Por que uma mulher comeria sua placenta?

“Quando as minhas pacientes começaram a perguntar se podiam comer suas placentas, devo admitir que fiquei estupefacta. E estou acostumada a enterarme de coisas sobre o corpo que a maioria das pessoas nem imagina.”

Ilustración por Claire Milbrath

Gracias por no comerte tu placenta

En el hospital canadiense donde fui residente de ginecobstetricia, a inicios de los años noventa, teníamos un congelador para placentas.

Después de los partos, las placentas que no tuvieran que ser revisadas por un patólogo para ver si tenían infecciones o algún otro problema médico se guardaban en el congelador. El hombre de la placenta (lo llamábamos así en lugar usar su nombre) llegaba cuando ya había muchos de esos discos rojos congelados y se los llevaba a una empresa que al parecer los convertía en extracto de placenta.

Según nos contaron las enfermeras obstetras, ese era el ingrediente secreto de muchas cremas que combatían las arrugas y otras molestias del envejecimiento que aquejan a las mujeres.

Nunca usé humectantes o cremas faciales durante la residencia. Las ginecólogas y obstetras no somos tan adeptas a la placenta como la industria de los cosméticos de aquel entonces.

Aunque es cierto que da oxígeno y nutrientes al feto en desarrollo, ningún otro animal tiene una placenta tan demandante. Las mujeres tienen el revestimiento uterino más grueso de todos los mamíferos, así que, para tener acceso al flujo sanguíneo, la placenta del humano debe ser muy agresiva; imaginen una carrera armamentista en términos evolutivos (una que puede provocar complicaciones muy serias, como la preeclampsia).

Parece que el extracto de placenta ya no es un ingrediente tan común en los humectantes actuales.Algunas de mis pacientes comenzaron a preguntarme si podían llevarse su placenta para enterrarla, lo cual es una costumbre enalgunas culturas.

Y luego empezaron a preguntar acerca de comerse las placentas.

Como alguien que se especializa en enfermedades infecciosas y salud sexual, estoy acostumbrada a enterarme de cosas sobre el cuerpo que la mayoría de la gente ni se imaginaría. Pero debo admitir que me quedé estupefacta.

Las placentas suelen estar colonizadas por bacterias. Muchas están infectadas. Como regla general, es mejor no comer algo que tal vez esté atestado de bacterias, sobre todo si muchas de ellas pueden ser patogénicas (es decir: pueden causar enfermedades).

“¿Por qué una mujer se comería su placenta?”, pregunté.

“Los mamíferos lo hacen”, me respondieron.

Suspiré.

Es cierto que muchos mamíferos se comen su placenta. Pero hay muchas diferencias entre nosotros y otros mamíferos: unos tienen camadas, otros tienen úteros de diferentes formas con placentas menos invasivas. También en general tienen ciclos estrales, y no menstruales, lo cual quiere decir que suelen tener sexo únicamente cuando están en celo.

Es decir, la mayoría de los mamíferos tienen una fisiología reproductiva completamente diferente, sin mencionar comportamientos absolutamente distintos a los nuestros.

Cuando tenía 5 años, mi hámster se estresó y se comió a todas sus crías. Últimamente, mi gata come pasto. Eso la hace vomitar porque los gatos, como son carnívoros obligados, no pueden digerir el pasto.

Me imagino que mi gata hace esto cuando anda mal del estómago, aunque también es posible que quiera echarme su comidagourmeten mis zapatos por algo que no haya sido de su agrado. Con los gatos nunca se sabe.

Imagínense que su gastroenterólogo les sugiriera comer pasto cuando están mal del estómago solo porque los gatos lo hacen.

No me viene a la mente ninguna hipótesis de la obstetricia moderna, ni qué decir de la medicina moderna, que se haya contestado diciendo: “Bueno, los mamíferos lo hacen”.

Otra razón que he escuchado para defender la placentofagia —comerse la placenta— es el típico comentario de “es una práctica muy antigua”.

Pero no lo es.

Muchas terapias biológicamente inverosímiles o con poca evidencia de su efectividad, como la homeopatía, la naturopatía y el reiki, son consideradas ancestrales, pero la más vieja de estas es la homeopatía, que surgió apenas en los inicios del siglo XIX. El reiki data de principios del siglo XX y la placentofagia es todavía más reciente.

Al parecer no hay ninguna sociedad preindustrial en la que las personas comieran placenta. Es cierto que la obstetricia moderna ha estropeado muchas buenas prácticas de la partería, pero casi todas aún se llevan a cabo de manera clandestina o alternativa.

Si bien no está claro exactamente cuándo inició la práctica moderna de la placentofagia, entre los primeros reportes que hay en la literatura médica tenemos uno de 1973. Se trata de una experiencia narrada en la revista Rolling Stone en 1972, sobre un parto en una comuna, donde cocinaron al vapor la placenta después del nacimiento y luego se la comió la madre y la “compartió con amigas”.

Parece lógico pensar que, si la placenta tuviera algún valor nutricional, históricamente las mujeres se la habrían comido después de dar a luz, sobre todo en época de hambrunas, pero no hay informes que lo reporten.

En la medicina tradicional se han usado pequeñas cantidades de placenta (pero no para las madres recién paridas) y al parecer la membrana amniótica también se usaba con fines medicinales y se vendía para prevenir el ahogamiento, así que está claro que la gente no se oponía a comerciar o vender recuerdos del parto. Incluso en la literatura se habla de las membranas amnióticas, como en los libros de Charles Dickens (David Copperfield) y Stephen King (El resplandor). ¿Pero de la placentofagia? No tanto.

Si bien las afirmaciones falsas de que es una práctica antigua y el grito de guerra de “¡Los mamíferos lo hacen!” han creado cierto interés, nosotros los médicos ahora tenemos que lidiar con ese caballo de Troya que son las recomendaciones con base en anécdotas que se cuentan con la promesa de tener resultados increíbles.

En el caso de la placentofagia, el gancho es que mejora el humor, la fatiga, el dolor y la cantidad de leche materna, que son algunas de las principales preocupaciones de las mujeres puérperas o recién paridas.

La primera vez que escuché sobre la placentofagia, me dio la impresión de que la mayoría la cocinaba. Esto ha dado pie a la placenta encapsulada, un proceso mediante el cual una placenta cocinada al vapor y deshidratada (aunque a veces puede estar cruda) se muele y coloca en cápsulas de gelatina para consumirlas así. Además de que son un posible peligro biológico, no hay normas que regulen el procesamiento de placenta para el consumo humano por medio de la encapsulación.

¿Por qué ese cambio a cápsulas? Es imposible asegurar algo al respecto, pero yo me pregunto si no estará relacionado con una fuerte promoción de aquellos con un interés financiero en su comercialización. Encapsular la placenta puede costar entre 200 y 400 dólares.

