Os refrigerantes podem ser tão viciantes quanto a cocaína

Sua marca favorita de refrigerantes foi projetada com a quantidade certa de adoçante, cafeína e carbonatação, para que você sempre queira beber.

¿Qué hace que los refrescos sean tan adictivos? (Pueden ser más gratificantes que la cocaína)

(CNN) —Reducir los refrescos de tu dieta es una forma rápida de mejorar tu salud y perder peso, eso probablemente ya lo sepas.

Pero en realidad renunciar a tu hábito de beber gaseosas no siempre es una tarea fácil. Mientras que algunas personas pueden funcionar bien sin refrescos, otras encuentran que necesitan su dosis a partir del desayuno.

Y no solo estamos hablando del tipo azucarado. Para algunos, un ritual diario de refrescos incluye tomar varias latas de bebidas endulzadas artificialmente,que no son mucho mejores.

Entonces, ¿qué tiene el refresco, tanto regular como dietético, que lo hace tan adictivo?

Según Gary Wenk, director de programas de pregrado en neurociencia de la Universidad Estatal de Ohio y autor de “Your Brain on Food”, todo está en el diseño de la bebida. Tu marca favorita de bebidas gaseosas está diseñada con la cantidad justa de edulcorante, cafeína y carbonatación para que siempre quieras tomarla.

El factor azúcar

Considera el hecho de que una lata de 12 onzas de Coca-Cola tiene la gran cantidad de39 gramos de azúcar, lo que equivale a unas 10 cucharaditas, ymás de lo que deberíamos consumir en un día entero.

Pero ese torrente de dulzura también parece activar los mismos centros de recompensa en el cerebro que las drogas, explicó Wenk. Se desencadena la liberación del químico cerebral dopaminaen una región conocida como el núcleo accumbens, y como resultado sentimos euforia.

“El azúcar en las bebidas… atraviesa el cerebro, obtienes la dopamina que te recompensa, y luego el efecto del aumento de dopamina desaparece casi tan rápido como llegó, dejando a tu cerebro con ganas de más”, dijo Wenk.

De hecho, una revisiónconcluyóque el azúcar puede ser incluso más gratificante y atractivo que la cocaína.

Pero satisfacer ese deseo de más azúcar puede conducir a mayores antojos.

“Mientras más gaseosas bebas, mayor será la ‘recompensa’ y, como sucedería con las cosas más placenteras, desarrollamos una afinidad y queremos aún más de ellas”, dijo Cordialis Msora-Kasago, nutricionista y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética.

Un golpe de cafeína

El azúcar no es el único ingrediente culpable cuando se trata de las cualidades adictivas de los refrescos.

También hay cafeína, que es un estimulante, “y nuestro cerebro anhela cosas que lo estimulen”, continuó. Según Wenk, la cafeína no solo acelera nuestro pensamiento, sino que también tiene su propia capacidad única para activar las vías de recompensa que involucran dopamina.

“La cafeína es uno de los psicoestimulantes más consumidos en el mundo… y tiene una propiedad adictiva”, dijo la doctora Marilyn Cornelis, profesora asistente de medicina preventiva en la Universidad Northwestern. “[Con los refrescos], estamos obteniendo un alto contenido de azúcar combinado con cafeína, y eso es una sensación bastante buena que podría hacer que consumas más al día siguiente u otra vez”.

Cuando se consume regularmente, las personas a menudo comienzan a depender de la cafeína para aumentar la atención, el estado de alerta y la energía, según Msora-Kasago. “Pueden sentirse dependientes de él e incluso experimentar signos de abstinencia, como dolores de cabeza y poca concentración, cuando no lo tienen”, dijo.

El factor efervescente

Hay otro elemento que juega un papel muy importante en el atractivo de los refrescos: lo efervescente. “Si tomas Coca-Cola y la dejas abierta durante un día más o menos, ¿cuánto te gustaría beberla?”, dijo Wenk.

De hecho, la carbonatación hace que cualquier bebida sea mucho más adictiva, según Wenk.

Esas burbujas agregan una pequeña cantidad de acidez, que cuando se combina con azúcar intensifica la sensación de “recompensa” eufórica, explicó Wenk. La carbonatación también tiene la capacidad dehacer que el azúcar se quede en un segundo plano, lo que no quiere decir que el azúcar aún no ejerza sus efectos placenteros, sino que las burbujas amortiguan el sabor dulce lo suficiente como para hacerte desear aún más.

Sin azúcar, los mismos problemas

Aunque los refrescos de dieta reemplazan el azúcar real con edulcorantes artificiales, estos pueden tener sus propias características adictivas. Según Msora-Kasago, desencadenan receptores de sabor que registran la dulzura y esperan azúcar, esencialmente preparando al cerebro para una recompensa que nunca llega.

Y cuando “el cerebro no obtiene la recompensa que quiere de su bebida, el azúcar real, dice: ‘ve y tráeme algo más’”, dijo Wenk.

Y, al igual que con los refrescos normales, la carbonatación agrava el efecto de los edulcorantes artificiales: atenúa el sabor lo suficiente como para intensificar nuestros antojos y abrir otra lata.

