Para multinacionais de alimentos e bebidas processadas a resposta para a obesidade é só exercício…

Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co., Yum Brands, Coca-Cola e outros gigantes ocidentais de alimentos e bebidas processadas são contra a classificação de alimentos e de impostos aos refrigerantes. Estas empresas formatam, há décadas, a ciência e as políticas públicas da China, no que diz respeito a obesidade e as doenças relacionadas com a alimentação como o diabetes tipo 2 e a hipertensão.

La obesidad aumenta en China; para Coca-Cola la respuesta es hacer ejercicio

La campaña del gobierno chino Diez Minutos Felices, que animaba a los niños de edad escolar a hacer ejercicio durante diez minutos al día, lucía como una medida loable para mejorar la salud pública en un país que enfrenta tasas alarmantes de obesidad infantil.

Sin embargo, lo más notorio de la iniciativa, y de otros esfuerzos que enfatizaban el ejercicio como la mejor manera de perder peso, es lo que no mencionaba: la importancia de comer menos comida chatarra y bebidas azucaradas altas en calorías, productos que se han vuelto omnipresentes en la segunda economía más grande del mundo.

Resulta que el mensaje en China acerca de que el ejercicio por sí solo es la mejor opción fue producto de Coca-Cola y otros gigantes occidentales de alimentos y bebidas procesadas, de acuerdo con un par de estudios que documentan cómo estas empresas han ayudado a dar forma a décadas de ciencia y políticas públicas en China respecto de la obesidad y las enfermedades relacionadas con la alimentación, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.

Los hallazgos, publicados en las revistasThe BMJyThe Journal of Public Health Policyel 9 de enero, indican que Coca-Cola y otras empresas multinacionales alimentarias operaron a través de un grupo llamadoInstituto Internacional de Ciencias de la Vidapara conseguir que funcionarios chinos rebatieran una iniciativa a favor de la regulación de los alimentos y los impuestos a los refrescos, resultados de un movimiento que ya ha sido impulsadoen otras partes del mundo.

El grupo, conocido como ILSI, es una organización internacional con sede en Washington, financiada por muchos de los grandes nombres en el sector de los alimentos procesados, entre ellos Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co. y Yum Brands, además de Coca-Cola. Tiene diecisiete filiales, la mayoría en economías emergentes como México, India, Sudáfrica y Brasil. Se promueve como un puente intermediario entre los científicos, los funcionarios de gobierno y las empresas multinacionales de alimentos.

En China, ILSI está tan bien posicionado que dirige sus operaciones desde el interior del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades del gobierno, en Pekín. Cuando se envió una solicitud al Ministerio de Salud para que hiciera comentarios acerca de los estudios, el ministerio envió un correo electrónico firmado por el director de ILSI en China, no por el secretario de Salud.

Chen Junshi, el director de ILSI, señaló que el grupo siempre había enfatizado la importancia tanto del ejercicio como de una dieta equilibrada, y que sus actividades “están basadas en la ciencia y no se ven afectadas por ningún negocio”.

La relación cercana del instituto en China y las multinacionales con quienes hacen política pública en el más alto nivel es considerablemente más estrecha que la que existe en otros lugares.

Coca-Cola probó tácticas similares en Estados Unidos al asociarse con científicos influyentes para crear una organización sin fines de lucro llamada Global Energy Balance Network, con el fin de promover el mensaje de que la solución a la crisis de obesidad de ese país es el ejercicio y no la dieta. No obstante, en 2015, después de la publicación de unartículode The New York Times en torno a estas iniciativas y la indignación de los defensores de la salud pública, la empresa desmanteló la organización.

Desde finales de la década de 1990, ILSI ha organizado conferencias sobre obesidad en China, les ha pagado a científicos chinos para que asistan a los eventos y ha ayudado a crear campañas nacionales de salud con el objetivo de abordar la epidemia de obesidad del país, de acuerdo con Susan Greenhalgh, científica social y experta en China de la Universidad de Harvard, autora de los nuevos estudios.

Las iniciativas de salud pública de China casi siempre promueven el ejercicio y rara vez mencionan el valor de reducir las calorías o el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas; según muchos expertos, hacer lo segundo es esencialpara perder peso,mantenerlo a rayay mejorar la salud.

“No puedes usar solo la actividad física para deshacerte de la obesidad, la hipertensión o la diabetes”, dijo Barry Popkin, profesor de Nutrición en la Universidad de Carolina del Norte, campus Chapel Hill.

Popkin no participó en el estudio, pero ha pasado décadas trabajando en China para ayudar a que el país desarrolle lineamientos de nutrición y políticas de alimentos, dijo que tales iniciativas a menudo eran frenadas por altos funcionarios que trabajan de la mano con ILSI.

“A lo largo de varias décadas, Coke e ILSI han trabajado para frenar cualquier tipo de política en materia de alimentos que beneficie la salud pública”, aseguró. “Lo que han estado haciendo en China es insidioso”.

Mediante una declaración, ILSI comentó que estaba comprometido a respaldar “investigaciones basadas en evidencia sobre alimentos y nutrición” y que no realizaba actividades de cabildeo ni recomendaciones sobre políticas en los países donde opera.

“ILSI no afirma haber sido perfecto en sus cuarenta años de historia; no es de sorprender que haya habido errores a lo largo del camino”, indica la declaración. “Por eso, ILSI ha analizado las mejores prácticas y se ha comprometido con asegurar la integridad científica en las investigaciones respecto al sector alimentario y la nutrición”.

Coca-Cola aseguró en un comunicado que también ha estado cambiando la manera en que financia investigaciones científicas, a través de una mayor transparencia y al poner fin a la práctica de costear la mayor parte de ciertos estudios. La empresa también señaló que en años recientes ha buscado abordar el problema creciente de la obesidad en China con una oferta de bebidas sin azúcar y a través de un mejor etiquetado de información nutrimental en sus productos. “Reconocemos que demasiada azúcar no es buena para nadie”, indica el comunicado.

Los hallazgos de Greenhalgh en los nuevos estudios se basaron en entrevistas con funcionarios y científicos chinos, así como una reseña de documentos públicos emitida por Coca-Cola e ILSi.

Dijo que los esfuerzos de la industria han sido muy exitosos, en parte porque China no tiene medios ni organizaciones de vigilanciacon amplia libertadque habrían analizado o sido críticos de los vínculos con ILSI.

En las últimas décadas, China ha pasado de ser un país afectado por la escasez de alimentos a uno que padece niveles cada vez más altos de obesidad y enfermedades crónicas vinculadas con una mala dieta. Más del 42 por ciento de los adultos en China tienen sobrepeso o son obesos, de acuerdo con investigadores chinos, más del doble de la tasa de 1991. En las ciudades chinas, casi una quinta parte de los niños es obesa, de acuerdo con encuestas del gobierno.

Debido a que el consumo de bebidas azucaradas ha disminuido en países como Estados Unidos o las naciones de Europa, Coca-Cola considera que China y otros países en vías de desarrollo sonesencialespara mantener sus ganancias. China es el tercer mercado más grande de la compañía.

