Nesta igreja não é necessário crer em Deus

É presbiteriana mas frequentada por católicos romanos, judeus e ateus. Não é necessário compartilhar uma crença no deus cristão nem em qualquer outro. Sua agenda social é mais importante do que a religiosa.

Gabby Jones para The New York Times

La iglesia activista donde no importa si crees en Dios

En las reuniones en la Rutgers Presbyterian siempre hay fieles presbiterianos, claro. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, también hay católicos romanos y judíos, así como algunas personas que se consideran a sí mismas solo algo espirituales. En un sermón dominical reciente, en el que se habló de los peligros de los vegetales genéticamente modificados, estaba Valerie Oltarsh-McCarthy, quien en realidad es atea.

“Nunca pensé que fuera a suceder esto”, comentó Oltarsh-McCarthy, en referencia al vínculo que ha forjado con la comunidad de la iglesia, aunque no con los dogmas de su fe. Según la mujer, lo que la llevó a la iglesia fue “algo en el espíritu de Rutgers y algo en el espíritu del mundo exterior”.

Katharine Butler, una artista, se sintió atraída a asistir a Rutgers Presbyterian cuando pasó caminando al lado de un letrero en la calle que promocionaba el activismo ambientalista de la iglesia. Pronto, Butler también se involucró en aspectos más tradicionales del recinto religioso.

“No puedo creer que esté haciendo esto; cantando y participando en todas esas cosas”, dijo Butler. “Fue maravilloso encontrar toda una colectividad involucrada en la comunidad y en ayudar”.

Normalmente, el tejido conectivo para cualquier congregación es tener una fe compartida.

No obstante, Rutgers, una iglesia relativamente pequeña ubicada en el Upper West Side de Manhattan, funciona distinto. No es necesario compartir una creencia en el dios cristiano ni en cualquier otro. En cambio, la comunidad está unida por otras convicciones y se reúne para trabajar en iniciativas de justicia social, activismo de combate al cambio climático, programas de alimentación para personas indigentes y un grupo de apoyo a familias refugiadas.

Los lugares de culto —entre ellos iglesias cristianas de una gran variedad de denominaciones, así como sinagogas— se han posicionado en Estados Unidos como fuerzas impulsoras de ciertos temas progresistas, pues en ese país promueven el activismo en causas de justicia social e invitan a unirse a la comunidad LGBTQ. Sin embargo, los académicos especializados en religión afirman que Rutgers parece estar en una nueva posición: su agenda social en ciertos aspectos ensombrece a la religiosa.

“Rutgers se ha reinventado de forma periódica a medida que el Upper West Side ha pasado por cambios como este”, dijo James Hudnut-Beumler, un profesor de historia religiosa estadounidense en la Universidad Vanderbilt. “Esta no es su primera reinvención, pero es una de las más interesantes”.

El enfoque de Rutgers refleja cómo han cambiado fundamentalmente aspectos de la espiritualidad. En Nueva York, quien sea que entra en el santuario modesto de ladrillos y caliza ubicado en la calle 73 Oeste encuentra un lugar donde hay más eventos de recaudación de fondos, de activismo y de vínculos con el vecindario que sermones.

“La gente que por lo regular se siente marginada o rechazada en las congregaciones típicas —gente más reflexiva, por así decirlo, o a la que le gusta más cuestionar temas de la fe— comenzó a reunirse en nuestra congregación”, dijo el reverendo Andrew Stehlik, el pastor de mayor jerarquía en Rutgers. “Los llamamos amigos de la iglesia. A menudo, son una parte considerable de la comunidad que acude al templo”.

Las denominaciones protestantes como el presbiterianismo han visto una reducción en el número de sus seguidores en años recientes. Para abordar el problema, algunos pastores están en busca de nuevas formas de usar sus iglesias y redefinir el significado de “hermandad”.

Después de todo, las iglesias tienen el espacio y la buena voluntad para comprometerse con los trabajos comunitarios, la justicia social o los proyectos artísticos o educativos. Además, abrir las puertas de esta manera puede atraer a aquellos que buscan algo más que una clase de estudio de la Biblia.

“Solo basta darles la bienvenida a quienes son inquiridores”, mencionó Stehlik.

La historia de la iglesia Rutgers se remonta a 1798; su nombre proviene de la calle en el Lower Manhattan donde abrió su primer santuario. La congregación ha rendido culto en el Upper West Side desde 1888 y ahora tiene poco más de cien miembros. La iglesia ya lleva décadas cerca de la intersección bulliciosa de la calle 73 Oeste y Broadway, donde se exhibe su actitud “progresista sin remordimientos”, como lo describe Stehlik.

Un inmenso cartel de Black Lives Matter (La vida de personas negras importa, movimiento que aboga por un mejor trato del sistema judicial hacia la comunidad afroestadounidense) está colgado al frente de la iglesia, y cerca hay coloridas banderas de plegarias tibetanas. En el interior, hay broches con las que los devotos declaran suidentidad de género: él, ella, elle. Y durante los servicios, los fieles recitan alternativas al Padre Nuestro que usan un lenguaje más incluyente.

Gabby Jones para The New York Times

 

Para algunos, el atractivo de Rutgers se origina en las frustraciones y ansiedades que se han enraizado en años recientes en los vecindarios con tendencias izquierdistas como el Upper West Side, las cuales han sido avivadas por las políticas y la retórica del gobierno de Donald Trump. La iglesia, cuya comunidad mayoritariamente blanca proviene del vecindario que la rodea, se ha vuelto un santuario político para los llamados miembros asociados, que son parte de la congregación, pero no tienen la misma fe.

“De alguna manera, es parte de su ADN el que siempre estén pensando en los demás y en cómo hacer que el mundo sea justo”, mencionó Katharine Butler, la artista y una de las integrantes asociadas. “Aunque no lo hacen solo mediante el proselitismo y la denuncia, sino al poner manos a la obra. Hay muy poca moralización o cuestiones como las que me desanimaban cuando era más joven”.

