Mulheres dramáticas, dementes, delirantes, trastornadas, irracionais, histéricas, loucas…

As mulheres que expressam suas emoções, suas paixões e suas opiniões são chamadas de dramáticas, dementes, delirantes, transtornadas, irracionais ou loucas. De loucas ou histéricas para humilha-las. A Histeria foi uma das primeiras doenças mentais atribuidas unicamente às mulheres.

Claire Merchlinsky

No estás ‘loca’: estás luchando por lo que quieres

“Si quieren decir que estás loca, adelante: enséñales lo que logra la locura”.
Serena Williams, en un nuevo comercial de Nike

Quizá no haya una mujer más apta que Serena Williams para encabezar la batalla a fin de reivindicar la palabra “loca”. En los últimos seis meses, ha sido penalizada, multada y criticada por lo que ha dicho, hecho,vestido y por cómo se ve, mientras sus detractores la llaman una “loca”.

Su capacidad para florecer a pesar de todo ha hecho que sus legiones de seguidores la aprecien más, así que no fue una sorpresa que sus admiradoras se volvieranlocas —por así decirlo— la noche del 24 de febrero cuando el nuevo comercial de Nike donde solo hay mujeres, Dream Crazier, se estrenó en los Premios Oscar (ya tiene seis millones de reproducciones en YouTube).

El anuncio es un montaje de algunas de las mejores atletas del mundo en el que hacen lo que mejor hacen y desafían a la autoridad mientras lo logran. Williams lo narra y dice que las mujeres que expresan sus emociones, su pasión y sus opiniones han sido llamadas dramáticas, dementes, delirantes, trastornadas, irracionales o locas; al parecer va más allá del mundo del deporte y también se refiere a cómo todo tipo de mujeres han sido tratadas a lo largo del tiempo.

A las mujeres se les ha llamado locas o histéricas para rebajarlas desde hace siglos. La “histeria” — que viene del griego,hystera, útero — fue una de las primeras enfermedades mentales que únicamente se atribuía a las mujeres.

“La idea era que cualquier desplante emocional que sobrepasara los límites estrictos de lo aceptable se podía considerar ‘histeria’”, según me dijo esta semana Elaine Showalter, una académica feminista que escribió un ensayo tituladoHysteria, Feminism and Gender. (Por ejemplo, unas cartas recién publicadas de Charles Dickens revelan que intentó hacer que su esposa, la madre de sus diez hijos, fuera recluida en un manicomio mientras él vivía un amorío. En ese tiempo, era suficiente decir que su esposa sufría de “exceso de emoción” para determinar que estaba “neurasténica”, y esa fue la razón que él dio.)

La verdadera politización de la palabra, explicó Showalter, se dio en 1890 cuando comenzaba el movimiento de las Sufragistas y surgía la “nueva mujer”: una mujer independiente, desafiante, segura de sí misma, osada y dueña de sus emociones.

“De eso se trataba el comercial”, dijo Showalter, quien también es profesora emérita de Literatura Inglesa en la Universidad de Princeton.

Durante ese tiempo, los calificativos de “histérica” y “loca” se usaban principalmente para atacar a dos grupos de mujeres: las que exigían un lugar en la universidad —sobre todo en la facultad de Medicina (un argumento en contra era: “Van a fatigar sus cerebros”)— y las mujeres que hablaban en público (a ellas se les consideraba “anormales, amenazantes y repulsivas”, de acuerdo con Showalter).

“Hablar en público era un tabú muy grande y se consideraba muy poco femenino; no importaba cómo se hiciera, se atacaba por ser una muestra de histeria”, afirmó Showalter.

¿Suena conocido? En 2017, la senadora Kamala Harris fue llamada “histérica” por el antiguo ayudante de Trump, Jason Miller, solo por cumplir con su trabajo (durante una audiencia, a los senadores del Comité del Senado sobre Inteligencia se les dio tiempo para preguntar a Jeff Sessions, quien entonces era el fiscal general, sobre su vinculación con los rusos en las elecciones de 2016). Cuando se le insistió para que explicara por qué decía que estaba histérica, Miller respondió: “O sea, hacía unas preguntas muy difíciles”.

Desde hace mucho Serena Williams ha alentado a las mujeres jóvenes para que sean asertivas, como lo hicieron antes otras lideresas. Las Sufragistas más experimentadas les daban valor a las más jóvenes, sostuvo Showalter. “Solían decir: ‘No tengas miedo, vas a tener que hacerlo. Ve y habla en público, di lo que piensas y sé directa’”.

Por: Maya Salam
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Cortou o pênis do marido…e agora

Ela foi motivo de deboche e manchetes em jornais: cortou o pênis do seu então marido. As violações e abusos a que a era submetida não foram mencionadas na época. Agora…

Lorena Bobbitt y el camino a ser reconocida como víctima

Hace veinticinco años, la migrante ecuatoriana fue motivo de burlas y titulares de tabloides: le cortó el pene a su entonces marido. Lo que no se contaba eran las violaciones y abusos a los que él la había sometido. Ahora quiere contar su historia.

MANASSAS, Virginia — Lorena lo cuenta de manera muy prosaica. Mientras nos conducía en su Kia una tarde reciente, señaló sin más el hospital; ahí, dijo, le reimplantaron el pene a John Wayne Bobbitt después de que ella se lo cortó con un cuchillo de cocina mientras dormía, la noche del 23 de junio de 1993.

A quince minutos de ahí, cerca de Maplewood Drive, señaló el campo de césped y grava donde arrojó el pene amputado desde la ventana del auto. Le pregunté por qué lo aventó. “Tenía que manejar, claro, pero no podía porque tenía esa cosa en la mano, así que me deshice de ella”. Ah, ¡claro!

Por el mismo camino se encuentra el salón de manicura donde trabajaba y hacia el que huyó esa noche. “No soy una mujer vengativa, porque les dije dónde estaba”, indicó Lorena Gallo, como ahora se le conoce. Se refiere a los oficiales de policía que, poco después de las cuatro y media de la mañana, se pusieron a buscar el pene amputado entre la maleza, a un costado de la carretera. Lo encontraron, lo pusieron en hielo en una caja para hot dogs de un 7-Eleven cercano y lo llevaron de inmediato al hospital, donde, gracias a un milagro de la cirugía plástica y la urología, lo reimplantaron y le devolvieron (casi) toda su capacidad.

Estos detalles, que Lorena relata con el estoicismo de un mesero que recita el menú del día, son los que conoce la mayoría de la gente que siguió la cobertura. Pero Lorena quería hablar de la historiaverdadera: la de una joven inmigrante que sufrió violencia doméstica durante años, que fue violada por su marido esa noche sin tener adónde ir y ya no pudo más.

“Siempre se enfocan eneso”, dijo, en referencia al pene de su esposo, el amputado, reimplantado y, un par de años más tarde, agrandado en una cirugía. Antes de que grupos de mujeres salieran a manifestarse en masa contra la violencia y del movimiento #MeToo, en esas épocas de pensamiento menos evolucionado, los medios solo querían hablar deeso. “Y es como si no querían darse cuenta o no les importaba por qué lo hice”, comentó.

Lorena, originaria de Ecuador, tiene razón en que la mayoría de las personas obvia que, antes de que ella fuera enjuiciada por lo sucedido en junio de 1993, su entonces marido John fue imputado por violación conyugal (y exonerado del cargo). En ese entonces, el abuso sexual doméstico acababa de ser tipificado como delito en los cincuenta estados de Estados Unidos; en Virginia era casi imposible comprobarlo. En los medios hubo quienes se cuestionaron si el delito no se trataba de un oxímoron. “¿Violación conyugal? ¿Quién realmente sale jodido?”, decía unacolumna de la revista Penthouse. Lo sucedido con Lorena fue parodiado enSaturday Night Live; en una escena el personaje Stuart Smalley, interpretado por Al Franken, le pide a Lorena que se disculpe con el pene de John.

Lorena también tiene razón al comentar que a la gente se le olvida que un jurado la declaró no culpable en el juicio; alegó demencia temporal. Se nos olvida que los testigos en el proceso declararon que habían notado varios hematomas en sus brazos y cuello, que ella había llamado al 911 en repetidas ocasiones y que John les había presumido a sus amigos que obligaba a su esposa a tener sexo. En los años posteriores al juicio, él fue arrestado varias veces y estuvo en la cárcel acusado de violencia contra dos mujeres más (él niega las denuncias).

“Esto se trata de una víctima y una sobreviviente, y de lo que está pasando en el mundo actualmente”, dijo Lorena.

Esa historia, la suya, es la que cuenta en un nuevodocumentalen cuatro partes producido porJordan Peeledisponible el 15 de febrero en Amazon Prime Video. Y para contar esa historia se tomó un descanso de Lorena’s Red Wagon, su organización sin fines de lucro que ayuda a las sobrevivientes de violencia doméstica, para darme un recorrido por la comunidad de Manassas, en las afueras de Washington D. C., donde todo ocurrió.

Han pasado veintiséis años desde que Lorena Bobbitt, una mujer de 24 años con mirada inocente, cabello oscuro y ojos penetrantes, quedó tan plasmada en los anales de la cultura popular que aparece tanto en unanovela de Philip Rothcomo en unacanción de Eminem. Hoy en día, Lorena es tímida y pequeña; portaba un saco negro, zapatos de tacón elegantes, arracadas de diamante y un bolso Louis Vuitton. (Pesa 53 kilogramos, cifra que me compartió como comparativo; pesaba 43 kilos en 1993, cuando John, exsoldado de los marines estadounidenses, dijo que ella lo había atacado). Se ha transformado físicamente y ahora es una madre suburbana de clase alta con cabello rubio, aunque aún tiene los mismos ojos grandes, tristes y oscuros.

Pese a que ahora usa su apellido de soltera, la gente que se encuentra a Lorena por Manassas no tarda en hacer la conexión: esesaLorena. “Vivo aquí. Esta es mi casa. ¿Por qué tiene que ser él quien ríe al último?”, dijo cuando le pregunté por qué no se mudó.

Sabe que no puede escaparse del apellido y de sus connotaciones fálicas, incluso cuando no quiere que John continúe teniendo peso en su vida (él siguió buscándola en el salón de manicura después del juicio y de vez en cuando aún le escribe cartas de amor). “Sé que todavía soy Lorena Bobbitt. Es el nombre que conoces, el que aquí es conocido”, dijo. Y pese a que ha sido blanco constante de bromas, Lorena “Bobbitt” Gallo es sincera, abierta y cariñosa.

