Seita sexual ultrassecreta de Nova York

Mulheres, em especial poderosas e influentes, faziam juramentos secretos para se converter em “escravas” vitalícias de Raniere, o “amo” ou “amo supremo”. “…e poderíamos ter um candidato a um cargo político”

Lauren Salzman, una de las exintegrantes de Nxivm, camino a la corte el 20 de mayo Seth Wenig/Associated Press

Marcas, flagelación y castigos: el testimonio de otra ‘esclava’ de la secta de Nxivm

La ceremonia para marcarlas sucedió en 2017 dentro de un hogar en Albany, Nueva York, donde las integrantes del grupo Nxivm tuvieron su rito de iniciación para una nueva participante de la secta ultrasecreta dentro de la organización.

Esa nueva integrante, Lauren Salzman, testificó que la hicieron arrodillarse y decir: “Amo, por favor, márcame, sería un honor, un honor que quiero portar por el resto de mi vida”. Luego la sostuvieron en una mesa para dar masajes mientras alguien usaba una herramienta de cauterización para quemarla con las iniciales de Keith Raniere, el líder de Nxivm, en una zona cercana a la cadera.

“Fue lo más doloroso por lo que he pasado”, dijo Salzman durante el segundo día de su testimonio en el juicio contra Raniere, quien está acusado de tráfico sexual y asociación delictuosa.

Salzman también declaró que un grupo de mujeres perteneciente a la secta sexual dentro del grupo llamada Nxivm fueron sujetas a castigos sádicos que incluían azotes con una correa de cuero.

La testigo señaló que las mujeres hacían compromisos secretos para convertirse en “esclavas” vitalicias de Raniere y lo llamaban “amo” o “amo supremo”.

Se comunicaban mediante aplicaciones encriptadas de teléfono, llevaban a cabo tareas y ejercicios diseñados por él y aceptaban los severos castigos si se pensaba que habían fallado en sus obligaciones.

Dichos castigos podían incluir mantener posiciones forzadas o dolorosas, quedarse de pie descalzas sobre la nieve, tomar duchas de agua fría y azotarse mutuamente el “trasero desnudo” con la correa, afirmó Salzman. Recuerda que una vez Raniere llegó mientras se estaban azotando para decirles que se aseguraran de mover las muñecas de determinada forma para infligir el máximo dolor.

“Estas cosas comenzaron a volverse escalofriantes”, comentó. “Me preocupaba fallar”.

Salzman, cuya madre fue cofundadora de Nxivm, dio una descripción detallada de los mecanismos que Raniere y sus seguidoras más fieles utilizaban para humillar y subyugar a mujeres, muchas de las cuales,según los fiscales,eran forzadas a tener relaciones sexuales con él.

Raniere, de 58 años, cofundó Nxivm [néxium] con Nancy Salzman como una organización de autoayuda en la década de 1990. Cerca de 16.000 personas tomaron cursos de Nxivm y algunas pagaron decenas de miles de dólares.

[Lee nuestro reportajesobre el funcionamiento de Nxivm]

Raniere ahora está imputado por cargos que incluyen asociación delictuosa, extorsión, trabajos forzados y tráfico sexual. Durante las últimas semanas, cinco mujeres que también fueron acusadas, incluyendo a Nancy y Lauren Salzman, se han declarado culpables.

En su testimonio, Lauren Salzman, de 42 años, describió las operaciones internas de una secta clandestina dentro de Nxivm llamada The Vow (el voto) o DOS, en la que las participantes eran o “amas” o “esclavas”,y eran marcadascon las iniciales de Raniere.

Salzman era una “ama de primera línea”, es decir, una integrante de alto rango de DOS. El nombre del grupo, según se dice, eran las siglas de una frase en latín que puede traducirse como “Dominio de las Acompañantes Femeninas Obedientes”. Debido a su papel dentro de la secta, Salzman pudo dar un panorama amplio y detallado de la forma en que estaba estructurada la comunidad para crear un grupo de mujeres que obedecieran ciegamente las órdenes de Raniere y se sometieran a su control.

