ONU: “Crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio”

“Palavras matam assim como balas. O Holocausto não começou com as câmeras de gás mas muito antes com discurso de ódio. Com a subida de extremistas, em toda a parte, nota-se um número crescente de grupos neonazistas e neofascistas”.

 

“Temos de lembrar que crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio”

O Conselheiro Especial para a Prevenção do Genocídio, Adama Dieng, disse que “todos temos de lembrar que crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio.”

Adama Dieng foi o autor da Estratégia e Plano de Ação das Nações Unidas contra o Discurso de Ódio, lançada este mês em Nova Iorque.

História

Em entrevista à ONU News, o representante lembrou vários exemplos históricos de violações de direitos humanos que começaram com palavras contra grupos étnicos ou religiosos.

O representante disse que “todos têm de lembrar que o genocídio dos tutsis em Ruanda começou com discurso de ódio.” Ele acrescentou que “o Holocausto não começou com as câmeras de gás, mas muito antes, com discurso de ódio e que “o que é observado em Mianmar contra a população rohingya também começou com discurso de ódio.”

Atualidade

Na atualidade, Dieng vê um aumento do extremismo no mundo e defende que é necessário combater este tipo de incitação.

O enviado disse que “o que é visto pelo mundo, com a subida de extremistas, seja na Europa, na Ásia, em toda a parte, quando se nota um número crescente de grupos neonazistas, grupos neofascistas, e quando é observada a forma como os migrantes e refugiados estão sendo vilificados, é preciso fazer todos os esforços para abordar este discurso de ódio.”

Combate

Dieng diz que deve ser lembrado que palavras matam. Segundo ele, “palavras matam assim como balas.”

Por essa razão, o conselheiro defende que sejam feitos todos os esforços para investir em educação e na juventude “para que a próxima geração entenda a importância da vida em conjunto.

Para o alto funcionário da ONU, é necessário “fazer todos os esforços para que ataques, como aquele no Sri Lanka, quando igrejas foram atacadas, na Nova Zelândia, em Pittsburgh, tudo tenha de parar.”

Para isso, Adieng sugere “um investimento em mobilizar a juventude, usar o verbo para que se torne uma ferramenta para a paz, para o amor, para aumentar a coesão social e a harmonia no mundo, em vez de ser uma ferramenta para continuar a cometer genocídio e crimes contra a humanidade.”

Estratégia

A Estratégia e Plano de Ação das Nações Unidas contra o Discurso de Ódio foi lançada este mês pelo secretário-geral da organização, António Guterres.

No lançamento, o chefe da ONU considera que esse ato de comunicação “é um ataque direto” aos valores centrais de tolerância, da inclusão e do respeito pelos direitos humanos e pela dignidade humana.

O secretário-geral afirmou também que as Nações Unidas, os governos, o setor privado, a academia, a sociedade civil e a comunidade internacional precisam de intensificar esforços.

Fonte:  ONU
Textos correlatos: 

Conduta Discriminatória Machista com violência ocorre em todas classes socia
Saúde Mental e discriminação no debate político
Pessoas imaturas, discriminadoras, facistas, nazistas, de sangue puro e o bode expiatório
Por que não mencionar o racista numa entrevista sobre racismo?

Trump discriminador e seus estereótipos com judeus, negros e portorriquenhos

Em se tratando de discriminação, Trump brinca com fogo como nenhum presidente em um século. Mantém a estratégia política de nós contra eles que caracterizou sua presidência desde o início. No Twitter deixa seus assessores de mãos atadas – incapazes ou indispostos – para defendê-lo.

El presidente Trump niega ritualmente cualquier animadversión o motivación racial. “Soy la persona menos racista que hayas conocido”, ha dicho más de una vez. Erin Schaff/The New York Times

Trump aviva las llamas del fuego racial

WASHINGTON—El presidente estadounidense Donald Trump despertó la mañana del domingo, miró hacia la nación que lidera, vio las astillas secas de las relaciones raciales y decidió arrojar una cerilla encendida. No era la primera vez que lo hacía y no parece que vaya a ser la última. Tiene una caja bien grande de fósforos y un suministro disponible de querosene.

A muchos les sorprendió su arenga de Twitter que incitaba a las congresistas demócratas de color a “volver”al país del que habían venido, aunque la mayoría de ellas en realidad habían nacido en Estados Unidos. Pero debería haber sorprendido a pocos de los que han visto la forma en que ha gobernado un país multicultural y multirracial en los últimos dos años y medio.

Cuando se trata de la raza, Trump juega con fuego como no lo ha hecho ningún presidente en un siglo.Aunque otros de sus antecesores en la Casa Blanca en ocasiones se acercaron o incluso cruzaron la línea al encontrar modos de apelar a los resentimientos de los estadounidenses blancos de manera sutil y no tan sutil, ninguno en la época moderna ha atizado las llamas de manera tan abierta, implacable e incluso entusiasta como Donald Trump.