Clare Hogenauer entiende el atractivo del espíritu progresista de la iglesia. Como abogada, se ha manifestado en contra de la pena de muerte y hace algunos años protestó sin ropa en Times Square en apoyo a artistas cuyo cuerpo desnudo había provocado controversia. Sin embargo, el activismo no es la razón por la que es una asistente regular a Rutgers.

“Lo que más me gusta es el aspecto social”, afirmó Hogenauer, de 71 años, quien ahora depende de una andadera y llegó a la iglesia por primera vez simplemente porque está cerca de su apartamento. “Me importan mucho las personas, y yo les importo a ellas”.

Durante un servicio dominical reciente, le pidieron a la gente que compartiera sus alegrías, penas y preocupaciones.

Hogenauer habló sobre su dilema de salud. Dijo que un medicamento que le recetaron para tratar un dolor severo funcionaba, pero también la hacía sentir cansada y atontada. No sabía qué importaba más: el alivio de un malestar físico intenso o una mente despejada.

Dijo que lo quería compartir con ellos pues quería que su comunidad supiera lo que estaba pasando en su vida. No pedía sus plegarias, mencionó, pero rezaron por ella de todas formas.

Por: Rick Rojas
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A ciência e a religião segundo 6 grandes cientistas

 

Há um conflito entre ciência e religião? Grandes cientistas negaram a existência de deus. Outros tentaram reconciliar a ciência com a sua fé.

 Galileo Galilei fue acusado de herejía por la Iglesia.

¿Están la ciencia y la religión en conflicto por naturaleza? 

Algunos de los grandes nombres de la ciencia han negado la existencia de dios, pero a lo largo de la historia otros tantos trataron de encontrar una manera de reconciliar la ciencia y con su fe.

Para algunos de estos hombres y mujeres de ciencia, investigar el origen del universo era acercarse a la propia obra de dios.

Aquí repasamos las posturas religiosas de algunos de los grandes científicos de la historia:

1. Galileo y su conflicto con la Iglesia

En 1614, el astrónomo italiano Galileo Galilei fue acusado de herejía por apoyar la teoría de Copérnico de que el Sol estaba en el centro del Sistema Solar. Esto fue revolucionario en un momento en que se creía que era la Tierra la que estaba en esta posición central.

En 1616, la Iglesia le prohibió enseñar o defender estas teorías.

Este episodio se considera uno de los grandes choques entre ciencia y religión. Sin embargo, Ernan McMullin, profesor de historia y filosofía de la ciencia en la Universidad de Notre Dame, consideró que el asunto fue mal entendido y esto no fue un choque entre ciencia y religión. ¿La razón? Todos los involucrados en el caso eran cristianos.

Galileo escribió muchos miles de palabras sobre teología e interpretación bíblica mientras buscaba dar sentido a las observaciones telescópicas que estaba haciendo.

De hecho, fue el propio astrónomo quien dijo: “No me siento obligado a creer que el mismo Dios que nos ha dotado con el sentido, razón e intelecto nos haya destinado a renunciar a su uso”.

2. La fe en la ciencia y en Dios de Mitchell

Maria Mitchell fue la primera astrónoma de Estados Unidos y la primera mujer elegida para la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, en 1848. Ejerció como profesora de astronomía y fue una activista de los derechos de la mujer.

La astrónoma tenía una fe plena tanto en dios como en la ciencia. “Las investigaciones científicas avanzan y revelarán nuevas formas en las que Dios trabaja y nos trae revelaciones más profundas de lo desconocido”, escribió.

Creía que las revelaciones de la biblia y la comprensión de la naturaleza a través de la ciencia no están en conflicto. “Si parecen estarlo” -dijo-, “es porque no se comprende ni lo uno o lo otro”.

3. “Producto de la debilidad humana” para Einstein

El pensamiento del físico Albert Einstein sobre la religión estuvo muy influenciado por la obra del filósofo Baruch Spinoza.

El dios de Spinoza era un dios amorfo e impersonal responsable del orden del universo y la impresionante belleza de la naturaleza. Esta línea de pensamiento resonó profundamente en el científico.

Con su célebre “Carta de Dios”, que Einstein envió al filósofo judío alemán Eric Gutkind, el físico fusiona sus pensamientos sobre la religión, su identidad judía y su propia búsqueda del sentido de la vida.

En la carta, Einstein refuta los argumentos que Gutkind expone en el libro “Escoger la vida: la llamada bíblica a la rebelión”, en el que presentó a la Biblia como un llamado a la lucha, y al judaísmo e Israel como entes incorruptibles.

“La palabra Dios no es para mí más que la expresión y el producto de la debilidad humana”, escribió el físico.

Einstein califica la religión judía de “encarnación supersticiosa” como lo son todas las religiones y la Biblia “una colección de leyendas venerables pero bastante primitivas”.

“Ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, cambiará mi punto de vista sobre esto”.

“Y el pueblo judío al que pertenezco gustosamente y en cuya forma de pensar me siento profundamente anclado, no tiene para mí ningún tipo de dignidad diferente a la del resto pueblos. Según mi experiencia, en realidad no son mejores que otros grupos humanos”, dijo el científico.

La carta se vendió el año pasado por US$2,9 millones en una subasta que se celebró en Christie’s, Nueva York.

4. El agnosticismo de Marie Curie

Marie Curie fue la primera persona en ganar el premio Nobel en dos disciplinas diferentes.

En 1903 recibió el Premio Nobel de Física junto a su marido y Henri Becquerel. Ocho años más tarde ganó un segundo premio Nobel, esta vez en química.

