“A mulher perfeita é a que nunca fala”

“Essa não é a mulher perfeita. Não tem mamas”. Minha primeira reação é de enfado. A segunda de incredulidade: “O que fiz para receber esta mensagem? Por que tenho que ler algo assim, ao mesmo tempo grosseiro e sexista?”.

Pxhere

“La mujer perfecta es la que no habla nunca”

Esta es la historia de una foto y una conversación en un grupo de WhatsApp, y de cómo el machismo campa en ese ámbito privado

Vibra el teléfono sobre el escritorio. Se ilumina la pantalla y surge una notificación en forma de globo contra un fondo de palmeras verdes y aguas cristalinas. Levanto los ojos del libro que estoy leyendo y miro de reojo: de nuevo una foto en el único grupo de WhatsApp donde todos son hombres, en su gran mayoría heterosexuales. Suspiro. “¿Cuánto te apuestas a que es otra foto de una mujer desnuda?”, me digo. Vuelvo a mi lectura.

Vibra de nuevo el teléfono sobre el escritorio. Un segundo globo se dibuja sobre la pantalla, encima del anterior, en el que puede leerse: “Esa no es la mujer perfecta. Le faltan las tetas”. Mi primera reacción es de enfado. La segunda de incredulidad: “¿Qué hago yo recibiendo semejante mensaje? ¿Por qué tengo que leer algo así, a la vez soez ysexista?”. Accedo a la conversación, decidido a borrar el historial de mensajes por enésima vez, con la cobardía del que cree que eliminando el rastro de la injusticia esta no ha ocurrido nunca. Pero la vista es más rápida que los dedos y acabo viendo la foto que ha dado pie a la conversación: un hombre vestido con bata blanca, reminiscente del Dr. Frankenstein, termina de suturar la carne de un cuerpo de mujer desnudo y desvirtuado, donde la cabeza y el pecho han sido sustituidos por un segundo culo. Bajo el cuerpo puede leerse: “La mujer perfecta”.

El enfado, de nuevo. La incredulidad. Antes de que pueda borrarla, vibra el teléfono en mi mano y aparece otro mensaje: “Qué va, tío. Las tetas dan igual.La foto da en el clavo. ¿No ves que no tiene boca? La mujer perfecta es la que no habla nunca”.

La mujer perfecta es la que no habla nunca.

He salido del grupo. He borrado el chat completo de mi WhatsApp. Lo he hecho sin pensarlo, asqueado. El enfado, por tercera vez. La incredulidad. Aunque miento: un pensamiento ha cruzado mi mente mientras mis dedos presionaban furiosos el cristal de la pantalla: “Debes decir algo, alzar la voz, acabar con esta injusticia desde la raíz, no simplemente dándole la espalda”. Pero no lo he hecho. Me gustaría poder decir que no lo he hecho porque me he cerrado la puerta precisamente al foro en el que tenía que intervenir. Pero no ha sido por eso, o no solo. La realidad es que, en el fondo, tenía miedo.Miedo a enfrentarme al poder que otorga el grupo, la mayoría, la manada. Miedo a alzar la voz en un foro donde, quizás erróneamente (pues al racionalizarloa posteriorisé que muchos de los miembros de ese grupo piensan como yo), me percibo como minoría. Miedo, en definitiva, alas posibles represalias que tan a menudo acarrea la lucha por lo que es justo.

He callado. Ya sé que algunos me dirán que mi gesto ha hablado por mí, que he enviado un sutil mensaje al grupo al ponerles en evidencia con mi abrupta salida. Y en cierta medida es cierto: un amigo me ha escrito a los pocos minutos para aplaudir mi decisión. Pero no es suficiente. He callado, de nuevo. Y es que no es la primera vez que se objetiviza y denigra a la mujer en ese grupo. Sería injusto decir que sucede a diario, o callar que, en ocasiones, algunos miembros del mismo han alzado la voz cuando las fotos o los comentarios han sido de sobra inapropiados. Pero la triste realidad es que sucede más a menudo de lo que yo habría podido llegar a imaginar, y probablemente más a menudo de lo que la gran mayoría de las mujeres puede pensar.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, independientemente de lo que pueda parecer a juzgar por la lluvia constante de noticias sobre el empoderamiento femenino, las movilizaciones en decenas de países y la ola de personajes femeninos que el mundo de la cultura trae a diario hasta nuestras páginas y pantallas. No es fácil ser feminista en estos tiempos, menos aún cuando eres hombre.

No solo por la presión social, porese silencio incómodo que aún reina en algunos entornos cuando uno proclama que es feminista, sino también por las nuevas formas de discriminación que están surgiendo, fruto de un feminismo que no es tal: sectores profesionales que te cierran la puerta si eres hombre, políticas de empresa que proclaman que las mujeres tendrán prioridad en el ascenso, o mensajes en prensa y televisión aseverando que todos los hombres contribuimos a perpetuar la discriminación y la injusticia por el mero hecho de pertenecer al género masculino. Son muchos los hombres que se escudan en manifestaciones de este tipo para proclamar con orgullo no solo que no son feministas, sino que son contrarios al feminismo. Hasta tal punto es así que la palabra “feminismo” empieza a cubrirse de una oscura pátina, fruto del mal uso. Debemos revertir esta tendencia, devolverle al término su resplandor igualitario.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, peroes evidente que es más necesario que nunca. No quiero ni imaginar el número de grupos de WhatsApp que existirán en el mundo donde circulan a diario mensajes como los que he recibido esta tarde, a los que seguramente habrá que añadir otras tantas cadenas de emails e incontables conversaciones entre amigos en la barra de un bar o frente al televisor viendo un partido de fútbol. Y lo que es aún peor: el número de actos de discriminación que dichos grupos, cadenas y conversaciones incitan desde la legitimidad que otorga la (percibida) superioridad numérica.

No es fácil ser feminista en estos tiempos, pero luchar por aquello que es justo rara vez lo es. Luchemos juntos. Alcemos la voz. Nos va la igualdad en ello.

Fonte: El País

A que se deve o ressurgimento do antissemitismo?

Não é surpresa encontrar um ressurgimento do antissemitismo numa época de instabilidade política e econômica prolongada, segundo historiadores e analistas, quando os cidadãos de diversas tradições políticas e culturais procuram explicações superficiais (bode expiatório) a injustiças repentinas e complexas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó el cementerio judío de Quatzenheim, donde las tumbas fueron vandalizadas con esvásticas el mes pasado. Foto del pool por Frederick Florin

¿A qué se debe el resurgimiento del antisemitismo?

BERLÍN — Esvásticas pintarrajeadas en un cementerio judío en Francia. Una campaña política antisemita del gobierno de extrema derecha de Hungría. Un grupo de legisladores del Partido Laborista en el Reino Unido renunciaron a ese movimiento político debido al arraigado antisemitismo. En un carnaval belga flotaban figuras inflables de judíos ortodoxos sentados en costales de dinero. Todo eso ocurrió tan solo en los últimos meses.

El aumento de ese tipo de incidentes en Europa y Estados Unidos muestra el resurgimiento en el siglo XXI de un viejo prejuicio que —con diversos enfoques— fusiona ideologías que de otro modo no coincidirían. Esto sucede en el contexto de una creciente incertidumbre económica mundial, un énfasis en los discursos sobre la raza y la identidad nacional, y una profunda polarización entre la izquierda y la derecha en Europa y Estados Unidos sobre el conflicto entre Israel y Palestina.

“Hay un patrón ideológico común”, dijo Günther Jikeli, experto en antisemitismo europeo de la Universidad de Indiana. “Se considera que el mundo se encuentra en una mala situación, y que lo que evita que se convierta en un mejor lugar son los judíos”.

El antisemitismo se ha convertido en una sección del diagrama de Venn de la política actual, en el que la extrema derecha puede coincidir con sectores de la extrema izquierda, la periferia islamista radical de Europa e incluso políticos de los dos principales partidos de Estados Unidos.

Esa confluencia es nueva, dicen los expertos, al igual que el surgimiento de un gobierno israelí que colabora con aliados de extrema derecha que elogian a Israel, aunque fomentan el prejuicio antisemita en sus países.

“Genera un entorno muy confuso en el que la situación es menos clara que en el pasado”, dijo Samuel Ghiles-Meilhac, experto en historia judía del Institut d’Histoire du Temps Présent, un grupo de investigación financiado por el gobierno en Francia.

Las encuestas sugieren que las actitudes antisemitas quizá no sean más generalizadas en la actualidad que en el pasado, sobre todo en Europa occidental, donde la conmemoración del Holocausto se ha vuelto un ritual para la mayoría de los gobiernos.

A pesar de esto, la gente intolerante parece haberse vuelto más descarada. “Eso es preocupante porque significa que se ha vuelto normal actuar de manera antisemita”, dijo Jikeli.

Eso incluye actos de violencia. En 2018, Francia registró un aumento del 74 por ciento en comparación con el año anterior de los incidentes antisemitas, con más de 500 ataques, incluyendo el asesinato de una sobreviviente del Holocausto en su propia casa. El presidente Emmanuel Macron dijo que ese incremento era el peor nivel de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, a lo largo del mismo periodo, los ataques antisemitas violentos —62 de ellos— aumentaron un 60 por ciento, mientras que todos los crímenes antisemitas aumentaron casi un diez por ciento hasta alcanzar la cifra de 1646, según estadísticas gubernamentales.