En 1994, después de pasar un periodo breve y obligatorio en un hospital psiquiátrico, Lorena retomó su vida y regresó al trabajo de manicurista. Después comenzó a trabajar como peluquera y agente de bienes raíces. Asistía con regularidad a su iglesia y tomaba clases en una universidad técnica, donde conoció a David Bellinger. Fueron amigos durante años antes de comenzar una relación. Lorena contó que nunca salió con nadie más porque, pues, ¿cómo conseguir una cita si eresesaLorena? La pareja ahora tiene una hija de 13 años y vive en una casa de ladrillos.

“Cuando terminó el juicio, vaya, en un inicio ni siquiera podía ir a la tienda porque la gente decía: ‘Ay Dios mío, yo te conozco’. Me daban ganas de soltar mis bolsas e irme a casa”, dijo Lorena. “Solo quería cuidarme a mí y a mi familia. Así podría reintegrarme a la normalidad y a la vida cotidiana”.

John se hizo protagonista de películas pornográficas (comoJohn Wayne Bobbitt: sin cortesyJohn Wayne Bobbitt: Frankpene). Lorena tuvo algo de contacto con la prensa, pero en su mayor parte rechazó ofertas para convertir su incidente de castración en una película o una serie de televisión. Rechazó un millón de dólares para posar en Playboy. “Un millón de dólares es un millón de dólares”, dijo. “Habría sido genial, pero no me educaron así”.

Los cineastas que se comunicaron con ella a lo largo de los años no querían concentrarse en el abuso, la historia de la que ella sí quería hablar.

“A nadie le importaba nada más que John y su cirugía y su ‘pérdida’”, lamentó Kim A. Gandy, antes presidenta de la National Organization for Women (NOW), sobre el intento de dirigir el diálogo hacia el abuso doméstico. “Hicimos varias entrevistas y siempre nos decían algo como: ‘Bueno, pero si esto es lo que querían las feministas’”.

Entonces, en 1994, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley sobre la Violencia Contra la Mujer. Katie Ray-Jones, directora ejecutiva de laLínea de Ayuda Nacional contra la Violencia Doméstica, afirma que la historia de Lorena, junto con las denuncias de acoso sexual de Anita Hill contra el magistrado Clarence Thomas y el juicio a O. J. Simpson en el que fue exonerado del homicidio de su exesposa, “finalmente crearon un discurso nacional que le dio algo de impulso en materia legislativa”.

Así que, aunque la mayoría de las representaciones de Lorena la hacían parecer, según dice, “una mujer loca y celosa”, el juicio del caso Bobbitt ayudó a que cambiaran las leyes sobre abuso doméstico y contra las mujeres.

Yesoes lo que quería contar Joshua Rofé, realizador del documental sobre jóvenes en prisiónLost for Life. Buscó a Lorena en diciembre de 2016, después de leer acerca de su trabajo con víctimas de violencia doméstica en Lorena’s Red Wagon. Hablaron durante casi un año antes de que Lorena, motivada por su indignación respecto a la elección de Donald Trump y por el movimiento #MeToo, decidiera que era el momento adecuado para contar su versión.

Dio la casualidad de que casi al mismo tiempo salieron varias películas, documentales y pódcasts (Yo, Tonya;The Clinton Affair,oSlow Burn) que miraban con nuevos ojos a las mujeres involucradas en escándalos de la década de los años noventa (Tonya HardingyMonica Lewinsky, respectivamente). Lorena se identificó: “Los medios nos satanizaron y eso es muy triste. Solo les pasa a las mujeres”. Pensó que, quizá, su historia por fin superaría el protagonismo del pene de John.

El documental se desarrolla en su mayor parte en 1993, cuando empezaban los programas de juicios televisados y las series matutinas de chismes y tabloides. Como lo retratan Rofé y Jordan Peele (el productor, conocido porGet Out), el ciclo noticioso de veinticuatro horas es voraz hacia Lorena, un monstruo de muchas cabezas que termina por envolverlo todo. “Hay un tercer personaje en esta historia además de Lorena y John: nosotros, la sociedad, y lo que hicimos con la información que teníamos disponible”, dijo Peele.

El documental no toma bandos en la historia. Usa videos de las noticias de la época, así como entrevistas con Lorena, sentada en su sala. A John lo entrevistan también, sentado en su sofá en su casa de Las Vegas. Él sigue diciendo que planeaba divorciarse de Lorena y que, después de que él no quiso tener sexo ella tuvo un ataque de ira vengativa.

“A ella nunca la maltraté; ella siempre fue la violenta y me cortó el pene porque iba a dejarla”, aseguró John en una entrevista telefónica, en la que dijo que los cineastas del documental le habían tendido una trampa para hacerlo ver mal.

De regreso en el auto, mientras Lorena señalaba el hospital en el que John fue operado y donde, en ese mismo pasillo, a ella le hicieron una prueba para comprobar la violación, le pregunté si se arrepentía de lo que hizo. “¿Cómo puedes arrepentirte de algo que no tuviste la intención de hacer?”, dijo. Explicó, de nuevo, lo que le dijo al jurado en 1994. John regresó a casa borracho. La violó. Ella fue a la cocina por un vaso de agua, vio el cuchillo en la cocina y se sintió rebasada por años de abusos. No recuerda nada después de eso. “Para mí, el arrepentimiento es decir: ‘Ay, compré un auto negro en vez de un auto rojo’, cuando no elegiste lo correcto”, comentó Lorena. “Pero yo no estaba consciente”.

Sin embargo, no solo me refería a si se arrepentía de haberlo hecho. Quise preguntarle si se arrepentía de haber hecho famoso a John Wayne Bobbitt. ¿Se arrepentía de haberle dado un poco de fama y una fuente de ingresos pequeña pero constante? Pero Lorena no piensa así las cosas. De nuevo, me dijo, solo hay decisiones; el auto negro o el rojo. “Él puede elegir. Es su vida. No creo tener nada que ver con lo que elija hacer él con su vida después del incidente”, comentó.

“El incidente”, así se refiere Lorena al crimen impactante que aún hace que muchos hombres toquen aterrados sus genitales y supongan que ella está cumpliendo una cadena perpetua en la cárcel.

Peele dijo queLorenava en línea con su misión de hacer filmes que les den voz a personas marginadas, pero que es imposible hacer caso omiso a que la historia tiene los elementos de un filme tragicómico, como algo hecho por los hermanos Coen. Al fin y al cabo en el primer episodio del documental vemos a los policías de una pequeña ciudad buscar un pene amputado en un campo. “Te mentiría si te dijera que no hay humor en esta historia”, comentó Peele. Le preguntó a Lorena si eso le parecía bien. Ella le dijo que sí.

“Yo fui objeto de muchísimas bromas en los noventa y, para mí, eso fue cruel”, dijo. “No entendían. ¿Por qué se reían de mi sufrimiento?”. Unas décadas más tarde, después de mucha terapia, ahora Lorena tiene otra perspectiva. Comprende que la razón por la que tiene una plataforma para algo como Lorena’s Red Wagon es por el pene amputado, la caja de hot dogs,Frankenpeney ese apellido inolvidable. “Soportaré las bromas y todo eso si me da la oportunidad de decir algo sobre la violencia doméstica, los ataques sexuales y la violación conyugal”, dijo.

Se me ocurrió que no habría documental ni bromas, que el caso Bobbitt no tendría lugar en la cultura popular estadounidense, si John le hubiera cortado alguna parte del cuerpo a Lorena.

“Se ríen”, dijo ella durante nuestra tarde juntas. “Siempre se ríen”.

Por: Amy Chozick

Conselhos sexuais da série ‘Sex Education’ serviriam na vida real?

Ao invés de se limitar a um olhar masculino, incorpora com naturalidade vozes femininas para falar de desejo, prazer e iniciativa (Lily, quando combina um encontro sexual com Otis, diz com segurança: “Eu entro com as camisinhas, você com o lubrificante”)…

Cena de ‘Sex Education’. 

Conselhos sexuais da série ‘Sex Education’ serviriam na vida real?

O grande acerto do seriado da Netflix é falar não só de sexo, mas também de valores

Liam aparece na tela pendurado na lua que decora o teto do salão de baile do seu colégio. Todos os olhares, assustados, se voltam para ele. O que ele está fazendo lá em cima? Está apaixonado por Lizzie, mas ela o ignora, e sua vida não faz mais sentido: na adolescência tudo é muito dramático. Esta é um caso para Otis Milburn, o protagonista deSex Education, que age como conselheiro de relacionamento para seus colegas de escola [se você continuar lendo, conhecerá a história de Liam e de alguns outros personagens. Não sãospoilersrelevantes, mas não deixam de serspoilers].

Essa série, um dos últimos lançamentos daNetflix, trata asexualidadedos jovens de forma global.Fala tanto de práticas eróticas quanto de orientações ou de como administrar as relações afetivas. Mas sempre sob um ponto de vista igualitário e positivo.

Igualitário porque, ao invés de se limitar a um olhar masculino, incorpora com naturalidade vozes femininas para falar de desejo, prazer e iniciativa (Lily, quando combina um encontro sexual com Otis, diz com segurança: “Eu entro com as camisinhas, você com o lubrificante”), assim como todo tipo de orientações eidentidades sexuais(pensemos em Eric mostrando sua parte feminina comocrossdresser).

Positivo porque osexonão é visto como algo sombrio ou sórdido, que gere riscos e necessidade de prevenção, e sim como uma forma de descoberta e crescimento pessoal.Sex Educationtrata mais de valores que de sexo, e esse é um grande acerto. Tomara que a segunda temporada da série, que acaba de ser anunciada, siga pelos mesmos caminhos.

Liam, o menino pendurado na lua, tentou insistentemente cortejar a garota, com a falsa ideia de que assim conseguiria derreter o coraçãozinho da dama.Otis, por sua vez, lhe fala sobre respeitar a decisão da outra pessoa esaber aceitar umnão.A atitude de Liam revela como os clichês do amor romântico influenciam nas relações sentimentais e as nossas carências em gestão emocional.