Asarla en una sartén no deja tantas ganancias.

Hay pocos estudios, pero parece que la placenta encapsulada tieneun poco de hierro, aunque no tanto como para tratar la anemia. Tal vez también haya suficiente estradiol y progesterona, que son dos hormonas reproductivas, para crear un posibleefecto clínico.

En términos biológicos, esto es preocupante, pues dosis farmacológicas de estrógeno en el primer mes del posparto pueden tener un impacto negativo en la cantidad de leche, y en teoría podrían incrementar el riesgo de coágulos sanguíneos.

También se han encontrado rastros de elementos potencialmente nocivos, como arsénico, mercurio y plomo. Pero se desconoce si en una cantidad suficiente para causar daño a la madre.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reportaron un caso de sepsis neonatal ligada a la ingesta o manipulación materna de placenta encapsulada que estaba contaminada con estreptococo del grupo B.

Habrá defensores de la placentofagia que cuando lean este artículo me acusarán de ser una herramienta del patriarcado o una ludita que quiere privar a las mujeres de nuevos tratamientos.

Sé que el puerperio es difícil para muchas mujeres, si no es que para la mayoría, y necesitamos más estudios sobre cómo proporcionar ayuda durante esta etapa. Las nuevas madres podrían beneficiarse de recibir visitas posparto y apoyo por vía telefónica de gente capacitada, así como de una licencia adecuada de maternidad.

Sin embargo, un tratamiento nuevo basado en anécdotas sin una preparación ni un método estandarizado y seguro no es la respuesta. Sabemos tan poco sobre los efectos de comer la placenta que ni siquiera sabemos lo que no sabemos.

No me puedo imaginar recetando un fármaco —sobre todo durante el periodo inmediatamente posterior a dar a luz— del que se tiene tan poca información y que se ha investigado tan poco como las placentas encapsuladas.

Lo que sí sé con toda seguridad es que ninguna mujer se ha beneficiado con información insuficiente, más si se trata de algo que va a ingerir.

VACINAS FUNCIONAM. AQUI ESTÃO OS FATOS.

Andrew Wakefield, médico, além de falsificar dados, na festa de aniversário do filho, deu dinheiro às crianças convidadas em troca de amostras de sangue.

O Doutor Google mente e as mentiras médicas

Um dos objetivos é atacar as vacinas/medicina preventiva. A vacina da gripe provocaria o autismo. A vacina contra o virus do papiloma humano provocaria convulsões.

Wenting Li

Doctor Google miente

Comenzó durante una clase de yoga. Sintió un jalón extraño en el cuello, una sensación absolutamente desconocida para ella. Su amiga sugirió que fuera a urgencias de inmediato. Resultó que estaba teniendo un ataque cardiaco.

La paciente no encajaba en el estereotipo de una persona con probabilidades de padecer un ataque cardiaco. Hacía ejercicio, no fumaba y cuidaba su alimentación; sin embargo, al revisar su historial médico, descubrí que sus niveles de colesterol estaban elevadísimos. Le habían recetado estatinas para reducir el colesterol, pero nunca surtió su receta debido a las cosas terribles que había leído en internet acerca de estos medicamentos. Fue víctima de un padecimiento que está convirtiéndose a toda velocidad en una pandemia de la era moderna: las noticias médicas falsas.

Aunque la desinformación ha sido objeto de gran atención en el ámbito político, la desinformación médica podría provocar bajas aún más numerosas. Como sucede con lasnoticias falsas en general, las mentiras médicas suelen tenermayor alcanceen internet que las verdaderas y tienen repercusiones bastante reales.

Muchos estudios han demostrado que los beneficios de las estatinassuperan ampliamentelos riesgos, en especial para aquellas personas con riesgos elevados de sufrir una cardiopatía. No obstante, estos fármacos se han vuelto el blanco de un grupo discrepante en línea que incluye fanáticos paranoicos, gente que vende terapias alternativas y aquellos que solo buscan obtener clics. Una cantidad incalculable de sitios web y publicaciones en redes sociales exageran los riesgos que en realidad son poco frecuentes y fomentan aseveraciones infundadas, desde afirmar que las estatinas provocan cáncer hasta sugerir que un nivel bajo de colesterol es dañino para la salud.Un estudio de 2016reveló que incluso los artículos que se limitan a sopesar los riesgos y los beneficios de las estatinas se asociaron con pacientes que interrumpieron su tratamiento para reducir el colesterol, lo cual se relaciona con un aumento en la incidencia de ataques cardiacos.

La información médica falsa también puede ocasionar que los pacientes presenten mayores efectos secundarios a causa del “efecto nocebo”. En ocasiones, los pacientes mejoran con una intervención quirúrgica solo porque creen que así será, ese es el efecto placebo. El efecto nocebo es lo opuesto: los pacientes pueden presentar efectos secundarios solo porque estaban predispuestos a experimentarlos. Esto mismo sucede con las estatinas.En experimentos a doble ciego, los pacientes que son tratados con estatinas no son más propensos a reportar dolores musculares que aquellos que toman el placebo. Aun así, de acuerdo conun estudio, en la práctica clínica casi una quinta parte de los pacientes que toman estatinas reporta efectos secundarios, lo cual provoca que muchos suspendan el medicamento.

¿Qué otro objetivo tienen en la mira las noticias falsas? Como siempre, las vacunas. Según una historia engañosa que se hizo viral este año, el cadáver de un epidemiólogo de uno de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos fue encontrado en un río después de que expresó preocupación acerca de la vacuna contra la influenza. La semana pasada, Mark Green, un médico de Tennessee, recién electo para el Congreso, repitió la falsedad ampliamente desmentida de que las vacunas pueden provocar autismo (después dijo que sus comentarios habían sido “malinterpretados”).

Las falsas preocupaciones de que la vacuna contra el virus del papiloma humano provoca convulsiones y otros efectos secundarios redujo los índices de cobertura en Japón del 70 por cierto a menos del 1 por ciento en años recientes. Quienes aplican la vacuna contra la polio en Pakistán son atacados con frecuencia por militantes, pues creen que la vacuna tiene el objetivo de esterilizar a la población local.

El cáncer es otro gran objetivo de quienes fomentan la desinformación médica; muchos de ellos ganan dinero con terapias alternativas.En un artículo falso se lee lo siguiente: “Aunque mucha gente cree que los tumores cancerosos son malos, en realidad es la forma en la que el cuerpo busca detener las células dañinas”. Esta noticia sugiere que una intervención quirúrgica “implica el riesgo de propagar las células dañinas”, y advierte que “los medicamentos recetados provocan un aumento de la acidez en el cuerpo, lo cual incrementa las mutaciones celulares incontrolables”.