Su ataque a lascongresistas demócratassucedió el mismo día que su administración amenazaba con redadas masivas a los inmigrantes que viven en el país de manera ilegal. Y fue apenas días después de que convocara a la Casa Blanca aalgunas de las voces más incendiarias de la extrema derechaen Internet y de que juró que iba a encontrar otro modode contar a los ciudadanos del país de manera separada de los no-ciudadanos, a pesar de que una decisión de la Corte Suprema le impidió añadir una pregunta al censo que se realiza cada diez años.

Su suposición de que las demócratas de la cámara de representantes deben haber nacido en otro país —o de que no pertenecen a Estados Unidos—es coherente con la estrategia política de nosotros-contra-ellos que ha estado en el corazón de la presidencia de Trump desde el inicio.En el camino a la elección del próximo año, parece estar trazando una línea profunda entre el país blanco, nacido en los Estados Unidos de su memoria, y la nación étnicamente diversa y con una población crecientemente nacida en el exterior que preside, desafiando así a los votantes en 2020 a declarar en qué lado de la línea se encuentran.

“De muchas formas, esta es la clase más insidiosa de demagogia racial”, dijo Douglas A. Blackmon, autor deSlavery by Another Name, una historia ganadora del Pulitzer sobre la servidumbre racial en Estados Unidos entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.

“El presidente ha pasado de invocar las obvias calumnias raciales de hace 50 años, clichés como los de los barrios negros ‘en llamas’, y ahora invoca la mentalidad de supremacía blanca de principios de 1900, cuando cualquiera que no pareciera blanco podía ser calificado como indeseable en Estados Unidos”.

Trump formalmente niega cualquier motivación o animadversión racial. Su lucha contra la inmigración ilegal, dice, es para asegurar la frontera y proteger al país. A menudo se jacta de que el desempleo entre hispanos y afroamericanos ha alcanzado récords bajos. La semana pasada le agradeció aRobert L. Johnson, el fundador de Black Entertainment Television, por reconocer su administración de la economía.

“Soy lapersona menos racistaque han conocido”, ha dicho más de una vez. 

Pero no se esmera en evitar la apariencia de que sí lo es y su seguidilla de publicaciones en Twitter del domingo dejó a sus asesores atados de manos —incapaces o indispuestos— para defenderlo. Ninguno de los seis voceros de la Casa Blanca o de su campaña respondieron en un inicio a las solicitudes de declaraciones.

Solo uno de los funcionarios de su gobierno que ya tenía previsto aparecer en los programas de conversación del domingo, Mark Morgan, el comisionado en funciones de Aduanas y Protección Fronteriza, dejó en claro que no estaba dispuesto a formar parte del asunto.“Van a tener que preguntarle al presidente qué quiere decir con esos tuits en particular”, dijo enFace the Nationde CBS.

Los congresistas republicanos en general no acudieron a ponerse del lado del presidente el domingo ni tampoco se aprestaron a denunciarlo.Aunque muchos republicanos se sientan profundamente incómodos con lapolítica empapada de racismode Trump, les preocupa ofender a los votantes de base que vitorean al presidente como alguien que dice la verdad en la tiranía de la corrección política. 

Solo por la noche Trump respondió al furor, al decir que los demócratas estaban defendiendo a colegas que “hablan mal de nuestro país” y “cuando se les confronta” llaman a sus adversarios “RACISTAS”.

Entones, Tim Murtaugh, un vocero de campaña de Trump, respondió al pedido de declaraciones y dijo: “El presidente señaló que muchos demócratas dicen cosas terribles sobre este país, que en realidad es la nación más grandiosa de la Tierra”. Murtaugh no explicó por qué Trump le dijo a las congresistas nacidas en Estados Unidos que “volvieran” a países de los que no eran.

Otros presidentes han jugado a la política racial o se han regodeado en los estereotipos.Las grabaciones secretas de Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon muestran que a puerta cerrada ambos hacían comentarios virulentos y racistas.La estrategia de Nixon en el sur se dice que estaba dirigida a los blancos desencantados.

A Ronald Reagan se le acusó de hacer referencias racistas en código al referirse tanto a las “reinas del bienestar”. George Bush y sus seguidores insistieron en el caso de un asesino afroamericano que estaba de licencia de una prisión llamadoWillie Horton. A Bill Clinton se le acusó de hacer una jugada racial al criticar a una estrella negra del hip-hop.

Pero incluso hace una generación había límites y la mayoría de los presidentes predicaron la unión racial por encima de la división. Johnson, por supuesto, pasó la legislación de derechos civiles más radical de la historia de Estados Unidos. Bush firmó una ley de derechos civiles y denunció aDavid Duke, el líder del Ku Klux Klan, cuando postuló a la gobernación de Louisiana como republicano. Su hijo, George W. Bush, puso énfasis en visitar una mezquita días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 para mostrar que Estados Unidos no estaba en guerra con los musulmanes. Barack Obama invitó a una “cumbre de cerveza” a un profesor afroamericano de Harvard y al policía blanco que lo arrestó por error.