Rafael Guerrero, um dos poucos professores da Universidade Complutense de Madri que, na falta de uma disciplina específica, ensina técnicas de educação emocional a seus alunos de Magistério, dizianesta reportagemque algumas das consequências dessa falta de ferramentas são a insegurança, a baixa autoestima e os comportamentos compulsivos.

Não nos entendemos na cama

Tanya e Ruthie são namoradas. Parece que tentam manter relações sexuais, mas com pouco sucesso. Elas se acham atrapalhadas, não sabem como fazer, como se coordenar, como terem prazer juntas. Mas, se elas se entendem tão bem em outras coisas, por que não no sexo?

Otis sabe pouco das relações eróticas entre mulheres, então para tentar lhe dar conselhos assiste a filmes pornôs e faz anotações. Não acerta muito nesse recurso, porqueo pornô é ficção, e muitas vezes só transmite alguns clichês sobre o sexo lésbico.

O conselho não funciona. O assessoramento sexual nem sempre acerta de primeira, nem neste caso nem na vida real. Otis tenta levar a situação para o seu terreno: os relacionamentos a dois.E aí acerta mais, porque os problemas de cunho erótico às vezes escondem um conflito no relacionamento.

E você, o que quer?

Aimee está fazendo sexo com seu namorado. Pergunta-lhe se ele quer gozar no seu peito ou na sua cara. Ele não se sente cômodo com isso e lhe devolve a pergunta: e você, o que quer? Aimee não sabe, porque nunca se perguntou, simplesmente repete aquilo que viu e que acredita que deseja.

Para saber o que quer, Otis dá um bom conselho a Aimee: masturbe-se. Conhecer nosso corpo e nossas reações é fundamental para saber o que queremos e, depois, poder compartilhar com outras pessoas.

A primeira reação de Aimee mostra outro mito nas relações eróticas: para que vou me masturbar se tenho parceiro? Como se fosse uma prática destinada unicamente a solteiros. Mas depois ela se anima. E como!Assistimos a uma cena de autodescoberta que, com humor, é toda uma amostra de empoderamento.E depois vemos a repercussão positiva de conhecer a si mesma na vida sexual a dois.

Problemas na penetração

A obsessão em perder a virgindade é o problema de Lily. Ela quer que a penetrem porque precisa se livrar “disso” e saber o que se sente. Tamanha é sua obsessão que, quando finalmente consegue alguém que queria transar com ela (um aplauso aqui por mostrar corpos diferentes), não consegue. O pênis se choca contra um muro.

O vaginismo é a contração involuntária dos músculos da pélvis, de tal maneira que impedem a penetração. Ocorre muitas vezes por medo da penetração. A cabeça, nesse caso, interfere e prega uma peça. Qual é o conselho de Otis a Lily? Que se deixe levar, e lhe propõe um exercício de “loucura”.

É verdade que o sexo exige certo descontrole, certo abandono. Mas o vaginismo normalmente tem a ver com um medo irracional da penetração. É uma fobia e, como tal, soluciona-se com uma aproximação progressiva da situação que gera o medo. Serão acrescidos exercícios para conhecer os músculos pubococcígeos. E também haverá reeducação para, entre outras coisas, aprender a se deixar levar, sim, embora o tratamento vá um pouco além do que a série mostra. O vaginismo não se cura descendo um morro numa bicicleta sem freios.

E, já que falamos de genitálias internas femininas, “eu também tenho vagina” é uma frase-chave em uma cena de apoio a uma vítima desexting, uma prática que vem crescendo entre adolescentese que também recebe atenção na série. Teria sido mais correto falar de vulva, porque em uma foto dos geniais femininos geralmente é a parte externa que se vê. Mas perdoem-se certas imprecisões deSex Education.Afinal de contas, a educação em valores é mais importante do que usar bem uma palavra.

Fonte:El País
Por:Arola Poch
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Os castigos e a cura para homossexualidade através da fé

Há catorze anos fui a Birmingham para deixar de ser homossexual. Fala-se da Igreja Católica por ser a que tradicionalmente tem mais fiéis em Portugal, no entanto, eu pertencia a uma minoria religiosa, o que contribuiu ainda mais para o meu isolamento quando tomei consciência de que era lésbica.

CASTIGOS E A CURA PARA A HOMOSSEXUALIDADE ATRAVÉS DA FÉ

Recuemos até ao ano de 1983, altura em que a minha avó conheceu a Igreja de Jesus Cristo dos Santos dos Últimos Dias, vulgarmente conhecida por Igreja Mórmon e, juntamente com o meu pai e mãe, fui batizada aos oito anos. Ao longo do meu percurso religioso fui educada e preparada para ser esposa e mãe, ensaiando todos os atributos que são necessários para manter um lar em que o marido é a figura principal. Nunca pus a hipótese de me sentir atraída por raparigas, pois essa era uma realidade distante e nunca abordada no meio que eu frequentava. Às vezes contavam-se histórias, mas que não passavam disso mesmo. Eram “mitos urbanos” ou “provações diabólicas” que acabavam sempre de forma trágica.

Aos dezoito anos, já na faculdade, envolvi-me com uma colega. Dois anos mais tarde, com uma prima distante, embora eu fosse escrevendo uma história muito inocente e acanhada, sem perceber muito bem o que me acontecia e porque motivo as minhas relações heterossexuais duravam tão pouco, tendo em conta o nível de atração e afeição que tinha sentira por aquelas duas jovens mulheres que deixaram uma marca tão grande no meu espírito.

Em duas ocasiões diferentes, tive que me dirigir ao meu bispo, o líder máximo da cidade em que vivia e confessar-lhe o que havia feito. Sentei-me num gabinete, à frente de um grupo de homens sem qualquer tipo de formação para gerir as informações que lhes transmitiria e contei-lhes as minhas duas histórias, sendo-me pedido que descrevesse os níveis de intimidade, os contornos da relação e até as posições sexuais que tinhamos experimentado. Foi-me aplicado uma espécie de castigo, o chamado “período probatório”, em que eu poderia frequentar as reuniões da igreja, não podendo participar ativamente nas atividades em que estava habitualmente envolvida.Este período duraria três meses, o que não era uma pena pesada, comparativamente a outras situações semelhantes. Depois de uma pesquisa extensiva, percebi o porquê: na Igreja Mórmon não havia muitas normas escritas relativamente às relações homossexuais no feminino – uma consequência da invisibilidade das mulheres – pois, visto que não incluíam penetração peniana, então não eram consideradas relações sexuais mas apenas “intimidade física”. Isso trouxe-me, indubitavelmente, uma penalização mais leve e, como eu já era adulta, o bispo não me obrigou a contar o sucedido à minha mãe.Por outro lado, tendo em conta que a comunidade Mórmon é muito pequena, quase toda a gente reparou que algo se passava comigo, pois sendo eu uma pessoa muito ativa nas cerimónias religiosas, tinha sido remetida ao silêncio e à contrição, o que me fazia sentir observada e humilhada.

Cumpri o meu castigo de forma exemplar, pois queria voltar a participar de todas as cerimónias e aulas, buscando o objetivo máximo de casar e ter filhos. Aquela era a minha realidade, o que me era compulsivamente ensinado desde os oito anos. Acabei a faculdade e dediquei-me, parcialmente, ao proselitismo. Na minha cabeça, se me entregasse inteiramente à Igreja, não haveria espaço para ceder à minha maior fraqueza.

No final do Verão de 2005, recebi a carta que vinha de Salt Lake City (onde se situa a sede da Igreja) que me dizia que eu iria servir uma missão de dezoito meses, partilhando as minhas crenças com os demais. Achava que o meu plano era infalível, pois não poderia estar mais protegida. Tinha vinte e dois anos. No entanto, a minha perspectiva carregava um filtro que alterava as cores que o mundo tinha, deixando-o a preto e branco.

Enquanto me preparava para partir, conheci uma missionária americana de quem me tornei muito próxima. Ela acabou por me contar algumas das suas histórias pessoais e isso fez com que se desenvolvesse um laço muito emotivo entre nós, envolto numa espiritualidade latente. Mais uma vez, senti uma clara atração física e isso acabou por resultar numa troca de afeto que ia muito para lá da amizade. Ela funcionou como uma espécie de cavalo de Tróia no meu percurso religioso e seguiram-se semanas de culpa e de frustração, pois sentia-me impura e indigna de partir em missão. Decidi confessar-me, pela terceira vez, a um terceiro bispo e, daquela vez, por ser reincidente, enfrentei um tribunal composto por três homens.Sem qualquer tipo de cuidado perante as implicações emocionais e psicológicas que as suas decisões pudessem ter, fui sentenciada a dezoito meses de “desassociação”, não podendo ter qualquer tipo de cargo ou responsabilidade na Igreja, sem poder dar aulas dominicais ou envolver-me na música ou no coro, sem poder discursar perante a congregação ou participar de outras reuniões específicas. Achei que não conseguiria suportar aquela pena e lembrei-me do que havia sentido dois anos antes, do quanto desejei morrer se isso significasse não pecar mais, e de me sentir um vaso estilhaçado, sem qualquer possibilidade de recuperação.

Estávamos em Novembro e tinham expirado os prazos para me inscrever numa pós-graduação. A americana tinha sido enviada para casa, proibida de me contactar e eu era aconselhada a casar-me, visto que tinha diversos homens religiosamente “dignos”, interessados em mim. Decidi que ia trabalhar, juntar algum dinheiro e viajar até Birmingham, Inglaterra, onde se encontravam os “LDS Family Services”, serviço prestado pela Igreja com psicólogas formadas que ajudavam as famílias Mórmons em alguns problemas “mais graves”. O meu bispo havia falado nessa hipótese e eu decidi ir.

Voei para Inglaterra e fiquei na casa de amigos Mórmons. Paguei pela minha estadia, paguei pelas viagens e transportes e paguei também duas consultas que tive com a terapeuta. Contei-lhe a minha história e ela disse-me que iria ajudar-me a “resistir à tentação”, que eu poderia desenvolver mecanismos para não ceder aos impulsos que sentia. Na altura, reli os diários que escrevia desde os meus sete anos e apercebi-me de como tinha ignorado os inúmeros sinais sobre a minha sexualidade, ao longo da vida. Na verdade, eu nunca me tinha dado a oportunidade de sentir fosse o que fosse e de me conhecer sem me condenar e culpabilizar de forma imediata. Tinham-me traçado um percurso igual ao de todas as outras meninas Mórmons, e se eu pintasse fora do risco, só me restava retratar-me ou, por anátema, excluir-me-iam. Felizmente, contrariando a vida de angústias constantes que me esperaria, descobri um terceiro caminho e disse à psicóloga que queria regressar a Portugal, para viver uma vida escolhida por mim. Telefonei à minha mãe e disse-lhe isso, questionando se ela me aceitaria em casa, ao que ela respondeu que sim, embora pouco convencida.

