A internet, o ódio, os racistas, os xenófobos, os antissemitas e os supremacistas brancos

“As plataformas e os algoritmos que prometiam melhorar nossas vidas, na realidade podem amplificar nossas piores tendências humanas”.  A democracia está em jogo… e também as vidas de muitas pessoas.

“Double Poke in the Eye II”, de Bruce Nauman (1985) 2018 Bruce Nauman/Artists Right Society (ARS), Nueva York, vía Sperone Westwater, Nueva York

El internet será nuestra perdición

Nora Ephron alguna vez escribió un ensayo brillante sobre cómo ella y muchas otras personas pasaron de estar enamoradas del correo electrónico, cuando sentían la emoción de descubrir una nueva y veloz manera de mantenerse en contacto, a odiar el infierno de no poder desactivarlo.

He llegado a tal punto que todo el internet me hace sentir así.

Al inicio era un sueño dorado de conocimiento expandido y conexión mejorada.Ahora se ha convertido en una pesadilla de sesgos manipulados y odio expandido como una metastasis.

Antes de que al parecer comenzara a enviarlesartefactos explosivos por correo a Barack Obama, Hillary Clintonyotros,Cesar Sayocencontró motivación en línea —quizá no en la forma de instrucciones para fabricar explosivos, sino en el sentido de que podía vociferar sus resentimientos ante un auditorio que no lo repudiaba, sino que se hacía eco de los mismos mensajes—. Los validaba y los cultivaba. Absorbía algo oscuro y lo convertía en algo aún más lúgubre.

“Para cuando lo arrestaron en Florida el viernes”,reportóThe New York Times,“Sayoc parecía encajar con el perfil ya conocido por todos de un extremista moderno, radicalizado en línea y atrapado en un vórtice de furor partidista”.

Robert Bowers, acusado de asesinar a once judíos estadounidenses en Pittsburgh la mañana después del arresto de Sayoc, alimentó su locura y estimuló sus fantasías sangrientas en ese mismo vórtice digital. Mientras Sayoc creaba nichos terribles en Facebook y Twitter,Bowers encontró un refugio para sus pasiones racistas, xenofóbicas y antisemitas en Gab, una red social que se lanzó hace dos años y que ha servido de criadero para los nacionalistas blancos.Ahí se congregaron, se lamentaron y se alentaron —sin restricciones— con una eficacia que simplemente no existe fuera de la web.

Fue en internet, con su privacidad y su anonimato, que Dylann Roof investigó sobre la supremacía blanca y adquirió su convicción malvada de que la violencia era necesaria. Después entró a una iglesia histórica en Charleston, Carolina del Sur, y les disparó a muerte a nueve feligreses afroestadounidenses en junio de 2015.

Fue en internet —en Facebook, para ser exactos— que Alek Minassian publicó un juramento de lealtad a la “rebelión de los célibes involuntarios”, que se refiere a los resentimientos de los hombres “involuntariamente célibes” que no pueden lograr que las mujeres tengan sexo con ellos. Después usó una furgoneta para atropellar y asesinar a diez personas en Toronto en abril.

Los enclaves de internet deformaron las cosmovisiones de todos estos hombres, y los convencieron de la prioridad y la pureza de su furia.La mayoría de nosotros jamás habíamos escuchado el término “célibe involuntario” antes de la masacre de Toronto. Sin embargo, fue la pieza central de la vida de Minassian.

La mayoría de nosotros no estaba familiarizado con HIAS, un grupo judío que reubica refugiados. Sin embargo, esas iniciales dominaron las teorías conspirativas antisemitas de Bowers. Eso refleja el poder que internet tiene para presentar los agravios falsos como si fueran obsesiones legítimas y darles a los prejuicios la apariencia de ser ideales.

La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el potencial y el peligro. Eso es lo que Mary Shelley exploró enFrankenstein, que este año celebra suaniversario doscientos, y desde entonces ha sido el tema principal de la ciencia ficción.

Internet es la paradoja más monstruosa de la tecnología escrita. Es una herramienta inigualable e itinerante para el aprendizaje y para el surgimiento de comunidades constructivas. Sin embargo, también es inigualable en la divulgación de mentiras, la reducción de los intereses y la erosión de la causa común. Es un bufé glorioso, pero lleva a los usuarios a los extremos: solo la carne o solo los vegetales. Estamos ridículamente sobrealimentados y desastrosamente desnutridos.

Crea terroristas. Y, por si fuera poco, siembra hostilidad al mezclar la información y la desinformación a tal punto que no hay forma de diferenciar lo real de lo ruso.