Según ella, el principal interés del grupo era venerar a Raniere y fomentar un ambiente de “obediencia y confidencialidad totales”.

Salzman testificó que Raniere reclutó a las primeras ocho amas de primera línea del grupo y que las consideraba sus esclavas. Cada una de las ocho reclutó a sus propias esclavas, en grupos separados llamados estirpes, y esas esclavas, a su vez, reclutaron a otras.

De acuerdo con ella, en total había cuatro niveles de esclavas en la pirámide, cada una de las cuales rendía cuentas a su ama del nivel superior. Todas le rendían cuentas en última instancia a Raniere, el “amo supremo”.

Las reclutas pasaban por cinco etapas, empezando como “aspirantes” que entregaban material personal comprometedor o propiedades como garantía o colateral para demostrar su compromiso. Después de unirse al grupo, proporcionaban todavía más información o material para quedar “totalmente garantizadas”, lo que significaba que podían ser objeto de chantaje.

Una integrante del grupo, Rosa Laura Junco, compró una “casa de sororidad” para las integrantes de primera línea en elpueblo de Waterford, cerca de Albany. Ahí celebraban reuniones frecuentes, y se quitaban la ropa para tomarse fotografías desnudas y enviarlas a Raniere, señaló Salzman.

Mencionó que había planes de construir un “calabozo” en el sótano de la casa que iba a incluir una jaula en la cual alguien dispuesta a “entregarse”, en presunto favor de su crecimiento personal, podría ser encerrada durante horas o días, o incluso más tiempo.

De acuerdo con Salzman, las integrantes de DOS se comunicaban a través de programas encriptados como Telegram y Signal. La agrupación era tan secreta que sus integrantes no siempre conocían las identidades de las demás.

También declaró que Raniere sometía a las integrantes a “ejercicios de disposición” en los que enviaba, en momentos inesperados, mensajes de texto que todas las integrantes del grupo debían responder en un lapso corto.

El objetivo de estos ejercicios, según la testigo, era reafirmar la idea de que responder al amo era la parte más importante de la vida de una esclava.

Una de las tareas específicas de Salzman era editar las enseñanzas y las ideas de Raniere acerca de DOS para crear un libro que iba a servir como una especie de texto de referencia y manifiesto. Salzman declaró que iban a poner el libro en un lugar seguro, tal vez atornillado a una pared, pero iba a estar disponible para referencia en ciertas circunstancias.

Los fiscales del juicio proyectaron en una pantalla algunos extractos del manuscrito, el cual exhortaba a las lectoras a pensar: “Por qué tu amo es mejor que el resto de la gente”. Incluía la orden “Siempre haz que tu amo se vea bien” y decía que todas las esclavas debían enlistar a todas las personas que conocían —“incluyendo a sus madres”— y considerar quién debía unirse a la comunidad.

“El placer más grande para la mejor esclava es ser la herramienta primordial de su amo”, decía uno de los pasajes. “Entregas tu vida, mente y cuerpo para un uso incondicional”.

Salzman mencionó que entre las principales prioridades de Raniere estaba el reclutamiento de más integrantes para DOS, en especial personas que pudieran serpoderosas o influyentes. Tan solo ella, declaró, tenía veintidós esclavas en su estirpe. También dijo que Raniere esperaba tener sedes en todo Estados Unidos.

“Creo que se imaginó que habría miles o millones de personas en la comunidad”, dijo Salzman. “Que tal vez podríamos tener un candidato de DOS para un cargo político”.

Formulan cargos contra el líder de Nxvim, agrupación secreta que marca a las mujeres

O segredo nazista da segunda família mais rica da Alemanha

Albert Reimann e Albert Reimann Jr. eram antissemitas, partidarios entusiastas de Hitler, seguidores do Partido Nacional Socialista e adeptos da teoria racial.

