Seita sexual ultrassecreta de Nova York

Mulheres, em especial poderosas e influentes, faziam juramentos secretos para se converter em “escravas” vitalícias de Raniere, o “amo” ou “amo supremo”. “…e poderíamos ter um candidato a um cargo político”

Lauren Salzman, una de las exintegrantes de Nxivm, camino a la corte el 20 de mayo Seth Wenig/Associated Press

Marcas, flagelación y castigos: el testimonio de otra ‘esclava’ de la secta de Nxivm

La ceremonia para marcarlas sucedió en 2017 dentro de un hogar en Albany, Nueva York, donde las integrantes del grupo Nxivm tuvieron su rito de iniciación para una nueva participante de la secta ultrasecreta dentro de la organización.

Esa nueva integrante, Lauren Salzman, testificó que la hicieron arrodillarse y decir: “Amo, por favor, márcame, sería un honor, un honor que quiero portar por el resto de mi vida”. Luego la sostuvieron en una mesa para dar masajes mientras alguien usaba una herramienta de cauterización para quemarla con las iniciales de Keith Raniere, el líder de Nxivm, en una zona cercana a la cadera.

“Fue lo más doloroso por lo que he pasado”, dijo Salzman durante el segundo día de su testimonio en el juicio contra Raniere, quien está acusado de tráfico sexual y asociación delictuosa.

Salzman también declaró que un grupo de mujeres perteneciente a la secta sexual dentro del grupo llamada Nxivm fueron sujetas a castigos sádicos que incluían azotes con una correa de cuero.

La testigo señaló que las mujeres hacían compromisos secretos para convertirse en “esclavas” vitalicias de Raniere y lo llamaban “amo” o “amo supremo”.

Se comunicaban mediante aplicaciones encriptadas de teléfono, llevaban a cabo tareas y ejercicios diseñados por él y aceptaban los severos castigos si se pensaba que habían fallado en sus obligaciones.

Dichos castigos podían incluir mantener posiciones forzadas o dolorosas, quedarse de pie descalzas sobre la nieve, tomar duchas de agua fría y azotarse mutuamente el “trasero desnudo” con la correa, afirmó Salzman. Recuerda que una vez Raniere llegó mientras se estaban azotando para decirles que se aseguraran de mover las muñecas de determinada forma para infligir el máximo dolor.

“Estas cosas comenzaron a volverse escalofriantes”, comentó. “Me preocupaba fallar”.

Salzman, cuya madre fue cofundadora de Nxivm, dio una descripción detallada de los mecanismos que Raniere y sus seguidoras más fieles utilizaban para humillar y subyugar a mujeres, muchas de las cuales,según los fiscales,eran forzadas a tener relaciones sexuales con él.

Raniere, de 58 años, cofundó Nxivm [néxium] con Nancy Salzman como una organización de autoayuda en la década de 1990. Cerca de 16.000 personas tomaron cursos de Nxivm y algunas pagaron decenas de miles de dólares.

[Lee nuestro reportajesobre el funcionamiento de Nxivm]

Raniere ahora está imputado por cargos que incluyen asociación delictuosa, extorsión, trabajos forzados y tráfico sexual. Durante las últimas semanas, cinco mujeres que también fueron acusadas, incluyendo a Nancy y Lauren Salzman, se han declarado culpables.

En su testimonio, Lauren Salzman, de 42 años, describió las operaciones internas de una secta clandestina dentro de Nxivm llamada The Vow (el voto) o DOS, en la que las participantes eran o “amas” o “esclavas”,y eran marcadascon las iniciales de Raniere.

Salzman era una “ama de primera línea”, es decir, una integrante de alto rango de DOS. El nombre del grupo, según se dice, eran las siglas de una frase en latín que puede traducirse como “Dominio de las Acompañantes Femeninas Obedientes”. Debido a su papel dentro de la secta, Salzman pudo dar un panorama amplio y detallado de la forma en que estaba estructurada la comunidad para crear un grupo de mujeres que obedecieran ciegamente las órdenes de Raniere y se sometieran a su control.

Según ella, el principal interés del grupo era venerar a Raniere y fomentar un ambiente de “obediencia y confidencialidad totales”.

Salzman testificó que Raniere reclutó a las primeras ocho amas de primera línea del grupo y que las consideraba sus esclavas. Cada una de las ocho reclutó a sus propias esclavas, en grupos separados llamados estirpes, y esas esclavas, a su vez, reclutaron a otras.

De acuerdo con ella, en total había cuatro niveles de esclavas en la pirámide, cada una de las cuales rendía cuentas a su ama del nivel superior. Todas le rendían cuentas en última instancia a Raniere, el “amo supremo”.

Las reclutas pasaban por cinco etapas, empezando como “aspirantes” que entregaban material personal comprometedor o propiedades como garantía o colateral para demostrar su compromiso. Después de unirse al grupo, proporcionaban todavía más información o material para quedar “totalmente garantizadas”, lo que significaba que podían ser objeto de chantaje.

Una integrante del grupo, Rosa Laura Junco, compró una “casa de sororidad” para las integrantes de primera línea en elpueblo de Waterford, cerca de Albany. Ahí celebraban reuniones frecuentes, y se quitaban la ropa para tomarse fotografías desnudas y enviarlas a Raniere, señaló Salzman.

Mencionó que había planes de construir un “calabozo” en el sótano de la casa que iba a incluir una jaula en la cual alguien dispuesta a “entregarse”, en presunto favor de su crecimiento personal, podría ser encerrada durante horas o días, o incluso más tiempo.

De acuerdo con Salzman, las integrantes de DOS se comunicaban a través de programas encriptados como Telegram y Signal. La agrupación era tan secreta que sus integrantes no siempre conocían las identidades de las demás.

También declaró que Raniere sometía a las integrantes a “ejercicios de disposición” en los que enviaba, en momentos inesperados, mensajes de texto que todas las integrantes del grupo debían responder en un lapso corto.

El objetivo de estos ejercicios, según la testigo, era reafirmar la idea de que responder al amo era la parte más importante de la vida de una esclava.

Una de las tareas específicas de Salzman era editar las enseñanzas y las ideas de Raniere acerca de DOS para crear un libro que iba a servir como una especie de texto de referencia y manifiesto. Salzman declaró que iban a poner el libro en un lugar seguro, tal vez atornillado a una pared, pero iba a estar disponible para referencia en ciertas circunstancias.

Los fiscales del juicio proyectaron en una pantalla algunos extractos del manuscrito, el cual exhortaba a las lectoras a pensar: “Por qué tu amo es mejor que el resto de la gente”. Incluía la orden “Siempre haz que tu amo se vea bien” y decía que todas las esclavas debían enlistar a todas las personas que conocían —“incluyendo a sus madres”— y considerar quién debía unirse a la comunidad.

“El placer más grande para la mejor esclava es ser la herramienta primordial de su amo”, decía uno de los pasajes. “Entregas tu vida, mente y cuerpo para un uso incondicional”.

Salzman mencionó que entre las principales prioridades de Raniere estaba el reclutamiento de más integrantes para DOS, en especial personas que pudieran serpoderosas o influyentes. Tan solo ella, declaró, tenía veintidós esclavas en su estirpe. También dijo que Raniere esperaba tener sedes en todo Estados Unidos.

“Creo que se imaginó que habría miles o millones de personas en la comunidad”, dijo Salzman. “Que tal vez podríamos tener un candidato de DOS para un cargo político”.

Formulan cargos contra el líder de Nxvim, agrupación secreta que marca a las mujeres

Mulheres denunciam ginecologista por abuso sexual. Mas ele tem um promotor amigo.

