbito en que se ejerce el ministerio de los sacerdotes y religiosos agresores.

Uno de los contextos más sensibles de desempeño de sacerdotes y religiosos, sino el más, es el de las comunidades escolares de los colegios católicos, que atienden entre un 15 a 20 por ciento del total de la matrícula escolar del país, esto es, casi un millón de alumnas y alumnos menores de edad.

Si usted pertenece como apoderado a este grupo, si le ha confiado la enseñanza de sus hijos a sacerdotes y religiosos, no obstante la advertencia pública efectuada por el Papa respecto de la cultura del abuso en la Iglesia Chilena, debiera considerar las siguientes recomendaciones para prevenir que sus hijos sufran de abusos sexuales mientras estudian.

Si el sacerdote o religioso ocupa un cargo directivo dentro del colegio, sea o no docente – la mayoría no lo es -, el riesgo es evidente pues en una misma persona confluyen la autoridad escolar y la religiosa dentro de una comunidad educativa y pastoral, que por lo general no tiene contrapeso al interior de un colegio. En el caso que estemos en presencia de un pederasta, este agresor buscará posicionarse en todas aquellas actividades escolares y religiosas que le procuren cercanía y confianza entre los menores, hasta encontrar víctimas que exhiban algún grado de descuido o abandono de parte de sus padres o tutores.

La preparación para el sacramento de la primera comunión o de la confirmación constituyen una inmejorable oportunidad para encuentros privados entre eventuales agresores y sus víctimas. Lo mismo puede decirse respecto de otras actividades en que el sacerdote o religioso pudiere erigirse como responsable del cuidado de los menores, como es el caso de comunidades pastorales y de ayuda social, que demandan traslados y visitas a poblaciones, hogares de ancianos, procesiones hasta santuarios, etc. Un aspecto clave es la extensión del tiempo en que los menores se encontrarán a disposición de su posible agresor.

Los contextos descritos son los más difíciles de controlar porque tanto el agresor eventual como la víctima no se mantienen en un lugar fijo, que pudiere estar vigilado con sistemas de cámaras, por ejemplo; el potencial agresor se desplaza junto con la víctima buscando el espacio ciego en que pueda acometer y concretar el delito. La labor preventiva de los padres demanda una comunicación permanente con sus hijos respecto de todos los detalles acaecidos en alguna de las actividades descritas, verificando si el sacerdote o religioso incurrió en conductas abusivas o precursoras de daños a la intimidad sexual; si se trató de aislar al menor respecto del grupo en que participa.

En el contexto de aula, si el potencial agresor es un sacerdote o religioso que se vale de la docencia para aproximarse a los menores de edad, sería conveniente que los padres puedan acceder on line a través de sus smartphones a todo lo que sucede al interior de la sala de clases, todo el tiempo, en especial cuando los niños la van desocupando y quede la instancia de un encuentro privado entre abusador y posible abusado. La colocación de cámaras de vigilancia al interior de salas de clases es un tema conflictivo en general, pues los docentes estiman que se vulnera su libertad de cátedra. Para mí, esta libertad debe ceder en favor de un bien superior que es la protección y cuidado en todo momento de los menores.

Ahora bien, sea cual sea el contexto, la afectividad natural que buscan con mayor o menor frecuencia los menores respecto de sus cuidadores ocasionales, genera la oportunidad para que un sacerdote o religioso efectúe caricias impropias a la víctima. A estas alturas ya es claro que no cabe ninguna posibilidad de abrazos de los menores con sus cuidadores mayores de edad al interior del colegio, en especial tratándose de los más pequeños de estatura, que con el abrazo quedan expuestos al roce de sus cuerpos con los genitales del agresor. No puede existir contacto físico, y un aspecto que puede dar cuenta de una relación sana sería la actitud del sacerdote o religioso de guardar debida distancia hacia el menor y expresar que la afectividad es posible comunicarla y recibirla sin necesidad de aproximar los cuerpos.

Las actividades deportivas también sirven de contexto para los agresores. Si un sacerdote o religioso se encuentra a cargo de una academia, esto puede servir de indicio de que un pederasta está buscando la instancia que le brinde acercamiento al menor. Qué decir si intenta compartir duchas y camarines con los menores, antes, durante o después de la actividad, como si fuera uno más del grupo de alumnos.

Posiblemente estas sugerencias puedan servir como alertas mínimas preventivas, considerando que buena parte del día nuestros hijos se encuentran bajo el cuidado de una entidad, de un grupo de personas que trabajan en un colegio, pero no bajo la responsabilidad directa de una persona determinada. Eso también podría exigirse en el contrato de prestación de servicios educacionales: que se señale con precisión al profesor o a los profesores que se hacen responsables en todo momento del cuidado de nuestros hijos mientras están en el colegio.

En fin, dado el desdoroso momento que experimenta la Iglesia Chilena, los evidentes encubrimientos de tantas agresiones que se han ido comprobando en todo el país, pareciera razonable la salida de sacerdotes y religiosos de los colegios y que la labor educativa y de acompañamiento pastoral quede entregada exclusivamente a los profesores y demás profesionales preparados para relacionarse cotidianamente con menores de edad. Esto es, separar lo educacional de lo pastoral, y que lo segundo se desarrolle siempre en presencia de los padres.

Fonte: El Mostrador
Por: Ricardo Retamal Ortiz
Textos correlatos:
A origem da ação do discriminador é emocional
Ideologia de gênero parece ideologia mas é religião
Papa Francisco não enfrenta o “lobby gay”, os escândalos financeiros e a Pedofilia
A violência está nos genes da religião?
Padres abusadores de menores seriam Doentes Mentais?
Discriminação, Saúde Mental e a Igreja Católica
Celibato e pedofilia na Igreja Católica
Abuso infantil: a responsabilidade dos pais e da sociedade.