Enun estudio de 2017se descubrió que cuando los pacientes con cáncer recurren a terapias alternativas como las dietas, las hierbas y los suplementos en lugar de las terapias convencionales, la probabilidad de que fallezcan es 2,5 veces mayor. Al explotar el temor de las personas, quienes disuaden a los pacientes de recibir un tratamiento basado en pruebas tienen las manos manchadas de sangre.

Los médicos y enfermeras con frecuencia tratan de desalentar a los pacientes de buscar respuestas en internet. Aun así, los pacientes siguen consultando a Google sobre sus síntomas y medicamentos porque en internet no hay necesidad de hacer citas ni de esperar mucho tiempo, no hay prisa, la redno emite juicios, no requiere un deducible cuantioso y a menudo provee información que parece fácil de comprender.

Silicon Valley debe hacerse cargo de este problema. No soy abogado especializado en la libertad de expresión, pero cuando la salud de las personas está en riesgo, quizá debería responsabilizarse a los motores de búsqueda, las plataformas de redes sociales y los sitios de internet por promover o alojar información falsa.

La comunidad científica debe hacer lo que le corresponde en cuanto a educar al público respecto de los conceptos clave en las investigaciones, como la diferencia entre estudios observacionales y estudios aleatorios de calidad más alta. La transparencia es crucial para mantener la confianza del público, y noticias como la que muestra que los investigadores de los Institutos Nacionales de Saludhabían solicitado y recibido financiamiento de la industria del alcohol para realizar un estudioacerca de los beneficios de la ingesta moderada demuestran la rapidez con la que esa confianza puede ser socavada.

Por último, los periodistas pueden hacer un mejor trabajo al difundir información veraz. Hay más probabilidades de que los sitios de noticiascubran estudios observacionales llamativosque estudios aleatorios controlados, quizá porque es menos probable que estos últimos generen resultados sorprendentes. Ese tipo de cobertura puede exagerar los beneficios al asegurar, por ejemplo, que las estatinas pueden curar el cáncer o contribuir a que los hombres tengan erecciones; también puede exagerar el énfasis en los riesgos potenciales, como sugerir una correlación engañosa con la demencia. (Aunque una pequeña cantidad de personas parece tener episodios de fallos de memoria temporales después de tomar estatinas,ningún estudio aleatorio controladoha comprobado una asociación entre el medicamento y las fallas cognitivas y ciertamente tampoco entre este y la demencia).

No obstante, presentar los hechos podría no ser suficiente. El efecto búmeran, en el que la gente se engancha aún más con las creencias falsas cuando se les presentan los hechos, también puede ocurrir cuando se ponen en duda conceptos médicos erróneos. Para convencer a mi paciente de que la estatina era lo mejor para ella, no le proporcioné únicamente la información clínica, sino que le compartí una historia personal: después de que mi papá tuvo un ataque cardiaco, le pedí a sus médicos que comenzaran de inmediato el tratamiento con estatina y con la dosis más alta. Le dije a la paciente que, aunque la estatina no podía garantizar que no sufriera otro ataque cardiaco, deseaba que mi padre tuviera la mejor oportunidad de tener una vida sana. Fue entonces cuando accedió a tomar la receta.

Para tener la mínima oportunidad de ganar la guerra de la información, los médicos e investigadores debemos entretejer nuestras historias con hechos científicos. Esta es la única manera de zanjar la brecha que se ha abierto entre la medicina y las masas, y que ahora es explotada por los comerciantes de la desinformación médica.

12 mitos sobre as frutas desmentidos por especialistas

Quatro especialistas em Nutrição e Endocrinologia esclarecem as dúvidas mais frequentes sobre o consumo de frutas.

12 mitos sobre la fruta, desmentidos por expertos

Que si puede producir diabetes, que si tomarla en la cena provoca indigestión, que si hay que evitar el plátano y el aguacate porque engordan… Las frutas están entre los alimentos más saludables y, al mismo tiempo, muchas veces se ven envueltas en una maraña de dudas y mitos (generalmente falsos).

Hay gente que todavía no tiene claro por qué el azúcar de la fruta y el de los dulces es distinto o por qué no vale sustituir una pieza por un vaso de zumo.El HuffPostse ha puesto en contacto con cuatro expertos en Nutrición y Endocrinología para resolver estas y otras de las cuestiones que más preocupan sobre las frutas.

MITO 1.

Comer melón o sandía por la noche es indigesto

FALSO

“En realidad depende de la tolerancia individual de las personas. Y el melón y la sandía no son alimentos que la gente tolere especialmente mal, pero por algún motivo están criminalizados”, señala Aitor Sánchez, dietista, nutricionista y autor de Mi dieta cojea. “Se ha dado mucho bombo al ‘me sienta mal el melón por la noche’, pero luego hay quien se toma una pizza, un kebab y ungin tonicantes de irse a la cama y parece que eso no nos sienta mal”.

Además, “el melón y la sandía son de las frutas que menos calorías tienen”, recalca la endocrinóloga María José Tapia Guerrero, miembro del área de nutrición de laSociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “Se pueden tomar a cualquier hora del día; no tiene ninguna base científica creer que son más indigestos que otras”, confirma. Lo único que se podríaachacara estas frutas es que “son alimentos muy diuréticos y por su alto contenido en agua y minerales, te harán orinar más”, apunta la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles.

MITO 2.

Comer frutas de noche o de postre engorda

FALSO

“En la alimentación, el orden de factores no suele alterar el producto. Existen múltiples mitos que recomiendan comer la fruta al principio de la comida, pero el orden de su consumo no va a modificar que se gane más o menos peso; dependerá de la cantidad y tipo de alimento consumido”, indica María José Tapia. De hecho, “cualquier momento del día es bueno para comer fruta fresca”, corrobora la experta.

Por otro lado, apunta el nutricionista Carlos Ríos, “no hay un alimento que te haga engordar por sí solo y menos por tomarlo a una hora. Lo que te puede engordar son patrones y conductas de alimentación, no un alimento concreto”. A esto se suma que “las frutas son de los alimentos menos calóricos; por tanto, la afirmación es menos lógica todavía” —añade Ríos—, “no tiene un respaldo científico”.

MITO 3.

Comer mucha fruta puede producir diabetes

(MUY) FALSO

“Con ese tema llevamos años luchando”, reconoce Beatriz Robles. “A día de hoy todavía hay personal sanitario que recomienda limitar la ingesta de fruta a una o dos piezas al día en pacientes con diabetes. Cuando, al contrario, deberían potenciar su consumo“, destaca.

En la misma línea va Carlos Ríos, que desmiente tajantemente el mito: “Es falso. La fruta incluso puede prevenir la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2, porque es fuente de fibra, de antioxidantes, de vitaminas, minerales… Y además por la baja densidad calórica hace que sea protectora contra enfermedades como la obesidad y el síndrome metabólico”.

MITO 4.