O promotor e o médico são amigos. Por causa da agilidade incomum no arquivamento do caso, o promotor Raulino Neto está sendo investigado pelo Conselho Nacional do Ministério Público.

Ilustração: Ana Persona/The Intercept Brasil

MULHERES DENUNCIAM GINECOLOGISTA DO PIAUÍ POR ABUSO SEXUAL. MAS ELE TEM UM PROMOTOR ‘AMIGO’.

VANESSA* PARALISOU NA CONSULTA. Ela estava sendo atendida pelo ginecologista Felizardo Batista, um médico conhecido de Teresina, no Piauí, quando ele teria apertado seus seios, coxas e nádegas. Ao final, ela conta que Batista perguntou: “quem foi o sortudo que tirou sua virgindade?”.

Quando tudo acabou, Vanessa entrou no carro e chorou. Só conseguiu reagir no dia seguinte, 17 de janeiro de 2017, quando registrou boletim de ocorrência na Delegacia da Mulher e denunciou o médico ao Conselho Regional de Medicina do Piauí, o CRM. No depoimento à polícia, ela diz que Batista teria lhe apalpado com “expressão de tarado” e que teria ficado “gelada, em choque, queria gritar e não conseguia”.

Felizardo Batista nega o abuso.

caso repercutiu na imprensa local, depois que Vanessa denunciou o abuso na Delegacia da Mulher. Estela* e Sílvia* leram a notícia. Sem nunca terem se conhecido, mas motivadas pela coragem de Vanessa, as duas mulheres decidiram contar para a polícia casos semelhantes contra Batista.

Desde então, a Polícia Civil do Piauí recebeu 10 acusações contra o ginecologista – que também atua como mastologista e obstetra – em dois inquéritos diferentes. O primeiro, que tem nove denúncias (incluindo as de Estela, Sílvia e Vanessa), foi arquivado em tempo recorde pelo promotor Francisco Raulino Neto, do Ministério Público Estadual do Piauí. Raulino alegou que não havia provas suficientes dos abusos.

O promotor e Batista são amigos, segundo a denúncia feita pelo delegado-geral de Polícia Civil do Piauí, Riedel Batista, à Corregedoria do MP do Piauí. Por causa da agilidade incomum no arquivamento do caso, o promotor Raulino Neto está sendo investigado pelo Conselho Nacional do Ministério Público.

Enquanto o médico era inocentado, mais uma possível vítima de Batista quebrou o silêncio e foi à polícia. O caso, denunciado em outubro, está sendo investigado pela delegada Adriana Xavier.

Exame para ‘verificar a lubrificação’

No primeiro inquérito, nove mulheres narraram cenas quase idênticas durante os exames no consultório do médico. Batista, de acordo com os relatos da investigação, teria acariciado a virilha e depois tocado no clitóris das pacientes. Ele introduzia os dedos na vagina com força, o que machucaria as mulheres. Ele também teria apertado nos seios delas e passado a palma da mão nos mamilos.

A delegada responsável pelo caso, Carla Brizzi, também obteve laudos psicológicos que constataram estresse pós-traumático em duas mulheres e mensagens de áudio de uma vítima contando o abuso para uma amiga, no momento em que saiu da clínica chorando.

Os relatos de Sílvia, Estela e Vanessa no inquérito são semelhantes aos das outras vítimas.

Trecho do inquérito da delegada Carla Brizzi. Foto: reprodução

 

O caso de Sílvia ocorreu em 26 de janeiro de 2016. Ela relatou, no boletim de ocorrência e no inquérito policial, que estava na posição para o exame ginecológico quando Batista teria pedido que a auxiliar saísse da sala e disse à paciente que “iria fazer um procedimento para verificar a sua lubrificação”. Sílvia relatou para a polícia que o médico passou a acariciar sua coxa esquerda, introduziu os dedos em sua vagina e tocou o seu clitóris fazendo movimentos circulares. Sílvia diz que se afastou e protegeu a genitália com a mão, o que levou o médico a encerrar o “exame”. Depois disso, ela contou que ele prescreveu alguns medicamentos e pediu que voltasse quando acabassem os remédios. Ela nunca retornou.

O que aconteceu a Estela foi parecido e se repetiu por várias consultas entre dezembro de 2014 e março de 2015, de acordo com o depoimento que está no inquérito policial. Ela estranhava a forma como Batista lhe tocava, mas ia a cada 15 dias no consultório dele porque precisava tratar o colo do útero dilatado.

Ela concluiu que estava sendo assediada quando o médico, de acordo com o relato de Estela à polícia, a convidou para tomar uma cerveja fora do consultório e anotou o número do celular que constava na ficha médica. Ele ainda mandou mensagem pedindo que Estela voltasse ao consultório para pegar um creme vaginal. Ela não respondeu e bloqueou Batista no WhatsApp.

Estela e Vanessa afirmaram ter ficado traumatizadas com o que aconteceu e precisaram de tratamento psicológico. Os laudos foram incluídos no inquérito contra o médico. Segundo o documento, Estela “apresentou sintomas de psicossomatização”. Já Vanessa, que começou o tratamento psicológico em fevereiro de 2017, sentia medo constante de encontrar Felizardo Batista na rua. Também tinha insônia, falta de apetite, delírios, taquicardia, pesadelos envolvendo o abuso ou o médico e “crises de ansiedade que caracterizavam um possível transtorno de estresse pós-traumático, mas poderia evoluir para uma depressão ou síndrome do pânico”, de acordo com o laudo. A psicóloga que assinou o documento concluiu que a situação sofrida por Vanessa “foi considerável e pode ser prejudicial para o seu desenvolvimento biopsicossocial”.

Com base nessas evidências, Brizzi indiciou o médico e a assistente dele, Rosa Moraes de Lima, pelo crime de violação sexual mediante fraude. Segundo as vítimas, a assistente era conivente, pois presenciava os abusos e virava as costas.

Os defensores do médico

As mulheres que se calaram durante muitos anos disseram à polícia que tinham medo do julgamento das pessoas, inclusive dos maridos e das outras mulheres da família que eram atendidas por Felizardo Batista. Elas achavam que as pessoas não iriam acreditar e nem iriam apoiá-las.

De certa forma, isso aconteceu. Quando os casos começaram a ser divulgados pela imprensa, muitas pessoas saíram em defesa do médico. Mulheres atendidas por ele alegavam que nunca tinha acontecido nada a elas e homens garantiam que suas esposas, mães ou filhas sempre foram respeitadas. Os médicos e os membros do CRM também se mobilizaram para proteger o colega.

Uma das defesas mais enfáticas veio do promotor Raulino Neto, que recebeu o inquérito no dia 30 de maio de 2017. Ele precisou de apenas 24 horas para escrever um parecer de 37 páginas e arquivar o caso. Duzentos e sessenta e quatro casos mais antigos estavam na mesa de Raulino.

Parecer Promotor Raulino37 pages

“Houve excessiva pressa em indiciar um médico renomado e uma de suas assistentes”, disse o promotor em seu parecer, após receber o inquérito. Para ele, a investigação não colheu provas suficientes. Ele considerou que havia encerrado o prazo para que a maioria das vítimas tivesse denunciado o abuso sexual. Os casos mais recentes, como o de Estela, foram questionados. “Foi relatado que ele é o médico de mulheres da família dela. Por que somente a ela teria agredido? Por que a mãe sabendo do ‘assanhamento’ do médico não se propôs a conversar com ele?”. O promotor ainda sugeriu uma acareação, ou seja, uma audiência que reunisse as vítimas, as testemunhas e o acusado (que nunca ocorreu).