Rituales y genes

Pero, ¿por qué algunas personas parecen anhelar un refresco tras otro, mientras que otras pueden tener solo una y estar satisfechas? Puede tener que ver con algunos de los aspectos rituales del consumo de refrescos, que también juegan un papel en la química de nuestro cerebro. Todo, desde escuchar el pop y la efervescencia de la carbonatación hasta ver las palabras “dieta” escritas en una lata, un aspecto de recompensa en sí mismo por participar en lo que quizá se considera un comportamiento “virtuoso”, puede aumentar la actividad de la dopamina.

“Incluso antes de recibir esa primera dosis de cafeína en el cerebro, ya sientes la recompensa”, dijo Wenk.

Y esa expectativa ayuda a establecer un hábito. “[Las personas] estudian a altas horas de la noche, conducen a casa o se dirigen a una reunión, y esa lata de refresco es lo único que las mantiene alerta y comprometidas”, dijo Msora-Kasago.

Los refrescos de dieta en particular pueden volverse adictivos cuando se consideran la opción “más saludable”. Por ejemplo, es común reemplazar un hábito de refresco regular con refresco de dieta, lo que reduce la ingesta de calorías sin renunciar al hábito de refresco real, explicó Msora-Kasago.

Y al menos unestudiosugiere que puede haber fundamentos genéticos relacionados con nuestro deseo de consumir bebidas dulces. En el estudio, las personas que tenían una variante en un gen conocido como FTO, que anteriormente se había relacionado con un menor riesgo de obesidad, sorprendentemente tenían una afinidad por las bebidas endulzadas.

“Las personas con esta variante FTO tienen más probabilidades de beber más refrescos”, explicó Cornelis, coautora del estudio. Aunque el vínculo para reducir el riesgo de obesidad es contraintuitivo, es “una tendencia similar observada por otros científicos” y algo que los investigadores todavía están tratando de entender, según Cornelis. Alrededor de 20% al 30% de la población tiene la variante genética.

Cambiar el hábito

Si en ocasiones tomas un refresco, digamos algunas veces al mes, no hay de qué preocuparse. Pero si tomas más de un refresco por día, podrías estar en riesgo de sufrir afecciones de salud que incluyen obesidad, enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, según Msora-Kasago. Y beber refrescos de dieta también conlleva riesgos: consumir solo una lata por día se ha relacionado con unmayor riesgo de accidente cerebrovascular y demencia.

“La clave es encontrar (otra) bebida que disfrutes”, dijo Msora-Kasago. “La leche sin azúcar siempre es un buen lugar para comenzar porque además de calmar la sed, la leche proporciona muchos nutrientes importantes, como proteínas y calcio”.

Para una opción baja en calorías, puedes disfrutar de una taza de té sin azúcar, que agrega sabor y estimula los antioxidantes que combaten las enfermedades.

Y el agua sigue siendo la bebida probada y verdadera para una mejor salud. Si no ye gusta el agua sin gas, Msora-Kasago recomienda encontrar un agua con gas sin azúcar que te guste, o hacer su propio spritzer mezclando tres partes de agua con gas con una parte de jugo de frutas o vegetales.

Si estás bebiendo refrescos para aumentar la energía durante el día, es posible que desees controlar tu sueño. Lainvestigaciónsugiere que puede haber un vínculo entre dormir menos de 5 horas por día y beber más refrescos azucarados y con cafeína, explicó Msora-Kasago.

Pero si dormir lo suficiente realmente te desanimará de ir por esa lata de cola es mucho menos definitivo. “El cerebro bien descansado lo alentará a beber tanto refresco como un cerebro somnoliento”, dijo Wenk.

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Fonte: CNN
Por: Lisa Drayer
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Guia alimentar brasileiro é o melhor…com protestos da indústria de alimentos

Foram analisados guias de outros 11 países: Austrália, Reino Unido, Estados Unidos, Holanda, Países Nórdicos, Suécia (que tem um guia independente dos outros nórdicos) Albânia, São Vicente e Granadinas, Granada, Catar e Tailândia.

Notas de cada um dos guias alimentares nacionais participantes | Foto: Reprodução – Ahmed et al

Estudo considera Guia brasileiro o melhor ao relacionar alimentação e sustentabilidade

O documento recebeu a maior nota em um comparativo que analisou 32 parâmetros de sustentabilidade em guias alimentares de 12 países

Um estudo realizado por pesquisadoras de três universidades dos Estados Unidos considerou o Guia Alimentar para a População Brasileira como o mais abrangente em relação à sustentabilidade. Além do brasileiro, publicado em 2014 pelo Ministério da Saúde, foram analisados os guias de outros 11 países, como Austrália, Reino Unido e Estados Unidos.

As pesquisadoras usaram um conceito ampliado de sustentabilidade, que leva em consideração não apenas os impactos ambientais da produção e do consumo de alimentos, mas aspectos econômicos, sociais, culturais e de saúde. Cada um dos 12 guias foi avaliado com base na presença de 32 parâmetros de sustentabilidade. A análise resultou em uma “nota” percentual para cada guia.