O dinheiro que eu tinha juntado e convertido em libras, esgotou-se, por isso deixei a minha máquina fotográfica como forma de pagamento da terceira semana de estadia e liguei à minha mãe para me ajudar a pagar a passagem de regresso: “Filha, se queres voltar, arranja uma maneira”. Percebi rapidamente que me queriam obrigar a ficar ali, a trabalhar e a procurar a ajuda da Igreja. Afinal de contas, o que sabia eu do mundo fora da realidade Mórmon, da sociedade suja e cheia de predadores? Eu seria uma “flor no meio do entulho que rapidamente murcharia” – palavra de bispo. Há tantas histórias por aí , tantas que se escondem em gabinetes de seitas obscuras e imersas em ignorância.

Telefonei ao meu pai, que havia deixado a igreja pouco antes de se divorciar da minha mãe, e ele comprou-me o bilhete de avião. Dormi a minha última noite numa sala de espera de Stansted, aterrei no aeroporto Sá Carneiro, apanhei o comboio para Lisboa e depois o autocarro para Setúbal, fazendo o resto do percurso até casa, caminhando.

A “indecência” do prazer feminino…

“Quando alguém qualifica um objeto como obsceno, imoral, indecente ou profano só porque está relacionado com a vagina e o prazer feminino,
a tecnología como industria é que sai perdendo”.
La empresa Lora DiCarlo diseñó el Osé, al que le fue retirado el premio a la innovación en la conferencia CES 2019.

La ‘indecencia’ del placer femenino para el sector tecnológico

Un masajeador personal, un contador caserode espermatozoides, pornografíaen realidad virtualy algo descrito como “el primer juguete sexual que funciona con un libro electrónico”: todos estos productos han sido exhibidos en CES, la mayor exhibición de aparatos electrónicos para el consumidor. Dos de ellos fueron premiados por los organizadores.

Por eso Lora Haddock se sorprendió cuando le retiraron el premio a la Innovación CES 2019, tres semanas después de otorgárselo. Su producto Osé, un juguete sexual de manos libres que ella diseñó con un equipo de ingenieros de la Universidad Estatal de Oregón, había sido anunciado como uno de los galardonados en noviembre. Pero en un correo electrónico que explica el cambio de parecer —el cual Haddock compartió con The New York Times— un representante del congreso citó una cláusula de los términos y condiciones de los premios donde se descalifican productos que se consideran“inmorales, obscenos, indecentes y profanos o que no cumplen con la imagen de la CTA”. (CTA es la Asociación de Tecnología de Consumo, que dirige la CES).

“Me sorprendió”, dijo Haddock, de 33 años, “y luego me molestó”. La premiación original había sido “un giro a favor de la inclusión”, dijo. “Pero después lo que dieron a entender es que: ‘No, de hecho, eres obscena, indecente e inmoral, y no eres innovadora en absoluto’”.

La CES recibe en promedio a 180.000 asistentes de todo el mundo y suma más de 100.000 menciones en medios de comunicación especializados cada año, de acuerdo con su propio conteo. Para compañías emprendedoras como la de Haddock, participar en el congreso es fundamental para atraer inversiones. Incluso es mucho más importante para las empresas dedicadas al bienestar sexual pues, por su naturaleza, tienen dificultades para anunciarse en revistas, espacios públicos y plataformas como Facebook.

Haddock, quien antes trabajó en el sector de servicios de salud y estuvo en la Armada estadounidense, es fanática del estudio de la anatomía. Es por ello que desde un inicio buscó que su producto fuera personalizable, lo cual la llevó a reunir información sobre la ubicación del llamado punto G y del clítoris en distintos cuerpos. A todas sus conocidas con vagina, dijo, les pidió “literalmente que midieran la distancia con la mano y una cinta métrica”.

Y en 2017, poco después de establecer su compañía, llamada Lora DiCarlo, buscó a John Parmigiani, director del laboratorio de prototipos de la Universidad Estatal de Oregón, porque para su producto necesitaba 52 componentes de ingeniería. “Entré a la reunión sin idea de cuál era el producto y creo que la tercera oración que dijo Lora fue algo como: ‘No tuve mi primer orgasmo mixto hasta los 28 años’. Pensé que era algo fuera de mi zona de confort, pero que no tenía nada de malo”, dijo Parmigiani.

Osé, que estaría a la venta a finales de este año en Estados Unidos por un costo de 250 dólares, se expande de acuerdo con la preferencia de la usuaria una vez que se coloca en la cintura pélvica, para proveer estimulación externa e interna en simultáneo (de ahí que Haddock discutiera un orgasmo mixto con Parmigiani). Osé no vibra, sino que realiza movimientos suaves y autónomos, además de generar un flujo de aire para aumentar la estimulación.

Osé tiene ocho registros de patente pendientes de aprobación y fue creado por un equipo que incluye a la experta en robótica e inteligencia artificial Ada-Rhodes Short y a Lola Vars, doctoranda de la Universidad Estatal de Oregón enfocada en ingeniería mecánica.

Pese a ese proceso de desarrollo, los funcionarios de la CES y de la Asociación de Tecnología de Consumo después dijeron que —más que la afirmación inicial sobre que el producto contraviene la cláusula de moralidad— el galardón le fue retirado a Osé porque no encaja en la categoría de robótica y drones ni con ninguna otra de las categorías existentes para la premiación de productos.

“No cabe duda que [Osé] es un producto robótico. No hay justificación: Lora DiCarlo merecía el premio”, dijo Parmigiani.

En una declaración a The New York Times, Gary Shapiro, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Tecnología de Consumo, afirmó: “Nos disculpamos con la directora general Lora Haddock por nuestro error, ya que el producto de Lora DiCarlo no coincide con ninguna de nuestras categorías existentes y no debió haber sido aceptado en el programa de los Premios a la Innovación. CES es una feria empresarial profesional; la pornografía, los juguetes sexuales y los productos de tecnología sexual no son parte del evento. La CES es una feria con más de 4500 expositores. Reconocemos que hay inconsistencias en las compañías que se presentan y las resolveremos”.

Pero Haddock cree que lo que sucedió se debe a algo más que una omisión accidental o un error administrativo.

El martes 8 de enero, el primer día del congreso,publicó una cartaen la que acusó a la CES de discriminación por género.

No se trata de la primera vez que la feria comercial recibe acusaciones de falta de diversidad. En 2018, una gran cantidad de personas de la industria criticaron a la CES por no incluir en sus principales conferencias a ponentes mujeres durante dos años consecutivos, una omisión que la asociación atribuyó a que hay un “grupo reducido de mujeres que ostentan puestos de ese tipo” en el sector.

Para la conferencia de este año la deliberación para los premios a la innovación corrió a cargo de 89 jueces, de los cuales veinte fueron mujeres. Los organizadores del congreso se dijeron comprometidos con la diversidad y recalcaron que este año se anunció una futura inversión de 10 millones de dólares en negocios de emprendimiento y financiamiento enfocados en mujeres, personas no blancas y otros empresarios y compañías que no suelen estar representados en la industria tecnológica.

En la edición 2019 de la CES se exhibieron varios productos orientados a las consumidoras, incluidas bombas sacaleche, sistemas para llevar un registro de la fertilidad y herramientas para el cuidado de la piel. Sin embargo, los críticos señalan que muchos de estos productos tienen como propósito que las mujeres atiendan las necesidades de otros o cuiden de alguien más. “Están al servicio de la fertilidad, de la sociedad en conjunto y del hogar”, dijo Lola Vars, la directora técnica de Lora DiCarlo.

A otros productos de bienestar sexual pensados para las mujeres les ha sucedido lo mismo que al de Haddock.

En 2015, los encargados de la CES le dijeron a Karen Long —quien se ha dedicado a las tecnologías en el ámbito de la salud durante más de veinte años— que Fiera, el dispositivo de su compañía para mejorar la libido, no calificaba en la categoría de salud y tecnología. En un correo electrónico que recibió más tarde de parte de los organizadores del congreso le dijeron que “como regla general”, la CES no acepta “productos para el bienestar sexual”.

Liz Klinger, directora ejecutiva de Lioness, que fabrica un vibrador inteligente que recolecta información acerca de la excitación sexual, recibió una respuesta similar. (Solicitó su participación en la CES de 2017 y fue rechazada). “Dijeron que no incluirían ningún producto nuevo para adultos en este espacio”, afirmó Klinger. “Mencionaron que habían tenido malas experiencias en el pasado y que no querían productos nuevos en exhibición”.

Más tarde se enteró de que a otro solicitante le permitieron alquilar una sala completa para exhibir pornografía en realidad virtual.

“Estamos hartas de esto”, dijo Haddock. “No se trata solo de nuestro producto, sino de algo más grande. Se trata de aceptar y comprender de verdad la sexualidad humana, de reconocer la innovación. Cuando calificas un objeto como obsceno solo porque está relacionado con una vagina, la tecnología como industria es la que sale perdiendo”.

Por:Valeriya Safronova
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O reacionarismo é também uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta LGBTs. Há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer. Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar e renovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Manifestantes argentinas pró-aborto em protesto na praça diante do Congresso Nacional, em Buenos Aires. Foto: Isis Medeiros/Farpa/Folhapress

A extrema direita venceu. Feministas, antirracistas e LGBTs também.

Em 2016,em uma escola secundarista de uma favela de Porto Alegre, Lucia Scalco e eu nos deparamos com dezenas de meninos fãs do “mito”. Por muito tempo, só conseguíamos enxergar esse fato, que dominava nossa análise.

Isso, em grande medida, prejudicava dar a devida atenção a meninas como Maria Rita, de 17 anos, única filha mulher de um soldado bolsonarista. Ela discutia cotidianamente com seu pai e irmão e, em 2018, já havia conseguido convencer a mãe que “eles não tinham argumentos, apenas raiva de tudo”.

