A Paixão de Cristo seria a origem do antissemitismo?

“O antissemitismo moderno tem mais a ver com uma concepção política e de raça, do que com uma discriminação religiosa”. No império romano não era bem visto o monoteísmo da religião judaica e a “crença de que era o povo escolhido por Deus”.

La coronación de espinas, la flagelación y la crucifixión hacen parte del padecimiento que se relata en la Biblia.

Semana Santa: por qué algunos consideran que la pasión de Cristo es el origen del antisemitismo

Antes de que la película “La pasión de Cristo”, de Mel Gibson, llegara a la pantalla grande en 2004, varias agrupaciones judías en Estados Unidos intentaron boicotear su estreno.

La mayoría de estos grupos argumentaba que la película, que relata de manera bastante cruda los últimos momentos de Jesucristo según los evangelios canónicos, promovía el antisemitismo.

Es decir, que servía para promover -con el alcance global del cine de los grandes estudios- el rechazo contra el pueblo judío y su cultura.

Al final el boicot no ocurrió y, en cambio, “La pasión de Cristo” se convirtió en la película para mayores de 18 años más taquillera en la historia del mercado de EE.UU. y Canadá hasta la fecha de su estreno.

Sin embargo, aquella polémica por la película dejó plantada la semilla del debate sobre una antigua cuestión:¿es la narración de la pasión de Cristo la fuente del antisemitismo moderno?

El relato de los eventos que según la creencia cristiana culminaron en la muerte de Jesús, que se conocen como la pasión y están en el centro de las conmemoraciones de la Semana Santa, es presentado en los llamados evangelios canónicos (los cuatro aceptados como legítimos por la Iglesia).

“Pero no es posible dar una respuesta simple a una pregunta como esa. Antes tenemos que definir de qué estamos hablando, ¿de antijudaísmo clásico o antisemitismo moderno?”, le dijo a BBC MundoJonathan Elukin,profesor de historia judeocristiana del Trinity College de Connecticut.

“El antisemitismo moderno tiene que ver más con una concepción política y de raza, que con una religiosa”, explicó el académico.

“Hay que hacer una profunda revisión de la historia donde hay elementos que afirman y a la vez niegan ese vínculo”, señaló al hablar sobre el relato evangélico y el sentimiento de recelo hacia los judíos.

Antisemitismo vs. antijudaísmo

Pero recurramos a las definiciones, en primer término. Antisemita se llama al “enemigo de los judíos, de su cultura o de su influencia”, según el diccionario de la Real Academia Española.

Y el término fue popularizado por el periodista alemánWilhelm Marren varios artículos publicados en el siglo XIX, en donde sugería que la amenaza de los judíos hacia Alemania era racial.

Sin embargo, existen registros documentados de varios escritos antiguos en los que se habla de este “rechazo” y “temor” al pueblo judío, en lo que se conoció como antijudaísmo clásico.

Por ejemplo, el periodista español César Cervera señala que el escritor griegoDiodoro Sículoanotó en su documento “Biblioteca histórica”, del siglo I antes de Cristo, que “los judíos han elevado su odio a la humanidad al nivel de una tradición”.

Varios historiadores, como el alemánPeter Schäfer, también indican el creciente desprecio al judaísmo que se expresaba durante la época de la helenización de Oriente a cargo de Alejandro Magno.

O dentro del Imperio romano, donde no era bien visto el carácter monoteísta de la religión judía como tampoco lo que Schäfer señala como “la creencia de que eran el pueblo escogido por Dios”.

“Es cierto que los romanos no veían bien las costumbres judías, ni el hecho de que solo adoraran a un solo Dios, pero tampoco creo que eso los llenara de temor. Mientras no generaran una rebelión, los romanos tenían cosas más importantes de qué ocuparse que los judíos”, explicó Elukin.

Sin embargo, son varios los académicos que señalan que, tras la muerte de Cristo y la publicación de las primeras versiones de los evangelios, el sentimiento se elevó aún más debido a textos como los del mártir Justino y el propio San Agustín de Hipona.

Justino, quien murió hacia el año 168 d. C., es reconocido como uno de los primeros apologistas cristianos y señaló en varios textos quelos judíos eran culpables de perseguir cristianos, y que lo habían hecho desde que “habían matado a Jesús”.

Mientras que San Agustín, uno de los principales pensadores cristianos de la Edad Media, señaló que -aunque había que promover la coexistencia pacífica con los judíos-“ellos no podrán escapar al castigo divino de ser culpables de la muerte de Cristo”.

