Misoginia: “As mulheres são desonestas por natureza”

“Uma parte do opressor está instalada profundamente em cada uma de nós” (Audre Lorde) e …os esforços contra a igualdade “estão codificados e interiorizados, são difusos e camaleônicos” (Susan Faludi).

Los parroquianos de McSorley’s Old Ale House se mofan de Lucy Komisar, una de las primeras mujeres en beber en el pub después de que la ciudad de Nueva York aprobó una ley antidiscriminación. Antes de esto, el bar –abierto desde 1854– no admitía mujeres. Un camarero intentó impedir la entrada de Komisar y una vez que estuvo dentro algunos clientes la abuchearon y otro le volcó una cerveza en la cabeza. 10 de agosto de 1970. Barton Silverman/The New York Times

¿Cómo luce la misoginia?

La misoginia está en todas partes. O más bien, “misoginia” está en todas partes. La palabra, que convencionalmente significa el odio hacia las mujeres, solía ser una acusación radical. Sin embargo, ahora parece haber eclipsado a los más amables “sexismo” y “chauvinismo” en el habla popular. Ahora llama poco la atención encontrar “misoginia” en un titular y mucho menos en un tuit.

De un lado del espectro, el término se usa para describir la desigualdad societal evidente, por ejemplo, en la brecha salarial, las dificultades para encontrar atención médica adecuada y las prerrogativas dehombres como Les Moonvesque destruyen la carrera de quienes los denuncian.

“Desafortunadamente, la misoginia violenta no es nueva en la política”, decíaun encabezadode CNN en 2018. “La misoginia aviva la autogestión de las mujeres”,titulabaThe Guardian a finales de agosto. Unacolumna de opiniónen The New York Times exploraba “La misoginia reservada especialmente para las madres”. Kim Schrier, una pediatra que se postulaba al congreso –hoy congresista demócrata– calificó sin rodeos a Donald Trump como “misógino jefe” en untuitdel año pasado.

Una mirada a las fotografías de archivo, incluidas las de The New York Times, revela cómo, mientras el término se popularizó, la misoginia también ha formado parte del panorama visual, desde los titulares noticiosos hasta la experiencia cotidiana.

Sin embargo, como tanto de lo que ocupa el discurso actual, la resonancia del vocablo oscila entre lo importante y lo susceptible al meme. Un reportaje sugería que unamangosta en Keniapodía ser misógina. “Bájale a la misoginia”, dice una camiseta de venta en Etsy. Y cómo olvidar la taza con un tiburón tan caprichoso como concientizado que dice: “Aleta contra la misoginia”.

El desdén hacia las mujeres, suele argumentarse, también es el motivo por el cual se rechazan ciertos rincones de la cultura popular. “¿Será que mi misoginia interior me ha impedido leer novelas de romance toda la vida?”, se preguntaba una escritora.Odiar a las Kardashiantambién se interpreta como antimujer, porque al hacerlo reducimos a las célebres hermanas a simples estereotipos. Es la lógica de muñeca rusa del momento: despreciar cualquier refugio que tienen las mujeres de la misoginia –ya sea la telerrealidad, un régimen de belleza o la astrología– es en sí mismo misógino.

Así que, en más de un sentido, la misoginia ahora está de moda, pero también tiene una larga historia.

El término surgió en el siglo XVII, como respuesta a un panfleto antimujer escrito por un maestro de esgrima inglesa llamado Joseph Swetnam. El folletín de 1615, titulado en parteProceso a las mujeres lascivas, ociosas, desobedientes e inconstantes, se publicó en medio de una prematura ansiedad moderna y del debate sobre el sitio que las mujeres debían ocupar en la sociedad. Era más que nada un compendio de chistes sexistas, una obra indigesta dirigida a una audiencia de “jóvenes insensatos”. También fue muy popular.

“Las mujeres son deshonestas por naturaleza”, escribió Swetnam, como unprotoincel. Para él, “la mujer más bella tiene algo de vulgaridad en ella”. Desde Eva, la mujer “tan pronto fue creada, centró su mente en la maldad, pues las aspiraciones de su mente y su voluntad de desenfreno trajeron desgracia para el hombre que siguió la misma línea de su primera lideresa”. Eran como piedras pómez porque tenían el corazón lleno de huecos, escribió; como barcos pintados porque lucían hermosas pero contenían solo plomo. No es ninguna sorpresa que el folleto suscitara varias respuestas escritas por parte de mujeres. En una obra anónima tituladaSwetnam, el odiador de mujeres es procesado por las mujeres, el personaje que hace de Swetnam se llamaba Misogynos.