La historia de Trump en asuntos raciales ha quedado bien documentada desde sus días de desarrollador inmobiliario, cuando llegó a un acuerdo con el departamento de Justicia en torno a una demanda por discriminación al rentar departamentos, hasta la agitación pública que causó durante el caso de los Central Park Five en Nueva York. Jack O’Donnell, el expresidente del Casino y Hotel Plaza Trump en Atlantic City, después escribió que Trump abiertamente desprestigiaba a otros según su raza al quejarse, por ejemplo, de que no quería que hombres negros administraran su dinero.

“Trump no solo ha sido siempre un racista, y cualquiera a su alrededor que lo niegue está mintiendo”, dijo O’Donnell el domingo. “Donald Trump hace comentarios racistas todo el tiempo. Una vez que lo conoces, dice lo que piensa sobre la raza de manera muy abierta”.

Dijo que Trump traficaba regularmente con los estereotipos raciales: los judíos son buenos con el dinero, los negros son holgazanes, los puertorriqueños se visten mal. “La gente blanca son los estadounidenses para Trump, todos los demás son de otro lado”, dijo O’Donnell. “Simplemente niega la realidad de cómo inmigramos todos a Estados Unidos”.

Trump impulsó su camino a la Casa Blanca en parte al promover la falsa teoría de conspiración de que Obama había nacido en África, no en Hawaii. Abrió su postulación presidencial en 2015 con un ataque a los “violadores mexicanos” que cruzaban la frontera (aunque “algunos, asumo, son buenas personas”) y después llamó aprohibir a todos los musulmanesel ingreso a Estados Unidos. Dijo queun juez nacido en Estados Unidos de ascendencia mexicanano sería justo con él debido a su origen étnico.

Como presidente, se ha quejado en reuniones que ahora son públicas de que los inmigrantes haitianos “todos tienen SIDA” y de que los visitantes africanos nunca“volverían a sus chozas”. Ha desprecado a Haití y a algunos países africanos con una vulgaridad y dijo que en lugar de inmigrantes procedentes de allí, Estados Unidos debería aceptar más de Noruega. Dijo que había “muy buenas personas en ambos lados” refiriéndose a una manifestación para salvar un monumento confederado que se volvió mortal en Charlottesville, Virginia, aunque también condenó a los neonazis allí.

Insiste en que solo dice lo que otros creen pero tienen miedo de expresar. Y cada vez que las llamas rugen, Trump agrega un poquito más de combustible a la hoguera. Puede que el fuego esté caliente, pero así es como le gusta.

Por: Peter Baker
Textos correlatos:

Por que a Alemanha não esquece o seu passado

Na escola, alunos aprendem exaustivamente sobre as atrocidades do nazismo. Nas ruas, memoriais e museus não deixam que a verdade histórica seja esquecida. Estratégia é lembrar do passado para que erros não se repitam.

Merkel durante visita ao campo de concentração de Dachau, em 2012

Nos ensinos fundamental e médio, tive algumas poucas aulas sobre a ditadura militar no Brasil. Aprendi em linha cronológica quem foram os generais, quais atos institucionais foram implementados, mas nunca fui informada pelos professores sobre a tortura institucionalizada, sobre quantas pessoas foram mortas ou quantas desapareceram. Eu também não tive a oportunidade de conhecer as histórias individuais de quem se posicionou contra o regime. As aulas de literatura me permitiram ao menos saber da poesia, da arte e da dor por trás das canções de protesto e de exílio.

Foi na faculdade de jornalismo que tive uma visão abrangente sobre os horrores desse período. Conheci a história do jornalista e professor Vladimir Herzog, ex-diretor na TV Cultura. De origem judaica, os pais de Herzog, da antiga Iugoslávia, imigraram ao Brasil para fugir da perseguição nazista, mas o filho não sobreviveu à ditadura brasileira. Foi torturado e morto pelos militares, que forjaram um suicídio nas dependências do DOI-CODI, para onde o jornalista tinha sido levado para prestar depoimento. Apenas há dois meses, o Estado brasileiro foi condenado pelo assassinato de Herzog, considerado pela Corte Interamericana de Direitos Humanos como um crime contra a humanidade.

Levou décadas para a Alemanha lidar duplamente com o passado nazista e o passado soviético. A lembrança sobre o Holocausto foi construída ao longo de anos como uma mensagem duradoura às futuras gerações. Por meio de museus, memoriais, disciplinas nas escolas, filmes e livros, a Alemanha formou uma memória cultural sobre as atrocidades do passado, sobretudo sobre a perseguição contra os judeus, para garantir que as presentes gerações não permitam que esses erros históricos se repitam.