Acadêmica feminista lésbica abusa de orientando homossexual

Reitman tinha medo de sua professora e do poder que tinha sobre ele. Por isso, em muitas ocasiões, aceitou condutas que o levaram se sentir violentado.

aca

 Nimrod Reitman acusó a su exasesora de la escuela de posgrado de la Universidad de Nueva York, Avital Ronell, de acosarlo sexualmente y la universidad la declaró responsable. Sin embargo, algunas académicas feministas la han apoyado de formas que recuerdan las defensas de los acosadores masculinos. Caitlin Ochs para The New York Times

¿Qué pasa con el movimiento #MeToo cuando la acusada es feminista?

El caso es una historia que resulta familiar, pero al revés: se determinó que Avital Ronell, académica reconocida mundialmente que imparte las materias de Alemán y Literatura Comparada en la Universidad de Nueva York (NYU), acosó sexualmente a un antiguo estudiante de posgrado de nombre Nimrod Reitman.

Después de una investigación de once meses en respuesta a una queja basada en las disposiciones de la norma federal Título IX —una ley de Estados Unidos que prohíbe la discriminación por razón de sexo—, se declaró culpable a Ronell, descrita por un colega como “una de las contadas estrellas de la filosofía en el mundo”, de haber incurrido en conductas de acoso sexual, físico y verbal, “a tal punto que afectó los términos y condiciones del ambiente de aprendizaje de Reitman”. La universidad suspendió a Ronell para el siguiente ciclo académico.

The New York Times tuvo acceso a algunos fragmentos del informe definitivo sobre las investigaciones basadas en el Título IX, en los que se indica que Reitman declaró que Ronell lo había acosado sexualmente durante tres años y como prueba proporcionó decenas de correos electrónicos en los que la académica se refería a él con varias frases íntimas: “mi adoradísimo”, “nene hermoso”, “cock-er spaniel” y “mi increíble y hermoso Nimrod” [cock en referencia al pene en español].

El caso, que se dio a conocer justo cuando el movimiento #MeToo comenzaba a exigir la rendición de cuentas por conductas sexuales inadecuadas, representó un reto para las feministas, quienes debieron decidir cómo reaccionar ante la conducta indebida de alguien de su propio grupo. Su respuesta ha agitado las aguas en el sector académico.

En cuanto la universidad tomó su decisión definitiva y confidencial en mayo, varios académicos de todo el mundo, incluidas algunas feministas destacadas, enviaron una carta a NYU en la que expresaron su apoyo a Ronell. Judith Butler, autora del libro Gender Trouble y una de las académicas feministas más influyentes en la actualidad, encabezaba la lista.

“Si bien no tenemos acceso al expediente confidencial, hemos trabajado durante muchos años en estrecha colaboración con la profesora Ronell”, escribieron los catedráticos en una versión de la carta publicada en un blog de filosofía en junio. “Todos hemos visto cómo se relaciona con los estudiantes y algunos conocemos al individuo que ha urdido esta campaña malintencionada en su contra”.

Los críticos señalaron que esa carta, centrada en los posibles daños para la reputación de Ronell y la fuerza de su personalidad, evoca argumentos utilizados en el pasado para defender a hombres poderosos.

“Nos constan la delicadeza, el agudo ingenio y la dedicación intelectual de la profesora Ronell, por lo que solicitamos que se le trate con la dignidad que merece alguien de su posición y reputación internacional”, continuaba la carta.

Reitman, quien ahora tiene 34 años y realiza trabajo de investigación en Harvard, afirma que Ronell en varias ocasiones lo besó y tocó, durmió con él en su cama, le pidió que se recostara en su cama y lo tomó de la mano, además de que constantemente le enviaba textos, correos electrónicos, lo llamaba por teléfono, y no accedía a trabajar con él a menos que él le correspondiera. Reitman es homosexual y ahora está casado con otro hombre; Ronell es una mujer lesbiana.

Ronell, de 66 años, negó haber incurrido en conductas de acoso. “Nuestras comunicaciones, que ahora Reitman cataloga como acoso sexual, fueron intercambios entre dos adultos, un hombre gay y una mujer queer, que comparten la misma herencia cultural israelí, así como una afición por las comunicaciones floridas y exageradas debido al ambiente académico en el que nos movemos y a nuestra sensibilidad”, escribió en una declaración dirigida a The New York Times. “Él procuró estas comunicaciones en repetidas ocasiones, respondió a ellas y las alentó a lo largo de tres años”.

Dos años después de graduarse de NYU con un doctorado, Reitman presentó una queja en contra de su antigua asesora por infracciones al Título IX, por supuestas conductas de acoso sexual, violencia sexual, acecho y represalias. En mayo, la universidad determinó que Ronell era responsable de acoso sexual y que no se habían demostrado las demás acusaciones.

El abogado de Reitman, Donald Kravet, dijo que redactó con su cliente una demanda en contra de NYU y Ronell, y que por el momento están evaluando sus opciones.

Las descripciones de Reitman y Ronell acerca de sus experiencias evocan otras historias reveladas como parte del movimiento #MeToo: según recuerda Reitman, le tenía miedo a su profesora y al poder que tenía sobre él, por lo que en muchas ocasiones aceptó conductas que lo hicieron sentirse violado. En algunas entrevistas a las que The New York Times tuvo acceso y que Ronell presentó ante la oficina encargada de las quejas por Título IX en NYU, la docente indicó que Reitman estaba desesperado por llamar su atención y recibir su orientación.

Según Reitman, los problemas comenzaron a mediados de 2012, antes del inicio oficial del curso. Ronell lo invitó a quedarse con ella en París algunos días. El día de su llegada, según relató Reitman, ella le pidió que le leyera poesía en su recámara mientras tomaba una siesta vespertina.

“Fue cuando me pareció que algo andaba mal”, dijo Reitman. “Pero también pensé, bueno, ya estoy aquí. Mejor no armo un escándalo”.

Entonces, relató, la académica lo jaló hacia la cama.

“Puso mis manos sobre sus senos y presionó su trasero contra mi entrepierna”, dijo. “Entonces empezó a besarme, a besar mis manos y mi torso”. Esa noche, ocurrió de nuevo algo parecido, dijo.