Peter Harf, uno de los dos directivos administradores de JAB Holding y portavoz de la familia Reimann Soeren Stache/DPA vía Associated Press

El secreto nazi de la segunda familia más rica de Alemania

BERLÍN — La segunda familia más adinerada de Alemania construyó su fortuna multimillonaria con las donas de Krispy Kreme, los zapatos de Jimmy Choo y los perfumes de Calvin Klein. Y con trabajo forzado durante la era nazi.

La familia Reimann, que controla el conglomerado de bienes de consumo masivo JAB Holding Company, pidió a un historiador que indagara en los archivos de la empresa para revisar sus actividades durante los doce años del Tercer Reich.

Las primeras revelaciones de esa investigación, que surgen 74 años después de la Segunda Guerra Mundial, son condenatorias.

Albert Reimann padre y su hijo,  Albert Reimann Jr., quienes dirigieron la compañía en los años treinta y cuarenta, eran antisemitas y partidarios entusiastas de Hitler; permitieron el trabajo forzado de personas en la planta de químicos industriales en el sur alemán y también en su propio hogar.

Las trabajadoras de Europa del este fueron forzadas a hacer fila desnudas afuera de las barracas de la fábrica. Quienes se rehusaban eran abusadas sexualmente. Los empleados eran golpeados y pateados, incluida la mujer rusa que limpiaba la casa familiar de los Reimann.

La noticia sobre el historial oscuro de la familia fue publicado primero por el tabloide Bild, el 24 de marzo. Peter Harf, portavoz de la familia y uno de los dos directivos administradores de JAB Holding, dijo que los hallazgos del historiador contratado sí “encajan completamente” con lo que sospechaba la familia.

“Reimman padre y Reimann hijo fueron culpables”, dijo Harf. “Debían estar en prisión”.

La explotación de personas por trabajo forzado era común en Alemania durante la guerra, cuando había escasez de mano de obra. Alrededor de 12 millones de personas de más de una decena de países europeos fueron secuestradas por los nazis y forzadas a trabajar para apoyar los esfuerzos bélicos alemanes. En su punto más álgido, la mano de obra forzada sumaba 20 por ciento de todos los trabajadores en Alemania.

Las granjas y complejos industriales relevantes para la campaña de guerra eran prioritarias para la oficina gubernamental que repartía a los trabajadores: mujeres y hombres arrebatados de sus hogares en territorios controlados por los nazi o prisioneros de guerra.

El caso de los Reimann destaca sobre todo por la brutalidad tan detallada en los documentos y porque tanto padre como hijo sí estuvieron directamente involucrados en el abuso, según Andreas Wirsching, director del Insituto Leibniz de Historia Contemporánea, con sede en Múnich.

“Era muy común que las empresas usaran mano de obra forzada, pero no tan común que el jefe de una empresa estuviera en contacto físico directo con esas personas”, dijo Wirsching.

Se reporta que Albert Reimann padre, quien falleció en 1954, y Reimann hijo, quien murió en 1984, nunca hablaron de la era nazi después de la guerra. Fue hasta mediados de la década de 2000 que la generación más joven de la familia empezó a revisar documentos antiguos de la empresa y se encontró con el material que sugería que el padre y el abuelo habían sido nazis comprometidos.

En 2014 la familia le pidió a Paul Erker, historiador económico de la Universidad de Múnich, que documentara esa posible historia. Erker sigue realizando sus investigaciones y lo que se sabe hasta ahora es un corte inicial de lo que presentó.

“Estamos atónitos”, dijo Harf. “Nos avergüenza y nos hace palidecer”.

Harf dijo que el reporte de Erker estará completo el año siguiente y entonces lo harán público. La familia planea donar 10 millones de euros, unos 11,3 millones de dólares, a alguna organziación caritativa; aún no identifican cuál.

En 2000 el gobierno alemán ya había establecido un fondo de 10.000 millones de marcos, ahora 5100 millones de euros, para compensar a quienes fueron forzados a trabajar; la mitad del dinero proviene de empresas como Siemens, Deutsche Bank, Daimler y Volkswagen.