“Desde el siglo II,la Iglesiacatólica desarrolló una teología altamente hostil al judaísmo“, escribió la historiadora italiana Anna Foa.

“Y se desarrolló la que fue llamada ‘Teología de la sustitución’: con la llegada de Cristo, Dios habría reemplazado la antigua elección (o preferencia) por los judíos con su nuevo favoritismo por los cristianos”, agregó.

Después de que, pasada la Edad Media,el judaísmo volviera a obtener su condición de “igualdad”, avanzara la secularización y dejara de ser una minoría perseguida, comenzó otro tipo de recelo: el económico y racial.

“Desde el siglo XIX, comenzaron a verse en Europa nociones en contra del pueblo judío como una amenaza económica y política que debía ser erradicada”, anotó Elukin.

“Ahí es cuando se comienza a hablar de antisemitismo moderno, que alcanzó su máximo punto con el holocausto nazi”, añadió.

¿Tuvo algo que ver la Pasión de Cristo?

Durante la Edad Media, el judaísmo se convirtió en una religión minoritaria en Occidente, dominado por el cristianismo.

Pero muchos historiadores rechazan la versión de que los evangelios, los escritos de Justino -que hacían especial énfasis en el papel de los judíos en la pasión y muerte de Jesús- y algunos textos de San Agustín generaran un sentimiento antijudío.

“Es seguro que los evangelios no tienen nada que ver con este sentimiento. El de San Juan, supuestamente el antisemita, afirma que la salvación viene de los judíos”, le dijo a BBC Mundo el académico mexicano Jean Meyer.

Meyer, que escribió el libro “La Fábula del crimen ritual: el antisemitismo europeo 1880-1914”, había señalado en un artículo publicado en el diario El Universal que hasta el propiopapa emérito Benedicto XVI había dicho que “esa afirmación no tiene fundamento y que ningún cristiano puede responsabilizar a los judíos de la muerte de Jesús”.

“La muerte de Cristo,lo dice el propio catecismo de la Iglesiacatólica, fue el efecto de su voluntad y no de la violencia de sus enemigos“, agregó el experto mexicano.

A esta teoría se suma Elukin, quien hace referencia a San Agustín.

“Es cierto que en algunos escritos de San Agustín hay referencias que podrían verse como antijudías, pero lo claro es que él siempre señaló al pueblo judío como responsable de la salvación en la que creen los católicos”, dijo.

Y añadió: “San Agustín marca, por ejemplo, que el cristianismo toma el Antiguo Testamento de la tradición judía, otorgándole de esta manera (al judaísmo) una condición de religión ancestral”.

Del otro lado

Sin embargo, hay posturas que apoyan, desde el punto de vista histórico, que el origen del antisemitismo descansa no tanto en el acontecer de la pasión de Cristo como tal, sino en las interpretaciones de esos momentos que varios autores hicieron a través de los siglos.

“El origen del antisemitismo se radicaen los primeros años de la cristiandad, pero no tanto por el hecho de la pasión de Cristo, sino por los debates que se extendieron por siglos entre el judaísmo y el nuevo cristianismo”, le dijo a BBC Mundo Monika Schwarz-Friesel, experta en temas religiosos de la Universidad Técnica de Berlín.

En su libro “Dentro de la mente del antisemitismo”, Schwarz-Friesel señala que el “antisemitismo tiene un origen que se puede revisar dos milenos para atrás,que no se limita a acciones concretas sino a simple verbalizaciones-frases despectivas sobre los judíos- que se han hecho comunes a través de los años”.

“Y todo esto ocurrió cuando el judaísmo y el cristianismo se separaron, y el odio religioso pasó de mano en mano,en una seguidilla que tuvo una duración de 2.000 años”, explicó.

“Entre muchas cosas, la acusación de que Jesús fue asesinado por los judíos de acuerdo a su ley hebraica tuvo que ver con este odio primario”, agregó la académica.

Sin embargo, Schwarz-Friesel concluye que esa visión -que los judíos eran los culpables- cambió con los años dentro de la Iglesia católica, especialmente por la evidencia de que era poco probable que se aplicara la ley judía cuando la región estaba bajo el total control de los romanos.

Lo cierto es que el debate continúa en un momento en que el sentimiento antisemita vuelve a crecer de manera alarmante en Europa y tanto la Iglesia católica y como los referentes del judaísmo intentan aumentar las instancias de diálogo para erradicar ese sentimiento.

