Contra as mulheres que querem mudar o mundo

O fato de que as mulheres passaram da submissão ao questionamento e a ação na vida pública da América Latina, faz com que a violência seja ainda mais selvagem contra elas.

Contra las mujeres que quieren cambiar el mundo

MADRID — A más de un año del asesinato de Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro, aún no se conoce a sus asesinos. Durante este tiempo, tanta sospechosa desidia en la investigación solo ha alimentado la teoría de que detrás del crimen hay intereses muy poderosos: agentes del Estado, policía militar y hasta el propio presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y uno de sus hijos.

Marielle era un lastre para las aspiraciones del nuevo mandatario brasileño: afrodescendiente nacida en un favela, feminista y anticapitalista, tenía una agenda que consistía en pelear por los derechos de los oprimidos. En marzo de 2018, la mataron por ser una de las voces más persistentes en denunciar a grupos paramilitares que operan como crimen organizado en las favelas de Río. No le perdonaron querer cambiar la política desde adentro.

Las ejecuciones, amenazas y marginalización contra mujeres y disidencias funcionan como advertencias. El hecho de que las mujeres hayan pasado de la sumisión al cuestionamiento y a la acción en la vida pública de Latinoamérica hace que la violencia sea aún mas salvaje contra ellas. Denunciar, visibilizar y defender esas voces que son un peligro para el statu quo son hoy acciones urgentes y necesarias. Ante el avance de la diversidad, la reacción de quienes están en el poder —estatal o fáctico— se ha tornado cada vez más virulenta.

Es lo que tienen en común el asesinato de Franco, la amenaza y ejecución de defensores de la tierra como Berta Cáceres o el acoso a periodistas como Lydia Cacho, que denuncian crímenes como la trata de personas y confrontan al poder. Son operaciones diseñadas para acallarlas.

La violencia se ha ensañado con los nuevos sujetos políticos —las mujeres, los indígenas y las disidencias sexuales— porque han empezado a disputar y ocupar cuotas de poder para representar los intereses de sus comunidades y ponerlos en el centro de las políticas públicas. Pero quizás, en la política del siglo XXI, las mujeres sean uno de los principales objetivos de esta brutalidad.

Si Marielle cayó enfrentándose al poder político y militar de su país, la hondureña Berta Cáceres —quien se opuso a la construcción de un proyecto hidroeléctrico en el río Gualcarque— y otros cientos de luchadores medioambientales han sido asesinados en Latinoamérica por poner el cuerpo para alterar los planes de depredación de los grandes intereses económicos. Pese a la falta de protección de sus gobiernos, aún resisten mujeres como la campesina peruana Máxima Acuña, quien sigue defendiendo las lagunas del avance del proyecto minero Conga, que la intimida y ataca.

En el periodismo, las investigaciones de Cacho han señalado directamente a altos mandos políticos mexicanos en una red de trata de personas. Y eso no se lo perdonan. Tampoco que sea una mujer. Al poco tiempo de publicar sus investigaciones, Cacho fue detenida arbitrariamente, torturada y sus derechos, violados, según condenó la ONU. Eso no impidió que este año, entraran a su casa para saquearla y matar a sus perros.

Las formas de intimidar mujeres activistas son muy específicas, de ahí que tantos ataques a la libertad de expresión y asesinatos políticos sean a la vez feminicidios y casos de violencia de género. Durante las movilizaciones en Chile, se hicieron públicas decenas de casos de abusos y violación sexual a mujeres por parte de carabineros y militares.

El acoso es físico pero también político, laboral y económico; aquellas que confrontan a las fuerzas hegemónicas se arriesgan al desprestigio constante a través de las redes sociales, así como a intentos de silenciamiento que promueven los círculos machistas y el veto en sus profesiones, más aún si ostentan cargos públicos. Lo hemos visto con mandatarias como la brasileña Dilma Rousseff, destituida en un proceso muy cuestionado en 2016, pero ocurre en todos los sectores y escalafones. La última agredida por una turba afín a los ultraderechistas que han tomado el poder en Bolivia fue una alcaldesa del Movimiento al Socialismo (MAS), Patricia Arce, quien fue rapada y embadurnada de pintura roja antes de ser arrastrada por las calles.

La legisladora más joven de la historia de la Argentina, la recién electa Ofelia Fernández (de 19 años), una de las “pibas” artífices de la Marea Verde por el aborto legal, sufre hoy los embates de un sector de la prensa que ha lanzando contra ella bulos que involucran incluso a su madre. “Qué miedo les da una pibita”, respondió en sus redes.

Se ha declarado la guerra a esta nueva energía rebelde que defiende las lagunas, los bosques, la diversidad sexual y los cuerpos de las mujeres. En estas décadas, el activismo femenino ha hecho de Latinoamérica un lugar un poco más progresista y justo: de Argentina a Chile —fueron mujeres las primeras en ocupar el metro en Santiago—, las pibas han liderado una pequeña revolución que consiste en no conformarse.

Esta es la hora en que esas otras, otros y otres se levanten también para repensar el poder. Se trata de imaginar otras alternativas de movilización, de participación y de gobierno.

Quizás una solución sería forjar, como dice la académica Rita Segato, una “politicidad en clave femenina”. Ejemplo de ello es el flamante Parlamento de Mujeres en Bolivia, un espacio autónomo para la reflexión y la búsqueda de soluciones democráticas, promovido por el colectivo Mujeres Creando, en plena ola de violencia institucional y en la zozobra de la crisis social y política boliviana. Esos espacios de debate brotan y se multiplican también de Santiago a Quito, de Río de Janeiro a Puerto Príncipe, de Ciudad de México a Lima. Y ya corren llamamientos a la creación de un gran proyecto de organización global entre mujeres y disidencias, una especie de Internacional Feminista que luche por frenar el avance de la ultraderecha.

No sabemos si es la solución a tantas amenazas a las mujeres que le hablan de frente al poder y lo cuestionan y desnudan, pero es un primer paso esperanzador para cambiar de una política de unos cuantos a una de todos los ciudadanos.

