É possível prevenir o abuso sexual em escolas católicas?

Se você tem filhos em escola católica deveria considerar estas recomendações para que não sofram abusos sexuais enquanto estudam.

Guía para un apoderado de colegio católico en la admisión 2019

De acuerdo a las palabras del Papa Francisco, la Iglesia Católica Chilena sufre de una “cultura del abuso”, manifestada en actuaciones y omisiones de sus más altas autoridades frente a las denuncias de agresiones sexuales en contra de menores de edad, y ahora último respecto de religiosas. O sea, se trata de una cultura abusiva que no distingue el ámbito en que se ejerce el ministerio de los sacerdotes y religiosos agresores.

Uno de los contextos más sensibles de desempeño de sacerdotes y religiosos, sino el más, es el de las comunidades escolares de los colegios católicos, que atienden entre un 15 a 20 por ciento del total de la matrícula escolar del país, esto es, casi un millón de alumnas y alumnos menores de edad.

Si usted pertenece como apoderado a este grupo, si le ha confiado la enseñanza de sus hijos a sacerdotes y religiosos, no obstante la advertencia pública efectuada por el Papa respecto de la cultura del abuso en la Iglesia Chilena, debiera considerar las siguientes recomendaciones para prevenir que sus hijos sufran de abusos sexuales mientras estudian.

Si el sacerdote o religioso ocupa un cargo directivo dentro del colegio, sea o no docente – la mayoría no lo es -, el riesgo es evidente pues en una misma persona confluyen la autoridad escolar y la religiosa dentro de una comunidad educativa y pastoral, que por lo general no tiene contrapeso al interior de un colegio. En el caso que estemos en presencia de un pederasta, este agresor buscará posicionarse en todas aquellas actividades escolares y religiosas que le procuren cercanía y confianza entre los menores, hasta encontrar víctimas que exhiban algún grado de descuido o abandono de parte de sus padres o tutores.

La preparación para el sacramento de la primera comunión o de la confirmación constituyen una inmejorable oportunidad para encuentros privados entre eventuales agresores y sus víctimas. Lo mismo puede decirse respecto de otras actividades en que el sacerdote o religioso pudiere erigirse como responsable del cuidado de los menores, como es el caso de comunidades pastorales y de ayuda social, que demandan traslados y visitas a poblaciones, hogares de ancianos, procesiones hasta santuarios, etc. Un aspecto clave es la extensión del tiempo en que los menores se encontrarán a disposición de su posible agresor.

Los contextos descritos son los más difíciles de controlar porque tanto el agresor eventual como la víctima no se mantienen en un lugar fijo, que pudiere estar vigilado con sistemas de cámaras, por ejemplo; el potencial agresor se desplaza junto con la víctima buscando el espacio ciego en que pueda acometer y concretar el delito. La labor preventiva de los padres demanda una comunicación permanente con sus hijos respecto de todos los detalles acaecidos en alguna de las actividades descritas, verificando si el sacerdote o religioso incurrió en conductas abusivas o precursoras de daños a la intimidad sexual; si se trató de aislar al menor respecto del grupo en que participa.

En el contexto de aula, si el potencial agresor es un sacerdote o religioso que se vale de la docencia para aproximarse a los menores de edad, sería conveniente que los padres puedan acceder on line a través de sus smartphones a todo lo que sucede al interior de la sala de clases, todo el tiempo, en especial cuando los niños la van desocupando y quede la instancia de un encuentro privado entre abusador y posible abusado. La colocación de cámaras de vigilancia al interior de salas de clases es un tema conflictivo en general, pues los docentes estiman que se vulnera su libertad de cátedra. Para mí, esta libertad debe ceder en favor de un bien superior que es la protección y cuidado en todo momento de los menores.