La menor de cinco hermanos, Curie -Maria Salomea Skłodowska- nació en Polonia en 1867. Su padre era ateo y su madre católica, y ella fue criada en el catolicismo. Sin embargo, abandonó la religión años más tarde, tras la muerte de su madre, lo que la llevó al agnosticismo.

La reconocida científica dijo en una ocasión: “Nada en la vida debe ser temido, solo debe ser entendido. Ahora es el momento de entender más, para que podamos temer menos”.

5. El dios “innecesario” de Hawking

Durante toda su vida, el científico británico Stephen Hawking -quien padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y murió en 2018 a los 76 años- trató de explicar el origen del universo.

Como escribió en su libro “El gran diseño” en 2010, sus trabajos sobre la teoría del Big Bang y la teoría del todo lo llevaron a una conclusión clara y contundente: “No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al Universo”.

Pero tras afirmar que el Big Bang fue el comienzo de todo, la siguiente pregunta a la que se enfrentó es: ¿y entonces qué hubo antes?

“Cuando la gente me pregunta si Dios creó el universo, les digo que la pregunta en sí misma no tiene sentido“, narró Hawking en un video para el canal de televisión por cable especializado en ciencia Discovery Channel.

“El tiempo no existía antes del Big Bang, así que no había tiempo en el que Dios pudiera crear el universo”.

 6. O ateismo de Freud
Trajetória ateista de Sigmund Freud (1856-1939)*(1)
Trajetória ateista de Sigmund Freud (1856-1939)*(2)
Trajetória ateista de Sigmund Freud (1856-1939)*(3)
Trajetória ateista de Sigmund Freud (1856-1939)* (4)
Fontes: 
 1 a 5 – Redação  BBC News Mundo
6 – Saúde Pública(da) ou não
 
 
 

O “narcisismo maligno” de Trump está se deteriorando

Lance Dodes, professor de psiquiatria de Harvard e colaborador do libro “El caso peligroso de Donald Trump” elaborado por 27 especialistas em saúde mental, em 2017, alerta sobre o perigo “real e presente” do presidente que padece de “narcisismo maligno”, disse, esta semana, que a condição de Trump está se deteriorando.

Olhar Digital
Trump se diz o eleito

Em busca da reeleição, Trump amplia crueldade e messianismo de sua figura política

Mais que "só" um ódio contra migrantes, a crueldade do presidente americano acompanha e nutre o desejo punitivo histórico dos conservadores estadunidenses

A estonteante tormenta de insultos, ataques, mentiras e contradições que marcam cada dia sob o regime de Donald Trump está chegando outra vez a níveis em que vários analistas e observadores se preocupam pela saúde mental do presidente, e ao mesmo tempo se assombram pelo grau de crueldade nas políticas impulsionadas por este governo.

Ao longo desta semana, o presidente provocou uma crise diplomática com outro país aliado, fez declarações antissemitas ao atacar opositores aos quais acusou de antissemitas, olhou para o céu e proclamou “sou o eleito” e citou uma mensagem de ultradireitista que afirmava que ele era algo assim como o Messias.

E, como costuma fazer, o presidente se contradisse em vários temas, admitindo que seu governo está buscando promover medidas de estímulo econômico ao mesmo tempo que proclamou que a economia nunca esteve melhor na história do país que sob o seu comando, e por outro lado afirmou que está interessado em medidas para controlar as armas só para anunciar o contrário pouco depois, entre outras coisas.

Enquanto comentava sobre sua guerra comercial contra a China, entre jornalistas na quarta-feira, Trump insistiu em que só estava fazendo o que presidentes anteriores deveriam ter feito há muito tempo, e afirmou “alguém tinha que fazer isso”  e olhando para o céu, concluiu – supõem-se que de brincadeira -: “Eu sou o eleito”.

Pouco antes, o presidente já havia citado em um tuíte a um ultradireitista e promotor de teorias de conspiração que afirmava que os israelitas pensam que ele é “a segunda chegada de Deus” (os judeus não compartilham esse conceito teológico), “como se fosse o Rei de Israel”.

Por certo, o fato de Trump citar isso em um tuíte, nutriu especulações de que o presidente não só acredita no que diz de si mesmo – o melhor, o maior, o mais presidencial de todos os presidentes – mas inclusive que é algum enviado de Deus. 

De fato, alguns setores cristãos ultraconservadores expressam que Trump, mesmo que talvez não seja Deus, foi sim divinamente escolhido para resgatar os Estados Unidos, e que se opor a ele seria igual a repudiar a Deus.

Enquanto isso, em assuntos mais terrenos, depois de provocar uma crise diplomática com outro país aliado nesta semana, nessa ocasião a Dinamarca, porque se sentiu ofendido pela resposta negativa desse governo em abordar uma possível aquisição da Groenlândia – uma noção que ele sozinho inventou e que quase todos pensavam no início que fosse uma brincadeira – mas acontece que a ideia não foi algo novo. Um ex alto funcionário da Casa Branca revelou ao New York Times que Trump havia – diz que brincando- falado em 2018 sobre trocar Porto Rico – que desprezou abertamente – pela Groenlândia.

A ideia foi bem recebida agora por alguns porto-riquenhos que meio de brincadeira, disseram que seria maravilhoso desfazer-se de sua relação subordinada com os Estados Unidos, e alguns até se batizaram de “Vikings caribenhos”.

Crueldade 

Falando em trocar países morenos por brancos, o regime de Trump continuou defendendo suas novas iniciativas anti-imigrantes, sobretudo a de buscar deter de maneira indefinida os menores de idade. Isto provocou uma série de denúncias de seções editoriais (Los Angeles Times, Chicago Tribune), defensores de direitos civis e outros: “Parece não haver limite à crueldade que Donald Trump e seu governo estão dispostos a exibir e cobrar quando se trata de imigrantes e solicitantes de asilo da América Latina”, escreveu o colunista do New York Times Charles Blow.