Es larga la lista de empresas alemanas reconocidas que obtuvieron ganancias con mano de obra forzada y otros delitos de la era nazi, y cada compañía tardó varias décadas en revelar los casos conocidos.

Daimler fue de las primeras, en los años ochenta. La fabricante de Mercedes usó casi 40.000 trabajadores como mano de obra forzada hacia finales de la guerra. Volkswagen usó unas 12.000 personas, incluidos prisioneros de campos de concentración que estaban en un sitio dedicado a surtir a la empresa. Hugo Boss produjo los uniformes negros de la agencia policial y de seguridad SS. Deutsche Bank y varias otras empresas obtuvieron ganancias con la incautación de bienes de personas judías.

Los Reimann armaron su fortuna inicial con una empresa química que se volvió Reckitt Benckiser, el gigante de productos para el consumidor valuado en 58.000 millones de dólares cuyas marcas incluyen a Lysol. Luego usaron parte de esa riqueza para establecer JAB, conglomerado que se volvió en uno de las mayores empresas al consumidor con la compra de otras empresas.

JAB ha gastado miles de millones para competir con Starbucks o Nestlé con la adquisición de cadenas como Peet’s Coffee&Tea, Krispy Kreme o Pret A Manger.

También controla la empresa de cosméticos Coty, es dueño de las fragancias de Calvin Klein y antes tenía marcas de moda de lujo como Jimmy Choo.

El año pasado hubo estimados de que la fortuna de los Reimann rondaba los 33.000 millones de euros, según la publicación financiera Manager Magazin. Aparece en la segunda posición en varias listas de las familias más adineradas de Alemania.

Con base en lo descubierto hasta ahora, el historiador Wirsching sugirió que los Reimann no solamente eran oportunistas del Tercer Reich, sino verdaderos seguidores del Partido Nacionalsocialista. Padre e hijo se unieron a las filas del partido y dieron donaciones a la SS desde antes de que Hitler asumiera control del país. En julio de 1937, Albert Reimann hijo le escribió una carta al líder de la SS, Heinrich Himmler, quien supervisó e impulsó el Holocausto.

“Somos un negocio familiar íntegramente ario desde hace más de cien años”, escribió Riemann hijo. “Los dueños somos adeptos incondicionales de la teoría racial”.

En 1943, un total de 175 empleados de la empresa —un tercio de toda la nómina— eran personas de mano de obra forzada, según el reporte publicado el 24 de marzo por Bild. Además de personas rusas y de Europa del este, los Reimann usaron a prisioneros de guerra franceses.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, los Reimann fueron investigados por los aliados. El reporte de Bild indica que Francia les prohibió continuar con sus actividades empresariales, pero que los estadounidenses revirtieron ese fallo.

Nos Estados Unidos é permitido o castigo físico em escolas de dezenove estados

 Mais de 106.000 crianças (em especial os negros, os discapacitados e os do sexo masculino) foram fisicamente disciplinadas em escolas públicas entre 2013-2014. Há uma forte resistência para acabar com essa prática.

El castigo corporal, que incluye métodos como pegar con una palmeta, es permitido en diecinueve estados de Estados Unidos, principalmente en el sur del país. Mark Graham para The New York Times.

 

En Estados Unidos aún se permite el castigo corporal en las escuelas de varios estados

El castigo corporal está prohibido en los centros de entrenamiento militar de Estados Unidos y ya no puede utilizarse como condena para un delito. Está prohibido en los programas de educación temprana para familias de bajos ingresos, conocidos como Head Start, así como en la mayoría de los centros de detención juvenil.

Sin embargo, en muchos estados de Estados Unidos hay un lugar donde está permitido dar golpes, nalgadas o cachetadas: la escuela.