En toda Europa la popularidad de la extrema derecha ha aumentado debido a la incertidumbre económica y el temor a la migración, casi el 90 por ciento de los judíos creen que el antisemitismo ha aumentado en sus países en los últimos cinco años, de acuerdo con encuestas de la Unión Europea.

“Actualmente, la clase política dominante europea y estadounidense, incluso presidentes, jefes de gobierno y primeros ministros, no vacilan en vincularse o adoptar abiertamente mensajes y memes antisemitas”, dijo David Nirenberg, decano de la Divinity School de la Universidad de Chicago y experto en historia judía. “La utilidad electoral del antisemitismo me resulta nueva, nuevamente flexible, y, por lo tanto, nuevamente peligrosa”, agregó Nirenberg.

Los partidos de extrema derecha a menudo presentan a los judíos como una amenaza cosmopolita a la identidad nacional, sobre todo en regiones donde el estereotipo se ha utilizado históricamente. En Hungría, el primer ministro Viktor Orban ha logrado representar al multimillonario judío George Soros como un instigador secreto de la inmigración musulmana.

En Polonia, el mes pasado un diario de extrema derecha que se vende dentro del Parlamento publicó en su primera plana el titular “Cómo detectar a un judío” junto a la denuncia de un historiador que investiga la complicidad polaca en el Holocausto.

En la extrema izquierda, algunos políticos han asociado a los judíos con el fracaso del capitalismo y las conspiraciones acerca de su supuesto control de la economía global. Esas quejas ahora se escuchan entre los radicales del movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

El presidente Donald Trump encarna las contradicciones del momento. Trump ha cortejado abiertamente a los nacionalistas blancos diciendo que tienen en sus filas a “algunas personas muy decentes”, aun cuando marcharon al estilo del Ku Klux Klan, haciendo saludos nazis con el brazo extendido y coreando consignas como “Los judíos no nos remplazarán”.

Miembros de los movimientos de extrema derecha lideraron una marcha de antorchas en Charlottesville, Virginia, en 2017. Edu Bayer para The New York Times

Al mismo tiempo, el presidente ha presumido de su relación cercana con el primer ministro Benjamín Netanyahu y ofreció su apoyo total a Israel, como quedó claro con el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, a pesar del progreso nulo respecto de un acuerdo con los palestinos.

No es sorprendente encontrar un resurgimiento del antisemitismo en una época de inestabilidad política y económica prolongada, según dicen los historiadores y analistas, cuando los ciudadanos de diversas tradiciones políticas y culturales están buscando explicaciones fáciles a injusticias repentinas y complejas.

Así como en el pasado los judíos fueron un chivo expiatorio instantáneo durante épocas de ansiedad por los cambios sociales o problemas económicos globales, ahora vuelven a serlo, dijo Stefanie Schüler-Springorum, jefa del Centro para la Investigación Antisemita en Berlín.

El gobierno israelí encabezado por Netanyahu, con una inclinación cada vez más pronunciada a la extrema derecha, es un punto de divergencia para las distintas vertientes del antisemitismo contemporáneo.

Los personajes políticos de extrema derecha como Orban se han acercado a Israel, mientras que los antisemitas de izquierda lo repudian. A ambos grupos los mueve el mismo motivo: perciben a Israel como un país que ha hecho lo mejor que puede para preservar su carácter religioso y étnico a costa de una minoría musulmana.

La principal diferencia es que Orban, el primer ministro de otro país pequeño que lucha para preservar su identidad étnica, considera una virtud el proceder de Israel, mientras que los detractores de izquierda de Israel, como los simpatizantes del líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, en general no lo ven así.

“Corbyn dice que Israel es un Estado que viola los derechos humanos de manera extraordinariamente beligerante y defiende su integridad a toda costa en detrimento de los musulmanes”, dijo David Hirsh, sociólogo del Goldsmiths College, de la Universidad de Londres, y detractor de Corbyn que hace campañas en contra del boicot académico de Israel. “Pero sospecho que la gente de la extrema derecha tiene exactamente la misma imagen de Israel: que es un país beligerante que se defiende en contra de los musulmanes”.

Netanyahu y Orban comparten un enfoque sobre la política interna: antipatía por las voces liberales, incomodidad con las minorías musulmanas y voluntad de trabajar con la extrema derecha.

Como Orban en Hungría, Netanyahu ha presentado legislación que va tras las organizaciones de la sociedad civil que reciben financiamiento del extranjero. Su gobierno ha prohibido que las personas que no son judías ejerzan el derecho a la autodeterminación y ha eliminado el árabe como una de las lenguas oficiales de Israel.

Aunque la relación entre Netanyahu y Orban conflictúe a algunos en la diáspora judía, quizá no sea tan inquietante para los israelíes, dijo Yossi Shain, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv.

Orban apoya el derecho de Israel a existir, mientras que sus detractores son percibidos por algunos israelíes como
personas que “degradan el nacionalismo de Israel y su derecho a existir”, dijo Shain, autor de un libro de próxima publicación que aborda el tema.

“Además, para los israelíes, ese es el núcleo del antisemitismo en la era moderna”.

Misoginia: “As mulheres são desonestas por natureza”

“Uma parte do opressor está instalada profundamente em cada uma de nós” (Audre Lorde) e …os esforços contra a igualdade “estão codificados e interiorizados, são difusos e camaleônicos” (Susan Faludi).

Los parroquianos de McSorley’s Old Ale House se mofan de Lucy Komisar, una de las primeras mujeres en beber en el pub después de que la ciudad de Nueva York aprobó una ley antidiscriminación. Antes de esto, el bar –abierto desde 1854– no admitía mujeres. Un camarero intentó impedir la entrada de Komisar y una vez que estuvo dentro algunos clientes la abuchearon y otro le volcó una cerveza en la cabeza. 10 de agosto de 1970. Barton Silverman/The New York Times

¿Cómo luce la misoginia?

La misoginia está en todas partes. O más bien, “misoginia” está en todas partes. La palabra, que convencionalmente significa el odio hacia las mujeres, solía ser una acusación radical. Sin embargo, ahora parece haber eclipsado a los más amables “sexismo” y “chauvinismo” en el habla popular. Ahora llama poco la atención encontrar “misoginia” en un titular y mucho menos en un tuit.

De un lado del espectro, el término se usa para describir la desigualdad societal evidente, por ejemplo, en la brecha salarial, las dificultades para encontrar atención médica adecuada y las prerrogativas dehombres como Les Moonvesque destruyen la carrera de quienes los denuncian.

“Desafortunadamente, la misoginia violenta no es nueva en la política”, decíaun encabezadode CNN en 2018. “La misoginia aviva la autogestión de las mujeres”,titulabaThe Guardian a finales de agosto. Unacolumna de opiniónen The New York Times exploraba “La misoginia reservada especialmente para las madres”. Kim Schrier, una pediatra que se postulaba al congreso –hoy congresista demócrata– calificó sin rodeos a Donald Trump como “misógino jefe” en untuitdel año pasado.

Una mirada a las fotografías de archivo, incluidas las de The New York Times, revela cómo, mientras el término se popularizó, la misoginia también ha formado parte del panorama visual, desde los titulares noticiosos hasta la experiencia cotidiana.

Sin embargo, como tanto de lo que ocupa el discurso actual, la resonancia del vocablo oscila entre lo importante y lo susceptible al meme. Un reportaje sugería que unamangosta en Keniapodía ser misógina. “Bájale a la misoginia”, dice una camiseta de venta en Etsy. Y cómo olvidar la taza con un tiburón tan caprichoso como concientizado que dice: “Aleta contra la misoginia”.

El desdén hacia las mujeres, suele argumentarse, también es el motivo por el cual se rechazan ciertos rincones de la cultura popular. “¿Será que mi misoginia interior me ha impedido leer novelas de romance toda la vida?”, se preguntaba una escritora.Odiar a las Kardashiantambién se interpreta como antimujer, porque al hacerlo reducimos a las célebres hermanas a simples estereotipos. Es la lógica de muñeca rusa del momento: despreciar cualquier refugio que tienen las mujeres de la misoginia –ya sea la telerrealidad, un régimen de belleza o la astrología– es en sí mismo misógino.

Así que, en más de un sentido, la misoginia ahora está de moda, pero también tiene una larga historia.

El término surgió en el siglo XVII, como respuesta a un panfleto antimujer escrito por un maestro de esgrima inglesa llamado Joseph Swetnam. El folletín de 1615, titulado en parteProceso a las mujeres lascivas, ociosas, desobedientes e inconstantes, se publicó en medio de una prematura ansiedad moderna y del debate sobre el sitio que las mujeres debían ocupar en la sociedad. Era más que nada un compendio de chistes sexistas, una obra indigesta dirigida a una audiencia de “jóvenes insensatos”. También fue muy popular.

“Las mujeres son deshonestas por naturaleza”, escribió Swetnam, como unprotoincel. Para él, “la mujer más bella tiene algo de vulgaridad en ella”. Desde Eva, la mujer “tan pronto fue creada, centró su mente en la maldad, pues las aspiraciones de su mente y su voluntad de desenfreno trajeron desgracia para el hombre que siguió la misma línea de su primera lideresa”. Eran como piedras pómez porque tenían el corazón lleno de huecos, escribió; como barcos pintados porque lucían hermosas pero contenían solo plomo. No es ninguna sorpresa que el folleto suscitara varias respuestas escritas por parte de mujeres. En una obra anónima tituladaSwetnam, el odiador de mujeres es procesado por las mujeres, el personaje que hace de Swetnam se llamaba Misogynos.