Martin McKee, profesor de Salud Pública Europa en la London School of Hygiene and Tropical Medicine y quien escribió un artículo de acompañamiento al estudio enThe JML, dijo que ILSI y otros grupos financiados por la industria que representan los intereses de las empresas de tabaco, alcohol o la comida rápida han encontrado terreno fértil en los países que tienen burocracias débiles en cuanto a la salud pública. Estos grupos, dijo, aseguran que son independientes pero se rehúsan a revelar información detallada acerca de su financiamiento, mientras que apoyan y promocionan estudios científicos cuyos resultados a veces enturbian la percepción sobre temas polémicos como el tabaquismo o elconsumo de alcoholy refrescos.

“A menudo filtran datos de maneras que confunden, mientras presentan estos temas como problemas tan complejos que nada puede hacerse”, comentó.

Por:Andrew Jacobs
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“É hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos”

O discurso da indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência.

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Foto Rafael Rioja Arantes. Idec.

  ‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

O pesquisador Boyd Swinburn diz que pressão dos fabricantes atrasa políticas públicas para conter obesidade e doenças crônicas

Boyd Swinburn entende que passou da hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos. O professor de Nutrição Populacional e Saúde Global da Universidade de Auckland, na Nova Zelândia, usa a expressão “sindemia” para descrever o que está ocorrendo. Não estamos mais falando de uma epidemia de obesidade, mas da junção de uma série de problemas que passam a agravar um ao outro.

Diabetes, doenças do coração, câncer: três dos maiores fatores de mortalidade no mundo têm associação com a obesidade – embora possam também estar ligados a outros fatores. Para ele, o discurso impulsionado pela indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. E desigual, na medida em que quem pode mais passa a comprar alimentos de melhor qualidade.

Em abril, o professor passou por Brasília para participar do Congresso Brasileiro de Nutrição (Conbran). Ele falou sobre um de seus interesses fundamentais: formular, identificar e monitorar políticas públicas que funcionem. Swinburn é um dos nomes à frente do INFORMAS, uma rede de organizações e pesquisadores voltados a essa finalidade. Afinal, se a obesidade se tornou um problema global, se as empresas são as mesmas mundo afora, é possível que a solução aplicada aqui também faça sentido acolá, ainda que com adaptações.

Uma das possibilidades no momento é usar a rotulagem frontal dos alimentos para desestimular o consumo de produtos não saudáveis. Há uma série de modelos, mas Swinburn reiterou em Brasília o apoio ao sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. A ideia é colocar sinais que alertem o consumidor sobre o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas, além de acusar a presença de edulcorantes e gorduras trans.

O INFORMAS criou modelos de avaliação dessas políticas públicas pensando em quais argumentos conseguem persuadir formuladores e políticos. A rede conta com pesquisadores de 22 países interessados em desenvolver estratégias comuns quanto a temas como publicidade, rotulagem, composição dos alimentos, tributação e logística.

Swinburn deixa claro: é inútil procurar por uma bala de prata. E a tarefa de convencimento dos formuladores de políticas se torna mais difícil quando há um interesse que se sobrepõe à saúde pública. “O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência”, critica.

Confira a seguir os principais trechos da conversa.

Você disse que não há uma solução mágica. Mas sabemos o que pode ser mais efetivo em lidar com a epidemia de obesidade?

A análise do que foi feito até aqui sobre modelos mostra que o mais eficiente são políticas públicas. Impostos sobre bebidas adoçadas, restrições na publicidade de alimentos, políticas alimentares em escolas e ambientes públicos. Geralmente, políticas públicas custam muito menos do que programas governamentais. E, no nível de política pública, você atinge toda a população, enquanto um programa é direcionado a um segmento.

Esse debate sobre políticas regulatórias está avançando rapidamente no mundo. O que tem promovido essa aceleração?

Há um enorme impulso da OMS e da sociedade civil, de acadêmicos, de formuladores de políticas públicas. Mas também há uma enorme reação da indústria de alimentos. Eles têm bolsos muito profundos e habilidade para converter poder econômico em poder político para garantir que as políticas implementadas não prejudiquem seus lucros. Isso é o que temos no momento.

É2Foto: Jéssica Ribeiro. Idec

Os políticos estão espremidos no meio, com um grupo dizendo que precisamos de políticas públicas e outro grupo dizendo que não. Os políticos tendem a ficar assustados quando há dois grupos muito significativos batendo à porta, e acabam por congelar a ação. Então, quase nenhum país tem avançado rapidamente no campo político. O Chile fez o maior progresso porque tinha um ministro e um senador dando realmente duro para fazer a política ser implementada.

Já que você falou do Chile, temos visto um grande esforço da indústria em mostrar que essas políticas não estão funcionando. Como você vê esses esforços?

Essa é uma tática clássica das indústrias. Desacreditar as evidências. O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência. As linhas clássicas que usam são de dizer que não existe evidência de que determinada política será efetiva em reduzir a obesidade.

O que fizeram no México, por exemplo, foi selecionar alguns dados para dizer que a taxação de refrigerantes não está funcionando. Não importa que os dados completos nunca tenham sido divulgados, nem que esse tipo de conclusão não tenha sido submetido a uma revisão pelos colegas. No Chile estão fazendo o mesmo. E no Brasil.

Você falou algumas vezes sobre o Guia Alimentar brasileiro. Qual sua opinião geral sobre o Guia? O que poderia ser melhor?

Quando eu vivia na Austrália, tínhamos um trabalho sobre sustentabilidade e colocamos no guia alimentar. Houve uma grande briga por alguns anos e a indústria ganhou. Todo o trabalho sobre sustentabilidade foi jogado fora, não foi incluído. Tentamos e perdemos. Os Estados Unidos tentaram e perderam. Mas o Brasil venceu. E agora é um modelo mundial para guias alimentares.

O desafio é implementar e levar todas as políticas públicas na direção de incluir as dimensões social e ambiental. Falar sobre educação alimentar. Fazer publicidade social voltada à alimentação saudável.

No Brasil e em outras partes do mundo há uma demanda crescente por alimentos frescos, mas muitas vezes isso acaba por não ser acessível a classes baixas. Como fazer com que essa demanda não crie uma nova faceta da desigualdade?

Se você não faz nada, e a obesidade continua nas manchetes dos jornais, as pessoas que ganham dinheiro suficiente, que têm bom acesso a informação, que têm tempo para lidar com isso, vão procurar um estilo de vida mais saudável. Isso fará crescer a desigualdade.