Colégio adventista é acusado de aplicar prova com conteúdo homofóbico

O livro “De bem com você”, de Sueli Nunes Ferreira, foi recomendado pelo professor da matéria. O conteúdo explica como a criança pode se tornar  homosexual , como deve ser evitado e que existe cura gay…

Reprodução / Instagram   Questionário com 50 perguntas incluíam questões homofóbicas. Parentes demonstraram revolta diante da proposta pedagógica.

Colégio adventista é acusado de aplicar prova com conteúdo homofóbico

A Escola Adventistas Belém, localizada no bairro da Marambaia, em Belém, no Pará, está sendo acusada dehomofobiapor familiares de uma aluna do 9º. Aprovade língua portuguesa aplicada na segunda (18), continha questões sobre como evitar a homossexualidade; se o indivíduo nasce ou se torna homossexual e se a bíblia condena a relação homoafetiva estavam entre as 50 perguntas do questionário.

O irmão de umaestudantede 14 anos, compartilhou as imagens da prova em sua conta do Instagram. Em entrevista ao G1, Herisson Lopes, de 26 anos, disse que a irmã se negou a responder as perguntas e que ficou indignada com o teor das questões.

O livro “De bem com você”, de Sueli Nunes Ferreira, foi recomendado pelo professor da matéria. O conteúdo explica como a criança pode se tornarhomosexual, como deve ser evitado e que existe cura gay, segundo informou Herisson ao G1. “Eu não consigo achar conveniente esse tipo de ensinamento para uma turma, principalmente a quem está prestes a fazer seu processo seletivo”.

A direção pedagógica da instituição disse que a família daalunadesconhece o método utilizado pelo professor em sala de aula. A escola alegou ainda que os professores são independentes para tratar assuntos diversos em sala de aula.

“Eu fico pensando como esse tipo de ensinamento para adolescentes, como a minha irmã, que estão em fase de construção, podem torná-loshomofóbicos. Não podemos esquecer que o Brasil é o país onde mais se mata homossexuais. Uma escola repassando esse tipo de coisa propaga a ideia. Isso não pode ficar impune”, disse Herrisson ao G1.

As questões contidas no questionário tinham como intuito colher as diversas opiniões e sentimentos sobre a temática em estudo e davam a cada estudante a oportunidade de expressar livremente sua opinião, segundo a nota emitida pelo colégio.

Criminalização da homofobia

O Supremo Tribunal Federal (STF) definiu em junho que ahomofobiae atransfobiapassariam a ser crimes no Brasil. Os ministros consideraram que preconceito com homossexuais e transsexuais devem ser enquadrados como crime de racismo.

A pena para quem discriminar em função daorientaçãosexual é de um a três anos, além de multa. Se houver divulgação de conteúdo preconceituoso em redes sociais, a pena é de dois a cinco anos, além de multa.

Fonte: iG Último Segundo

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O “narcisismo maligno” de Trump está se deteriorando

Lance Dodes, professor de psiquiatria de Harvard e colaborador do libro “El caso peligroso de Donald Trump” elaborado por 27 especialistas em saúde mental, em 2017, alerta sobre o perigo “real e presente” do presidente que padece de “narcisismo maligno”, disse, esta semana, que a condição de Trump está se deteriorando.

Olhar Digital
Trump se diz o eleito

Em busca da reeleição, Trump amplia crueldade e messianismo de sua figura política

Mais que "só" um ódio contra migrantes, a crueldade do presidente americano acompanha e nutre o desejo punitivo histórico dos conservadores estadunidenses

A estonteante tormenta de insultos, ataques, mentiras e contradições que marcam cada dia sob o regime de Donald Trump está chegando outra vez a níveis em que vários analistas e observadores se preocupam pela saúde mental do presidente, e ao mesmo tempo se assombram pelo grau de crueldade nas políticas impulsionadas por este governo.

Ao longo desta semana, o presidente provocou uma crise diplomática com outro país aliado, fez declarações antissemitas ao atacar opositores aos quais acusou de antissemitas, olhou para o céu e proclamou “sou o eleito” e citou uma mensagem de ultradireitista que afirmava que ele era algo assim como o Messias.

E, como costuma fazer, o presidente se contradisse em vários temas, admitindo que seu governo está buscando promover medidas de estímulo econômico ao mesmo tempo que proclamou que a economia nunca esteve melhor na história do país que sob o seu comando, e por outro lado afirmou que está interessado em medidas para controlar as armas só para anunciar o contrário pouco depois, entre outras coisas.

Enquanto comentava sobre sua guerra comercial contra a China, entre jornalistas na quarta-feira, Trump insistiu em que só estava fazendo o que presidentes anteriores deveriam ter feito há muito tempo, e afirmou “alguém tinha que fazer isso”  e olhando para o céu, concluiu – supõem-se que de brincadeira -: “Eu sou o eleito”.

Pouco antes, o presidente já havia citado em um tuíte a um ultradireitista e promotor de teorias de conspiração que afirmava que os israelitas pensam que ele é “a segunda chegada de Deus” (os judeus não compartilham esse conceito teológico), “como se fosse o Rei de Israel”.

Por certo, o fato de Trump citar isso em um tuíte, nutriu especulações de que o presidente não só acredita no que diz de si mesmo – o melhor, o maior, o mais presidencial de todos os presidentes – mas inclusive que é algum enviado de Deus. 

De fato, alguns setores cristãos ultraconservadores expressam que Trump, mesmo que talvez não seja Deus, foi sim divinamente escolhido para resgatar os Estados Unidos, e que se opor a ele seria igual a repudiar a Deus.

Enquanto isso, em assuntos mais terrenos, depois de provocar uma crise diplomática com outro país aliado nesta semana, nessa ocasião a Dinamarca, porque se sentiu ofendido pela resposta negativa desse governo em abordar uma possível aquisição da Groenlândia – uma noção que ele sozinho inventou e que quase todos pensavam no início que fosse uma brincadeira – mas acontece que a ideia não foi algo novo. Um ex alto funcionário da Casa Branca revelou ao New York Times que Trump havia – diz que brincando- falado em 2018 sobre trocar Porto Rico – que desprezou abertamente – pela Groenlândia.