O brasileiro recebeu a maior: 74%. O segundo mais bem avaliado foi o guia australiano, com 69%. Todos os demais tiveram rendimento inferior a 50%. Das quatro dimensões principais estabelecidas pelo estudo — ecológica, econômica, de saúde humana e sociocultural e política — o guia brasileiro só não teve nota máxima na econômica.

Além dos países já citados, foram analisados Albânia, São Vicente e Granadinas, Granada, Catar, Holanda, Países Nórdicos, Suécia (que tem um guia independente dos outros nórdicos) e Tailândia.

Apesar do espaço amostral pequeno, as pesquisadoras ressaltam no estudo a superioridade do guia brasileiro em relação à sustentabilidade: “As diretrizes alimentares brasileiras, por exemplo, mencionam a importância de comprar alimentos sazonais e locais em várias páginas e em múltiplos contextos, enquanto as diretrizes de vários outros países, como Granada, mencionam essa subdimensão em uma extensão notavelmente menor.”

Selena Ahmed, Shauna Downs e Jessica Fanzo, autoras do estudo, escolheram os 12 participantes randomicamente em uma lista de 34 países de renda alta ou média-alta e que possuíam guias alimentares traduzidos para o inglês.

Para elas, os guias são ferramentas políticas com poder determinante sobre os padrões de consumo das populações e devem se adequar às novas demandas de sustentabilidade. “A incorporação efetiva de múltiplas dimensões da sustentabilidade em diretrizes alimentares tem o potencial de transformar os sistemas alimentares e permitir que os consumidores façam escolhas que sustentem a saúde planetária”, concluem.

Não é de hoje

Essa não é a primeira vez que as recomendações de sustentabilidade do guia brasileiro recebem menção honrosa da academia internacional. Em 2016, um relatório produzido por pesquisadores da Universidade de Oxford e publicado pela Agência das Nações Unidas para a Alimentação e Agricultura (FAO) destacou o guia brasileiro como um dos mais sustentáveis do mundo.

O relatório ressalta que apesar de 83 países possuírem guias alimentares próprios, apenas quatro apresentam explicitamente questões de sustentabilidade: Brasil, Catar, Suécia e Alemanha. O guia brasileiro inova ao indicar que a população deve evitar o consumo de produtos ultraprocessados não somente pelos impactos negativos à saúde, mas também pelos impactos sociais e ambientais.

De acordo com os pesquisadores, existem fortes evidências de que dietas mais saudáveis tendem também a produzir menor impacto ambiental. Introduzir dimensões de sustentabilidade nos guias é, portanto, uma maneira de incentivar escolhas alimentares mais saudáveis.

O problema é que mesmo os guias mais preocupados com a sustentabilidade ainda se fiam majoritariamente em impactos ambientais, deixando de lado os efeitos sociais e econômicos das dietas, por exemplo. Neste sentido, o guia brasileiro é apontado como o único a apresentar uma visão mais completa do conceito de sustentabilidade.

O relatório aponta ainda a experiência de outros países que tentaram incluir, sem sucesso, parâmetros de sustentabilidade em seus guias, como Estados Unidos e Austrália. No caso dos EUA, a indústria reagiu fortemente quando o grupo de especialistas que revisa o guia alimentar a cada cinco anos apontou as correlações entre dietas saudáveis e sustentáveis. Frente aos protestos da indústria, o Departamento de Agricultura (USDA, na sigla em inglês) acatou o argumento de que a sustentabilidade extrapola a competência do documento e proibiu a inclusão.

Os protestos da indústria

Não foi diferente no Brasil. Nos meses que antecederam a publicação do Guia Alimentar para a População Brasileira, representantes da indústria de alimentos se esforçaram para barrar o documento. A principal crítica era ao segundo capítulo do guia, que usa a classificação NOVA, desenvolvida pelo médico Carlos Monteiro, professor da Faculdade de Saúde Pública da USP, para dividir os alimentos por grau e propósito de processamento.

O guia sempre foi uma pedra no sapato da indústria de alimentos, que não perde uma oportunidade de criticá-lo. Para desacreditar o documento vale tudo, até dizer que ele não traz informações — acredite — sobre sustentabilidade.

“Não sei se alguém aqui já teve a curiosidade de ler o guia brasileiro com esse olhar, mas ele não traz de maneira explícita essa questão da sustentabilidade.” A frase é de Fernanda Martins, gerente sênior de Saúde e Nutrição para América Latina da Unilever, dita a uma plateia de nutricionistas e estudantes de nutrição no último congresso da SBAN — Sociedade Brasileira de Alimentação e Nutrição.

No mesmo evento, o médico e nutrólogo Carlos Alberto Nogueira, membro da Associação Brasileira de Nutrologia (Abran), registrou sua opinião sobre o guia brasileiro, mas de maneira velada. Falando sobre o guia holandês, ironizou: “Esse, diferente de outros por aí, não é um guia político e ideológico”.

No início de novembro, o Guia Alimentar para a População Brasileira completa cinco anos de existência. É um jovem que conquistou prestígio dentro e fora do Brasil, mas continua entalado na garganta da indústria.