Então, para evitar que isso aconteça, é preciso ter políticas específicas pró-igualdade, como subsídios para os mais pobres e impostos sobre bebidas adoçadas. Esses impostos atingem de maneira mais dura os mais pobres porque têm um impacto maior no bolso. Políticas que restringem o marketing de fast-food e a oferta de fast-food no entorno das escolas. Você pode decidir que não haverá McDonald’s próximo a uma escola de baixa renda. As políticas precisam facilitar às pessoas pobres fazer escolhas saudáveis.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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EUA e sua indústria de alimentos querem nos impedir de colocar sinais de advertência nos rótulos de alimentos ultraprocessados com altos teores de sal, gordura e açúcar. E isto dificulta a luta contra a obesidade.  alto

   EUA começam a frear políticas da América Latina contra a obesidade

Governo Trump quer impor cláusula que evite a adoção de advertências em rótulos de alimentos com altos níveis de sal, gordura e açúcar, atingindo também os interesses do Canadá

– Eu acredito… que eu diria, deputado, que para nós…há mais nuances do que isso – titubeou o embaixador Robert Lighthizer, representante de Comércio dos Estados Unidos. Durante os três ou quatro minutos em que foi interpelado, ele raramente levantou a cabeça, gaguejou várias vezes, coçou a cabeça.

– Apenas responda. Essa medida está sendo levada adiante pelo governo Estados Unidos? – interrompeu Lloyd Doggett, do Partido Democrata do Texas, durante uma audiência na última semana na Câmara de Representantes.

– A ideia de colocar limites na habilidade de países de colocar advertências ou símbolos nos produtos… é algo com que estamos preocupados.

– Então é correto que essa medida está sendo levada adiante por nossos negociadores?

– Eu não… quero dizer… não posso comentar em termos precisos. Eu não tenho o artigo frente a mim, mas o tema me preocupa. O outro lado… Seu ponto de vista é excelente e eu concordo. Por outro lado, há exemplos de vários países que estão usando essa brecha basicamente para criar um ambiente protecionista – finalizou Lighthizer.

Demorou, mas finalmente se conseguiu avistar a unha afiada da águia sobrevoando as políticas da América Latina que tentam colocar um freio na epidemia de obesidade. Agora, é esperar pelo ataque.

Uma coalizão de ONGs mexicanas alertou sobre uma cláusula que os Estados Unidos tentam impor na renegociação do tratado de livre comércio com México e Canadá, o Nafta. Uma denúncia comprovada por documentos. Não satisfeito em desmontar as políticas nacionais que buscam uma saída para os problemas causados pela obesidade, o governo Donald Trump quer agora garantir que os vizinhos sejam impedidos de colocar sinais de advertência nos rótulos de alimentos ultraprocessados com altos teores de sal, gordura e açúcar.

Os países latino-americanos estão à frente de uma agenda criativa que tenta desencorajar o consumo de produtos associados à obesidade e às doenças crônicas não transmissíveis (diabetes, hipertensão, câncer), uma das maiores causas de mortes no século 21.

O México adotou um imposto especial sobre o açúcar, medida que cruzou a fronteira e vem sendo adotada por estados e cidades dos Estados Unidos. O Chile colocou, em 2016, octógonos pretos nos rótulos que alertam os cidadãos sobre o excesso de calorias, sal, gordura e açúcar. O Peru e o Uruguai têm tudo para serem os próximos na lista. No Brasil, a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) ainda avalia qual modelo adotar, e o sistema chileno é uma das possibilidades.

O sistema do país sul-americano é inédito tanto por trabalhar com advertências, numa expressão clara do que deve ser evitado, como por ser de adoção obrigatória pelas empresas. De lá para cá, a indústria de alimentos mundo afora trabalha para desacreditar os sinais de alerta.

No México, deu certo, e o governo acabou adotando um sistema chamado GDA, que é o sonho dos fabricantes: todas as evidências científicas mostram que as pessoas não entendem de que se trata. Nos últimos meses, setores da sociedade têm conseguido aumentar a pressão para que a medida seja revista e que se adote o modelo chileno.

Mas é aí que o governo Trump quer matar dois coelhos numa paulada só. A tentativa de usar o Nafta para proibir a adoção de advertências mira também ao vizinho do Norte. O Ministério da Saúde do Canadá começou a discussão alguns passos adiante: partiu do pressuposto de que o modelo chileno é o que melhor funciona. Recentemente foi aberta uma consulta pública, e a expectativa é de que o design do símbolo de alerta seja definido ainda este ano. Se os emissários de Trump deixarem.

Foi o sinal mais forte de interferência direta do governo dos Estados Unidos na política regulatória contra a obesidade. “Espero que você esteja firme na proteção dos interesses dos investidores americanos, mas não de um mecanismo que os permita invadir a soberania, como você corretamente notou, e subverter e minar a saúde”, lamentou Lloyd Doggett na conversa com o representante de Comércio.

Anteriormente, havia sinais de interferência das corporações dos Estados Unidos no Uruguai e no Chile. A Coca-Cola avisou a Montevidéu que o levará à Organização Mundial de Comércio (OMC) caso siga adiante na intenção de copiar o modelo de Santiago. A indústria de refrigerantes tampouco poupa esforços para desacreditar a aplicação de impostos especiais.

Julios Salazar, assessor jurídico da ONG mexicana El Poder del Consumidor, que denunciou as negociações via Nafta, alertou que os esforços dos Estados Unidos violam os tratados internacionais. “Os acordos comerciais reconhecem a supremacia dos direitos humanos e da saúde sobre os interesses e os direitos comerciais”, afirmou, em comunicado divulgado pela organização.

A alegação do governo Trump de que os sinais de advertência têm sido usados de forma protecionista não resiste a um exame da realidade comercial. O Chile não tem grandes fabricantes capazes de tirar proveito de uma mudança, a exemplo da maior parte dos países do mundo, que simplesmente comem o que é fabricado por corporações dos Estados Unidos e da Europa.

A associação que representa os fabricantes de ultraprocessados nos EUA afirmou trabalhar por um sistema de rotulagem que não seja “enganoso”. Ao jornal The New York Times, a Grocery Manufacturers Association afirmou querer uma decisão que esteja “fundamentada na ciência, minimize barreiras desnecessárias ao comércio e beneficie os consumidores nos três países”.

Se os países fossem rotulados com os octógonos chilenos, os Estados Unidos receberiam a inscrição “Alto em lobby”.

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: João Peres
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El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

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Rompe tu relación adictiva con el azúcar
Muchos productos contienen azúcar sin que lo sepas y el exceso de su consumo es el principal problema de las dietas modernas. Te compartimos algunos consejos para reducir la ingesta sin sacrificar el placer de comer.

Tal vez ingieres más azúcar de la que deberías. Sin embargo, es completamente posible consumir menos azúcar sin sacrificar mucho —o nada— del placer de la comida. Puede sonar sorprendente, pero mucha gente que ha reducido su consumo de azúcar dice que ahora considera que sus hábitos alimentarios son más placenteros que los antiguos. Esta guía te llevará de la mano a conocer la importancia del azúcar, cómo puedes tomar decisiones inteligentes respecto de tu comida para reducir el consumo de azúcar y cómo puedes mantener tu vida dulce… incluso sin tantos dulces.

El problema del azúcar añadida

Aquí está la razón por la que comes más azúcar de lo que crees y por qué es un problema.