Engorda igual el azúcar de la fruta que el de las galletas

(MUY) FALSO

“Es completamente falso, una falacia como un templo”, afirma rotundo Aitor Sánchez. “Básicamente porque son productos contrarios; las galletas y bollería están asociadas al sobrepeso y a la obesidad, mientras que la fruta y la verdura se utilizan para combatirlos”.

“No es lo mismo 100 kilocalorías de plátano que 100 kilocalorías de galletas, porque es diferente el origen, la matriz alimentaria”, coincide la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles. “Los alimentos ultraprocesados producen a medio y largo plazo resistencia a la insulina, lo cual predispone a la aparición de diabetes y enfermedades cardiovasculares. El mensaje es: hay que fijarse en los alimentos en su conjunto, no en sus nutrientes por separado”, indica.

María José Tapia va más allá: “Las galletas aportan hidratos de carbono de absorción rápida; en cambio, las frutas, siempre que las tomemos enteras (no en forma de zumo) aportan hidratos de carbono de absorción lenta”. “Los hidratos de carbono refinados o de absorción rápida (azúcares, alimentos ricos en harinas, bollería) siempre van a producir una mayor ganancia de peso debido a que su densidad calórica es mayor. Pero los hidratos de carbono de absorción lenta (legumbres, fruta) producen un mayor efecto saciante y, habitualmente, poseen una menor densidad calórica”, argumenta.

MITO 5.

La piña es diurética y ayuda a adelgazar

VERDADERO Y FALSO

“Casi todas (o todas) las frutas y verduras son diuréticas y ayudan al tránsito”, afirma Aitor Sánchez. “Pero parece que algunos le dan más fama a la piña, a la alcachofa o al kiwi”, lamenta. “En cuanto a adelgazar, no podemos atribuirles propiedades adelgazantes, pero sí se puede decir que previenen el sobrepeso, y sí se utilizan como medio en dietas adelgazantes”, explica.

Además, “bajar de peso no equivale a adelgazar”, apunta Beatriz Robles. “Al eliminar líquido (por el efecto diurético, en este caso), pierdes peso, pero eso luego se recupera al beber agua, por ejemplo. La piña no es ni adelgazante ni quemagrasas, como ningún producto lo es. Lo que sí está demostrado es que una dieta rica en fruta y verduras está asociada a un menor peso y a menor probabilidad de obesidad”, aclara la experta.

MITO 6.

Es mejor no mezclar fruta

(MUY) FALSO

“Una dieta variada, rica en frutas y verduras diferentes, que aportan distintos nutrientes, se asocia con un mayor beneficio que consumir sólo un tipo de fruta o verdura”, asegura María José Tapia, de SEEN.

“No hay ninguna evidencia, así que no es ni rebatible”, coincide el nutricionista Aitor Sánchez. “Es lo que repiten muchos gurús, pero porque está de moda lo de mezclar y no mezclar”.

MITO 7.

Si estás a dieta, no comas ni plátano ni aguacate

FALSO

Beatriz Robles lo tiene claro: “Eso se dice porque, en proporción, tienen más kilocalorías que otras frutas. El plátano tiene más hidratos de carbono y el aguacate es una fruta grasa. Pero no deben eliminarse de las dietas. Antes se utilizaba la teoría del balance energético (las calorías que entran por las que salen), pero ya está superada. Lo que importa es el efecto metabólico; hay que valorar los alimentos en su conjunto y no mirar la cantidad de calorías, grasas e hidratos por separado. Por ejemplo: el aguacate tiene grasa, sí, pero es ácido oleico, el mismo que el aceite de oliva virgen extra. Y los plátanos contienen fibra, micronutrientes, flavonoides, no producen picos de glucemia, sus componentes se absorben más lentamente y tienen un efecto saciante”.

MITO 8.

Comer más de cinco piezas de fruta al día es demasiado

(MUY) FALSO

Los cuatro especialistas señalan que esta cifra es un mínimo, no un máximo. “Lo mínimo para preservar la salud es ese consumo de cinco raciones de fruta y verdura al día”, explica Carlos Ríos. “Sería ‘comer demasiada fruta’ si con esas piezas estás desplazando otros alimentos de interés o si estás sustituyendo proteínas o grasas necesarias, pero este no suele ser el caso. Si por comer fruta lo que estás desplazando son yogures o natillas, bienvenida sea”, matiza Aitor Sánchez, que en un vídeo de YouTube resuelve esta duda:

https://youtu.be/2V4R8Gvapko

Sánchez admite que a veces hay confusión entrepiezasyraciones. ¿A qué equivaldría este último término? “Una ración de fruta sería una pieza mediana (como una naranja o una manzana), un bol de cerezas o una rodaja de sandía, y una ración de verduras sería una ensalada, un gazpacho o una guarnición de verdura”, responde.

MITO 9.

Es bueno tomar zumo de limón en ayunas

FALSO

“Es otro mito más”, confirma Ríos. “A la gente le gusta creer en cosas concretas que le den beneficios extraordinarios. Al fin y al cabo, es más fácil creer que un limón por la mañana te puede hacer X que aceptar que lo que hace bien a tu salud es un cúmulo de actos que llevas a cabo a lo largo del día. Habría que verlo desde una perspectiva más general”.

MITO 10.

Es igual comer fruta que tomar zumo o batidos

FALSO

“En un zumo exprimido —ya sea hecho en casa o salido de un brik—, los azúcares son libres (como en los refrescos), no son los intrínsecos a la matriz de la fruta“, explica Beatriz Robles. Además, al tomar un zumo “pierdes la fibra de la fruta natural y la sensación de saciedad que produce al masticarla” —detalla—; “no es lo mismo comerte una naranja entera en cinco minutos que beberte en 15 segundos tres naranjas exprimidas”.

Asimismo, “la absorción de los azúcares del zumo se realiza de forma más rápida que en la fruta y su ingesta supone un pico de glucosa notable”, añade María José Tapia.

Otro caso es el de la fruta triturada o simplemente machacada, prosigue Robles: “Por ejemplo, en un gazpacho con pepino sin pelar o en una manzana asada machacada con piel, el azúcar sí sería el mismo que el de la fruta y también se mantiene la fibra”.

MITO 11.

Hay fruta tan genéticamente modificada que es mejor no comerla

FALSO

Para Aitor Sánchez, esto es “completamente falso”. “La fruta ha ido cambiando a lo largo del tiempo y se han ido seleccionando especies, pero eso no hace que deje de ser buena. Por ejemplo, antes las fresas eran piezas ornamentales y ahora se pueden comer”, sostiene el nutricionista.

“Desde el punto de vista sanitario, no hay ningún peligro ni riesgo para salud. No hay manera de que el ADN de una fruta se incorpore a nuestro ADN”, zanja Beatriz Robles. Y coincide con ella Carlos Ríos: “El debate en cuanto a salud no se puede plantear; el hecho de que sea genéticamente modificada no influye en sus valores nutritivos, no tiene ningún componente perjudicial”.