Fonte: BBC Mundo

Por: Alejandro Millán Valencia
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Um brasileiro ganhou o prêmio Templeton deste ano, espécie de Nobel do diálogo entre ciência e espiritualidade. Marcelo Gleiser, há muito radicado nos Estados Unidos, é um físico empenhado na popularização dos conceitos mais avançados da ciência e na abertura de canais de comunicação da racionalidade científica com o que se chama de espiritualidade (categoria que tenho dificuldade em definir). Vamos e venhamos, não deixa de ser um abalo na imagem que se tem dos cientistas. Que diálogo pode haver entre uma área do conhecimento humano baseada na observação da natureza, nos desafios experimentais e no império da dúvida, com o sobrenatural, o que se garante existir contra todas as evidências e por pura fé, o irracional e anticientífico em estado bruto ?

Acho importante informar que, quando tinha seis anos. Gleiser perdeu a mãe, uma jovem de 38 anos. O choque para a criança foi tão grande que ela precisou alimentar, durante um tempo expressivo, tendências místicas, tentativas vãs de compreender a Morte e purgar culpas. Sei perfeitamente do que se trata. O Menino era adolescente quando o coração do Pai implodiu aos 42 anos. O que fazer numa hora dessas ? Dizer o kadish, oração judaica dos mortos, durante um ano inteiro, duas vezes por dia, ajudou. É como repetir um mantra, anestesiando e acalmando o que não se pode acalmar. Até aí fomos. Religião dá mesmo um senso de pertencimento e, no caso do kadish (que precisa de quórum mínimo de dez homens para ser dito), de comunidade. Numa hora de dor e vulnerabilidade, nada mais desejável.

O que não combina é o espírito do cientista com o espírito da fé. Que, como religião institucionalizada, embarcou a rodo, a História ensina, no espírito das trevas, do sangue e do horror. Gleiser está longe de ser o professor Pardal ou o Doc do filme De volta para o futuro, clichês do cientista alienado e meio pancada. Faz tempo que afirma que a função da ciência “não é tirar Deus das pessoas” ou, como escreveu em artigo de 2006, “o conflito entre ciência e religião não é, de forma alguma, necessário”. Não compreendo, embora respeite. Se a ciência não admite dogmas, se exige comprovação a cada passo que dá no desenvolvimento de novas explicações para os fenômenos da natureza terrena e do universo, se descarta hipóteses sobrenaturais, como conciliar com o seu extremo oposto ?

O fascínio da ciência é o encantamento pelos novos caminhos, que sempre nascem da dúvida, da curiosidade, da observação meticulosa e perseverante. Vejam o caso do astrônomo inglês Edmond Halley. No final do século XVII, ele e toda a população londrina assistiram, maravilhados, o céu se iluminar. Edmond correu para sua escrivaninha, fez um monte de cálculos e, no dia seguinte, anunciou para a multidão de incrédulos que aquele astro deslumbrante voltaria a iluminar os céus de Londres dali a 77 anos. Foi debochado. Pois em exatos 77 nos, quando o astrônomo já estava morto, lá estava a luz prevista. Era um cometa, cuja órbita Edmond calculou.Desde então, passou a ser chamado de Halley. Instrumentos precários e o dom da observação tiraram do terreno da magia e da superstição o que não passava de um astro passeando no universo.

Drauzio Varella, um cientista que não faz concessões às instâncias sobrenaturais, afirmou, com razão, que “a credulidade humana não tem nacionalidade nem respeita fronteiras. Ela se alimenta da insegurança do outro (…). Credulidade é condição contagiosa, não respeita escolaridade, posição social, cultura ou talento artístico”. No mesmo artigo, publicado na Folha de S. Paulo em dezembro de 2018, ele lembra: “Trato de doentes com câncer há 50 anos. Assisti ao desapontamento de inúmeras famílias que viajaram centenas de quilômetros com seus entes queridos – muitas vezes debilitados – atrás da promessa de curas mágicas que jamais se concretizaram (…) Milagres não existem, são criações do imaginário humano”.

Quando se chega nesse ponto, religiosos de boa fé (sem trocadilho) dizem que a espiritualidade nada tem a ver com religião institucionalizada, mas com uma ética amorosa, dos bons atos, da solidariedade, da preocupação com o destino comum da humanidade. Como diria Antônio Houaiss, discrepo. As causas das catástrofes econômicas, sociais e afetivas, dos desajustes estruturais e do desamor, não são sobre-humanas. Elas estão dentro das relações sociais e interpessoais, que geram seu próprio código de ética. Para mudá-lo, o caminho não está nas estrelas, mas na forma como os homens se relacionam para produzir e reproduzir, material e subjetivamente, suas vidas. Não é trabalho para monges, freis ou rabinos (embora sua participação, como entes sociais, no processo de mudança seja bem-vinda). Cito Einstein: “O comportamento ético dos homens deve se basear na simpatia, educação e laços sociais; não é necessária uma base religiosa. Os homens estariam em péssima situação se tivessem que ser controlados pelo medo de punição divina ou pela esperança de salvação após a morte” (matéria publicada no New York Times Magazine, em 9 de novembro de 1930). 