Ahora bien, sea cual sea el contexto, la afectividad natural que buscan con mayor o menor frecuencia los menores respecto de sus cuidadores ocasionales, genera la oportunidad para que un sacerdote o religioso efectúe caricias impropias a la víctima. A estas alturas ya es claro que no cabe ninguna posibilidad de abrazos de los menores con sus cuidadores mayores de edad al interior del colegio, en especial tratándose de los más pequeños de estatura, que con el abrazo quedan expuestos al roce de sus cuerpos con los genitales del agresor. No puede existir contacto físico, y un aspecto que puede dar cuenta de una relación sana sería la actitud del sacerdote o religioso de guardar debida distancia hacia el menor y expresar que la afectividad es posible comunicarla y recibirla sin necesidad de aproximar los cuerpos.

Las actividades deportivas también sirven de contexto para los agresores. Si un sacerdote o religioso se encuentra a cargo de una academia, esto puede servir de indicio de que un pederasta está buscando la instancia que le brinde acercamiento al menor. Qué decir si intenta compartir duchas y camarines con los menores, antes, durante o después de la actividad, como si fuera uno más del grupo de alumnos.

Posiblemente estas sugerencias puedan servir como alertas mínimas preventivas, considerando que buena parte del día nuestros hijos se encuentran bajo el cuidado de una entidad, de un grupo de personas que trabajan en un colegio, pero no bajo la responsabilidad directa de una persona determinada. Eso también podría exigirse en el contrato de prestación de servicios educacionales: que se señale con precisión al profesor o a los profesores que se hacen responsables en todo momento del cuidado de nuestros hijos mientras están en el colegio.

En fin, dado el desdoroso momento que experimenta la Iglesia Chilena, los evidentes encubrimientos de tantas agresiones que se han ido comprobando en todo el país, pareciera razonable la salida de sacerdotes y religiosos de los colegios y que la labor educativa y de acompañamiento pastoral quede entregada exclusivamente a los profesores y demás profesionales preparados para relacionarse cotidianamente con menores de edad. Esto es, separar lo educacional de lo pastoral, y que lo segundo se desarrolle siempre en presencia de los padres.

Fonte: El Mostrador
Por: Ricardo Retamal Ortiz
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Acadêmica feminista lésbica abusa de orientando homossexual

Reitman tinha medo de sua professora e do poder que tinha sobre ele. Por isso, em muitas ocasiões, aceitou condutas que o levaram se sentir violentado.

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 Nimrod Reitman acusó a su exasesora de la escuela de posgrado de la Universidad de Nueva York, Avital Ronell, de acosarlo sexualmente y la universidad la declaró responsable. Sin embargo, algunas académicas feministas la han apoyado de formas que recuerdan las defensas de los acosadores masculinos. Caitlin Ochs para The New York Times

¿Qué pasa con el movimiento #MeToo cuando la acusada es feminista?

El caso es una historia que resulta familiar, pero al revés: se determinó que Avital Ronell, académica reconocida mundialmente que imparte las materias de Alemán y Literatura Comparada en la Universidad de Nueva York (NYU), acosó sexualmente a un antiguo estudiante de posgrado de nombre Nimrod Reitman.

Después de una investigación de once meses en respuesta a una queja basada en las disposiciones de la norma federal Título IX —una ley de Estados Unidos que prohíbe la discriminación por razón de sexo—, se declaró culpable a Ronell, descrita por un colega como “una de las contadas estrellas de la filosofía en el mundo”, de haber incurrido en conductas de acoso sexual, físico y verbal, “a tal punto que afectó los términos y condiciones del ambiente de aprendizaje de Reitman”. La universidad suspendió a Ronell para el siguiente ciclo académico.

The New York Times tuvo acceso a algunos fragmentos del informe definitivo sobre las investigaciones basadas en el Título IX, en los que se indica que Reitman declaró que Ronell lo había acosado sexualmente durante tres años y como prueba proporcionó decenas de correos electrónicos en los que la académica se refería a él con varias frases íntimas: “mi adoradísimo”, “nene hermoso”, “cock-er spaniel” y “mi increíble y hermoso Nimrod” [cock en referencia al pene en español].