Mas este observador e outros assinalam que isto se traduz em mais que só um ódio contra migrantes. Blow escreve que a crueldade de Trump acompanha e nutre o desejo punitivo histórico dos conservadores estadunidenses. “Este insaciável desejo de infligir dor tem alvos particulares: mulheres…, minorias raciais, pessoas LGBTQ e minorías religiosas neste país, ou seja, os castigos estão dirigidos a qualquer que não seja parte do, ou que o apoie o, patriarcado supremacista branco”.

Loucura?

Com esta combinação de autoelogio com tinturas messiânicas, e a “defesa” de seu Estados Unidos contra a “invasão” dos “outros”, se renova o debate sobre se o presidente é um jogador político brilhante que é mestre em manipular as alavancas do poder para seu próprio benefício e os interesses que o apoiam, ou se é alguém que sempre enganou a todos e que no fundo não tem a mínima ideia de como governar, a não ser por malcriação e autopromoção.

Trump “perdeu a capacidade de diferenciar entre ele e o país, entre suas necessidades psicológicas e os interesses do país. Opor-se a ele é ser “inimigo do povo”, adverte a colunista Jennifer Rubin do Washington Post.

Outros insistem em que o que ele está manifestando é um problema mental sério.

O doutor Lance Dodes, ex-professor assistente de psiquiatria na Universidade de Harvard e colaborador do libro “El caso peligroso de Donald Trump” elaborado por 27 especialistas em saúde mental, em 2017, alertando sobre o perigo “real e presente” de um presidente que padece do que alguns diagnosticaram como “narcisismo maligno”, disse esta semana que a condição de Trump está se deteriorando.

Afirmou em entrevista à MSNBC que o presidente tem “uma necessidade fundamental de ser todo poderoso e não pode aguentar nada que o desafie. Não pode aguentar nada que esteja em desacordo com ele, e cada vez que alguém o desafia, se torna mais louco, mais paranoico, e potencialmente mais violento”. Concluiu: “pensa de si mesmo como um ditador, e tudo se trata dele, e nada mais importa”.

O projeto Duty to Warn criado por especialistas em saúde mental quando Trump assumiu o poder para advertir sobre seu estado psicótico e a ameaça para o país, indicou há alguns dias que seus comentários desta semana são parte de seu “narcisismo maligno – o que está no fundo da inumanidade mais viciosa da história. Sociopatia, paranoia e sadismo…vemos algo disso agora, logo veremos mais”.

Terapias “energéticas” são contos de fadas

Incluindo terapia quântica, toque terapêutico (TT), energia vital, reiki, “Ciência da Fada dos Dentes”, “campo energético humano”, Qigong…

