O que ocorre no teu corpo durante um toque íntimo. Contaremos tudo

Na escola deveriam ensinar além do funcionamento do corpo, o que ocorre durante o sexo. Isto permitiria entender porque vítimas de abuso sexual podem ter orgasmo e sentem culpa.

¿QUÉ LE PASA A TU CUERPO DURANTE LA CARICIA? TE CONTAMOS TODITO

Seguro te ha pasado que una persona y tú se atraen muchísimo: comienzan esas cosquillitas en la panza que poco a poco se extienden por todo el cuerpo y, si todo sale bien y ambos lo desean, llega La Caricia.
Cool, ¿no? Claro, tener relaciones sexuales es tan natural como comer, pero no sólo es “mete-saca” y sanseacabó.
En nuestro cuerpo ocurren miles de estímulos y reacciones que hacen que coger sea una experiencia increíble.
Y como nadita se escapa de los ojos de la ciencia, hay investigaciones interesantísimas sobre qué ocurre en nuestro cuerpo cuando tenemosrelaciones sexuales.
¿Quién analizó primero el cuerpo humano durante las relaciones sexuales?
A mediados del siglo pasado, William Masters y Virginia Johnson observaron y estudiaron científicamente más de 10,000 actos sexuales para conocer a detalle la reacción fisiológica del cuerpo durante el sexo.
La investigación tuvo un origen curioso: Masters, quien era ginecólogo, le pagaba a trabajadoras sexuales para que le permitieran esconderse en un clóset mientras observaba y registraba todo lo que pudiera de los encuentros que ellas tenían con sus clientes: tiempos de excitación, duración del orgasmo, etc.
Tiempo después, él y Johnson, su entonces asistente, montaron un laboratorio donde lograron medir la respuesta fisiológica de cientos de personas que se masturbaron o tuvieron relaciones sexuales frente a ellos, todo en nombre de la ciencia.
A través de sus investigaciones, Masters y Johnson describieron la llamada “respuesta sexual humana”*, que son las reacciones corporales que ocurren durante la actividad sexual.
Ellos describieron cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Tiempo después se le agregaron otras dos que también mencionaré: estímulo sexual efectivo y periodo refractario.
[*Existe otra investigadora importante que también diseñó su propio modelo de respuesta sexual humana, Helen Kaplan, pero por la extensión del texto, no hablaré de su teoría. Quizás después.]
Estímulo sexual efectivo
El estímulo sexual efectivo (ESE) es todo estímulo que produce excitación.
El ESE no aparecía originalmente en el modelo de Masters yJohnson, sino que fue agregado por el mexicano Juan Luis Álvarez-Gayou años después.
Hay de dos tipos: psíquicos, que pueden ser desde ver una persona desnuda, escuchar una canción, o a tus vecinos, o tener una fantasía sexual; y reflexogénicos, que son estimulación directa al cuerpo.
Los reflexogénicos, a su vez, se dividen en dos: exteroceptivos, aquellos que estimulan externamente el cuerpo; e interoceptivos que es por ejemplo, tener una erección en la mañana provocada por nervios que se tocan al tener una vejiga llena.
Hay tantos ESEs como personas en el mundo y su diversidad es inagotable. Al hablar de las cosas que nos excitan, siempre hay que tener en cuenta algo: si algo me prende, existe al menos otra persona en el mundo que también se excitará con lo mismo.
Excitación
La excitación se desata por un ESE y se trata de, básicamente, tu cuerpo poniéndose en disposición de tener actividad sexual.
Las personas con pene tendrán una erección, sus testículos se elevarán hacia el perineo, el escroto se tensará y engrosará.
Las personas con vulva lubricarán, sus clítoris tendrán una erección —porque sí, los clítoris también se erectan—, incrementará el tamaño de sus pechos, los labios mayores se engrosarán, los labios menores se abrirán para exponer la vagina que ahora tendrá un color más oscuro y se habrán alargado sus primeros dos tercios internos y se iniciará la verticalización del útero.
Además de esto, todas las personas experimentarán erección de pezones, aumentarán su presión sanguínea y tendrán una ligera taquicardia.
