Steven Spielberg e o poder das historias para combater o ódio

“O Holocausto não pode ser o único fato histórico relatado”. “Testemunharemos também Camboja, Armenia, República Centroafricana, Guatemala, o massacre de Nankín, a violencia contra os rohingya na Birmania e o antissemitismo atual na Europa. Estamos expandindo nosso alcance para dar conta das muitas formas de ódio”.

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago The New York Times

Steven Spielberg y el poder de las historias para combatir el odio

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago para The New York Times

LOS ÁNGELES — “Pinchas, ¿cuántos años tienes?”, le preguntó Steven Spielberg a la pantalla del tamaño de un muro, en la que había una imagen de video de un hombre anciano que llevaba puesto un suéter. Ese hombre parpadeó y respondió sin vacilar:

“Nací en 1932, así que puedes hacer tus propias cuentas”, dijo Pinchas.

“¡Me pidió que calculara su edad!”, se rio Spielberg. “¿Cómo sobreviviste mientras que muchos otros no lo lograron?”.

“¿Cómo sobreviví?”, respondió el hombre polaco en la pantalla. “Creo que sobreviví porque la Providencia me cuidó”.

La conversación continuó durante cinco minutos y, aunque la inteligencia artificial hacía recordar a momentos inquietantes algunas películasde Spielberg, el objetivo no era entretener, sino educar. En la pantalla aparecía la biografía interactiva de Pinchas Gutter, un sobreviviente polaco del Holocausto y parte de un recorrido que el cineasta hizo por la sede remodelada de la USC Shoah Foundation, la organización que creó en 1994 para reunir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto.

Ahora Spielberg ha expandido la huella de la fundación en el campus de la Universidad de California del Sur, junto con su misión y su enfoque público:combatir el odio en general pues dice que es un sentimiento que se ha vuelto común en todo el mundo.

“Damos por sentada la presencia del odio”, comentó Spielberg. “No estamos haciendo lo suficiente para contrarrestarla”.

La conversación pregrabada en video es parte de una serie que usa tecnología de reproducción y que invita a los visitantes a conversar con dieciséis sobrevivientes de genocidio, con base en patrones específicos de palabras y más de dos mil preguntas que van desde las opiniones sobre Dios a las historias individuales. A principios de diciembre, el testimonio de Pinchas se presentó en las Naciones Unidas con motivo del 70.º aniversario de la adopción de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, comouna herramienta narrativa para crear conciencia.

Aunque la fundación sigue archivando historias de las víctimas del antisemitismo, también está recolectando lo que Spielberg llama “testimonio vivo” de las víctimas de otros genocidios de la época moderna.

“El Holocausto no puede ser el único hecho histórico relatado”, dijo con convicción. “Decidimos enviar a nuestros videógrafos a Ruanda para obtener los testimonios. De ahí fuimos a aCamboyay aArmenia… estamos haciendo un estudio crítico en la República Centroafricana; en Guatemala; sobre la masacre de Nankín. El más reciente es un testimonio sobre la violencia contra losrohinyá en Birmaniay laviolencia antisemíticaactual en Europa. Estamos expandiendo nuestro alcance para dar cuenta de muchas formas de odio”.

El espacio de 929 metros cuadrados, que se inauguró al público en noviembre, es muy distinto al de los inicios de la organización después deLa lista de Schindler, estrenada en 1993. Spielberg envió a un ejército de videógrafos a todo el mundo para registrar las historias de los sobrevivientes del Holocausto. Las cintas de Betamax de las entrevistas se almacenaron en sus oficinas de Amblin Entertainment en el lote de Universal Studios y después en una empresa de almacenamiento, antes de que la fundación se mudara a la biblioteca Leavey de la Universidad del Sur de California en 2006. (Hay poco más de 51.000grabacionesde los sobrevivientes del Holocausto en el archivo de historia visual para una cantidad sorprendente de 115.000 horas de video).