Meu namorado, alemão, aprendeu exaustivamente por seis anos sobre o regime nazista nas disciplinas de História, Política e Geografia. Foram ao menos cinco horas de aulas semanais sobre a Segunda Guerra Mundial, campos de extermínio, o Terceiro Reich e o extremismo de direita, xenofobia e toda a história que culminou com a ascensão de Adolf Hitler ao poder.

Os alunos não são poupados de ver cenas reais de documentários mostrando a fumaça saindo das câmaras de gás onde milhões de judeus foram mortos e nem de ver os corpos sendo arrastados por tratores nos campos de concentração até as valas. Os alunos também são informados sobre o assassinato de negros, de pessoas de origem roma e de homossexuais durante o regime nazista. “Ouvimos e vimos tanto sobre esse período até ficarmos horrorizados e não aguentarmos mais. Mas tudo isso é para se ter certeza que as presentes gerações não deixarão isso acontecer de novo”, conta ele que é neto de uma holandesa que escondia judeus em casa para que não fossem mortos pelos nazistas.

Trazer os fatos ao conhecimento do público, admitir os erros e dar espaço à reconciliação são as estratégias que a Alemanha lança mão para atingir um entendimento nacional de que é preciso superar o passado, transformando regimes violadores de direitos humanos em democracias. Por isso, os alemães são ensinados a se confrontar com o Holocausto. Ao mesmo tempo, leis criminalizam fazer gestos alusivos ao nazismo, exibir símbolos nazistas e relativizar que houve extermínio de judeus, inclusive com pena de prisão.

Nas ruas, é comum topar com pequenos memoriais nas calçadas que homenageiam as vítimas do Holocausto. As chamadas Stolpersteine (“pedras de tropeço”), sinalizam que na casa em frente viveu um judeu morto pelo regime nazista. As placas – são mais de 60 mil em toda a Europa – indicam o nome, a data de nascimento e o dia em que a vítima foi levada ao campo de concentração.

Em muitas partes da Alemanha, cada passo é, de fato, um tropeço na história. Símbolos, memoriais e museus não deixam alemães, imigrantes e turistas ficarem alheios ao passado do país. Isso se reflete em políticas públicas que têm o objetivo de garantir que a verdade sobre o horror do nazismo não seja questionada por boatos e mentiras. E, nesse sentido, a meu ver, a educação escolar tem o papel crucial de formar uma sociedade consciente e informada.

Por: Karina Gomes
Textos correlatos:

A internet, o ódio, os racistas, os xenófobos, os antissemitas e os supremacistas brancos

E quando a “cura” da homossexualidade envolve um Presidente da República

“Sua piada sobre ser homossexual foi muito contraproducente e degradante, como se fosse necessário ‘rezar para acabar com a homossexualidade’ ou como se a homossexualidade fosse uma doença que devesse ser curada”

Gestão do presidente das Filipinas é marcada por uma sangrenta guerra contra o crime e as drogas, incentivando abertamente assassinatos de ‘bandidos’

Rodrigo Duterte es criticado por decir que ‘curó’ su homosexualidad

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, dijo en un evento en Tokio que se había “curado” a sí mismo de la homosexualidad con la ayuda de “mujeres hermosas”.

Duterte hizo estas declaraciones el 30 de mayo durante un discurso dirigido a un público de filipinos.

[Si quieres recibir los mejores reportajes de The New York Times en Español en tu correo suscríbeteaquía El Times]

Durante el discurso, parte del cual fue compartido con los reporteros más tarde, al parecer también intentó insultar a Antonio Trillanes, senador y detractor prominente de las medidas enérgicas contra el narcotráfico que ha implementado Duterte, al decir que el legislador es homosexual.

En una declaración proporcionada por su vocera el 3 de junio, Trillanes dijo: “Después de que admitió su pasado homosexual, estoy comenzando a tener dudas respecto a la verdadera naturaleza de la aparente obsesión de Duterte con mi persona”.

“También es posible que su faceta de líder autoritario sea solo una fachada”, comentó Trillanes. “Pero no importa, porque ese tipo de comentarios por parte de Duterte muestran la mente pervertida y enferma que tiene”.

En sus tres años como presidente,Dutertese ha hecho de una reputación por sus comentarios controvertidos, que a menudo describe como bromas. Con frecuencia ha hablado de la homosexualidad como un insulto, usándola para describir a los rebeldes comunistas, a los sacerdotes católicos y al exembajador de Estados Unidos en su país.

Sin embargo, Duterte también ha expresado otras opiniones que le dieron el apoyo de activistas filipinos defensores de los derechos de las personas homosexuales. Aunquese oponía al matrimonio igualitario en el pasado, ahora dice que lo apoya.