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Lo primero que debes saber: los azúcares añadidos, de uno u otro tipo, son casi omnipresentes en la dieta moderna. Están en alimentos industrializados como el pan empaquetado de tu sándwich, el caldo de pollo preparado, los pepinillos en frasco, el aderezo para ensalada, las galletas saladas, el yogur de fruta y los cereales de caja, así como en los alimentos y bebidas obvios como el refresco y los postres.

El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

¿Cómo llegamos a este punto?

No es casualidad. La industria del azúcar ha llevado a cabo una campaña intensa durante décadas para culpar a las grasas por la epidemia de la obesidad en lugar de a los azúcares. Pareciera que las grasas, después de todo, deberían causar obesidad. En parte gracias a esa campaña, el consumo de azúcar se disparó en Estados Unidos incluso cuando la gente trataba de perder peso. Sin embargo, las investigaciones apuntan cada vez más a que el exceso de carbohidratos simples, y el azúcar en particular, es el problema número uno en las dietas modernas. El azúcar es la fuerza motora detrás de las epidemias de diabetes y obesidad. Afortunadamente, más gente se da cuenta de los daños que provoca el azúcar y está reduciendo su consumo.

Qué eliminar

Los expertos en salud recomiendan que te enfoques en reducir los endulzantes añadidos –como azúcar granulada, jarabe de maíz de alta fructosa, miel, jarabe de maple, estevia y melaza —. No necesitas preocuparte mucho del azúcar que es parte natural de la fruta, los vegetales y los productos lácteos. La mayoría de la gente no come en exceso los azúcares presentes de forma natural, según dice Marion Nestle de la Universidad de Nueva York. La fibra, las vitaminas y los minerales que la rodean te harán sentir satisfecho.

Un adulto típico no debería comer más de 50 gramos (aproximadamente, doce cucharaditas) de azúcar añadida al día; lo más saludable es acercarse a los 25 gramos. Aquí está lo que puedes hacer, sin gastar más dinero en comida de lo que gastas ahora.

El plan nutricional

Cambiar tu dieta es difícil. Si tu estrategia involucra pensar en azúcar todo el tiempo —cada vez que estés de compras o comiendo— seguramente vas a fracasar. También te vas a sentir terrible durante el proceso. Es mucho más eficaz elaborar unas reglas sencillas y hábitos que puedan volverse naturales. (Una estrategia que puedes considerar: elimina todos los azúcares añadidos durante un mes y después agrega solo los que extrañas. Es más fácil de lo que suena).

Sobre todo, el objetivo de la mayoría de la gente debería ser encontrar algunas maneras sencillas y duraderas para reducir el consumo de azúcar. Una vez que termines de leer esta guía, te sugerimos escoger de dos a cuatro ideas e intentar llevarlas a cabo durante algunas semanas.

Para empezar el día

Recuerda: tu desayuno no debe ser tan dulce como un postre.

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El desayuno es la comida más peligrosa del día en términos de azúcar. Muchas comidas para el desayuno que parecen saludables en realidad están repletas de azúcar. En el yogur Chobani de fresa, por ejemplo, el segundo ingrediente —en mayor cantidad que las fresas— es el azúcar de caña evaporada. Muchas marcas de granola tienen más azúcar por porción que los Froot Loops o los Cocoa Puffs. En Estados Unidos, tal como dice el escritor científico Gary Taubes, el desayuno se ha convertido en una “versión baja en grasas del postre”.

Hay dos estrategias principales para asegurarte de que el desayuno no se convierta en un postre matutino. Lo primero es para la gente que no puede imaginarse lejos de un desayuno a base de granos, como el cereal o el pan tostado. Si caes en esta categoría, tienes que ser cuidadoso porque los granos procesados están muchas veces repletos de azúcar.

Algunos desayunos de cereales sin o con muy poca azúcar:

• Cheerios. Son bastante bajos en azúcar.
• Avena simple. Añade sabor con fruta fresca y, si es necesario, una pizca de azúcar morena.
• Pan. Algunos panes no tienen azúcar. Una larga lista de marcas solo tiene un gramo o menos por rebanada. Los panes auténticos de Medio Oriente, como el pan pita y el lavash, son particularmente buenas alternativas y cada vez un mayor número de supermercados ya los venden.
• Granola hecha en casa. Puedes hacer tu propia granola y experimentar con las cantidades de azúcar.

También hay alternativas más creativas. Aléjate de los desayunos a base de cereal. Si lo haces (como hace poco yo lo hice, después de décadas de comer cereal), evitar la azúcar añadida es fácil. Mi nueva rutina de desayuno de hecho se siente más permisiva que la anterior. La mayoría de los días, como tres o cuatro de las siguientes opciones:

• Huevos revueltos o fritos
• Fruta
• Yogur natural sin azúcar
• Una pequeña rebanada de pan tostado
• Algunas nueces
• Una pequeña porción de verduras bien sazonadas como espinaca, zanahorias y camotes

¿Verduras en el desayuno?

Sé que la parte de las verduras podría sonar raro. Quizá las verduras en el desayuno no son para ti. Aun así, te podría sorprender, como a mí, el descubrir que sí lo son. Recuerda: en muchos lugares del mundo, incluyendo una gran parte de Asia, el desayuno es una comida salada, no una dulce, igual que el almuerzo y la cena. Las verduras no son algo raro para el desayuno en China o India.

Un consejo final: las porciones de jugo deben ser pequeñas. El jugo natural no tiene azúcares añadidos. Sin embargo, el jugo de fruta es una fuente de azúcar natural que puede ser peligrosa puesto que es muy eficiente para que esos azúcares se metabolicen. Cuando tomas un vaso de jugo de naranja no estás consumiendo la fibra de la naranja que satisface al estómago. No consumas más de una porción de 180 mililitros de jugo al día.

De botella y lata

Las bebidas son una de las mayores fuentes de azúcar añadida en nuestra dieta.

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Elimina el refresco o soda de tu dieta regular. Simplemente deshazte de él. Si tienes que beberlo, opta por la versión de dieta. No obstante, idealmente también deberías eliminar el refresco de dieta.

Podría sonar extremista, pero las bebidas azucaradas son por mucho la mayor fuente de azúcar añadida en la dieta estadounidense: 47 por ciento, según el gobierno de Estados Unidos. El refresco junto con las bebidas deportivas azucaradas, las bebidas energizantes y los tés helados son en esencia azúcar líquida con sabores artificiales que inyectan calorías a tu cuerpo sin llenarte. Entre todos los alimentos y bebidas, dice Kelly Brownell, experta en obesidad y rectora de la Escuela de Políticas Públicas de Sanford en Duke, “la ciencia es más uniforme y convincente en cuanto al vínculo entre las bebidas azucaradas y sus consecuencias negativas en la salud”.

Sorpréndete: una sola botella de medio litro de Coca Cola tiene 52 gramos de azúcar. Es más azúcar añadida de lo que la mayoría de adultos deberían consumir en todo un día.