A ideia foi bem recebida agora por alguns porto-riquenhos que meio de brincadeira, disseram que seria maravilhoso desfazer-se de sua relação subordinada com os Estados Unidos, e alguns até se batizaram de “Vikings caribenhos”.

Crueldade 

Falando em trocar países morenos por brancos, o regime de Trump continuou defendendo suas novas iniciativas anti-imigrantes, sobretudo a de buscar deter de maneira indefinida os menores de idade. Isto provocou uma série de denúncias de seções editoriais (Los Angeles Times, Chicago Tribune), defensores de direitos civis e outros: “Parece não haver limite à crueldade que Donald Trump e seu governo estão dispostos a exibir e cobrar quando se trata de imigrantes e solicitantes de asilo da América Latina”, escreveu o colunista do New York Times Charles Blow.

Mas este observador e outros assinalam que isto se traduz em mais que só um ódio contra migrantes. Blow escreve que a crueldade de Trump acompanha e nutre o desejo punitivo histórico dos conservadores estadunidenses. “Este insaciável desejo de infligir dor tem alvos particulares: mulheres…, minorias raciais, pessoas LGBTQ e minorías religiosas neste país, ou seja, os castigos estão dirigidos a qualquer que não seja parte do, ou que o apoie o, patriarcado supremacista branco”.

Loucura?

Com esta combinação de autoelogio com tinturas messiânicas, e a “defesa” de seu Estados Unidos contra a “invasão” dos “outros”, se renova o debate sobre se o presidente é um jogador político brilhante que é mestre em manipular as alavancas do poder para seu próprio benefício e os interesses que o apoiam, ou se é alguém que sempre enganou a todos e que no fundo não tem a mínima ideia de como governar, a não ser por malcriação e autopromoção.

Trump “perdeu a capacidade de diferenciar entre ele e o país, entre suas necessidades psicológicas e os interesses do país. Opor-se a ele é ser “inimigo do povo”, adverte a colunista Jennifer Rubin do Washington Post.

Outros insistem em que o que ele está manifestando é um problema mental sério.

O doutor Lance Dodes, ex-professor assistente de psiquiatria na Universidade de Harvard e colaborador do libro “El caso peligroso de Donald Trump” elaborado por 27 especialistas em saúde mental, em 2017, alertando sobre o perigo “real e presente” de um presidente que padece do que alguns diagnosticaram como “narcisismo maligno”, disse esta semana que a condição de Trump está se deteriorando.

Afirmou em entrevista à MSNBC que o presidente tem “uma necessidade fundamental de ser todo poderoso e não pode aguentar nada que o desafie. Não pode aguentar nada que esteja em desacordo com ele, e cada vez que alguém o desafia, se torna mais louco, mais paranoico, e potencialmente mais violento”. Concluiu: “pensa de si mesmo como um ditador, e tudo se trata dele, e nada mais importa”.

O projeto Duty to Warn criado por especialistas em saúde mental quando Trump assumiu o poder para advertir sobre seu estado psicótico e a ameaça para o país, indicou há alguns dias que seus comentários desta semana são parte de seu “narcisismo maligno – o que está no fundo da inumanidade mais viciosa da história. Sociopatia, paranoia e sadismo…vemos algo disso agora, logo veremos mais”.

ONU: “Crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio”

“Palavras matam assim como balas. O Holocausto não começou com as câmeras de gás mas muito antes com discurso de ódio. Com a subida de extremistas, em toda a parte, nota-se um número crescente de grupos neonazistas e neofascistas”.

 

“Temos de lembrar que crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio”

O Conselheiro Especial para a Prevenção do Genocídio, Adama Dieng, disse que “todos temos de lembrar que crimes de ódio são precedidos por discurso de ódio.”

Adama Dieng foi o autor da Estratégia e Plano de Ação das Nações Unidas contra o Discurso de Ódio, lançada este mês em Nova Iorque.

História

Em entrevista à ONU News, o representante lembrou vários exemplos históricos de violações de direitos humanos que começaram com palavras contra grupos étnicos ou religiosos.

O representante disse que “todos têm de lembrar que o genocídio dos tutsis em Ruanda começou com discurso de ódio.” Ele acrescentou que “o Holocausto não começou com as câmeras de gás, mas muito antes, com discurso de ódio e que “o que é observado em Mianmar contra a população rohingya também começou com discurso de ódio.”

Atualidade

Na atualidade, Dieng vê um aumento do extremismo no mundo e defende que é necessário combater este tipo de incitação.

O enviado disse que “o que é visto pelo mundo, com a subida de extremistas, seja na Europa, na Ásia, em toda a parte, quando se nota um número crescente de grupos neonazistas, grupos neofascistas, e quando é observada a forma como os migrantes e refugiados estão sendo vilificados, é preciso fazer todos os esforços para abordar este discurso de ódio.”

Combate

Dieng diz que deve ser lembrado que palavras matam. Segundo ele, “palavras matam assim como balas.”

Por essa razão, o conselheiro defende que sejam feitos todos os esforços para investir em educação e na juventude “para que a próxima geração entenda a importância da vida em conjunto.

Para o alto funcionário da ONU, é necessário “fazer todos os esforços para que ataques, como aquele no Sri Lanka, quando igrejas foram atacadas, na Nova Zelândia, em Pittsburgh, tudo tenha de parar.”

Para isso, Adieng sugere “um investimento em mobilizar a juventude, usar o verbo para que se torne uma ferramenta para a paz, para o amor, para aumentar a coesão social e a harmonia no mundo, em vez de ser uma ferramenta para continuar a cometer genocídio e crimes contra a humanidade.”

Estratégia

A Estratégia e Plano de Ação das Nações Unidas contra o Discurso de Ódio foi lançada este mês pelo secretário-geral da organização, António Guterres.

No lançamento, o chefe da ONU considera que esse ato de comunicação “é um ataque direto” aos valores centrais de tolerância, da inclusão e do respeito pelos direitos humanos e pela dignidade humana.