Dijo que la confrontó a la mañana siguiente.

“Le dije, mire, lo que pasó ayer no estuvo bien. Eres mi asesora”, recordó en una entrevista.

aca2Los defensores de la profesora Ronell destacaron su “agudo ingenio” y sus “posición y reputación internacionales”, después de que ella fue acusada de acoso sexual.

Según dijo, cuando llegó a Nueva York ese comportamiento continuó. Después del huracán Sandy, en octubre de 2012, Ronell se presentó en su apartamento porque no tenía electricidad. Dijo que, a pesar de sus objeciones, ella lo convenció de que ambos podían dormir juntos en su cama. Una vez ahí, lo manoseó y besó todas las noches durante casi una semana, dijo.

“La profesora Ronell niega por completo las acusaciones de contacto sexual”, escribió Mary Dorman, su abogada, en un documento dirigido a la oficina encargada de las quejas por Título IX. Ronell dijo que solo pasó dos noches ahí después del huracán, por invitación de Reitman.

El informe de la investigación concluyó que no había suficientes pruebas para declarar culpable a Ronell de violencia sexual, en parte debido a que nadie más observó las interacciones en el apartamento de Reitman ni la habitación de Ronell en París.

Reitman también dijo que Ronell tomó represalias en su contra por haberse quejado de su comportamiento, como enviar recomendaciones formales que afectaron algunas posibilidades de empleo. No obstante, el informe reveló que las cartas de recomendación “eran comparables a las que había escrito para otros exalumnos” y Reitman, de hecho, obtuvo dos becas de investigación.

Ronell y algunas personas que la respaldan han intentado desacreditar a su acusador mediante algunos métodos conocidos, como cuestionar por qué tardó tanto en presentar la queja y por qué parecía tener una relación tan íntima con Ronell si en realidad se sentía miserable. Ronell dio a entender que quizá se sentía frustrado por no ser tan listo.

“Su principal dilema era la incoherencia en su manera de escribir, y que no era posible identificar un argumento”, señaló Ronell en una entrevista realizada en 2018 y presentada a la oficina encargada de las quejas por Título IX.

Además de la suspensión, que la universidad nunca anunció en público, NYU investiga otras acusaciones de represalias relacionadas con la carta de la académica.

John Beckman, vocero de la universidad, escribió en una declaración para The New York Times que NYU lamentaba la experiencia de Reitman.

Sin embargo, añadió Beckman, “dada la agilidad y seriedad con que respondimos para investigar a fondo sus cargos, no creemos merecer ni que sea justo que promueva un juicio millonario en contra de la universidad”.

Tanto Ronell como Reitman sienten que no se les ha retratado de la mejor manera en esta historia del movimiento #MeToo.

Reitman afirma que no pretendía convertirse en una figura pública y tema de conversación en todo el país por cuestiones de género, y subrayó que este proceso inició antes de que se popularizara el movimiento. “No fue como consecuencia del #MeToo”, enfatizó.

En marzo de 2018, Ronell especialmente se quejó de que Reitman insistía en compararla “con los ejemplos más escandalosos de conductas depredadoras, asociadas con magnates de Hollywood que acechan a las estrellas jóvenes”.

Fonte: The New York Times
Por: Zoe Greenberg
Textos correlatos:
Quem é o Discriminador Machista, Racista, Homofóbico, Antissemita, etc.: uma visão psicanalítica
Pessoas mais escolarizadas discriminam as menos escolarizadas
A origem da ação do discriminador é emocional
Discriminados também discriminam
Ex-ministro da cultura não é o machista agressor-padrão
Discriminados reconhecem que também podem ser discriminadores

O Projeto Discriminação da Associação de Psiquiatria do RGS – APRS

O fato da Conduta Discriminatória de uma determinada pessoa (discriminador) causar sofrimento mental em outra (discriminado), indica a necessidade de que profissionais da saúde mental devam se interessar pelo tema.logo

O Projeto Discriminação-APRS (PD) tem como objetivo básico a apropriação do estudo pela Psiquiatria da Conduta Discriminatória (CD), cuja origem é basicamente psicológica e que produz sofrimento mental e/ou físico no discriminado podendo chegar, em casos extremos, ao suicídio. O fato da CD de uma determinada pessoa (discriminador) causar sofrimento mental em outra (discriminado), indica a necessidade de que profissionais da saúde mental devam se interessar pelo tema.
Atualmente há na sociedade somente duas instâncias que auxiliam a inibir a CD: os grupos discriminados organizados e seus simpatizantes (organizações governamentais e não governamentais) e o Direito que considera criminosa esta conduta. O Direito já se apropriou do estudo da CD e a considera crime em muitas situações. Mesmo que a questão legal só apareça no final do processo discriminatório. O psiquismo, que está presente – no início, meio e fim do processo discriminatório – ainda não nos motivou a apropriação do seu estudo da maneira como a sociedade contemporânea o considera. Inicialmente, para isso deveríamos encontrar uma denominação-conceito compatível com crime, que é a definição da Ciência Jurídica para a CD nas sociedades mais avançadas. Certamente se a nossa área de atuação encontrar uma denominação-conceito mais atualizada, compatível com a do Direito, estaríamos criando uma terceira instância inibidora desta conduta geradora de sofrimento mental.
Para isso, é necessária uma maior mobilização e participação dos profissionais da saúde mental na discussão da CD. Estamos convidando os colegas interessados para conhecer e aprofundar o estudo sobre esse tema. A partir de encontros/debates decidiremos os próximos passos dentro da instituição. Também iniciaremos a divulgação do PD para profissionais e grupos de Saúde Mental e de Direitos Humanos com o objetivo de agregar outras parcerias que também possam contribuir para o avanço do entendimento do PD.
Interessados em participar do Projeto Discriminação, bem como em textos publicados sobre o tema, devem entrar em contato com o Dr. Telmo Kiguel através do email telki@terra.com.br

A seguir algumas matérias para um melhor entendimento com afirmações/declarações que coincidem com as idéias básicas do PD:

1 – Do Dr. Carlos Augusto Ferrari Filho: Quem é o Discriminador Machista, Racista, Homofóbico, Antissemita, etc.: uma visão psicanalítica

2 – Duas entrevistas com o coordenador do PD: aqui e aqui.