Actualmente el grupo tiene 82 empleados y un presupuesto anual de casi 15 millones de dólares, que incluye 3 millones de dólares otorgados por la universidad. También ha recibido millones en donaciones. Su nueva casa —una oficina y laboratorio de medios— está llena de testimonios en video de 65 países en 43 idiomas, junto con obras de arte inspiradas por los sobrevivientes (entre ellas, la escultura suspendida de aceroOur Father’s Words, creada por el artista Nicola Anthony, que incorpora frases de los testimonios filmados). Los visitantes pueden recorrer las oficinas de lunes a viernes en un horario de 10:00 a 14:00.

“Todos creen que la Fundación Shoah se trata de archivar el pasado, pero su misión en realidad es entender la empatía y usar los testimonios para revelar la importancia de estos temas”, dijo Stephen D. Smith, director ejecutivo de la organización.

La reapertura del centro en California coincide con un reestreno deLa lista de Schindler; se exhibió en casi mil teatros a mediados de diciembre y fue proyectada gratuitamente para los estudiantes en todo Estados Unidos. La película también está disponible en Netflix.

Smith dijo que perduran algunos desafíos para la fundación a pesar de la expansión de sus oficinas. La mayoría de los testimonios no están disponibles en línea, lo cual significa que solo pueden verse al visitar la fundación o en las 146 bibliotecas y universidades asociadas (los enlaces para acceder a las grabaciones son gratuitos para las familias de los entrevistados). Aún no hay transcripciones de los testimonios, pero la fundación está desembolsando 10 millones de dólares para construir una plataforma gratuita en línea destinada a los investigadores, las escuelas y el público general a partir de finales de 2019, dijo Smith.

Días antes del cumpleaños número 72 de Spielberg, que fue el 18 de diciembre, el director se encontraba en la sede de la fundación. El color de su barba ahora es más cano y ha engordado un poco, pero sus ojos verdes grisáceos aún brillan como los de un niño cuando habla de su organización y su película fundacional. A continuación, los fragmentos editados de la conversación.

¿Por qué expandir la misión de la Fundación Shoah?

Creo que hay un repunte mensurable de antisemitismo y también un repunte evidente de xenofobia. La división racial es más grande de lo que jamás habría imaginado que podría serlo en la modernidad. La gente está expresando más odio ahora porque haymuchos más mediosque dan voz a opiniones y demandas razonables e irracionales.La gente en los más altos mandos está permitiendo que otros que jamás habrían expresado su odio ahora lo hagan públicamente. Y ese es un gran cambio. Hay todo tipo de esfuerzos para tomar la verdad y tergiversarla según una ideología retorcida.Vimos que eso sucedió en Europa primero,en Francia, despuésen Poloniade nuevo; jamás pensé que volvería asuceder en Estados Unidoscomo lo ha hecho durante los últimos dos años.

Son varios los grupos que están diciendo que la situación es más difícil para ellos que para los demás, ¿cómo superamos esa disputa?

Podemos compadecernos entre nosotros por lo que sufrimos y nuestros dolores, pero jamás debemos competir de esa manera. Estar marginados, que nos discriminen y que nos griten insultos racistas y antisemíticos es algo común [para todos]. Todos los actos cometidos en contra de la sociedad de personas negras también se cometen contra la comunidad judía. Todos los ataques contra la comunidad LGBTQ son ataques también contra las comunidades negra y judía. El odio es odio y este desbordamiento nos hace responsables a todos de cuidarnos las espaldas y defendernos. Ninguno de nosotros podemos solamente ser testigo de nuevo.

¿Cómo se puede combatir esta situación?

Mira cuántas voces ahora están contando las historias de las mujeres. Hay un gran cambio enfocado en el género, y vimos que sucedió con el inicio de lacaída de Harvey Weinstein. La narrativa es fundamentalmente humana.No obstante, el arte de escuchar es lo que espero que la Fundación Shoah pueda inspirar.

Han pasado veinticinco años desde el estreno deLa lista de Schindler. ¿Crees que aún tendrá un impacto en los espectadores?