El caso, que se dio a conocer justo cuando el movimiento #MeToo comenzaba a exigir la rendición de cuentas por conductas sexuales inadecuadas, representó un reto para las feministas, quienes debieron decidir cómo reaccionar ante la conducta indebida de alguien de su propio grupo. Su respuesta ha agitado las aguas en el sector académico.

En cuanto la universidad tomó su decisión definitiva y confidencial en mayo, varios académicos de todo el mundo, incluidas algunas feministas destacadas, enviaron una carta a NYU en la que expresaron su apoyo a Ronell. Judith Butler, autora del libro Gender Trouble y una de las académicas feministas más influyentes en la actualidad, encabezaba la lista.

“Si bien no tenemos acceso al expediente confidencial, hemos trabajado durante muchos años en estrecha colaboración con la profesora Ronell”, escribieron los catedráticos en una versión de la carta publicada en un blog de filosofía en junio. “Todos hemos visto cómo se relaciona con los estudiantes y algunos conocemos al individuo que ha urdido esta campaña malintencionada en su contra”.

Los críticos señalaron que esa carta, centrada en los posibles daños para la reputación de Ronell y la fuerza de su personalidad, evoca argumentos utilizados en el pasado para defender a hombres poderosos.

“Nos constan la delicadeza, el agudo ingenio y la dedicación intelectual de la profesora Ronell, por lo que solicitamos que se le trate con la dignidad que merece alguien de su posición y reputación internacional”, continuaba la carta.

Reitman, quien ahora tiene 34 años y realiza trabajo de investigación en Harvard, afirma que Ronell en varias ocasiones lo besó y tocó, durmió con él en su cama, le pidió que se recostara en su cama y lo tomó de la mano, además de que constantemente le enviaba textos, correos electrónicos, lo llamaba por teléfono, y no accedía a trabajar con él a menos que él le correspondiera. Reitman es homosexual y ahora está casado con otro hombre; Ronell es una mujer lesbiana.

Ronell, de 66 años, negó haber incurrido en conductas de acoso. “Nuestras comunicaciones, que ahora Reitman cataloga como acoso sexual, fueron intercambios entre dos adultos, un hombre gay y una mujer queer, que comparten la misma herencia cultural israelí, así como una afición por las comunicaciones floridas y exageradas debido al ambiente académico en el que nos movemos y a nuestra sensibilidad”, escribió en una declaración dirigida a The New York Times. “Él procuró estas comunicaciones en repetidas ocasiones, respondió a ellas y las alentó a lo largo de tres años”.

Dos años después de graduarse de NYU con un doctorado, Reitman presentó una queja en contra de su antigua asesora por infracciones al Título IX, por supuestas conductas de acoso sexual, violencia sexual, acecho y represalias. En mayo, la universidad determinó que Ronell era responsable de acoso sexual y que no se habían demostrado las demás acusaciones.

El abogado de Reitman, Donald Kravet, dijo que redactó con su cliente una demanda en contra de NYU y Ronell, y que por el momento están evaluando sus opciones.

Las descripciones de Reitman y Ronell acerca de sus experiencias evocan otras historias reveladas como parte del movimiento #MeToo: según recuerda Reitman, le tenía miedo a su profesora y al poder que tenía sobre él, por lo que en muchas ocasiones aceptó conductas que lo hicieron sentirse violado. En algunas entrevistas a las que The New York Times tuvo acceso y que Ronell presentó ante la oficina encargada de las quejas por Título IX en NYU, la docente indicó que Reitman estaba desesperado por llamar su atención y recibir su orientación.

Según Reitman, los problemas comenzaron a mediados de 2012, antes del inicio oficial del curso. Ronell lo invitó a quedarse con ella en París algunos días. El día de su llegada, según relató Reitman, ella le pidió que le leyera poesía en su recámara mientras tomaba una siesta vespertina.

“Fue cuando me pareció que algo andaba mal”, dijo Reitman. “Pero también pensé, bueno, ya estoy aquí. Mejor no armo un escándalo”.