Durante los siguientes siglos misoginia se usó poco, pero su popularidad se disparó a mediados de la década de los setenta, y más o menos se instaló en el léxico del feminismo de la segunda ola con la crítica de Andrea Dworkin de 1974Woman Hating. En el libro, Dworkin argumenta que el prejuicio profundo y arraigado contra las mujeres informa distintos aspectos de la sociedad, desde la legislación hasta la cohabitación. Dos años más tarde, lo resumía así: “Como mujeres vivimos en medio de una sociedad que nos ve como despreciables. Se nos menosprecia… Somos víctimas de una violencia continua, malévola y autorizada en contra nuestra”. (Una idea que no resulta ajena para mujeres como Kathrine Switzer, quien aparece en la fotografía de abajo, que fue célebremente acosada cuando fue una de las primeras mujeres en correr la maratón de Boston de 1967).

Jock Semple, oficial del Maratón de Boston, intentó expulsar de la pista a la fuerza a Kathrine Switzer. Switzer completó la carrera, pero no fue sino hasta 1972 que a las mujeres se les permitió participar. 19 de abril de 1967.

En los años ochenta y noventa, leer a Dworkin se convirtió para muchas en un rito de iniciación universitario desconcertante y estimulante. Su escritura es una mirada estridente y salvaje al sesgo sistémico que afecta la experiencia cotidiana de las mujeres. ¿Era odio verdadero eso que se agazapaba debajo de cada reunión con tu jefe, en cada cita, sermón, novela, comercial televisivo? Sí, insistía Dworkin. En aquella época era una idea radical. Para muchos todavía lo es.

Este entendimiento de la misoginia se convirtió en una idea común entre las feministas: el asunto era estructural. La sociedad estaba organizada en modos misóginos, incluso si sus miembros no se concibieran a sí mismos como seres que odiaban a las mujeres. La escritora y activista Audre Lorde escribió en 1980 que existe “una parte del opresor que está plantada profundamente en cada una de nosotras”. Susan Faludi, autora del libro de 1991Reacción: la guerra no declarada contra la mujer moderna,hizo eco de la idea y argumentó que los esfuerzos contra la igualdad “están codificados e interiorizados, son difusos y camaleónicos”.

De modo similar a “racista” –que antes se usaba sobre todo para describir a ciertos alguaciles, políticos o vecinos–, “misógino” ahora se usa con frecuencia tanto para el sistema de instituciones que hacen de Estados Unidos un país desigual como para sus individuos. En este sentido amplio resultan involucrados hombres felizmente casados, hombres con hijas e incluso mujeres. La palabra se está usando de un modo en que no hay que odiar a las mujeres para ser misógino, a pesar de la definición que ofrece hasta hoy elDiccionario Webster.

Pero ¿puede una sola palabra con todo este trabajo? ¿Puede describir algunos de los peores y más violentos impulsos en nuestro mundoytambién los actos cotidianos de sesgo de género? ¿Deberíamos usar el término tanto para describir la violación conyugal como la ausencia de protagonistas femeninas poderosas en la televisión? Resulta que ya lo hace y ya la usamos así.

Algunos diccionarios ya lo han notado. William Safire, el columnista de The New York Times que durante décadas escribió sobre la textura de nuestro lenguaje, notó en 2008 que elDiccionario Oxfordhabía ampliado su definición en 2002 para incluir “prejuicio en contra de las mujeres” como una de las acepciones de la palabra. “Sexista y misógino ahora son en cierto sentido sinónimos”, escribió. “Como ‘sexista’ se ha utilizado de forma tan amplia, parece que la palabra ‘misógino’ –en el mismo sentido que ‘prejuicio’ mas que ‘odio’– ahora conlleva la misma fuerza, para quienes están familiarizados con la palabra”.

El vocablo solía ser una condena fuerte y personal, espantosa tan pronto nos llegaba al oído. Ahora resulta una palabra menos áspera cuando la escuchamos. Pero paradójicamente, incluso cuando se vuelve más común también es más incisiva. Captura la disonancia cognitiva de nuestra era, en la que las mujeres –tan vilipendiadas como veneradas– postulan a la presidencia al mismo tiempo que batallan por alcanzar la licencia de maternidad remunerada.

Esta holgura parece apropiada para estos tiempos, ya que la noción de Dworkin de misoginia –alguna vez radical– ahora se ha vuelto mucho más aceptada.

Consideremos esta cita de Dworkin de 1997: “Las mujeres parecemos fracasadas y atroces cuando estamos tristes. Las mujeres somos patéticas cuando estamos enfadadas. Las mujeres somos ridículas cuando militamos. Las mujeres somos desagradables cuando nos amargamos sin importar la causa de nuestra amargura. Las mujeres son unas trastornadas cuando anhelan justicia. Las mujeres odian a los hombres cuando las mujeres buscan respeto y responsabilidad de parte de los hombres”.

Suena muy parecido a una publicidad reciente que Nike difundió durante la ceremonia de los Oscar y que gozó de una cálida acogida. “Si mostramos emoción nos dicen dramáticas” dice la voz enoffde Serena Williams. “Si queremos jugar contra los hombres, somos dementes. Y si soñamos con igualdad de oportunidades estamos delirando. Si defendemos algo, somos unas desquiciadas. Si somos demasiado buenas, algo anda mal con nosotras. Y cuando nos enfadamos, somos histéricas, irracionales o simplemente estamos locas”.

Por: Nina Renata Aron
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As discriminações e a política

O reacionarismo é também uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta LGBTs. Há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer. Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar e renovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Manifestantes argentinas pró-aborto em protesto na praça diante do Congresso Nacional, em Buenos Aires. Foto: Isis Medeiros/Farpa/Folhapress

A extrema direita venceu. Feministas, antirracistas e LGBTs também.

Em 2016,em uma escola secundarista de uma favela de Porto Alegre, Lucia Scalco e eu nos deparamos com dezenas de meninos fãs do “mito”. Por muito tempo, só conseguíamos enxergar esse fato, que dominava nossa análise.

Isso, em grande medida, prejudicava dar a devida atenção a meninas como Maria Rita, de 17 anos, única filha mulher de um soldado bolsonarista. Ela discutia cotidianamente com seu pai e irmão e, em 2018, já havia conseguido convencer a mãe que “eles não tinham argumentos, apenas raiva de tudo”.

A antropóloga Claudia Fonseca, nos anos 1980, chamava as mulheres de periferia de “mulheres valentes”: líderes comunitárias, mães e trabalhadoras – mas não necessariamente feministas.O que nós encontramos em 2016, quando nos permitimos olhar as coisas sob lentes diferentes, foi que as filhas das valentes agora se denominavam feministas, enfrentavam o poder patriarcal com argumentos sólidos, dados e conhecimento aprofundado de política. E melhor: elas eram em maior número do que os “minions”.

Talvez o que nos esteja faltando para começar 2019 é conseguir deslocar o foco exclusivo no círculo vicioso das manchetes trágicas e no aumento do autoritarismo para valorizar as grandes conquistas que mudaram uma geração inteira, e que produzirá impactos sociais e institucionais profundos daqui a alguns anos.

A crise de 2007/2008 propiciou a explosão de uma primavera de ocupações e protestos em massa no mundo todo. Muito é dito sobre o quanto essas manifestações causaram a ascensão da extrema direita. Menos atenção tem sido dada, entretanto, ao fato de que existiram outros desdobramentos possíveis dessas manifestações. Tanto oOccupy nos EstadosUnidosquanto asJornadas de Junho de 2013, por exemplo, também foram marcos do fortalecimento de uma nova subjetividade política que busca, na ação microscópica da ação direta, o afeto radical, a imaginação e a horizontalidade.

Quem sabe invertemos as lentes de análise? O reacionarismo emergente também pode ser entendido, entre muitos outros fatores, como uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta dos grupos LGBTs, que sempre se organizaram no Brasil, mas que, nos últimos anos, atingiram uma capilaridade inédita — e perturbadora, para muitos.

Impulsionada pelo contágio das novas mídias digitais, emergiu a quarta onda feminista no mundo todo –especialmente no Sul global (veja abaixo alguns exemplos) –, que é orgânica, emergiu de baixo para cima e cada vez mais reinventa localmente os sentidos do movimento global #metoo.A onda internacional perpassa todas as gerações, mas é entre as adolescentes que desponta seu caráter mais profundo no sentido de ruptura da estrutura social: há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer.

Diz o cântico das marchas feministas que a “América Latina vai ser toda feminista”. Neste ano, as universidades chilenas, por exemplo, foramocupadascontra o assédio sexual. Na Argentina, filhas do movimento #niunamenos, aspibas(ativistas jovens)comandaramas vigílias durante a votação do aborto no Senado. Atualmente, meninas de 12, 13 anos já vão para a escola com o lenço verde, que simboliza a luta pelo aborto legal.

A cena feminista asiática está em plena ebulição. Na Coreia do Sul, as “irmãs de Seul”marcharamcontra o abuso sexual e a misoginia. NaChina, depois da prisão de cinco ativistas, o feminismo tem explodido em todo o país, e as jovens fazem performances criativas, como ocupar os banheiros masculinos, contra o machismo e o autoritarismo.