En cuanto a la soda de dieta, los investigadores no están seguros todavía de si es dañina o inocua. Algunos científicos creen que el refresco de dieta es completamente seguro. Otros, como el cardiólogo Harlan Krumholz de Yale, creen que puede ser dañino. Krumholz anunció recientemente que después de años de consumir refrescos de dieta, renunciaba a ellos. Hay razones para creer, escribió, que los edulcorantes artificiales que contienen pueden ocasionar “aumento de peso y anormalidades metabólicas”.

La alternativa al refresco

Mucha gente que cree ser adicta al refresco en realidad está enganchada a la cafeína o a la efervescencia de la bebida. Puedes conseguir tu dosis de cafeína del café o del té (poco endulzado o sin endulzar), y puedes obtener la efervescencia del agua mineral, con saborizantes o no.

Para mucha gente, el cambio al agua mineral, al agua carbonatada o al agua con gas es un cambio radical en su vida. Convierte la hidratación en un pequeño lujo sin calorías. Cómprate una máquina gasificadora, como hice yo, y disfruta del agua mineral en casa, al mismo tiempo que ahorras dinero. O compra agua mineralizada en lata o botella. Las ventas de aguas gasificadas se han duplicado desde 2010.

Si no es suficiente dulce para ti, también puedes agregar un poco de jugo al agua mineral simple. Sin embargo, mucha gente se da cuenta de que pierden su gusto por el refresco después de dejarlo por completo.

Revisa tu alacena

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Los productores de alimentos añaden azúcar en más artículos de los que te imaginas. Está en muchas marcas industrializadas de caldo de pollo, sopa, salami, salmón ahumado, tortillas empaquetadas y galletas saladas. Además, la mayoría de estos alimentos no necesitan endulzantes para tener buen sabor.

Si te tomas un momento para leer las etiquetas —en la tienda de abarrotes o en línea— rápidamente podrás darte cuenta de qué productos básicos tienen azúcar y cuáles no.

Inténtalo: cuando vayas al supermercado, compara varias marcas y escoge una con poca azúcar añadida. Hazlo una vez y después será sencillo hacer de los productos sin azúcar tus opciones regulares. Ya no tendrás que gastar energía en pensar en eso.

Comienza con la tabla de información nutricional del producto. Algunos incluyen ahora un listado muy útil sobre la cantidad de “azúcares añadidos”, además de la lista de los “azúcares” estándar (que incluye el contenido de azúcar natural). También necesitarás revisar la lista de ingredientes junto a la tabla de Información Nutricional, para darte cuenta de si un alimento tiene un endulzante adicional.

Colación

La colación puede convertirse fácilmente en otro postre. Muchas barras de granola y barras energéticas están atiborradas de azúcares añadidos. Lo mismo sucede con la fruta seca y enlatada. Además, no te engañes con esas bebidas de sabores de Starbucks: son más una malteada que una taza de café.

¿Cuáles son las mejores alternativas para un tentempié? Cómete unas almendras, como todos sabemos que hace Barack Obama. O palomitas o fruta fresca.

Varias empresas se han dado cuenta de que cada vez más gente está intentando reducir su consumo de azúcar y han comenzado a sacar al mercado barras de colación sin azúcares añadidos.

Los riesgos de la salsa

¿Qué se esconde en tu cátsup? Lo más probable es que sea azúcar.

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Además del desayuno, las salsas y aderezos son las mayores amenazas de azúcar disfrazada.

Dos de los ingredientes más usados en la cátsup Heinz son endulzantes. El ingrediente de mayor cantidad en casi todas las salsas para barbacoa es el jarabe de maíz de alta fructosa. Muchos pepinillos —especialmente aquellos etiquetados como “básicos” – están muy endulzados. También algunas salsas para pasta y algunas mostazas Dijon. Es bastante fácil utilizar salsas sin azúcar la mayoría del tiempo.

En cuanto a la salsa para asar carne: probablemente no encontrarás una buena opción sin azúcar. Como un texano por asociación, no te voy a sugerir que renuncies a la salsa BBQ; nadie dijo que tienes que eliminar todo el azúcar de tu dieta. Redúcela en todo lo demás y podrás disfrutar tus costillas de res, de cerdo o carnitas de cerdo bañadas en una deliciosa salsa sin sentirte culpable.

Prepáralas tú mismo

¿Quieres tener el control de lo que contienen tus salsas? Prepáralas tú mismo. Puedes hacer tu propio aderezo para ensalada rápidamente y sin costo al combinar aceite de oliva, un ácido (vinagre, limón o lima), hierbas, ajo y cebollín.

Ya que estás en eso, intenta hacer tu propia salsa marinara e impresiona a tus amigos con cátsup preparada en tu propia estufa.

No arruines todo al final de una comida

El postre no tiene que ser mucho menos dulce si estas reduciendo tu ingesta de azúcar.

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Comer postre es uno de los pequeños grandes placeres de la vida y no te vamos a decir que no puedes comerlo. ¡Pide un postre! Solo hay tres reglas que debes recordar:

1. Tamaño de la porción. Muchos postres se han vuelto ridículamente grandes. Los antiguos postres no eran tan monstruosos.

2. Hábitos. He pasado por épocas en las que me comía un tazón de helado todas las noches. No es una buena idea.

Si quieres mantener tu ingesta de azúcar bajo control, te puedes beneficiar mucho si eliminas el hábito de comerte un postre completo con endulzante artificial cada noche. Hay otros rituales para finalizar el día que te pueden ayudar a llenar el hueco, como una taza de té o…

3. Fruta. La fruta es realmente milagrosa. Es dulce, es deliciosa y está llena de nutrientes y fibra. Sí, es posible comer tanta fruta que termines con demasiada azúcar en tu dieta. Sin embargo, pocas personas tienen ese problema. Para la gente que necesita algo dulce todos los días, la fruta es la opción.

¿Necesitas algunos consejos para escoger la mejor fruta?

• Cómela fresca (elige fruta de temporada).
• Experimenta con nuevas frutas.
• Come fruta seca.
• Consigue fruta en frasco o enlatada en el invierno (solo evita que tengan azúcares añadidos).

La belleza de la fruta ayuda a subrayar el punto más importante sobre el azúcar. Es normal incluir algo de azúcar en tu dieta. El problema es todo el azúcar que se ha introducido a la dieta moderna. Es tan ubicua que necesitas tácticas para evadirla. Una vez que decides tu estrategia, comer una cantidad saludable de azúcar no es tan difícil como podría parecer.

Fonte: The New York Times
Por: David Leonhardt, un columnista de opinión ganador del Pulitzer
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A Coca-Cola e a epidemia de obesidade

Tenta demonstrar que a obesidade se deve mais a falta de atividade física e atenuar os efeitos negativos do açúcar e dos adoçantes, dois elementos básicos da fórmula dos produtos vendidos pela Coca.