No me crean a mí. Créanlo por lo que ha dicho un gigante de Silicon Valley cuyos softwares dependen de nuestra adicción al internet. En una conferencia en Bruselas,Tim Cook, director ejecutivo de Apple, advirtió: “Las plataformas y los algoritmos que prometían mejorar nuestras vidas en realidad pueden amplificar nuestras peores tendencias humanas”.

“Los actores deshonestos e incluso los gobiernos se han aprovechado de la confianza de los usuarios para agravar las divisiones, incitar la violencia e incluso socavar nuestro sentido de lo verdadero y lo falso”, agregó.

Esto fue hace una semana, antes del arresto de Sayoc, antes del ataque de Bowers, antes de queJair Bolsonaro, un populista de extrema derecha,ganara la elección presidencial de Brasil. Como loinformó The New York Times, las fuerzas a favor de Bolsonaro al parecer intentaron afectar a sus oponentes y ayudarloinundando WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook, “con un torrente de contenido político que dio información errónea sobre las direcciones y los horarios de las casillas electorales”.

Ese mismoartículode The New York Times señaló que, el lunes, una búsqueda de la palabra “judíos” en Instagram, el sitio para compartir fotografías, daba como resultado 11.696 publicaciones con la etiqueta #JewsDid911 (los judíos son responsables del 11s), con la que se culpaba de manera demencial a ese grupo religioso por los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con imágenes y videos grotescos que satanizaban a los judíos. El antisemitismo podrá ser antiguo, pero este sistema para expresarlo es completamente moderno.

Además, es profundamente aterrador. No sé exactamente cómo relacionar la libre expresión y la libertad de expresarse —que son primordiales— con una mejor vigilancia de internet, pero estoy seguro de que debemos abordar ese desafío con más apremio del que hemos mostrado hasta ahora. La democracia está en juego… y también las vidas de muchas personas.

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A ciência é guiada e dirigida por forças que exercem no mundo o controle sobre o dinheiro e sobre o tempo. As forças sociais e econômicas determinam em grande medida o que a ciência faz e como faz.” 

Luigi Luca Cavalli Sforza CONSUELO BAUTISTA

O geneticista italiano que desmontou o conceito de raça

Luigi Luca Cavalli Sforza, autor de ‘Quem Somos? História da Diversidade Humana’, morreu no último sábado (01/09/18) aos 96 anos em sua casa de Belluno, no norte da Itália

“O racismo é um antigo flagelo da humanidade.”Esta frase foi pronunciada pelo geneticista italiano Luigi Luca Cavalli Sforza, junto a sua companheira Mary-Claire King, geneticista norte-americana, diante de um comitê do Senado dos EUA em 17 de fevereiro de 1993. Não poderia sintetizar melhor o legado desse grande cientista que morreu no sábado, aos 96 anos, na sua casa de Belluno, no norte da Itália.

Cavalli Sforza, que todos chamavam simplesmente de Luca, nasceu em Gênova, em 1922. Estudou Medicina, primeiro em Turim e depois em Pavia, quando seu professor de anatomia Giuseppe Levi – que também teve como alunos os ganhadores do Nobel Rita Levi Montalcini, Salvador Luria e Renato Dulbecco –foi expulso da universidade em decorrência das leis raciais aprovadas pelo regime fascista em 1939. Graduou-se em 1944 e, entretanto, não era a medicina sua verdadeira paixão. Já tinha começado a trabalhar nas relações sexuais das bactérias antes de se formar, mas foi a mosca da fruta, a famosa Drosophila, que lhe abriu o caminho para sua verdadeira paixão: a genética.

Não foi fácil trabalhar naqueles anos – entre 1943 e 1945 a Itália travava não só uma guerra mundial, mas também uma sangrenta guerra civil –, mas Cavalli Sforza teve a sorte de encontrar Adriano Buzzati Traverso, que anos mais tarde se tornaria o primeiro professor de genética da Itália. Começou a viajar entre a Itália, Reino Unido, Alemanha e EUA, onde, em Stanford, em 1970, acabou recebendo a oferta para ocupar uma cátedra, que manteve por mais de 40 anos, ainda sem perder seus contatos científicos e humanos com o velho continente.

O poliédrico Cavalli Sforza entendeu desde os primeiros anos da sua carreira que a multidisciplinaridade seria a chave para fazer avanços significativos na pesquisa. Consciente de seus limites, percebeu em seguida que precisava aprender matemática, e mais especificamente estatística, disciplina que foi estudar na Inglaterra com o mais importante desse campo naquela época, Ronald Fisher. E essa foi uma das decisões mais acertadas da sua vida, já que o campo do qual seria pioneiro, a genética populacional, se baseia fundamentalmente em ferramentas estatísticas.