Ele também questionou o motivo pelo qual as mulheres não procuraram a direção das clínicas para denunciar o abusador, desconsiderando o fato de que o médico é sócio de uma delas. Para o promotor, é injustificável que as vítimas tenham dado declarações à imprensa ou postado denúncias nas redes sociais antes de procurar a polícia.

Raulino Neto também sugere que as denúncias contra o médico foram “orquestradas” por mim, que fui uma das primeiras jornalistas a relatar o caso na imprensa local, e pela advogada de uma das vítimas. O meu nome surgiu no inquérito porque fui chamada pela delegada Carla Brizzi pra dar depoimento sobre os casos que acompanhei.

O juiz Luiz de Moura acatou o pedido de arquivamento da denúncia em junho de 2017, e Felizardo Batista se livrou de responder pelas acusações.

O arquivamento expresso do promotor foi divulgado pela imprensa do Piauí. Alguns meses após o inquérito ser encerrado, Raulino Neto processou a delegada Carla Brizzi e mais três jornalistas, incluindo eu. Ele se incomodou com críticas da delegada ao arquivamento e com uma reportagem que fizemos sobre o seu parecer. Raulino perdeu todas as ações.

Amizade

A decisão de Raulino sobre o arquivamento chamou a atenção do delegado geral da Polícia Civil do Piauí, Riedel Batista, que denunciou o promotor à Corregedoria do Ministério Público do Piauí. De lá, o caso foi para a Corregedoria Nacional do MP. Riedel alegou que Raulino não poderia ter analisado o inquérito porque era amigo do médico. Os indícios estavam nas redes sociais: Felizardo Batista e mais quatro pessoas da família dele eram os amigos do promotor no Facebook. Além disso, uma investigação mais detalhada, feita pela Corregedoria do MP do Piauí, descobriu outras informações relevantes.

De acordo com Erick Venâncio, relator do processo que investiga o promotor, houve “certa incoerência na manifestação de arquivamento, especialmente em se tratando de questão de elevada gravidade”, disse em seu relatório. Venâncio avalia, por exemplo, que Raulino Neto foi estranhamente ágil na análise do processo contra o médico.

Causou suspeita também a informação de um dos servidores do MP do Piauí, em depoimento à corregedoria local. Ele disse que Raulino Neto foi até a Central de Inquéritos, perguntou sobre o processo do médico e afirmou que “este rapaz está sendo injustiçado”. Para o relator, é “incomum o fato de um membro buscar informações acerca de processo específico que ainda não havia sequer chegado à promotoria”.

Em sessão em novembro, no Conselho Nacional do Ministério Público, a maioria dos conselheiros seguiu o voto do relator e confirmou a necessidade da investigação contra Raulino, que tem prazo para encerrar até 16 de janeiro e pode ter como desfecho a suspensão do promotor por 90 dias.

Tentei contato com Raulino Neto através da assessoria de imprensa do Ministério Público do Piauí, mas o assessor disse que ele não atendeu às ligações. Enviei algumas perguntas para o e-mail institucional do promotor e ele não respondeu. Também mandei mensagem pelo WhatsApp. Ele disse apenas que não iria se pronunciar a respeito disso e nem sobre o processo que está respondendo.

Em seu depoimento, que consta no relatório do conselheiro Erick Venâncio, o promotor nega todas as acusações. Ele disse que não conhece Felizardo Batista e reafirmou que o inquérito não tinha provas que sustentassem a denúncia. Sobre o acúmulo de processos, ele disse que houve um erro no sistema do MP e, por isso, recebeu mais demanda do que o normal.

Consultas de R$ 350

Felizardo Batista exerce a medicina há mais de 30 anos e é um dos poucos médicos do Piauí que realiza procedimentos cirúrgicos e exames delicados para detectar doenças no colo do útero. Por causa das suas especialidades, muitos médicos encaminham as pacientes para fazerem tratamento com o especialista.

Batista é também um dos sócios da Clínica Santa Fé, que até pouco tempo atrás era a única maternidade particular de Teresina. Lá, o médico atende mulheres com maior poder aquisitivo e cobra R$ 350 pela consulta. Ele também atende na Clínica Batista por um valor mais acessível. As mulheres que o denunciaram relatam abusos ocorridos nos dois consultórios.

À polícia, Batista se defendeu alegando que os procedimentos realizados fazem parte da consulta e que, diferente da declaração de todas as vítimas, as suas atendentes sempre ficam na sala e o auxiliam durante o exame.


Clínica Santa Fé em Teresina: um reduto de mulheres com maior poder aquisitivo. Reprodução/Google Street View

Ele admite que tocou na parte interna da coxa de Vanessa e que pegou nas nádegas dela, mas diz que o fez porque a paciente havia se retraído e impossibilitado o procedimento. Sobre o toque excessivo no seio, Batista disse que “eventualmente pode ocorrer de a palma da mão encostar na mama, mas isso não é proposital e pode acontecer em razão do tamanho do seio ou da posição”. Ele negou qualquer toque no clitóris das vítimas. Todas essas declarações do médico constam no inquérito policial.

Conversei com o ginecologista e obstetra Juvenal Barreto, diretor de defesa profissional da Federação Brasileira das Associações de Ginecologia e Obstetrícia, para entender qual é o procedimento adequado em uma consulta.

Barreto, que tem 40 anos de profissão, disse que a boa prática do exame ginecológico não inclui toque na parte interna da coxa, no clitóris e nem qualquer movimento que sugira algum tipo de estímulo. A apalpação das mamas é feita com a ponta dos dedos e não com a palma da mão. A presença de uma assistente, acrescenta, também é uma recomendação importante.

Entrei em contato com o médico Felizardo Batista por telefone e também mandei mensagem no WhatsApp, mas ele não respondeu. Por meio da assessoria de imprensa, a direção da Clínica Santa Fé informou que não vai se manifestar até o final do inquérito “para não haver julgamento precipitado”.

Eu liguei para sete mulheres que fizeram a denúncia em 2017, mas só três atenderam à ligação. Nenhuma quis falar sobre o caso. Quando falei que uma nova denúncia de abuso foi registrada na delegacia recentemente, as três lamentaram. “Ele não vai parar nunca”, disse uma das mais antigas vítimas do médico, que relata um abuso sexual de 1996.

* Os nomes das vítimas foram modificados para preservar suas identidades.

Falar abertamente de sexo e de gênero não perverte crianças e jovens

Em “Três ensaios sobre a Teoria da Sexualidade” Freud desafiou a convenção da época dizendo que era um equívoco pensar que as práticas sexuais deveriam visar apenas fins reprodutivos – muitas delas (senão todas) teriam como objetivo o prazer – e que as crianças eram, sim, seres sexuais.

Alunos do colégio Magno, de São Paulo, durante aula de educação sexual.

Quer proteger crianças de abusos e preconceito? Então, precisamos falar sobre sexo e gênero com elas.

Em 1905Sigmund Freud lançou “Três ensaios sobre a Teoria da Sexualidade” e desafiou a convenção da época. Neles, Freud disse que era um equívoco pensar que as práticas sexuais deveriam visar apenas fins reprodutivos – muitas delas (senão todas) teriam como objetivo o prazer – e que as crianças eram, sim, seres sexuais. A obra escandalizou a sociedade do início do século 20 ao sugerir que a sexualidade fazia parte do desenvolvimento humano.