O secretário-geral afirmou também que as Nações Unidas, os governos, o setor privado, a academia, a sociedade civil e a comunidade internacional precisam de intensificar esforços.

Fonte:  ONU
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Trump discriminador e seus estereótipos com judeus, negros e portorriquenhos

Em se tratando de discriminação, Trump brinca com fogo como nenhum presidente em um século. Mantém a estratégia política de nós contra eles que caracterizou sua presidência desde o início. No Twitter deixa seus assessores de mãos atadas – incapazes ou indispostos – para defendê-lo.

El presidente Trump niega ritualmente cualquier animadversión o motivación racial. “Soy la persona menos racista que hayas conocido”, ha dicho más de una vez. Erin Schaff/The New York Times

Trump aviva las llamas del fuego racial

WASHINGTON—El presidente estadounidense Donald Trump despertó la mañana del domingo, miró hacia la nación que lidera, vio las astillas secas de las relaciones raciales y decidió arrojar una cerilla encendida. No era la primera vez que lo hacía y no parece que vaya a ser la última. Tiene una caja bien grande de fósforos y un suministro disponible de querosene.

A muchos les sorprendió su arenga de Twitter que incitaba a las congresistas demócratas de color a “volver”al país del que habían venido, aunque la mayoría de ellas en realidad habían nacido en Estados Unidos. Pero debería haber sorprendido a pocos de los que han visto la forma en que ha gobernado un país multicultural y multirracial en los últimos dos años y medio.

Cuando se trata de la raza, Trump juega con fuego como no lo ha hecho ningún presidente en un siglo.Aunque otros de sus antecesores en la Casa Blanca en ocasiones se acercaron o incluso cruzaron la línea al encontrar modos de apelar a los resentimientos de los estadounidenses blancos de manera sutil y no tan sutil, ninguno en la época moderna ha atizado las llamas de manera tan abierta, implacable e incluso entusiasta como Donald Trump.

Su ataque a lascongresistas demócratassucedió el mismo día que su administración amenazaba con redadas masivas a los inmigrantes que viven en el país de manera ilegal. Y fue apenas días después de que convocara a la Casa Blanca aalgunas de las voces más incendiarias de la extrema derechaen Internet y de que juró que iba a encontrar otro modode contar a los ciudadanos del país de manera separada de los no-ciudadanos, a pesar de que una decisión de la Corte Suprema le impidió añadir una pregunta al censo que se realiza cada diez años.

Su suposición de que las demócratas de la cámara de representantes deben haber nacido en otro país —o de que no pertenecen a Estados Unidos—es coherente con la estrategia política de nosotros-contra-ellos que ha estado en el corazón de la presidencia de Trump desde el inicio.En el camino a la elección del próximo año, parece estar trazando una línea profunda entre el país blanco, nacido en los Estados Unidos de su memoria, y la nación étnicamente diversa y con una población crecientemente nacida en el exterior que preside, desafiando así a los votantes en 2020 a declarar en qué lado de la línea se encuentran.

“De muchas formas, esta es la clase más insidiosa de demagogia racial”, dijo Douglas A. Blackmon, autor deSlavery by Another Name, una historia ganadora del Pulitzer sobre la servidumbre racial en Estados Unidos entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.

“El presidente ha pasado de invocar las obvias calumnias raciales de hace 50 años, clichés como los de los barrios negros ‘en llamas’, y ahora invoca la mentalidad de supremacía blanca de principios de 1900, cuando cualquiera que no pareciera blanco podía ser calificado como indeseable en Estados Unidos”.

Trump formalmente niega cualquier motivación o animadversión racial. Su lucha contra la inmigración ilegal, dice, es para asegurar la frontera y proteger al país. A menudo se jacta de que el desempleo entre hispanos y afroamericanos ha alcanzado récords bajos. La semana pasada le agradeció aRobert L. Johnson, el fundador de Black Entertainment Television, por reconocer su administración de la economía.

“Soy lapersona menos racistaque han conocido”, ha dicho más de una vez. 

Pero no se esmera en evitar la apariencia de que sí lo es y su seguidilla de publicaciones en Twitter del domingo dejó a sus asesores atados de manos —incapaces o indispuestos— para defenderlo. Ninguno de los seis voceros de la Casa Blanca o de su campaña respondieron en un inicio a las solicitudes de declaraciones.

Solo uno de los funcionarios de su gobierno que ya tenía previsto aparecer en los programas de conversación del domingo, Mark Morgan, el comisionado en funciones de Aduanas y Protección Fronteriza, dejó en claro que no estaba dispuesto a formar parte del asunto.“Van a tener que preguntarle al presidente qué quiere decir con esos tuits en particular”, dijo enFace the Nationde CBS.

Los congresistas republicanos en general no acudieron a ponerse del lado del presidente el domingo ni tampoco se aprestaron a denunciarlo.Aunque muchos republicanos se sientan profundamente incómodos con lapolítica empapada de racismode Trump, les preocupa ofender a los votantes de base que vitorean al presidente como alguien que dice la verdad en la tiranía de la corrección política. 

Solo por la noche Trump respondió al furor, al decir que los demócratas estaban defendiendo a colegas que “hablan mal de nuestro país” y “cuando se les confronta” llaman a sus adversarios “RACISTAS”.

Entones, Tim Murtaugh, un vocero de campaña de Trump, respondió al pedido de declaraciones y dijo: “El presidente señaló que muchos demócratas dicen cosas terribles sobre este país, que en realidad es la nación más grandiosa de la Tierra”. Murtaugh no explicó por qué Trump le dijo a las congresistas nacidas en Estados Unidos que “volvieran” a países de los que no eran.

Otros presidentes han jugado a la política racial o se han regodeado en los estereotipos.Las grabaciones secretas de Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon muestran que a puerta cerrada ambos hacían comentarios virulentos y racistas.La estrategia de Nixon en el sur se dice que estaba dirigida a los blancos desencantados.