Foi realmente quando deixou de pensar nas moscas e se voltou para os humanos. Começava então uma incrível odisseia – ele teria gostado dessa expressão, pois Ulisses era um de seus personagens clássicos preferidos – que o levaria a construir o primeiro atlas genético da humanidade.

Começou estudando quais fatores determinavam a diferente distribuição dos grupos sanguíneos entre as diversas populações humanas – entre as quais estudou especialmente os bascos, que têm uma incidência do Rh negativo de 25%, a mais alta do mundo – para depois estudar o cromossomo Y, o pedacinho de cromossomo comum a todos os homens biológicos.Graças a esse conhecimento, foi capaz pela primeira vez de corroborar do ponto de vista genético a teoria paleontológica conhecida comoOut of Africa: o DNA confirmava que os primeiros hominídeos deixaram o continente africano há 100.000 anos para colonizar o resto do planeta. Para reconstruir o passado, portanto, era necessário recorrer à genética. Cavalli Sforza chegou a esse extraordinário resultado muito antes de o primeiro genoma humano ser sequenciado.

Foi uma verdadeira revolução. A genética das populações era capaz de produzir uma “árvore genealógica” da humanidade capaz de contar nossa história. O pai de Cavalli Sforza tentou que seu filho se apaixonasse pela astronomia. Não conseguiu, mas, assim como os astrônomos são capazes de olhar para o passado distante quando observam estrelas e galáxias, hoje os geneticistas podem detectar rastros de acontecimentos remotos dentro de nossos genomas.

E não só isso. Em seu famoso ensaioGenes, Povos e Línguas(1996) onde se vale até da demografia, desenha um paralelismo entre as linhas filogenéticas das populações mundiais, a linguística e a arqueologia, para acabar reconhecendo que as três disciplinas contam a mesma história. É um “atlas genético” que fala de homens e mulheres migrantes desde sempre, e que se miscigenam entre si. Um espinho na garganta para compatriotas dele como o xenófobo ministro Salvini.

Em suas pesquisas e em cerca de 300 artigos científicos, Cavalli Sforza chega a uma conclusão que o obcecava desde que precisou enfrentar o racismo que levou à expulsão do seu professor e que ele próprio sofreu como italiano no começo da sua carreira nos países anglo-saxões: as “raças” não existem, ou melhor, existem só na cabeça dos racistas. Nos anos em que estava sendo forjado nos EUA o Projeto Genoma Humano, ele lidera o Projeto Diversidade do Genoma Humano, que foi o que apresentou ao Senado daquele país em 1993: estudando genomas das populações mais remotas da Terra, conseguiu demonstrar que os seres humanos são bastante homogêneos geneticamente, que“os grupos que formam a população humana não são nitidamente separados; em vez disso, constituem umcontinuum. As diferenças nos genes dentro dos grupos que têm algumas características físicas visíveis comuns são virtualmente idênticas às diferenças entre vários grupos, e, além disso, as diferenças entre indivíduos são mais importantes que as observadas entre grupos raciais”, como escreve emQuem Somos? História da Diversidade Humana(1995, lançado em 2002 no Brasil).

Em outro escrito, quando recebeu o prêmio Balzan em 1999, dizia que “embora a população humana possua uma enorme variabilidade genética entre indivíduos, 85% do total da variação ocorre dentro de cada uma das populações, e só 15% as separa. Portanto, não podemos utilizar para a comparação das diferentes populações humanas a mesma medida de distância genética útil para comparar as espécies vivas, para as quais é suficiente um indivíduo de cada espécie”. Em outras palavras, por mais que seja geneticamente e até intuitivamente fácil distinguir as características de duas populações em dois continentes diferentes, não é tão simples fazer isso com dois indivíduos, como pode acontecer com dois cães. Em uma entrevista ao EL PAÍS em 1993, ele foi taxativo: “Podemos falar de população basca, mas nunca de indivíduos de raça basca. As diferenças genéticas não justificam, nem nesse nem em nenhum outro caso, o conceito de raça, e muito menos o racismo”.