Entonces, relató, la académica lo jaló hacia la cama.

“Puso mis manos sobre sus senos y presionó su trasero contra mi entrepierna”, dijo. “Entonces empezó a besarme, a besar mis manos y mi torso”. Esa noche, ocurrió de nuevo algo parecido, dijo.

Dijo que la confrontó a la mañana siguiente.

“Le dije, mire, lo que pasó ayer no estuvo bien. Eres mi asesora”, recordó en una entrevista.

aca2Los defensores de la profesora Ronell destacaron su “agudo ingenio” y sus “posición y reputación internacionales”, después de que ella fue acusada de acoso sexual.

Según dijo, cuando llegó a Nueva York ese comportamiento continuó. Después del huracán Sandy, en octubre de 2012, Ronell se presentó en su apartamento porque no tenía electricidad. Dijo que, a pesar de sus objeciones, ella lo convenció de que ambos podían dormir juntos en su cama. Una vez ahí, lo manoseó y besó todas las noches durante casi una semana, dijo.

“La profesora Ronell niega por completo las acusaciones de contacto sexual”, escribió Mary Dorman, su abogada, en un documento dirigido a la oficina encargada de las quejas por Título IX. Ronell dijo que solo pasó dos noches ahí después del huracán, por invitación de Reitman.

El informe de la investigación concluyó que no había suficientes pruebas para declarar culpable a Ronell de violencia sexual, en parte debido a que nadie más observó las interacciones en el apartamento de Reitman ni la habitación de Ronell en París.

Reitman también dijo que Ronell tomó represalias en su contra por haberse quejado de su comportamiento, como enviar recomendaciones formales que afectaron algunas posibilidades de empleo. No obstante, el informe reveló que las cartas de recomendación “eran comparables a las que había escrito para otros exalumnos” y Reitman, de hecho, obtuvo dos becas de investigación.

Ronell y algunas personas que la respaldan han intentado desacreditar a su acusador mediante algunos métodos conocidos, como cuestionar por qué tardó tanto en presentar la queja y por qué parecía tener una relación tan íntima con Ronell si en realidad se sentía miserable. Ronell dio a entender que quizá se sentía frustrado por no ser tan listo.

“Su principal dilema era la incoherencia en su manera de escribir, y que no era posible identificar un argumento”, señaló Ronell en una entrevista realizada en 2018 y presentada a la oficina encargada de las quejas por Título IX.

Además de la suspensión, que la universidad nunca anunció en público, NYU investiga otras acusaciones de represalias relacionadas con la carta de la académica.

John Beckman, vocero de la universidad, escribió en una declaración para The New York Times que NYU lamentaba la experiencia de Reitman.

Sin embargo, añadió Beckman, “dada la agilidad y seriedad con que respondimos para investigar a fondo sus cargos, no creemos merecer ni que sea justo que promueva un juicio millonario en contra de la universidad”.

Tanto Ronell como Reitman sienten que no se les ha retratado de la mejor manera en esta historia del movimiento #MeToo.

Reitman afirma que no pretendía convertirse en una figura pública y tema de conversación en todo el país por cuestiones de género, y subrayó que este proceso inició antes de que se popularizara el movimiento. “No fue como consecuencia del #MeToo”, enfatizó.

En marzo de 2018, Ronell especialmente se quejó de que Reitman insistía en compararla “con los ejemplos más escandalosos de conductas depredadoras, asociadas con magnates de Hollywood que acechan a las estrellas jóvenes”.