Imagem IQC

Emily Rosa tinha onze anos de idade quando conseguiu algo com que muitos cientistas com décadas de carreira apenas sonham: assinar um artigo publicado num periódico científico de primeira linha. Há pouco mais de vinte e um anos, em abril de 1998, o Journal of the American Medical Association (JAMA) trazia a público o trabalho A Close Look at Therapeutic Touch, em que um experimento, desenhado por Emily dois anos antes para a feira de ciências da escola, demonstrava que praticantes de “toque terapêutico”, ou “TT” – uma forma de terapia por imposição das mãos – eram incapazes de detectar o tal “campo energético humano” de que suas supostas “curas” dependiam.
A metodologia adotada era de uma clareza solar: profissionais de TT tinham de introduzir suas mãos por um anteparo e determinar se, do outro lado, havia ou não a mão de outro ser humano. As chances de acerto, por pura sorte, eram de 50%. Se realmente houvesse um campo energético humano ou força vital detectável, o resultado deveria ser próximo de 100%. A real: 44%. O experimento publicado em JAMA foi composto por 280 testes individuais, e os participantes tinham, em alguns casos, quase três décadas de experiência em TT.
Produto do Ocidente, o TT foi inventado, na década de 70 do século passado, por uma ocultista holandesa, radicada nos Estados Unidos, e uma professora de Enfermagem da Universidade de Nova York. As criadoras, no entanto, reconhecem as raízes da práticano pensamento oriental.
Em artigo publicado em 1975 em The American Journal of Nursing, a professora de Enfermagem Dolores Krieger, uma das duas autoras do TT, cita o conceito indiano de prana, que ela interpreta como energia vital. A professora escreve que “a literatura afirma que o pranaé intrínseco ao que chamaríamos de molécula de oxigênio”.
A parceira de Krieger na elaboração da teoria e prática do toque terapêutico, a ocultista Dura Kunz, foi durante anos presidente da Sociedade Teosófica dos Estados Unidos. Desenvolvida na América do Norte no fim do século 19, a Teosofia importou vários elementos do misticismo hindu, misturando-os a tradições místicas europeias.
Qigong
Vamos, então, ao Oriente. Dez anos antes da publicação de Emily Rosa, um grupo de pesquisadores dos EUA e do Canadá havia visitado a China, a convite de cientistas chineses, para auxiliar nos testes de práticas ligadas à medicina tradicional chinesa (MTC) e outros supostos fenômenos paranormais.
As aventuras desse comitê, do qual fez parte o ilusionista James Randi, são descritas num dos capítulos do livro The Hundredth Monkey: And Other Paradigms of the Paranormal, mas a que nos interessa trata do teste de um certo Doutor Lu, mestre Qigong, uma forma chinesa de “cura” por imposição das mãos com (suposta) transferência, transmissão ou manipulação de alguma forma de energia vital.
Embora supostamente alicerçada em tradições milenares, a terapêutica Qigong surge, com esse nome – “qi” significando algo como “espírito” ou “força vital” e “gong”, “perícia”, “habilidade” – em 1955, num centro de repouso para funcionários do governo comunista em Pequim. O primeiro tratado sobre o assunto é publicado em 1957. Em comparação, a técnica japonesa de reiki (“rei”, divino, miraculoso; “ki”, energia, sopro), em que o terapeuta que também busca canalizar ou emitir “energia vital” a partir das mãos, foi codificada na década de 20.
A despeito, portanto, da antiguidade cultural dos conceitos de pranaqi ou ki, nenhuma das práticas hoje associadas à ideia tem, na verdade, mais de cem anos.
Sopro de ar
Como explica o especialista em história médica chinesa Yuan Zhong, citado neste artigo, durante milênios os médicos chineses tiveram de conviver com sérias restrições culturais que impediam a dissecação do corpo humano – algo que também foi comum no Ocidente –, e os principais modelos disponíveis eram as vítimas de execuções, que ocorriam principalmente por decapitação.
“Após a descida do machado, o sangue deixa o corpo rapidamente, e os observadores da antiguidade presumiam que esse líquido vinha da cavidade corporal, não dos curiosos tubos, aparentemente vazios, que conseguiam ver depois de o sangue ir embora”, explica o médico e historiador.
“Hoje, sabemos que esses vasos eram as artérias carótidas e veias jugulares, que transportam sangue”, prossegue. “Observadores antigos imaginaram que, como esses tubos pareciam vazios e murchos, algum tipo de ar ou gás especial deveria inflá-los, daí o nome qi”, que também admite o significado comezinho de “ar” (curiosamente, “prana”, em sânscrito, também tem o significado mundano de “respiração”).
Qigong na prática
Mas, voltando ao Doutor Lu: numa demonstração inicial, ele realizou suas manipulações energéticas sobre uma paciente, que reagiu de modo dramático, movendo-se “às vezes de forma lenta e comedida; às vezes, violenta e convulsiva”. O mestre Qigong estava a dois metros e meio da voluntária.
Os norte-americanos sugeriram uma demonstração da prática sob condições um pouco mais rigorosas. O teste foi, como no caso de Emily Rosa, de uma clareza fantástica: mestre e paciente foram colocados em salas separadas, sem contato visual ou acústico entre si (Doutor Lu tinha certeza de que sua capacidade de manipular e emanar qi funcionaria à distância, e através de paredes). 
Durante uma série de rodadas de duração predeterminada, o mestre iria emitir energia na direção da paciente ou se manter imóvel – o que aconteceria em cada rodada seria determinado por um lance de cara-ou-coroa. 
Questão: será que a voluntária iria entrar em movimento, ou teria convulsões, nas mesmas rodadas em que Doutor Lu estaria enviando energias? Caso a hipótese qi estivesse correta, a correlação temporal entre uma coisa e outra deveria ser próxima de 100%. 
Resultado: “durante um período, a moeda saiu coroa quatro vezes seguidas; isso significa que o mestre Qigong não transmitiu qi por 14 minutos e 45 segundos. No entanto, a voluntária se contorceu ao longo de todo esse tempo. As duas únicas rodadas em que a voluntária se manteve imóvel foram rodadas em que a moeda havia caído cara e o Dr. Lu tentava influenciar a paciente”.
Físicos
O relato em The Hundredth Monkey diz ainda que experimentos para tentar detectar a suposta energia que fluiria dos dedos dos mestres Qigong já haviam sido realizados antes da chegada do grupo de investigadores norte-americanos, com resultados negativos.
Nenhuma das forças conhecidas da natureza – gravidade, eletromagnética e as forças nucleares – corresponde à descrição da energia vital ou qi. Físicos como Sean Carroll e o falecido Victor Stenger apontam que a existência de uma força capaz de afetar objetos na escala de órgãos humanos, mas que ainda não tenha sido detectada por instrumentos científicos, é virtualmente inconcebível.
“Todos os organismos vivos são compostos pelos mesmos quarks e elétrons que compõem uma rocha ou um rio”, escreveu Stenger no artigo The Physics of Complementary and Alternative Medicine. “Sofrem os efeitos das mesmas forças. Físicos conseguem medir os efeitos de forças eletromagnéticas em uma parte em um bilhão, mas não encontram a menor sugestão de forças vitais ou psíquicas especiais”.
Carroll, em seu livro The Big Picture, afirma que, se existissem forças ou partículas capazes de fazer uma pessoa afetar outras pessoas ou objetos à distância, “já as teríamos descoberto”. A ciência está longe de saber tudo, diz ele, mas o que já sabe permite descartar algumas hipóteses.
Esse autor chama atenção para o conceito de domínio de aplicabilidade de uma teoria científica: Carroll não afirma que nenhum novo fenômeno físico jamais será descoberto; o que ele afirma é que qualquer nova força, se relevante na escala humana do cotidiano, já teria sido notada, se de fato existisse.
Sequer o fenômeno do emaranhamento quântico – em que partículas separadas por grandes distâncias são capazes de responder instantaneamente uma à outra – oferece refúgio. No livro Schrödinger’s Killer App: Race to Build the World’s First Quantum Computer, o físico Jonathan Dowling lembra que, na temperatura do corpo humano, “qualquer emaranhamento quântico seria destruído em um septilionésimo de segundo”. Nem mesmo as consultas do SUS são tão rápidas.
Fadas
Há vários anos, a médica e escritora Harriet Hall vem popularizando a expressão “Ciência da Fada dos Dentes”. Como ela mesmo explica num artigo:
“Você pode estudar quanto dinheiro a Fada dos Dentes deixa em diferentes situações (primeiro contra último dente, idade da criança, dente num saquinho contra dente enrolado em papel, etc.), e seus resultados podem ser replicáveis ​​e estatisticamente significativos. Você pode achar que descobriu algo sobre a Fada dos Dentes; mas seus resultados não dizem o que você imagina, porque você não se deu ao trabalho de descobrir se a Fada dos Dentes é real ou se alguma causa mais plausível (os pais) poderia dar conta do fenômeno”.
A pesquisa dita científica sobre as propriedades terapêuticas do tal “campo energético humano”, pranaqiou ki são exemplos clássicos de Ciência da Fada dos Dentes: busca-se medir os efeitos de um fenômeno sem, antes, estabelecer-se a realidade do fenômeno. De fato, o corpus reunido em torno do tema é negativo, inconclusivo, ou, quando positivo,  tem tão baixa qualidade que é como se os pesquisadores estivessem evitando – talvez de modo inconsciente – sequer considerar seriamente a hipótese “sem fada”.
Uma revisão recente da literatura sobre toque terapêutico, descrita na revista Skeptic, revela o estado lastimável do campo. Em pelo menos um caso, o “efeito positivo” descrito não passava de erro na interpretação dos dados estatísticos. E as autoras encontraram ainda “vários artigos publicados pela mesma equipe de pesquisa, dos quais pelo menos dois foram publicados com autores em ordem diferente e em diferentes periódicos, mas relatam exatamente os mesmos dados”.
As autoras concluem que, desde a publicação seminal de Emily Rosa, “a pesquisa sobre terapia energética não melhorou em nada; se houve mudança, foi para pior”.
Balão de ar
Como apontado por Carroll, Stenger e outros, a existência de algum tipo de “campo energético humano” viola as leis da Física – as mesmas leis que permitiram que você baixasse este artigo da internet, e que mantêm acesa a tela em que o lê.
Faz muito mais sentido reconhecer que os conceitos milenares de pranaki ou qi não são nada além de elaborações pré-científicas da constatação, muito real, de que o ar e a respiração são essenciais para a vida, e de que há uma ligação forte entre o ritmo e fluxo da respiração e o estado emocional.
Técnicas modernas, como reiki, Qigong e toque terapêutico, que tentam reinterpretar esses conceitos antigos em termos de campos e energias, cometem o mesmo erro das teorias “arqueológicas” que veem astronautas em pinturas pré-históricas. É uma mistura de perda de contexto e firme vontade de crer.
Quando Dolores Krieger, uma das inventoras do toque terapêutico, escreveu que “o prana é intrínseco ao que chamaríamos de molécula de oxigênio”, ela estava, enfim, muito mais certa do que poderia imaginar.
Por: Carlos Orsi
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“Homeopatia é magia e superstição”