Em sua reflexão, adquire muita mais relevância a cultura como motor para justificar as diferenças entre as populações humanas.E à interação entre genética e cultura ele dedica muitos escritos (aqui aqui, por exemplo) explicando que os poucos anos (evolutivamente falando) que a humanidade teve para evoluir desde quando um pequeno grupo de hominídeos deixou a África não seriam suficientes para a evolução de raças diferentes, excetuando-se pequenas diferenças. Entretanto, a cultura – que, ao contrário dos genes, pode ser transmitida também horizontalmente entre indivíduos, e não só verticalmente, de pais para filhos – permite explicar muito mais as inovações e as diferenças.

A divulgação de suas ideias era muito importante para Cavalli Sforza. É o que contava em outra entrevista ao EL PAÍS, em 1998: “Com um pouco mais de tempo, definindo o absolutamente necessário e reduzindo o número de termos científicos ao mínimo necessário, é possível explicar a ciência a todos”. Mas não era um iludido. Também escrevia em Quem Somos?“Pensamos que a ciência é objetiva. A ciência é modelada pela sociedade porque é uma atividade humana produtiva, que exige tempo e dinheiro, pois está guiada e dirigida por essas forças que exercem no mundo o controle sobre o dinheiro e sobre o tempo. As forças sociais e econômicas determinam em grande medida o que a ciência faz e como faz”.

Por::Luca Tancredi Barone
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“Não há nada de mau em ser racista”

Extremistas, intolerantes defensores do ódio, em sua maioria conservadores, nazistas, racistas y fanáticos, entre os candidatos às eleições deste ano…

extr1

Los candidatos y marchas nazis aumentan en Estados Unidos (Twitter).

Nazis, racistas y fanáticos, entre los candidatos a las elecciones de Estados Unidos

Arthur Jones es un nazi declarado. John Fitzgerald dice que el Holocausto es un mito. Rick Tyler quiere hacer a “Estados Unidos blanco otra vez”.

Sus ideas marginales son reminiscencias de otros tiempos, pero todos estos hombres que las apoyan serán candidatos en las elecciones de este año en Estados Unidos.

Extremismo e intolerancia, e incluso supremacía blanca y antisemitismo, han renacido en la política estadounidense del siglo XXI, en la era del presidente Donald Trump, trascendiendo la retórica tóxica de algunos fanáticos ignotos.

Estas ideas han tenido más repercusión este año en la escena nacional que nunca antes en la historia reciente. Y los defensores del odio, en su mayoría conservadores que se postulan en cargos legislativos, están demostrando ser una gran vergüenza para el Partido Republicano.

extr2Arthur Jones es un nazi declarado. Y no lo oculta (Captura de TV).

En Illinois, Jones, quien llamó al Holocausto “la mentira más grande y oscura de la historia”, e incluso una vez publicó un aviso en un periódico con una gran cruz esvástica, se ha convertido en el candidato republicano para disputar un lugar en el Congreso. En este distrito de mayoría demócrata, Jones ganó las primarias del partido por no tener competencia.

Russel Walker, quien compite por una banca en Carolina del Norte, proclama que “no hay nada de malo en ser racista”, y que los judíos son “descendientes de Satán”.

En Wisconsin, Paul Nehlen, el principal candidato republicano para ocupar el escaño en el Congreso, actualmente en manos del presidente saliente de la Cámara, Paul Ryan, se ha convertido en un líder del movimiento alternativo. Sus críticos advierten que Nehlen quiere proporcionar a los nacionalistas blancos y antisemitas un apoyo más fuerte en la cultura y en la política de Estados Unidos.

El sitio de internet de la campaña de Tyler, simpatizante de Trump que se postula para el Congreso en Tennessee, exhibe la bandera confederada (considerada un símbolo de odio racial) flameando en lo alto de la Casa Blanca. Uno de sus carteles de campaña dice: “Haz Estados Unidos blanco otra vez”.

Expertos dicen que hay un número sin precedentes de candidatos fanáticos este año, y que su motivador principal bien podría ser el presidente de Estados Unidos.

extr3Jones llamó al Holocausto “la mentira más grande y oscura de la historia”, e incluso una vez publicó un aviso en un periódico con una gran cruz esvástica (Captura de TV).

“El uso poco ortodoxo del lenguaje racista y anti musulmán, todo ese lenguaje propio del fanatismo, ha abierto una puerta en la política que antes no estaba abierta”, explicó Heidi Beirich, quien como experta en el Southern Poverty Law Center (SPLC) ha rastreado grupos promotores del odio desde 1999.

“Siempre hemos tenido algunos neonazis … pero esto (el nuevo discurso político) está volviendo la situación mucho peor de lo que era antes”, señaló.