MITO 12.

Es mejor comer la fruta con piel

MÁS VERDADERO QUE FALSO

“Las que se pueden comer con piel, lávalas bien y cómelas con piel, porque tendrás un aporte extra de fibra”, recomienda Carlos Ríos.

Beatriz Robles explica que “los nutrientes se distribuyen por el fruto de distinta forma, aunque parezca muy homogéneo”. De este modo, al pelar la fruta se pierde “la fibra insoluble (celulosa, hemicelulosa, lignina), la que tiene mayor efecto sobre el estreñimiento”. Y también “una parte de la pectina, un tipo de fibra soluble con efectos positivos sobre el control de la glucemia”. Además de fibra, en la piel “se concentran pigmentos colorantes como las antocianinas, que son compuestos antioxidantes”.

“La gente también se pregunta si conviene comerse la fruta entera, teniendo en cuenta los productos fitosanitarios” que se emplean en la agricultura, comenta la experta. Para despejar dudas, Robles cita a la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), que aconseja lavar siempre las frutas antes de consumirlas, con el fin de “eliminar residuos de plaguicidas, suciedades y restos de tierra que pueden aportar al alimento bacterias, virus, parásitos y contaminantes como el plomo”. “Las frutas y verduras deben lavarse colocándolas bajo un chorro de agua. Si están muy sucias pueden sumergirse o emplearse desinfectantes como la lejía de uso alimentario”, precisa AECOSAN.

Fonte: Huffpost Es
Por: Marina Velasco Margarita Lázaro
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A imprensa manipuladora e os eleitores manipuláveis

¿Quién no se deja influir por el pensamiento de los pares, de aquellos a quienes ve como iguales? Un título o un tuit sensacionalista pueden ser suficientes para influenciar a algunas personas, incluso para cambiar su pensamiento. Esas historias imprecisas, engañosas o falsas se replican de usuario en usuario, propagando los mitos e influyendo en las opiniones de otros. En Facebook son nuestros ‘amigos’ los que comparten esas cosas, un círculo de confianza que nos da aún más razones para creer”

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Portada del reporte “Media Manipulation and Disinformation Online”, del instituto Data&Society

Del mito a la realidad: hasta dónde puede llegar la manipulación electoral de los votantes
La investigación del fiscal Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos reveló la existencia de redes que buscan cambiar la conducta de los votantes, pero su efectividad es un interrogante. Qué personas son más influenciables y qué se puede hacer para no caer en la trampa

“Los acusados y sus conspiradores, a través del fraude y la mentira, crearon cientos de cuentas en las redes sociales, y las usaron para convertir a personajes ficticios en líderes de opinión pública en Estados Unidos”.

La inquietante sentencia es una de las conclusiones a las que arribó el fiscal especial Robert Mueller, que investiga desde hace ocho meses la interferencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de 2016. Por el escándalo imputó a 13 ciudadanos y a tres organizaciones de origen ruso.

El ex director del FBI encontró evidencias de que Yevgeniy Viktorovich Prigozhin, un magnate conocido como “el chef de Vladimir Putin” por ser contratista del Estado ruso en el rubro gastronómico, financió la creación de la Agencia de Investigaciones de Internet (AII). Esta organización contó con un presupuesto millonario y una planta de al menos 80 agentes abocados a tiempo completo a una sola misión: manipular a la opinión pública estadounidense para afectar el resultado de las elecciones y crear un ambiente de inestabilidad política.

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                                              El fiscal Robert Mueller

La AII administró miles de cuentas falsas en las redes sociales, que se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses políticamente comprometidos con diferentes causas, para crear y difundir mensajes e incluso convocar a manifestaciones. El principal objetivo fue deslegitimar la candidatura de Hillary Clinton, difundiendo noticias inventadas que la presentaban como una corrupta. Entre otras cosas, crearon grupos que se hacían pasar por representantes de los afroamericanos y de los musulmanes —minorías que históricamente acompañan al Partido Demócrata—y los incentivaron a no votar.

La otra pata de la estrategia fue promover las campañas de Bernie Sanders, que enfrentó a Clinton en la interna demócrata, y de Donald Trump, quien terminaría imponiéndose en los comicios del 8 de noviembre de 2016. “Donald quiere derrotar al terrorismo, Hillary quiere alentarlo”, fue una de las tantas consignas promocionadas por la AII. Su actividad fue especialmente intensa en los “estados oscilantes”, en los que había mucha paridad en la previa y que a último momento se inclinaron por el candidato republicano.

El caso de la injerencia rusa en los comicios de Estados Unidos muestra hasta qué punto internet se convirtió en un medio idóneo para lanzar campañas de manipulación que pueden pasar desapercibidas. Hay indicios de que grupos similares actuaron en el referéndum del Brexit en Reino Unido y en las presidenciales francesas del año pasado, y que pretenden interferir en las elecciones del próximo 4 de marzo en Italia.
El gran interrogante es si tienen éxito. Los amantes de las teorías conspirativas están convencidos de que es posible lavarle el cerebro a las personas —menos a ellos mismos—, pero no hay evidencia de que eso sea posible, sobre todo a escala masiva. Al mismo tiempo, está probado que la posibilidad de los canales de comunicación tradicionales de influir en las opiniones es cada vez menor.

“El impacto de la fábrica rusa de trolls es muy debatible. Quizás sea relativamente mínimo. Pero eso no significa que la opinión pública no sea manipulable. Desde que fue descubierta a principios de los años 20 por el escritor estadounidense Walter Lippmann, hubo cuantiosas inversiones de todo tipo de profesionales para medir, predecir y manipular a la opinión pública. Algunas han sido más exitosas que otras”, sostuvo Mitchell Dean, profesor de sociología y gobierno en la Escuela de negocios de Copenhague, consultado por Infobae.

Lo distintivo de este tiempo histórico es que ya no hay un puñado de instituciones reconocidas que bajan mensajes desde una posición de autoridad. Son miles de personajes virtuales —reales o ficticios—, que se presentan como personas comunes dando sus puntos de vista. ¿Quién no se deja influir por el pensamiento de los pares, de aquellos a quienes ve como iguales?

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                      Yevgeniy Viktorovich Prigozhin, “el chef de Vladimir Putin”

Posibilidades y limitaciones de la manipulación

“De acuerdo a nuestras investigaciones, la mayor parte de la gente sólo lee el encabezado y el primer párrafo de los artículos que ve en Facebook o en Twitter. Un título o un tuit sensacionalista pueden ser suficientes para influenciar a algunas personas, incluso para cambiar su pensamiento. Esas historias imprecisas, engañosas o falsas se replican de usuario en usuario, propagando los mitos e influyendo en las opiniones de otros. En Facebook son nuestros ‘amigos’ los que comparten esas cosas, un círculo de confianza que nos da aún más razones para creer”, explicó a Infobae Neill Fitzpatrick, profesor de comunicación en la Universidad MacEwan, en Edmonton, Canadá.