3 – A proposta diagnóstica formulada pela escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, no premiado livro Americanah.

4 – A do secretario-geral da ONU, António Guterres, sugerindo que as discriminações e o desrespeito aos direitos humanos devem ser prevenidos e definidos como doença.

5 – E um vídeo com a opinião do Dr. Drauzio Varella sobre a origem da homossexualidade.

dv

E por fim, as instituições que apoiam o Projeto Discriminaçã:

O Centro de Estudos Luis Guedes – CELG – do Departamento de Psiquiatria e Medicina Legal da Faculdade de Medicina da UFRGS e do Serviço de Psiquiatria do Hospital de Clinicas de Porto Alegre apoia o Projeto Discriminação – APRS.

celg

O Centro de Estudo de Psiquiatria Integrada – CENESPI – do Departamento de Psiquiatria e Medicina Legal da Faculdade de Medicina da PUCRS e do Serviço de Psiquiatria do Hospital São Lucas – PUCRS apoia o Projeto Discriminação – APRS.

cenespi

Os professores da Disciplina de Psiquiatria do Curso de Medicina da Universidade Federal de Ciências da Saúde de Porto Alegre – UFCSPA apoiam o Projeto Discriminação – APRS.

ufcspa

O Curso de Medicina da Universidade Luterana do Brasil – ULBRA, a Liga de Psiquiatria e a Liga de Medicina de Família e Comunidade apoiam o Projeto Discriminação – APRS.

unnamed-6-150x150

unnamed-2-150x150

O SIMERS – Sindicato Médico do Rio Grande do Sul apoia o Projeto Discriminação – APRS.simers

A AMRIGS – Associação Médica do Rio Grande do Sul apoia o Projeto Discriminação – APRS

5 comentários
Saul Cypel Prof. Livre Docente de Neulogia Infantil      11 de agosto de 2016
Em momento oportuno APRS oferece a oportunidade para tratar da Discriminaçãp de modo abrangente, com sensibilidade para o sofrimento emocional que esta condição desumana produz, introduzindo este debate com outras instituições seriamente interessadas neste tema.
Meus cumprimentos por esta escolha que certamente trará resultados úteis à nossa sociedade.

Olga Garcia Falceto        12 de agosto de 2016
Boa iniciativa! Trabalho muito necessario e atualíssimo!
grande abraco,
Olga Falceto

Flavio Aguiar          12 de agosto de 2016
Muito oportuno e com boa direção. Mais que necessário nesta nova era que se abre diante de nós, e que se pode chamar de era Temer-Cunha-Feliciano. Flavio Aguiar.

Ellis Busnello      15 de agosto de 2016
“Gostaria de nesse momento parabenizar a nossa APRS pela oportuna iniciativa, dada a importância prioritária que é lidar com a CD. Trata-se no entender nosso de uma Prioridade porque preenche os requisitos por ser ela Grave, de Prevalência Alta bem como de Importância Médico Social, e por naturalmente não ter até o presente momento recebido esta caracterização de ser uma Prioridade Psiquiátrica e/ou de Saúde Mental. Creio ter deixado claro os motivos pelos quais nós os Médicos e ainda mais os
Médicos Psiquiatras temos o dever de colocar na linha de frente das nossas atividades a colocação da Conduta Discriminatória, com possível vista a ser incorporada à toda atividade da Prática Psiquiátrica. Pela sua própria natureza de lidar com Doenças e /ou Transtornos Mentais, compreendendo uma vasta gama de comportamentos com condições de surgimento e tempos de duração que os expõem à possibilidade de serem Conduzidos Discriminatoriamente, mesmo quando na busca de proporcionar um maior nível de Saúde Mental para todos, penso ser um Compromisso e um Dever das Associações Psiquiátricas Brasileiras e orgulhoso de saber que a APRS emprestou a devida importância ao estudo do tema.”

Aracy Albani           19 de setembro de 2017
Parabéns pela iniciativa. Muito sucesso nessa tarefa complexa, necessária para termos uma sociedade mais justa e solidária.

Fonte: Projeto Discriminação da Associação de Psiquiatria do RGS – APRS

“Juizes e advogados não tem boa formação em violência de gênero”

“O curso de Direito é bom para resolver questões de herança, como cobrar um cheque ou solucionar um problema de direito comercial, mas a formação em violencia de gênero, que para mim é de direitos humanos, é escassa ou nula”.

dudo

 “Dudo que la ley de violencia de género se pueda aplicar”

El ministro del Tribunal de Apelaciones cree que las organizaciones feministas deberían abordar de forma más científica el problema de la violencia doméstica

Eduardo Cavalli es uno de los seis ministros del Tribunal de Apelaciones de Familia, lo que lo coloca como una de las mayores autoridades en esta materia que aborda temas tan variados como la tenencias de niños, las obligaciones legales de sus padres o tutores, casos de violencia doméstica y situaciones de menores de edad en infracción con la ley. Por esa razón, fue uno de los tres integrantes del Poder Judicial que participó de las discusiones para definir el presupuesto necesario para implementar la ley de violencia hacia las mujeres basada en género, aprobada el 13 de diciembre en el Parlamento, a pesar de las advertencias sobre que su costo haría muy difícil su puesta en marcha.

La cifra de $ 950 millones (unos US$ 30 millones) requerida para la creación de juzgados especializados en violencia doméstica tal cual lo ordena la norma no fue considerada en esta Rendición de Cuentas, pese a que es considerado apenas un mínimo por el Poder Judicial.

En entrevista con El Observador, Cavalli habló de las dificultades para aplicar esta norma desfinanciada, la crisis de la familia en Uruguay, las debilidades del sistema procesal que atiende a las víctimas de violencia doméstica, y por qué cree que las organizaciones feministas deberían analizar este fenómeno de forma más científica.