Sei que Marcelo Gleiser é honesto, tem boa vontade, e conhecimento de sobra, para tentar aproximar crentes de boa índole (os charlatães, em número cada vez maior e protegidos pelos modismos midiáticos, estão fora da equação) dos homens de ciência. Que tenha boa sorte, embora eu tenda a não acreditar muito nos frutos deste namoro. Nesta matéria, sou como Luiz Carlos Prestes. Perguntado sobre o fato de não acreditar em deus, o Cavaleiro da Esperança ponderou: “Eu nasci sem essa necessidade que a maioria das pessoas tem de acreditar num ser sobrenatural, mas não acho que seja um equívoco quem faz isto. Apenas prescindo desta necessidade”.

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Há certos mitos, poderosos e hegemônicos, que nos convidam a crer na Palavra como força criadora de uma nova realidade. Basta que nos lembremos do Gênesis bíblico.  Neste mito fundador das religiões monoteístas, afirma-se que Deus possuiria o dom de transformar suas falas em atos. Em suma: com Deus, é dito e feito.

PALAVRAS MUDAM O MUNDO? – Reflexões sobre a performatividade da linguagem e a transformação da realidade

PALAVRAS MUDAM O MUNDO?

Há certos mitos, poderosos e hegemônicos, que nos convidam a crer na Palavra como forçacriadora de uma nova realidade.Basta que nos lembremos doGênesisbíblico,recentemente re-apresentado nos traços malandros de Robert Crumb:

Neste mito fundador das religiões monoteístas, afirma-se que Deus possuiria o dom de transformar suas falas em atos. Em suma: com Deus, é dito e feito. O cara abre a boca pra falarfiat lux,e no momento seguinte, eis a Luz surgindo pela primeira vez para iluminar a infindável treva cósmica.

Aquilo que atribui-se a deus – a potência de tornar meras palavras em autênticos atos – é aquilo que se conhece hoje, na boca de linguistas, filósofos e psicólogos, comoperformatividade. No âmbito humano, também são performativas as falas de um juiz que fala um veredito e bate um martelo ou as falas de um casal que diante do padre faz seus votos de matrimônio e assim acarreta a consumação de um pacto jurídico.

Mas voltemos um instante nossa atenção mais demorada ao Fiat Lux, fenômeno mítico-imaginário já ilustrado por vários pintores, como Gustave Doré. Segundo Debray, aperformatividade (teorizada pelo filósofo da linguagem inglêsJ. L. Austin) tem este paradigma nofaça-se a luz e nós costumamos transpô-lo para outras esferas da existência humana:

A CRIAÇÃO DA LUZ de Doré

 

“A divina aptidão para transformar um dizer em fazer:fiat lux,e a luz se fez… Enunciação = Criação. Já esquecemos, talvez, o Gênesis, mas o senso comum, no fundo, julga sempre que é Javé quando evoca não as trombetas que derrubam as muralhas de Jericó, mas os livros que ‘criam rupturas’, ‘as palavras que abalaram o mundo’, ‘as ideias que modificam a face das coisas’ etc.” (DEBRAY, 1995, p.20)

Poderíamos nos perguntar, é claro, que sentido isso tem de um Deus, antes de fazer a Humanidade, já falar latim… Mas este não é o momento de colocar dúvidas ímpias e sacrílegas, pois como nos ensinam papas e padres, diante de questões como “o que fazia Deus antes de inventar Adão e Eva?”, a resposta é: estava preparando o fogo da eterna condenação infernal para aqueles que põe questões heréticas assim. Portanto, deixemos de lado nossas cruciantes dúvidas sobre se Adão e Eva tinham umbigos, e voltemos ao fiat lux.