La repercusión de las fake news sería mínima si todos los lectores pudieran contrastar distintas fuentes antes de dar por cierta una noticia. Pero, lógicamente, sólo una minoría tiene el tiempo y el interés para hacer ese trabajo. Si a este problema se suma el efecto de los algoritmos que definen las publicaciones a las que acceden los usuarios en ciertas redes sociales a partir de sus gustos, se termina configurando una burbuja informativa.

Este fenómeno favorece la consolidación de posturas sesgadas y radicalizadas, ya que las personas están cada vez más sobreexpuestas a las opiniones de su tribu, y cada vez menos a miradas diferentes. No obstante, hay grupos sociales que tienen mucha más predisposición que otros a cerrarse y fanatizarse.

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El presidente Donald Trump

“Por lo que hemos observado, el principal objetivo de la interferencia rusa era esparcir información engañosa o falsa, para crear una disrupción en grupos de votantes que ya estaban polarizados, no necesariamente en todo el electorado. Se trata de una porción concentrada de la opinión pública. Por ejemplo, encontramos que las noticias basura eran desproporcionadamente compartidas por redes de Twitter de extrema derecha. No diría que la opinión pública en general es vulnerable a este tipo de manipulación, pero hay grupos que parecen más inclinados”, dijo a Infobae el politólogo Samuel Maynard, doctorando en la Universidad de Oxford.

Hacer que alguien cambie radicalmente de opinión es muy difícil, por eso cualquier esfuerzo de manipulación está destinado al fracaso si se propone esa meta. Pero sí se puede reforzar ciertas ideas preconcebidas, y atenuar otras. Las consecuencias políticas de estos movimientos pueden no ser depreciables.

Por caso, es posible que un individuo que dudaba entre ir o no a votar termine optando por abstenerse. De la misma manera, es poco probable que un simpatizante demócrata se pase al Partido Republicano, pero no es tan descabellado que un republicano moderado se incline por un precandidato más extremo de su mismo partido.
Adam Badawy, investigador del Instituto de Ciencias de la Información de la Universidad del Sur de California, sostuvo que para analizar una campaña de manipulación como la que ensayaron los rusos es necesario considerar tres niveles de lectura: el alcance del proyecto, a cuánta gente llegó; su capacidad para reforzar ciertas creencias y legitimarlas; y su impacto en el comportamiento de los votantes.

“Hay evidencias fuertes de la magnitud de la campaña de desinformación, pero todavía no tenemos respuestas para los otros dos puntos”, dijo Badawy a Infobae. “Es plausible que haya consolidado opiniones preexistentes, particularmente entre los conservadores. Pero no hay pruebas de que la interferencia rusa volcó el voto hacia Trump o convenció a los ciudadanos de ir a votar. Al contrario, muchos estudios previos han demostrado que las ideas políticas son difíciles de cambiar, y cuando cambian, lo hacen lentamente”.

Entonces, ¿se puede o no manipular a la opinión pública para que vote de determinada manera? “Creo que la respuesta general es que no”, afirmó Dean. “Sin embargo —aclaró—, la posibilidad de focalizar en ciertos grupos se ha incrementado, y es posible hacerlo en lugares en los que podría afectar una elección, como los estados oscilantes. Las estrategias más sofisticadas identifican racimos de individuos persuadibles en esas áreas, y prueban qué tipo de información los interpela. Pueden no buscar cambiar enteramente su visión, pero sí potenciar el enojo, el miedo o incluso la apatía que ya sentían”.           em55                                                Hillary Clinton

Cómo combatir la desinformación

Las repercusiones de lo ocurrido en las elecciones estadounidenses encendieron las alarmas en todo el mundo. En Italia, por ejemplo, distintas organizaciones civiles alertaron sobre los riesgos de que haya una interferencia externa para favorecer al Movimiento 5 Estrellas, una fuerza populista y antisistema. Su triunfo podría desestabilizar a la ya debilitada Unión Europea.

“Tenemos que empezar a educar a los jóvenes en la escuela, para que aprendan a identificar qué es preciso y qué no entre la información que reciben —dijo Fitzpatrick—. Tienen que saber cómo chequear distintas fuentes o, al menos, encontrar versiones alternativas de una misma historia. Así como les enseñamos los peligros de los depredadores en internet, tenemos que enseñarles sobre los riesgos del engaño y la manipulación online”.

Esto es precisamente lo que está haciendo Italia. A fines del año pasado, lanzó un proyecto que busca explicarles a estudiantes de 8.000 escuelas cómo distinguir noticias falsas de verdaderas. Probablemente, el impacto será limitado en un primero momento, pero es un comienzo.

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El primer ministro italiano Paolo Gentiloni

Otra parte del trabajo la tienen que hacer las propias redes sociales. “Tienen que suprimir a los usuarios maliciosos que esparcen las fake news. Segundo, hay que aumentar la exposición a noticias producidas por los principales medios periodísticos, que no deberían ser penalizados por ser pagos, como ocurre ahora. Tercero, mostrar un puntaje de autenticidad al lado del artículo podría ser una buena idea”, dijo Badawy.

No obstante, sería ingenuo creer que se puede eliminar todo el contenido basura que hay en la web. Por otro lado, si bastara con una simple denuncia para censurar un contenido empezaría a estar amenazada la libertad de expresión.

“Los peligros de la propaganda y de la manipulación de las masas están allí desde hace 100 años. Lo mejor que podemos hacer es tomar conciencia de lo que está pasando y educarnos a nosotros mismos y a los jóvenes al respecto. De lo contrario, la alternativa es regular internet y volvernos indistinguibles de China”, concluyó Dean.

Fonte: Infobae Ar
Por: Darío Mizrahi
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Médicos com problemas: jornalistas “criam” e “curam” câncer de Lula

Conceição Lemes destroi câncer de Lula: “Mentira e desrespeito”, diz assessor

Por Conceição Lemes*

Nesse domingo, 4 de janeiro de 2015,  o jornalista Leandro Mazzini publicou em sua Coluna Esplanada, no UOLLula fez tratamento sigiloso e controlou novo câncer.

Na reportagem, ele diz que o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva:

“combateu de um ano para cá um novo câncer e o controlou”;

“foi acometido de um câncer no pâncreas, que teria sido descoberto no início de 2014”;

“passou a visitar esporadicamente o Hospital Sírio Libanês em São Paulo durante a madrugada, entrando de carro pela garagem privativa do corpo clínico para evitar boataria. E tomou um forte medicamento para evitar a quimioterapia”.