A Ronald Reagan se le acusó de hacer referencias racistas en código al referirse tanto a las “reinas del bienestar”. George Bush y sus seguidores insistieron en el caso de un asesino afroamericano que estaba de licencia de una prisión llamadoWillie Horton. A Bill Clinton se le acusó de hacer una jugada racial al criticar a una estrella negra del hip-hop.

Pero incluso hace una generación había límites y la mayoría de los presidentes predicaron la unión racial por encima de la división. Johnson, por supuesto, pasó la legislación de derechos civiles más radical de la historia de Estados Unidos. Bush firmó una ley de derechos civiles y denunció aDavid Duke, el líder del Ku Klux Klan, cuando postuló a la gobernación de Louisiana como republicano. Su hijo, George W. Bush, puso énfasis en visitar una mezquita días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 para mostrar que Estados Unidos no estaba en guerra con los musulmanes. Barack Obama invitó a una “cumbre de cerveza” a un profesor afroamericano de Harvard y al policía blanco que lo arrestó por error.

La historia de Trump en asuntos raciales ha quedado bien documentada desde sus días de desarrollador inmobiliario, cuando llegó a un acuerdo con el departamento de Justicia en torno a una demanda por discriminación al rentar departamentos, hasta la agitación pública que causó durante el caso de los Central Park Five en Nueva York. Jack O’Donnell, el expresidente del Casino y Hotel Plaza Trump en Atlantic City, después escribió que Trump abiertamente desprestigiaba a otros según su raza al quejarse, por ejemplo, de que no quería que hombres negros administraran su dinero.

“Trump no solo ha sido siempre un racista, y cualquiera a su alrededor que lo niegue está mintiendo”, dijo O’Donnell el domingo. “Donald Trump hace comentarios racistas todo el tiempo. Una vez que lo conoces, dice lo que piensa sobre la raza de manera muy abierta”.

Dijo que Trump traficaba regularmente con los estereotipos raciales: los judíos son buenos con el dinero, los negros son holgazanes, los puertorriqueños se visten mal. “La gente blanca son los estadounidenses para Trump, todos los demás son de otro lado”, dijo O’Donnell. “Simplemente niega la realidad de cómo inmigramos todos a Estados Unidos”.

Trump impulsó su camino a la Casa Blanca en parte al promover la falsa teoría de conspiración de que Obama había nacido en África, no en Hawaii. Abrió su postulación presidencial en 2015 con un ataque a los “violadores mexicanos” que cruzaban la frontera (aunque “algunos, asumo, son buenas personas”) y después llamó aprohibir a todos los musulmanesel ingreso a Estados Unidos. Dijo queun juez nacido en Estados Unidos de ascendencia mexicanano sería justo con él debido a su origen étnico.

Como presidente, se ha quejado en reuniones que ahora son públicas de que los inmigrantes haitianos “todos tienen SIDA” y de que los visitantes africanos nunca“volverían a sus chozas”. Ha desprecado a Haití y a algunos países africanos con una vulgaridad y dijo que en lugar de inmigrantes procedentes de allí, Estados Unidos debería aceptar más de Noruega. Dijo que había “muy buenas personas en ambos lados” refiriéndose a una manifestación para salvar un monumento confederado que se volvió mortal en Charlottesville, Virginia, aunque también condenó a los neonazis allí.

Insiste en que solo dice lo que otros creen pero tienen miedo de expresar. Y cada vez que las llamas rugen, Trump agrega un poquito más de combustible a la hoguera. Puede que el fuego esté caliente, pero así es como le gusta.

Por: Peter Baker
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Os Estados Unidos cheira a podre por ter um presidente racista

Trump é racista. É um problema de caráter a que se soma o sexismo e a xenofobia. “Resumindo, o racismo é malévolo porque sua lógica de fundo é o genocídio”. A boca que desdenha nem sempre está conectada com a mão que destrói, mas compartem o mesmo espírito e desejo de causar dano.

En Estados Unidos huele a podrido y es por un presidente racista

Es desesperante ser tan repetitivo y seguir señalando que Donald Trump es racista, pero alguien tiene que hacerlo. Es necesario porque se trata de un problema fundamental de carácter, que arruina y determina muchos otros rasgos, casi de la misma manera en que lo hacen su sexismo y su xenofobia.

El sábado, Trump tuiteó que el distrito del representante Elijah Cummings era “un caos terrible, infestado de ratas y roedores”, un “lugar muy peligroso y sucio”; además afirmó que “ningún ser humano querría vivir ahí”. Cummings es de raza negra, como la mayoría de las personas que viven en su distrito.

El hecho de que utilice el verbo “infestar” revela en gran medida sus percepciones, pues al parecer solo lo aplica a problemas que involucran a personas negras y de tez morena. Criticó las “áreas infestadas de ébola en África”. Dijo que el distrito de Atlanta del congresista John Lewis está “infestado de delincuentes” y le recomendó concentrarse en “los barrios pobres de Estados Unidos infestados de criminalidad, un tema imperioso”. Comentó que las ciudades santuario son un “concepto infestado de criminalidad y semillero de la delincuencia”. Advirtió que los “inmigrantes no autorizados” vendrán “en bandadas e infestarán nuestro país”. También describió la presencia de miembros de la pandilla MS-13 “en ciertas partes del país” como una “infestación”.

En ninguno de esos casos se refiere a la delincuencia como un fenómeno discreto, sino quevincula inextricablemente la criminalidad con las personas de tez oscura. Los partidarios de la supremacía blanca no siempre consideran a las personas de raza blanca como superhombres; en muchos casos, más bien clasifican a laspersonas que no son de raza blanca como subhumanos.De cualquier manera, el punto es establecer una jerarquía en la que la raza blanca ocupa la posición superior.

Un estudio de los tuits de Trump revela que cuando asocia la criminalidad con grupos de la población, casi siempre se refiere a personas de raza negra o tez morena y a “barrios pobres”, un eufemismo urbano para referirse a vecindarios de gente negra y morena.