También ha criticado a la poderosa iglesia católica del país, pues ha dicho que un sacerdote abusó sexualmente de él cuando era adolescente.

La homosexualidad no está prohibida en Filipinas. Los filipinos homosexuales tienen relaciones abiertas y, aunque la iglesia católica desaprueba los matrimonios entre personas del mismo sexo, hay una secta cristiana que los realiza.

Algunos activistas filipinos defensores de los derechos de las personas homosexuales dicen que ya se acostumbraron a los arrebatos públicos de Duterte.

“Los comentarios de Duterte son resbalosos como el mercurio”, dijo Danton Remoto, dirigente de Ladlad, un partido político LGBT del país. “Su opinión depende de su público”.

Sin embargo, Rhadem Camlian Morados, cineasta y activista defensor de los derechos de las personas homosexuales, dijo que esta vez el presidente se pasó de la raya.

“Su broma sobre ser homosexual fue muy contraproducente y degradante, como si se necesitara ‘rezar para acabar con la homosexualidad’ o como si la homosexualidad fuera una enfermedad que debe curarse”, comentó Morados.

La Organización Mundial de la Salud dejó de clasificar la homosexualidad como un trastorno mental hace casi treinta años.

Duterte concluyó el evento de Tokio besando a varias mujeres del público en el escenario, una práctica por la que fue criticado el año pasado.

 Por: Jason Gutierrez e Jennifer Jett
LEIA TAMBÉM:
Rodrigo Duterte: quem é o presidente das Filipinas comparado a BBC

“Sua piada sobre ser homossexual foi muito devesse ser curada”

sobre ser homossexual foi muito contraproducente e degradante, como se fosse nque devesse ser curada”

A Paixão de Cristo seria a origem do antissemitismo?

“O antissemitismo moderno tem mais a ver com uma concepção política e de raça, do que com uma discriminação religiosa”. No império romano não era bem visto o monoteísmo da religião judaica e a “crença de que era o povo escolhido por Deus”.

La coronación de espinas, la flagelación y la crucifixión hacen parte del padecimiento que se relata en la Biblia.

Semana Santa: por qué algunos consideran que la pasión de Cristo es el origen del antisemitismo

Antes de que la película “La pasión de Cristo”, de Mel Gibson, llegara a la pantalla grande en 2004, varias agrupaciones judías en Estados Unidos intentaron boicotear su estreno.

La mayoría de estos grupos argumentaba que la película, que relata de manera bastante cruda los últimos momentos de Jesucristo según los evangelios canónicos, promovía el antisemitismo.

Es decir, que servía para promover -con el alcance global del cine de los grandes estudios- el rechazo contra el pueblo judío y su cultura.

Al final el boicot no ocurrió y, en cambio, “La pasión de Cristo” se convirtió en la película para mayores de 18 años más taquillera en la historia del mercado de EE.UU. y Canadá hasta la fecha de su estreno.

Sin embargo, aquella polémica por la película dejó plantada la semilla del debate sobre una antigua cuestión:¿es la narración de la pasión de Cristo la fuente del antisemitismo moderno?

El relato de los eventos que según la creencia cristiana culminaron en la muerte de Jesús, que se conocen como la pasión y están en el centro de las conmemoraciones de la Semana Santa, es presentado en los llamados evangelios canónicos (los cuatro aceptados como legítimos por la Iglesia).

“Pero no es posible dar una respuesta simple a una pregunta como esa. Antes tenemos que definir de qué estamos hablando, ¿de antijudaísmo clásico o antisemitismo moderno?”, le dijo a BBC MundoJonathan Elukin,profesor de historia judeocristiana del Trinity College de Connecticut.

“El antisemitismo moderno tiene que ver más con una concepción política y de raza, que con una religiosa”, explicó el académico.

“Hay que hacer una profunda revisión de la historia donde hay elementos que afirman y a la vez niegan ese vínculo”, señaló al hablar sobre el relato evangélico y el sentimiento de recelo hacia los judíos.

Antisemitismo vs. antijudaísmo

Pero recurramos a las definiciones, en primer término. Antisemita se llama al “enemigo de los judíos, de su cultura o de su influencia”, según el diccionario de la Real Academia Española.

Y el término fue popularizado por el periodista alemánWilhelm Marren varios artículos publicados en el siglo XIX, en donde sugería que la amenaza de los judíos hacia Alemania era racial.

Sin embargo, existen registros documentados de varios escritos antiguos en los que se habla de este “rechazo” y “temor” al pueblo judío, en lo que se conoció como antijudaísmo clásico.

Por ejemplo, el periodista español César Cervera señala que el escritor griegoDiodoro Sículoanotó en su documento “Biblioteca histórica”, del siglo I antes de Cristo, que “los judíos han elevado su odio a la humanidad al nivel de una tradición”.