“estaria tomando diariamente um medicamento importado dos Estados Unidos, que custa cerca de R$ 30 mil por mês (ainda não comercializado no Brasil). Seria sob o princípio do Bevacizumab, com uma versão mais recente e potente do popular Avastin, que ameniza o quadro clínico e a dor, e evita a quimioterapia”.

“Isso é mentira e um desrespeito com o ex-presidente”, rebate, indignado, José Chrispiniano, assessor de imprensa do Instituto Lula, em conversa com o Viomundo.

“Lula sempre tratou dos seus problemas de saúde com total transparência”, reforça. “Quando ele teve diagnosticado o câncer na laringe, a imprensa soube no mesmo dia. O próprio ex-presidente fez questão de que tudo fosse divulgado.”

O diagnóstico foi tornado público em 29 de outubro de 2011. Durante cinco meses, Lula submeteu-se a quimioterapia e radioterapia. Em 28 de março de 2012, os exames revelaram que o tumor havia desaparecido por completo.

Desde então, como todo paciente que teve câncer, Lula faz avaliações oncológicas de rotina no Hospital Sírio-Libanês, onde ele se tratou.

A última foi em 15 de novembro de 2014. Portanto, há 50 dias. Na ocasião, o Sírio-Libanês divulgou uma nota. E republicou-a no último domingo, 4 de janeiro de 2015, quando a reportagem de Mazzini foi veiculada.

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Diante dessa nota que informa que não se detectou nada de errado com a saúde de Lula, eu pergunto:

1) Por que, apesar de há mais de um mês a assessoria de imprensa do Instituto Lula ter negado veementemente o novo câncer e de a nota do Sírio-Libanês dizer que estava tudo normal com Lula, Mazzini publicou a matéria? Lembrem-se de que ele disse que o “tumor de pâncreas teria sido descoberto no início de 2014”.

2) Ao observar que o “tumor de pâncreas teria sido descoberto no início de 2014” e que a nova doença não consta da nota do Sírio-Libanês, o jornalista deixa subentendido que a equipe médica que cuida do ex-presidente e a assessoria de imprensa do Instituto Lula estão mentindo. Não caberia aí um processo?

3) Por que as supostas “fontes” do jornalista (“um médico do Sírio, que não compõe a equipe que cuida de Lula; um diretor do PT; um assessor especial do Palácio do Planalto; e um parlamentar amigo de Lula”) “escolheram” justamente um dos tipos de câncer mais agressivos e letais? De antemão, aviso: no PT, não há a figura do diretor.

4) Quem merece mais crédito: os oito médicos envolvidos na avaliação oncológica de Lula, cujos nomes aparecem na nota do Sírio-Libanês, ou um suposto médico anônimo, que prefere não se identificar? Lembro ao doutor hipotético que ele, de cara, está infringindo o Código de Ética Médica.

5) Que mão ou mãos estão por trás dessa falsa, cruel e malévola notícia?

NÃO HÁ TRATAMENTO QUE EVITE A QUIMIOTERAPIA NO CÂNCER PANCREÁTICO

Do ponto de vista de informação médica, a reportagem de Mazzini tem imprecisões e erros. Ela desmorona, não fica em pé, se for lida com atenção por alguém que lida com a área de saúde.

Primeiro: a matéria não diz se o tumor de pâncreas é uma metástase do câncer na laringe ou se ele é originário do próprio pâncreas.

O câncer de laringe pode dar metástase localmente, mais precisamente nos gânglios cervicais. Mas suas células malignas podem se disseminar à distância para fígado, ossos, sistema nervoso central e, principalmente, pulmão.

Assim, considerando-se que tumor de laringe habitualmente não dá metástase em pâncreas, supõe-se que Mazzini quis dizer que o novo câncer seria um tumor primário do pâncreas.

Segundo: ao contrário do que diz Mazzini, não existe tratamento – nem aqui nem no exterior — para evitar a quimioterapia e a radioterapia no câncer do pâncreas.

Terceiro: tampouco é um tumor “bonzinho”, que pode ser tratado facilmente com uma “aspirina”, como faz parecer nas entrelinhas, permitindo que Lula exercesse normalmente as suas funções não apenas durante todo o ano de 2014 como em 2013.

pâncreas, como todos sabem, é uma glândula localizada na parte superior do abdômen, atrás do estômago, colada ao duodeno. A sua principal função é a produção de insulina, hormônio responsável pela manutenção dos níveis adequados de glicose ( “açúcar”) no sangue. Mas ele também produz a enzima pancreática, fundamental no processo digestivo. É dividido em três partes: cabeça, corpo e cauda.

Pâncreas

Segundo o Instituto Nacional do Câncer  (Inca),  no Rio de Janeiro, 90% dos casos diagnosticados são do tipo adenocarcinoma, ou seja, se originam no tecido glandular do pâncreas. A maioria afeta a cabeça do órgão.

Os sintomas mais perceptíveis da doença são perda de apetite e de peso, fraqueza, diarreia e tontura.

Os tumores de cabeça do pâncreas provocam icterícia: pele e olhos ficam amarelados devido à obstrução do canal pancreático.

Há casos em que a doença se “esconde” na forma de dor na região das costas, e o paciente é tratado como tivesse um problema muscular ou de coluna. Outro sinal de alerta é o aumento do nível de glicose (açúcar) no sangue.

Pelo fato de os seus sinais (aquilo que o médico vê) e sintomas (aquilo que você sente) se confundirem com os de outras doenças, o câncer de pâncreas é de difícil detecção na fase inicial. Em consequência, seu diagnóstico tende a ser tardio.

O câncer de pâncreas é considerado um dos mais letais e destrutivos. O seu comportamento agressivo e a baixa eficácia das terapias atuais fazem com que seja muito alta a sua taxa de mortalidade.

Normalmente, os seus portadores morrem entre o primeiro e o segundo ano devido a recidivas e metástases (disseminação de células malignas do pâncreas para outros órgãos) no fígado ou no peritônio.

A sobrevida após 5 anos é inferior a 5% (Hospital de Câncer de Barretos). Ou entre 5% a 20% (Inca). E depende do tipo de tumor do pâncreas. Por exemplo, se ele é responsivo ao tratamento.

BEVACIZUMABE E VERSÕES MAIS NOVAS NÃO AUMENTAM SOBREVIDA 

“Quando o tumor de pâncreas está no início, o tratamento é cirúrgico”, explica a médica oncologista Solange Moraes Sanches, do Hospital A. C. Camargo, em São Paulo. “São cirurgias grandes, que exigem prolongada recuperação.”

“Nos casos avançados, o tratamento baseia-se em quimioterapia e a radioterapia também pode ser necessária”, afirma a oncologista. “São esquemas pesados, que produzem muitos efeitos colaterais.”

Ainda não há uma droga específica para o câncer de pâncreas. Usam-se quimioterápicos utilizados para combater outros tumores.

Há três opções aceitáveis.