Trump no ha perdido ninguna oportunidad para mostrar su postura, desde el caso de los Cinco de Central Park hasta una serie de tuits que publicó en 2013, cuando escribió: “Por desgracia, la impresionante cantidad de delitos violentos que ocurren en nuestras principales ciudades son cometidos por personas negras y morenas —un tema difícil— y debemos hablar de eso”.

Hay que dejar claro que las personas de raza negra no son más propensas a abusar de otros, como tampoco alguien es más propenso a abusar de los opioides solo por ser blanco. Los seres humanos respondemos a nuestro entorno, a nuestras necesidades y deseos, así como a nuestra desesperanza.

Por ejemplo, en Nueva York aumentó mucho la delincuencia en el siglo XIX, cuando casi no había personas de raza negra en la ciudad.De hecho, en 1985, un escritor y cronista prodigioso de la ciudad de Nueva York, Edward Robb Ellis, escribió en The New York Times sobre un ciudadano que se quejaba en 1852 porque “el incremento de la tasa de delincuencia, la violencia y frecuencia de los ataques a ciudadanos comunes y corrientes por la noche en la ciudad, y la… estupidez e ineficacia de la policía son motivo de gran alarma entre el segmento de la ciudadanía que actúa con decencia y respeta la ley”.

Según Ross, el propio Walt Whitman afirmó: “Nueva York es una de las ciudades más plagadas de delitos y más peligrosas de la cristiandad”.

¿Los blancos que vivían en Nueva York en esa época estaban predispuestos racial y patológicamente a la criminalidad? Por supuesto que no. Tampoco lo están las personas de tez negra y morena en la actualidad. Los racistas no consideran en absoluto ese contexto histórico y sociológico.

Lo peor es que no hay nada positivo en el lenguaje que usa Trump. Cuando hay infestaciones, existe justificación para exterminar la plaga.Por algo Martin Luther King Jr. dijo: “En resumidas cuentas, el racismo es malévolo porque su lógica de fondo es el genocidio”. Quizá la boca que desdeña no siempre esté conectada a la mano que destruye, pero sin duda comparten el mismo espíritu y el deseo de causar daño.

Sería fácil exponer fundamentos para un juicio en contra de Trump por motivos de política pública, pero las políticas no están en la naturaleza de la criatura. Más bien, en su naturaleza están la supremacía blanca, el nacionalismo blanco y el patriarcado blanco.

Este hombre es, en esencia, racista, y esa perspectiva está tan fundida con su sentido del mundo que no es capaz de reconocer que es racista. Su instinto es atacar a las personas negras.Para él resulta natural denigrar los lugares en los que viven y los países de sus ancestros.

Está tan convencido de las ideas que defiende la supremacía blanca, que su ideología ya no necesita ninguna etiqueta, según cree. Para él, esta mentira es precisamente la verdad y, si algo está “bien”, no puede ser racista.

Los racistas han operado de esta manera a lo largo de la historia para evitar que los asocien con aquellos que azotaron la piel de los esclavos, con quienes violaron a las mujeres y vendieron a los niños, con quienes soltaron los perros y apuntaron los cañones de agua, o con quienes pusieron las sogas al cuello y les prendieron fuego a las cruces.

Esos que se expresaron, consumidos por el odio y el sadismo, eran los racistas. No los grupos cada vez más grandes que se han tragado y han regurgitado una visión deformada del mundo, una visión adulterada de la historia y que presentan “hechos” supuestamente irrecusables sin contextualización.

Trump es racista. Gritémoslo a voces. Gritémoslo con la profundidad que se merece. Para mí, es el principio y el fin de la lógica que necesito para mantenerme firme en la resistencia.

Por: Charles M. Blow
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O futebol parece ser o último refúgio da virilidade masculina. É como se fosse uma religião. E assim como acontece em comunidades religiosas, a homossexualidade no templo chamado futebol é expressamente rejeitada.

Também o time masculino do Wolfsburg ostenta a faixa de capitão arco-íris

Futebol profissional e seu maior tabu

Para alguns, o futebol parece ser o último refúgio da virilidade masculina. Isso se reflete não só em sexismo, como também na forma que se lida com a homossexualidade. Mas há bons exemplos, como na Alemanha.

A palavra tabu, na sua origem, refere-se à proibição de determinado ato que, uma vez cometido, implica em maldição sobre o indivíduo ou grupo social que o cometeu. O termo propriamente dito, tem sua origem nos idiomas tonganês e maori, como foi registrado pelo explorador inglês James Cook há mais de 200 anos. Naquela época, o conceito de tabu foi associado fortemente à cultura polinésia do Pacífico Sul, mas fato é que tabus existem ou existiram em praticamente todas as sociedades.

No século XXI, um dos maiores tabus que ainda subsiste na sociedade é o da homossexualidade. Nos esportes, e particularmente no futebol, esse tabu continua fortemente arraigado.

Há cinco anos, o alemão Thomas Hitzlsperger foi o primeiro jogador profissional da Bundesliga a assumir publicamente sua condição de homossexual. Na ocasião, já tinha encerrado a sua carreira. O assunto rendeu manchetes nos jornais e inúmeras entrevistas na TV. Afinal, se tratava de um ex-jogador da seleção.

É verdade que a sociedade alemã como um todo fez grandes avanços no quesito de desconstruir o discurso homofóbico e, ao mesmo tempo, combater a descriminação contra pessoas da comunidade LGBT. Constata-se, cada vez mais, que muitos alemães caminham rumo a uma cultura da aceitação dos diferentes.

Entretanto, no esporte e, especificamente no futebol, o tema da homossexualidade continua sendo tratado como tabu. Manifestações homofóbicas nas arquibancadas, cartolas reticentes quanto ao tema e falta de posicionamento claro dos clubes contra homofobia são apenas alguns aspectos que denotam o quanto ainda precisa ser feito no mundo do futebol.

Para alguns, o futebol parece ser o último refúgio da virilidade masculina. Para outros é como se fosse uma religião. E assim como acontece em comunidades religiosas, a homossexualidade no templo chamado futebol é expressamente rejeitada. Pode-se até afirmar que talvez não exista nenhuma outra atividade dominada por homens onde a homossexualidade é tão oprimida e silenciada quanto no futebol.