Hoje, quem se escandalizaria seria Freud. Passado mais de um século de incontáveis evidências sobre a naturalidade da diversidade sexual, que levaram aOrganização Mundial de Saúde, a OMS, a reconhecer que direitos sexuais são direitos humanos, a sociedade ainda não lida bem com essa ideia. Uma pequena amostra disso foi osuicídio recente de James Myles, de apenas 9 anos. Myles tirou a própria vida após ter sofrido bullying homofóbico em sua escola nos Estados Unidos.

A maior parte das crianças de 9 anos ainda não tem total consciência da sua identidade sexual e de gênero, mas já pode ser vítima de preconceito. As atitudes preconceituosas são dirigidas justamente a pessoas como Myles, que desviam do que é socialmente esperado para elas. Tragédias como essa revelam por que a população de lésbicas, gays, bissexuais e, principalmente de travestis e transexuais, são desproporcionalmente mais sujeitas aviolência letale têm maior índice de desfechos negativos em saúde mental. Inúmeras evidências internacionais mostram quejovenseadultosLGB apresentam prevalência de tentativa de suicídio duas vezes maior se comparados à da população heterossexual. O caso das pessoas trans é ainda mais grave,nos Estados Unidos41% delas já tentaram suicídio em comparação com 4,6% da população em geral.

No Brasil, o cenário não é diferente. Umapesquisa conduzidapelo meu grupo de pesquisa na PUC do Rio Grande do Sul, com amostra de quase 10 mil jovens entre 11 e 24 anos de todo o país mostrou que, de 2004 a 2012, as tentativas de suicídio entre aqueles que não haviam sofrido preconceito por causa de sua orientação sexual caíram 20%. Em contrapartida, entre aqueles que sofreram esse tipo de preconceito o aumento foi de 60%.

Orientação sexual e identidade de gênero não são doença

Historicamente, o fato de que as pessoas que desviavam do que era socialmente esperado em relação à sexualidade e ao gênero terem maior prevalência de depressão, ansiedade e tendência suicidas era encarado como indicador de psicopatologia. Ou seja, haveria algo intrínseco a homo, bi e transexualidade que as relacionaria à doença mental. Por quase um século, a heterossexualidade foi tratada, compulsoriamente, como a única forma de sexualidade – inclusive por meio de supostas terapias reversivas, conhecidas como a “cura gay”, que só promoveram mais sofrimento.

Essa coação social e médica, porém, nunca foi o suficiente para mudar o desejo sexual e a identidade de gênero naqueles que os expressavam. Portanto, não é razoável supor,como sugerem candidatos a presidente em cadeia nacional, que a mera menção da existência da diversidade sexual e de gênero seria o suficiente para que o mesmo acontecesse com a população hétero e cissexual –pessoas que têm uma identidade de gênero que concorda com o sexo atribuído no nascimento.

Com a progressiva remoção da homossexualidade dosmanuais de diagnósticos, essa compreensão ultrapassada mudou. Ser gay, lésbica ou bissexual não é um problema de saúde.O que leva a mais suicídios, depressão e ansiedade é o preconceito. Os esforços dos profissionais e políticas de saúde devem se voltar aocombate à discriminação.Na mesma esteira, em 2018, aOMS retirou a transexualidade do rol das doenças mentaisgarantindo o acesso aos procedimentos médicos de afirmação de gênero, ao mesmo tempo que diminui o estigma relacionado ao diagnóstico.

Mas como se combate o preconceito e se protege as crianças de agressões de natureza sexual? Falando de sexo e gênero de maneira franca e não estigmatizante nas escolas. Diversos estudos têm mostrado que a educação sexual, feita dessa forma, no contexto escolar écapaz de reduzir a vulnerabilidade para o HIV, aviolência sexual, e, principalmente,o preconceito. Em relação ao abuso sexual de crianças, diversas pesquisasapontam que programas que são focados no conhecimento a respeito da sexualidade, e treinamento de habilidades para identificar e evitar agressões sexuais são eficazes para reduzi-las.

Os detratores desse tipo de proposta costumam associar a tentativa de se tratar em sala de aula temas sobre sexualidade à pedofiliae à erotização precoce. Essa afirmação não tem qualquer respaldo científico. No Brasil, esse discurso é também paradoxal. Essa suposta tentativa de proteção à infânciaconvive com a produção e consumo crescente de imagens erotizadas das crianças, especialmente dirigida ao público masculino heterossexual.

Participantes da 16º edição da Caminhada de Mulheres Lésbicas e Bissexuais, com o tema “Somos Marielle”, contra a criminalização da pobreza, o genocídio e a intervenção militar, na avenida Paulista, na região central de São Paulo.
Foto: Eduardo Carmim/Photo Premium/Folhapress


Se as histórias de vida das pessoas LGBTs nunca forem contadas na escola e se os alunos e alunas nunca ouvirem as palavras homossexualidade ou transexualidade de maneira positiva, será imposto aos estudantes LGBTs que lidem com o bullying sozinhos. Enquanto o assunto for tratado como tabu, o fardo de ser “diferente” será apenas dos estudantes e de suas famílias.

Da mesma forma, quando não se discute abertamente como e quando a sexualidade deve acontecer e o que são toques e carícias esperados e consentidos, será imposto às crianças que são vítimas de abuso sexual (quase sempre dentro da família) que lidem com essa violência sozinhas.

Uma estratégia bem-sucedida nesse sentido é oGRIS – Montreal, o Grupo de Pesquisa e Intervenção Social. Fundada em 1994, a ONG realiza intervenções em escolas levando ex-alunos LGBTs para conversar com turmas de ensino fundamental e médio. Os ex-alunos contam suas próprias experiências de superação e como se preveniram de situações de violência e exclusão, além de responder a dúvidas das crianças e jovens.

Em relação à prevenção do suicídio, uma das melhores iniciativas é o projetoThe Trevor. Trata-se de uma ONG americana fundada em 1998, que oferece serviços de aconselhamento psicológico para jovens LGBTs, além de recursos educativos para pais e professores. O projeto foi lançado pelos idealizadores do filme “Trevor“, ganhador do Oscar de melhor curta-metragem em 1998, que conta a história de um jovem gay que tenta suicídio após sucessivos episódios de bullying escolar. No Brasil, infelizmente, não existem iniciativas como o Trevor e a Gris.

É surpreendente que, no Brasil, onde abundam dados sobre o flagelo doabuso sexual infantileviolência contra LGBTs, não estejamos implementando políticas para diminuir esses fenômenos com estratégias amplamente disponíveis na literatura científica. Pelo contrário, discute-se oboicotea tais estratégias, mostrando que a violência dirigida aos jovens LGBTs no Brasil não é uma crise pontual, mas um projeto deliberado.

O exemplo do GRIS, em Montreal, e do Trevor, nos Estados Unidos, revela que falar abertamente de sexo e de gênero não perverte crianças e jovenscomo acredita o candidato Jair Bolsonaro, mas previne que elas sejam as próximas vítimas da violência sexual, de homicídios e de suicídios que poderiam ser evitados.

Fonte:The Intercept
Por: Angelo Brandelli Costa
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Un acto en vivo de Louis C. K., en 2015 Jacob Blickenstaff para The New York Times

 

Cuando la justicia solo tarda lo que los hombres creen que debe tardar

El movimiento #MeToo ha existido desde hace más de una década, cuando la activista Tarana Burke acuñó la frase. Adquirió una relevancia particular en 2017, cuando surgieron denuncias para que hombres como Harvey Weinstein, Mario Batali, Matt Lauer, Kevin Spacey, Louis C. K. y Charlie Rose rindieran cuentas por acusaciones de acoso y abuso sexual y, en ciertos casos, de violación. En los últimos meses sus casos se han litigado ante un jurado compuesto por la opinión pública. Algunos de los hombres se quedaron sin sus trabajos. Weinstein enfrenta cargos penales. Sí, cayeron. Pero su aterrizaje ha sido muy cómodo.