1. Apenas o quimioterápico gencitabina.

2. A combinação de gencitabina com oxaliplatina ou outra platina.

3. Ou, então, o esquema conhecido como folfironox. Consiste na associação das drogas fluorouracil, oxaliplatina e irinotecano.

A opção por um ou outro esquema, depende de cada caso.

“Consequentemente, uma pessoa submetida a um tratamento para neoplasia de pâncreas necessita de certos cuidados que impediriam uma jornada exaustiva de trabalho”, enfatiza a doutora Solange Sanches.

Ou seja, se o ex-presidente tivesse feito um desses tratamentos, ele não teria condições de participar da campanha eleitoral de 2014 como participou. Pelo que todos nós vimos na televisão, ele estava bem disposto, com bom peso, com cabelo.

– E no primeiro semestre quem garante que ele não se tratou do suposto câncer de pâncreas? – alguém deve estar achando que nos pegou na curva.

Quer melhor prova de que tudo estava bem com Lula do que a coletiva que ele concedeu aos blogueiros, em 8 de abril de 2014? Confiram aqui como ex-presidente estava todo lépido e faceiro.

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Depois, em 16 de maio de 2014, Lula participou do IV Encontro Nacional de  Blogueiros e Ativistas Digitais, em São Paulo. Querem mais? Acessem o site do Instituto Lula para acompanhar a maratona do ex-presidente.

– E o bevacizumabe, mencionado pelo jornalista?

O bevacizumabe é o princípio ativo do Avastin, medicamento fabricado pela Roche. Não se trata de um quimioterápico clássico, mas de um anticorpo monoclonal. Ele reduz a chegada de sangue ao tumor, fazendo com que diminua a proliferação de suas células por falta de nutrição.

Segundo a sua bula, é indicado no tratamento de câncer colorretal, pulmão, mama, rim, ovário, tuba uterina e peritônio.

O bevacizumabe é comercializado no Brasil. Habitualmente, é utilizado em doses 5mg/kg a cada duas semanas. Normalmente sua aplicação é hospitalar por se tratar de medicação que é injetada na veia junto com soro.

“Só que o bevacizumabe não é usado sozinho, mas sempre associado à quimioterapia”, cientifica o oncologista Munir Murad, coordenador do Programa de Residência Médica em Cancerologia Clínica do Hospital das Clínicas da Universidade Federal de Minas Gerais (UFMG).

Em 2009, o prestigiado Journal of Clinical Oncology publicou um estudo realizado com 607 pacientes portadores de câncer metastático, onde o bevacizumabe foi usado em combinação com os quimioterápicos gencitabina e erlotinibe.

Eles foram divididos em dois grupos: 301 tomaram os quimioterápicos mais placebo (remédio com aparência do verdadeiro, mas que não tem qualquer ação terapêutica);  e 306 usaram quimioterápicos mais bevacizumabe.

A associação de medicamentos não mudou a sobrevida dos pacientes. O grupo que tomou bevacizumabe teve uma sobrevida média de 7,1 meses. E o grupo que usou placebo teve sobrevida média de seis meses.

Portanto, é mais um equívoco da matéria de Mazzini, já que o bevacizumabe não é usado da maneira que a matéria indica.

O jornalista se refere ao medicamento “milagroso” de Lula desta forma: “Seria sob o princípio do Bevacizumab, com uma versão mais recente e potente do popular Avastin, que ameniza o quadro clínico e a dor, e evita a quimioterapia”.

Só que o bevacizumabe é o próprio Avastin. Talvez as drogas que se enquadrariam nesse perfil  impreciso descrito por ele sejam as versões mais novas do bevacizumabe: o axitinibe ou o aflibercept, que já foram testadas para câncer de pâncreas avançado.

“Só que elas não são consideradas tratamento padrão para o adenocarcinoma de pâncreas nem evitam a quimioterapia”, atenta Murad. “Além disso, os estudos publicados até agora mostram resultados negativos.”

A adição do axitinibe ou do aflibercept à gencitabina não melhorou a sobrevida dos pacientes com câncer avançado de pâncreas em comparação com aqueles que só receberam o quimioterápico mais placebo. Ou seja, a estratégia de acrescentar uma dessas medicações se revelou ineficaz até agora.

“Por que então alguém que, como o ex-presidente Lula, pode ter acesso aos melhores tratamentos abriria mão do tratamento padrão para câncer de pâncreas por um que não funcionou em ensaios clínicos criteriosos?” questiona o oncologista Munir Murad. “A versão contada pelo jornalista não fecha, não tem sentido.”

Eunice G. acompanhou o caso do seu pai, que sobreviveu sete anos depois do diagnóstico de adenocarcinoma na cabeça do pâncreas com uma peculiaridade raríssima: o tumor não se disseminou para outros órgãos, ficou restrito ao pâncreas.  Ou seja, um caso extraordinário não apenas no Brasil mas no mundo.

“Foram vários ciclos de quimioterapia durante um ano e meio na fase inicial do tratamento, mais 28 aplicações de radioterapia, seguido de cirurgia, sem contar o restritíssimo regime alimentar, que é uma loucura”, nos conta Eunice.

“Na metade do caminho, foram mais sessões de quimioterapia e mais cirurgia. Houve a retirada total do pâncreas e meu pai ficou diabético, dificultando ainda mais a sobrevida”, prossegue.

“A cada tratamento, ele ficava um bagaço. Quem conhece pessoas que tiveram câncer no pâncreas sabe que o tratamento é uma paulada. A maioria não aguenta sequer completá-lo. Logo, Lula não estaria inteiraço durante 2014, como o Brasil inteiro pode ver que ele estava.”

Seria desinformação?  Ou pura e simplesmente má-fé?

Uma coisa é certa. Não se deseja câncer para o pior inimigo. Muito menos o de pâncreas, cujo diagnóstico representa praticamente uma sentença de morte. As supostas fontes do jornalista sabiam disso. Não à toa “escolheram” a dedo o novo tumor.

O objetivo é político: deixar a dúvida no ar, visando minar Lula com vistas às eleições presidenciais de 2018.

O que as supostas fontes talvez desconheçam é que, pelo menos segundo os hindus, o que desejamos de mal para outros, volta para a gente. É a lei do retorno. Aliás, qualquer um de nós pode ter um câncer.

“O que foi feito com ex-presidente Lula nessa matéria é cruel e desumano. Uma canalhice sem tamanho”, arremata Eunice G. “Os responsáveis por isso deveriam ser presos ou tratados apenas com bevacizumabe. Talvez para eles isso desse certo. Um verdadeiro ‘milagre’.”

*Conceição Lemes é a mais premiada repórter de Saúde do Brasil.

PS do Viomundo: Já imaginaram se a “reportagem” tivesse sido publicada no Reino Unido? O que aconteceria com o repórter e com o UOL? Quer saber? Clique aqui.