Algo importante: en los cuerpos con pene, la sangre solo se irradia hacia ese órgano, pero en los cuerpos con clítoris la sangre se irá hacia toda la vulva, lo que hace que muchas mujeres, personas no binarias u hombres trans tarden un poco más en excitarse. O sea: fajen mucho, amigues  El juego previo salva vidas… Y orgasmos.
Meseta
Esta es la etapa del los besos largos, del faje, del sexo oral, de la masturbación, del coito y de todo antes del orgasmo
 Aquí, habrá rubor sexual en el cuerpo —que es un enrojecimiento en la piel de pecho a brazos a rostro que es la señal del cuerpo de, oh sí, hoy hubo suerte—, la respiración se volverá agitada, rápida y profunda, aumentará el diámetro del pene y de las mamas, se incrementará la coloración del glande y de los labios menores (así como su tamaño), se elevarán los testículos y aumentarán de tamaño, el clítoris comenzará a retraerse, el útero continuará su verticalización, la vagina se alargará un poco más, aumentará la lubricación, tu corazón podrá llegar a latir hasta a 175 latidos por minuto y comenzarás a tener contracciones musculares un tanto intensas que se sentirán bien.
Conforme avanza la meseta —y déjenla avanzar, denle chance, ábranle paso, disfruten su existencia—  nos acercamos al momento favorito de toda relación y esto eeeees:
¡Orgasmo (s)!
En el orgasmo habrán fuertes espasmos de grupos musculares, se tendrán alrededor de 40 respiraciones por minuto y la frecuencia cardiaca podrá aumentar hasta 180 latidos por minuto.
Las sensaciones placenteras suelen concentrarse en la zona genital —pene, próstata y vesículas seminales o clítoris, vagina y útero—.
Durante el orgasmo, las gran mayoría de personas con pene eyacularán —aunque es posible separar ambas respuestas, por ejemplo, con orgasmos prostáticos o con sexo tántrico—  y, en algunas ocasiones, también lo harán algunas personas con vulva —aunque la eyaculación no se presenta siempre junto al orgasmo—.
(Si te estás preguntando qué onda con los orgasmos múltiples, sigue leyendo…)
Resolución
La resolución es ese momento post-orgasmo también conocido como “NO ME TOQUES” o “VEN Y ABRÁZAME” o “¿Y si ya nos vamos a dormir?”.
Durante la resolución te relajarás leeeeeentamente durante unos diez o quince minutos.
Tu cuerpo regresará al estado previo a la excitación: el pene y el clítoris perderán su erección, los órganos que se inflamaron soltarán la sangre acumulada, puede que tengas alguna contracción muscular que se sienta rico, posiblemente te den ganas de orinar debido a la vasopresina y puede que te dé algo de sueño, por eso es tan rico dormir después de La Caricia.
Periodo refractario
¿Ubicas cómo después de tener un orgasmo se te van las ganas de seguir cogiendo? Esto es por el periodo refractario, que se refiere al tiempo que tardas en volver a excitarte.
Algo curioso es que para las personas con pene suele ser un poco largo, mientras que para un buen número de personas con vulva el periodo refractario o no existe o es súper corto: de ahí que muchas puedan tener múltiples orgasmos en una sola relación sexual, incluso seguidos.
El periodo refractario varía de persona a persona y de situación a situación y suele aumentar con la edad.
Algunas personas tendrán un periodo refractario mínimo y podrán tener un orgasmo y seguir teniendo relaciones sexuales toda la noche, otras —y me incluyo acá— necesitarán de mucho tiempo de recuperación antes de volver a excitarse, incluso días o semanas.
Debido a la diversidad de los cuerpos y de respuestas, no hay tiempo de espera “normal”. Lo que a ti te funcione está bien.
 
¿Por qué es importante conocer la respuesta sexual humana? 
Porque es una función natural, sorprendente y maravillosa de nuestros cuerpos.
Porque en la escuela nos enseñan sobre el funcionamiento del cuerpo, pero deliberamente se omite el conocimiento que existe sobre lo que nos ocurre durante el sexo.
 