A dessemelhança entre o humano e o divino aí se torna explícita. Obviamente, e por sorte, nós humanos não somos nada como o Javé do Antigo Testamento. Nada do que dissermos será capaz de acender nosso cigarro caso não tenhamos à mão um fósforo ou isqueiro. Nem tentem, na ausência de algum apetrecho gerador de fogo concreto, apelar para umfiat luxmeramente labial, pois vocês ficarão no escuro e com o baseado sem queimar. E aí não tem graça…

II. LIVROS MUDAM PESSOAS?

No entanto, ouvimos por aí, da boca de Quintanas e outros poetas, que os livros, apesar de não mudarem o mundo, mudam as pessoas, e estas sim transformam o mundo. Donde, indiretamente, de modo enviesado, por misteriosas e múltiplas influências, o Verbo teria sim um poder sobre a Carne.

É o que Régis Debray chama de “o mistério performático”, ou seja, a capacidade da palavra gerar efeitos no mundo. O enigma da palavra-ação, do Verbo-fecundo, da linguagem que causa efeitos no mundo:

“O fato de que uma representação do mundo possa modificar o estado do mundo – e não somente sua percepção, considerada como natural – terá de ser encarada como um enigma”, escreve Debray. Ele enumera alguns exemplos “evidentes” do mistério performativo:

“Que a palavra de Jesus de Nazaré tenha conseguido, em certo ponto de seu percurso, transformar o Império Romano e dar origem à cristandade; que a pregação do Papa Urbano II, em Clermont – lançando nas estradas bandos de peregrinos e depois exércitos inteiros – tenha conseguido fazer surgir a primeira Cruzada; que oManifesto Comunistatenha conseguido fazer surgir um ‘sistema comunista’…” (DEBRAY, op cit, p. 20)

Façamos uma reflexão sobre “the power of words” (os “os poderes da palavra”, na expressão de Edgar Allan Poe). Este poderio de transformação que a palavra carrega entre suas potencialidades também se manifesta nas ciências humanas, em várias de suas especialidades.

Como lembra Debray, “a eficácia dos signos, a respeito desse mamífero simbólico que é oHomo sapiens e loquens,tem sido amplamente abordada. A partir do exemplo das recitações do xamã diante da parturiente de sua tribo, a antropologia nos mostrou como ‘a passagem à expressão verbal desbloqueia o processo fisiológico’ (Lévi-Strauss). O psicanalista confirma em seus clientes as virtudes datalking-cure(Freud). O sociólogo da cultura coloca em evidência a violência simbólica exercida pelos dominadores (Bourdieu)…” (DEBRAY, op cit, p. 19)

Também ouvimos falar de “livros que fazem a Lei”. Também não faltam exemplos de execuções capitais que retiram sua legitimidade de códigos jurídicos (quantas leis de pena-de-morte ainda não estão por ser revogadas?). Não faltam homicidas, terroristas,suicide bombers,serial killers, que deixem de invocar justificações verbais para seus atos, dizendo-se inspirados pelas palavras da Bíblia, do Alcorão, doMein Kempfou de um discurso de Stálin.

A revolução que Régis Debray propõe para as ciências humanas está na fundação de uma nova ciência, amidiologia,que busca compreender a eficácia dos signos, o poder das palavras, a disseminação social das mensagens, o poder de contágio e mobilização do verbo. Nos seusManifestos Midialógicos,Debray propõe que o midiólogo estáinteressado em “defender o direito do texto – surgido de experiências e necessidades estranhas à ordem das palavras – a produzir algo diferente do texto”:

“Já que os homens, após a invenção da escrita, têm feito uma mistura entre a informação simbólica e a decisão política, entre batalhas de interpretação e batalhas sem mais (como na querela das imagens, as guerras de religião ou as insurreições nacionalitárias), com verdadeiros mortos e verdadeiras armas, o midiólogo gostaria de acompanhar de pertoos avatares extralógicos do lógos.Já que umdizer,em determinadas condições, pode produzir umfazer,ou ummandar fazer…”(DEBRAY, p. 90)

Sabe-se que opoder de sugestão,ou seja, capacidade não só de comover mas de mover à ação,de discursos feitos púlpitos ou tribunas, pronunciados diante de um exército ou de uma multidão rebelada, é capaz de fazer da retórica, da eloquência, da poesia, da cantoria, da palavra-de-ordem, uma força concreta, objetiva, um poder psico-físico que gera transformações no mundo.

Para que a Bastilha fosse tomada, em Paris, em 14 de Julho de 1789, as palavras tiveram seu papel, não há dúvida; porém a eficácia concreta destas palavras não pode ser compreendida apenas pela força imanente a elas, pelas ideias que veicula, pelos conceitos que mobiliza. É preciso compreender oveículoque transmite estas palavras, amídiaatravés da qual ela viaja.