El reestreno en el Festival de Cine de Tribeca [en abril] fue la primera vez en veinticinco años que viLa lista de Schindlercon una audiencia. La sala estaba llena. Volteé a ver a Kate (Capshaw, su esposa) y dije: “Dios, aún están escuchando”.Con este ciclo renovado de odio y las iniciativas en la Fundación Shoah, pensé que podría abrir una conversación sobre que el genocidio puede pasar en cualquier lugar cuando una sociedad cualquiera va por mal camino.Charlottesvilley sus repercusiones tuvieron un gran impacto en que quisiera volver a lanzar la película.

Si filmaras la película actualmente, ¿qué cosas cambiarías?

No. No hay nada que hubiera cambiado, absolutamente nada. Sigo creyendo en la película y creo que ha superado su propia prueba del tiempo.

Grabamos durante cuatro meses en Cracovia y siempre tuve escalofríos. Era muy difícil levantarse cada mañana y caminar hacia el plató; quería usar los mismos sitios donde estuvo Schindler, incluido el gueto y tomas cerca del campo de concentración de Płaszow. Grabamos afuera de Auschwitz. Esa noche fue una de las más frías que he vivido. Había un silencio por parte de todos los actores, con mucho pesar.

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otros planes tienes para generar conciencia?

Los profesores y los padres necesitan intervenir más para combatir la aceptación de odio en la sociedad.Estoy trabajando con Discovery Channel y Alex Gibney, el cineasta ganador del Oscar, en un estudio de seis horas llamadoWhy We Hate. Ya no planeo más obras con elementos de ficción sobre el Holocausto, estoy poniendo toda mi atención en el género documental

Por:Adam Popescu
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No primeiro turno das eleições de 2018, sobraram discursos agressivos e posturas inflexíveis nos ambientes real e virtual. Todo o processo eleitoral foi marcado por episódios de embate, ânimos exaltados e até de violência – dos tiros à caravana do PT que acompanhava Luiz Inácio Lula da Silva, em março de 2018, até o atentado contra Jair Bolsonaro, candidato pelo PSL, em Juiz de Fora (MG), em setembro.

A julgar pelos muitos comentários em redes sociais, esse tem sido também um período de medo e angústia diante de algumas possibilidades de resultados, sentimentos explorados por diversos candidatos em suas propagandas.
Há muitos relatos de rompimento de amizades e desgastes na família por causa de posições e apoios políticos. Segundo uma pesquisa Datafolha realizada em 2 de outubro de 2018, o clima pouco amistoso e a situação do país provocam raiva e tristeza, compartilhadas por mais de 65% dos eleitores brasileiros.
O Nexo conversou com três especialistas sobre o estado de espírito do brasileiro pós-primeiro turno.
Ivan Estevão: professor de psicologia da Escola de Artes, Ciências e Humanidades da Universidade de São Paulo (EACH/USP Leste) e do Instituto de Psicologia da USP
Ângela Soligo: presidente da Abep (Associação Brasileira de Ensino de Psicologia)
Helio Roberto Deliberador: professor da Faculdade de Psicologia da PUC-SP
Quais os efeitos colaterais psicológicos de se acompanhar uma eleição como a que estamos tendo, tensa e polarizada? 
IVAN ESTEVÃO
Ao que tudo indica, essa eleição se dá numa circunstância de mudança no modo de funcionamento de algumas formas da sociabilidade. Minha suspeita é que a própria democracia está mudando de forma no país. E isso implica a alteração de uma série de regras que a gente tomava como dadas. Quando isso acontece, costuma haver dois efeitos, um pouco interligados: esse efeito desamparador onde eu não sei nem mais dizer o que está acontecendo, não consigo mais me apoiar nas regras antigas e isso produz efeitos sobre aquilo que me determinava, como eu sou, como funciono, porque antes eu funcionava a partir de regras que agora não valem mais. A consequência é que isso vai produzir angústia, o que eu vi bastante ontem, de um lado. Um dos efeitos que chegam para tentar amenizar essa angústia são certezas, o que é curioso. Então a certeza, que vem de vários lugares, que vem de um passado, um passado onde as coisas eram melhores, é onde vou me fiar, então a gente ouve bastante esse discurso. Ou certeza que diz respeito a como as coisas têm de ser; se não for assim, tudo está errado. As pessoas, de um lado angustiadas, de outro presas absolutamente nas suas certezas nos mais variados grupos, das mais variadas ideias.
ÂNGELA SOLIGO
Primeiro, o aumento e a exacerbação das atitudes extremadas, ou totalmente contra ou a favor, sem ponderar, refletir, sobre o significado dessas atitudes e das ideias que elas carregam. A consequência é o fanatismo, e o fanatismo em geral é obscurantista, ele impede que as pessoas reflitam sobre sentimentos, ideias ou ações. Num momento de polarização, o pensamento fica comprometido. O que vem à frente são fortes emoções, as crenças acima de tudo e o desprezo pelo pensar. Estamos vendo isso agora. É a impossibilidade do diálogo. O que fica marcado é o sentimento do ódio. Ele se tornou a marca de muitos discursos. Odiar nessas circunstâncias é abrir mão da racionalidade. Outro sentimento que vai marcar é o de impotência e desesperança. Há pessoas que olham para o que está acontecendo e sentem que não podem fazer nada. Como se tudo fosse mais forte que elas, daí o sentimento que vem junto é a desesperança. Não posso fazer nada, quero ir embora.
HELIO DELIBERADOR
As pessoas ficam mais tensas com a eleição, isso está acentuado. É uma carga emocional grande. Se acentua na medida em que há uma polarização muito forte e tudo funciona pela paixão e não pela razão. Aumenta a ansiedade e um processo de uma adesão mais emocional. Não há muita escuta, o que dificulta um processo mais racional, de análise das propostas e de ver quem seria a melhor solução para as grandes questões do Brasil. Há um desejo meio contraditório de renovação dos quadros nacionais.
 