Por:Victor Matioli
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A Lei de Incentivo à Cultura e a obesidade infantil

“O Museu Mais Doce do Mundo” das marcas Nestlé, Bauducco, Docile e Itubaína distribuiam doces. E os promoviam: “Diga sim à felicidade”, “Fui atrás da felicidade e voltei com um brigadeiro”, “Fui para um planeta mais doce” e “A vida é como um sorvete aproveite antes que derreta”. Mas no final “acabou-se o que era doce”.

Exposição solicita recursos da Lei de Incentivo à Cultura para fazer publicidade de grandes marcas

Com ingressos salgados, O Museu Mais Doce do Mundo tentou arrecadar R$ 2,5 milhões dos cofres públicos, mas recebeu parecer contrário da Comissão Nacional de Incentivo à Cultura

A exposição “O Museu Mais Doce do Mundo”, em cartaz desde 5 de abril em São Paulo, está chegando ao fim. Após 18 de agosto, a mostra será deslocada para o Rio de Janeiro, onde os cenários “instagramáveis” com referências a grandes marcas – como Nestlé, Bauducco, Docile, Itubaína e Nina Ricci – seriam recheados com o dinheiro público: os organizadores do evento foram autorizados a arrecadar até R$ 2.544.060,46 por meio da Lei de Incentivo à Cultura.

A Lei Rouanet, como é popularmente conhecida, permite que empresas destinem a projetos culturais valores que seriam usados no pagamento de impostos.A prática de usar essa legislação para promover marcas não é rara.O Museu Mais Doce do Mundo havia atraído o interesse da Multiplan, grande administradora de shopping centers brasileiros, entre eles o Village Mall, na Barra da Tjiuca, onde a exposição deve entrar em cartaz em 9 de setembro; e da Puig Brasil, representante da marca de cosméticos Nica Ricci, que tem um espaço de publicidade na exposição de São Paulo. Segundo apágina de acompanhamento da lei na internet, R$ 360 mil foram captados.

A exposição também tem um contrato de patrocínio de R$ 500 mil firmado com a Bauducco, que, em troca, tem o direito de customizar e equipar uma das salas da mostra com suas cores, além de poder distribuir produtos no fim da visita.

A expressão “era doce e se acabou” parece encaixar com perfeição na história da exposição. Após semanas de sucesso, com ingressos a até R$ 60, O Museu Mais Doce do Mundo teve um revés. A Comissão Nacional de Incentivo à Cultura (CNIC) recomendou a suspensão do financiamento. Na visão do colegiado, o projeto não tem “valor artístico ou cultural” e, portanto, não se enquadra nos critérios estabelecidos pela Lei de Incentivo à Cultura. Segundo o parecerista, a exposição parece “um playground para brincadeiras” no qual o visitante pode fazer “selfies”.

Visitamos o “museu” em uma tarde de julho, quando as férias escolares aproximavam-se do fim. Assim como os membros da CNIC, ficamos com dúvidas sobre o valor cultural do espaço. A fila era composta em grande parte por mães e pais acompanhados de crianças pequenas, ansiosas para descobrir o que se escondia atrás do dizer“Diga sim à felicidade”estampado em uma porta colorida.

Na antessala da exposição, monitores educados explicavam aos pequenos que eles não poderiam pular na piscina de “marshmallow”. Uma mãe perguntou um pouco indignada: “Se é uma piscina, por que não pode pular?” A caixa preenchida com espumas em formatos cilíndricos é rasa, pensada para fotos “instagramáveis”. Ao pular, as crianças podem se machucar. Os pequenos, já um pouco decepcionados, são incentivados a gritar “marshmallow” antes que outra porta colorida se abra e dê acesso à exposição.

A piscina de mentira tem tempo contado. Mais monitores pedem educadamente, sempre de olho em um pequeno cronômetro à mão, que os pais tirem depressa as fotos que querem. Como recompensa pela eficiência, adultos e crianças recebem cones demarshmallows oferecidos pela Docile, que tem o logo estampado na altura dos olhos dos pequenos.

Após a primeira sala, a exposição se divide em dois andares, com salas e corredores preenchidos por doces de plástico e frases motivacionais estampadas nas paredes. No primeiro piso, visitantes podem tirar fotos com donuts,gummybears,cupcakes, quindins ou dentro de uma caixa com a palavra “sweet” (doce, em português) replicada diversas vezes.

Subindo as escadas, brigadeiros, biscoitos, gomas de mascar, garrafas de refrigerante, biscoitos e sorvetes compõem o cenário. As referências às marcas ficam por conta da identidade visual, da ambientação e das guloseimas ricas em açúcar distribuídas para os visitantes. Para ser justa, os doces, assim como o tempo da piscina, também são limitados: apenas um por pessoa.

Na justificativa do pedido de financiamento feito ao então Ministério da Cultura, rebaixado à categoria de secretaria pelo atual governo, o objetivo descrito pelo projeto é de“espalhar felicidade e cultura pop através de uma exposição interativa com temática do imaginário doce”.Não há nenhuma menção sobre as ativações de marcas que acontecem dentro da exposição.Em uma das salas, por exemplo, uma jovem vestida com os trajes estampados na lata de Leite Moça, da Nestlé, oferece um brigadeiro a cada pessoa que passa por ali. A Docile, além dos marshmallows, distribui balas de goma para os visitantes. 