Thomas Hitzlsperger: ex-jogador da seleção alemã foi o primeiro do país a se declarar homossexual

Gabriele Dietze, professora da Universidade Humboldt de Berlim, em matéria publicada no portal Zeit Online explica que o futebol implementa a construção da masculinidade, além de representar a “corporificação da Nação”. É por esta razão que torcedores, jogadores e dirigentes não hesitam em dizer, especialmente em momentos decisivos de uma competição internacional, que “torcer contra a seleção” é “torcer contra o país”.

É como se os 11 homens em campo representassem valentes guerreiros dispostos a dar o sangue pela pátria. Consequentemente, no futebol não haveria lugar para mulheres nem gays.

De acordo com a pesquisadora, “…a masculinidade só existe enquanto oposição à feminilidade, feminilidade essa que no futebol não é desejável. É por esse motivo que um homem muitas vezes acaba tendo posturas homofóbicas, justamente para se posicionar em relação ao homem efeminado”.

O efeito colateral dessa postura é achar que não se pode comparar o futebol feminino ao masculino por não ser “futebol de verdade”.

Nilla Fischer com a braçadeira de arco-íris: jogadora é ativa na luta contra a homofobia

E por falar em futebol feminino, parece que por aquelas bandas o tema da diversidade é tratado com mais naturalidade. Nos clubes e nas seleções de diversos países que disputam atualmente o Mundial da França, atuam jogadoras que inequivocamente assumiram a sua orientação sexual homoafetiva.

Foi o caso de Nilla Fischer, jogadora da seleção da Suécia que de 2013 a 2018 jogou pelo Wolfsburg, vencendo dois títulos nacionais e um da Champions League. Em 2011, quando ainda vivia na Suécia, Nilla decidiu assumir publicamente a sua homossexualidade numa entrevista a um jornal local.

Desde o seu “outing”, a zagueira de classe mundial vez por outra recebe mensagens de ódio nas redes sociais. Para a veterana jogadora de 34 anos, silenciar e tolerar tanto ódio não é uma opção. Ela passou a se engajar em movimentos pró-LGBT. No ano passado, conseguiu a aprovação da diretoria do Wolfsburg para que as jogadoras do time usassem uma braçadeira com as cores do arco-íris nas partidas do campeonato alemão.

Ao final de uma entrevista dada à TV NDR recentemente, Nilla faz um comovente apelo:

“No Wolfsburg foi dado um primeiro passo, que é apenas um começo. Todos os times do clube agora jogam com a braçadeira do arco-íris. Não podemos esquecer que estamos numa luta contra a homofobia e pela aceitação da homossexualidade. Ainda há muito que fazer no mundo do futebol para acabar com esse tabu”. 

As mulheres, só para variar, mais uma vez numa linha de frente de um bom combate.

Fonte: Deutsche Welle
Por: Gerd Wenzel
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El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, dijo en un evento en Tokio que se había “curado” a sí mismo de la homosexualidad con la ayuda de “mujeres hermosas”.

Duterte hizo estas declaraciones el 30 de mayo durante un discurso dirigido a un público de filipinos.

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Durante el discurso, parte del cual fue compartido con los reporteros más tarde, al parecer también intentó insultar a Antonio Trillanes, senador y detractor prominente de las medidas enérgicas contra el narcotráfico que ha implementado Duterte, al decir que el legislador es homosexual.

En una declaración proporcionada por su vocera el 3 de junio, Trillanes dijo: “Después de que admitió su pasado homosexual, estoy comenzando a tener dudas respecto a la verdadera naturaleza de la aparente obsesión de Duterte con mi persona”.

“También es posible que su faceta de líder autoritario sea solo una fachada”, comentó Trillanes. “Pero no importa, porque ese tipo de comentarios por parte de Duterte muestran la mente pervertida y enferma que tiene”.

En sus tres años como presidente,Dutertese ha hecho de una reputación por sus comentarios controvertidos, que a menudo describe como bromas. Con frecuencia ha hablado de la homosexualidad como un insulto, usándola para describir a los rebeldes comunistas, a los sacerdotes católicos y al exembajador de Estados Unidos en su país.

Sin embargo, Duterte también ha expresado otras opiniones que le dieron el apoyo de activistas filipinos defensores de los derechos de las personas homosexuales. Aunquese oponía al matrimonio igualitario en el pasado, ahora dice que lo apoya.

También ha criticado a la poderosa iglesia católica del país, pues ha dicho que un sacerdote abusó sexualmente de él cuando era adolescente.

La homosexualidad no está prohibida en Filipinas. Los filipinos homosexuales tienen relaciones abiertas y, aunque la iglesia católica desaprueba los matrimonios entre personas del mismo sexo, hay una secta cristiana que los realiza.

Algunos activistas filipinos defensores de los derechos de las personas homosexuales dicen que ya se acostumbraron a los arrebatos públicos de Duterte.

“Los comentarios de Duterte son resbalosos como el mercurio”, dijo Danton Remoto, dirigente de Ladlad, un partido político LGBT del país. “Su opinión depende de su público”.

Sin embargo, Rhadem Camlian Morados, cineasta y activista defensor de los derechos de las personas homosexuales, dijo que esta vez el presidente se pasó de la raya.

“Su broma sobre ser homosexual fue muy contraproducente y degradante, como si se necesitara ‘rezar para acabar con la homosexualidad’ o como si la homosexualidad fuera una enfermedad que debe curarse”, comentó Morados.

La Organización Mundial de la Salud dejó de clasificar la homosexualidad como un trastorno mental hace casi treinta años.

Duterte concluyó el evento de Tokio besando a varias mujeres del público en el escenario, una práctica por la que fue criticado el año pasado.