Sin embargo, sus víctimas han sido descreídas. Han tenido que sobrellevar acusaciones de que solo quieren llamar la atención. La justicia las ha eludido. Y el debate público se ha enfocado más en si el movimiento #MeToo se extralimitó que en reconocer la predominancia de la depredación sexual en prácticamente cualquier circunstancia.

En noviembre de 2017, el comediante Louis C. K. admitió que expuso su pene y se masturbó frente a varias mujeres sin que ellas lo consintieran, y después desapareció de la vista pública… hasta el 26 de agosto, cuando regresó a los escenarios en el Comedy Cellar de Nueva York. Tal parece que encontró una nueva manera de exhibirse a la fuerza ante un público que no se lo esperaba. Su acto duró unos quince minutos y terminó con una ovación de pie, apenas nueve meses después de que él mismo confirmara su comportamiento inaceptable.

Otros hombres alguna vez poderosos que cayeron en desgracia parecen estar preparando grandes regresos. El presentador televisivo Matt Lauer les ha dicho a algunas personas que planea retornar a la esfera pública. Ya han surgido reportes noticiosos sobre los planes del también presentador televisivo Charlie Rose y del chef Mario Batali de hacer lo mismo.

En cada caso ha transcurrido menos de un año desde que salieron a la luz las denuncias en su contra y, en cada caso, los hombres han tomado poquísimas acciones para buscar la expiación. Quienes se han disculpado lo han hecho por medio de declaraciones cuidadosamente redactadas y revisadas por equipos legales. Han achacado la responsabilidad a otros o han demostrado que realmente no creen haber hecho nada malo. Lo que es peor, ha habido demandas para que el movimiento #MeToo ya tenga contemplada una manera para que estos hombres se rediman, como si fuera responsabilidad de las personas victimizadas ayudar a los victimarios.

“¿Debe un hombre seguir pagando por el resto de su vida por sus malas acciones?”. Esa es la pregunta que comúnmente se hace al hablar de justicia cuando se reportan acoso o abuso sexual por parte de figuras públicas. ¿Cuánto tiempo deben pagar el precio por sus acciones los hombres que no han enfrentado consecuencias legales y muy pocas repercusiones financieras?

En junio hablé con la poeta y activista Aja Monet sobre la antología Not That Bad (No es tan malo), que trata la cultura de la violencia sexual y cómo se puede pensar la justicia para las víctimas. Hablamos de una justicia reparadora en la que víctimas y perpetradores se reconcilian con el delito y el sufrimiento para que haya rehabilitación del perpetrador y justicia para la víctima.

Me gusta esa idea de justicia reparadora: que es posible conseguir justicia al discutir el abuso que viví con quienes lo cometieron, y que yo misma esté involucrada en determinar el castigo apropiado por el delito. La justicia reparadora podría ayudar a recuperar la voluntad que me quitaron. Pero también me gusta la idea de que esos hombres pasen algo de tiempo detrás de las rejas, más allá de si el sistema penitenciario es problemático, para que dediquen tiempo a pensar en las maneras en las que me violaron y violentaron. Me gustaría que enfrenten consecuencias materiales por sus acciones, porque yo llevo enfrentándolas durante treinta años. Una parte de mí no quiere algo reparador, quiere venganza.

Y ahí está la dificultad de la justicia ante la violencia sexual: las repercusiones del crimen pueden durar una vida entera. Puede que no sea posible conseguir una justicia satisfactoria, pero sin duda podemos encontrar algo mejor dado que lo más frecuente es que las víctimas de la violencia y el acoso sexual no obtengan justicia, punto.

Dedicamos tan poca energía a pensar en la justicia para las víctimas, y mucha más en la que merecen los hombres que cometen el acoso y abuso sexual. Nos preocupa qué sucederá con ellos después de sus errores. No nos preocupa mucho qué sucederá con quienes sufrieron en consecuencia. Es muchísimo más fácil para la mayoría de las personas tener empatía con los depredadores y más complicado tenerla con las presas.

Quiero creer que hay un camino para la redención de quienes han cometido males, pero nueve meses de un exilio autoimpuesto con comodidad financiera definitivamente no es un escalafón en ese camino. Es demasiado pronto para que cualquiera de los hombres que han enfrentado consecuencias nimias a partir del movimiento #MeToo piense en su redención. A las personas les encanta una historia de retorno triunfal y muchas veces la añoran por encima del bienestar de las víctimas, que apenas empiezan a lidiar con el pesar.

Louis C. K. es un gran ejemplo. No solamente se exhibió y masturbó frente a mujeres comediantes; hay varios reportes de que personas que él empleaba buscaron frenar las carreras de esas comediantes. Pese a ello mantiene el control de la historia. Puede romper las reglas sin problema y luego, cuando es momento de que rinda cuentas por sus fechorías, puede establecer nuevas reglas él mismo.

Así que: ¿por cuánto tiempo debe alguien como Louis C. K. pagar por lo que hizo? Por lo menos la misma cantidad de tiempo que dedicó a silenciar a las mujeres a las que acosó; por lo menos la misma cantidad de tiempo que ellas sintieron que tenían que dudar si lo que les había sucedido estuvo mal, y por lo menos la misma cantidad de tiempo durante el cual el mundo de la comedia lo protegió pese a que lo que había hecho parecía ser un secreto a voces.

Debe pagar hasta que demuestre que comprende que lo que hizo estuvo mal y que tiene una noción de la extensión del daño que infligió. Debe al menos intentar darles compensación financiera a sus víctimas por todo el trabajo que ellas no pudieron hacer debido a los esfuerzos de él para acallarlas. Debe facilitar que ellas consigan las oportunidades profesionales a las que debieron haber podido acceder durante todos estos años. Debe financiar el cuidado de su salud mental si ellas así lo requieren. Debe donar a organizaciones sin fines de lucro que atienden a víctimas de acoso y abuso sexual. Debe admitir públicamente lo que hizo y por qué eso que hizo estuvo mal, sin excusas ni evasiones ni declaraciones cuidadosamente revisadas por abogados. Y todos los que han cometido violencia y acoso sexual deben hacer lo mismo.

Necesitamos discutir la definición de qué cuenta como justicia cuando el público general actúa como juez y jurado, pero no para el bien de los ofensores, sino de las víctimas. Es doloroso saber que Louis C. K. pudo sencillamente subirse a un escenario de un club de comedia y hacer su acto como si no hubiera admitido que se masturbó frente a mujeres de una manera que pintó casi como si fuera un deporte.

Es doloroso ver que de nuevo se repite la historia de otras transgresiones en las que el perpetrador vive algo de oprobio y poco después ya alista su regreso, porque todo parece olvidado y perdonado. Es doloroso que estos hombres crean que son tan importantes para la cultura que el público quiere que regresen sin más. No importa qué actos privados de contrición esos hombres, y algunas mujeres, hicieron ante sus víctimas: también tiene que haber un acto público de contrición que sea genuino y no se trate solo de mejorar una imagen y de apaciguar a una multitud. Hasta que eso suceda no merecen justicia reparadora ni redención.

Ese es el precio que deben pagar por los males que cometieron.