Varios historiadores, como el alemánPeter Schäfer, también indican el creciente desprecio al judaísmo que se expresaba durante la época de la helenización de Oriente a cargo de Alejandro Magno.

O dentro del Imperio romano, donde no era bien visto el carácter monoteísta de la religión judía como tampoco lo que Schäfer señala como “la creencia de que eran el pueblo escogido por Dios”.

“Es cierto que los romanos no veían bien las costumbres judías, ni el hecho de que solo adoraran a un solo Dios, pero tampoco creo que eso los llenara de temor. Mientras no generaran una rebelión, los romanos tenían cosas más importantes de qué ocuparse que los judíos”, explicó Elukin.

Sin embargo, son varios los académicos que señalan que, tras la muerte de Cristo y la publicación de las primeras versiones de los evangelios, el sentimiento se elevó aún más debido a textos como los del mártir Justino y el propio San Agustín de Hipona.

Justino, quien murió hacia el año 168 d. C., es reconocido como uno de los primeros apologistas cristianos y señaló en varios textos quelos judíos eran culpables de perseguir cristianos, y que lo habían hecho desde que “habían matado a Jesús”.

Mientras que San Agustín, uno de los principales pensadores cristianos de la Edad Media, señaló que -aunque había que promover la coexistencia pacífica con los judíos-“ellos no podrán escapar al castigo divino de ser culpables de la muerte de Cristo”.

“Desde el siglo II,la Iglesiacatólica desarrolló una teología altamente hostil al judaísmo“, escribió la historiadora italiana Anna Foa.

“Y se desarrolló la que fue llamada ‘Teología de la sustitución’: con la llegada de Cristo, Dios habría reemplazado la antigua elección (o preferencia) por los judíos con su nuevo favoritismo por los cristianos”, agregó.

Después de que, pasada la Edad Media,el judaísmo volviera a obtener su condición de “igualdad”, avanzara la secularización y dejara de ser una minoría perseguida, comenzó otro tipo de recelo: el económico y racial.

“Desde el siglo XIX, comenzaron a verse en Europa nociones en contra del pueblo judío como una amenaza económica y política que debía ser erradicada”, anotó Elukin.

“Ahí es cuando se comienza a hablar de antisemitismo moderno, que alcanzó su máximo punto con el holocausto nazi”, añadió.

¿Tuvo algo que ver la Pasión de Cristo?

Durante la Edad Media, el judaísmo se convirtió en una religión minoritaria en Occidente, dominado por el cristianismo.

Pero muchos historiadores rechazan la versión de que los evangelios, los escritos de Justino -que hacían especial énfasis en el papel de los judíos en la pasión y muerte de Jesús- y algunos textos de San Agustín generaran un sentimiento antijudío.

“Es seguro que los evangelios no tienen nada que ver con este sentimiento. El de San Juan, supuestamente el antisemita, afirma que la salvación viene de los judíos”, le dijo a BBC Mundo el académico mexicano Jean Meyer.

Meyer, que escribió el libro “La Fábula del crimen ritual: el antisemitismo europeo 1880-1914”, había señalado en un artículo publicado en el diario El Universal que hasta el propiopapa emérito Benedicto XVI había dicho que “esa afirmación no tiene fundamento y que ningún cristiano puede responsabilizar a los judíos de la muerte de Jesús”.

“La muerte de Cristo,lo dice el propio catecismo de la Iglesiacatólica, fue el efecto de su voluntad y no de la violencia de sus enemigos“, agregó el experto mexicano.

A esta teoría se suma Elukin, quien hace referencia a San Agustín.

“Es cierto que en algunos escritos de San Agustín hay referencias que podrían verse como antijudías, pero lo claro es que él siempre señaló al pueblo judío como responsable de la salvación en la que creen los católicos”, dijo.

Y añadió: “San Agustín marca, por ejemplo, que el cristianismo toma el Antiguo Testamento de la tradición judía, otorgándole de esta manera (al judaísmo) una condición de religión ancestral”.

Del otro lado

Sin embargo, hay posturas que apoyan, desde el punto de vista histórico, que el origen del antisemitismo descansa no tanto en el acontecer de la pasión de Cristo como tal, sino en las interpretaciones de esos momentos que varios autores hicieron a través de los siglos.

“El origen del antisemitismo se radicaen los primeros años de la cristiandad, pero no tanto por el hecho de la pasión de Cristo, sino por los debates que se extendieron por siglos entre el judaísmo y el nuevo cristianismo”, le dijo a BBC Mundo Monika Schwarz-Friesel, experta en temas religiosos de la Universidad Técnica de Berlín.

En su libro “Dentro de la mente del antisemitismo”, Schwarz-Friesel señala que el “antisemitismo tiene un origen que se puede revisar dos milenos para atrás,que no se limita a acciones concretas sino a simple verbalizaciones-frases despectivas sobre los judíos- que se han hecho comunes a través de los años”.