De acuerdo con la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación, más de 106.000 niños fueron físicamente disciplinados en escuelas públicas durante el año escolar 2013-2014, el año más reciente del que se tienen estimaciones de datos a nivel nacional.

A pesar de que esa cifra ha disminuido con el paso de los años, algunos investigadores han descubierto que los estudiantes de raza negra, los varones y los alumnos con alguna discapacidad siguen recibiendo castigos físicos con mayor frecuencia que el resto de sus compañeros.

Los proyectos de ley que proponen una prohibición absoluta del castigo corporal no han cobrado mucho impulso; sin embargo, en los últimos dos años Tennessee y Luisiana han modificado sus leyes con el fin de proteger a los niños con discapacidad, quienes son algunas de las personas más vulnerables en esos estados.

Estos son cinco aspectos importantes sobre esta práctica y los motivos que explican por qué ha perdurado.

El castigo físico sigue siendo legal en diecinueve estados

Los castigos corporales, que se definen como pegar con una palmeta, dar nalgadas u otras formas de disciplina física,son legales en las escuelas públicas de diecinueve estados, principalmente los del sur, y también están permitidos en las escuelas privadas de 48 estados.

Los estudiantes normalmente reciben nalgadas administradas con palmetas de madera, que pueden medir hasta 60 centímetros de largo y varios centímetros de ancho.

Esta práctica mantiene su legalidad gracias a una decisión que la Corte Suprema tomó hace más de cuarenta años. En el caso de Ingraham contra Wright de 1977, la corte dictaminó que el castigo corporal en las escuelas públicas era constitucional, lo que implicaba que cada estado podía establecer sus propias reglas con respecto a las medidas físicas para disciplinar a los estudiantes.

Ningún otro caso de castigo físico ha llegado a los tribunales supremos desde entonces.

Aunque son diecinueve los estados que permiten el castigo corporal, hay distritos escolares dentro de esos estados que rechazan estos escarmientos físicos y fomentan otras formas de disciplina, o dejan que los padres decidan las medidas, lo cual en ocasiones ha provocado que la práctica desaparezca casi por completo.

En Carolina del Norte, el último distrito escolar que permitía la reprensión física, se votó en octubre para prohibir la práctica, con lo cual quedó erradicada por completo en el estado, a pesar de que técnicamente sigue siendo legal.

En ciertos lugares, especialmente en algunas zonas rurales, muchos padres consideran que es culturalmente admisible, e incluso preferible, que un niño reciba unos cuantos bofetones a una suspensión.

“Los distritos que todavía implementan el castigo corporal realmente lo defienden y están convencidos de que ‘funciona’ para cambiar la conducta de los alumnos” a pesar de que “no existe ninguna investigación que respalde ese argumento”, dijo Elizabeth T. Gershoff, profesora de Desarrollo Humano y Ciencia Familiar en la Universidad de Texas, campus Austin, que ha estudiado los métodos físicos de disciplina en las escuelas públicas.

Los castigos no se distribuyen equitativamente

Uninformereciente de la Oficina para la Responsabilidad del Gobierno (GAO), en el que se analizaron datos a nivel federal del año escolar 2013-2014, encontró que los estudiantes de raza negra, los varones y los alumnos con alguna discapacidad reciben castigos con mucha más frecuencia que sus compañeros. Por ejemplo, los niños de raza negra tuvieron una representación excesiva de 22 puntos porcentuales entre los estudiantes que eran reprendidos físicamente.

Enun estudioanterior publicado en la revista Social Policy Report se analizaron los datos del año escolar 2011-2012 y se encontraron desigualdades parecidas. Según los datos estudiados, tanto en Alabama como en Misisipi, era cinco veces más probable que los niños de raza negra recibieran un castigo físico en comparación con los de piel blanca.

Ambos análisis demostraron que los niños tenían probabilidades mucho más altas de ser disciplinados con golpes que las niñas, y las disparidades en materia de discapacidad eran demasiado frecuentes.