O Projeto Discriminação da Associação de Psiquiatria do RGS – APRS

O fato da Conduta Discriminatória de uma determinada pessoa (discriminador) causar sofrimento mental em outra (discriminado), indica a necessidade de que profissionais da saúde mental devam se interessar pelo tema.logo

O Projeto Discriminação-APRS (PD) tem como objetivo básico a apropriação do estudo pela Psiquiatria da Conduta Discriminatória (CD), cuja origem é basicamente psicológica e que produz sofrimento mental e/ou físico no discriminado podendo chegar, em casos extremos, ao suicídio. O fato da CD de uma determinada pessoa (discriminador) causar sofrimento mental em outra (discriminado), indica a necessidade de que profissionais da saúde mental devam se interessar pelo tema.
Atualmente há na sociedade somente duas instâncias que auxiliam a inibir a CD: os grupos discriminados organizados e seus simpatizantes (organizações governamentais e não governamentais) e o Direito que considera criminosa esta conduta. O Direito já se apropriou do estudo da CD e a considera crime em muitas situações. Mesmo que a questão legal só apareça no final do processo discriminatório. O psiquismo, que está presente – no início, meio e fim do processo discriminatório – ainda não nos motivou a apropriação do seu estudo da maneira como a sociedade contemporânea o considera. Inicialmente, para isso deveríamos encontrar uma denominação-conceito compatível com crime, que é a definição da Ciência Jurídica para a CD nas sociedades mais avançadas. Certamente se a nossa área de atuação encontrar uma denominação-conceito mais atualizada, compatível com a do Direito, estaríamos criando uma terceira instância inibidora desta conduta geradora de sofrimento mental.
Para isso, é necessária uma maior mobilização e participação dos profissionais da saúde mental na discussão da CD. Estamos convidando os colegas interessados para conhecer e aprofundar o estudo sobre esse tema. A partir de encontros/debates decidiremos os próximos passos dentro da instituição. Também iniciaremos a divulgação do PD para profissionais e grupos de Saúde Mental e de Direitos Humanos com o objetivo de agregar outras parcerias que também possam contribuir para o avanço do entendimento do PD.
Interessados em participar do Projeto Discriminação, bem como em textos publicados sobre o tema, devem entrar em contato com o Dr. Telmo Kiguel através do email telki@terra.com.br

A seguir algumas matérias para um melhor entendimento com afirmações/declarações que coincidem com as idéias básicas do PD:

1 – Do Dr. Carlos Augusto Ferrari Filho: Quem é o Discriminador Machista, Racista, Homofóbico, Antissemita, etc.: uma visão psicanalítica

2 – Duas entrevistas com o coordenador do PD: aqui e aqui.

3 – A proposta diagnóstica formulada pela escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, no premiado livro Americanah.

4 – A do secretario-geral da ONU, António Guterres, sugerindo que as discriminações e o desrespeito aos direitos humanos devem ser prevenidos e definidos como doença.

5 – E um vídeo com a opinião do Dr. Drauzio Varella sobre a origem da homossexualidade.

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E por fim, as instituições que apoiam o Projeto Discriminaçã:

O Centro de Estudos Luis Guedes – CELG – do Departamento de Psiquiatria e Medicina Legal da Faculdade de Medicina da UFRGS e do Serviço de Psiquiatria do Hospital de Clinicas de Porto Alegre apoia o Projeto Discriminação – APRS.

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O Centro de Estudo de Psiquiatria Integrada – CENESPI – do Departamento de Psiquiatria e Medicina Legal da Faculdade de Medicina da PUCRS e do Serviço de Psiquiatria do Hospital São Lucas – PUCRS apoia o Projeto Discriminação – APRS.

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Os professores da Disciplina de Psiquiatria do Curso de Medicina da Universidade Federal de Ciências da Saúde de Porto Alegre – UFCSPA apoiam o Projeto Discriminação – APRS.

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O Curso de Medicina da Universidade Luterana do Brasil – ULBRA, a Liga de Psiquiatria e a Liga de Medicina de Família e Comunidade apoiam o Projeto Discriminação – APRS.

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O SIMERS – Sindicato Médico do Rio Grande do Sul apoia o Projeto Discriminação – APRS.simers

A AMRIGS – Associação Médica do Rio Grande do Sul apoia o Projeto Discriminação – APRS

5 comentários
Saul Cypel Prof. Livre Docente de Neulogia Infantil      11 de agosto de 2016
Em momento oportuno APRS oferece a oportunidade para tratar da Discriminaçãp de modo abrangente, com sensibilidade para o sofrimento emocional que esta condição desumana produz, introduzindo este debate com outras instituições seriamente interessadas neste tema.
Meus cumprimentos por esta escolha que certamente trará resultados úteis à nossa sociedade.

Olga Garcia Falceto        12 de agosto de 2016
Boa iniciativa! Trabalho muito necessario e atualíssimo!
grande abraco,
Olga Falceto

Flavio Aguiar          12 de agosto de 2016
Muito oportuno e com boa direção. Mais que necessário nesta nova era que se abre diante de nós, e que se pode chamar de era Temer-Cunha-Feliciano. Flavio Aguiar.

Ellis Busnello      15 de agosto de 2016
“Gostaria de nesse momento parabenizar a nossa APRS pela oportuna iniciativa, dada a importância prioritária que é lidar com a CD. Trata-se no entender nosso de uma Prioridade porque preenche os requisitos por ser ela Grave, de Prevalência Alta bem como de Importância Médico Social, e por naturalmente não ter até o presente momento recebido esta caracterização de ser uma Prioridade Psiquiátrica e/ou de Saúde Mental. Creio ter deixado claro os motivos pelos quais nós os Médicos e ainda mais os
Médicos Psiquiatras temos o dever de colocar na linha de frente das nossas atividades a colocação da Conduta Discriminatória, com possível vista a ser incorporada à toda atividade da Prática Psiquiátrica. Pela sua própria natureza de lidar com Doenças e /ou Transtornos Mentais, compreendendo uma vasta gama de comportamentos com condições de surgimento e tempos de duração que os expõem à possibilidade de serem Conduzidos Discriminatoriamente, mesmo quando na busca de proporcionar um maior nível de Saúde Mental para todos, penso ser um Compromisso e um Dever das Associações Psiquiátricas Brasileiras e orgulhoso de saber que a APRS emprestou a devida importância ao estudo do tema.”

Aracy Albani           19 de setembro de 2017
Parabéns pela iniciativa. Muito sucesso nessa tarefa complexa, necessária para termos uma sociedade mais justa e solidária.

Fonte: Projeto Discriminação da Associação de Psiquiatria do RGS – APRS

“Juizes e advogados não tem boa formação em violência de gênero”

“O curso de Direito é bom para resolver questões de herança, como cobrar um cheque ou solucionar um problema de direito comercial, mas a formação em violencia de gênero, que para mim é de direitos humanos, é escassa ou nula”.

dudo

 “Dudo que la ley de violencia de género se pueda aplicar”

El ministro del Tribunal de Apelaciones cree que las organizaciones feministas deberían abordar de forma más científica el problema de la violencia doméstica

Eduardo Cavalli es uno de los seis ministros del Tribunal de Apelaciones de Familia, lo que lo coloca como una de las mayores autoridades en esta materia que aborda temas tan variados como la tenencias de niños, las obligaciones legales de sus padres o tutores, casos de violencia doméstica y situaciones de menores de edad en infracción con la ley. Por esa razón, fue uno de los tres integrantes del Poder Judicial que participó de las discusiones para definir el presupuesto necesario para implementar la ley de violencia hacia las mujeres basada en género, aprobada el 13 de diciembre en el Parlamento, a pesar de las advertencias sobre que su costo haría muy difícil su puesta en marcha.