 Por: Jason Gutierrez e Jennifer Jett
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Rodrigo Duterte: quem é o presidente das Filipinas comparado a BBC

“Sua piada sobre ser homossexual foi muito devesse ser curada”

sobre ser homossexual foi muito contraproducente e degradante, como se fosse nque devesse ser curada”

“A mulher perfeita é a que nunca fala”

“Essa não é a mulher perfeita. Não tem mamas”. Minha primeira reação é de enfado. A segunda de incredulidade: “O que fiz para receber esta mensagem? Por que tenho que ler algo assim, ao mesmo tempo grosseiro e sexista?”.

Pxhere

“La mujer perfecta es la que no habla nunca”

Esta es la historia de una foto y una conversación en un grupo de WhatsApp, y de cómo el machismo campa en ese ámbito privado

Vibra el teléfono sobre el escritorio. Se ilumina la pantalla y surge una notificación en forma de globo contra un fondo de palmeras verdes y aguas cristalinas. Levanto los ojos del libro que estoy leyendo y miro de reojo: de nuevo una foto en el único grupo de WhatsApp donde todos son hombres, en su gran mayoría heterosexuales. Suspiro. “¿Cuánto te apuestas a que es otra foto de una mujer desnuda?”, me digo. Vuelvo a mi lectura.

Vibra de nuevo el teléfono sobre el escritorio. Un segundo globo se dibuja sobre la pantalla, encima del anterior, en el que puede leerse: “Esa no es la mujer perfecta. Le faltan las tetas”. Mi primera reacción es de enfado. La segunda de incredulidad: “¿Qué hago yo recibiendo semejante mensaje? ¿Por qué tengo que leer algo así, a la vez soez ysexista?”. Accedo a la conversación, decidido a borrar el historial de mensajes por enésima vez, con la cobardía del que cree que eliminando el rastro de la injusticia esta no ha ocurrido nunca. Pero la vista es más rápida que los dedos y acabo viendo la foto que ha dado pie a la conversación: un hombre vestido con bata blanca, reminiscente del Dr. Frankenstein, termina de suturar la carne de un cuerpo de mujer desnudo y desvirtuado, donde la cabeza y el pecho han sido sustituidos por un segundo culo. Bajo el cuerpo puede leerse: “La mujer perfecta”.

El enfado, de nuevo. La incredulidad. Antes de que pueda borrarla, vibra el teléfono en mi mano y aparece otro mensaje: “Qué va, tío. Las tetas dan igual.La foto da en el clavo. ¿No ves que no tiene boca? La mujer perfecta es la que no habla nunca”.

La mujer perfecta es la que no habla nunca.

He salido del grupo. He borrado el chat completo de mi WhatsApp. Lo he hecho sin pensarlo, asqueado. El enfado, por tercera vez. La incredulidad. Aunque miento: un pensamiento ha cruzado mi mente mientras mis dedos presionaban furiosos el cristal de la pantalla: “Debes decir algo, alzar la voz, acabar con esta injusticia desde la raíz, no simplemente dándole la espalda”. Pero no lo he hecho. Me gustaría poder decir que no lo he hecho porque me he cerrado la puerta precisamente al foro en el que tenía que intervenir. Pero no ha sido por eso, o no solo. La realidad es que, en el fondo, tenía miedo.Miedo a enfrentarme al poder que otorga el grupo, la mayoría, la manada. Miedo a alzar la voz en un foro donde, quizás erróneamente (pues al racionalizarloa posteriorisé que muchos de los miembros de ese grupo piensan como yo), me percibo como minoría. Miedo, en definitiva, alas posibles represalias que tan a menudo acarrea la lucha por lo que es justo.

He callado. Ya sé que algunos me dirán que mi gesto ha hablado por mí, que he enviado un sutil mensaje al grupo al ponerles en evidencia con mi abrupta salida. Y en cierta medida es cierto: un amigo me ha escrito a los pocos minutos para aplaudir mi decisión. Pero no es suficiente. He callado, de nuevo. Y es que no es la primera vez que se objetiviza y denigra a la mujer en ese grupo. Sería injusto decir que sucede a diario, o callar que, en ocasiones, algunos miembros del mismo han alzado la voz cuando las fotos o los comentarios han sido de sobra inapropiados. Pero la triste realidad es que sucede más a menudo de lo que yo habría podido llegar a imaginar, y probablemente más a menudo de lo que la gran mayoría de las mujeres puede pensar.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, independientemente de lo que pueda parecer a juzgar por la lluvia constante de noticias sobre el empoderamiento femenino, las movilizaciones en decenas de países y la ola de personajes femeninos que el mundo de la cultura trae a diario hasta nuestras páginas y pantallas. No es fácil ser feminista en estos tiempos, menos aún cuando eres hombre.

No solo por la presión social, porese silencio incómodo que aún reina en algunos entornos cuando uno proclama que es feminista, sino también por las nuevas formas de discriminación que están surgiendo, fruto de un feminismo que no es tal: sectores profesionales que te cierran la puerta si eres hombre, políticas de empresa que proclaman que las mujeres tendrán prioridad en el ascenso, o mensajes en prensa y televisión aseverando que todos los hombres contribuimos a perpetuar la discriminación y la injusticia por el mero hecho de pertenecer al género masculino. Son muchos los hombres que se escudan en manifestaciones de este tipo para proclamar con orgullo no solo que no son feministas, sino que son contrarios al feminismo. Hasta tal punto es así que la palabra “feminismo” empieza a cubrirse de una oscura pátina, fruto del mal uso. Debemos revertir esta tendencia, devolverle al término su resplandor igualitario.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, peroes evidente que es más necesario que nunca. No quiero ni imaginar el número de grupos de WhatsApp que existirán en el mundo donde circulan a diario mensajes como los que he recibido esta tarde, a los que seguramente habrá que añadir otras tantas cadenas de emails e incontables conversaciones entre amigos en la barra de un bar o frente al televisor viendo un partido de fútbol. Y lo que es aún peor: el número de actos de discriminación que dichos grupos, cadenas y conversaciones incitan desde la legitimidad que otorga la (percibida) superioridad numérica.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, pero luchar por aquello que es justo rara vez lo es. Luchemos juntos. Alcemos la voz. Nos va la igualdad en ello.

Fonte: El País