Porque muchas víctimas de abuso sexual sienten culpa por excitarse —e incluso, tener un orgasmo— durante el abuso sin saber que eso sucede porque el cuerpo es cuerpo y está diseñado para responder a estímulos muchas veces sin importar si existe deseo, consentimiento o voluntad.
 
Porque hay personas que viven con la angustia de no sentirse suficientes por no tener tanto deseo como su pareja, cuando podría ser solo cuestión de tener un periodo refractario más largo.
 
Porque hay quien nunca descubre sus estímulos sexuales efectivos y muere sin conocer aquellas cosas que pudieron haber hecho de su vida sexual algo más rico.
 
Porque son nuestros cuerpos y tenemos derecho a conocerlos.
 
Como dijo Paracelso: “Quien no conoce nada, no ama nada”. Conocer a nuestro cuerpo es otra forma de amarlo.

Entendendo a bissexualidade

Os bissexuais não são pessoas que estão “apenas passando por uma fase”. “E agora é uma questão de desaprender meus vieses pessoais e minha homofobia interiorizada.”

12 pessoas compartilham como entenderam que são bissexuais

Não, os bissexuais não são pessoas que “apenas passando por uma fase”.

As pessoas bissexuais são a maior parcela da população LGBT nos Estados Unidos. Em 2016 o Centro de Controle e Prevenção de Doenças (CDC) divulgou que 5,5% das mulheres e 2% dos homens se declaram bissexuais. Apesar desses números, as pessoas que se identificam como bissexuais tendem a ser pouco levadas em conta, tanto dentro quanto fora da comunidade LGBT.

A escritoria bissexual Ashley C. Ford explicou em um ensaio de 2015 intitulado I’m Queer No Matter Who I’m With (Eu sou queer, não importa com quem eu esteja, em tradução livre), que o fato de que uma pessoa bissexual “não pode ser classificada imediatamente nem como homossexual nem como hétero deixa as pessoas nervosas”. Por conta deste imaginário, muitas pessoas bissexuais se sentem pressionadas a escolher um “time”, por assim dizer.

E há mais: muitas pessoas pensam que a bissexualidade não existe realmente ou que é “apenas uma fase”. É uma premissa injusta e que acaba levando ao apagamento, ou invisibilidade, como o problema também é conhecido.

Não surpreende que estas pessoas levem tempo para falar sobre sexualidade publicamente como bissexuais. Enquanto algumas dizem que se descobriram bissexuais assim que começaram a se apaixonar por meninos e meninas, outras contam que levaram décadas para identificar-se desta forma.

O HuffPost US conversou com *12 pessoas que aceitaram compartilhar publicamente como foi sua jornada particular enquanto bissexuais.

“Era uma coisa que eu fingia não perceber e à qual eu não dava vazão, porque não entendia aqueles sentimentos.” 

“Desde criança sinto uma afinidade enorme por personagens femininas. Tudo começou com a Princesa Leia, de ‘Star Wars’. Eu tentava racionalizar, dizendo a mim mesma que queria uma figura feminina poderosa para admirar e respeitar. Embora isso seja sem dúvida parte da explicação, eu também tentava imaginar como seria se eu pudesse estar no lugar de Han Solo e ser a pessoa que beijava Leia, que segurava suas mãos nas minhas. Acho que devido ao ambiente em que fui criada, nunca me ocorreu que aqueles sentimentos fossem românticos. Era uma coisa que eu fingia não perceber e à qual não dava vazão, porque eu não entendia aqueles sentimentos e pensava que era a única pessoa a me sentir assim.

“Quando eu já era mais velha e estava na faculdade, tomei conhecimento do termo ‘bissexual’ e tive aquele momento de afirmação que ocorre com muitas pessoas LGBTQ+ em que me dei conta: ‘Uau, quer dizer que não sou só eu? Que eu não estou louca?’ Pensei em todas as personagens femininas com as quais estava obcecada e percebi que tinha sentimentos semelhantes em relação a personagems masculinos que eu achava atraentes. Desde então vem sendo uma questão de desaprender meus vieses pessoais e minha homofobia interiorizada.” ― Elise Marie, ilustradora

“Eu amo minha sexualidade e sua fluidez.” 