No documento tampouco há uma descrição detalhada sobre o valor cultural da mostra, o que foi ressaltado no parecer do CNIC.Há apenas uma breve menção à intenção de apresentar aos visitantes “a fundo a história de alguns doces brasileiros, suas origens e como eles fazem parta [sic] da vida dos brasileiros”. Na exposição, é possível usar o aplicativo do museu para acessar vídeos explicativos sobre a origem dos doces: basta apontar o celular para pequenos desenhos nas paredes. Na visita que participamos, poucas pessoas fizeram isso. O mais importante era, sem dúvida, tirar fotos para as redes sociais.

Fica difícil entender o que há de “museu” naqueles cenários plásticos. Segundo oEstatuto dos Museus, sancionado em 2009, podem ser assim chamadas apenas “as instituições sem fins lucrativos que conservam, investigam, comunicam, interpretam e expõem, para fins de preservação, estudo, pesquisa, educação, contemplação e turismo, conjuntos e coleções de valor histórico, artístico, científico, técnico ou de qualquer outra natureza cultural, abertas ao público, a serviço da sociedade e de seu desenvolvimento”. Nenhum dos itens da longa lista de exigências é preenchido pela mostra.

O que sobra para as crianças, que não têm ou não deveriam ter acesso às redes sociais, são os doces distribuídos na exposiçãoe pequenos momentos interativos, como a piscina e um jogo de quindins voadores acompanhado por meio de óculos de realidade virtual patrocinado pela Huawei.

A ambientação da exposição, permeada por frases motivacionais, induz os pequenos a relacionarem o consumo de açúcar à felicidade. “Fui atrás da felicidade e voltei com um brigadeiro”, “Fui para um planeta mais doce” e “A vida é como um sorvete, aproveite antes que derreta” são alguns exemplos.

Quem derreteu no meio disso tudo foram oslimites da publicidade infantil. A exposição não tem classificação indicativa e crianças de até quatro anos não pagam para entrar. Segundo o Conselho Nacional dos Direitos da Criança e do Adolescente (Conanda), o direcionamento de publicidade e de comunicação mercadológica a crianças de até 12 anos é abusivo.

Em 2017, onze grandes empresas de alimentos firmaram um acordo para reduzir propagandas voltadas para crianças. O compromisso estabelece limites para publicidades de doces, refrigerantes e chocolates a públicos compostos em 35% ou mais de crianças menores de 12 anos. A Nestlé, uma das signatárias do acordo, parece não ter levado as indicações em conta na hora de patrocinar a “sala do brigadeiro” em um espaço povoado por crianças.

O compromisso foi feito como uma tentativa de combate ao consumo excessivo de açúcar na infância, relacionado a problemas de sobrepeso e obesidade. Estudos do Ministério da Saúde indicam que 12,9% das crianças brasileiras de 5 a 9 anos são obesas. Em um documento de 2015, a Organização Mundial da Saúde recomendou que a ingestão de açúcar, independentemente da faixa etária, deve ser de no máximo 10% das calorias diárias, o que no caso de adultos fica em torno de 50 gramas por dia. Quatro unidades de marshmallows daDocile, segundo informações do site da marca, contêm 15 gramas de açúcar. Uma garrafa com 350mL deItubaína, 20 gramas.

Todas as marcas mencionadas ao longo do texto também possuem espaços no caminho de saída do espaço que, segundo a assessoria de imprensa da exposição, não fazem parte da mostra.Mesmo assim, os visitantes não têm alternativa senão passar por uma lata de dois metros de altura de Leite Moça; outra piscina de mentira, agora patrocinada pela Nina Ricci; uma moldura de fotos de marshmallows da Docile e um cubo de espelhos com o logo da Huawei antes de deixar para trás “O Museu Mais Doce do Mundo”.

Procuramos a assessoria de imprensa do evento para entender o uso do termo “museu” no nome da exposição. Luzia Canepa, diretora da mostra, afirmou que O Museu Mais Doce do Mundo “preserva características culturais e sociais dos doces, que estão na cultura de todos os povos como elementos de celebração, brincadeiras e alegrias” e ressaltou que o local não é de “comilança”, pois são oferecidas apenas três degustações aos visitantes.

Apesar da constatação empírica feita pela reportagem da presença de logos dentro da exposição, Canepa afirmou que os nomes das marcas “não estão estampados em instalações dentro do Museu”. A diretora disse ainda que “a exposição do nome de um patrocinador não é proibida nem antiética”.

Por meio da assessoria, O Museu Mais Doce do Mundo confirmou ter recebido o parecer negativo e afirmou que “o logotipo do governo federal será retirado da exposição por indicação da Secretaria da Cultura do Ministério da Cidadania”.