¿Cuáles son las situaciones que enfrenta con mayor frecuencia el Tribunal de Apelaciones en materia de familia?

Los casos de disputa por el régimen de visitas, y los de padres que incumplen el pago de pensiones alimenticias. El niño como rehén de una disputa entre adultos en materia de justicia de Familia es pan de todos los días. Tenemos conflictos entre madres y padres, o padres y abuelos, donde planteas una situación de visitas controladas en presencia de un tercero, y no se cumplen y siempre hay una excusa, un problema. Hay niños que pasan toda la infancia judicializados, porque los padres están enfrentados. En materia de tenencia lo más frecuente es que las mujeres impidan que los hombres vean a sus hijos.

Pero una prueba de que vivimos en una sociedad patriarcal son los casos de padres que incumplen el pago de pensiones alimenticias. Hay situaciones frecuentes de padres que se desentienden o que tienen un conflicto con la madre de los niños y que para castigarla le niegan alimentos. No están enfrentados con sus hijos, pero los afectan a ellos. Me parece que como país nos provoca un desgaste descomunal. La familia uruguaya se hizo añicos.

Uno de los temas que aborda un tribunal de familia es el de la violencia doméstica, ¿cómo evalúa el trabajo que se ha hecho con operadores de la Justicia para educarlos en esta materia?

Me di cuenta de que en los años de 1970 era machista. Es que hay cuestiones de la cultura patriarcal que uno las tiene en el ADN porque se crió en una sociedad así. Por eso siempre hay que estar aprendiendo en esta materia. Lo ideal es que hubiera una capacitación sistemática en todo el sistema de justicia porque jueces, abogados, fiscales y técnicos estamos formados en facultades que no encaran esta problemática de género. La Facultad de Derecho en Uruguay te forma muy bien para resolver situaciones como quién hereda qué, o cómo se cobra un cheque, o a solucionar un problema de derecho comercial, pero la formación en casos de violencia de género, que para mí son de derechos humanos, es escasísima o nula.

¿Por qué cree que el tema no cobró esa relevancia?

Por la cultura patriarcal. Pienso que en la Universidad de la República sigue estando. ¿Dónde lo veo? Los problemas de familia son prácticamente la mitad de los asuntos del Poder Judicial, entonces uno pensaría que eso tendría que ser la mitad de la formación, pero el tiempo dedicado al tema es mínimo. Puede que algún profesor lo haga, pero la exigencia con la que se da la materia es muy poca. ¿Cuántos libros escritos por abogados hay publicados por temas de violencia de género? Son poquísimos. Otras materias como en la penal, el derecho laboral o civil, vas encontrar muchas más publicaciones.

Sin embargo, los grupos feministas tienen actividades entorno a las universidades.

El gran talón de Aquiles de los movimientos feministas es que no han sabido reflexionar científicamente cómo deberían ser los procesos de protección de los derechos a nivel de la Justicia. En un juicio se puede tratar a las personas como sujetos de protección o como objetos de protección. Para nuestra justicia las víctimas de violencia doméstica son objetos.

Por ejemplo, cuando querés reclamar la plata de alguien que te chocó el auto primero hablás con tu abogado, que te pregunta qué pruebas tenés y te aconseja sobre qué se debe conseguir, presenta una demanda escrita en la que detalla el tipo de resarcimiento que quiere recibir, la defensa de la otra parte la lee y presenta su respuesta y recién ahí se hace una audiencia en la que el denunciante no habla ante el juez, lo hace su abogado. El juez allí solo decide si el denunciante tiene razón o no.

En violencia doméstica, la presunta víctima si tiene suerte la citan al juzgado, allí al mismo tiempo que ve al juez ve a su abogado, y ahí mismo cuenta su situación. El juez no sabe si lo que ella dice es cierto o no, por lo que se tiene que poner a averiguar. Por eso, el denunciante es una persona que ya en el interrogatorio es mirada con duda por el juez y muchas veces cuando hay personas de situación de contexto desfavorecido esa es la manera de callarla.

¿Cómo cree que debería hacerse?

Nosotros propusimos que antes de pasar por el juez se entrevistara con el abogado defensor, y que este le desarrollara una estrategia de defensa. De esta forma, cuando vaya ante el juez podrá presentar las medidas de protección que pretende para sí. El juez lee eso y después debe escuchar al marido. El marido se defenderá y con base en eso se define.

Decía que las mujeres van a los juzgados “si tienen suerte”, ¿a qué se refirió?

Los jueces de violencia doméstica reciben entre 70 y 80 llamadas por día, y después llevan a sus juzgados a entre 10 y 15. Todas las demás cuestiones, si la Policía no les contó que hay una situación de riesgo no la llevan al juzgado, porque no pueden tomar tantos casos, es un tema de organización del trabajo.

¿Qué sucede en esos casos?

Imaginate una mujer de la campaña que va a una comisaría del pueblo para denunciar una situación de violencia doméstica. Los policías llaman al tipo, que niega todo. Con esa breve indagatoria policial se llama al juez y este responderá en función de cómo le cuentan el cuento. Capaz que el Policía le dice que el muchacho es bárbaro y que la mujer es rara. Hubo un caso que el juez entendió que la situación no era grave y a través de la policía intimó a la pareja a no agredirse más. Horas más tarde el hombre fue y mató a la mujer.

¿Puede hoy una mujer negarse a ser protegida o dar marcha atrás en una denuncia?

Sí puede, pero con una aclaración.

Puede retirar la denuncia si el juez entiende que lo hizo porque está amenazada o porque culturalmente está acostumbrada al maltrato, entonces tiene la obligación de fijar medidas de protección, como tobillera, medidas de alejamiento. Hace poco llegó la apelación de una mujer que ejercía la prostitución y que pedía que se le quitara la custodia policial. El caso empezó cuando su última pareja le causó lesiones graves. La mujer hizo la denuncia, y se resolvió ponerle tobillera al agresor. El hombre se rompió la tobillera tres veces, por lo que se le puso custodia. La mujer no quería que los policías la siguieran al prostíbulo porque le espantaban los clientes .