“Entender que eu sou bissexual foi muito mais fácil do que aceitar, abraçar e colocar em prática minha bissexualidade. Aos 14 anos eu percebi que sentia atração por homens, mas foi apenas com 24 que eu realmente encarei isso para valer e comecei a sair publicamente com homens. Até lá eu estava fazendo as coisas às escondidas e estava tendo dificuldade em estar ‘no meio, em algum lugar’. Fiquei aborrecido porque eu não podia simplesmente ser ou uma coisa ou a outra. Levei bons 10 anos para realmente abraçar essa realidade. Agora estou feliz com quem eu sou e aceito que nem sempre é no meio. Curto minha sexualidade e toda sua fluidez.” ―  Remy Duran, personalidade de reality show na TV 

“Nem todo o mundo recebe a aceitação (ou pelo menos a leve indiferença) com que eu fui tratada.” 

“De um jeito estranho, minha história de autopercepção e autoaceitação não foi tão difícil quanto o que muitas outras pessoas enfrentam. Percebi que sou bi quando tinha 16 ou 17 anos e simplesmente incorporei isso na minha vida. Minha mãe achou que era uma fase e meu pai faz questão de não saber de nada, já que não consegue conceber uma realidade em que algum filho ou filha dele não seja hétero. Nunca tive um bom relacionamento com ele, por isso, para mim, o que ele escolhe pensar é problema dele.

“Eu escolho acreditar no direito das pessoas de serem felizes e inteiras, então procuro apoiar qualquer pessoa que esteja precisando. Sou muito transparente em relação a ser bissexual e quero apoiar todo o mundo da comunidade LGBTQIA+. Nem todo o mundo recebe a aceitação (ou pelo menos a leve indiferença) com que eu fui tratada. Se eu puder, quero estar presente para ajudar essas pessoas a se sentirem validadas e inteiras.” ― Addy, 36 anos

“Só fui descobrir o termo ‘bissexual’ aos 17 anos, quando outra pessoa se assumiu como bi.”

“Percebi que eu não era hétero aos 11 anos de idade, quando comecei a ter paixonites por garotos da minha série e homens que eram celebridades. Mas eu não conhecia o termo ‘bissexual’. Ninguém nunca me ensinou isso. Só fui descobrir esse termo aos 17 anos, quando outra pessoa se assumiu como bissexual. Mas ele foi apagado imediatamente, então eu continuei a pensar que eu devia ser ‘gay em negação’. Dizer que eu era gay não explicava porque eu sentia atração por pessoas de muitos gêneros. Mas eu não enxergava outra opção.

“Encontrei maneiras de mentir para mim mesmo sobre minha sexualidade, me dizendo que eu jamais poderia fazer sexo com um homem ou me visualizar em um relacionamento com um homem. Isso mudou quando eu me apaixonei por meu melhor amigo, que era hétero. Ficou muito mais difícil negar a verdade para mim mesmo, e isso começou a me causar sofrimento real. Percebi que não havia mais como negar quem eu era. Assim, pouco antes de completar 25 anos, me assumi publicamente como bissexual.” ― Vaneet Mehta, produtor e roteirista

“Foi preciso eu ir trabalhar em um lugar muito quadrado depois de me formar para eu entender que não era hétero.”

“O processo de entender que sou bissexual foi uma jornada feita de muitos pedacinhos. Eu sempre sentira atração por mulheres, mas me lembro de ler artigos na revista Cosmo que diziam que é totalmente normal e muito comum as mulheres sentirem atração por outras mulheres e que isso não significava que eu era lésbica (ufa!). Acho que a confusão da sociedade em relação às pessoas bissexuais faz com que sejamos tratadas como héteros até prova em contrário, mesmo que estejamos sentindo e fazendo coisas queer. Essa cultura é responsável pelo fato de tantas pessoas bissexuais não se sentirem suficientemente queer para saírem do armário, ou então por apenas saírem do armário muito depois que seus amigos gays e lésbicas.