Fonte:O joio e o trigo

As recomendações da indústria de alimentos não visam somente a saúde do paciente

Governo Pede Liberação Da Publicidade Infantil E Conanda Reage

“… tanto o Estado quanto a família e a sociedade têm responsabilidade para colocar a criança a salvo desse tipo de assédio mercadológico. Então, nós entendemos ser uma constatação equivocada [a do Ministério] e que não observa a nossa Carta Magna”

Pesquisas nacionais e internacionais apontam que publicidade direcionada a crianças compromete o desenvolvimento psicossocial / Agência Brasil/Arquivo

Governo pede liberação da publicidade infantil e Conanda reage

Medida é critica também por pesquisadores, que destacam poder simbólico do incentivo ao consumo

A liberação da publicidade direcionada a crianças voltou ao debate público no Brasil. O pontapé para o retorno da discussão veio do governo federal, que solicitou, por meio do Ministério da Mulher, da Família e dos Direitos Humanos, uma revisão da norma que veta a publicidade infantil e o uso de personagens infantis em anúncios comerciais.

O pedido foi encaminhado ao Conselho Nacional dos Direitos da Criança e do Adolescente (Conanda) por meio de uma nota técnica assinada pelo diretor de Formação, Desenvolvimento e Fortalecimento da Família, Paulo Tominaga, em março deste ano. Em abril, após ser oficialmente notificado, o colegiado emitiu, em resposta ao Ministério, um documento que se contrapõe à manifestação da pasta.

Na exposição de motivos, o Conanda sublinha que a Resolução nº 163, que proíbe conteúdos publicitários dirigidos a crianças e foi editada pelo colegiado em 2014, está respaldada pelo artigo 227 da Constituição Federal. O dispositivo prevê que os direitos de crianças e adolescentes devem ser promovidos e protegidos pelo Estado, pela família e pela sociedade.

A colocação rebate um dos argumentos utilizados pelo governo na nota técnica, segundo a qual essa competência seria exclusivamente da família, não cabendo a intervenção do poder público.

“Nessa questão do direcionamento de publicidade não é diferente: tanto o Estado quanto a família e a sociedade têm responsabilidade para colocar a criança a salvo desse tipo de assédio mercadológico. Então, nós entendemos ser uma constatação equivocada [a do Ministério] e que não observa a nossa Carta Magna”, afirma o coordenador de relações governamentais do Instituto Alana, Renato Godoy.

A entidade, que atua há mais de dez anos no tema, é uma das representantes da sociedade civil que têm assento no Conanda.

O posicionamento do Conselho também está alinhado com o Estatuto da Criança e do Adolescente (ECA), que veda qualquer tipo de exploração desse público. O Conanda afirma que a publicidade dirigida ao segmento costuma violar a norma ao desrespeitar a condição de desenvolvimento de crianças e adolescentes e estimular problemas como o consumismo, a erotização precoce, os transtornos alimentares e comportamentais, entre outros.

Renato Godoy salienta que a orientação também se apoia no Código de Defesa do Consumidor (CDC).A legislação veta publicidade enganosa ou abusiva, o que inclui as que se aproveitam do pouco discernimento da criança para vender produtos ou práticas de consumo. Por esse motivo, as campanhas publicitárias somente podem ser dirigidas aos pais.

O entendimento tem jurisprudência consolidada no Brasil. Em 2016, por exemplo, a publicidade infantil foi considerada ilegal pelo Superior Tribunal de Justiça (STJ) no julgamento de uma ação do Ministério Público de São Paulo (MPSP) que questionava uma campanha para promoção de panetones.

Os produtos vinham acompanhados de relógios de um personagem infantil e, por isso, tinham apelo mercadológico direcionado a crianças. Na ocasião, a empresa foi condenada a pagar R$ 300 mil de indenização.

“Reflexão crítica”

Outro argumento utilizado pelo governo no pedido de revisão da norma é o de que seria fundamental as crianças aprenderem a lidar com a publicidade e desenvolverem uma “reflexão crítica sobre a vida essas influências externas”.

Renato Godoy sublinha que o entendimento do ministério vai de encontro ao conhecimento já consagrado por especialistas do Brasil e do mundo de que o consumo de publicidade na infância é prejudicial ao desenvolvimento.

“Nós entendemos ser um sofisma, uma afirmação que não condiz com a realidade. Não há qualquer evidência empírica desse benefício de a criança entrar em contato com a publicidade. Ao contrário, temos inúmeras evidências de que a exposição delas à publicidade e aos estímulos consumistas traz uma série de consequências negativas pro desenvolvimento biopsicossocial. Publicidade não é educação”, sustenta o coordenador.

Pesquisas

A professora Inês Vitorino, vice-coordenadora do Laboratório de Pesquisa da Relação Infância, Juventude e Mídia da Universidade Federal do Ceará (LabGrim/UFC), também contrapõe as premissas apresentadas pelo governo.

Ela destaca que, ao questionar a norma que proíbe a publicidade infantil, o ministério deixou de observar as diferentes pesquisas que versam sobre o tema, incluindo as que foram financiadas pelo próprio Estado brasileiro. Entre elas, está um estudo financiado pelo Ministério da Justiça em 2014 para averiguar os impactos do consumo da publicidade por crianças de 9 a 11 anos.