A antropóloga Claudia Fonseca, nos anos 1980, chamava as mulheres de periferia de “mulheres valentes”: líderes comunitárias, mães e trabalhadoras – mas não necessariamente feministas.O que nós encontramos em 2016, quando nos permitimos olhar as coisas sob lentes diferentes, foi que as filhas das valentes agora se denominavam feministas, enfrentavam o poder patriarcal com argumentos sólidos, dados e conhecimento aprofundado de política. E melhor: elas eram em maior número do que os “minions”.

Talvez o que nos esteja faltando para começar 2019 é conseguir deslocar o foco exclusivo no círculo vicioso das manchetes trágicas e no aumento do autoritarismo para valorizar as grandes conquistas que mudaram uma geração inteira, e que produzirá impactos sociais e institucionais profundos daqui a alguns anos.

A crise de 2007/2008 propiciou a explosão de uma primavera de ocupações e protestos em massa no mundo todo. Muito é dito sobre o quanto essas manifestações causaram a ascensão da extrema direita. Menos atenção tem sido dada, entretanto, ao fato de que existiram outros desdobramentos possíveis dessas manifestações. Tanto oOccupy nos EstadosUnidosquanto asJornadas de Junho de 2013, por exemplo, também foram marcos do fortalecimento de uma nova subjetividade política que busca, na ação microscópica da ação direta, o afeto radical, a imaginação e a horizontalidade.

Quem sabe invertemos as lentes de análise? O reacionarismo emergente também pode ser entendido, entre muitos outros fatores, como uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta dos grupos LGBTs, que sempre se organizaram no Brasil, mas que, nos últimos anos, atingiram uma capilaridade inédita — e perturbadora, para muitos.

Impulsionada pelo contágio das novas mídias digitais, emergiu a quarta onda feminista no mundo todo –especialmente no Sul global (veja abaixo alguns exemplos) –, que é orgânica, emergiu de baixo para cima e cada vez mais reinventa localmente os sentidos do movimento global #metoo.A onda internacional perpassa todas as gerações, mas é entre as adolescentes que desponta seu caráter mais profundo no sentido de ruptura da estrutura social: há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer.

Diz o cântico das marchas feministas que a “América Latina vai ser toda feminista”. Neste ano, as universidades chilenas, por exemplo, foramocupadascontra o assédio sexual. Na Argentina, filhas do movimento #niunamenos, aspibas(ativistas jovens)comandaramas vigílias durante a votação do aborto no Senado. Atualmente, meninas de 12, 13 anos já vão para a escola com o lenço verde, que simboliza a luta pelo aborto legal.

A cena feminista asiática está em plena ebulição. Na Coreia do Sul, as “irmãs de Seul”marcharamcontra o abuso sexual e a misoginia. NaChina, depois da prisão de cinco ativistas, o feminismo tem explodido em todo o país, e as jovens fazem performances criativas, como ocupar os banheiros masculinos, contra o machismo e o autoritarismo.

O mesmo ocorre em diversos países africanos. A juventude secundarista e universitária de Moçambique fundou oMovfemme, o Movimento das Jovens Feministas. Sob forte repressão, elas organizam eventos menores, como rodas de conversa em torno de uma fogueira para falar de sexualidade e direitos das mulheres.

Furando a bolha institucional

Lúcia Scalco e eu percebemos o rastro da primavera feminista de 2015 e das ocupações secundaristas de 2016 na periferia de Porto Alegre. Nós fazemos pesquisa lá há dez anos e percebemos que a intensidade e a capilaridade do feminismo entre as adolescentes era inédita.Existe toda uma nova geração de feministas, e elas foram fundamentais na contenção do crescimento de Bolsonaro no bairro em que moram.Muito antes de existir omovimento #elenão, elas já enfrentavam seus pais, irmãos e companheiros e, assim, mudavam o voto de suas mães e avós, que tradicionalmente seguiam o voto dos maridos.

O grupoMulheres Unidas contra Bolsonaroreuniu em poucos dias 4 milhões de mulheres no Facebook e o movimento #elenão foi a explosão disso tudo, constituindo-se também um grande momento de politização de mulheres. Obacklash(contra-ataque) não veio apenas dos bolsonaristas, mas também de alguns intelectuais de esquerda que, direta ou indiretamente, responsabilizaram as mulheres pelo crescimento de Bolsonaro na última semana no primeiro turno, desprezando as muitas variáveis políticas que levaram àquele cenário – argumento já refutado em artigo acadêmicode Daniela Mussi e Alvaro Bianchi.

Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar erenovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Enquanto a direita tradicional derreteu nessas eleições, e o PSL cresceu de forma fenomenal na extrema direita, o PSOL também elegeuAurea Carolina,Sâmia Bomfim,Fernanda Melchionna,Talíria Petronecomo deputadas federais; e a Rede elegeuJoênia Wapichana, a primeira indígena eleita no país. Além, é claro, das vitórias daBancada Ativista, deMonica Francisco, Erica Malunguinho,Luciana Genro, entre outras, em nível estadual.

Primeiros frutos das sementes de Marielle Franco, essas mulheres jovens possuem com forte vínculo com o ativismo e com a realidade popular. Essa nova bancada feminista não procurou surfar na onda de Junho de 2013 ou da Primavera Feminista de 2015 simplesmente – elas vêm organicamente das ruas e das lutas.

Nos Estados Unidos, as eleições do chamado “midterm”surpreendeue derrotou Trump no Congresso, tendo significativo número de recorde de mulheres eleitas, como as democratas Rashida Tlaib e Iham Omar (as primeiras islâmicas da eleitas), Deb Haaland e Sharice Davids (as primeiras indígenas eleitas), Ayanna Pressley (a primeira negra eleita por Massachussets) eAlexandria Ocasio-Cortez, uma das mais jovens deputadas já eleitas.

Ocasio-Corteztem sido um caso exemplar da renovação política. Mulher, mãe e latina do Bronx, ela encarna as lutas das minorias ao mesmo tempo em que resgata uma linguagem dos laços de amor da família e comunidade. Ela também produz um discurso mais universalista que dialoga diretamente com os anseios da classe trabalhadora constantemente usurpada: emprego, segurança, sistema de saúde e educação. Em suma, ao falar do amor e das dificuldades da vida cotidiana, ela atinge temas básicos que tocam no âmago dos anseios populares – temas que, apesar de básicos, têm sido deixados de lado pela grande narrativa da esquerda brasileira.

As diferenças de contexto norte-americano e brasileiro são enormes, evidentemente. Mas, em comum, essas mulheres encarnam um radicalismo necessário, conectado a uma ética e estética do século 21. Fazendo forte uso das redes sociais, por meio de stories do Instagram, essas mulheres transformam a política outrora hostil, inacessível e corrupta em algo atraente, palpável e transparente. São mulheres de carne e osso que fazem política olho no olho não apenas em época de eleição. Afinal, não basta apenas ocupar a política como também mudar o jeito de fazê-la.

Podemos, então, dizer que a configuração política de hoje extrapola as análises convencionais da polarização entre esquerda e direita, mas aponta para a existência de dupla divisão de ideologia e posicionalidade, ou seja, de um lado situa-se otipo idealdo homem branco de direita e, de outro lado, a mulher negra/lésbica/trans/pobre.

Quando o desespero bater sob o governo autoritário e misógino de Jair Bolsonaro, é importante olhar adiante e lembrar que muita energia está vindo de baixo, a qual, aos poucos, vai atingir os andares de cima.É uma questão de tempo: as adolescentes feministas irão crescer, e o mundo institucional terá que mudar para recebê-las.

Nossas conquistas em nível global são extraordinárias, mas muitos não irão te contar isso. A onda feminista dará força para resistir. Tenho confiança que muitas e renovadas versões do #elenão serão reeditadas, e miram não apenas derrubar os projetos de Bolsonaro, mas principalmente servir de espaço para a politização de mulheres. Mesmo derrotadas, somos vencedoras. Feliz 2019.

Fonte:The Intercept

Steven Spielberg e o poder das historias para combater o ódio

“O Holocausto não pode ser o único fato histórico relatado”. “Testemunharemos também Camboja, Armenia, República Centroafricana, Guatemala, o massacre de Nankín, a violencia contra os rohingya na Birmania e o antissemitismo atual na Europa. Estamos expandindo nosso alcance para dar conta das muitas formas de ódio”.

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago The New York Times

Steven Spielberg y el poder de las historias para combatir el odio

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago para The New York Times

LOS ÁNGELES — “Pinchas, ¿cuántos años tienes?”, le preguntó Steven Spielberg a la pantalla del tamaño de un muro, en la que había una imagen de video de un hombre anciano que llevaba puesto un suéter. Ese hombre parpadeó y respondió sin vacilar:

“Nací en 1932, así que puedes hacer tus propias cuentas”, dijo Pinchas.

“¡Me pidió que calculara su edad!”, se rio Spielberg. “¿Cómo sobreviviste mientras que muchos otros no lo lograron?”.

“¿Cómo sobreviví?”, respondió el hombre polaco en la pantalla. “Creo que sobreviví porque la Providencia me cuidó”.

La conversación continuó durante cinco minutos y, aunque la inteligencia artificial hacía recordar a momentos inquietantes algunas películasde Spielberg, el objetivo no era entretener, sino educar. En la pantalla aparecía la biografía interactiva de Pinchas Gutter, un sobreviviente polaco del Holocausto y parte de un recorrido que el cineasta hizo por la sede remodelada de la USC Shoah Foundation, la organización que creó en 1994 para reunir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto.

Ahora Spielberg ha expandido la huella de la fundación en el campus de la Universidad de California del Sur, junto con su misión y su enfoque público:combatir el odio en general pues dice que es un sentimiento que se ha vuelto común en todo el mundo.

“Damos por sentada la presencia del odio”, comentó Spielberg. “No estamos haciendo lo suficiente para contrarrestarla”.

La conversación pregrabada en video es parte de una serie que usa tecnología de reproducción y que invita a los visitantes a conversar con dieciséis sobrevivientes de genocidio, con base en patrones específicos de palabras y más de dos mil preguntas que van desde las opiniones sobre Dios a las historias individuales. A principios de diciembre, el testimonio de Pinchas se presentó en las Naciones Unidas con motivo del 70.º aniversario de la adopción de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, comouna herramienta narrativa para crear conciencia.