La abierta intolerancia de un candidato hubiera sido hasta hace poco tiempo su “sentencia de muerte”, recordó Beirich. Pero en el entorno político hiper-partidista de hoy, tal retórica puede no representar más un factor de ruptura.

“Derribando esos tabúes, y ganando la presidencia, Trump ha mostrado un camino de éxito electoral que la gente asumía que no funcionaría”, argumentó la experta.

extr4Rick Tyler quiere hacer a “Estados Unidos blanco otra vez” (Captura de TV).

El fanatismo se ha difundido en la vida pública. Varios videos en los que gente blanca acusa a inmigrantes o afroamericanos se han vuelto virales.

Uno de ellos, en el que se ve a oficiales sacando a dos hombres negros esposados de un local de Starbucks (sin que hubieran cometido ningún delito), hizo estallar un debate nacional sobre la raza.

Las divisiones raciales y étnicas están instaladas en la escena política en lugares como Virginia, donde el candidato republicano al Senado, el supervisor antinmigración del condado de Corey Stewart, está bajo fuego por sus provocativas compañías.

Stewart ha dicho que Nehlen es uno de sus “héroes personales”, y se ha mostrado con Jason Kessler, el hombre que organizó una manifestación de supremacía blanca en Charlottesville en agosto de 2017.

Desde entonces, Stewart ha renegado de ambos extremistas, y la jugada puede haber influido en algunos votantes. El 20 de junio, Steward ganó las primarias republicanas para el Senado.

extr5En Wisconsin, Paul Nehlen, el principal candidato republicano para ocupar el escaño en el Congreso, se ha convertido en un líder del movimiento alternativo. Nehlen quiere proporcionar a los nacionalistas blancos y antisemitas un apoyo más fuerte en la cultura y en la política de Estados Unidos.

En un debate realizado la semana pasada, Stewart insistió en que “no hay un hueso racista” en su cuerpo. Pero se mantuvo como un vigoroso defensor de la “herencia” de Virginia.

Los candidatos extremistas tienden a multiplicarse cuando ellos y sus seguidores se sienten ignorados o no representados por los principales partidos, sea el Republicano o el Demócrata.

En 2016, Trump apeló a millones de votantes “de cuello azul”, mineros de carbón, desempleados, o trabajadores de fábricas o agricultores, a quienes el magnate unió a su causa bajo la etiqueta de “hombre olvidado”.

extr6el ex alguacil de Arizona Joe Arpaio, que dirigió cárceles similares a campos de concentración para inmigrantes indocumentados y se postula ahora para el Senado. AFP

Stewart dice que el fracaso de los demócratas en llegar a esos votantes contribuyó a un escenario en el que los candidatos de extrema derecha pueden prosperar.

El Partido Republicano ha desautorizado a varios candidatos extremistas, incluidos Jones y Nehlen.

Pero Trump ha abrazado a republicanos controvertidos, como el ex alguacil de Arizona Joe Arpaio, que dirigió cárceles similares a campos de concentración para inmigrantes indocumentados y se postula ahora para el Senado.

Según Beirich, ese es un mensaje a los marginales del partido Republicano, de que hay espacio para ellos en la política.

Fonte: Clarín
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Nos EUA um negro era linchado pelo boato de flertar com uma branca. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas.

Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: SOCIETY)
Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY – Tags: SOCIETY)

Uniformes nazistas confiscados pela polícia de Berlim

 Filósofo explica retorno de políticas fascistas nos Estados Unidos

Jason Stanley, professor na Universidade de Yale e autor de ‘How Fascism Works’, mostra como identificar o fascismo atual.

A reportagem é de Lúcia Guimarães, publicada por O Estado de S. Paulo, 30-06-2018.

Uma nova pesquisa revelou que 8 em 10 americanos temem pela democracia no país e dois terços acreditam que o sistema democrático está enfraquecido. A pesquisa foi encomendada por um grupo bipartidário, o Democracy Project, que envolve o ex-presidente George W. Bush e o ex-vice presidente Joe Biden. A mais longa campanha presidencial da história dos Estados Unidos, que começou em 2015, reintroduziu no discurso político americano palavras que muitos acreditavam pertencer ao passado. Especialmente duas palavras carregadas de temor histórico, fascismo e nazismo.

Mas o triste retorno não se deveu apenas à vitimização desonesta de tragédias históricas, como usar as palavras para xingar qualquer pessoa não identificada com a esquerda.