Fonte: The New York Times
Por: Zoe Greenberg
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Ideologia de gênero parece ideologia mas é religião

O papa Bento XVI – Ratzinger – começou a usar a expressão para advertir dos “perigos” do feminismo, especialmente para a família tradicional.ide1

                        Parece ideología, pero es religión

Igual lo has leído en las noticias, se lo has escuchado a los políticos o incluso lo has usado en alguna conversación sin saber muy bien qué significaba. Es el término “ideología de género” que nada tiene que ver con “estudios de género” o “teoría de género”. Se parecen, pero no. Pablo Casado lo ha resucitado en las últimas semanas en su campaña para las primarias del PP, como si fuera un monstruo al que abatir. Literalmente, dijo que era “un colectivismo social que el centro derecha tiene que combatir”. Lo hizo en una entrevista en esRadio, en el programa de Federico Jiménez Losantos.

Pero, ¿qué es la ideología de género de la que habla Pablo Casado? Resulta que el término tiene más que ver con la religión que con la teoría académica, aunque ha terminado siendo política. Se popularizó principalmente cuando el papa Benedicto XVI – Ratzinger- empezó a usarla para advertir de los “peligros” que podría traer el feminismo, especialmente contra la familia tradicional. En España, los sectores de derechas y ultracatólicos lo adoptaron para oponerse a la ampliación de la Ley del aborto, como recoge esta columna de 2009 de Concha Caballero:

La derecha social y eclesial ha acuñado un término con el que designan los males sociales actuales y que denominan “la peligrosa ideología de género” que está impregnando las leyes actuales. Los think tank del pensamiento ultraconservador elaboran documentos, libros y artículos con un argumento común, tan fácil de comprender como un cuento infantil: la familia tradicional es la fuente de toda felicidad y fuera de ella sólo hay soledad y conflicto social”.

“En el contexto de la política hacer alusiones a combatir la ideología de género hace mención a ir en contra de los avances en igualdad de los derechos de las mujeres que se han producido fundamentalmente en el siglo XX como el acceso a la educación, a la igualdad de derechos civiles, y de forma más específica contra los avances sociales y leyes relacionadas con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, la lucha contra la violencia machista o los derechos del colectivo LGTBI”, explica Rosa San Segundo, catedrática y directora del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III.

Los que hablan de la ideología de género suelen acompañarlo de palabras como “adoctrinamiento” “radical” y tildarla como “peligrosa”. También aseguran que existe una agenda perfectamente planificada para imponer sus planteamientos a través de leyes innecesarias y adoctrinar a los niños en las escuelas sin el consentimiento de sus padres.

“En el fondo, muestra mucho desconocimiento y es un mal uso de la palabra. Creo que es una confusión con un uso interesado porque todos tenemos ideología, está implícita en todo lo que hacemos. Siempre nos educan con una perspectiva ideológica. En este caso, usan ideología de género para hablar del pensamiento feminista y sus logros, como para desacreditarlo”, opina Asunción Bernárdez Rodal, directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense. “Pero ellos también tienen ideología de género, todos la tenemos, solo que la de los sectores más religiosos es una ideología basada en la desigualdad de la mujer”.

La prueba de Google también lo demuestra: la búsqueda “ideología de género” remite a resultados de páginas como conelpapa.com o catholic.net. Cuando alguien utiliza este término está eligiendo de manera consciente la idea que quiere transmitir y dónde se sitúa respecto al mensaje feminista. Y es importante. Pero cada vez que resucita ese término, que vuelve a tomar fuerza en el debate público, también resucita un histórico cántico de las manifestaciones “fuera los rosarios de nuestros ovarios”.

Fonte: EL PAÍS
Por: Mari Luz Peinado
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O fascismo, o nazismo e as discriminações

Nos EUA um negro era linchado pelo boato de flertar com uma branca. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas.

Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: SOCIETY)
Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY – Tags: SOCIETY)

Uniformes nazistas confiscados pela polícia de Berlim

 Filósofo explica retorno de políticas fascistas nos Estados Unidos

Jason Stanley, professor na Universidade de Yale e autor de ‘How Fascism Works’, mostra como identificar o fascismo atual.

A reportagem é de Lúcia Guimarães, publicada por O Estado de S. Paulo, 30-06-2018.