Coordenada pelo LabGrim, a pesquisa entrevistou moradores de todas as regiões do país e identificou que os anúncios chegavam a provocar, por exemplo, conflitos entre pais e filhos; competição e violência entre crianças; sentimentos de frustração, tristeza e ira; além de desejo de consumo ligado a uma necessidade de aceitação entre grupos sociais.

“A publicidade, com muita perspicácia, dentro de uma lógica mercadológica, vende a essa criança que o produto vai trazer a alegria, a amizade de um colega, o amor e o reconhecimento das pessoas por ela e que ela precisa ter mais, mais e mais. É uma abordagem que desvirtua inteiramente o processo formativo”, analisa Inês Vitorino.

O estudo traz, entre diferentes orientações, a necessidade de atuação do Estado no que se refere ao acesso de crianças e adolescentes à comunicação de mercado. A vice-coordenadora do LabGrim ressalta que a intervenção estatal nessa área tem referência mundial.

“Ao nível internacional, a maior parte dos países considerados democráticos tem processos de regulamentação muito fortes em relação à publicidade, alguns mais, outro menos, porque isso depende de disputas de interesse de mercado nessas várias sociedades. Cada país encontrou seu caminho, suas formas de lidar com essa situação”, afirma. 

Na região do Quebec, no Canadá, por exemplo, campanhas dessa natureza foram proibidas desde os anos 1980, em um processo que venceu o lobby de fabricantes de brinquedos e da indústria alimentícia. Países como Argentina, Inglaterra, França, Alemanha e Suécia também impõem restrições à publicidade infantil, com base no indicativo científico de que a prática tem efeitos danosos no desenvolvimento das crianças.

Diante disso, Inês Vitorino afirma que, além de dar um passo para trás, o Brasil tende a se colocar na retaguarda do mundo democrático caso decida banir a norma que proíbe a publicidade infantil.

“Eu pergunto: a quem serve essa lógica? É à lógica da criança ou à do mercado publicitário? É extremamente importante que a sociedade brasileira esteja atenta aos riscos que significam retirar a proteção legal que a criança hoje tem em relação ao direcionamento de publicidade pra ela”, defende a professora.

Ministério

O Brasil de Fato procurou ouvir o Ministério da Mulher, da Família e dos Direitos Humanos a respeito do tema e também especificamente sobre o posicionamento oficial emitido pelo Conanda, mas não houve retorno da assessoria de imprensa da instituição.

Fonte: Brasil de Fato

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Para multinacionais de alimentos e bebidas processadas a resposta para a obesidade é só exercício…

Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co., Yum Brands, Coca-Cola e outros gigantes ocidentais de alimentos e bebidas processadas são contra a classificação de alimentos e de impostos aos refrigerantes. Estas empresas formatam, há décadas, a ciência e as políticas públicas da China, no que diz respeito a obesidade e as doenças relacionadas com a alimentação como o diabetes tipo 2 e a hipertensão.

La obesidad aumenta en China; para Coca-Cola la respuesta es hacer ejercicio

La campaña del gobierno chino Diez Minutos Felices, que animaba a los niños de edad escolar a hacer ejercicio durante diez minutos al día, lucía como una medida loable para mejorar la salud pública en un país que enfrenta tasas alarmantes de obesidad infantil.

Sin embargo, lo más notorio de la iniciativa, y de otros esfuerzos que enfatizaban el ejercicio como la mejor manera de perder peso, es lo que no mencionaba: la importancia de comer menos comida chatarra y bebidas azucaradas altas en calorías, productos que se han vuelto omnipresentes en la segunda economía más grande del mundo.

Resulta que el mensaje en China acerca de que el ejercicio por sí solo es la mejor opción fue producto de Coca-Cola y otros gigantes occidentales de alimentos y bebidas procesadas, de acuerdo con un par de estudios que documentan cómo estas empresas han ayudado a dar forma a décadas de ciencia y políticas públicas en China respecto de la obesidad y las enfermedades relacionadas con la alimentación, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.

Los hallazgos, publicados en las revistasThe BMJyThe Journal of Public Health Policyel 9 de enero, indican que Coca-Cola y otras empresas multinacionales alimentarias operaron a través de un grupo llamadoInstituto Internacional de Ciencias de la Vidapara conseguir que funcionarios chinos rebatieran una iniciativa a favor de la regulación de los alimentos y los impuestos a los refrescos, resultados de un movimiento que ya ha sido impulsadoen otras partes del mundo.

El grupo, conocido como ILSI, es una organización internacional con sede en Washington, financiada por muchos de los grandes nombres en el sector de los alimentos procesados, entre ellos Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co. y Yum Brands, además de Coca-Cola. Tiene diecisiete filiales, la mayoría en economías emergentes como México, India, Sudáfrica y Brasil. Se promueve como un puente intermediario entre los científicos, los funcionarios de gobierno y las empresas multinacionales de alimentos.

En China, ILSI está tan bien posicionado que dirige sus operaciones desde el interior del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades del gobierno, en Pekín. Cuando se envió una solicitud al Ministerio de Salud para que hiciera comentarios acerca de los estudios, el ministerio envió un correo electrónico firmado por el director de ILSI en China, no por el secretario de Salud.