Simpatizantes do fascismo e do nazismo não foram erradicados nos EUA. A diferença, na eleição de 2016, é que eles deram apoio aberto a um candidato e passaram a ter mais visibilidade em comícios e na mídia digital de direita, inclusive no site do então futuro alto assessor presidencial Steve Bannon. E o candidato republicano não se indignava com o apoio. Republicanos moderados e democratas liberais tentaram ver neste súbito protagonismo de extremistas antes marginalizados uma anomalia passageira. Afinal, como disse o ex-diretor do FBI James Comey, a sem precedentes interferência russa na eleição a favor do ex-apresentador de O Aprendiz podia ser investigada sem alarde porque nem ele, nem boa parte dos observadores políticos imaginavam que Hillary Clinton não seria eleita.

Mas, mesmo antes de começar a campanha presidencial, a semente do renovado namoro com o fascismo foi plantada pelo birtherismo, teoria conspiratória segundo a qual o primeiro presidente negro do país não teria nascido no Havaí e sim no Quênia. Em março de 2011, Donald Trump disse à rede ABC que estava pensando em se candidatar e, sim, era preciso duvidar que Obama era cidadão americano, uma acusação que manteve acesa até, sem a menor sinceridade, renunciar a ela dois meses antes de ser eleito.

O birtherismo chamou atenção do filósofo e professor da Universidade de Yale Jason Stanley, um filho de refugiados da 2.ª Guerra e neto de Ilse Stanley, a atriz judia alemã que salvou centenas de judeus posando como oficial nazista em campos de concentração e narrou suas memórias em The Unforgotten, publicado em 1957. Jason Stanley lançou, no final de 2016, o elogiado How Propaganda Works (Como Funciona a Propaganda), um livro sobre a fragilidade das democracias sob a difusão de propaganda.

Em setembro, sai nos Estados Unidos How Fascism Works: The Politics of Us and Them (Como Funciona o Fascismo: A Política de Nós e Eles), a nova obra do filósofo. O livro oferece contexto e referências históricas, mas não é uma história do fascismo, é um guia de identificação de políticas fascistas no mundo contemporâneo. Numa entrevista exclusiva ao Aliás, Jason Stanley refletiu sobre o peso da palavra fascismo. Ela teria perdido o impacto? “Não”, responde resoluto. “Era a palavra apropriada em 2016. É possível ser fascista, como já aconteceu na Inglaterra, na década de 1930, e não se engajar em crimes.” O autor lembra que a origem italiana da palavra (fascio, feixe, ajuntamento) faz com que seja evitada por nacionalistas brancos, os neofascistas americanos.

Apesar do mea culpa coletivo pela complacência com o autoritarismo anunciado na campanha, o professor Stanley cobra mais sobriedade dos jornalistas. “Veja a semana que passou, quanto tempo foi dedicado à jaqueta da primeira dama, que dizia ‘Eu não me importo e você?’ Alguém notou o plano de cortar o programa de nutrição que atende a 12% da população? Os jornalistas aderiram a esta política simbólica preferida dos dependentes químicos da indignação,” denuncia.

Stanley cita Hungria, Polônia, Turquia e Rússia como exemplos de países onde políticas fascistas têm sucesso pela via eleitoral. Assim como no slogan da campanha americana de 2016, Faça a América Grande de Novo, que romantiza o país dos anos 1950, um recurso crucial da política fascista é promover a volta ao passado que não aconteceu. “É o passado mítico, glorioso”, explica. “Daí vem o outro ingrediente importante do fascismo que é a oposição à ciência e a uma educação pública liberal. A ciência e a educação ampla desmentem o passado fictício. A escola pública é inimiga, coloca pessoas de grupos e classes diferentes em contato e, se você interage com o outro, tem menos chances de considerá-lo uma ameaça.”

Como explicar a devoção cultista do eleitor do atual presidente diante de políticas como as que cortam acesso a assistência médica, benefícios e a guerra comercial que deve provocar alta de preços e desemprego? Afinal, dizia o clichê, na Itália de Benito Mussolini, ao menos os trens estavam sempre no horário. A devoção, afirma Jason Stanley, é racial, ilustrada, segundo ele, por 53% de mulheres brancas que votaram no presidente e mais de 90% de mulheres negras que votaram em Hillary Clinton. Mas, se o patriarcado é um dos elementos do fascismo, como ele explica tanto apoio feminino a Trump? De novo, raça, ele afirma. O patriarca protege o grupo interno da ameaça externa.