Aunque la fundación sigue archivando historias de las víctimas del antisemitismo, también está recolectando lo que Spielberg llama “testimonio vivo” de las víctimas de otros genocidios de la época moderna.

“El Holocausto no puede ser el único hecho histórico relatado”, dijo con convicción. “Decidimos enviar a nuestros videógrafos a Ruanda para obtener los testimonios. De ahí fuimos a aCamboyay aArmenia… estamos haciendo un estudio crítico en la República Centroafricana; en Guatemala; sobre la masacre de Nankín. El más reciente es un testimonio sobre la violencia contra losrohinyá en Birmaniay laviolencia antisemíticaactual en Europa. Estamos expandiendo nuestro alcance para dar cuenta de muchas formas de odio”.

El espacio de 929 metros cuadrados, que se inauguró al público en noviembre, es muy distinto al de los inicios de la organización después deLa lista de Schindler, estrenada en 1993. Spielberg envió a un ejército de videógrafos a todo el mundo para registrar las historias de los sobrevivientes del Holocausto. Las cintas de Betamax de las entrevistas se almacenaron en sus oficinas de Amblin Entertainment en el lote de Universal Studios y después en una empresa de almacenamiento, antes de que la fundación se mudara a la biblioteca Leavey de la Universidad del Sur de California en 2006. (Hay poco más de 51.000grabacionesde los sobrevivientes del Holocausto en el archivo de historia visual para una cantidad sorprendente de 115.000 horas de video).

Actualmente el grupo tiene 82 empleados y un presupuesto anual de casi 15 millones de dólares, que incluye 3 millones de dólares otorgados por la universidad. También ha recibido millones en donaciones. Su nueva casa —una oficina y laboratorio de medios— está llena de testimonios en video de 65 países en 43 idiomas, junto con obras de arte inspiradas por los sobrevivientes (entre ellas, la escultura suspendida de aceroOur Father’s Words, creada por el artista Nicola Anthony, que incorpora frases de los testimonios filmados). Los visitantes pueden recorrer las oficinas de lunes a viernes en un horario de 10:00 a 14:00.

“Todos creen que la Fundación Shoah se trata de archivar el pasado, pero su misión en realidad es entender la empatía y usar los testimonios para revelar la importancia de estos temas”, dijo Stephen D. Smith, director ejecutivo de la organización.

La reapertura del centro en California coincide con un reestreno deLa lista de Schindler; se exhibió en casi mil teatros a mediados de diciembre y fue proyectada gratuitamente para los estudiantes en todo Estados Unidos. La película también está disponible en Netflix.

Smith dijo que perduran algunos desafíos para la fundación a pesar de la expansión de sus oficinas. La mayoría de los testimonios no están disponibles en línea, lo cual significa que solo pueden verse al visitar la fundación o en las 146 bibliotecas y universidades asociadas (los enlaces para acceder a las grabaciones son gratuitos para las familias de los entrevistados). Aún no hay transcripciones de los testimonios, pero la fundación está desembolsando 10 millones de dólares para construir una plataforma gratuita en línea destinada a los investigadores, las escuelas y el público general a partir de finales de 2019, dijo Smith.

Días antes del cumpleaños número 72 de Spielberg, que fue el 18 de diciembre, el director se encontraba en la sede de la fundación. El color de su barba ahora es más cano y ha engordado un poco, pero sus ojos verdes grisáceos aún brillan como los de un niño cuando habla de su organización y su película fundacional. A continuación, los fragmentos editados de la conversación.

¿Por qué expandir la misión de la Fundación Shoah?

Creo que hay un repunte mensurable de antisemitismo y también un repunte evidente de xenofobia. La división racial es más grande de lo que jamás habría imaginado que podría serlo en la modernidad. La gente está expresando más odio ahora porque haymuchos más mediosque dan voz a opiniones y demandas razonables e irracionales.La gente en los más altos mandos está permitiendo que otros que jamás habrían expresado su odio ahora lo hagan públicamente. Y ese es un gran cambio. Hay todo tipo de esfuerzos para tomar la verdad y tergiversarla según una ideología retorcida.Vimos que eso sucedió en Europa primero,en Francia, despuésen Poloniade nuevo; jamás pensé que volvería asuceder en Estados Unidoscomo lo ha hecho durante los últimos dos años.

Son varios los grupos que están diciendo que la situación es más difícil para ellos que para los demás, ¿cómo superamos esa disputa?

Podemos compadecernos entre nosotros por lo que sufrimos y nuestros dolores, pero jamás debemos competir de esa manera. Estar marginados, que nos discriminen y que nos griten insultos racistas y antisemíticos es algo común [para todos]. Todos los actos cometidos en contra de la sociedad de personas negras también se cometen contra la comunidad judía. Todos los ataques contra la comunidad LGBTQ son ataques también contra las comunidades negra y judía. El odio es odio y este desbordamiento nos hace responsables a todos de cuidarnos las espaldas y defendernos. Ninguno de nosotros podemos solamente ser testigo de nuevo.

¿Cómo se puede combatir esta situación?

Mira cuántas voces ahora están contando las historias de las mujeres. Hay un gran cambio enfocado en el género, y vimos que sucedió con el inicio de lacaída de Harvey Weinstein. La narrativa es fundamentalmente humana.No obstante, el arte de escuchar es lo que espero que la Fundación Shoah pueda inspirar.

Han pasado veinticinco años desde el estreno deLa lista de Schindler. ¿Crees que aún tendrá un impacto en los espectadores?

El reestreno en el Festival de Cine de Tribeca [en abril] fue la primera vez en veinticinco años que viLa lista de Schindlercon una audiencia. La sala estaba llena. Volteé a ver a Kate (Capshaw, su esposa) y dije: “Dios, aún están escuchando”.Con este ciclo renovado de odio y las iniciativas en la Fundación Shoah, pensé que podría abrir una conversación sobre que el genocidio puede pasar en cualquier lugar cuando una sociedad cualquiera va por mal camino.Charlottesvilley sus repercusiones tuvieron un gran impacto en que quisiera volver a lanzar la película.

Si filmaras la película actualmente, ¿qué cosas cambiarías?

No. No hay nada que hubiera cambiado, absolutamente nada. Sigo creyendo en la película y creo que ha superado su propia prueba del tiempo.

Grabamos durante cuatro meses en Cracovia y siempre tuve escalofríos. Era muy difícil levantarse cada mañana y caminar hacia el plató; quería usar los mismos sitios donde estuvo Schindler, incluido el gueto y tomas cerca del campo de concentración de Płaszow. Grabamos afuera de Auschwitz. Esa noche fue una de las más frías que he vivido. Había un silencio por parte de todos los actores, con mucho pesar.

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otros planes tienes para generar conciencia?

Los profesores y los padres necesitan intervenir más para combatir la aceptación de odio en la sociedad.Estoy trabajando con Discovery Channel y Alex Gibney, el cineasta ganador del Oscar, en un estudio de seis horas llamadoWhy We Hate. Ya no planeo más obras con elementos de ficción sobre el Holocausto, estoy poniendo toda mi atención en el género documental

Por:Adam Popescu
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Católicos e evangélicos organizaram marchas contra o movimento LGBT no México, Peru, Colombia, Costa Rica e República Dominicana. No Brasil a bancada evangélica foi contra ações legislativas a favor da população LGBT.

Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina

AMHERST, Massachusetts — Las iglesias evangélicas protestantes, que por estos días se encuentran en casi cualquier vecindario en América Latina, están transformando la política como ninguna otra fuerza. Le están dando a las causas conservadoras —en especial a los partidos políticos— un nuevo impulso y nuevos votantes.

En América Latina, el cristianismo se asociaba con el catolicismo romano. La Iglesia católica tuvo prácticamente el monopolio de la religión hasta la década de los ochenta. Al catolicismo solo lo desafiaban el anticlericalismo y el ateísmo. Nunca había habido otra religión. Hasta ahora.

Hoy en día los evangélicos constituyen casi el20 por cientode la población en América Latina, mucho más que el tres por ciento de hace seis décadas. En algunos cuantos países centroamericanos, están cerca de ser la mayoría.

La ideología de los pastores evangélicos es variada, pero en términos de género y sexualidad por lo general sus valores son conservadores, patriarcales y homofóbicos. Esperan que las mujeres sean totalmente sumisas a sus esposos evangélicos. En todos los países de la región, sus posturas en contra de los derechos de las personas homosexuales han sido las más radicales.

El ascenso de los grupos evangélicos es políticamente inquietante porque están alimentando una nueva forma de populismo. A los partidos conservadores les están dando votantes que no pertenecen a la élite, lo cual es bueno para la democracia, pero estos electores suelen ser intransigentes en asuntos relacionados con la sexualidad, lo que genera polarización cultural. La inclusión intolerante, que constituye la fórmula populista clásica en América Latina, está siendo reinventada por los pastores protestantes.

Brasil es un buen ejemplodel aumento del poder evangélico en América Latina.Labancada evangélica, los noventa y tantos miembros evangélicos del congreso, han frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñaron un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerraron exposiciones en museos.Unalcalde evangélicofue electo en Río de Janeiro, una de las ciudades del mundo más abiertas con la comunidad homosexual. Sus éxitos han sido tan ambiciosos, que los obispos evangélicos de otros países dicen que quieren imitar el “modelo brasileño”.

Ese modelo se está esparciendo por la región.Con la ayuda de los católicos, los evangélicos también han organizado marchas en contra del movimiento LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México. EnParaguayy Colombia pidieron que los ministerios de educación prohibieran los libros que abordan la sexualidad. En Colombia incluso semovilizaronpara que se rechazara el acuerdo de paz con las Farc, el mayor grupo guerrillero en América Latina, con el argumento de que los acuerdos llevaban muy lejos los derechos feministas y de la comunidad LGBT.

¿Cómo es que los grupos evangélicos han adquirido tanto poder político? Después de todo, incluso en Brasil, las personas que se identifican como evangélicos siguen siendo una minoría y en la mayoría de los países el ateísmo va en aumento. La respuesta tiene que ver con sus nuevas tácticas políticas.

Ninguna de esas estrategias ha sido tan transformadora como la decisión de establecer alianzas con partidos políticos de derecha.