Durante los siguientes siglos misoginia se usó poco, pero su popularidad se disparó a mediados de la década de los setenta, y más o menos se instaló en el léxico del feminismo de la segunda ola con la crítica de Andrea Dworkin de 1974Woman Hating. En el libro, Dworkin argumenta que el prejuicio profundo y arraigado contra las mujeres informa distintos aspectos de la sociedad, desde la legislación hasta la cohabitación. Dos años más tarde, lo resumía así: “Como mujeres vivimos en medio de una sociedad que nos ve como despreciables. Se nos menosprecia… Somos víctimas de una violencia continua, malévola y autorizada en contra nuestra”. (Una idea que no resulta ajena para mujeres como Kathrine Switzer, quien aparece en la fotografía de abajo, que fue célebremente acosada cuando fue una de las primeras mujeres en correr la maratón de Boston de 1967).

Jock Semple, oficial del Maratón de Boston, intentó expulsar de la pista a la fuerza a Kathrine Switzer. Switzer completó la carrera, pero no fue sino hasta 1972 que a las mujeres se les permitió participar. 19 de abril de 1967.

En los años ochenta y noventa, leer a Dworkin se convirtió para muchas en un rito de iniciación universitario desconcertante y estimulante. Su escritura es una mirada estridente y salvaje al sesgo sistémico que afecta la experiencia cotidiana de las mujeres. ¿Era odio verdadero eso que se agazapaba debajo de cada reunión con tu jefe, en cada cita, sermón, novela, comercial televisivo? Sí, insistía Dworkin. En aquella época era una idea radical. Para muchos todavía lo es.

Este entendimiento de la misoginia se convirtió en una idea común entre las feministas: el asunto era estructural. La sociedad estaba organizada en modos misóginos, incluso si sus miembros no se concibieran a sí mismos como seres que odiaban a las mujeres. La escritora y activista Audre Lorde escribió en 1980 que existe “una parte del opresor que está plantada profundamente en cada una de nosotras”. Susan Faludi, autora del libro de 1991Reacción: la guerra no declarada contra la mujer moderna,hizo eco de la idea y argumentó que los esfuerzos contra la igualdad “están codificados e interiorizados, son difusos y camaleónicos”.

De modo similar a “racista” –que antes se usaba sobre todo para describir a ciertos alguaciles, políticos o vecinos–, “misógino” ahora se usa con frecuencia tanto para el sistema de instituciones que hacen de Estados Unidos un país desigual como para sus individuos. En este sentido amplio resultan involucrados hombres felizmente casados, hombres con hijas e incluso mujeres. La palabra se está usando de un modo en que no hay que odiar a las mujeres para ser misógino, a pesar de la definición que ofrece hasta hoy elDiccionario Webster.

Pero ¿puede una sola palabra con todo este trabajo? ¿Puede describir algunos de los peores y más violentos impulsos en nuestro mundoytambién los actos cotidianos de sesgo de género? ¿Deberíamos usar el término tanto para describir la violación conyugal como la ausencia de protagonistas femeninas poderosas en la televisión? Resulta que ya lo hace y ya la usamos así.

Algunos diccionarios ya lo han notado. William Safire, el columnista de The New York Times que durante décadas escribió sobre la textura de nuestro lenguaje, notó en 2008 que elDiccionario Oxfordhabía ampliado su definición en 2002 para incluir “prejuicio en contra de las mujeres” como una de las acepciones de la palabra. “Sexista y misógino ahora son en cierto sentido sinónimos”, escribió. “Como ‘sexista’ se ha utilizado de forma tan amplia, parece que la palabra ‘misógino’ –en el mismo sentido que ‘prejuicio’ mas que ‘odio’– ahora conlleva la misma fuerza, para quienes están familiarizados con la palabra”.