“Foi preciso eu ir trabalhar num lugar muito certinho e quadrado depois de me formar para entender que eu não era hétero. A maioria das mulheres hétero não sente atração por outras mulheres, a maioria das mulheres hétero não se sente mais à vontade em comunidades queer, e a maioria das mulheres hétero não têm uma paixão louca por sua amiga lésbica comprometida com outra. Não eram coisas normais para uma mulher hétero. E com aquele último pedacinho de entendimento, como se uma bigorna com ‘VOCÊ É IDIOTA’ estampada em cima tivesse caído em cima de mim, eu entendi finalmente que sou bissexual.” ― Nicole, 33 anos

“Foi apenas na faculdade que cheguei a dizer a outra pessoa que eu era bissexual, e mesmo assim só falei à minha então noiva.”

“Todo o mundo tem paixonites na adolescência, e desde que eu entendi o que era uma paixonite percebi que as minhas não se limitavam a um gênero. Mas, como fui criada numa comunidade religiosa rigidamente fundamentalista, eu sabia que só havia um conjunto de sentimentos que poderia expressar ou manifestar. O fato de ter crescido sofrendo de disforia de gênero também não ajudou em nada; embora em meu íntimo eu me sentisse tudo menos um homem hétero, aquela era a única identidade que eu era autorizada a expressar.

“Foi apenas na faculdade que cheguei a dizer a outra pessoa que eu era bissexual, e mesmo assim só falei à minha então noiva para lhe dizer que não ia traí-la com ninguém, de gênero algum, enquanto estivéssemos geograficamente distantes. Mantive aquele segredo escondido de todo o mundo por mais dez anos, só admitindo publicamente quando me assumi como mulher trans, o que teve como consequência o nosso divórcio. Eu estava com quase 30 anos de idade, era militar havia dez anos e não tinha nada a ganhar se continuasse a negar quem sou.” ― Ex-soldado do exército, 35 anos

“Eu não tinha certeza se era bissexual realmente ou se aquilo era ‘só uma fase’, por isso mantive silêncio durante anos.”

“Posso agradecer a Joseph Gordon-Levitt por ter despertado minha bissexualidade. Quando eu tinha 13 anos, era grande fã da série ‘Third Rock from the Sun’ e sempre que eu via Joseph Gordon-Levitt, percebia que gostava dele do mesmo jeito que eu gostava da minha outra grande paixão-celebridade da época, Christina Ricci. Ao longo da adolescência também tive paixões passageiras por Taylor Hanson e dois garotos que estudavam comigo no colégio. Os dois eram héteros, por isso nunca tentei nada com eles, mas mesmo assim tinha fantasias com eles. Mas eu hesitava em me dizer bissexual porque 1) na época o discurso sobre questões LGBTQ dizia respeito apenas a gays e lésbicas, sendo os bissexuais nada mais que uma nota de rodapé; e 2) eu não tinha certeza se era bissexual realmente ou se aquilo era ‘só uma fase’, por isso mantive silêncio sobre isso por anos.

“Eu me assumi como bi finalmente quando tinha 29 anos e era noivo de uma mulher cristã conservadora. Terminamos o relacionamento pouco depois disso e comecei a namorar um homem que era tudo que minha ex-noiva não era. Aquele relacionamento só durou nove meses, infelizmente, mas, por mais que isso possa   parecer chavão, estar com ele me fez sentir que eu estava vivo pela primeira vez na vida.” ― Tris Mamone, jornalista

“Tive paixões passageiros por garotos da minha classe e de séries de TV. Foi um período bizarro, que me deixou superconfuso.”

“Cresci no interior do Illinois numa comunidade agrícola rural tão pequena e hétero que, mesmo que houvesse alguém gay no colégio, a pessoa com toda certeza não teria se identificado como tal. Levei muito tempo para aceitar que eu sentia atração tanto por homens quanto por mulheres. Aquilo não me ajudava em nada a me enquadrar na escola. Num colégio cheio de caipiras e atletas amadores, eu já era um nerd tremendo. Eu assistia a pornografia com homens e mulheres; tive paixões passageiras por garotos da minha classe e de séries de TV. Foi um período bizarro, que me deixou superconfuso.