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que por qué los jueces no envían a la cárcel a quienes rompen sus tobilleras, si están incurriendo en un delito de desacato a una orden judicial.

Pienso que algo de razón tenía. La Fiscalía como dice (el fiscal de Corte) Jorge Díaz es única y se expresa a través de sus agentes, por lo que tendría que tener una política más o menos coordinada, que permitiera que los fiscales de violencia doméstica puedan derivar el tema a los fiscales penales.

En la Rendición de Cuentas el Ministerio del Interior incluyó un artículo que pretende que los jueces solo puedan disponer custodias policiales o tobilleras en casos de violencia doméstica si cuenta con un informe técnico favorable elaborado por técnicos de la cartera.

¿Qué opina de esta medida?

Me parece que corresponde. Por algo hay separación de poderes. Son temas del Poder Judicial, si un juez resuelve poner la tobilleras el Ministerio del Interior en todo caso podría recurrir a esa decisión, pero no meterse en si puede o no. Es como si mañana el Ministerio del Interior dijera que los jueces solo van a enviar a prisión cuando tenga plazas suficientes en la cárcel.

¿Los jueces disponen demasiadas tobilleras?

Los magistrados uruguayos son muy de ante el más mínimo riesgo aplicar medidas de separación, incluso hasta por teléfono. Antes de llevar a la víctima al juzgado ya se tomaron medidas. Pero solo cuando logran tener peritos que le den un informe de la situación de alto riesgo colocan la tobillera. Prácticamente no se coloca tobillera si no se ve una situación potencialmente homicida.

¿Hay suficientes técnicos para hacer esos informes?

No, no los hay. Por eso lo que se suele hacer es que pedir ante situaciones que se entienden como graves, es que los expertos hagan un informe rápido. Pero no creo que se entreguen demasiadas. No no hay. En general tiene que pedir específicamente en situaciones que entienden como graves que se coloque. Si tenés 30 femicidios por año no es tan disparatado que se coloquen 300 aparatos a la vez. No solo evitas un homicidio, prevenís que un hombre le haga la vida imposible a la mujer.

El Poder Judicial solicitó un incremento presupuestal de poco más de $ 943 millones para cumplir con la “violencia hacia las mujeres basada en género” que fija entre otros puntos la creación de juzgados especializados en violencia basada en género, doméstica y sexual. Sin embargo, este dinero no fue considerado por el Poder Ejecutivo.

Los números son estos: cada 14 minutos hay una denuncia de violencia de género. Esos son 40 mil denuncias anuales. La ley prevé además otro tipo de violencia como por ejemplo gritarle a un una mujer que sea arbitro de fútbol, por lo que se va a agregar una cantidad de denuncias que ahora no existe. Pero además van a ser competentes en casos de abuso sexual infantil. Estimamos unas 120 mil audiencias anuales. Cada juez puede hacer cuatro diarias, y además se necesitan peritos, psiquiatras y psicólogos. ¡Es descomunal!

¿Cree que es aplicable?

Es muy cara, habría que darle un presupuesto enorme. Por eso miro con mucha reserva que sea aplicable. Habrá que hacer lo mejor posible.

Participó de las discusiones sobre este punto cuando la ley era analizada por el Parlamento, ¿se alertó sobre el alto costo que tendría?

Fui por la Asociación de Magistrado y les hice ver estos detalles. Me dijeron que era un problema de presupuesto y no de la ley en sí. Para mi fue medio doloroso, porque a raíz del conflicto por salarios el presupuesto para el Poder Judicial es muy bajo. No hubo aumento en años. Pero es el sistema político quien puede decir qué hacer, porque la gente los eligió. Ahora hay que sentarse a hacer cuentas y ver qué se puede aplicar. Tampoco es que sea una cifra tan escandalosamente alta, aunque si muy alta para el Presupuesto que se le asigna al Poder Judicial.

Fonte: El Observador Uy
Por: Guillermo Losa
Textos correlatos:
Machistas protegidos nas Universidades
Como prevenir o machismo com violência se ninguém entende o que é?
Quem é o Discriminador Machista, Racista, Homofóbico, Antissemita, etc.: uma visão psicanalítica
As 10 maiores “machistadas” da Biblia
Violência doméstica: do normal ao patológico
Politico machista: como enfrentar
Pergunta do juiz a vítima de abuso sexual: Por que não mantivestes os joelhos juntos?

Machistas protegidos nas Universidades

“Não deveria ter que me preparar para ser estuprada quando vou trabalhar na Faculdade de Medicina”.

mac1

Maior relatório já feito sobre assédio sexual na ciência dos EUA revela um abuso sistemático

Seus amigos, aqueles que não tinham nada a ver com a medicina, não podiam acreditar. “Você está de brincadeira, né?”, perguntaram-lhe. Já os colegas e funcionários da faculdade onde trabalhava pediam para deixar para lá. “Se você relatar isso vai se dar mal. Você não vai querer armar um escândalo.” Essa mulher, membro de uma faculdade de Medicina nos Estados Unidos, sabia que seus colegas da instituição tinham razão, mas sabia também que o que havia ocorrido, e continuava ocorrendo, era demais: “Não deveria ter que me preparar para ser estuprada quando vou trabalhar”.

Este é só um entre dezenas de depoimentos citados no relatório intitulado Assédio Sexual Contra as Mulheres: Clima, Cultura e Consequências nas Academias de Ciência, Engenharia e Medicina, que essas três instituições norte-americanas publicaram na terça-feira. Trata-se da análise mais exaustiva já escrita sobre o tema, trabalhada durante mais de dois anos e baseada em centenas de estudos, entrevistas, estatísticas e relatórios feitos desde a década de oitenta. Suas conclusões apenas salientam uma realidade cada vez mais visível e menos surpreendente: mais de metade das mulheres nesses três âmbitos, e em todos os níveis (alunas e professoras), já sofreram algum tipo de assédio – trabalhista, sexual ou ambos –, abusos, agressões sexuais, desprezo ou menosprezo profissional e pessoal durante sua formação ou no exercício da profissão.