O mesmo ocorre em diversos países africanos. A juventude secundarista e universitária de Moçambique fundou oMovfemme, o Movimento das Jovens Feministas. Sob forte repressão, elas organizam eventos menores, como rodas de conversa em torno de uma fogueira para falar de sexualidade e direitos das mulheres.

Furando a bolha institucional

Lúcia Scalco e eu percebemos o rastro da primavera feminista de 2015 e das ocupações secundaristas de 2016 na periferia de Porto Alegre. Nós fazemos pesquisa lá há dez anos e percebemos que a intensidade e a capilaridade do feminismo entre as adolescentes era inédita.Existe toda uma nova geração de feministas, e elas foram fundamentais na contenção do crescimento de Bolsonaro no bairro em que moram.Muito antes de existir omovimento #elenão, elas já enfrentavam seus pais, irmãos e companheiros e, assim, mudavam o voto de suas mães e avós, que tradicionalmente seguiam o voto dos maridos.

O grupoMulheres Unidas contra Bolsonaroreuniu em poucos dias 4 milhões de mulheres no Facebook e o movimento #elenão foi a explosão disso tudo, constituindo-se também um grande momento de politização de mulheres. Obacklash(contra-ataque) não veio apenas dos bolsonaristas, mas também de alguns intelectuais de esquerda que, direta ou indiretamente, responsabilizaram as mulheres pelo crescimento de Bolsonaro na última semana no primeiro turno, desprezando as muitas variáveis políticas que levaram àquele cenário – argumento já refutado em artigo acadêmicode Daniela Mussi e Alvaro Bianchi.

Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar erenovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Enquanto a direita tradicional derreteu nessas eleições, e o PSL cresceu de forma fenomenal na extrema direita, o PSOL também elegeuAurea Carolina,Sâmia Bomfim,Fernanda Melchionna,Talíria Petronecomo deputadas federais; e a Rede elegeuJoênia Wapichana, a primeira indígena eleita no país. Além, é claro, das vitórias daBancada Ativista, deMonica Francisco, Erica Malunguinho,Luciana Genro, entre outras, em nível estadual.

Primeiros frutos das sementes de Marielle Franco, essas mulheres jovens possuem com forte vínculo com o ativismo e com a realidade popular. Essa nova bancada feminista não procurou surfar na onda de Junho de 2013 ou da Primavera Feminista de 2015 simplesmente – elas vêm organicamente das ruas e das lutas.

Nos Estados Unidos, as eleições do chamado “midterm”surpreendeue derrotou Trump no Congresso, tendo significativo número de recorde de mulheres eleitas, como as democratas Rashida Tlaib e Iham Omar (as primeiras islâmicas da eleitas), Deb Haaland e Sharice Davids (as primeiras indígenas eleitas), Ayanna Pressley (a primeira negra eleita por Massachussets) eAlexandria Ocasio-Cortez, uma das mais jovens deputadas já eleitas.

Ocasio-Corteztem sido um caso exemplar da renovação política. Mulher, mãe e latina do Bronx, ela encarna as lutas das minorias ao mesmo tempo em que resgata uma linguagem dos laços de amor da família e comunidade. Ela também produz um discurso mais universalista que dialoga diretamente com os anseios da classe trabalhadora constantemente usurpada: emprego, segurança, sistema de saúde e educação. Em suma, ao falar do amor e das dificuldades da vida cotidiana, ela atinge temas básicos que tocam no âmago dos anseios populares – temas que, apesar de básicos, têm sido deixados de lado pela grande narrativa da esquerda brasileira.

As diferenças de contexto norte-americano e brasileiro são enormes, evidentemente. Mas, em comum, essas mulheres encarnam um radicalismo necessário, conectado a uma ética e estética do século 21. Fazendo forte uso das redes sociais, por meio de stories do Instagram, essas mulheres transformam a política outrora hostil, inacessível e corrupta em algo atraente, palpável e transparente. São mulheres de carne e osso que fazem política olho no olho não apenas em época de eleição. Afinal, não basta apenas ocupar a política como também mudar o jeito de fazê-la.

Podemos, então, dizer que a configuração política de hoje extrapola as análises convencionais da polarização entre esquerda e direita, mas aponta para a existência de dupla divisão de ideologia e posicionalidade, ou seja, de um lado situa-se otipo idealdo homem branco de direita e, de outro lado, a mulher negra/lésbica/trans/pobre.

Quando o desespero bater sob o governo autoritário e misógino de Jair Bolsonaro, é importante olhar adiante e lembrar que muita energia está vindo de baixo, a qual, aos poucos, vai atingir os andares de cima.É uma questão de tempo: as adolescentes feministas irão crescer, e o mundo institucional terá que mudar para recebê-las.

Nossas conquistas em nível global são extraordinárias, mas muitos não irão te contar isso. A onda feminista dará força para resistir. Tenho confiança que muitas e renovadas versões do #elenão serão reeditadas, e miram não apenas derrubar os projetos de Bolsonaro, mas principalmente servir de espaço para a politização de mulheres. Mesmo derrotadas, somos vencedoras. Feliz 2019.

Fonte:The Intercept

Steven Spielberg e o poder das historias para combater o ódio

“O Holocausto não pode ser o único fato histórico relatado”. “Testemunharemos também Camboja, Armenia, República Centroafricana, Guatemala, o massacre de Nankín, a violencia contra os rohingya na Birmania e o antissemitismo atual na Europa. Estamos expandindo nosso alcance para dar conta das muitas formas de ódio”.

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago The New York Times

Steven Spielberg y el poder de las historias para combatir el odio

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago para The New York Times

LOS ÁNGELES — “Pinchas, ¿cuántos años tienes?”, le preguntó Steven Spielberg a la pantalla del tamaño de un muro, en la que había una imagen de video de un hombre anciano que llevaba puesto un suéter. Ese hombre parpadeó y respondió sin vacilar:

“Nací en 1932, así que puedes hacer tus propias cuentas”, dijo Pinchas.

“¡Me pidió que calculara su edad!”, se rio Spielberg. “¿Cómo sobreviviste mientras que muchos otros no lo lograron?”.

“¿Cómo sobreviví?”, respondió el hombre polaco en la pantalla. “Creo que sobreviví porque la Providencia me cuidó”.

La conversación continuó durante cinco minutos y, aunque la inteligencia artificial hacía recordar a momentos inquietantes algunas películasde Spielberg, el objetivo no era entretener, sino educar. En la pantalla aparecía la biografía interactiva de Pinchas Gutter, un sobreviviente polaco del Holocausto y parte de un recorrido que el cineasta hizo por la sede remodelada de la USC Shoah Foundation, la organización que creó en 1994 para reunir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto.

Ahora Spielberg ha expandido la huella de la fundación en el campus de la Universidad de California del Sur, junto con su misión y su enfoque público:combatir el odio en general pues dice que es un sentimiento que se ha vuelto común en todo el mundo.

“Damos por sentada la presencia del odio”, comentó Spielberg. “No estamos haciendo lo suficiente para contrarrestarla”.

La conversación pregrabada en video es parte de una serie que usa tecnología de reproducción y que invita a los visitantes a conversar con dieciséis sobrevivientes de genocidio, con base en patrones específicos de palabras y más de dos mil preguntas que van desde las opiniones sobre Dios a las historias individuales. A principios de diciembre, el testimonio de Pinchas se presentó en las Naciones Unidas con motivo del 70.º aniversario de la adopción de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, comouna herramienta narrativa para crear conciencia.

Aunque la fundación sigue archivando historias de las víctimas del antisemitismo, también está recolectando lo que Spielberg llama “testimonio vivo” de las víctimas de otros genocidios de la época moderna.

“El Holocausto no puede ser el único hecho histórico relatado”, dijo con convicción. “Decidimos enviar a nuestros videógrafos a Ruanda para obtener los testimonios. De ahí fuimos a aCamboyay aArmenia… estamos haciendo un estudio crítico en la República Centroafricana; en Guatemala; sobre la masacre de Nankín. El más reciente es un testimonio sobre la violencia contra losrohinyá en Birmaniay laviolencia antisemíticaactual en Europa. Estamos expandiendo nuestro alcance para dar cuenta de muchas formas de odio”.

El espacio de 929 metros cuadrados, que se inauguró al público en noviembre, es muy distinto al de los inicios de la organización después deLa lista de Schindler, estrenada en 1993. Spielberg envió a un ejército de videógrafos a todo el mundo para registrar las historias de los sobrevivientes del Holocausto. Las cintas de Betamax de las entrevistas se almacenaron en sus oficinas de Amblin Entertainment en el lote de Universal Studios y después en una empresa de almacenamiento, antes de que la fundación se mudara a la biblioteca Leavey de la Universidad del Sur de California en 2006. (Hay poco más de 51.000grabacionesde los sobrevivientes del Holocausto en el archivo de historia visual para una cantidad sorprendente de 115.000 horas de video).

Actualmente el grupo tiene 82 empleados y un presupuesto anual de casi 15 millones de dólares, que incluye 3 millones de dólares otorgados por la universidad. También ha recibido millones en donaciones. Su nueva casa —una oficina y laboratorio de medios— está llena de testimonios en video de 65 países en 43 idiomas, junto con obras de arte inspiradas por los sobrevivientes (entre ellas, la escultura suspendida de aceroOur Father’s Words, creada por el artista Nicola Anthony, que incorpora frases de los testimonios filmados). Los visitantes pueden recorrer las oficinas de lunes a viernes en un horario de 10:00 a 14:00.