Muitas pessoas relatam desgastes em relações familiares e com amigos por conta de divergências políticas. Passada a eleição, é possível refazer as relações? Ou o que vivemos hoje está deixando cicatrizes mais profundas? 
IVAN ESTEVÃO 
Não dá para generalizar, mas esse tipo de circunstância não é incomum. Na adolescência encontramos muitas circunstâncias assim. Se há uma situação em que as regras estão sendo postas em suspenso e produzem essa divergência, vai haver um rearranjo, uma certa cristalização, não vai durar pra sempre. Nesse rearranjo, é possível que certas famílias se rearranjem de um jeito onde não necessariamente o pai ou os filhos mudem de opinião política, mas onde se cria um universo de socialização possível. O que acontece nas famílias o tempo inteiro é que as relações são ambivalentes, ambíguas, pode-se dizer que uma mãe ame incondicionalmente seu filho mas a experiência mostra que não é isso, há amor e ódio. Aliás, outro efeito colateral é o surgimento dos ódios. É um dos afetos produzidos pela certeza. A certeza me garante uma certa unidade do que eu sou; o ódio produz esse afastamento do outro que me invade, que desmonta minha unidade. É bem possível que em várias famílias você tenha um campo já cristalizado em que o ódio se ameniza. Isso acontece independentemente do momento político. A gente já viu famílias com divergências políticas, de trabalho, de gênero, de sexualidade, o filho gay que é mandando embora. No filho gay, aparece muito da ambivalência, não é que o pai ou a mãe deixaram de amar aquele filho. no entanto se torna insuportável que seja assim. Nada impede que essas coisas sejam restabelecidas.
ÂNGELA SOLIGO
Quando as divergências se tratam de visões da política, diferenças partidárias, as rupturas não são nem rupturas, são ranhuras nas relações familiares, não são profundas e são recuperadas com o tempo. Há diferenças que se colocam hoje que estão mais profundas, que têm a ver com uma visão de humanidade, de direitos em relação à integridade dessa humanidade. Então, por exemplo, se você tem um parente que defende o extermínio de pessoas e que, passado esse vulcão eleitoral, ele continua defendo isso, acreditando nisso, você vai conseguir conviver com ele? Então há ranhuras que você consegue reconstruir, mas há coisas que não serão fáceis. Tem coisas que tocam na humanidade e que acreditamos ser direito nosso e do outro como seres humanos. Isso ficou evidente agora, estamos diante de um novo fascismo e isso produz rupturas difíceis de reconstruir. Teremos de fazer um empenho para trazer essas pessoas para uma racionalidade humana.
HELIO DELIBERADOR
Acho que está sim deixando cicatrizes mais profundas que fazem com que haja rupturas mais profundas em relações familiares por razões políticas. Está muito polarizado e, de cada lado, são ditas coisas muito ofensivas e isso deixa marcas mais profundas. Assim, fica mais difícil reatar depois.
 