Chen Junshi, el director de ILSI, señaló que el grupo siempre había enfatizado la importancia tanto del ejercicio como de una dieta equilibrada, y que sus actividades “están basadas en la ciencia y no se ven afectadas por ningún negocio”.

La relación cercana del instituto en China y las multinacionales con quienes hacen política pública en el más alto nivel es considerablemente más estrecha que la que existe en otros lugares.

Coca-Cola probó tácticas similares en Estados Unidos al asociarse con científicos influyentes para crear una organización sin fines de lucro llamada Global Energy Balance Network, con el fin de promover el mensaje de que la solución a la crisis de obesidad de ese país es el ejercicio y no la dieta. No obstante, en 2015, después de la publicación de unartículode The New York Times en torno a estas iniciativas y la indignación de los defensores de la salud pública, la empresa desmanteló la organización.

Desde finales de la década de 1990, ILSI ha organizado conferencias sobre obesidad en China, les ha pagado a científicos chinos para que asistan a los eventos y ha ayudado a crear campañas nacionales de salud con el objetivo de abordar la epidemia de obesidad del país, de acuerdo con Susan Greenhalgh, científica social y experta en China de la Universidad de Harvard, autora de los nuevos estudios.

Las iniciativas de salud pública de China casi siempre promueven el ejercicio y rara vez mencionan el valor de reducir las calorías o el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas; según muchos expertos, hacer lo segundo es esencialpara perder peso,mantenerlo a rayay mejorar la salud.

“No puedes usar solo la actividad física para deshacerte de la obesidad, la hipertensión o la diabetes”, dijo Barry Popkin, profesor de Nutrición en la Universidad de Carolina del Norte, campus Chapel Hill.

Popkin no participó en el estudio, pero ha pasado décadas trabajando en China para ayudar a que el país desarrolle lineamientos de nutrición y políticas de alimentos, dijo que tales iniciativas a menudo eran frenadas por altos funcionarios que trabajan de la mano con ILSI.

“A lo largo de varias décadas, Coke e ILSI han trabajado para frenar cualquier tipo de política en materia de alimentos que beneficie la salud pública”, aseguró. “Lo que han estado haciendo en China es insidioso”.

Mediante una declaración, ILSI comentó que estaba comprometido a respaldar “investigaciones basadas en evidencia sobre alimentos y nutrición” y que no realizaba actividades de cabildeo ni recomendaciones sobre políticas en los países donde opera.

“ILSI no afirma haber sido perfecto en sus cuarenta años de historia; no es de sorprender que haya habido errores a lo largo del camino”, indica la declaración. “Por eso, ILSI ha analizado las mejores prácticas y se ha comprometido con asegurar la integridad científica en las investigaciones respecto al sector alimentario y la nutrición”.

Coca-Cola aseguró en un comunicado que también ha estado cambiando la manera en que financia investigaciones científicas, a través de una mayor transparencia y al poner fin a la práctica de costear la mayor parte de ciertos estudios. La empresa también señaló que en años recientes ha buscado abordar el problema creciente de la obesidad en China con una oferta de bebidas sin azúcar y a través de un mejor etiquetado de información nutrimental en sus productos. “Reconocemos que demasiada azúcar no es buena para nadie”, indica el comunicado.

Los hallazgos de Greenhalgh en los nuevos estudios se basaron en entrevistas con funcionarios y científicos chinos, así como una reseña de documentos públicos emitida por Coca-Cola e ILSi.

Dijo que los esfuerzos de la industria han sido muy exitosos, en parte porque China no tiene medios ni organizaciones de vigilanciacon amplia libertadque habrían analizado o sido críticos de los vínculos con ILSI.

En las últimas décadas, China ha pasado de ser un país afectado por la escasez de alimentos a uno que padece niveles cada vez más altos de obesidad y enfermedades crónicas vinculadas con una mala dieta. Más del 42 por ciento de los adultos en China tienen sobrepeso o son obesos, de acuerdo con investigadores chinos, más del doble de la tasa de 1991. En las ciudades chinas, casi una quinta parte de los niños es obesa, de acuerdo con encuestas del gobierno.

Debido a que el consumo de bebidas azucaradas ha disminuido en países como Estados Unidos o las naciones de Europa, Coca-Cola considera que China y otros países en vías de desarrollo sonesencialespara mantener sus ganancias. China es el tercer mercado más grande de la compañía.

Martin McKee, profesor de Salud Pública Europa en la London School of Hygiene and Tropical Medicine y quien escribió un artículo de acompañamiento al estudio enThe JML, dijo que ILSI y otros grupos financiados por la industria que representan los intereses de las empresas de tabaco, alcohol o la comida rápida han encontrado terreno fértil en los países que tienen burocracias débiles en cuanto a la salud pública. Estos grupos, dijo, aseguran que son independientes pero se rehúsan a revelar información detallada acerca de su financiamiento, mientras que apoyan y promocionan estudios científicos cuyos resultados a veces enturbian la percepción sobre temas polémicos como el tabaquismo o elconsumo de alcoholy refrescos.

“A menudo filtran datos de maneras que confunden, mientras presentan estos temas como problemas tan complejos que nada puede hacerse”, comentó.

Por:Andrew Jacobs
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