Uma nova pesquisa revelou que 8 em 10 americanos temem pela democracia no país e dois terços acreditam que o sistema democrático está enfraquecido. A pesquisa foi encomendada por um grupo bipartidário, o Democracy Project, que envolve o ex-presidente George W. Bush e o ex-vice presidente Joe Biden. A mais longa campanha presidencial da história dos Estados Unidos, que começou em 2015, reintroduziu no discurso político americano palavras que muitos acreditavam pertencer ao passado. Especialmente duas palavras carregadas de temor histórico, fascismo e nazismo.

Mas o triste retorno não se deveu apenas à vitimização desonesta de tragédias históricas, como usar as palavras para xingar qualquer pessoa não identificada com a esquerda.

Simpatizantes do fascismo e do nazismo não foram erradicados nos EUA. A diferença, na eleição de 2016, é que eles deram apoio aberto a um candidato e passaram a ter mais visibilidade em comícios e na mídia digital de direita, inclusive no site do então futuro alto assessor presidencial Steve Bannon. E o candidato republicano não se indignava com o apoio. Republicanos moderados e democratas liberais tentaram ver neste súbito protagonismo de extremistas antes marginalizados uma anomalia passageira. Afinal, como disse o ex-diretor do FBI James Comey, a sem precedentes interferência russa na eleição a favor do ex-apresentador de O Aprendiz podia ser investigada sem alarde porque nem ele, nem boa parte dos observadores políticos imaginavam que Hillary Clinton não seria eleita.

Mas, mesmo antes de começar a campanha presidencial, a semente do renovado namoro com o fascismo foi plantada pelo birtherismo, teoria conspiratória segundo a qual o primeiro presidente negro do país não teria nascido no Havaí e sim no Quênia. Em março de 2011, Donald Trump disse à rede ABC que estava pensando em se candidatar e, sim, era preciso duvidar que Obama era cidadão americano, uma acusação que manteve acesa até, sem a menor sinceridade, renunciar a ela dois meses antes de ser eleito.

O birtherismo chamou atenção do filósofo e professor da Universidade de Yale Jason Stanley, um filho de refugiados da 2.ª Guerra e neto de Ilse Stanley, a atriz judia alemã que salvou centenas de judeus posando como oficial nazista em campos de concentração e narrou suas memórias em The Unforgotten, publicado em 1957. Jason Stanley lançou, no final de 2016, o elogiado How Propaganda Works (Como Funciona a Propaganda), um livro sobre a fragilidade das democracias sob a difusão de propaganda.

Em setembro, sai nos Estados Unidos How Fascism Works: The Politics of Us and Them (Como Funciona o Fascismo: A Política de Nós e Eles), a nova obra do filósofo. O livro oferece contexto e referências históricas, mas não é uma história do fascismo, é um guia de identificação de políticas fascistas no mundo contemporâneo. Numa entrevista exclusiva ao Aliás, Jason Stanley refletiu sobre o peso da palavra fascismo. Ela teria perdido o impacto? “Não”, responde resoluto. “Era a palavra apropriada em 2016. É possível ser fascista, como já aconteceu na Inglaterra, na década de 1930, e não se engajar em crimes.” O autor lembra que a origem italiana da palavra (fascio, feixe, ajuntamento) faz com que seja evitada por nacionalistas brancos, os neofascistas americanos.

Apesar do mea culpa coletivo pela complacência com o autoritarismo anunciado na campanha, o professor Stanley cobra mais sobriedade dos jornalistas. “Veja a semana que passou, quanto tempo foi dedicado à jaqueta da primeira dama, que dizia ‘Eu não me importo e você?’ Alguém notou o plano de cortar o programa de nutrição que atende a 12% da população? Os jornalistas aderiram a esta política simbólica preferida dos dependentes químicos da indignação,” denuncia.