“Todos creen que la Fundación Shoah se trata de archivar el pasado, pero su misión en realidad es entender la empatía y usar los testimonios para revelar la importancia de estos temas”, dijo Stephen D. Smith, director ejecutivo de la organización.

La reapertura del centro en California coincide con un reestreno deLa lista de Schindler; se exhibió en casi mil teatros a mediados de diciembre y fue proyectada gratuitamente para los estudiantes en todo Estados Unidos. La película también está disponible en Netflix.

Smith dijo que perduran algunos desafíos para la fundación a pesar de la expansión de sus oficinas. La mayoría de los testimonios no están disponibles en línea, lo cual significa que solo pueden verse al visitar la fundación o en las 146 bibliotecas y universidades asociadas (los enlaces para acceder a las grabaciones son gratuitos para las familias de los entrevistados). Aún no hay transcripciones de los testimonios, pero la fundación está desembolsando 10 millones de dólares para construir una plataforma gratuita en línea destinada a los investigadores, las escuelas y el público general a partir de finales de 2019, dijo Smith.

Días antes del cumpleaños número 72 de Spielberg, que fue el 18 de diciembre, el director se encontraba en la sede de la fundación. El color de su barba ahora es más cano y ha engordado un poco, pero sus ojos verdes grisáceos aún brillan como los de un niño cuando habla de su organización y su película fundacional. A continuación, los fragmentos editados de la conversación.

¿Por qué expandir la misión de la Fundación Shoah?

Creo que hay un repunte mensurable de antisemitismo y también un repunte evidente de xenofobia. La división racial es más grande de lo que jamás habría imaginado que podría serlo en la modernidad. La gente está expresando más odio ahora porque haymuchos más mediosque dan voz a opiniones y demandas razonables e irracionales.La gente en los más altos mandos está permitiendo que otros que jamás habrían expresado su odio ahora lo hagan públicamente. Y ese es un gran cambio. Hay todo tipo de esfuerzos para tomar la verdad y tergiversarla según una ideología retorcida.Vimos que eso sucedió en Europa primero,en Francia, despuésen Poloniade nuevo; jamás pensé que volvería asuceder en Estados Unidoscomo lo ha hecho durante los últimos dos años.

Son varios los grupos que están diciendo que la situación es más difícil para ellos que para los demás, ¿cómo superamos esa disputa?

Podemos compadecernos entre nosotros por lo que sufrimos y nuestros dolores, pero jamás debemos competir de esa manera. Estar marginados, que nos discriminen y que nos griten insultos racistas y antisemíticos es algo común [para todos]. Todos los actos cometidos en contra de la sociedad de personas negras también se cometen contra la comunidad judía. Todos los ataques contra la comunidad LGBTQ son ataques también contra las comunidades negra y judía. El odio es odio y este desbordamiento nos hace responsables a todos de cuidarnos las espaldas y defendernos. Ninguno de nosotros podemos solamente ser testigo de nuevo.

¿Cómo se puede combatir esta situación?

Mira cuántas voces ahora están contando las historias de las mujeres. Hay un gran cambio enfocado en el género, y vimos que sucedió con el inicio de lacaída de Harvey Weinstein. La narrativa es fundamentalmente humana.No obstante, el arte de escuchar es lo que espero que la Fundación Shoah pueda inspirar.

Han pasado veinticinco años desde el estreno deLa lista de Schindler. ¿Crees que aún tendrá un impacto en los espectadores?

El reestreno en el Festival de Cine de Tribeca [en abril] fue la primera vez en veinticinco años que viLa lista de Schindlercon una audiencia. La sala estaba llena. Volteé a ver a Kate (Capshaw, su esposa) y dije: “Dios, aún están escuchando”.Con este ciclo renovado de odio y las iniciativas en la Fundación Shoah, pensé que podría abrir una conversación sobre que el genocidio puede pasar en cualquier lugar cuando una sociedad cualquiera va por mal camino.Charlottesvilley sus repercusiones tuvieron un gran impacto en que quisiera volver a lanzar la película.

Si filmaras la película actualmente, ¿qué cosas cambiarías?

No. No hay nada que hubiera cambiado, absolutamente nada. Sigo creyendo en la película y creo que ha superado su propia prueba del tiempo.

Grabamos durante cuatro meses en Cracovia y siempre tuve escalofríos. Era muy difícil levantarse cada mañana y caminar hacia el plató; quería usar los mismos sitios donde estuvo Schindler, incluido el gueto y tomas cerca del campo de concentración de Płaszow. Grabamos afuera de Auschwitz. Esa noche fue una de las más frías que he vivido. Había un silencio por parte de todos los actores, con mucho pesar.

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otros planes tienes para generar conciencia?

Los profesores y los padres necesitan intervenir más para combatir la aceptación de odio en la sociedad.Estoy trabajando con Discovery Channel y Alex Gibney, el cineasta ganador del Oscar, en un estudio de seis horas llamadoWhy We Hate. Ya no planeo más obras con elementos de ficción sobre el Holocausto, estoy poniendo toda mi atención en el género documental

Por:Adam Popescu
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Um matrimonio perfeito: os evangélicos, os conservadores e as discriminações

Católicos e evangélicos organizaram marchas contra o movimento LGBT no México, Peru, Colombia, Costa Rica e República Dominicana. No Brasil a bancada evangélica foi contra ações legislativas a favor da população LGBT.

Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina

AMHERST, Massachusetts — Las iglesias evangélicas protestantes, que por estos días se encuentran en casi cualquier vecindario en América Latina, están transformando la política como ninguna otra fuerza. Le están dando a las causas conservadoras —en especial a los partidos políticos— un nuevo impulso y nuevos votantes.

En América Latina, el cristianismo se asociaba con el catolicismo romano. La Iglesia católica tuvo prácticamente el monopolio de la religión hasta la década de los ochenta. Al catolicismo solo lo desafiaban el anticlericalismo y el ateísmo. Nunca había habido otra religión. Hasta ahora.

Hoy en día los evangélicos constituyen casi el20 por cientode la población en América Latina, mucho más que el tres por ciento de hace seis décadas. En algunos cuantos países centroamericanos, están cerca de ser la mayoría.

La ideología de los pastores evangélicos es variada, pero en términos de género y sexualidad por lo general sus valores son conservadores, patriarcales y homofóbicos. Esperan que las mujeres sean totalmente sumisas a sus esposos evangélicos. En todos los países de la región, sus posturas en contra de los derechos de las personas homosexuales han sido las más radicales.

El ascenso de los grupos evangélicos es políticamente inquietante porque están alimentando una nueva forma de populismo. A los partidos conservadores les están dando votantes que no pertenecen a la élite, lo cual es bueno para la democracia, pero estos electores suelen ser intransigentes en asuntos relacionados con la sexualidad, lo que genera polarización cultural. La inclusión intolerante, que constituye la fórmula populista clásica en América Latina, está siendo reinventada por los pastores protestantes.

Brasil es un buen ejemplodel aumento del poder evangélico en América Latina.Labancada evangélica, los noventa y tantos miembros evangélicos del congreso, han frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñaron un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerraron exposiciones en museos.Unalcalde evangélicofue electo en Río de Janeiro, una de las ciudades del mundo más abiertas con la comunidad homosexual. Sus éxitos han sido tan ambiciosos, que los obispos evangélicos de otros países dicen que quieren imitar el “modelo brasileño”.

Ese modelo se está esparciendo por la región.Con la ayuda de los católicos, los evangélicos también han organizado marchas en contra del movimiento LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México. EnParaguayy Colombia pidieron que los ministerios de educación prohibieran los libros que abordan la sexualidad. En Colombia incluso semovilizaronpara que se rechazara el acuerdo de paz con las Farc, el mayor grupo guerrillero en América Latina, con el argumento de que los acuerdos llevaban muy lejos los derechos feministas y de la comunidad LGBT.

¿Cómo es que los grupos evangélicos han adquirido tanto poder político? Después de todo, incluso en Brasil, las personas que se identifican como evangélicos siguen siendo una minoría y en la mayoría de los países el ateísmo va en aumento. La respuesta tiene que ver con sus nuevas tácticas políticas.

Ninguna de esas estrategias ha sido tan transformadora como la decisión de establecer alianzas con partidos políticos de derecha.

Históricamente, los partidos de derecha en América Latina tendían a gravitar hacia la Iglesia católica y a desdeñar el protestantismo, mientras que los evangélicos se mantenían al margen de la política. Ya no es así. Los partidos conservadores y los evangélicos están uniendo fuerzas.

Las elecciones presidenciales de Chile en 2017 ofrecen un ejemplo claro de esta unión entre los obispos evangélicos y los partidos. Dos candidatos de derecha, Sebastián Piñera y José Antonio Kast, buscaron ganarse el favor de los evangélicos. El ganador de las elecciones, Piñera, teníacuatro pastores evangélicoscomo asesores de campaña.

Hay una razón por la cual los políticos conservadores están abrazando el evangelicalismo. Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites. Tal como señaló el politólogo Ed Gibson, los partidos de derecha obtenían su electorado principal entre las clases sociales altas. Esto los hacía débiles electoralmente.