A homeopatia é inútil e têm mais a ver com mágica e superstição do que com biologia ou medicina. Enquanto a Terra gira, o Brasil se omite.

Busto de Samuel Hahnemann, criador da homeopatia, em seu túmulo, em Paris

França deve deixar de subsidiar homeopatia

Após uma investigação de nove meses, a Alta Autoridade de Saúde de França, conhecida pela sigla HAS, decidiu recomendar que o sistema público de saúde da França deixe de reembolsar gastos com medicamentos homeopáticos. A decisão final sobre o assunto cabe à ministra Agnes Buzyn, mas espera-se que ela siga a recomendação do órgão técnico.

Segundo o parecer da HAS, não há evidência científica de que medicamentos homeopáticos sejam úteis para qualquer tipo de problema de saúde. Foram avaliados mais de mil estudos científicos, dando conta de 1,2 mil diferentes preparados homeopáticos.

O texto publicado no site da HAS informa que foram encontrados “dados científicos para 24 condições e sintomas tratados com medicamentos homeopáticos, como transtornos de ansiedade, verrugas plantares, cuidados complementares em oncologia, infecções respiratórias agudas em crianças, etc.”

Diz o material: “Para todas essas condições e sintomas, o Comitê de Transparência considerou que esses medicamentos não demonstraram, cientificamente, eficácia suficiente para justificar um reembolso”. Na França, um seguro público de saúde reembolsa os gastos dos cidadãos com medicamentos autorizados pela HAS.

Remédios demais

A Autoridade afirma ainda, no mesmo documento, que condições de saúde autolimitantes – que se curam sozinhas – não requerem o consumo contínuo de medicamentos, e que “uma receita médica nem sempre é necessária”.Ao recomendar o fim do subsídio à homeopatia, a HAS afirma promover também o objetivo de “sair da cultura de ‘medicamentos para tudo’ e usar abordagens preventivas ou terapêuticas sem drogas, como atividade física, que tenham eficácia comprovada”.

Conclusões idênticas às da HAS já haviam sido publicadas, nos últimos anos, pelo Conselho de Pesquisa Médica da Austrália e pelo Parlamento Britânico. Nos Estados Unidos, a agência federal de proteção ao consumidor exige, desde 2016, que medicamentos homeopáticos tragam a advertência de que não há evidência científica que os sustente. Todos os pareceres e atitudes desses diversos órgãos públicos acompanham o amplo consenso científico sobre o tema. 

O fato de a homeopatia ser inútil não deveria surpreender ninguém: seus dois pilares fundamentais – a ideia de que semelhante cura semelhante, e a de que preparados médicos tornam-se cada vez mais potentes à medida em que são diluídos – têm mais a ver com mágica e superstição do que com biologia ou medicina.

O princípio da diluição, especificamente, contraria todas as leis conhecidas da física e da química. Tentativas recentes de usar a ideia de  “memória da água” para resgatá-lo são muito mais gestos de desespero do que verdadeiras hipóteses científicas.

Reações

Após a conclusão do Parlamento Britânico sobre o tema, uma campanha bem-sucedida da ONG britânica Good Thinking Society levou ao fim da homeopatia no sistema público de saúde da Inglaterra.