No epílogo de How Fascism Works, Stanley responde à possível crítica de que exagera o retrocesso democrático em curso. O problema da normalização é real, ele argumenta, e cita um estudo recente de dois acadêmicos de Yale sobre o “julgamento da normalidade.” Nossa percepção do que é normal depende, além de nossos princípios, do que consideramos estatisticamente normal. “Quando a crueldade se torna mais frequente,” ele diz, como no caso das crianças tomadas dos pais na fronteira, “ela se torna mais aceitável. É um caminho para transformar uma política fascista numa realidade fascista.”

Pergunto ao professor Stanley, que tem alunos entre 18 e 21 anos e dá um curso chamado Propaganda, Ideologia e Democracia, se está otimista com a consciência democrática de seus estudantes. “Não”, dispara. “Há dois anos, minhas turmas estavam perturbadas com a direção da nossa política. Os calouros que entraram este ano não conheceram outro presidente. Não têm memória, parecem achar isso tudo normal.”
Jason Stanley indica como reconhecer um fascista em dez etapas:

Fetiche do passado

A gênese do fascismo está no passado mítico, quando havia pureza étnica, religiosa ou cultural. A mitologia é intencional, para provocar nostalgia pelo que não aconteceu.

Propaganda

Criar um problema, como uma crise de imigração fictícia e unificar um grupo em torno do combate à invasão de estrangeiros.
Anti-intelectualismo. Para erodir o discurso público bem informado, é preciso minar a ciência, a educação liberal, o conhecimento especializado.

Irrealidade

Uma vez que o anti-intelectualismo é bem sucedido, o debate racional é substituído por medo e raiva, o estímulo de um sentimento de perda para o qual é preciso encontrar culpados.

Hierarquia

A natureza impõe hierarquias de domínio que são incompatíveis com a aspiração de igualdade diante da lei que vinha se expandindo sob a democracia liberal.

Vitimização

Aumento de representação de minorias provoca um sentimento de vítima entre maiorias pressionadas a compartilhar poder. O coração do fascismo é lealdade à tribo – étnica, religiosa, cultural.

Lei e ordem

Esse slogan mascara a licença para violar a lei e a ordem. Impunidade de assassinatos policiais, abusos carcerários são vistos como necessários para proteger a sociedade virtuosa.

Ansiedade sexual

Se o demagogo é o pai da nação, qualquer ataque ao patriarcado e à família tradicional é uma ameaça. É preciso sexualizar o outro com fantasias de agressão e “desvio” sexual. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas. Linchamentos de negros no sul dos EUA ocorriam pelo simples boato de que um negro teria tentado flertar com uma mulher branca.

Nós e os outros

É preciso desumanizar segmentos da população, o “outro” como imigrantes latinos, muçulmanos, o que ajuda a justificar o tratamento destes grupos.

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos
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Orgulho de ser discriminador

Paul Weston
Paul Weston

Prezado leitor.

Gostaria muito de saber sua opinião sobre esta manifestação.
Já viu algo semelhante (e tão explícito), sobre questões nossas, aqui no Brasil?
Qual foi a reação ao fato na grande imprensa e na internet?
Se não viu, pensa que isto possa ocorrer, em relação a algum grupo em nosso país?
O que pensa que deva ser feito para evitar este tipo de conduta discriminatória?
Esta manifestação é, na sua forma, diferente das que ocorrem em campos de futebol.
E nas suas essências, são diferentes?
Na sua opinião qual delas é mais perigosa para sociedade como um todo?
Qual delas é mais fácil de punir? E de prevenir?

Sobre o uso da palavra “racista” no video (Inglaterra) e na tradução.
Aqui utiliza-se a palavra/expressão discriminador.
Em muitos países a expressão “racista” tem o significado que aqui atribui-se a “discriminador”.

Veja abaixo o vídeo “I am a racist”. O vídeo é falado em inglês. Ao lado tem uma tradução em francês. E, a seguir, a tradução para o português.

Olá, meu nome é Paul Weston e eu sou um racista. Eu sei que sou racista porque muitas pessoas me dizem que sou racista. A extrema esquerda pensa que sou um racista, o Partido dos Trabalhadores pensa que sou um racista, conservadores pensam que eu sou um racista, democratas liberais pensam que sou um racista, a BBC pensa que sou um racista. Portanto, devo ser racista. Por que sou racista? É muito simples: eu desejo preservar a cultura do meu país, o povo do meu país e ao fazer isso eu sou designado racista na sociedade atual.

Isso é algo que tem sido movido pela esquerda, o cursor do racismo mudou consideravelmente. Para se tornar racista 30 ou 40 anos atrás, teria que realmente desgostar de estrangeiros. Eu não desgosto de estrangeiros. O que eu gosto mesmo, o que eu amo é meu país, minha cultura e meu povo. E eu vejo isso sob uma terrível ameaça atualmente.