El vocablo solía ser una condena fuerte y personal, espantosa tan pronto nos llegaba al oído. Ahora resulta una palabra menos áspera cuando la escuchamos. Pero paradójicamente, incluso cuando se vuelve más común también es más incisiva. Captura la disonancia cognitiva de nuestra era, en la que las mujeres –tan vilipendiadas como veneradas– postulan a la presidencia al mismo tiempo que batallan por alcanzar la licencia de maternidad remunerada.

Esta holgura parece apropiada para estos tiempos, ya que la noción de Dworkin de misoginia –alguna vez radical– ahora se ha vuelto mucho más aceptada.

Consideremos esta cita de Dworkin de 1997: “Las mujeres parecemos fracasadas y atroces cuando estamos tristes. Las mujeres somos patéticas cuando estamos enfadadas. Las mujeres somos ridículas cuando militamos. Las mujeres somos desagradables cuando nos amargamos sin importar la causa de nuestra amargura. Las mujeres son unas trastornadas cuando anhelan justicia. Las mujeres odian a los hombres cuando las mujeres buscan respeto y responsabilidad de parte de los hombres”.

Suena muy parecido a una publicidad reciente que Nike difundió durante la ceremonia de los Oscar y que gozó de una cálida acogida. “Si mostramos emoción nos dicen dramáticas” dice la voz enoffde Serena Williams. “Si queremos jugar contra los hombres, somos dementes. Y si soñamos con igualdad de oportunidades estamos delirando. Si defendemos algo, somos unas desquiciadas. Si somos demasiado buenas, algo anda mal con nosotras. Y cuando nos enfadamos, somos histéricas, irracionales o simplemente estamos locas”.

Por: Nina Renata Aron
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“A liderança é uma espécie de armadilha para as mulheres”. Entrevista com Virginia García Beaudoux

O#8Mmais uma vez revela a desigualdade de gênero, em particular, ostetos de cristalque as mulheres enfrentam na vida cotidiana, bem como no âmbito político. Evidência, sobretudo, a necessidade urgente de promover uma agenda de gênero com enfoque em direitos humanos que não só atenda de maneira urgente o impacto que supõe forçar uma menina estuprada a continuar uma gravidez contra sua vontade, mas também asdesigualdades estruturaisque arrastam as sociedades, produto de uma cultura patriarcal tão arraigada, como imperceptível e invisibilizada.

A entrevista é deNatalia Aruguete, publicada porPágina|12, em 11-03-2019. A tradução é doCepat.

O teto de cristal na política

Depois de, há quase 30 anos, ter se especializado em opinião pública e consultoria de comunicação estratégica,Virginia Garcia Beaudouxteve uma reviravolta substancial em sua trajetória profissional que atinge profundamente a vida política da região. Com o amparo institucional de organizações internacionais, como aONU Mulheres,PNUD,OEAeNIMD, assessora as mulheres políticas em grande parte daAmérica LatinaeEuropa, com objetivo de alcançar uma verdadeira paridade de gênero nas instâncias de decisão política, quebrando os tetos de cristal que impõem limites para o crescimento das mulheres na vida cotidiana – especialmente em espaços profissionais -, combater os estereótipos de gênero e reverter a vulnerabilidade que imprime a “dupla minoria”, em referência a mulheres pobres pertencentes a minorias étnicas ou raciais. Por ter assessorado mais de 1500 mulheres políticas,García Beaudouxfoi premiada na categoria ” mulheres influentes na política” pelaAcademia de Artes e Ciência Política de Washington. Além de consultora, é pesquisadora daCONICETe professora regular daUniversidade de Buenos Aires. Entre suas publicações, destaca-se seu recente livro¿Quién teme el poder de las mujeres? Bailar hacia atrás con tacones altos (Editora: Grupo 5).

Virginia Garcia Beaudoux, conversou com oPágina/12sobre a situação das mulheres políticas na região: os limites que impedem o seu desenvolvimento em termos de liderança, a falta de uma paridade substantiva em termos de participação política e a obrigação social de buscar uma igualdade real como um princípio constitucional.

Eis a entrevista.

Quais são os obstáculos estruturais que as mulheres enfrentam na vida cotidiana e na vida política?