 

“Embora haja cada vez mais mulheres nos campos científicos, assumindo responsabilidades e liderando pesquisas, os dados indicam que isto ocorre com muita frequência”, comentava na terça-feira Marcia McNutt, presidenta da Academia Nacional de Ciências, segundo quem essa “cultura” provoca uma clara devastação nas mulheres, tanto em nível pessoal quanto profissional, e na sua saúde física e psíquica. “É também uma perda tremenda dos recursos humanos, de potencial, de talento e de investimento nesse talento.” Com a agravante de que as políticas e os protocolos atuais para controlar esta situação não dão sinais de funcionar, e as consequências costumam ser o freio às carreiras profissionais das mulheres ou mesmo o abandono.

Para a presidenta, o relatório foi publicado na hora certa, depois que o movimento Me Too rompeu o obscurantismo e o silêncio de milhões de mulheres no mundo, dando início a um movimento global e crescente de conscientização e rechaço a essa violação constante de seus corpos, suas aptidões e suas vontades. Frente a isto, a resposta das instituições é contundente: mudar é não só urgente como também imprescindível. E para essa mudança, observou McNutt, as academias e as organizações públicas e privadas devem criar um ambiente totalmente diferente, que consiga evitar esse assédio a partir do primeiro indício: “Nosso relatório oferece soluções específicas para os diferentes espaços, para poder reduzir ou eliminar esse assédio. É necessária uma cultura baseada na diversidade, na inclusão e no respeito”. Algo que, no momento, não ocorre.

mac2Uma das infografias que a Academia preparou para resumir algumas das recomendações que apontam no relatório.

O pesquisador Kevin Swartout, da Universidade Estadual da Geórgia, foi o encarregado de montar o quebra-cabeça com os dados dos sistemas da Universidade do Texas, aos quais foram posteriormente acrescentados os da Universidade Estadual da Pensilvânia, para oferecer uma visão mais ampla; uma base de mais de 10.000 graduandos, pós-graduandos e professores que revelou um comportamento constante de assédio por parte do professorado ou dos outros funcionários. “Cerca de 20% das estudantes de ciências (graduação e pós) já o sofreram, mais de uma quarta parte das alunas de engenharia, e mais de 40% das estudantes de medicina”, diz o relatório, referindo-se à pesquisa da instituição texana. “Na Pensilvânia, realizou-se uma pesquisa similar, que encontrou resultados parecidos: 33% das estudantes de graduação, 43% das pós-graduandas e 50% por cento das estudantes de medicina.”

Não foram obtidas cifras conclusivas com relação a grupos minoritários, mas o estudo indica que as mulheres pertencentes a coletivos LGTBIQ ou da raça negra são alvos mais habituais do que qualquer mulher branca e heterossexual. Outros dados da pesquisa revelam as mesmas percentagens, e os autores consideram que isso não deveria surpreender. “Os funcionários de instituições acadêmicas têm a segunda maior taxa de assédio sexual [nos Estados Unidos], com 58% (os militares têm a taxa mais alta, 69%)”.

As pesquisas foram completadas com quarenta entrevistas com profissionais de todos os campos, de diferentes idades e níveis. Cerca de metade denunciou algum tipo de assédio físico, mas o psíquico também se revela como uma importante aresta a aparar. “A maioria deles degrada a mulher, encerrando-a no local de trabalho, menosprezando-a frente a outros colegas, dizendo-lhes que não são tão capazes como os outros, ou falando mal delas para o resto… Não é só tocar ou invadir sexualmente, é algo em nível mais intelectual. Tentam fazer esses jogos mentais para que você não possa se defender fisicamente”, aponta uma professora-assistente de Engenharia entrevistada no estudo.

Comentários sexistas, piadas reiteradas e alusões que degradam as mulheres no âmbito pessoal ou profissional foram uma constante que os pesquisadores encontraram ao reunir essa informação. Eles citam quatro aspectos que se dão nesses locais de trabalho como algumas das causas destas atitudes: “A dependência em relação aos assessores e orientadores para o avanço profissional; o sistema de meritocracia que não leva em conta a diminuição na produtividade como resultado do assédio sexual; a cultura machista em alguns campos; e a rede informal de comunicações, através da qual se difundem rumores e acusações dentro e através de programas e campos especializados”. E acrescentaram cinco fatores que poderiam explicar, em parte, esse assédio generalizado: a percepção de tolerância frente a tais atitudes, uma maioria de homens nesse entorno, a férrea hierarquia – que além disso costuma concentrar muito poder em poucas mãos –, sem a educação nem as ferramentas para lutar contra isto, e um enfoque ruim das leis que regulam o assédio nas instituições.

O estudo explica que, muito frequentemente, a interpretação judicial dessas leis incentiva as instituições a criarem políticas que se centram mais em um cumprimento simbólico da legislação e em evitar a responsabilidade do que em realmente prevenir o assédio. Ou seja, normas que acabam protegendo quem comete o assédio, e não a vítima, o que foi definido como “desalentador”. “Ao mesmo tempo em que se investe tanto dinheiro e energia em atrair e reter as mulheres nestes campos, frequentemente elas são intimidadas ou expulsas de sua carreira. Mesmo quando permanecem, sua capacidade de contribuir e avançar pode se ver limitada como consequência do assédio sexual, seja de forma direta, pelo assédio ambiental no entorno em seu departamento, programa ou disciplina, ou através de represálias e por serem tratadas como traidoras depois de relatarem formalmente o assédio”.