A Inglaterra é um país muito pequeno que abriu suas portas para uma massa de imigrantes do Terceiro Mundo e estamos sobrecarregados. Nossas escolas não conseguem lidar com isso, nossos hospitais não conseguem. Na verdade, muito poucos setores ainda conseguem lidar. O sistema de bem-estar social está afundando também. Então, se eu quero defender o lugar que nasci e cresci, meu país, minha cultura britânica, meu patrimonio e minha história eu sou, aparentemente, de acordo com todo mundo diz atualmente, um racista.

Mas não acho que seja o caso. Não que eu não seja racista, eu vou assumir isso completamente. Porque claramente eu sou. Eu ouvi isso de tantas pessoas que só pode ser verdade. Eu sou provavelmente também islamofóbico. Uma fobia é um medo irracional de alguma coisa, e eu não tenho um medo irracional do Islã. Eu olho para o mundo hoje, para a Síria, por exemplo, onde 100 mil pessoas morreram nos últimos 2 anos, onde muçulmanos xiitas estão matando sunitas e vice-versa. Eu olho para lugares como Indonésia, Egito e China e as Filipinas. Em todo lugar que se olha, se vê problemas com islamismo. Eles são violentos e são, me atrevo a dizer para reforçar meu caráter racista, profundamente selvagens em ideologias políticas e religiosas.

Agora, muitas pessoas descordarão disso. A extrema esquerda dirá que não se pode criticar o Islã porque Islã é uma religião e agora há regras nesse país que dizem que se você criticar religião, está incitando o ódio religioso. Mas o Islã não é apenas uma religião, é uma ideologia política também e precisamos chamar dessa forma. É uma cultura que é política e religiosa. E eu gostaria de saber se posso dizer algumas coisas sobre isso. Nós temos um grande problema nesse país que não irá embora, vai piorar cada vez mais. Nós, como povo, estamos decrescendo demograficamente, e a população islâmica está crescendo nove vezes mais rápido do que qualquer outra.

Quando eu olho para o futuro, vejo uma grande guerra civil religiosa ocorrendo nesse país. As coisas impensáveis que estão acontecendo na Síria atualmente irão acontecer aqui antes de 2040, certamente antes de 2050. E eu não quero que a Inglaterra se torne assim, então vou denunciar o Islã como uma ideologia religiosa e política retrógrada e selvagem. E que vá para o inferno o que as pessoas pensem sobre isso. Porque se não fizermos algo sobre isso, vamos nos envolver em algo que a maioria das pessoas nem consegue imaginar na Inglaterra.

Então, precisamos denunciar isso pelo que é e começar a montar alguma defesa contra isso. O problema de montar uma defesa é que deparamos com a acusação de racismo, com o “Eu não sou um racista, mas…” Bem, aqui está: eu sou um racista. Se eu quero evitar uma guerra civil em meu país, estou preparado para ser chamado de racista. E você deveria aceitar ser chamado de racista também.

Vamos apenas dizer que somos racistas detestáveis e começar a denunciar uma ideologia que é a mais primitiva, selvagem e retrógrada que foi importada para dentro desse país pela esquerda, por pessoas como Tony Blair, que fizeram isso deliberadamente para debilitar meu país, meu povo. Eles fizeram isso deliberadamente e depois disseram que não temos permissão de discutir sobre isso. Bem, eu discuto sobre isso, e eu vou lhe dizer que você denunciou e retirou a Lei da Traição logo que chegou ao poder. Eu acho que você cometeu traição quando disse que nós vamos importar o terceiro mundo para esfregar a diversidade na cara da direita (política). Para mim, isso é traição.

Sua missão foi esquecer do melhor interesse das pessoas desse país para deliberadamente nos menosprezar e nos subverter, e isso é um ato criminoso. Não importa que você repeliu a lei, as leis podem retornar e algum dia você será julgado por traição, junto com o resto de seu gabinete e todos os políticos em altos cargos que permitiram esse ato criminal. E eu vou lhe dizer isso: não importa que você possa me processar por racismo ou incitar violência religiosa, eu não acredito nisso. Acredito apenas na defesa de meu país, a defesa do meu povo e da minha cultura. Todo o resto pode ir para o inferno. Eu sou um racista.

Tradução: Débora Fogliatto.

Por: Telmo Kiguel, médico psiquiatra e psicoterapeuta
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