“Y todo esto ocurrió cuando el judaísmo y el cristianismo se separaron, y el odio religioso pasó de mano en mano,en una seguidilla que tuvo una duración de 2.000 años”, explicó.

“Entre muchas cosas, la acusación de que Jesús fue asesinado por los judíos de acuerdo a su ley hebraica tuvo que ver con este odio primario”, agregó la académica.

Sin embargo, Schwarz-Friesel concluye que esa visión -que los judíos eran los culpables- cambió con los años dentro de la Iglesia católica, especialmente por la evidencia de que era poco probable que se aplicara la ley judía cuando la región estaba bajo el total control de los romanos.

Lo cierto es que el debate continúa en un momento en que el sentimiento antisemita vuelve a crecer de manera alarmante en Europa y tanto la Iglesia católica y como los referentes del judaísmo intentan aumentar las instancias de diálogo para erradicar ese sentimiento.

Fonte: BBC Mundo

Por: Alejandro Millán Valencia
Textos correlatos:

A que se deve o ressurgimento do antissemitismo?

Não é surpresa encontrar um ressurgimento do antissemitismo numa época de instabilidade política e econômica prolongada, segundo historiadores e analistas, quando os cidadãos de diversas tradições políticas e culturais procuram explicações superficiais (bode expiatório) a injustiças repentinas e complexas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó el cementerio judío de Quatzenheim, donde las tumbas fueron vandalizadas con esvásticas el mes pasado. Foto del pool por Frederick Florin

¿A qué se debe el resurgimiento del antisemitismo?

BERLÍN — Esvásticas pintarrajeadas en un cementerio judío en Francia. Una campaña política antisemita del gobierno de extrema derecha de Hungría. Un grupo de legisladores del Partido Laborista en el Reino Unido renunciaron a ese movimiento político debido al arraigado antisemitismo. En un carnaval belga flotaban figuras inflables de judíos ortodoxos sentados en costales de dinero. Todo eso ocurrió tan solo en los últimos meses.

El aumento de ese tipo de incidentes en Europa y Estados Unidos muestra el resurgimiento en el siglo XXI de un viejo prejuicio que —con diversos enfoques— fusiona ideologías que de otro modo no coincidirían. Esto sucede en el contexto de una creciente incertidumbre económica mundial, un énfasis en los discursos sobre la raza y la identidad nacional, y una profunda polarización entre la izquierda y la derecha en Europa y Estados Unidos sobre el conflicto entre Israel y Palestina.

“Hay un patrón ideológico común”, dijo Günther Jikeli, experto en antisemitismo europeo de la Universidad de Indiana. “Se considera que el mundo se encuentra en una mala situación, y que lo que evita que se convierta en un mejor lugar son los judíos”.

El antisemitismo se ha convertido en una sección del diagrama de Venn de la política actual, en el que la extrema derecha puede coincidir con sectores de la extrema izquierda, la periferia islamista radical de Europa e incluso políticos de los dos principales partidos de Estados Unidos.

Esa confluencia es nueva, dicen los expertos, al igual que el surgimiento de un gobierno israelí que colabora con aliados de extrema derecha que elogian a Israel, aunque fomentan el prejuicio antisemita en sus países.

“Genera un entorno muy confuso en el que la situación es menos clara que en el pasado”, dijo Samuel Ghiles-Meilhac, experto en historia judía del Institut d’Histoire du Temps Présent, un grupo de investigación financiado por el gobierno en Francia.

Las encuestas sugieren que las actitudes antisemitas quizá no sean más generalizadas en la actualidad que en el pasado, sobre todo en Europa occidental, donde la conmemoración del Holocausto se ha vuelto un ritual para la mayoría de los gobiernos.

A pesar de esto, la gente intolerante parece haberse vuelto más descarada. “Eso es preocupante porque significa que se ha vuelto normal actuar de manera antisemita”, dijo Jikeli.

Eso incluye actos de violencia. En 2018, Francia registró un aumento del 74 por ciento en comparación con el año anterior de los incidentes antisemitas, con más de 500 ataques, incluyendo el asesinato de una sobreviviente del Holocausto en su propia casa. El presidente Emmanuel Macron dijo que ese incremento era el peor nivel de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, a lo largo del mismo periodo, los ataques antisemitas violentos —62 de ellos— aumentaron un 60 por ciento, mientras que todos los crímenes antisemitas aumentaron casi un diez por ciento hasta alcanzar la cifra de 1646, según estadísticas gubernamentales.

En toda Europa la popularidad de la extrema derecha ha aumentado debido a la incertidumbre económica y el temor a la migración, casi el 90 por ciento de los judíos creen que el antisemitismo ha aumentado en sus países en los últimos cinco años, de acuerdo con encuestas de la Unión Europea.