“Fazendo um fast-forward até a faculdade, onde passei um bom tempo em negação, sem querer me aceitar. Tive experiências tanto com homens quanto com mulheres, mas encontrei maneiras de compartimentalizar minhas preferências mesmo ali, em um ambiente que teria sido mais tolerante e me aceitado melhor. Foi apenas quando me formei e me mudei para Chicago, onde vivo hoje, que aceitei o fato de talvez ser bissexual, e só me assumi publicamente como tal dois ou três anos atrás. (Contei à minha agora esposa quando começamos a namorar. Ela sempre me deu apoio total, mesmo quando a mãe dela descobriu através de um post no Facebook e perguntou se isso queria dizer que tínhamos uma relação ‘aberta’, hehe!) Hoje fico superfeliz por ter me assumido. Encontrei muito apoio de pessoas de todo o espectro sexual. Mas não consigo deixar de pensar que eu poderia ter sido muito mais livre e mais honesto comigo mesmo sem o estigma que acompanha a bissexualidade.” ― Clint, podcaster e crítico de cinema e televisão no The Spool

“Qualquer garota que eu conhecesse que tivesse beijado outra menina numa festa era vista como vagabunda, como alguém que só queria chamar a atenção, e eu não queria que me encarassem assim.”

“Na adolescência, acho que eu tinha um interesse por mulheres que eu me recusei a encarar de perto durante todo o colegial, acho que em parte em função da misoginia. Qualquer garota que eu conhecesse que tivesse beijado outra menina numa festa, por exemplo, era vista como vagabunda, como alguém que só queria chamar a atenção, e eu não queria que me encarassem assim. Quase cheguei a falar à minha melhor amiga que eu tinha curiosidade de explorar minha sexualidade, mas antes de conseguir falar as pessoas começaram a fazer piadas sobre bissexualidade. Qualquer pessoa que tivesse interesse em explorar isso não apenas era ridicularizada, como também diziam brincando que ela tinha paixão por todo o mundo ou estava tentando transar com todo o mundo. Então eu sufoquei aqueles sentimentos até terminar o ensino médio. Assim que me vi livre da obrigação de  ver aquelas pessoas todos os dias, tive uma espécie de revelação. Literalmente, lendo um post de Zendaya no Instagram, tive um momento de clareza e percebi: ‘Oh, sou bissexual’.” ― Tayla, 23 anos

“Tudo bem você sentir atração por muitos gêneros e mesmo por pessoas sem gênero. É mais do que tudo bem, é lindo.” 

“Compreendi que sou bissexual pela primeira vez no ensino médio. Foi também a primeira vez que contei a um amigo sobre isso, mas não foi algo que passou a fazer parte do conhecimento público. Foi mais como um segredo aberto. Ao longo dos anos, as pessoas com quem saí sabiam (eu sempre fiz questão que soubessem, independentemente do gênero delas), mas essa questão sempre foi meio que empurrada para o lado. Durante anos as pessoas diziam brincando que eu era ‘o hétero mais gay do mundo’.

“Quando eu estava com 35 anos e me preparava para me casar pela segunda vez, eu simplesmente tive um estalo. Eu tinha muitos amigos queers de todos os tipos que estavam sendo criticados por quem eram, e deixar de ficar ao lado deles começou a me parecer criminoso. Sou um homem branco cisgênero; com esse grau de privilégio, se eu não sou capaz de ficar ao lado de meus amigos, então não sou amigo de verdade. Eu me assumi perante umas 200 pessoas ao longo de alguns dias. Nunca mais desde então eu escondi minha bissexualidade nem usei linguagem indireta ou disfarçada; estou fora do armário e estarei para sempre. Hoje posso falar abertamente as coisas que eu precisava tão desesperadamente ouvir quando era adolescente queer. Tudo bem você sentir atração por muitos gêneros e mesmo por pessoas sem gênero. É mais do que tudo bem, é lindo. Ser bissexual não é algo a ser escondido. Hoje posso afirmar com segurança que sou um homem bissexual e nunca voltarei para dentro daquele armário.” ― David Kaye, roteirista e músico

“Na adolescência, as pessoas me manipulavam psicologicamente e diziam que, porque sou feminino, minha atração por meninas não era real.”