Não havia percebido a magnitude da desigualdade de gênero até que comecei a trabalhar com mulheres na política, em consultoria com oPNUDemHonduras, emEl Salvador, naGuatemala. Em minha jornada pela América Latina, entendi que a dimensão da desigualdade é enorme e que, independentemente do país, todas as mulheres me falaram sobre os mesmos obstáculos dentro dos partidos e, acima de tudo, sobre confiança e o financiamento de suas campanhas eleitorais. Encontrei um denominador comum que foi além da política. Me deparei com um estereótipo muito marcado: a crença estendida e construída culturalmente de que a liderança é masculina. Se perguntarmos a uma pessoa três características do que consideramos masculino, dirá “força, assertividade, capacidade de tomar decisões”. Entre essas respostas, encontraremos uma sobreposição quase perfeita entre a descrição do masculino e a liderança. Por outro lado, quase nunca coincide o que nós estabelecemos que é feminino e a liderança. Este tem sido um grande obstáculo para as mulheres em todas as áreas do desenvolvimento. AUniversidade de Oxfordlevou 800 anos para nomear uma reitora. AUniversidade de Buenos Airesnão teve uma diretora feminina em toda a sua existência, quando a maioria dos professores universitários são mulheres…

Mas não são a maioria dos titulares de cátedras universitárias.

Exatamente. Esses tetos supostamente invisíveis – que chamamos de tetos de cristal – são tremendamente resistentes, é por isso que é muito difícil rompê-los e atravessá-los. Apenas 5% dos prêmiosNobelforam para mulheres. OFórum Econômico de Davosde 2018 foi considerado um sucesso retumbante porque 21% dos participantes eram mulheres. Então, a ideia de que bons líderes são homens continua a ser um dos estereótipos que mais complica o desenvolvimento das mulheres.

Como se traduzem esses estereótipos no plano cotidiano?

Estereótipos não só descrevem, também prescrevem. Se um estereótipo descreve que as mulheres são mais sensíveis do que os homens, a prescrição é que, diante da doença de uma criança ou de um idoso, é a mulher que deve assumir o controle porque é sensível e empática. Essas tarefas de cuidado atribuídas como naturais às mulheres acabam dificultando sua inserção na cadeia produtiva em igualdade de condições. Entre as pessoas sem educação formal, ao não poder terceirizar tarefas de cuidado, devem aceitar trabalhos de tempo parcial com salários muito mais baixos, a tal ponto que a diferença salarial entre os gêneros nesse setor chega a 35%.

Ou seja, as consequências do estereótipo de gênero não são homogêneas, mas, ao contrário, afetam mais os setores mais pobres.

Sim, claro. Mas ao mesmo tempo afeta a todas e a todos. Eu tive que entrevistar um homem na Holanda, onde 70% das mulheres trabalham em tempo parcial, trabalham quatro dias por semana e um daqueles dias dedicam aos filhos ou ao que quiserem. Os homens podem fazer o mesmo, mas quase nenhum homem escolhe trabalhar em tempo parcial. Quando este senhor disse em seu local de trabalho que queria começar a trabalhar em meio expediente, a primeira pergunta que fizeram foi: “Sua esposa está bem?” E a segunda: “Por que você quer trabalhar meio período, se não está se divorciando e nem sua esposa tem algum problema de saúde? Como este senhor queria ser pai além dos fins de semana, interpretaram que ele não gostava tanto de sua profissão. Isso quer dizer que esse estereótipo também prejudica os homens. O que acontece é que essas consequências são muito mais marcantes entre as mulheres, em termos de desigualdade política e econômica.

Quais elementos dessa desigualdade de gênero você observa em seu trabalho com mulheres políticas na América Latina?

Quanto mais tradicional é um país, mais difícil é superar os estereótipos. E nos países onde a religião tem muito peso, isso se torna mais complicado.É claro que temos diferenças sexuais, as mulheres podem gestar e os homens tendem a ter mais força física. Mas uma coisa é sexo e outra é o gênero como uma construção cultural. Em alguns países, onde as construções de gênero são muito mais binárias e onde há uma valorização dessa diferença, vale mais ser homem do que ser mulher. Mas também em países considerados paraísos de igualdade, como aSuéciaou aHolanda, encontramos essas características estereotipadas na distribuição de papéis. Há algumas questões interessantes a destacar nesse sentido.