La cifra de $ 950 millones (unos US$ 30 millones) requerida para la creación de juzgados especializados en violencia doméstica tal cual lo ordena la norma no fue considerada en esta Rendición de Cuentas, pese a que es considerado apenas un mínimo por el Poder Judicial.

En entrevista con El Observador, Cavalli habló de las dificultades para aplicar esta norma desfinanciada, la crisis de la familia en Uruguay, las debilidades del sistema procesal que atiende a las víctimas de violencia doméstica, y por qué cree que las organizaciones feministas deberían analizar este fenómeno de forma más científica.

¿Cuáles son las situaciones que enfrenta con mayor frecuencia el Tribunal de Apelaciones en materia de familia?

Los casos de disputa por el régimen de visitas, y los de padres que incumplen el pago de pensiones alimenticias. El niño como rehén de una disputa entre adultos en materia de justicia de Familia es pan de todos los días. Tenemos conflictos entre madres y padres, o padres y abuelos, donde planteas una situación de visitas controladas en presencia de un tercero, y no se cumplen y siempre hay una excusa, un problema. Hay niños que pasan toda la infancia judicializados, porque los padres están enfrentados. En materia de tenencia lo más frecuente es que las mujeres impidan que los hombres vean a sus hijos.

Pero una prueba de que vivimos en una sociedad patriarcal son los casos de padres que incumplen el pago de pensiones alimenticias. Hay situaciones frecuentes de padres que se desentienden o que tienen un conflicto con la madre de los niños y que para castigarla le niegan alimentos. No están enfrentados con sus hijos, pero los afectan a ellos. Me parece que como país nos provoca un desgaste descomunal. La familia uruguaya se hizo añicos.

Uno de los temas que aborda un tribunal de familia es el de la violencia doméstica, ¿cómo evalúa el trabajo que se ha hecho con operadores de la Justicia para educarlos en esta materia?

Me di cuenta de que en los años de 1970 era machista. Es que hay cuestiones de la cultura patriarcal que uno las tiene en el ADN porque se crió en una sociedad así. Por eso siempre hay que estar aprendiendo en esta materia. Lo ideal es que hubiera una capacitación sistemática en todo el sistema de justicia porque jueces, abogados, fiscales y técnicos estamos formados en facultades que no encaran esta problemática de género. La Facultad de Derecho en Uruguay te forma muy bien para resolver situaciones como quién hereda qué, o cómo se cobra un cheque, o a solucionar un problema de derecho comercial, pero la formación en casos de violencia de género, que para mí son de derechos humanos, es escasísima o nula.

¿Por qué cree que el tema no cobró esa relevancia?

Por la cultura patriarcal. Pienso que en la Universidad de la República sigue estando. ¿Dónde lo veo? Los problemas de familia son prácticamente la mitad de los asuntos del Poder Judicial, entonces uno pensaría que eso tendría que ser la mitad de la formación, pero el tiempo dedicado al tema es mínimo. Puede que algún profesor lo haga, pero la exigencia con la que se da la materia es muy poca. ¿Cuántos libros escritos por abogados hay publicados por temas de violencia de género? Son poquísimos. Otras materias como en la penal, el derecho laboral o civil, vas encontrar muchas más publicaciones.

Sin embargo, los grupos feministas tienen actividades entorno a las universidades.

El gran talón de Aquiles de los movimientos feministas es que no han sabido reflexionar científicamente cómo deberían ser los procesos de protección de los derechos a nivel de la Justicia. En un juicio se puede tratar a las personas como sujetos de protección o como objetos de protección. Para nuestra justicia las víctimas de violencia doméstica son objetos.

Por ejemplo, cuando querés reclamar la plata de alguien que te chocó el auto primero hablás con tu abogado, que te pregunta qué pruebas tenés y te aconseja sobre qué se debe conseguir, presenta una demanda escrita en la que detalla el tipo de resarcimiento que quiere recibir, la defensa de la otra parte la lee y presenta su respuesta y recién ahí se hace una audiencia en la que el denunciante no habla ante el juez, lo hace su abogado. El juez allí solo decide si el denunciante tiene razón o no.

En violencia doméstica, la presunta víctima si tiene suerte la citan al juzgado, allí al mismo tiempo que ve al juez ve a su abogado, y ahí mismo cuenta su situación. El juez no sabe si lo que ella dice es cierto o no, por lo que se tiene que poner a averiguar. Por eso, el denunciante es una persona que ya en el interrogatorio es mirada con duda por el juez y muchas veces cuando hay personas de situación de contexto desfavorecido esa es la manera de callarla.

¿Cómo cree que debería hacerse?

Nosotros propusimos que antes de pasar por el juez se entrevistara con el abogado defensor, y que este le desarrollara una estrategia de defensa. De esta forma, cuando vaya ante el juez podrá presentar las medidas de protección que pretende para sí. El juez lee eso y después debe escuchar al marido. El marido se defenderá y con base en eso se define.

Decía que las mujeres van a los juzgados “si tienen suerte”, ¿a qué se refirió?

Los jueces de violencia doméstica reciben entre 70 y 80 llamadas por día, y después llevan a sus juzgados a entre 10 y 15. Todas las demás cuestiones, si la Policía no les contó que hay una situación de riesgo no la llevan al juzgado, porque no pueden tomar tantos casos, es un tema de organización del trabajo.

¿Qué sucede en esos casos?

Imaginate una mujer de la campaña que va a una comisaría del pueblo para denunciar una situación de violencia doméstica. Los policías llaman al tipo, que niega todo. Con esa breve indagatoria policial se llama al juez y este responderá en función de cómo le cuentan el cuento. Capaz que el Policía le dice que el muchacho es bárbaro y que la mujer es rara. Hubo un caso que el juez entendió que la situación no era grave y a través de la policía intimó a la pareja a no agredirse más. Horas más tarde el hombre fue y mató a la mujer.

¿Puede hoy una mujer negarse a ser protegida o dar marcha atrás en una denuncia?

Sí puede, pero con una aclaración.

Puede retirar la denuncia si el juez entiende que lo hizo porque está amenazada o porque culturalmente está acostumbrada al maltrato, entonces tiene la obligación de fijar medidas de protección, como tobillera, medidas de alejamiento. Hace poco llegó la apelación de una mujer que ejercía la prostitución y que pedía que se le quitara la custodia policial. El caso empezó cuando su última pareja le causó lesiones graves. La mujer hizo la denuncia, y se resolvió ponerle tobillera al agresor. El hombre se rompió la tobillera tres veces, por lo que se le puso custodia. La mujer no quería que los policías la siguieran al prostíbulo porque le espantaban los clientes .

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que por qué los jueces no envían a la cárcel a quienes rompen sus tobilleras, si están incurriendo en un delito de desacato a una orden judicial.

Pienso que algo de razón tenía. La Fiscalía como dice (el fiscal de Corte) Jorge Díaz es única y se expresa a través de sus agentes, por lo que tendría que tener una política más o menos coordinada, que permitiera que los fiscales de violencia doméstica puedan derivar el tema a los fiscales penales.

En la Rendición de Cuentas el Ministerio del Interior incluyó un artículo que pretende que los jueces solo puedan disponer custodias policiales o tobilleras en casos de violencia doméstica si cuenta con un informe técnico favorable elaborado por técnicos de la cartera.

¿Qué opina de esta medida?

Me parece que corresponde. Por algo hay separación de poderes. Son temas del Poder Judicial, si un juez resuelve poner la tobilleras el Ministerio del Interior en todo caso podría recurrir a esa decisión, pero no meterse en si puede o no. Es como si mañana el Ministerio del Interior dijera que los jueces solo van a enviar a prisión cuando tenga plazas suficientes en la cárcel.