Stanley cita Hungria, Polônia, Turquia e Rússia como exemplos de países onde políticas fascistas têm sucesso pela via eleitoral. Assim como no slogan da campanha americana de 2016, Faça a América Grande de Novo, que romantiza o país dos anos 1950, um recurso crucial da política fascista é promover a volta ao passado que não aconteceu. “É o passado mítico, glorioso”, explica. “Daí vem o outro ingrediente importante do fascismo que é a oposição à ciência e a uma educação pública liberal. A ciência e a educação ampla desmentem o passado fictício. A escola pública é inimiga, coloca pessoas de grupos e classes diferentes em contato e, se você interage com o outro, tem menos chances de considerá-lo uma ameaça.”

Como explicar a devoção cultista do eleitor do atual presidente diante de políticas como as que cortam acesso a assistência médica, benefícios e a guerra comercial que deve provocar alta de preços e desemprego? Afinal, dizia o clichê, na Itália de Benito Mussolini, ao menos os trens estavam sempre no horário. A devoção, afirma Jason Stanley, é racial, ilustrada, segundo ele, por 53% de mulheres brancas que votaram no presidente e mais de 90% de mulheres negras que votaram em Hillary Clinton. Mas, se o patriarcado é um dos elementos do fascismo, como ele explica tanto apoio feminino a Trump? De novo, raça, ele afirma. O patriarca protege o grupo interno da ameaça externa.

No epílogo de How Fascism Works, Stanley responde à possível crítica de que exagera o retrocesso democrático em curso. O problema da normalização é real, ele argumenta, e cita um estudo recente de dois acadêmicos de Yale sobre o “julgamento da normalidade.” Nossa percepção do que é normal depende, além de nossos princípios, do que consideramos estatisticamente normal. “Quando a crueldade se torna mais frequente,” ele diz, como no caso das crianças tomadas dos pais na fronteira, “ela se torna mais aceitável. É um caminho para transformar uma política fascista numa realidade fascista.”

Pergunto ao professor Stanley, que tem alunos entre 18 e 21 anos e dá um curso chamado Propaganda, Ideologia e Democracia, se está otimista com a consciência democrática de seus estudantes. “Não”, dispara. “Há dois anos, minhas turmas estavam perturbadas com a direção da nossa política. Os calouros que entraram este ano não conheceram outro presidente. Não têm memória, parecem achar isso tudo normal.”
Jason Stanley indica como reconhecer um fascista em dez etapas:

Fetiche do passado

A gênese do fascismo está no passado mítico, quando havia pureza étnica, religiosa ou cultural. A mitologia é intencional, para provocar nostalgia pelo que não aconteceu.

Propaganda

Criar um problema, como uma crise de imigração fictícia e unificar um grupo em torno do combate à invasão de estrangeiros.
Anti-intelectualismo. Para erodir o discurso público bem informado, é preciso minar a ciência, a educação liberal, o conhecimento especializado.

Irrealidade

Uma vez que o anti-intelectualismo é bem sucedido, o debate racional é substituído por medo e raiva, o estímulo de um sentimento de perda para o qual é preciso encontrar culpados.

Hierarquia

A natureza impõe hierarquias de domínio que são incompatíveis com a aspiração de igualdade diante da lei que vinha se expandindo sob a democracia liberal.

Vitimização

Aumento de representação de minorias provoca um sentimento de vítima entre maiorias pressionadas a compartilhar poder. O coração do fascismo é lealdade à tribo – étnica, religiosa, cultural.

Lei e ordem

Esse slogan mascara a licença para violar a lei e a ordem. Impunidade de assassinatos policiais, abusos carcerários são vistos como necessários para proteger a sociedade virtuosa.

Ansiedade sexual

Se o demagogo é o pai da nação, qualquer ataque ao patriarcado e à família tradicional é uma ameaça. É preciso sexualizar o outro com fantasias de agressão e “desvio” sexual. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas. Linchamentos de negros no sul dos EUA ocorriam pelo simples boato de que um negro teria tentado flertar com uma mulher branca.

Nós e os outros

É preciso desumanizar segmentos da população, o “outro” como imigrantes latinos, muçulmanos, o que ajuda a justificar o tratamento destes grupos.

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos
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