“Sou um homem bissexual feminino. Sempre fui, de modo que não tive realmente a opção de ficar dentro do armário, se bem que às vezes eu me pergunte se teria sido melhor estar. Algumas das minhas primeiras recordações são de ter paixões passageiras por meninas e meninos do meu bairro e de me chamaram de viado. Quando eu era adolescente, as pessoas me manipulavam psicologicamente para me fazer duvidar de quem sou; diziam que, porque sou feminino, minha atração por meninas não era real. Aquilo me deixava superconfuso. O que outras pessoas diziam sobre mim me levou a pensar que talvez eu fosse gay e estivesse apenas tentando fugir dessa realidade. Mas continuei a me apaixonar por meninas.

“O que me ajudou foi aprender que homens héteros, homens gays e homens bissexuais são todos uma combinação de masculino e feminino, e por isso é tão importante não priorizar ou glorificar o lado masculino em detrimento do femino. É uma coisa arbitrária à qual as pessoas atribuem tanto valor.” ― J.R. Yussuf, autor de “The Other F Word: Forgiveness” e criador da hashtag #bisexualmenspeak

“Hoje minha bissexualidade é uma coisa que eu valorizo e curto. É uma parte intrínseca de mim, embutida em meu DNA.”

“Como você toma consciência do que você é quando não conhece outra coisa senão isso? Para mim, descobri quem sou ao reconhecer minha diferença. Para dar um nome a essa parte de mim, primeiro tive que aprender que eu era diferente do que as pessoas esperavam que eu fosse. Quando tento recuperar aquelas memórias, o que lembro principalmente é o medo. Eu sentia algo dentro de mim que precisava ser definido e explicado, mas não tinha como definir ou explicar. Eu gostaria de dizer que me parecia normal, que pude curtir minhas paixonites adolescentes por pessoas de todos os gêneros. Mas sei que não era assim, porque me recordo do pânico que eu sentia quando tínhamos que trocar de roupa para as aulas de educação física. Eu fixava os olhos num ponto na parede ou no chão, desviando meu olhar de minhas colegas, com medo de atrair o olhar de outra garota acidentalmente e de ela de algum jeito descobrir meu segredo, que não tinha nome. Eu escondi essa parte de mim porque, apesar de ignorar as palavras com que me descrever, eu sabia que se fosse descoberta seria o fim para mim.

“Hoje me sinto grata porque minha bissexualidade é uma coisa que eu valorizo e curto. É uma parte intrínseca de mim, embutida em meu DNA, minha vida e minha personalidade. Está presente em meu trabalho também; durante toda a vida eu tivesse esse desejo de me entender, um desejo que nunca era satisfeito realmente, e hoje posso passar minhas horas livres pesquisando a história da comunidade bissexual. Isso me lembra que aquela sensação de estar sozinha, o medo de eu ser a única pessoa que jamais se sentiu assim, não poderia estar mais distante da verdade. Sempre existiram pessoas bissexuais, apesar do apagamento e do preconceito. Mesmo que não tivéssemos sabido que nome nos darmos, sempre estivemos presentes e estamos presentes agora.” ― Mel Reeve, arquista e escritora residente em Glasgow, Escócia.

*As respostas recebidas foram levemente editadas para permitir maior clareza. Algumas fontes pediram para ser identificadas apenas pelo primeiro nome, para proteger sua privacidade. 