Históricamente, los partidos de derecha en América Latina tendían a gravitar hacia la Iglesia católica y a desdeñar el protestantismo, mientras que los evangélicos se mantenían al margen de la política. Ya no es así. Los partidos conservadores y los evangélicos están uniendo fuerzas.

Las elecciones presidenciales de Chile en 2017 ofrecen un ejemplo claro de esta unión entre los obispos evangélicos y los partidos. Dos candidatos de derecha, Sebastián Piñera y José Antonio Kast, buscaron ganarse el favor de los evangélicos. El ganador de las elecciones, Piñera, teníacuatro pastores evangélicoscomo asesores de campaña.

Hay una razón por la cual los políticos conservadores están abrazando el evangelicalismo. Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites. Tal como señaló el politólogo Ed Gibson, los partidos de derecha obtenían su electorado principal entre las clases sociales altas. Esto los hacía débiles electoralmente.

Los evangélicos están cambiando ese escenario. Están consiguiendo votantes entre gente de todas las clases sociales, pero principalmente entre los menos favorecidos. Están logrando convertir a los partidos de derecha en partidos del pueblo.

Este matrimonio de los pastores con los partidos no es un invento latinoamericano. Desde la década de los ochenta sucede en Estados Unidos, conforme la derecha cristiana poco a poco se convirtió en lo que puede llamarse el electorado más confiable del Partido Republicano. Incluso Donald Trump —a quien muchos consideran la antítesis de los valores bíblicos— hizo su campaña con una plataforma evangélica. Escogió a su compañero de fórmula, Mike Pence, por su evangelicalismo.

No es accidental que Estados Unidos y América Latina tengan experiencias similares en cuanto a la política evangélica. Los evangélicos estadounidenses instruyen a sus contrapartes latinoamericanos sobre cómo coquetear con los partidos, convertirse en cabilderos y combatir el matrimonio igualitario.Hay muy pocos grupos de la sociedad civil que tengan vínculos externos tan sólidos.

Además de establecer alianzas con los partidos, los grupos evangélicos latinoamericanos han aprendido a hacer las paces con su rival histórico, la Iglesia católica. Por lo menos en cuanto al tema de la sexualidad, los pastores y los sacerdotes han encontrado un nuevo terreno común.

El ejemplo más reciente de cooperación ha sido en el enfoque: el lenguaje que los actores políticos utilizan para describir sus causas. Para los sociólogos, mientras más actores logren enfocar un asunto para que resuene entre múltiples electorados, y no solo el principal, más probable es que influyan en la política.

En América Latina, los clérigos tanto católicos como evangélicos han encontrado un enfoque eficaz para su conservadurismo: la oposición a lo que han bautizado como “ideología de género”.

Este término se usa para etiquetar cualquier esfuerzo por promover la aceptación de la diversidad sexual y de género. Cuando los expertos argumentan que la diversidad sexual es real y la identidad de género es un constructo, el clero evangélico y católico dice que no se trata de algo científico, sino de una ideología.

A los evangélicos les gusta enfatizar la palabra “ideología” porque les da el derecho, argumentan, de protegerse a sí mismos —y en especial a sus hijos— de la exposición a esas ideas. La ideología de género les permite encubrir su homofobia con un llamado a proteger a los menores.

La belleza política de la “ideología de género” es que ha dado a los clérigos una forma de replantear su postura religiosa en términos laicos: como derechos de los padres. En América Latina, el nuevo lema cristiano es: “Con mis hijos no te metas”. Es uno de los resultados de esta colaboración entre evangélicos y católicos.

Políticamente, podríamos ser testigos de una tregua histórica entre los protestantes y los católicos en la región: mientras que los evangélicos acordaron adoptar la fuerte condena de la Iglesia católica al aborto, el catolicismo ha adoptado la fuerte condena de los evangélicos a la diversidad sexual y, juntos, pueden confrontar la tendencia en aumento hacia la secularización.

Esta tregua plantea un dilema para el papa Francisco, que está por terminar una gira por América Latina. Por una parte, ha expresado su rechazo al extremismo y su deseo de conectar con los grupos más modernos y liberales de la Iglesia. Por la otra, este papa ha hecho de los “encuentros cristianos” un sello distintivo de su papado, y él mismo no es del todo alérgico al conservadurismo cultural de los evangélicos.

Como actor político, el papa también se preocupa por la decreciente influencia de la Iglesia en la política, así que una alianza con los evangélicos parece el antídoto perfecto contra su declive político. Una cuestión apremiante que el papa necesita ponderar es si está dispuesto a pagar el precio de un mayor conservadurismo para reavivar el poder cristiano en Latinoamérica.

El evangelicalismo está transformando a los partidos y posiblemente a la Iglesia católica. Los partidos políticos se concebían a sí mismos como el freno esencial de la región en contra del populismo. Ese discurso ya no es creíble. Los partidos están dándose cuenta de que unirse a los pastores genera emoción entre los votantes —incluso si es solo entre quienes asisten a los servicios— y la emoción es equivalente al poder.

Por: Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherts College, es coautor, junto con Michael Penfold, de “Dragon in the Tropics: The Legacy of Hugo Chávez in Venezuela”, y es articulista regular del The New York Times en Español.
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Nos Estados Unidos é permitido o castigo físico em escolas de dezenove estados

 Mais de 106.000 crianças (em especial os negros, os discapacitados e os do sexo masculino) foram fisicamente disciplinadas em escolas públicas entre 2013-2014. Há uma forte resistência para acabar com essa prática.

El castigo corporal, que incluye métodos como pegar con una palmeta, es permitido en diecinueve estados de Estados Unidos, principalmente en el sur del país. Mark Graham para The New York Times.

 

En Estados Unidos aún se permite el castigo corporal en las escuelas de varios estados

El castigo corporal está prohibido en los centros de entrenamiento militar de Estados Unidos y ya no puede utilizarse como condena para un delito. Está prohibido en los programas de educación temprana para familias de bajos ingresos, conocidos como Head Start, así como en la mayoría de los centros de detención juvenil.

Sin embargo, en muchos estados de Estados Unidos hay un lugar donde está permitido dar golpes, nalgadas o cachetadas: la escuela.

De acuerdo con la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación, más de 106.000 niños fueron físicamente disciplinados en escuelas públicas durante el año escolar 2013-2014, el año más reciente del que se tienen estimaciones de datos a nivel nacional.

A pesar de que esa cifra ha disminuido con el paso de los años, algunos investigadores han descubierto que los estudiantes de raza negra, los varones y los alumnos con alguna discapacidad siguen recibiendo castigos físicos con mayor frecuencia que el resto de sus compañeros.

Los proyectos de ley que proponen una prohibición absoluta del castigo corporal no han cobrado mucho impulso; sin embargo, en los últimos dos años Tennessee y Luisiana han modificado sus leyes con el fin de proteger a los niños con discapacidad, quienes son algunas de las personas más vulnerables en esos estados.

Estos son cinco aspectos importantes sobre esta práctica y los motivos que explican por qué ha perdurado.

El castigo físico sigue siendo legal en diecinueve estados

Los castigos corporales, que se definen como pegar con una palmeta, dar nalgadas u otras formas de disciplina física,son legales en las escuelas públicas de diecinueve estados, principalmente los del sur, y también están permitidos en las escuelas privadas de 48 estados.

Los estudiantes normalmente reciben nalgadas administradas con palmetas de madera, que pueden medir hasta 60 centímetros de largo y varios centímetros de ancho.

Esta práctica mantiene su legalidad gracias a una decisión que la Corte Suprema tomó hace más de cuarenta años. En el caso de Ingraham contra Wright de 1977, la corte dictaminó que el castigo corporal en las escuelas públicas era constitucional, lo que implicaba que cada estado podía establecer sus propias reglas con respecto a las medidas físicas para disciplinar a los estudiantes.

Ningún otro caso de castigo físico ha llegado a los tribunales supremos desde entonces.

Aunque son diecinueve los estados que permiten el castigo corporal, hay distritos escolares dentro de esos estados que rechazan estos escarmientos físicos y fomentan otras formas de disciplina, o dejan que los padres decidan las medidas, lo cual en ocasiones ha provocado que la práctica desaparezca casi por completo.

En Carolina del Norte, el último distrito escolar que permitía la reprensión física, se votó en octubre para prohibir la práctica, con lo cual quedó erradicada por completo en el estado, a pesar de que técnicamente sigue siendo legal.

En ciertos lugares, especialmente en algunas zonas rurales, muchos padres consideran que es culturalmente admisible, e incluso preferible, que un niño reciba unos cuantos bofetones a una suspensión.

“Los distritos que todavía implementan el castigo corporal realmente lo defienden y están convencidos de que ‘funciona’ para cambiar la conducta de los alumnos” a pesar de que “no existe ninguna investigación que respalde ese argumento”, dijo Elizabeth T. Gershoff, profesora de Desarrollo Humano y Ciencia Familiar en la Universidad de Texas, campus Austin, que ha estudiado los métodos físicos de disciplina en las escuelas públicas.

Los castigos no se distribuyen equitativamente

Uninformereciente de la Oficina para la Responsabilidad del Gobierno (GAO), en el que se analizaron datos a nivel federal del año escolar 2013-2014, encontró que los estudiantes de raza negra, los varones y los alumnos con alguna discapacidad reciben castigos con mucha más frecuencia que sus compañeros. Por ejemplo, los niños de raza negra tuvieron una representación excesiva de 22 puntos porcentuales entre los estudiantes que eran reprendidos físicamente.

Enun estudioanterior publicado en la revista Social Policy Report se analizaron los datos del año escolar 2011-2012 y se encontraron desigualdades parecidas. Según los datos estudiados, tanto en Alabama como en Misisipi, era cinco veces más probable que los niños de raza negra recibieran un castigo físico en comparación con los de piel blanca.

Ambos análisis demostraron que los niños tenían probabilidades mucho más altas de ser disciplinados con golpes que las niñas, y las disparidades en materia de discapacidad eran demasiado frecuentes.

Los legisladores intentan proteger a los estudiantes con discapacidad

Durante los últimos dos años, los legisladores de Tennessee y Luisiana han aprobado leyes que prohíben el castigo físico para los estudiantes con discapacidad.