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Transparente nos EUA, Coca-Cola adota segredo sobre relação com     pesquisadores no Brasil

Corporação não quis revelar quais os estudos financiados. Nos Estados Unidos, foram US$ 140 milhões desde 2010. Nestlé, Unilever, Danone e Ajinomoto também não divulgaram informações.

Envolvida desde a fundação em controvérsias devido à fórmula secreta do principal produto, a Coca-Cola está habituada a financiar pesquisas científicas que busquem promover benefícios ou deslegitimar efeitos negativos. Nos Estados Unidos, frente a pressões da imprensa, a corporação revelou recentemente a lista de organizações e pessoas que tiveram trabalhos patrocinados.

Aqui, a Coca-Cola Brasil optou por não tornar disponível a O joio e o trigo a lista de pesquisadores que tiveram estudos financiados nesses trópicos. Entramos em contato com a assessoria de imprensa no final de junho de 2017, solicitando uma entrevista a ser feita pessoalmente. Dez dias mais tarde, recebemos a informação de que a conversa seria por telefone. Passadas mais três semanas, tivemos de encaminhar as perguntas por e-mail.

1. Quais são as principais motivações da Coca para financiar pesquisas científicas?
2. Quais os critérios utilizados para definir quais trabalhos receberão apoio da empresa? Via de regra, é a Coca quem escolhe os temas ou os pesquisadores que procuram a Coca? Quais têm sido os temas prioritários?
3. Quais pesquisadores já receberam apoio da empresa no Brasil? É possível saber o montante de recursos destinados a apoio científico?
4. Como a empresa se relaciona com o ILSI Brasil? E como avalia o papel da organização? É possível saber qual o montante investido no ILSI ou qual o percentual total do orçamento anual do instituto que corresponde à Coca?
5. Nos Estados Unidos, alguns veículos de comunicação têm contestado a relação da Coca com pesquisadores. Como a empresa vê essas críticas? Isso provocou alguma mudança na atuação da empresa no Brasil?
6. Há artigos de revisão indicando que estudos financiados pela indústria de refrigerantes tiveram tendência a não indicar o papel desses produtos na epidemia de obesidade. Qual a opinião da empresa sobre esses artigos?
7. Alguns autores afirmam que pesquisas com ênfase em atividade física buscam desviar o foco sobre as verdadeiras causas da obesidade. Como a empresa tem se posicionado em relação a essa crítica?

Questões parecidas também foram apresentadas a Nestlé, Danone, Unilever e Ajinomoto. Nenhuma delas quis responder.

A Coca-Cola chegou a encaminhar, um mês depois, uma nota curta, mas que ignorava todas as nossas questões.

“A Coca-Cola Brasil segue parâmetros rigorosos para patrocínio de pesquisas científicas e apoio a pesquisadores. Nosso interesse na literatura científica se reflete na preocupação de embasar todas as nossas decisões em evidências científicas – principalmente relacionadas à formulação de nossos produtos e ingredientes. Dessa forma, asseguramos que estamos oferecendo bebidas de qualidade às pessoas que escolhem consumir nossos produtos.

Para isso, temos uma relação de franco diálogo com os principais interlocutores envolvidos com as questões alimentares e a educação nutricional no Brasil. Buscamos estar atentos às críticas e às oportunidades da nossa atuação nessa área. Hoje estamos mais focados nas melhorias que podemos fazer em nosso portfólio e comprometidos em oferecer mais escolhas para as pessoas.”

A postura da empresa revela um duplo padrão. Nos Estados Unidos, após uma série de revelações feitas pela imprensa, a corporação decidiu divulgar os investimentos desde 2010 não apenas em pesquisa, mas em organizações da sociedade civil. Foram US$ 140 milhões, em torno de R$ 430 milhões. Historicamente, atividade física é um assunto preferencial, ao lado das pesquisas que tentam atenuar os efeitos negativos do açúcar e dos adoçantes, dois elementos básicos da fórmula dos produtos vendidos pela Coca.

Apesar dos escândalos, o interesse da empresa pelo tema não diminuiu. Nomeada em 2017 por Donald Trump, a nova chefe do Centro para o Controle de Doenças (CDC), Brenda Fitzgerald, teve trabalhos financiados pela Coca, a quem considera uma aliada na luta contra a obesidade. Após sucessivas polêmicas, Brenda deixou o cargo com a revelação de que comprou dezenas de milhares de dólares em ações de empresas de tabaco, justamente um tema central na atuação do CDC.

Trata-se do principal centro de saúde pública dos Estados Unidos, localizado justamente em Atlanta, sede da Coca. Antes do caso de Brenda, a imprensa abordou a relação entre o então assessor especial de Saúde Global do centro, Michael Pratt, e a corporação dos refrigerantes. Ele era um dos propulsores do ISCOLE, Estudo Internacional de Obesidade, Estilo de Vida e Ambiente na Infância, que buscava realizar uma pesquisa em toda a América Latina, justamente uma das áreas com maior evidência de correlação entre aumento do consumo de bebidas açucaradas e obesidade.

Entre 2010 e 2014, o ISCOLE recebeu US$ 6,4 milhões, o que inclui o Centro de Estudos do Laboratório de Aptidão Física de São Caetano do Sul (Celafiscs), comandado por Victor Matsudo e criador do Agita São Paulo. Ele é próximo ao International Life Sciences Institute (ILSI), criado pela Coca na década de 1970 e que, como mostramos, busca influenciar a agenda regulatória de saúde no Brasil.

Sabemos que, após o fim do ISCOLE, os recursos da Coca se direcionaram a uma iniciativa similar. O Estudo Latino-americano de Nutrição e Saúde (Elans) é encabeçado pelo brasileiro Mauro Fisberg, coordenador da Força-Tarefa Estilos de Vida Saudáveis do ILSI, e Irina Kovalskys, do ILSI Argentina. “São 12 mil casos avaliados entre adolescentes, adultos e sênior. É um estudo caríssimo. São amostras representativas, e amostra representativa é uma coisa complexa, especialmente em países grandes”, conta Fisberg.

Os resultados ainda não foram publicados e a coleta de algumas informações está em curso, mas o professor adianta uma parte: “Tem um gap mostrando que a obesidade se deve mais ao sedentarismo. É difícil fazer essa afirmação. Eu não gostaria. Mas os números mostram que a gente tem muito menos gente comendo mais do que deveria do que gente fazendo atividade física.”

Em 2002, alguns cientistas acordaram de manhã com um brinde na caixa de correios: “O uso de refrigerantes e a saúde humana” é um artigo de revisão, ou seja, um trabalho que revisa as evidências acumuladas sobre determinada questão. Neste caso, refrigerantes. Os autores, Mauro Fisberg e Olga Amâncio, da Unifesp, e Ana Maria Pitta Lottenberg, da USP, acusavam haver preconceito contra a bebida, “pouco compreendida pelos profissionais da área de saúde”. “Inúmeros alimentos artificiais, industrializados há anos, têm livre trânsito nas clínicas, consultórios e ambulatórios ou são pouco combatidos por estes mesmos profissionais, que rechaçam de forma cabal o uso de uma bebida que, na realidade, é utilizada para seu uso próprio, sem qualquer restrição.”