No mundo latino, até agora as ações mais firmes contra a homeopatia vinham da Espanha, onde o Ministério da Saúde mantém uma campanha contra terapias pseudocientíficas e universidades vêm abolindo o ensino da prática. Em Portugal, médicos e cientistas vêm se mobilizando contra lei de 2013 que deu reconhecimento oficial às “Terapias Não-Convencionais”, incluindo homeopatia e acupuntura.

A França, por sua vez, tem uma longa “história de amor” com a homeopatia. Não apenas o alemão Samuel Hahnemann (1755-1843), criador da prática, morreu rico e famoso em Paris – seu túmulo é uma das atrações do famoso Cemitério de Père Lachaise, na capital francesa – como um dos maiores produtores de medicamentos homeopáticos do mundo, a Boiron, está baseado em solo francês. Nota da agência internacional de notícias Reuters dá conta de que a firma está preocupada com o iminente fim do subsídio governamental a seus produtos.

“O fim do reembolso na França seria um golpe para a firma, que depende do mercado francês para gerar cerca de 60% de sua receita anual de 605 milhões de euros”, escreve a agência. Essa receita corresponde a R$ 2,5 bilhões, ou pouco menos de US$ 700 milhões. “A Boiron emprega cerca de 3,6 mil pessoas, a maioria na França, onde fabrica todos seus produtos”.

De fato, a homeopatia chegou ao Brasil graças à influência cultural da França, que predominava no país no século 19. O Dia Nacional da Homeopatia, celebrado em 21 de novembro, marca a chegada, ao nosso litoral, do homeopata francês Benoit-Jules Mure, considerado o introdutor da doutrina homeopática no Brasil.

Enquanto a Terra gira, o Brasil se omite. Por aqui, a homeopatia é especialidade reconhecida pelo Conselho Federal de Medicina (CFM), está integrada ao Sistema Único de Saúde (SUS) e estudos que (ainda) tentam encontrar algum indício de validade na prática são financiados com verba pública.

Fonte: Questão de Ciência

Por: Carlos Orsi
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Por que a ficção triunfa sobre a verdade?

A natureza dual do poder e da verdade se traduz no curioso fato de que os humanos sabemos muito mais verdades do que os outros animais, mas também acreditamos em muitos absurdos.

Sophy Hollington

¿Por qué la ficción triunfa sobre la verdad?

Muchas personas creen que la verdad transmite poder. Creen que los líderes, religiones o ideologías que malinterpretan la realidad acaban perdiendo ante rivales con una visión más clara. Por ende, creen que apegarse a la verdad es la mejor estrategia para hacerse de poder. Por desgracia, esto solo es un mito que reconforta. De hecho, la verdad y el poder guardan una relación mucho más complicada porque en la sociedad humana el poder significa dos cosas muy distintas.

Por un lado, tener poder significa tener la capacidad de manipular realidades objetivas: para cazar animales, construir puentes, curar enfermedades, construir bombas atómicas. Este tipo de poder está estrechamente vinculado con la verdad. Si crees en una teoría física falsa, no podrás construir una bomba atómica.

Por el otro lado, el poder también significa tener la capacidad de manipular las creencias humanas, con lo que lograrás que muchas personas cooperen de manera efectiva. Construir bombas atómicas no solo requiere una compresión detallada de la física, sino además el trabajo coordinado de millones de personas. El planeta Tierra fue conquistado por los Homo sapiens y no por chimpancés o elefantes porque somos los únicos mamíferos capaces que cooperar entre sí en grandes cantidades. Además, la cooperación a gran escala depende de creer en las mismas historias, pero estos relatos no necesitan ser ciertos. Es posible unir a millones de personas haciéndoles creer en historias completamente ficticias sobre Dios, la raza o la economía.

La naturaleza dual del poder y la verdad se traduce en el curioso hecho de que los humanos sabemos muchas más verdades que ningún otro animal, pero también creemos en muchas más insensateces. Somos, al mismo tiempo, los habitantes más listos y los más crédulos del planeta. Los conejos no saben que E=MC², que el universo tiene 13.800 millones de años y que el ADN está compuesto de citosina, guanina, adenina y timina. Sin embargo, los conejos no creen en las fantasías mitológicas ni en los disparates ideológicos que han fascinado a incontables seres humanos durante miles de años. Ningún conejo habría estado dispuesto a estrellar un avión contra el World Trade Center de Nueva York con la esperanza de ser recompensado con 72 conejas vírgenes en otra vida.

Cuando se trata de unir a las personas en torno a una misma historia, la ficción en realidad goza de tres ventajas inherentes sobre la verdad. La primera es que, en tanto que la verdad es universal, las ficciones tienden a ser locales. En consecuencia, si queremos distinguir a nuestra tribu de los forasteros, una historia ficticia nos servirá mucho más como un marcador de identidad que una historia verdadera. Supongamos que enseñamos a los miembros de nuestra tribu a creer que “el sol sale por el oriente y se oculta por el poniente”. Este sería un mito tribal bastante débil, puesto que, si me encuentro a alguien en la selva y esa persona me dice que el sol sale por el oriente, eso podría indicar que esa persona es un miembro leal de nuestra tribu, pero también podría indicar que es una extranjera inteligente que llegó a la misma conclusión sin la guía de nuestra tribu. Por lo tanto, es mejor enseñar a los miembros de la tribu que “el sol es el ojo de una rana gigante que todos los días atraviesa el cielo de un salto”, dado que muy probablemente pocos extranjeros llegarán a esa idea en específico por sí mismos, sin importar lo inteligentes que sean.

La segunda gran ventaja de la ficción sobre la verdad tiene que ver con el principio de la desventaja, que establece que las señales confiables deben ser costosas para el emisor. De lo contrario, pueden ser imitadas fácilmente por los falsificadores. Por ejemplo, los pavorreales macho muestran sus aptitudes a las hembras haciendo gala de una enorme y colorida cola. Esta es una señal confiable de capacidad, porque la cola es pesada, voluminosa y atrae a los depredadores. Solo un pavorreal realmente capaz puede sobrevivir a pesar de esa desventaja. Algo similar sucede con las historias.