Los funcionarios de Tennessee descubrieron que los niños con discapacidades recibían escarmientos físicos mucho más a menudo que otros alumnos en casi un 80 por ciento de las escuelas públicas del estado que hacían uso del castigo corporal. Los detalles se incluyeron enun informede la oficina del auditor del estado de Tennessee para la responsabilidad en la investigación y la educación, en el cual se utilizaron datos a nivel federal con el fin de analizar cuatro años académicos distintos.

Del mismo modo, en Luisiana los estudiantes con discapacidad eran castigados con una frecuencia desproporcionada con respecto a sus demás compañeros.

Los legisladores en ambos estados han intentado prohibir por completo los actos físicos de disciplina, pero se han topado con una fuerza de resistencia.

“Es la papa caliente que nadie quiere tocar”, opinó Anna Caudill, directora ejecutiva de Post Adoption Learning Services, una organización con sede en Tennessee que apoyó la aprobación del proyecto de ley que protege a los estudiantes con discapacidad.

Esto se debe en parte a que “la gente se reserva la potestad de disciplinar a sus hijos como mejor le parezca”, agregó Caudill.

En ese tenor, la nueva ley de Tennessee todavía permite que los padres de niños discapacitados opten por la reprensión física. Fue una adición necesaria para lograr que la legislación se aprobara, de acuerdo con el representante estatal Jason Powell, el promotor principal del proyecto de ley.

“Se me pidió que cediera en ese aspecto”, admitió Powell en una entrevista, no sin antes añadir que “detestó incluir” esa disposición.

La última vez que un estado prohibió el castigo corporal fue hace casi más de una década

Siguiendo el ejemplo de muchos otros estados, Nuevo México prohibió los castigos físicos en 2011. Sin embargo, no ha habido ninguna otra prohibición del estilo a nivel estatal desde entonces.

En diciembre, un legislador de Kentucky presentó anticipadamente un proyecto de ley que pretendía acabar con el uso de nalgadas, sacudidas o azotes en las escuelas del estado. En 2017, un proyecto de ley similar no fue aprobado.

También se han frenado esfuerzos a nivel federal, pese a la audiencia que realizó el congreso en 2010 ante el Subcomité de la Cámara de Representantes para las Familias y Comunidades Saludables.

Se han presentado varios proyectos de ley a lo largo de los años con el objetivo de prohibir los castigos físicos, el más reciente en 2017. No obstante, hasta el momento no ha habido un debate ni una votación al respecto dentro de la Cámara de Representantes, según comentó Gershoff.

“Creo que uno de los motivos por los que no ha avanzado la legislación es que los ciudadanos no están enterados de que esto todavía sucede”, afirmó. La mayoría de los estadounidenses “muy probablemente asumen que es ilegal en todo el país”.

Los datos sobre el castigo físico a nivel federal son limitados

Todo lo que se sabe acerca del castigo corporal en Estados Unidos a nivel nacional se reduce a un conjunto de datos administrado por la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación de ese país.

Sin embargo, el alcance de los datos a nivel federal es un poco restringido.

A pesar de que clasifica a los estudiantes por raza, género y condición de discapacidad, no revela el tipo de discapacidad que tiene cada alumno.

Los datos tampoco clarifican la clase de castigo físico que recibió el estudiante, si el contacto físico requirió de tratamiento médico posterior o la razón por la que el alumno recibió el castigo.

En algunos estados de Estados Unidos se está trabajando para recabar datos más allá de lo que exige el gobierno federal. Este año, Tennessee promulgó una nueva ley que requiere que las escuelas incluyan detalles adicionales en sus reportes, incluyendo la razón detrás de cada castigo corporal. Estos datos podrían ser una guía para esfuerzos futuros que buscan prohibir los castigos físicos en su totalidad.

A “saída do armário” e as manipulações das pessoas próximas

Sair do armario é um processo constante, sustentado pelo tempo e que não se esgota no primeiro ato.
Ninguém morre da homossexualidad alheia. Qualquer um pode viver com esta notícia e incorporar ao seu repertorio de vida. O resto é manipulação.
Libro ‘Salir del clóset. Todo lo que hay que saber’, de Jaime Parada y Raffaela di Girolamo. Imagen: Editorial Aguilar

Salir del clóset: nadie se muere de homosexualidad ajena

“No le cuentes a tu padre… esta noticia lo mataría”; “Recuerda la depresión de mamá. No podría resistirlo”. Este es el tipo de advertencias —o presiones— que recibimos la mayoría de las personas lesbianas, gais o bisexuales que salimos del clóset en nuestros círculos íntimos. Se nos pide que “cuidemos” de otros, como si nuestra orientación sexual pudiera provocarles un daño irreparable; como si fuéramos armas cargadas, capaces de destruir vidas por el solo hecho de revelar quienes somos.

Estas presiones son mucho más comunes de lo que se piensa. Preparando el libroSalir del clóset: todo lo que hay que saber, que escribí en coautoría con la psicóloga Raffaella di Girolamo, recabamos decenas de testimonios que confirman quesalir del armario es un proceso constante, sostenido en el tiempo, que no se agota en un primer acto y que nos pone a prueba en el manejo de las presiones que recibimos de nuestros entornos.

Al mismo tiempo constatamos que esos entornos tratan permanentemente de incidir en las conductas de lesbianas, gais y bisexuales, motivados por razones diversas, generalmente asociadas a los cuestionamientos sociales (el “qué dirán”) y a ese impulso tan humano (¡y tan nocivo!) de poner las propias necesidades por sobre las del otro.

El resultado de todo esto es que podemos terminar sintiendo una responsabilidad que no nos corresponde en relación al supuesto “cuidado” que debiéramos ofrecer a madres, padres, abuelos, amigos, etc.Para no caer en ese juego de manipulaciones hay que primerocomprender por qué y para qué salimos del clóset. Nuestra tesis es que el primer acto de cuidado y responsabilidad debe ser con uno mismo; que no hay nada más importante que el propio bienestar y seguridad.

En nuestro libro entendemos el proceso de salir del clóset como una expresión de amor personal (“autoamor”, lo llamamos), y no como una búsqueda de validación a través de otros. Esto es más que un matiz: es un elemento fundante del cómo y el para qué hacemos pública nuestra orientación sexual.

Para que ese cuidado y amor con uno mismo llegue a producirse, y para que nadie pueda invalidarnos,hay que romper el tabú que se ha instalado sobre la homosexualidad; ese que la ha situado en el campo de lo perverso, lo enfermo, lo criminal y, por tanto, de lo indeseado.Aunque las percepciones sobre la homosexualidad han cambiado en las últimas décadas,el peso del tabú sigue siendo “inmovilizador”para un buen número de homosexuales y bisexuales. Pero también continúa alimentado una serie de mitos desde los cuales muchos heterosexuales se han sentido en el derecho de exigirnos cierto tipo de comportamientos.

Precisamente por eso escribimos el libro: para romper el tabú. O lo que queda de él. Si entendemos el tabú como aquello de lo que no se habla, como una maquinaria de silencio hecha para mantener elstatu quo, entonces podremos comprender por qué es importante ponerle palabras a procesos como salir del clóset. La máxima es clara:solo existe lo que nombramos.

Por eso, en el libro tenemos mensajes para los que quieren salir de ese incómodo armario, pero también para los que pertenecen a sus entornos. Aquí algunos de ellos:

1.- Salir del clóset es una expresión de que nuestra orientación sexual se ha acoplado con nuestra identidad, y que estamos listos para abrir al mundo eso que tanto nos ha costado. Por lo tanto,como hay detrás un proceso largo, complejo y no exento de dolores, no podemos dejar que otros nos quieran devolver al armario solo porque “no lo podrían soportar”.

No debemos aceptar presiones de ningún tipo. Más bien, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles por educar a nuestros interlocutores; para hacerlos entender que esto no se trata de una moda, una opción o incluso algo que hacemos para castigarlos, cosa que muchos padres piensan.

2.- En algunos casos tendremos que hacer ciertos duelos. Hay quienes no querrán aceptar lo que somos y buscarán ponernos en una situación de “o tu homosexualidad o tu familia”. Sin duda se trata de una encrucijada difícil de resolver. Sin embargo, hay un principio que ya hemos esbozado aquí, pero que queremos reforzar: nadie es más importante que nosotros mismos.

Eso quiere decir que podrían haber situaciones extremas en las que tendremos que optar por alejarnos de quienes nos dan la espalda.La buena noticia es que esto podría no ser permanente: quecon sensibilidad y educación, podrían volver a nosotrosuna vez que hayan comprendido que el amor es más grande que los prejuicios. Al final, no se debe vivir para otros.

3.- A las personas heterosexuales, las invitamos a aproximarse a este proceso desde el lugar correcto. Porque, como decimos en el libro, hay por lo menos tres maneras de enfrentarlo:

a) La primera es desde una aproximación normativa, esto es, desde lo que nos han enseñado como “bueno” y “malo”. Aquí se presenta un enorme problema, porque la historia, la cultura, las instituciones, los discursos y más están demostrando que todo lo que se nos enseñó sobre la homosexualidad está teñido de un sistema de valores que hoy estáprofundamente desajustado a los tiempos.

b) La segunda forma es desde lo racional, o sea, desde lo que cognitivamente podemos identificar como importante, ajustado al momento histórico y bueno para la humanidad. Aunque desde este lugar podría asegurarse un resultado mejor, suelen haber “cortocircuitos” cuando alguien cercano habla por primera vez de su homosexualidad. Muchas personas que dieron testimonio para nuestro libro nos dijeron:“mi familia siempre se manifestó muy abierta sobre este tema. Sin embargo, cuando salí del clóset, su reacción fue muy mala”. Esto quiere decir que la racionalidad no es suficiente para enfrentar procesos humanos sobre los que todavía pende el tabú.

Por eso recomendamos: c)Aproximarse desde el afecto. Y para hacerlo hay que dar un paso atrás, postergarse momentáneamente y escuchar activamente lo que el otro, u otra, tiene para decirnos. Hay que hacerlo sin narcisismo y entendiendo la historia que hay detrás, pero por sobre todo: entenderlo como un acto de amor y confianza.

Así visto, podemos decir categóricamente: es mejor salir del clóset, porque al final, nadie se muere de homosexualidad ajena. Cualquiera puede vivir con esta noticia y hacerla parte de su repertorio de vida. Lo demás es manipulación.

Fonte: HuffPost Mexico