É preciso perguntar, por exemplo: é o deus Hermes, aquele das sandálias aladas, ou um trem a vapor que leva um certo recado de seu emissor a seu destinatário? Esta mensagem, de coração a coração, vai numa carta manuscrita levada pelos ares por um pombo-correiro, ou então consiste em caracteres digitais transmitidos pela Internet de PC a PC? Osuporte material da palavratem importância crucial em sua eficácia.

III. A INVENÇÃO DA MIDIALOGIA

Entre ofiat luxdo mito judaico-cristão e nosso atual estado civilizacional, muitas revoluções aconteceram pelo caminho, dentre elas a invenção da imprensa, ou seja, dos meios tecnológicos e científicos de levar o verbo aonde ele nunca antes estivera. As novas mídias nascidas da Revolução Gutenberguiana alçam a linguagem verbal para novos vôos de poder.

Agora o Verbo é mais “viralizável” (e muito antes desta viralização se tornam uma palavra que é moeda corrente na era digital). Com a imprensa, se podia fazer usos mais extremos do Verbo como ferramenta de mobilização,disseminá-lopelo tecido social de maneira inaudita e inédita, enterrando a era do manuscrito, descortinando horizontes midiáticos novos.

“A técnica de Gutenberg devia transtornar, se não as modalidades de leitura, pelo menos o estatuto simbólico e o alcance social do documento escrito através da alfabetização de massa. Por exemplo, a análise do movimento das ideias na França do século XVIII, interessante para a midiologia, há de privilegiar esses espaços-chave, pólos de atração social e centros de elaboração intelectual, como foram os clubes, salões, cenáculos, lojas, câmaras de leitura, sociedades literárias, círculos, sem falar das academias e instituições mais regulares.

Sob este ponto de vista, as Luzes não são um corpo de doutrinas, um conjunto de discursos ou princípios que poderiam ser apreendidos e restituídos por uma análise de texto, mas uma mudança no sistema de fabricação ; circulação / estocagem dos signos. Ou seja, o aparecimento de núcleos e redes de sociabilidade, interfaces portadoras de rituais e de novos exercícios, valendo como meios de produção de opinião… Trata-se de uma reorganização (…) do espírito público. Não foram as ideias ou as temáticas das Luzes que determinaram a Revolução Francesa, mas essa logística (sem a qual tais ideias nunca teriam tomado corpo.” (DEBRAY, p. 24 e 31)

Paul CŽzanne (French, 1839 – 1906 ), The Artist’s Father, Reading “L’ƒvŽnement”, 1866, oil on canvas, Collection of Mr. and Mrs. Paul Mellon

Encontramos uma reflexão sociológica inovadora sobre estes temas na obra de Gabriel de Tarde,A Opinião e As Massas,que também reflete sobre a Revolução Francesa chamando a atenção para este elemento fundamental para sua compreensão plena: a prévia invenção da imprensa e, por consequência, o advento do jornalismo público; o nascimento conexo, no seio da sociedade, daqueles agrupamentos de pessoas que são bem diferentes das meras multidões: vem ao palco da história “o respeitável público”, a quem a imprensa se dirige querendo estabelecer uma conversa entre cidadãos.

“O público só pôde começar a nascer após o primeiro grande desenvolvimento da invenção da imprensa, no século XVI. O transporte da força à distância não é nada, comparado a esse transporte do pensamento a distância. O pensamento não é a força social por excelência? Pensamos nasidéias-forçade Fouillé…

Da Revolução Francesa data o verdadeiro advento do jornalismo e, por conseguinte, do público, de que ela foi a febre de crescimento. Não que a Revolução também não tenha suscitado multidões, mas nisso não há nada que a distinga das guerras civis do passado… Uma multidão não poderia aumentar além de um certo grau, estabelecido pelos limites da voz e do olhar, sem logo fracionar-se ou sem tornar-se incapaz de uma ação de conjunto, sempre a mesma, aliás: barricadas, pilhagens de palácios, massacres, demolições, incêndios. (…) Contudo, o que caracteriza 1789, o que o passado jamais havia visto, é esse pulular de jornais, avidamente devorados, que eclodem na época.” (TARDE, p. 12)

Polemizando com a obra de Gustave Le Bon, inovadora no campo da psicologia das massas, Gabriel de Tarde contesta que o período histórico da passagem do século XIX ao XX seja “a era das multidões” e propõem chamá-lo de “a era dos públicos”.