Los legisladores intentan proteger a los estudiantes con discapacidad

Durante los últimos dos años, los legisladores de Tennessee y Luisiana han aprobado leyes que prohíben el castigo físico para los estudiantes con discapacidad.

Los funcionarios de Tennessee descubrieron que los niños con discapacidades recibían escarmientos físicos mucho más a menudo que otros alumnos en casi un 80 por ciento de las escuelas públicas del estado que hacían uso del castigo corporal. Los detalles se incluyeron enun informede la oficina del auditor del estado de Tennessee para la responsabilidad en la investigación y la educación, en el cual se utilizaron datos a nivel federal con el fin de analizar cuatro años académicos distintos.

Del mismo modo, en Luisiana los estudiantes con discapacidad eran castigados con una frecuencia desproporcionada con respecto a sus demás compañeros.

Los legisladores en ambos estados han intentado prohibir por completo los actos físicos de disciplina, pero se han topado con una fuerza de resistencia.

“Es la papa caliente que nadie quiere tocar”, opinó Anna Caudill, directora ejecutiva de Post Adoption Learning Services, una organización con sede en Tennessee que apoyó la aprobación del proyecto de ley que protege a los estudiantes con discapacidad.

Esto se debe en parte a que “la gente se reserva la potestad de disciplinar a sus hijos como mejor le parezca”, agregó Caudill.

En ese tenor, la nueva ley de Tennessee todavía permite que los padres de niños discapacitados opten por la reprensión física. Fue una adición necesaria para lograr que la legislación se aprobara, de acuerdo con el representante estatal Jason Powell, el promotor principal del proyecto de ley.

“Se me pidió que cediera en ese aspecto”, admitió Powell en una entrevista, no sin antes añadir que “detestó incluir” esa disposición.

La última vez que un estado prohibió el castigo corporal fue hace casi más de una década

Siguiendo el ejemplo de muchos otros estados, Nuevo México prohibió los castigos físicos en 2011. Sin embargo, no ha habido ninguna otra prohibición del estilo a nivel estatal desde entonces.

En diciembre, un legislador de Kentucky presentó anticipadamente un proyecto de ley que pretendía acabar con el uso de nalgadas, sacudidas o azotes en las escuelas del estado. En 2017, un proyecto de ley similar no fue aprobado.

También se han frenado esfuerzos a nivel federal, pese a la audiencia que realizó el congreso en 2010 ante el Subcomité de la Cámara de Representantes para las Familias y Comunidades Saludables.

Se han presentado varios proyectos de ley a lo largo de los años con el objetivo de prohibir los castigos físicos, el más reciente en 2017. No obstante, hasta el momento no ha habido un debate ni una votación al respecto dentro de la Cámara de Representantes, según comentó Gershoff.

“Creo que uno de los motivos por los que no ha avanzado la legislación es que los ciudadanos no están enterados de que esto todavía sucede”, afirmó. La mayoría de los estadounidenses “muy probablemente asumen que es ilegal en todo el país”.

Los datos sobre el castigo físico a nivel federal son limitados

Todo lo que se sabe acerca del castigo corporal en Estados Unidos a nivel nacional se reduce a un conjunto de datos administrado por la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación de ese país.

Sin embargo, el alcance de los datos a nivel federal es un poco restringido.

A pesar de que clasifica a los estudiantes por raza, género y condición de discapacidad, no revela el tipo de discapacidad que tiene cada alumno.

Los datos tampoco clarifican la clase de castigo físico que recibió el estudiante, si el contacto físico requirió de tratamiento médico posterior o la razón por la que el alumno recibió el castigo.

En algunos estados de Estados Unidos se está trabajando para recabar datos más allá de lo que exige el gobierno federal. Este año, Tennessee promulgó una nueva ley que requiere que las escuelas incluyan detalles adicionales en sus reportes, incluyendo la razón detrás de cada castigo corporal. Estos datos podrían ser una guía para esfuerzos futuros que buscan prohibir los castigos físicos en su totalidad.