Por isso, entre outros estudos, Fazer Frente ao Assédio Sexual: Reconceitualizar a Resistência das Mulheres (2002), de Vicki J. Magley, descobriu, com uma base de dados de mais de 15.000 mulheres, que com frequência as respostas eram ignorar ou tentar apaziguar o assediador. Raras vezes ele era confrontado, e sempre havia uma tentativa de manter boas relações com ele. “Por exemplo, 74,3% das mulheres em um dos sete conjuntos de dados analisados por Magley evitavam o seu autor, 72,8% se distanciaram psicologicamente da situação, 69,9% suportaram a situação sem tentar resolver o problema, e 29,5% tentaram acalmar o seu algoz inventando uma desculpa para explicar seu comportamento.”

A história de sempre. Culpabilização, medo de não serem acreditadas num primeiro momento e do descrédito posterior, e de serem pisoteadas, maltratadas ou de suportarem represálias depois. Algo que está bem refletido no testemunho de uma pesquisadora de medicina que, após sofrer vários tipos de assédio trabalhista e sexual, acabou informando ao diretor de seu programa, que deixou o assunto nas mãos do chefe da instituição em questão; foi ele quem lhe disse que ela recordava a sua ex-mulher – “a quem todos sabíamos que odiava”, comenta a médica no relatório – e que se ela chorasse menos talvez tivesse mais amigos. “A partir daí, a qualificação que fazia do meu trabalho simplesmente foi ladeira abaixo.”

mac3O iceberg do assédio.

Algo incompreensível em todos os níveis. Décadas de pesquisa demonstraram como a indústria e a pesquisa ganham em qualidade quando sua força trabalhista é diversificada. “Esse assédio contínuo tem consequências para o avanço do bem-estar econômico e social do país e sua saúde pública em geral”, sentencia o estudo.

O panorama propõe uma série de mudanças profundas, estruturais, que segundo a Academia devem ser levadas em conta desde já e que se resumem em 15 recomendações não só para sua própria organização, mas também para outros órgãos federais, e políticas para que essa guinada rumo a um mundo mais inclusivo possa chegar a todos os cantos. Entre essas recomendações estão: abordar de forma direta o assédio sexual e ir além do mero cumprimento das leis para alterar pela raiz a cultura e o ambiente nessas instituições; gerar ambientes mais diversificados, inclusivos e respeitosos; melhorar a transparência e a responsabilidade em todos os níveis; reduzir ao máximo essas relações hierárquicas tóxicas que se dão entre as alunas e o professorado, com um poder tremendamente concentrado e que paira sobre o futuro das estudantes; sempre dar apoio à vítima; começar investigações que possam continuar revelando essa realidade; e iniciar mudanças legislativas e políticas para paliá-la.

Há muitos detalhes e conselhos oferecidos nas mais de 300 páginas deste trabalho, que começou a ser preparado há mais de dois anos, quando o Comitê de Mulheres em Ciência, Engenharia e Medicina propôs a criação de um grupo especial para analisar o passado e o presente do assédio sexual em suas áreas, avaliar o impacto que ele causa e estabelecer as bases para sua prevenção e erradicação no ambiente acadêmico. Cientistas, engenheiros, médicos, especialistas no tema, juristas e psicólogos se puseram então a colher e esmiuçar a literatura existente. E, embora tenham radiografado também a si mesmos, esqueceram uma das engrenagens do seu próprio maquinário.

Parte da comunidade científica, sobretudo mulheres, notaram a ironia da publicação deste relatório quando entre suas próprias fileiras há cientistas que pedem demissão ou são demitidos de seus empregos após serem acusados por estas condutas, mas continuam vinculados à Academia. É o caso do caçador de planetas Geoff Marcy, que se demitiu de seu cargo em Berkeley (Califórnia) em outubro de 2015, do neurocientista Thomas Jessell, despedido em abril da Universidade de Columbia, e de Inder M. Verma, o biólogo molecular que está em “licença” no Instituto Salk de Estudos Biológicos, onde trabalha desde a década de setenta, e que renunciou em 1º. de maio ao posto de editor da revista Proceedings, da própria Academia Nacional de Ciências, depois que a publicação Science denunciou que oito mulheres o haviam acusado de abusos sexuais.

Mas há mais. A cientista Julie Libarkin, da Universidade Estadual de Michigan, que criou em 4 de junho um site para denunciar o assédio em sua área, o MeTooSTEM, vem desde a década de oitenta ampliando uma base de dados sobre o assédio sexual que já acumula mais de 600 casos. A revisão desses nomes pelo The Washington Post revelou que há até cinco homens já punidos por assédio sexual que continuam sendo membros das Academias Nacionais norte-americanas, e três que ainda fazem parte de pesquisas com subvenção pública. A Academia Nacional de Ciências, criada pelo Congresso dos Estados Unidos em 1863, tem como acadêmico médio um homem branco de mais de 70 anos; os novos membros são escolhidos pelos atuais, e suas vagas são vitalícias. Haja o que houver.

Em maio, BethAnn McLaughlin, professora-assistente de neurologia na Universidade Vanderbilt, iniciou uma petição no Change.org para exigir às academias que destituam seus membros se tiverem sido condenados por assédio sexual ou trabalhista ou por agressões, algo que atualmente, conforme seus próprios estatutos, encalhados em algum ponto do século XX, é impossível. Os presidentes das três academias aludiram ao assunto no final de maio e asseguraram que tinham começado a tratar o tema dos “padrões de conduta profissional para os membros”. Outras instituições, como a Sociedade Astronômica Americana e a União Geofísica Americana, já alteraram pelos mesmos motivos suas políticas de expulsão. Talvez as Academias Nacionais também devessem começar por aí.

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos
Fonte original: El País
Por: Isabel Valdés
Textos correlatos:
Machismo na Harvard e USP: a diferença do enfrentamento
O machismo e a medicina
Meios acadêmicos indiferentes a violência de gênero
Médico branco racista e médica negra discriminada
“Nossos preconceitos nos deixam cegos e burros”
O Transtorno de Personalidade Narcisista e a geração “floco de neve”

O Projeto Discriminação da Associação de Psiquiatria do RGS – APRS