¿Los jueces disponen demasiadas tobilleras?

Los magistrados uruguayos son muy de ante el más mínimo riesgo aplicar medidas de separación, incluso hasta por teléfono. Antes de llevar a la víctima al juzgado ya se tomaron medidas. Pero solo cuando logran tener peritos que le den un informe de la situación de alto riesgo colocan la tobillera. Prácticamente no se coloca tobillera si no se ve una situación potencialmente homicida.

¿Hay suficientes técnicos para hacer esos informes?

No, no los hay. Por eso lo que se suele hacer es que pedir ante situaciones que se entienden como graves, es que los expertos hagan un informe rápido. Pero no creo que se entreguen demasiadas. No no hay. En general tiene que pedir específicamente en situaciones que entienden como graves que se coloque. Si tenés 30 femicidios por año no es tan disparatado que se coloquen 300 aparatos a la vez. No solo evitas un homicidio, prevenís que un hombre le haga la vida imposible a la mujer.

El Poder Judicial solicitó un incremento presupuestal de poco más de $ 943 millones para cumplir con la “violencia hacia las mujeres basada en género” que fija entre otros puntos la creación de juzgados especializados en violencia basada en género, doméstica y sexual. Sin embargo, este dinero no fue considerado por el Poder Ejecutivo.

Los números son estos: cada 14 minutos hay una denuncia de violencia de género. Esos son 40 mil denuncias anuales. La ley prevé además otro tipo de violencia como por ejemplo gritarle a un una mujer que sea arbitro de fútbol, por lo que se va a agregar una cantidad de denuncias que ahora no existe. Pero además van a ser competentes en casos de abuso sexual infantil. Estimamos unas 120 mil audiencias anuales. Cada juez puede hacer cuatro diarias, y además se necesitan peritos, psiquiatras y psicólogos. ¡Es descomunal!

¿Cree que es aplicable?

Es muy cara, habría que darle un presupuesto enorme. Por eso miro con mucha reserva que sea aplicable. Habrá que hacer lo mejor posible.

Participó de las discusiones sobre este punto cuando la ley era analizada por el Parlamento, ¿se alertó sobre el alto costo que tendría?

Fui por la Asociación de Magistrado y les hice ver estos detalles. Me dijeron que era un problema de presupuesto y no de la ley en sí. Para mi fue medio doloroso, porque a raíz del conflicto por salarios el presupuesto para el Poder Judicial es muy bajo. No hubo aumento en años. Pero es el sistema político quien puede decir qué hacer, porque la gente los eligió. Ahora hay que sentarse a hacer cuentas y ver qué se puede aplicar. Tampoco es que sea una cifra tan escandalosamente alta, aunque si muy alta para el Presupuesto que se le asigna al Poder Judicial.

Fonte: El Observador Uy
Por: Guillermo Losa
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Como prevenir o machismo com violência se ninguém entende o que é?

Universitários americanos: 13% estuprariam uma mulher, se não houvesse consequências. Jovens brasileiros: 38% já cometeram algum tipo de violência contra mulheres no ambiente universitário e 13% cometeram violência sexual.

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Uma garota cola cartazes contra estupro em tapume no MASP, na avenida Paulista. São Paulo, maio de 2016.

Jovens não sabem diferenciar sexo de estupro – e o Escola sem Partido quer impedir que aprendam

UMA MENINA de 12 anos, no Tocantins, sofria abusos recorrentes do padrasto. Ao assistir a uma palestra no colégio sobre violência sexual, foi inevitável se reconhecer nas falas dos oradores. Sua aflição chamou atenção dos profissionais, que a chamaram para conversar. Foi então que se deu conta: era uma vítima de estupro.

A dificuldade para identificar o crime não está restrita às crianças. Sem acesso à educação sexual, muitas jovens não sabem que são estupradas – e muitos agressores não sabem que estupram. E, se depender do movimento Escola sem Partido, não terão chance alguma de entender.

Em 2014, uma pesquisa com universitários americanos revelou que 13% estuprariam uma mulher, se não houvesse consequências. Alheios ao fato de que sexo sem consentimento é estupro, um terço respondeu que forçaria alguém a transar. No Brasil, 13% dos jovens já cometeram violência sexual contra uma mulher na universidade, segundo dados de 2015 do Instituto Avon. O mesmo estudo mostra que um terço de nossos universitários acha que abusar de uma garota alcoolizada não é um ato violento. Acreditando que estupros são cometidos por estranhos armados em becos escuros, nenhum desses homens se vê como um criminoso.

Igualmente expostas ao estereótipo da violência sexual, muitas mulheres também não se veem como vítimas. Elas sentem o trauma do abuso e seus efeitos devastadores, mas não pensam no que aconteceu como estupro.

“A gente acha que tem que satisfazer o parceiro. Aconteceu algumas vezes do meu ex-namorado me pegar contra minha vontade. Na época, eu não sabia que aquilo estava errado”, contou uma garota de 21 anos a pesquisadores do Instituto Énois em 2015. Segundo o psicólogo David Lisak, especialista em estupros cometidos por conhecidos, isso é muito comum. “Com frequência, a experiência delas não se encaixa nos moldes que têm em mente [do que seria um estupro]”, explicou.

Se homens e mulheres não entendem os limites entre sexo e da violência, é preciso ensiná-los. Nas escolas, porém, sexo costuma ser tema restrito às aulas de biologia, em que é discutido sob o ponto de vista da reprodução humana e da prevenção de doenças. As formas saudáveis de estabelecermos relações sexuais e afetivas, a importância do consentimento e a definição de violência sexual ainda passam longe das salas de aula.

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Se bem-sucedido, o projeto de lei do Escola sem Partido acabará com qualquer possibilidade de prevenção efetiva da violência sexual. O PL pretende, entre outras medidas, proibir a educação sexual nas escolas e deixá-la inteiramente a cargo das famílias.

Segundo o Ipea, um quarto dos estupros de crianças, como o da menina de Tocantins, são cometidos no núcleo familiar. Ainda que não fosse assim: em tempos da retomada moralista e conservadora, quantos pais estão dispostos a falar abertamente sobre sexualidade com seus filhos? E, quando um terço dos brasileiros culpa as mulheres por serem estupradas, quantos estão preparados para ensinar as diferenças entre sexo e abuso?

No Brasil, quase metade das brasileiras de 14 a 24 anos, com renda familiar de até R$ 6 mil, já foram estupradas por um parceiro. Se concretizado, o silenciamento dos professores só irá contribuir para a perpetuação desses números. É simples: não se pode prevenir aquilo que ninguém entende o que é.

A ONU Mulheres, em 2017, alertou que “para prevenir a violência decorrente do machismo, é necessário promover a igualdade de gênero em escolas e universidades” – compromisso assumido internacionalmente pelo Brasil, por exemplo, na Convenção Interamericana para Prevenir, Punir e Erradicar a Violência contra a Mulher. No ano anterior, a organização afirmou que o Escola sem Partido “viola frontalmente a Constituição e os tratados internacionais ratificados pelo Estado brasileiro”.

Em 8 de maio, o projeto recebeu parecer favorável de seu relator – o deputado Flavinho, do Partido Social Cristão – na comissão especial que o analisa. Ainda não há previsão para a votação em plenário.

Correção: 

Uma versão anterior desse texto afirmava que 38% dos jovens brasileiros já cometeram violência sexual contra uma mulher na universidade. Na verdade, 38% já cometeram algum tipo de violência contra mulheres no ambiente universitário. 13% cometeram violência sexual.

Fonte: The Intercept
Por: Bruna de Lara
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