Los evangélicos están cambiando ese escenario. Están consiguiendo votantes entre gente de todas las clases sociales, pero principalmente entre los menos favorecidos. Están logrando convertir a los partidos de derecha en partidos del pueblo.

Este matrimonio de los pastores con los partidos no es un invento latinoamericano. Desde la década de los ochenta sucede en Estados Unidos, conforme la derecha cristiana poco a poco se convirtió en lo que puede llamarse el electorado más confiable del Partido Republicano. Incluso Donald Trump —a quien muchos consideran la antítesis de los valores bíblicos— hizo su campaña con una plataforma evangélica. Escogió a su compañero de fórmula, Mike Pence, por su evangelicalismo.

No es accidental que Estados Unidos y América Latina tengan experiencias similares en cuanto a la política evangélica. Los evangélicos estadounidenses instruyen a sus contrapartes latinoamericanos sobre cómo coquetear con los partidos, convertirse en cabilderos y combatir el matrimonio igualitario.Hay muy pocos grupos de la sociedad civil que tengan vínculos externos tan sólidos.

Además de establecer alianzas con los partidos, los grupos evangélicos latinoamericanos han aprendido a hacer las paces con su rival histórico, la Iglesia católica. Por lo menos en cuanto al tema de la sexualidad, los pastores y los sacerdotes han encontrado un nuevo terreno común.

El ejemplo más reciente de cooperación ha sido en el enfoque: el lenguaje que los actores políticos utilizan para describir sus causas. Para los sociólogos, mientras más actores logren enfocar un asunto para que resuene entre múltiples electorados, y no solo el principal, más probable es que influyan en la política.

En América Latina, los clérigos tanto católicos como evangélicos han encontrado un enfoque eficaz para su conservadurismo: la oposición a lo que han bautizado como “ideología de género”.

Este término se usa para etiquetar cualquier esfuerzo por promover la aceptación de la diversidad sexual y de género. Cuando los expertos argumentan que la diversidad sexual es real y la identidad de género es un constructo, el clero evangélico y católico dice que no se trata de algo científico, sino de una ideología.

A los evangélicos les gusta enfatizar la palabra “ideología” porque les da el derecho, argumentan, de protegerse a sí mismos —y en especial a sus hijos— de la exposición a esas ideas. La ideología de género les permite encubrir su homofobia con un llamado a proteger a los menores.

La belleza política de la “ideología de género” es que ha dado a los clérigos una forma de replantear su postura religiosa en términos laicos: como derechos de los padres. En América Latina, el nuevo lema cristiano es: “Con mis hijos no te metas”. Es uno de los resultados de esta colaboración entre evangélicos y católicos.

Políticamente, podríamos ser testigos de una tregua histórica entre los protestantes y los católicos en la región: mientras que los evangélicos acordaron adoptar la fuerte condena de la Iglesia católica al aborto, el catolicismo ha adoptado la fuerte condena de los evangélicos a la diversidad sexual y, juntos, pueden confrontar la tendencia en aumento hacia la secularización.

Esta tregua plantea un dilema para el papa Francisco, que está por terminar una gira por América Latina. Por una parte, ha expresado su rechazo al extremismo y su deseo de conectar con los grupos más modernos y liberales de la Iglesia. Por la otra, este papa ha hecho de los “encuentros cristianos” un sello distintivo de su papado, y él mismo no es del todo alérgico al conservadurismo cultural de los evangélicos.

Como actor político, el papa también se preocupa por la decreciente influencia de la Iglesia en la política, así que una alianza con los evangélicos parece el antídoto perfecto contra su declive político. Una cuestión apremiante que el papa necesita ponderar es si está dispuesto a pagar el precio de un mayor conservadurismo para reavivar el poder cristiano en Latinoamérica.

El evangelicalismo está transformando a los partidos y posiblemente a la Iglesia católica. Los partidos políticos se concebían a sí mismos como el freno esencial de la región en contra del populismo. Ese discurso ya no es creíble. Los partidos están dándose cuenta de que unirse a los pastores genera emoción entre los votantes —incluso si es solo entre quienes asisten a los servicios— y la emoción es equivalente al poder.

Por: Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherts College, es coautor, junto con Michael Penfold, de “Dragon in the Tropics: The Legacy of Hugo Chávez in Venezuela”, y es articulista regular del The New York Times en Español.
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A “saída do armário” e as manipulações das pessoas próximas

Sair do armario é um processo constante, sustentado pelo tempo e que não se esgota no primeiro ato.
Ninguém morre da homossexualidad alheia. Qualquer um pode viver com esta notícia e incorporar ao seu repertorio de vida. O resto é manipulação.
Libro ‘Salir del clóset. Todo lo que hay que saber’, de Jaime Parada y Raffaela di Girolamo. Imagen: Editorial Aguilar

Salir del clóset: nadie se muere de homosexualidad ajena

“No le cuentes a tu padre… esta noticia lo mataría”; “Recuerda la depresión de mamá. No podría resistirlo”. Este es el tipo de advertencias —o presiones— que recibimos la mayoría de las personas lesbianas, gais o bisexuales que salimos del clóset en nuestros círculos íntimos. Se nos pide que “cuidemos” de otros, como si nuestra orientación sexual pudiera provocarles un daño irreparable; como si fuéramos armas cargadas, capaces de destruir vidas por el solo hecho de revelar quienes somos.

Estas presiones son mucho más comunes de lo que se piensa. Preparando el libroSalir del clóset: todo lo que hay que saber, que escribí en coautoría con la psicóloga Raffaella di Girolamo, recabamos decenas de testimonios que confirman quesalir del armario es un proceso constante, sostenido en el tiempo, que no se agota en un primer acto y que nos pone a prueba en el manejo de las presiones que recibimos de nuestros entornos.

Al mismo tiempo constatamos que esos entornos tratan permanentemente de incidir en las conductas de lesbianas, gais y bisexuales, motivados por razones diversas, generalmente asociadas a los cuestionamientos sociales (el “qué dirán”) y a ese impulso tan humano (¡y tan nocivo!) de poner las propias necesidades por sobre las del otro.

El resultado de todo esto es que podemos terminar sintiendo una responsabilidad que no nos corresponde en relación al supuesto “cuidado” que debiéramos ofrecer a madres, padres, abuelos, amigos, etc.Para no caer en ese juego de manipulaciones hay que primerocomprender por qué y para qué salimos del clóset. Nuestra tesis es que el primer acto de cuidado y responsabilidad debe ser con uno mismo; que no hay nada más importante que el propio bienestar y seguridad.

En nuestro libro entendemos el proceso de salir del clóset como una expresión de amor personal (“autoamor”, lo llamamos), y no como una búsqueda de validación a través de otros. Esto es más que un matiz: es un elemento fundante del cómo y el para qué hacemos pública nuestra orientación sexual.

Para que ese cuidado y amor con uno mismo llegue a producirse, y para que nadie pueda invalidarnos,hay que romper el tabú que se ha instalado sobre la homosexualidad; ese que la ha situado en el campo de lo perverso, lo enfermo, lo criminal y, por tanto, de lo indeseado.Aunque las percepciones sobre la homosexualidad han cambiado en las últimas décadas,el peso del tabú sigue siendo “inmovilizador”para un buen número de homosexuales y bisexuales. Pero también continúa alimentado una serie de mitos desde los cuales muchos heterosexuales se han sentido en el derecho de exigirnos cierto tipo de comportamientos.

Precisamente por eso escribimos el libro: para romper el tabú. O lo que queda de él. Si entendemos el tabú como aquello de lo que no se habla, como una maquinaria de silencio hecha para mantener elstatu quo, entonces podremos comprender por qué es importante ponerle palabras a procesos como salir del clóset. La máxima es clara:solo existe lo que nombramos.

Por eso, en el libro tenemos mensajes para los que quieren salir de ese incómodo armario, pero también para los que pertenecen a sus entornos. Aquí algunos de ellos:

1.- Salir del clóset es una expresión de que nuestra orientación sexual se ha acoplado con nuestra identidad, y que estamos listos para abrir al mundo eso que tanto nos ha costado. Por lo tanto,como hay detrás un proceso largo, complejo y no exento de dolores, no podemos dejar que otros nos quieran devolver al armario solo porque “no lo podrían soportar”.

No debemos aceptar presiones de ningún tipo. Más bien, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles por educar a nuestros interlocutores; para hacerlos entender que esto no se trata de una moda, una opción o incluso algo que hacemos para castigarlos, cosa que muchos padres piensan.

2.- En algunos casos tendremos que hacer ciertos duelos. Hay quienes no querrán aceptar lo que somos y buscarán ponernos en una situación de “o tu homosexualidad o tu familia”. Sin duda se trata de una encrucijada difícil de resolver. Sin embargo, hay un principio que ya hemos esbozado aquí, pero que queremos reforzar: nadie es más importante que nosotros mismos.

Eso quiere decir que podrían haber situaciones extremas en las que tendremos que optar por alejarnos de quienes nos dan la espalda.La buena noticia es que esto podría no ser permanente: quecon sensibilidad y educación, podrían volver a nosotrosuna vez que hayan comprendido que el amor es más grande que los prejuicios. Al final, no se debe vivir para otros.