À época havia vários estudos jogando a responsabilidade para a gordura. E para os obesos, acusados de preguiça, de maneira que uma solução apontada pelos autores era o programa Agita São Paulo, coordenado por Victor Matsudo. Alguns dos estudos citados na bibliografia foram financiados pela indústria de refrigerantes.

Não sabemos quanto Matsudo recebe pelas palestras que dá a comunicadoras na sede da Coca. O mesmo vale para a professora Maria Cecília de Figueiredo Toledo, aposentada da Faculdade de Engenharia de Alimentos da Unicamp. Em outubro de 2014, ela deu palestra a blogueiros no Rio de Janeiro. Um encontro desse tipo tem resultado garantido para a corporação, já que vários deles saem reproduzindo as informações divulgadas pelos especialistas convocados. É uma aposta nos microinfluenciadores digitais, cenário que se abriu e consolidou nos últimos anos. “A marca mostra que sim, é possível beber o refrigerante com moderação, desde que você faça sua parte e corra atrás para manter sua saúde”, resumiu um dos blogueiros presentes.

Na ocasião, Maria Cecília gravou um bate-papo com uma das comunicadoras para divulgar uma espécie de resumo do que havia sido a palestra. “A partir de 12 semanas a criança pode consumir adoçante. E realmente é uma questão de cultura, de hábito alimentar. A uma criança obesa pode ser recomendado que consuma.”

A indústria de refrigerantes faz um esforço constante por conter danos relacionados à divulgação de informações sobre adoçantes. No começo de 2017, o ILSI realizou um encontro no qual Maria Cecília adotou o tradicional tom assertivo contra a ideia de que esses aditivos provocam danos à saúde. Na ocasião, ela falou que é preciso levantar dados sobre consumo entre crianças e que o ILSI estaria disposto a financiar esse estudo. “Se vocês souberem quem possa fazer essa pesquisa…”

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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Uma embalagem de Actimel, um dos “queridinhos” do momento para muitos profissionais de saúde, tem 11, 5 gramas de açúcar, incluída a lactose, o que equivale a 2,85 torrões Foto: sinAzucar.org

                 A indústria alimentar engrossa a fila da saúde

Você já viu ou escutou falar do propagandista médico dos grandes laboratórios farmacêuticos? Saiba que as corporações de alimentos também têm um verdadeiro exército de propaganda, disfarçada ou não, na área da saúde

Você está lá, aguardando o atendimento do profissional de saúde com quem marcou consulta há tempos. Sala de espera. Quarenta, cinquenta, sessenta minutos de atraso. Impaciência. Várias olhadas no celular. Talvez, a leitura de um livro. Café. Qualquer coisa para fazer o tempo passar. O paciente que o antecedia na numeração da senha sai do consultório. Alívio: “É a minha vez”. Porém, o seu nome não é chamado. Tudo porque o médico acena ao portador de uma grande maleta cheia de caixas de remédios. É o propagandista da indústria farmacêutica, a pessoa que vai oferecer amostras grátis de medicamentos a quem já deveria ter lhe atendido bem antes. Respire fundo, vem mais chá de cadeira e não é improvável que o “doutor”, quando finalmente lhe abrir a porta, receite uma das marcas que acaba de receber como sugestão. Não faltam casos assim mundo afora. O que poucos de nós sabemos é que a indústria da alimentação adota prática semelhante. “À medida que os laboratórios farmacêuticos visitam os consultórios médicos para apresentar remédios, a indústria alimentar tem também uma agenda de apresentação de produtos”, ressalta o espanhol Juan Revenga, consultor em nutrição, que coloca a Danone como destaque entre as corporações que assim agem. “Essa empresa tem visitas no portfólio de atividades e isso está acontecendo até na saúde pública da Espanha”, afirma.

Revenga é professor da Universidade de San Jorge, na província de Saragoça, blogueiro, e autor dos livros Con las manos en la mesa (Com as mãos sobre a mesa, ainda sem edição em português) e Adelgázame, miénteme (Emagreça-me, minta-me, também sem edição em português), no qual relatou casos de médicos que recomendam o uso de certos produtos lácteos fermentados, como o Actimel, que leva um “fermento específico, exclusivo da Danone” e que serviria para regular a flora intestinal, além de “melhorar a imunidade a doenças”. Segundo ele, as recomendações não são embasadas cientificamente na maioria das vezes e a motivação não é a saúde do paciente, mas a manutenção das relações nebulosas entre profissionais e grandes corporações de alimentos.

“Esses tipos de práticas são desagradáveis para mim e fazem parte de todas as sociedades médicas e científicas que não declaram conflito de interesse”, diz o nutricionista. Ele acredita que as megaempresas do setor buscam se apresentar como saudáveis para obter o endosso de médicos e sociedades de saúde. Em troca, além de amostras de remédios, as transnacionais oferecem viagens, patrocínios a eventos científicos e financiamento de pesquisas.

Uma embalagem de Actimel, um dos “queridinhos” do momento para muitos profissionais de saúde, tem 11, 5 gramas de açúcar, incluída a lactose, o que equivale a 2,85 torrões

Não são poucos os casos em território espanhol de congressos ou fóruns nutricionais patrocinados por grandes marcas de alimentos. Um dos mais emblemáticos dos últimos tempos ocorreu no 36º C0ngresso da Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), realizado na cidade de Corunha, em maio de 2016. Nele, um dos destaques foi o “IV Fórum de Educação em Saúde sobre Nutrição, Alimentação e Exercício Físico em Atenção Primária”, patrocinado por empresas como Danone e Herbalife Nutrition.

Médico de família em Madri e ex-vice-presidente da Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (Somamfyc), Vicente Baos concorda com muitos aspectos apresentados por Revenga. “Esses patrocínios são uma publicidade secreta, que as marcas patrocinadoras usam para apresentar opiniões a toda a comunidade profissional. São meras plataformas de propaganda. Não há nada para discutir cientificamente com uma empresa de salsicha, por exemplo”, argumenta.

Enquanto Baos e Revenga denunciam os conflitos de interesses existentes – mas não declarados – quando as entidades aceitam dinheiro das corporações e se comprometem a endossar determinados produtos financiadas por marcas de alimentos, há quem vá na contramão dessa linha crítica. Carmen Gómez Candela, médica com 25 anos de atuação como chefe da Unidade de Nutrição e Dietética Clínica do Hospital Universitário de La Paz, em Madri, justifica o apoio da indústria. “O fato é que as convenções científicas não são organizadas por empresas de alimentos; eles só contribuem com o capital para que possam ser realizadas, como acontece com as empresas farmacêuticas. Não há diferença em termos de conceito “, assegura.