“Actualmente, la clase política dominante europea y estadounidense, incluso presidentes, jefes de gobierno y primeros ministros, no vacilan en vincularse o adoptar abiertamente mensajes y memes antisemitas”, dijo David Nirenberg, decano de la Divinity School de la Universidad de Chicago y experto en historia judía. “La utilidad electoral del antisemitismo me resulta nueva, nuevamente flexible, y, por lo tanto, nuevamente peligrosa”, agregó Nirenberg.

Los partidos de extrema derecha a menudo presentan a los judíos como una amenaza cosmopolita a la identidad nacional, sobre todo en regiones donde el estereotipo se ha utilizado históricamente. En Hungría, el primer ministro Viktor Orban ha logrado representar al multimillonario judío George Soros como un instigador secreto de la inmigración musulmana.

En Polonia, el mes pasado un diario de extrema derecha que se vende dentro del Parlamento publicó en su primera plana el titular “Cómo detectar a un judío” junto a la denuncia de un historiador que investiga la complicidad polaca en el Holocausto.

En la extrema izquierda, algunos políticos han asociado a los judíos con el fracaso del capitalismo y las conspiraciones acerca de su supuesto control de la economía global. Esas quejas ahora se escuchan entre los radicales del movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

El presidente Donald Trump encarna las contradicciones del momento. Trump ha cortejado abiertamente a los nacionalistas blancos diciendo que tienen en sus filas a “algunas personas muy decentes”, aun cuando marcharon al estilo del Ku Klux Klan, haciendo saludos nazis con el brazo extendido y coreando consignas como “Los judíos no nos remplazarán”.

Miembros de los movimientos de extrema derecha lideraron una marcha de antorchas en Charlottesville, Virginia, en 2017. Edu Bayer para The New York Times

Al mismo tiempo, el presidente ha presumido de su relación cercana con el primer ministro Benjamín Netanyahu y ofreció su apoyo total a Israel, como quedó claro con el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, a pesar del progreso nulo respecto de un acuerdo con los palestinos.

No es sorprendente encontrar un resurgimiento del antisemitismo en una época de inestabilidad política y económica prolongada, según dicen los historiadores y analistas, cuando los ciudadanos de diversas tradiciones políticas y culturales están buscando explicaciones fáciles a injusticias repentinas y complejas.

Así como en el pasado los judíos fueron un chivo expiatorio instantáneo durante épocas de ansiedad por los cambios sociales o problemas económicos globales, ahora vuelven a serlo, dijo Stefanie Schüler-Springorum, jefa del Centro para la Investigación Antisemita en Berlín.

El gobierno israelí encabezado por Netanyahu, con una inclinación cada vez más pronunciada a la extrema derecha, es un punto de divergencia para las distintas vertientes del antisemitismo contemporáneo.

Los personajes políticos de extrema derecha como Orban se han acercado a Israel, mientras que los antisemitas de izquierda lo repudian. A ambos grupos los mueve el mismo motivo: perciben a Israel como un país que ha hecho lo mejor que puede para preservar su carácter religioso y étnico a costa de una minoría musulmana.

La principal diferencia es que Orban, el primer ministro de otro país pequeño que lucha para preservar su identidad étnica, considera una virtud el proceder de Israel, mientras que los detractores de izquierda de Israel, como los simpatizantes del líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, en general no lo ven así.

“Corbyn dice que Israel es un Estado que viola los derechos humanos de manera extraordinariamente beligerante y defiende su integridad a toda costa en detrimento de los musulmanes”, dijo David Hirsh, sociólogo del Goldsmiths College, de la Universidad de Londres, y detractor de Corbyn que hace campañas en contra del boicot académico de Israel. “Pero sospecho que la gente de la extrema derecha tiene exactamente la misma imagen de Israel: que es un país beligerante que se defiende en contra de los musulmanes”.

Netanyahu y Orban comparten un enfoque sobre la política interna: antipatía por las voces liberales, incomodidad con las minorías musulmanas y voluntad de trabajar con la extrema derecha.

Como Orban en Hungría, Netanyahu ha presentado legislación que va tras las organizaciones de la sociedad civil que reciben financiamiento del extranjero. Su gobierno ha prohibido que las personas que no son judías ejerzan el derecho a la autodeterminación y ha eliminado el árabe como una de las lenguas oficiales de Israel.

Aunque la relación entre Netanyahu y Orban conflictúe a algunos en la diáspora judía, quizá no sea tan inquietante para los israelíes, dijo Yossi Shain, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv.

Orban apoya el derecho de Israel a existir, mientras que sus detractores son percibidos por algunos israelíes como
personas que “degradan el nacionalismo de Israel y su derecho a existir”, dijo Shain, autor de un libro de próxima publicación que aborda el tema.

“Además, para los israelíes, ese es el núcleo del antisemitismo en la era moderna”.