Muitas pessoas estão relatando uma sensação de medo pelo futuro, ou do que pode acontecer se esse ou aquele outro candidato entrar. Como este tipo de medo, não de algo localizado, mas de uma conjuntura mais ampla, afeta as pessoas?
IVAN ESTEVÃO 
O medo vem da mesma sequência. Se tem uma alteração de toda uma série de regras, de como funciona a democracia, você encontra argumento para sustentar qualquer posição. Tem coisas que não dava para imaginar antes: um cara como o [Marcelo] Odebrecht ficar dois anos preso é realmente impressionante. Algo aí mudou de fato. A gente está sempre atrás de produzir sentido, regra, que amenize a angústia de ter que lidar com a contingência. Nessa circunstância, tudo começa a desmontar e o que vem é angústia e medo. Quando tem um efeito com esse, o que surge é um vazio, os pontos aos quais a gente se liga já não servem mais para que a gente possa pensar a realidade. O que vem então é da ordem da fantasia. Em geral, as fantasias são paranoicas, assustadoras, que dizem respeito à nossa própria agressividade e à agressividade alheia. E não importa o lado. Em 2002, dizia-se sobre o PT que iam invadir sua casa. O medo é um jeito de tentar estabelecer um ponto ao qual eu me fio para tentar amenizar de alguma forma a angústia. A hora em que determino qual é o objeto, o que me causa medo, de alguma forma tenho controle sobre ele. Isso ameniza a angústia. Quando não sei o que vem pela frente é angústia, pavor, terror, pânico.
ÂNGELA SOLIGO
Este é um medo concreto, real. Ele tem história. Quando as pessoas falam que têm medo elas se reportam a alguma coisa, mesmo que seja uma informação descabida. Quando se fala em medo que o país vire uma Venezuela, as pessoas se apoiam em uma ideia do que acontece naquele país. Mesmo que o PT tenha ficado 15 anos no poder já e o Brasil não tenha virado uma Venezuela , a que esse medo se relaciona? Se relaciona mais a uma imagem do que a uma realidade. Por outro lado, tem o outro medo que é de um discurso excludente, sectarista, dirigido a grupos sociais como negros, mulheres e homossexuais, que traz de volta a ideia de ditadura, e ele é apavorante.
HELIO DELIBERADOR
Isso leva a um processo de fragilização das pessoas, você funcionar por medo é muito complicado. De fato, acho que há certos medos que podemos crescer e a gente ter processos que foram muito negativos para a sociedade brasileira. [Era a época] quando a política estava associada ao medo, porque isso significa a ruptura dos processos democráticos,. Isso não é um sentimento que devia mover as pessoas, mas está acontecendo. Tem um certo sentimento envolvendo o medo nessa luta de opostos que será o enfrentamento do segundo turno em muitos espaços.
Fonte: Nexo Jornal
Por: Camilo Rocha
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Nos EUA um negro era linchado pelo boato de flertar com uma branca. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas.

Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: SOCIETY)
Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY – Tags: SOCIETY)

Uniformes nazistas confiscados pela polícia de Berlim

 Filósofo explica retorno de políticas fascistas nos Estados Unidos

Jason Stanley, professor na Universidade de Yale e autor de ‘How Fascism Works’, mostra como identificar o fascismo atual.

A reportagem é de Lúcia Guimarães, publicada por O Estado de S. Paulo, 30-06-2018.