Si la lealtad política se mide a través de la creencia en una historia verídica, cualquiera puede fingir tal lealtad. Pero creer historias ridículas y extravagantes exige un costo mayor y, por ende, es una mejor señal de lealtad. Si le crees a tu líder solo cuando ella o él dice la verdad, ¿qué prueba eso? En cambio, si le crees a tu líder incluso cuando construye castillos en el aire, ¡eso sí es lealtad! Los líderes astutos algunas veces dicen de manera deliberada insensateces a fin de identificar a los devotos confiables de los seguidores condicionales.

La tercera ventaja, y la más importante, es que la verdad suele ser dolorosa y perturbadora. De ahí que quien se apega a la realidad pura tiene pocos seguidores. Un candidato presidencial estadounidense que le dice al pueblo de ese país la verdad y nada más que la verdad sobre la historia de Estados Unidos tiene asegurada la derrota al cien por ciento en las elecciones. Lo mismo sucede con los candidatos de todos los demás países. ¿Cuántos israelíes, italianos o indios pueden soportar la verdad inmaculada sobre sus naciones? Un apego absoluto a la verdad es una práctica espiritual admirable, pero no es una estrategia política ganadora.

Algunos pueden argumentar que los costos a largo plazo de creer en historias ficticias pesan más que las ventajas a corto plazo de la cohesión social; que una vez que la gente adquiere el hábito de creer en ficciones absurdas y falsedades convenientes, ese hábito se extiende a cada vez más áreas y, en consecuencia, la gente acaba por tomar malas decisiones económicas, adopta estrategias militares contraproducentes y no logra desarrollar tecnologías efectivas. Aunque esto ocurre ocasionalmente, está lejos de ser una regla universal. Incluso los fanáticos más fervientes y extremos suelen ser capaces de compartimentar su irracionalidad de tal modo que creen disparates en algunos campos, mientras que siguen siendo sumamente racionales en otros.

Pensemos, por ejemplo, en los nazis. La teoría racial del nazismo se basaba en pseudociencia falsa. Aunque trataron de reforzarla con evidencia científica, los nazis tuvieron que silenciar sus facultades racionales a fin de desarrollar una creencia lo suficientemente fuerte para justificar el asesinato de millones de personas. No obstante, a la hora de diseñar las cámaras de gas y preparar los horarios de los trenes hacia Auschwitz, la racionalidad nazi salía intacta de su escondite.

Lo que es cierto acerca de los nazis también es aplicable a muchos otros grupos fanáticos a lo largo de la historia. Resulta aleccionador darse cuenta de que la Revolución Científica comenzó en la cultura más fanática del mundo. En los días de Colón, Copérnico y Newton, Europa tenía una de las concentraciones más altas de extremistas religiosos y el nivel de tolerancia más bajo en su historia.

Se cree que el mismo Newton pasó más tiempo buscando mensajes secretos en la Biblia que descifrando las leyes de la física. Las luminarias de la Revolución Científica vivieron en una sociedad que expulsó a judíos y musulmanes, quemaba herejes al por mayor, veía a las mujeres mayores que amaran a los gatos como brujas e iniciaba una nueva guerra religiosa cada luna llena.

Si hubiésemos viajado a El Cairo o a Estambul hace unos cuatrocientos años, habríamos encontrado una metrópolis multicultural y tolerante donde los sunitas, los chiitas, los cristianos ortodoxos, los católicos, los armenios, los coptos, los judíos e incluso uno que otro hindú vivían unos junto a otros en relativa armonía. Si bien tenían sus desacuerdos y trifulcas —y aunque el Imperio Otomano discriminaba de manera habitual a las personas por motivos religiosos—, era un paraíso liberal comparado con Europa occidental. Si entonces hubiésemos zarpado con destino al París o al Londres de la época, habríamos encontrado ciudades inundadas de intolerancia religiosa, en las que solo los que pertenecían a la secta dominante podían vivir. En Londres, mataban católicos; en París, mataban protestantes; hacía tiempo que se había desterrado a los judíos, y nadie en su sano juicio habría soñado con dejar entrar musulmanes. Sin embargo, la Revolución Científica comenzó en Londres y París, en lugar de en El Cairo o Estambul.

La capacidad de compartimentar la racionalidad tal vez tiene mucho que ver con la estructura de nuestro cerebro. Distintas partes del cerebro son responsables de distintos modos de pensamiento. Los seres humanos podemos desactivar y reactivar de manera inconsciente las partes del cerebro que son fundamentales para el pensamiento escéptico. De esta forma, Adolf Eichmann quizá mantenía desactivado su lóbulo prefrontal mientras escuchaba a Hitler pronunciar un discurso apasionado, para luego echarlo a andar de nuevo y organizar cuidadosamente el horario de los trenes hacia Auschwitz.

Incluso si hay que pagar algún precio por desactivar nuestras facultades racionales, las ventajas de la mayor cohesión social suelen ser tan grandes que las historias ficticias suelen triunfar una y otra vez sobre la verdad en la historia de la humanidad. Los académicos lo han sabido desde hace miles de años, razón por la cual a menudo han tenido que escoger entre servir a la verdad o a la armonía social. ¿Debían proponerse unir a las personas asegurándose de que todos creyeran en la misma ficción o debían dejar que la gente supiera la verdad, aunque el precio a pagar fuera la desunión? Sócrates eligió la verdad y fue ejecutado. Las instituciones académicas más poderosas de la historia —ya fueran de sacerdotes cristianos, mandarines confucianos o ideólogos comunistas— antepusieron la unidad a la verdad. Por eso fueron tan poderosas.

Por: Yuval Noah Harari