A médica afirma que esse tipo de “parceria” permitiu que conhecesse de perto a evolução da indústria e serviu para esclarecê-la de que o açúcar pode ser defendido cientificamente, “na medida apropriada”. Também membro do comitê científico do Instituto de Estudos de Açúcar e Beterraba da Espanha, Carmen enfatiza: “Em quantidades moderadas, o açúcar faz parte de uma dieta saudável. Não pode ser demonizado.”

Ela deixa claro não apreciar “mensagens alarmistas” que “são lançadas por nutricionistas recém-chegados que adotam posições desse estilo”. Carmen Gómez refere-se aos profissionais que criticam a entrada da indústria alimentar no financiamento de congressos científicos, como já acontecia com a indústria farmacêutica. “Está muito na moda demonizar a comida. Todo mundo tem algo bom ou algo negativo. A chave é consumir em uma proporção correta”, destaca, claramente falando em favor da tese do balanço energético, que permite “comer de tudo na medida certa” desde que as calorias absorvidas sejam “queimadas” com o gasto calórico (atividade física) e é objeto de muitos debates, inclusive considerada “ultrapassada” e até um “mito de marketing” por pesquisadores que a veem apenas como uma maneira de a indústria alimentar, com o auxílio de alguns grupos científicos patrocinados, culpar exclusivamente o cidadão pela obesidade.

Os argumentos de Carmen não convencem Juan Revenga. Para ele, é evidente, o comprometimento de associações e profissionais de saúde com a indústria, que “aplica o dinheiro” para que pessoas criteriosamente escolhidas estejam presentes para discutir os produtos, que trazem retorno financeiro ao “investimento”, e não à saúde.

Uma prática que, na avaliação de Vicente Baos, se espalha porque as transnacionais farmacêuticas já não investem tanto dinheiro nos evento, o que motiva a procura de outros patrocinadores que tenham interesses comerciais na área da saúde. “Em outras palavras, misturar nutrição e saúde, para essas empresas, é uma pechincha”, ressalta.

Questionado sobre a viabilidade de modelos para a realização eventos de sociedades científicas livres de patrocínios da indústria, Baos não vacila. “Sim, existem. O pagamento de taxas proporcional aos rendimentos de cada inscrito e proporcional aos objetivos. Isso é educação fundamentalmente continuada. Não precisa ser cara (a inscrição) ou fazer megaeventos com milhares de pessoas, grandes mesas de café da manhã, almoço, jantar de gala, etc. Esse modelo está desatualizado. Com uma taxa razoável, você poderia fazer mais webinários , mais mini-eventos, mais reuniões locais e menos festas com decorações, danças e bandas”, conclui.

Para olhar com atenção

Fotos de objetos inanimados chamam a atenção nas redes sociais espanholas, porque a mensagem é clara. O sinAzucar.org, criado e liderado pelo fotógrafo Antonio Rodrigues Estrada, formado também em Nutrição Esportiva, busca revelar o “açúcar oculto” nos alimentos ultraprocessados. A escolha dos itens registrados pelas câmeras é fundamentada por um conselho de profissionais de saúde. Somente depois disso é que os produtos são fotografados, juntamente com a quantidade de açúcar contida em camadas, exibida na forma de torrões. “Usamos a mesma linguagem visual que a indústria usa para vender os produtos. Fotografia limpa, iluminação cuidadosa, retoque atraente, impacto visual, etc”, explica Estrada.

O resultado disso, além do site, é a grande participação em eventos sobre nutrição e principalmente a mobilização que o sinAzucar tem conseguido, tanto física – em encontros, debates e palestras – como virtualmente. Acompanhando a considerável audiência do site vêm os 214 mil seguidores no Facebook e os 131 mil no Instagram.

Em 28 de dezembro passado, a iniciativa divulgou uma tabela que inclui centenas de entidades de saúde e nutrição da Espanha que receberam apoio financeiro da Coca-Cola entre 2010 e 2017, num total de 14 milhões de euros repassados pela transnacional às organizações.

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: Moriti Neto
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Dormir ou fazer exercício físico? Eis o dilema

¿Dormir o hacer ejercicio?… he ahí el dilema

Para los padres que trabajan, es difícil encontrar tiempo para hacer ejercicio durante la semana, y casi siempre el único momento disponible es muy temprano por la mañana. ¿Es mejor para mi salud dormir ocho horas cada noche durante la semana, y no hacer ejercicio, o dormir seis y media o siete horas cada noche y levantarme temprano para una rutina de ejercicio matutina?

dormir

iStock

“Es horrible tener que escoger”, dijo Charles Czeisler, un experto del sueño en el Hospital de la Mujer, en el Hospital Brigham y en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston. Ambos, el sueño y el ejercicio, son factores importantes para una vida saludable y no deberían contraponerse, dijo Czeisler.

El experto señaló que dormir es importante para las rutinas de ejercicio, para reducir el riesgo de lesiones y para permitirle a los músculos recuperarse del esfuerzo. La falta de sueño debilita el sistema inmunitario, lo que aumenta la probabilidad de que la gente se enferme; esto significaría perderse algunas sesiones de ejercicio.

Sacrificar el sueño también se relaciona con el aumento de peso, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, entre otros problemas de salud. Por supuesto, hacer ejercicio con regularidad también trae muchos beneficios, como un sueño más reparador.

Czeisler también acotó que irse a la cama tarde, en especial si utilizas aparatos electrónicos y permaneces bajo luces brillantes antes de irte a dormir, atrasa el ritmo circadiano del cuerpo. Sin embargo, la gente aún necesita más o menos ocho horas de sueño cada noche. Así que si te levantas después de seis horas y media de sueño para hacer ejercicio, “estás básicamente ejercitándote durante tu noche biológica”, dijo.

La investigación de la Universidad de Northwestern sugiere que las células musculares también tienen ritmos circadianos, y que se desempeñan y se recuperan mucho mejor durante el día biológico que durante la noche biológica. “Así que levantarte durante tu noche biológica para ejercitarte es contraproducente”, dijo Czeisler.

Desiree Ahrens, una experta nutricional y de salud en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, dijo que para los que nunca tienen tiempo, siempre hay algunas maneras de colar un poco de ejercicio durante el día sin ir al gimnasio o sin tomar una clase formal.

Subir corriendo las escaleras en tu casa es un ejercicio tan bueno como una rutina en una escaladora, señaló. Las sesiones de ejercicio también pueden dividirse en pequeños lapsos de actividad a lo largo del día. “Sé un poco más creativo con tus ejercicios”, sugirió.

Además, si tienes niños pequeños en casa, está bien aceptar que estos quizá no sean los años de ejercicio más intenso en tu vida, dijo Ahrens. No es necesario volverlo una catástrofe y preocuparte porque nunca más harás ejercicio en tu vida.

Más que nada, aconsejó Ahrens, utiliza tu sentido común cuando tengas que lograr el equilibrio entre dormir lo suficiente y levantarte para hacer ejercicio por las mañanas.

“Si tenías todas las ganas y resulta que tuviste que levantarte tres veces esa noche para atender a los niños”, dijo “vuélvete a dormir”.

Fonte: The New York Times Es
Por: Karen Weintraub