“Não é que as multidões foram aposentadas, pararam de existir, muito pelo contrário, perseguem visivelmente presentes em vários espaços sociais, como uma espécie de re-presentificação perene de uma força de sociabilidade primitiva, ancestral, antiquíssima, mas ainda atuante. A multidão acompanha a história deste animal social que somos, mas está vinculada a um estado mais próximo da natureza, ainda pouco transformada pelo engenho humano, do que da civilização tecnológica-científica-industrial de hoje: “a multidão está submetida às forças da natureza – um raio de sol a reúne, uma tempestade a dissipa…” (TARDE, op cit, p. 15)

Dizer que entramos na “era dos públicos” significa dizer que agora lidamos com a potência social, performativa, das mensagens transmitidas por publicistas com diferentes poderes midiáticos, ou seja, capacidades diversas deeficácia performativa.O público de um zine anarco-punk pode até constituir-se em pequena multidão e manifestar-se em ato, por exemplo, através de meia dúzia demolotovslançados contras as vidraças de agências bancárias ou lojas de carros importados.

Era Primeiro de Abril, 1964, uma quarta-feira, e o jornal carioca O Globo dava boas vindas à ditadura militar no Brasil.

Porém a capacidade de mobilização deste micro-empreendimento midiático, quer circule em 100 cópias xerocadas, quer seja entregue em 1.000 caixas de e-mail, torna-se miúda diante do público de um jornal televisivo ou impresso que atinge diariamente dezenas de milhões de pessoas e que pode, tal qual a Rede Globo no Brasil, ser peça-chave de um golpe de Estado (como fez em 1964), da determinação de uma eleição para a presidência (como fez em 1989 no duelo entre Collor e Lula, em que tomou o partido de seu queridinho “Caçador de Marajás”), da convocação de mega-manifestações de rua (como fez durante o segundo mandato de Dilma Rousseff, 2015-2016, em que foi determinante para chamar multidões a manifestarem-se em prol doimpeachment).

O poderio das empresas privadas que dedicam-se à comunicação social é uma das características mais notáveis da sociedade atual: no século XXI, muitas mega-corporações transnacionais realizam uma pervasiva ação sobre inúmeros públicos, controlando simultaneamente cadeias de TV, estações de rádio, editoras de livros, jornais e revistas impressos, além dewebsitese portais cibernéticos. Constituem oligopólios de tal poderio que tornam difíceis até mesmo de serem punidos aquilo que Tarde, ainda no início do século XX, chamava de “delitos de imprensa” e que já percebia como gozando de altos privilégios de impunidade:

“Eis porque é tão difícil fazer uma boa lei sobre a imprensa. É como se houvessem querido regulamentar a soberania do Grande Rei ou de Napoleão. Os delitos de imprensa são quase tão impuníveis como eram os delitos de tribuna na Antiguidade e os delitos de púlpito na Idade Média.” (TARDE, p. 22)


IV. O CASO “DEAR WHITE PEOPLE”

Um seriado de TV pode ser reduzido a uma mercadoria no mercado de bens simbólicos, a um mero item no supermercado dos entretenimentos audiovisuais? É o que torna-se cada vez mais insustentável diante de obras-primas da teledramaturgia em série comoBlack Mirror, A Sete Palmos (Six Feet Under), Breaking Bad, Handmaid’s Tale, Alias GraceeDear White People.

Esta última, série original Netflix baseada em um filme homônimo dirigido por Justin Simien, tem interesse não só pela crônica inteligente que faz das relações humanas em um câmpus universitário da Ivy League, a Winchester. A série, de roteiro espertíssimo e montagem dinâmica, foca nas relações inter-raciais e no debate sobre o que constitui racismo – e quais as maneiras de enfrentá-lo.

Para além da multifacetada discussão sobre racismo, capaz de gerar acalorados debates,DearWhite Peopleé interessante e importante também como comentário sobre o poder da mídia e do jornalismo na transformação de certos contextos sócio-culturais.



Dois dos personagens principais, a radialista e cineasta Samantha White e o jornalista investigativo e escritor Lionel Higgins, buscam renovar as práticas midiáticas em seus respectivos campos de atuação.

A série, em sua primeira temporada, levantou muitas questões importantes em uma era caracterizada por muitos como dominada por um jornalismo abandonado à noção pouquíssimo ética da “pós-verdade”.

Sam White crê em uma mídia que toma partido, quer fazer no rádio umaprovocaçãoà reflexão que as autoridades universitárias e políticas logo irão querer estigmatizar como se fosseincitação à rebelião.