Uma nova pesquisa revelou que 8 em 10 americanos temem pela democracia no país e dois terços acreditam que o sistema democrático está enfraquecido. A pesquisa foi encomendada por um grupo bipartidário, o Democracy Project, que envolve o ex-presidente George W. Bush e o ex-vice presidente Joe Biden. A mais longa campanha presidencial da história dos Estados Unidos, que começou em 2015, reintroduziu no discurso político americano palavras que muitos acreditavam pertencer ao passado. Especialmente duas palavras carregadas de temor histórico, fascismo e nazismo.

Mas o triste retorno não se deveu apenas à vitimização desonesta de tragédias históricas, como usar as palavras para xingar qualquer pessoa não identificada com a esquerda.

Simpatizantes do fascismo e do nazismo não foram erradicados nos EUA. A diferença, na eleição de 2016, é que eles deram apoio aberto a um candidato e passaram a ter mais visibilidade em comícios e na mídia digital de direita, inclusive no site do então futuro alto assessor presidencial Steve Bannon. E o candidato republicano não se indignava com o apoio. Republicanos moderados e democratas liberais tentaram ver neste súbito protagonismo de extremistas antes marginalizados uma anomalia passageira. Afinal, como disse o ex-diretor do FBI James Comey, a sem precedentes interferência russa na eleição a favor do ex-apresentador de O Aprendiz podia ser investigada sem alarde porque nem ele, nem boa parte dos observadores políticos imaginavam que Hillary Clinton não seria eleita.

Mas, mesmo antes de começar a campanha presidencial, a semente do renovado namoro com o fascismo foi plantada pelo birtherismo, teoria conspiratória segundo a qual o primeiro presidente negro do país não teria nascido no Havaí e sim no Quênia. Em março de 2011, Donald Trump disse à rede ABC que estava pensando em se candidatar e, sim, era preciso duvidar que Obama era cidadão americano, uma acusação que manteve acesa até, sem a menor sinceridade, renunciar a ela dois meses antes de ser eleito.

O birtherismo chamou atenção do filósofo e professor da Universidade de Yale Jason Stanley, um filho de refugiados da 2.ª Guerra e neto de Ilse Stanley, a atriz judia alemã que salvou centenas de judeus posando como oficial nazista em campos de concentração e narrou suas memórias em The Unforgotten, publicado em 1957. Jason Stanley lançou, no final de 2016, o elogiado How Propaganda Works (Como Funciona a Propaganda), um livro sobre a fragilidade das democracias sob a difusão de propaganda.

Em setembro, sai nos Estados Unidos How Fascism Works: The Politics of Us and Them (Como Funciona o Fascismo: A Política de Nós e Eles), a nova obra do filósofo. O livro oferece contexto e referências históricas, mas não é uma história do fascismo, é um guia de identificação de políticas fascistas no mundo contemporâneo. Numa entrevista exclusiva ao Aliás, Jason Stanley refletiu sobre o peso da palavra fascismo. Ela teria perdido o impacto? “Não”, responde resoluto. “Era a palavra apropriada em 2016. É possível ser fascista, como já aconteceu na Inglaterra, na década de 1930, e não se engajar em crimes.” O autor lembra que a origem italiana da palavra (fascio, feixe, ajuntamento) faz com que seja evitada por nacionalistas brancos, os neofascistas americanos.

Apesar do mea culpa coletivo pela complacência com o autoritarismo anunciado na campanha, o professor Stanley cobra mais sobriedade dos jornalistas. “Veja a semana que passou, quanto tempo foi dedicado à jaqueta da primeira dama, que dizia ‘Eu não me importo e você?’ Alguém notou o plano de cortar o programa de nutrição que atende a 12% da população? Os jornalistas aderiram a esta política simbólica preferida dos dependentes químicos da indignação,” denuncia.