Na América Latina, 52% da militância dos partidos políticos são mulheres, enquanto menos de 15% dos secretários gerais e presidentes de partidos políticos são mulheres. Isso é um claro teto de cristal na política. Não é natural que, diante de 52% das mulheres militantes, as cúpulas não reflitam essas proporções. NaGuatemala, perguntei: “Quantos partidos políticos existem?” A resposta foi: “35”. “E quantos são liderados por mulheres?”, complementei. “Quatro”, responderam. O mesmo naSuécia. “Quantos partidos políticos são liderados por mulheres?” “Nenhum”, disseram. E corrigiram: “Sim, existe um: oPartido Feminista“.

Quais são os outros aspectos que você mencionou como interessantes para analisar essas diferenças?

A primeira questão é ter cuidado em assimilar a igualdade numérica com a igualdade substantiva. Fizemos progressos em termos de igualdade numérica, porque as leis de paridade garantem que as listas sejam constituídas em 50% por homens e 50% por mulheres. Mas, além dessa igualdade numérica, que é importante, se trata de construir posições de poder e influência política. A formação das comissões parlamentares é um espaço onde são reproduzidos esses estereótipos. As mulheres são responsáveis pelaComissão de Saúde,Educação,Infância,MulhereseDeficiência, enquanto os homens estão noOrçamento,Obras Públicas,Trabalho. Então, devemos trabalhar nas dimensões da liderança para tender à paridade substantiva.

Quais características você encontra entre as mandatárias mulheres? O que as distingue?

Há muita diversidade nos estilos de liderança, a liderança é uma espécie de armadilha para as mulheres.

Em que sentido?

Se uma mulher mostra atributos considerados femininos, ela é vista como uma líder fraca. Mas se apresenta atributos “ao estiloAngela Merkel“, que são vistos como masculinos, ela é rotulada como desagradável ou não feminina. Como a liderança é pensada a partir de categorias definidas como masculinas, é difícil para uma mulher não ser criticada por seu estilo de liderança. No ano passado, havia apenas 15 chefes de Estado no mundo, há muito poucas mulheres no comando dos executivos.

Seguindo esse raciocínio, como as mulheres são representadas na política no geral, e nos meios de comunicação, em particular?

Existe um duplo padrão. A todo tempo vemos que as mulheres aparecem em sua qualidade como mães. Os meios de comunicação geralmente enfatizam o vínculo que elas têm com seus filhos ou o tempo que a maternidade as ocupa. QuandoHillary Clintonfoi avó, vários meios de comunicação nosEstados Unidosse perguntaram se, por ter se tornado avó, estaria em condições de ser presidenta. A revistaTimespublicou um artigo sobre os prós e contras de uma presidenta avó. Então me ocorreu olhar o que havia sido escrito sobre os homens que eram avós e que haviam chegado à Presidência dos Estados Unidos. Não escreveram uma só linha.Mitt Romneyapresentou 18 netos em campanha, ele tirou foto com 18 netos e ninguém se perguntou: “Pode um avô ser Presidente dos Estados Unidos?”.

Sabemos que é normal tanto para homens como para mulheres serem apadrinhados na política. No entanto, no caso das mulheres, o questionamento dos meios de comunicação é maior: “é a afilhada política de”, “é a esposa ou é filha de” … Quando uma mulher assume uma presidência ou um governo é mais frequente que se pergunte se estará realmente preparada para esse desafio. O mesmo não ocorre com um homem. A isso se soma comentários sobre seu guarda-roupa, aparência física, penteado, maquiagem. Como consequência, os eleitores, em suas avaliações, começam a vê-las com menos credibilidade, como menos confiáveis, menos fortes e diminuem a intenção de votar nas mulheres. Esse tipo de cobertura dos meios de comunicação as empurram mais para o mercado doméstico do que para o político.

Em sua experiência com mulheres políticas em países latino-americanos, você nota diferenças entre os países no estilo patriarcal de fazer política? Quais fatores incidem essas diferenças, se houver?

Em países com uma população nativa significativa e onde as mulheres vivem em uma situação econômica de maior vulnerabilidade – o que tecnicamente chamamos de “dupla minoria” – é claro que o desafio ainda é muito maior do que se fosse uma mulher branca de classe média. Efetivamente, as condições étnicas e a situação socioeconômica dentro do tecido social influenciam o grau de dificuldade, visibilidade e consideração que uma mulher tem dentro de um partido político na hora de adicioná-la a uma lista eleitoral.