De fato, esta deliciosa e deslumbrante personagem que se dirige à Cara Gente Branca para denunciar microfascismos e racismos escondidos no cotidiano parece ter no sangue um pouco do espírito de Angela Davis. Seu programa de rádio é um pouco panfletário e incendiário, procura pôr a palavra falada (o rap radiofônico) para agir na base de uma diária intervenção pública de um verbo irreverente e rebelde, capaz de desembocar emriots, sit-ins,protestos.

Sam White é o tipo de âncora midiático que subverte todos os padrões tradicionais – como fez Antonio Abujamra na TV brasileira com seu programa de entrevistasProvocações.O tipo de ser-falante que evoca o exemplo de Jello Biafra, o vocalista dos Dead Kennedys, cujos discursos, transpostos para CDs despoken word,também contêm frases que são autênticas incitações a cessar de odiar a mídia paratornar-se a mídia. Exatamentecomo fez o personagem de Christian Slater emPump Up The Volume(1990), interessante obra do cineasta do Québec Allan Moyle.

A temporada deDear White Peopletermina com um ato de puro “heroísmo jornalístico” de Lionel. Ele é uma figura que trabalha no jornal The Winchester Independent. Ele descobre, através de suas investigações de repórter que não tem pudor de meter a fuça onde não é chamado, que a “independência” de que o órgão se gaba em seu nome não é autêntica. Ele descobre que as fontes financiadoras do jornal determinam acensuraa certos temas, transformados em tabu. Os tabus são justamente aquilo que Lionel afronta, tomando o microfone e programando umfloodingdos celulares e computadores de todos com o seufuro(scoop).

Cara Gente Brancapossui um tecido narrativo todo atravessado por táticas de resistência típicas da cibercultura, como os procedimentos dehackingpropostos por grupos como Anonymous ou deleakingtal como praticado pelo Wikileaks de Julian Assange.

Na série, a revolta dos estudantes afro-americanos, em especial os residentes de Armstrong-Parker, é vinculada com o fato de serem público do programa de rádio de Sam White e das colunas de Lionel noIndependent.Esta comunidade,incendiada pela mídia,vê-se na necessidade de mobilizar-se em repúdio e revolta contra a festa “Dear Black People”, em que os branquelos racistas e supremacistas do câmpus pintam os rostos de negro como nos Minstrels Shows, para fazerem folias com processos altamente KKK de “denegrimento” do outro…

Porém, descobre-se que a própria Sam Whitehackeouuma conta de Facebook de seus adversários, entocados da revista supremacista-racista Pastiche. Sam White acabou convidando para a infame festa racista uma pá de gente que ali se revoltaria contra as práticas dos atuais propagadores da ideologia da Klu Klux Klan (hoje infelizmente re-empoderada por presidentes da república como Trump e Bolsonaro).

Sam White quis expor uma realidade, quis que debaixo dos holofotes de todos, para que fosse plenamente reconhecido: temos sim um problema de racismo e de supremacismo étnico nesta prestigiosa instituição educacional destinada a formar uma parte da elite cultural estadunidense do amanhã. Sam White, força performativa. Uma mulher negra empoderada que varre pra escanteio o fiat lux do MachoDeus para apostar em sua própria infinita potência feminina para produzir a luz. E o incêndio.

James Baldwin, recentemente retratado no excelente documentário de Raoul PeckI Am Not Your Negro,costumava dizer: “Not everything that is faced can be changed, but nothing can be changed until it is faced.” Este pensamento fecundo deJames Baldwin, na série, inspira não só Samantha White e Lionel, os “heróis midiáticos” de Dear White People, mas sugere também algo para quem quer refutar a noção de que as palavras não mudam o mundo.

Precisamos de palavras para encarar a verdade do mundo e para estruturar nosso pensamento e nossa comunicação; se o Verbo não pode tudo, o que é verdade e deve ser reconhecido, isto não implica que não possa Nada. Na verdade, não há revolucionário que tenha desprezado a potência misteriosa das palavras que comovem e que o mundo mudam.The Word works in mysterious ways…

V. JUDITH BUTLER – UMA TEORIA EXPANDIDA DA PERFORMATIVIDADE

Em breve…

BIBLIOGRAFIA

DEBRAY, Régis.Manifestos Midiológicos.Petrópolis, RJ: Vozes, 1995.

TARDE, Gabriel.A Opinião e as Massas.São Paulo: Martins Fontes, 2005.

CRUMB, Robert.Gênesis. Graphic Novel.

Por:Eduardo Carli de Moraes

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