3.- A las personas heterosexuales, las invitamos a aproximarse a este proceso desde el lugar correcto. Porque, como decimos en el libro, hay por lo menos tres maneras de enfrentarlo:

a) La primera es desde una aproximación normativa, esto es, desde lo que nos han enseñado como “bueno” y “malo”. Aquí se presenta un enorme problema, porque la historia, la cultura, las instituciones, los discursos y más están demostrando que todo lo que se nos enseñó sobre la homosexualidad está teñido de un sistema de valores que hoy estáprofundamente desajustado a los tiempos.

b) La segunda forma es desde lo racional, o sea, desde lo que cognitivamente podemos identificar como importante, ajustado al momento histórico y bueno para la humanidad. Aunque desde este lugar podría asegurarse un resultado mejor, suelen haber “cortocircuitos” cuando alguien cercano habla por primera vez de su homosexualidad. Muchas personas que dieron testimonio para nuestro libro nos dijeron:“mi familia siempre se manifestó muy abierta sobre este tema. Sin embargo, cuando salí del clóset, su reacción fue muy mala”. Esto quiere decir que la racionalidad no es suficiente para enfrentar procesos humanos sobre los que todavía pende el tabú.

Por eso recomendamos: c)Aproximarse desde el afecto. Y para hacerlo hay que dar un paso atrás, postergarse momentáneamente y escuchar activamente lo que el otro, u otra, tiene para decirnos. Hay que hacerlo sin narcisismo y entendiendo la historia que hay detrás, pero por sobre todo: entenderlo como un acto de amor y confianza.

Así visto, podemos decir categóricamente: es mejor salir del clóset, porque al final, nadie se muere de homosexualidad ajena. Cualquiera puede vivir con esta noticia y hacerla parte de su repertorio de vida. Lo demás es manipulación.

Fonte: HuffPost Mexico

A internet, o ódio, os racistas, os xenófobos, os antissemitas e os supremacistas brancos

“As plataformas e os algoritmos que prometiam melhorar nossas vidas, na realidade podem amplificar nossas piores tendências humanas”.  A democracia está em jogo… e também as vidas de muitas pessoas.

“Double Poke in the Eye II”, de Bruce Nauman (1985) 2018 Bruce Nauman/Artists Right Society (ARS), Nueva York, vía Sperone Westwater, Nueva York

El internet será nuestra perdición

Nora Ephron alguna vez escribió un ensayo brillante sobre cómo ella y muchas otras personas pasaron de estar enamoradas del correo electrónico, cuando sentían la emoción de descubrir una nueva y veloz manera de mantenerse en contacto, a odiar el infierno de no poder desactivarlo.

He llegado a tal punto que todo el internet me hace sentir así.

Al inicio era un sueño dorado de conocimiento expandido y conexión mejorada.Ahora se ha convertido en una pesadilla de sesgos manipulados y odio expandido como una metastasis.

Antes de que al parecer comenzara a enviarlesartefactos explosivos por correo a Barack Obama, Hillary Clintonyotros,Cesar Sayocencontró motivación en línea —quizá no en la forma de instrucciones para fabricar explosivos, sino en el sentido de que podía vociferar sus resentimientos ante un auditorio que no lo repudiaba, sino que se hacía eco de los mismos mensajes—. Los validaba y los cultivaba. Absorbía algo oscuro y lo convertía en algo aún más lúgubre.

“Para cuando lo arrestaron en Florida el viernes”,reportóThe New York Times,“Sayoc parecía encajar con el perfil ya conocido por todos de un extremista moderno, radicalizado en línea y atrapado en un vórtice de furor partidista”.

Robert Bowers, acusado de asesinar a once judíos estadounidenses en Pittsburgh la mañana después del arresto de Sayoc, alimentó su locura y estimuló sus fantasías sangrientas en ese mismo vórtice digital. Mientras Sayoc creaba nichos terribles en Facebook y Twitter,Bowers encontró un refugio para sus pasiones racistas, xenofóbicas y antisemitas en Gab, una red social que se lanzó hace dos años y que ha servido de criadero para los nacionalistas blancos.Ahí se congregaron, se lamentaron y se alentaron —sin restricciones— con una eficacia que simplemente no existe fuera de la web.

Fue en internet, con su privacidad y su anonimato, que Dylann Roof investigó sobre la supremacía blanca y adquirió su convicción malvada de que la violencia era necesaria. Después entró a una iglesia histórica en Charleston, Carolina del Sur, y les disparó a muerte a nueve feligreses afroestadounidenses en junio de 2015.

Fue en internet —en Facebook, para ser exactos— que Alek Minassian publicó un juramento de lealtad a la “rebelión de los célibes involuntarios”, que se refiere a los resentimientos de los hombres “involuntariamente célibes” que no pueden lograr que las mujeres tengan sexo con ellos. Después usó una furgoneta para atropellar y asesinar a diez personas en Toronto en abril.

Los enclaves de internet deformaron las cosmovisiones de todos estos hombres, y los convencieron de la prioridad y la pureza de su furia.La mayoría de nosotros jamás habíamos escuchado el término “célibe involuntario” antes de la masacre de Toronto. Sin embargo, fue la pieza central de la vida de Minassian.

La mayoría de nosotros no estaba familiarizado con HIAS, un grupo judío que reubica refugiados. Sin embargo, esas iniciales dominaron las teorías conspirativas antisemitas de Bowers. Eso refleja el poder que internet tiene para presentar los agravios falsos como si fueran obsesiones legítimas y darles a los prejuicios la apariencia de ser ideales.

La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el potencial y el peligro. Eso es lo que Mary Shelley exploró enFrankenstein, que este año celebra suaniversario doscientos, y desde entonces ha sido el tema principal de la ciencia ficción.

Internet es la paradoja más monstruosa de la tecnología escrita. Es una herramienta inigualable e itinerante para el aprendizaje y para el surgimiento de comunidades constructivas. Sin embargo, también es inigualable en la divulgación de mentiras, la reducción de los intereses y la erosión de la causa común. Es un bufé glorioso, pero lleva a los usuarios a los extremos: solo la carne o solo los vegetales. Estamos ridículamente sobrealimentados y desastrosamente desnutridos.

Crea terroristas. Y, por si fuera poco, siembra hostilidad al mezclar la información y la desinformación a tal punto que no hay forma de diferenciar lo real de lo ruso.

No me crean a mí. Créanlo por lo que ha dicho un gigante de Silicon Valley cuyos softwares dependen de nuestra adicción al internet. En una conferencia en Bruselas,Tim Cook, director ejecutivo de Apple, advirtió: “Las plataformas y los algoritmos que prometían mejorar nuestras vidas en realidad pueden amplificar nuestras peores tendencias humanas”.

“Los actores deshonestos e incluso los gobiernos se han aprovechado de la confianza de los usuarios para agravar las divisiones, incitar la violencia e incluso socavar nuestro sentido de lo verdadero y lo falso”, agregó.

Esto fue hace una semana, antes del arresto de Sayoc, antes del ataque de Bowers, antes de queJair Bolsonaro, un populista de extrema derecha,ganara la elección presidencial de Brasil. Como loinformó The New York Times, las fuerzas a favor de Bolsonaro al parecer intentaron afectar a sus oponentes y ayudarloinundando WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook, “con un torrente de contenido político que dio información errónea sobre las direcciones y los horarios de las casillas electorales”.

Ese mismoartículode The New York Times señaló que, el lunes, una búsqueda de la palabra “judíos” en Instagram, el sitio para compartir fotografías, daba como resultado 11.696 publicaciones con la etiqueta #JewsDid911 (los judíos son responsables del 11s), con la que se culpaba de manera demencial a ese grupo religioso por los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con imágenes y videos grotescos que satanizaban a los judíos. El antisemitismo podrá ser antiguo, pero este sistema para expresarlo es completamente moderno.

Además, es profundamente aterrador. No sé exactamente cómo relacionar la libre expresión y la libertad de expresarse —que son primordiales— con una mejor vigilancia de internet, pero estoy seguro de que debemos abordar ese desafío con más apremio del que hemos mostrado hasta ahora. La democracia está en juego… y también las vidas de muchas personas.

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No primeiro turno das eleições de 2018, sobraram discursos agressivos e posturas inflexíveis nos ambientes real e virtual. Todo o processo eleitoral foi marcado por episódios de embate, ânimos exaltados e até de violência – dos tiros à caravana do PT que acompanhava Luiz Inácio Lula da Silva, em março de 2018, até o atentado contra Jair Bolsonaro, candidato pelo PSL, em Juiz de Fora (MG), em setembro.