Biólogos alemães defendem fim do termo ′raça′ para humanos

Não há base biológica para raças, e nunca houve uma. O conceito de raça é resultado do racismo
não seu pré-requisito”. A simples remoção da palavra “raça” do vocabulário acadêmico não evitará o racismo
mas pode contribuir para garantir que esse preconceito “não possa mais ser invocado por nós como uma justificativa”

Classificação biológica de pessoas em raças é uma forma de racismo, defendem especialistas

Biólogos alemães defendem fim do termo ‘raça’ para humanos

Em manifesto, pesquisadores afirmam que não há base biológica para classificação da humanidade em raças e que conceito é resultado do racismo, além de ter sido usado para justificar perseguições e escravidão.

Cientistas da Universidade de Jena, localizada no leste da Alemanha, afirmaram que não há base biológica para a classificação da humanidade em raças e lançaram um manifesto pedindo que o termo deixe de ser usado na descrição humana.

“A justificativa primariamente biológica para definir grupos humanos em raças, por exemplo, com base na cor de pele ou de seus olhos ou no formato de seus crânios, levou à perseguição, escravização e matança de milhões de pessoas”, diz um trecho do manifesto intitulado Declaração de Jena.

“Não há base biológica para raças, e nunca houve uma. O conceito de raça é resultado do racismo, não seu pré-requisito”, acrescenta o texto. Segundo os pesquisadores signatários do manifesto, a categorização hierárquica de grupos de pessoas com base em seus traços biológicos supõe relações evolutivas entre as espécies, sendo assim uma forma de racismo.

A Declaração de Jena foi elaborada pelos biólogos, especializados em evolucionismo, Martin Fischer, Uwe Hossfeld e Johannes Krause, da Universidade Friedrich Schiller de Jena, e Stefan Richter, da Universidade de Rostock. O manifesto foi apresentado no âmbito do 100º aniversário da morte de Ernst Haeckel, que foi considerado por muitos a versão alemã de Charles Darwin.

Haeckel foi um notório zoólogo e biólogo que teria contribuído para a biologia nazista. O cientista categorizou os humanos em 12 “espécies” e 36 “raças”, afirmando inclusive que grupos indígenas e negros seriam menos civilizados que europeus.  Por meio de uma suposta classificação científica de “raças humanas” em “árvores genealógicas”, Haeckel contribuiu para “uma forma de racismo aparentemente baseada na ciência”, ressalta o manifesto.

O biólogo Uwe Hossfeld afirmou que Haeckel era um “racista naturalista”, pregando ideias do seu tempo, e que o atual manifesto é uma revisão crítica da tradição da disciplina.

Pesquisas científicas sobre variações genéticas de seres humanos apontaram que “em vez de limites definidos, os gradientes genéticos ocorrem entre grupos humanos”, segundos os pesquisadores. “Para ser explícito, não apenas não há um único gene que sustente as diferenças ‘raciais’, como não existe nem mesmo um único par de bases”, explicaram.

O manifesto carrega um peso adicional na Alemanha, onde, durante o regime nazista, a eugenia, um conjunto de crenças e práticas que visava melhorar a qualidade genética de uma população humana, e a higiene racial foram amplamente aplicadas para promover o dogma ideológico nazista de manter uma raça matriz pura e biologicamente superior a outras.

O presidente da Universidade de Jena, Walter Rosenthal, admitiu que a simples remoção da palavra “raça” do vocabulário acadêmico não evitará o racismo, mas pode contribuir para garantir que esse preconceito “não possa mais ser invocado por nós como uma justificativa”.

Na Declaração de Jena, o grupo de cientistas estabeleceu uma ligação entre as formas atuais de racismo e “disciplinas aparentemente científicas”, como higiene racial e eugenia. “Designar ‘os africanos’ como uma suposta ameaça à Europa e atribuir certas características biológicas a eles está na tradição direta do pior racismo do nosso passado. Portanto, vamos garantir que as pessoas nunca mais sejam discriminadas com base em especificações biológicas”, concluíram os cientistas.

Para animais domésticos, o termo raça ainda é adequado. Segundo Hossfeld, isso ocorre porque as raças nestes casos são resultado de criação e não de um processo biológico natural. “A qualificação geográfica não se aplica a animais domésticos. Não existem dachshunds de Gilbratar que migraram para o norte”, acrescentou o biólogo.