Stanley cita Hungria, Polônia, Turquia e Rússia como exemplos de países onde políticas fascistas têm sucesso pela via eleitoral. Assim como no slogan da campanha americana de 2016, Faça a América Grande de Novo, que romantiza o país dos anos 1950, um recurso crucial da política fascista é promover a volta ao passado que não aconteceu. “É o passado mítico, glorioso”, explica. “Daí vem o outro ingrediente importante do fascismo que é a oposição à ciência e a uma educação pública liberal. A ciência e a educação ampla desmentem o passado fictício. A escola pública é inimiga, coloca pessoas de grupos e classes diferentes em contato e, se você interage com o outro, tem menos chances de considerá-lo uma ameaça.”

Como explicar a devoção cultista do eleitor do atual presidente diante de políticas como as que cortam acesso a assistência médica, benefícios e a guerra comercial que deve provocar alta de preços e desemprego? Afinal, dizia o clichê, na Itália de Benito Mussolini, ao menos os trens estavam sempre no horário. A devoção, afirma Jason Stanley, é racial, ilustrada, segundo ele, por 53% de mulheres brancas que votaram no presidente e mais de 90% de mulheres negras que votaram em Hillary Clinton. Mas, se o patriarcado é um dos elementos do fascismo, como ele explica tanto apoio feminino a Trump? De novo, raça, ele afirma. O patriarca protege o grupo interno da ameaça externa.

No epílogo de How Fascism Works, Stanley responde à possível crítica de que exagera o retrocesso democrático em curso. O problema da normalização é real, ele argumenta, e cita um estudo recente de dois acadêmicos de Yale sobre o “julgamento da normalidade.” Nossa percepção do que é normal depende, além de nossos princípios, do que consideramos estatisticamente normal. “Quando a crueldade se torna mais frequente,” ele diz, como no caso das crianças tomadas dos pais na fronteira, “ela se torna mais aceitável. É um caminho para transformar uma política fascista numa realidade fascista.”

Pergunto ao professor Stanley, que tem alunos entre 18 e 21 anos e dá um curso chamado Propaganda, Ideologia e Democracia, se está otimista com a consciência democrática de seus estudantes. “Não”, dispara. “Há dois anos, minhas turmas estavam perturbadas com a direção da nossa política. Os calouros que entraram este ano não conheceram outro presidente. Não têm memória, parecem achar isso tudo normal.”
Jason Stanley indica como reconhecer um fascista em dez etapas:

Fetiche do passado

A gênese do fascismo está no passado mítico, quando havia pureza étnica, religiosa ou cultural. A mitologia é intencional, para provocar nostalgia pelo que não aconteceu.

Propaganda

Criar um problema, como uma crise de imigração fictícia e unificar um grupo em torno do combate à invasão de estrangeiros.
Anti-intelectualismo. Para erodir o discurso público bem informado, é preciso minar a ciência, a educação liberal, o conhecimento especializado.

Irrealidade

Uma vez que o anti-intelectualismo é bem sucedido, o debate racional é substituído por medo e raiva, o estímulo de um sentimento de perda para o qual é preciso encontrar culpados.

Hierarquia

A natureza impõe hierarquias de domínio que são incompatíveis com a aspiração de igualdade diante da lei que vinha se expandindo sob a democracia liberal.

Vitimização

Aumento de representação de minorias provoca um sentimento de vítima entre maiorias pressionadas a compartilhar poder. O coração do fascismo é lealdade à tribo – étnica, religiosa, cultural.

Lei e ordem

Esse slogan mascara a licença para violar a lei e a ordem. Impunidade de assassinatos policiais, abusos carcerários são vistos como necessários para proteger a sociedade virtuosa.

Ansiedade sexual

Se o demagogo é o pai da nação, qualquer ataque ao patriarcado e à família tradicional é uma ameaça. É preciso sexualizar o outro com fantasias de agressão e “desvio” sexual. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas. Linchamentos de negros no sul dos EUA ocorriam pelo simples boato de que um negro teria tentado flertar com uma mulher branca.

Nós e os outros

É preciso desumanizar segmentos da população, o “outro” como imigrantes latinos, muçulmanos, o que ajuda a justificar o tratamento destes grupos.

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos
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