A julgar pelos muitos comentários em redes sociais, esse tem sido também um período de medo e angústia diante de algumas possibilidades de resultados, sentimentos explorados por diversos candidatos em suas propagandas.
Há muitos relatos de rompimento de amizades e desgastes na família por causa de posições e apoios políticos. Segundo uma pesquisa Datafolha realizada em 2 de outubro de 2018, o clima pouco amistoso e a situação do país provocam raiva e tristeza, compartilhadas por mais de 65% dos eleitores brasileiros.
O Nexo conversou com três especialistas sobre o estado de espírito do brasileiro pós-primeiro turno.
Ivan Estevão: professor de psicologia da Escola de Artes, Ciências e Humanidades da Universidade de São Paulo (EACH/USP Leste) e do Instituto de Psicologia da USP
Ângela Soligo: presidente da Abep (Associação Brasileira de Ensino de Psicologia)
Helio Roberto Deliberador: professor da Faculdade de Psicologia da PUC-SP
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IVAN ESTEVÃO
Ao que tudo indica, essa eleição se dá numa circunstância de mudança no modo de funcionamento de algumas formas da sociabilidade. Minha suspeita é que a própria democracia está mudando de forma no país. E isso implica a alteração de uma série de regras que a gente tomava como dadas. Quando isso acontece, costuma haver dois efeitos, um pouco interligados: esse efeito desamparador onde eu não sei nem mais dizer o que está acontecendo, não consigo mais me apoiar nas regras antigas e isso produz efeitos sobre aquilo que me determinava, como eu sou, como funciono, porque antes eu funcionava a partir de regras que agora não valem mais. A consequência é que isso vai produzir angústia, o que eu vi bastante ontem, de um lado. Um dos efeitos que chegam para tentar amenizar essa angústia são certezas, o que é curioso. Então a certeza, que vem de vários lugares, que vem de um passado, um passado onde as coisas eram melhores, é onde vou me fiar, então a gente ouve bastante esse discurso. Ou certeza que diz respeito a como as coisas têm de ser; se não for assim, tudo está errado. As pessoas, de um lado angustiadas, de outro presas absolutamente nas suas certezas nos mais variados grupos, das mais variadas ideias.
ÂNGELA SOLIGO
Primeiro, o aumento e a exacerbação das atitudes extremadas, ou totalmente contra ou a favor, sem ponderar, refletir, sobre o significado dessas atitudes e das ideias que elas carregam. A consequência é o fanatismo, e o fanatismo em geral é obscurantista, ele impede que as pessoas reflitam sobre sentimentos, ideias ou ações. Num momento de polarização, o pensamento fica comprometido. O que vem à frente são fortes emoções, as crenças acima de tudo e o desprezo pelo pensar. Estamos vendo isso agora. É a impossibilidade do diálogo. O que fica marcado é o sentimento do ódio. Ele se tornou a marca de muitos discursos. Odiar nessas circunstâncias é abrir mão da racionalidade. Outro sentimento que vai marcar é o de impotência e desesperança. Há pessoas que olham para o que está acontecendo e sentem que não podem fazer nada. Como se tudo fosse mais forte que elas, daí o sentimento que vem junto é a desesperança. Não posso fazer nada, quero ir embora.
HELIO DELIBERADOR
As pessoas ficam mais tensas com a eleição, isso está acentuado. É uma carga emocional grande. Se acentua na medida em que há uma polarização muito forte e tudo funciona pela paixão e não pela razão. Aumenta a ansiedade e um processo de uma adesão mais emocional. Não há muita escuta, o que dificulta um processo mais racional, de análise das propostas e de ver quem seria a melhor solução para as grandes questões do Brasil. Há um desejo meio contraditório de renovação dos quadros nacionais.
 
Muitas pessoas relatam desgastes em relações familiares e com amigos por conta de divergências políticas. Passada a eleição, é possível refazer as relações? Ou o que vivemos hoje está deixando cicatrizes mais profundas? 
IVAN ESTEVÃO 
Não dá para generalizar, mas esse tipo de circunstância não é incomum. Na adolescência encontramos muitas circunstâncias assim. Se há uma situação em que as regras estão sendo postas em suspenso e produzem essa divergência, vai haver um rearranjo, uma certa cristalização, não vai durar pra sempre. Nesse rearranjo, é possível que certas famílias se rearranjem de um jeito onde não necessariamente o pai ou os filhos mudem de opinião política, mas onde se cria um universo de socialização possível. O que acontece nas famílias o tempo inteiro é que as relações são ambivalentes, ambíguas, pode-se dizer que uma mãe ame incondicionalmente seu filho mas a experiência mostra que não é isso, há amor e ódio. Aliás, outro efeito colateral é o surgimento dos ódios. É um dos afetos produzidos pela certeza. A certeza me garante uma certa unidade do que eu sou; o ódio produz esse afastamento do outro que me invade, que desmonta minha unidade. É bem possível que em várias famílias você tenha um campo já cristalizado em que o ódio se ameniza. Isso acontece independentemente do momento político. A gente já viu famílias com divergências políticas, de trabalho, de gênero, de sexualidade, o filho gay que é mandando embora. No filho gay, aparece muito da ambivalência, não é que o pai ou a mãe deixaram de amar aquele filho. no entanto se torna insuportável que seja assim. Nada impede que essas coisas sejam restabelecidas.
ÂNGELA SOLIGO
Quando as divergências se tratam de visões da política, diferenças partidárias, as rupturas não são nem rupturas, são ranhuras nas relações familiares, não são profundas e são recuperadas com o tempo. Há diferenças que se colocam hoje que estão mais profundas, que têm a ver com uma visão de humanidade, de direitos em relação à integridade dessa humanidade. Então, por exemplo, se você tem um parente que defende o extermínio de pessoas e que, passado esse vulcão eleitoral, ele continua defendo isso, acreditando nisso, você vai conseguir conviver com ele? Então há ranhuras que você consegue reconstruir, mas há coisas que não serão fáceis. Tem coisas que tocam na humanidade e que acreditamos ser direito nosso e do outro como seres humanos. Isso ficou evidente agora, estamos diante de um novo fascismo e isso produz rupturas difíceis de reconstruir. Teremos de fazer um empenho para trazer essas pessoas para uma racionalidade humana.
HELIO DELIBERADOR
Acho que está sim deixando cicatrizes mais profundas que fazem com que haja rupturas mais profundas em relações familiares por razões políticas. Está muito polarizado e, de cada lado, são ditas coisas muito ofensivas e isso deixa marcas mais profundas. Assim, fica mais difícil reatar depois.
 
Muitas pessoas estão relatando uma sensação de medo pelo futuro, ou do que pode acontecer se esse ou aquele outro candidato entrar. Como este tipo de medo, não de algo localizado, mas de uma conjuntura mais ampla, afeta as pessoas?
IVAN ESTEVÃO 
O medo vem da mesma sequência. Se tem uma alteração de toda uma série de regras, de como funciona a democracia, você encontra argumento para sustentar qualquer posição. Tem coisas que não dava para imaginar antes: um cara como o [Marcelo] Odebrecht ficar dois anos preso é realmente impressionante. Algo aí mudou de fato. A gente está sempre atrás de produzir sentido, regra, que amenize a angústia de ter que lidar com a contingência. Nessa circunstância, tudo começa a desmontar e o que vem é angústia e medo. Quando tem um efeito com esse, o que surge é um vazio, os pontos aos quais a gente se liga já não servem mais para que a gente possa pensar a realidade. O que vem então é da ordem da fantasia. Em geral, as fantasias são paranoicas, assustadoras, que dizem respeito à nossa própria agressividade e à agressividade alheia. E não importa o lado. Em 2002, dizia-se sobre o PT que iam invadir sua casa. O medo é um jeito de tentar estabelecer um ponto ao qual eu me fio para tentar amenizar de alguma forma a angústia. A hora em que determino qual é o objeto, o que me causa medo, de alguma forma tenho controle sobre ele. Isso ameniza a angústia. Quando não sei o que vem pela frente é angústia, pavor, terror, pânico.
ÂNGELA SOLIGO
Este é um medo concreto, real. Ele tem história. Quando as pessoas falam que têm medo elas se reportam a alguma coisa, mesmo que seja uma informação descabida. Quando se fala em medo que o país vire uma Venezuela, as pessoas se apoiam em uma ideia do que acontece naquele país. Mesmo que o PT tenha ficado 15 anos no poder já e o Brasil não tenha virado uma Venezuela , a que esse medo se relaciona? Se relaciona mais a uma imagem do que a uma realidade. Por outro lado, tem o outro medo que é de um discurso excludente, sectarista, dirigido a grupos sociais como negros, mulheres e homossexuais, que traz de volta a ideia de ditadura, e ele é apavorante.
HELIO DELIBERADOR
Isso leva a um processo de fragilização das pessoas, você funcionar por medo é muito complicado. De fato, acho que há certos medos que podemos crescer e a gente ter processos que foram muito negativos para a sociedade brasileira. [Era a época] quando a política estava associada ao medo, porque isso significa a ruptura dos processos democráticos,. Isso não é um sentimento que devia mover as pessoas, mas está acontecendo. Tem um certo sentimento envolvendo o medo nessa luta de opostos que será o enfrentamento do segundo turno em muitos espaços.
Fonte: Nexo Jornal
Por: Camilo Rocha
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“… o racista tem problemas psíquicos muito sérios que necessitam de tratamento psicológico ou psiquiátrico…”

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Fonte: Casa do Saber
Por Silvio Luiz de Almeida – Pós-doutor pelo departamento de Filosofia e Teoria Geral do Direito da Faculdade de Direito da Universidade de São Paulo (USP). Doutor em Filosofia e Teoria Geral do Direito pela Faculdade de Direito da Universidade de São Paulo (USP). Mestre em Direito Político e Econômico e Bacharel em Direito pela Faculdade de Direito da Universidade Presbiteriana Mackenzie. Graduado em Filosofia pela Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da Universidade de São Paulo (FFLCH-USP). Professor do Curso de Graduação em Direito e Docente Permanente do Programa de Pós-Graduação Stricto Sensu em Direito Político e Econômico da Universidade Presbiteriana Mackenzie (SP). Professor de Filosofia do Direito e Introdução ao Estudo do Direito da Universidade São Judas Tadeu (SP). Presidente do Instituto Luiz Gama (SP). Advogado em São Paulo.
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