Nesses lugares com uma dupla minoria, você observa conquistas a partir do trabalho que está sendo realizado?

Em todos os países se vê muitas mudanças e muito favoráveis, para todo o trabalho que está sendo feito. Embora sejam mais lentas do que gostaríamos, porque levará tempo para isso. Claramente as mulheres estão tendo mais voz, mais acesso, estão se tornando conscientes de seu papel e do espaço que tem para reivindicar o princípio constitucional, mas aqui há espaços em que elas terão que lutar e a luta não será fácil. EmHonduras, uma senhora me contava que quando faltavam medicamentos no estoque era ela que conseguia, que quando havia problemas com a água potável, era ela quem conseguia o caminhão cisterna, que quando alguém teve que transportar alguém, ela sabia onde encontrar a ambulância, mas a cada quatro anos um político homem veio e lhe pediu para conseguir votos das pessoas que ela ajudava. Até que um dia ela se perguntou por que ela não poderia ser a pessoa votada por aquela população. Todas essas mudanças geram uma maior consciência do valor político que essas mulheres têm para suas comunidades.

Essa consciência é suficiente?

Não. Também não impede que, depois de se tornar consciente, você enfrente uma sociedade que é patriarcal e um sistema político machista.

Como as mulheres políticas experimentam o financiamento de suas campanhas? Também nesse aspecto, seus direitos são violados?

Normalmente, as mulheres políticas perdem em matéria de financiamento: são enviadas para os distritos onde tem mais probabilidade de perder e, portanto, contam com menos recursos para suas campanhas eleitorais. O dinheiro que contam define uma posição de poder, assim, a distribuição de recursos simbólicos e econômicos tem um impacto significativo.

Quais medidas concretas estão sendo tomadas?

Para começar, está se trabalhando muito no nível de formação e treinamento de habilidades para mulheres no mundo público. As mulheres vêm com atraso em termos do número de redes que construímos na política. Eu não gosto de falar de “capacitação” porque creio que as mulheres são tremendamente capacitadas, o que fazemos é na verdade treinar habilidades que já temos e que nunca treinamos porque não tivemos a oportunidade de usá-las na política. Habilidades de liderança, negociação, comunicação, organização de uma campanha eleitoral, organização de uma equipe de voluntários para uma campanha, uso de redes sociais. Diferentes organizações, como asNações Unidase aOEA, estão investindo esforços em toda a América Latina para que as mulheres possam aperfeiçoar essas habilidades em campanhas eleitorais.

Outra linha visa propor que os partidos financiem atividades para as mulheres e que elas participem da montagem das listas eleitorais, além de treinar seus quadros masculinos em questões de gênero, porque senão as únicas que avançam em questões de saúde sexual e reprodutiva, de cuidado ou seja o que for, são mulheres.

E em relação aos estereótipos dos meios de comunicação?

Está se trabalhando com os meios de comunicação para deixarem de ser um obstáculo. São realizadas oficinas com jornalistas, editores e gestores dos veículos de comunicação, onde são trabalhadas as características da cobertura e, dentro desta, os preconceitos em relação às mulheres políticas. E onde se pensa o que pode ser feito para melhorar esses tratamentos dos meios de comunicação. Eles mesmos começaram a gerar certas diretrizes: não tirar uma foto de uma mulher que não tiraria de um homem, não chegar com um microfone quando elas estão saindo da escola com seus filhos, estabelecer limites para que não haja diferenças entre uns e outras.

Como chamam a transversalidade da abordagem de gênero?

Aponta para mudanças no enfoque em matéria de políticas públicas. Por exemplo, no que diz respeito à licença-maternidade, se trata de pensar também em uma mudança na licença-paternidade para que as mulheres não sejam as únicas que cuidem de seus filhos. No campo econômico, é preciso buscar a forma em que as mulheres sejam mais favorecidas. Transversalizar o enfoque de gênero exige pensar que o cenário atual não é igual para homens e mulheres e devemos pensar em como nivelá-los. Os sistemas de orientação são muito bons. Trata-se de que as mulheres que já têm experiência na política podem orientar e ajudar aquelas que têm menos experiência.

Fonte: IHU
Por:Natalia Aruguete
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O feminismo não originou apenas reações de adesão ou rechaço. Provocou a necessidade de uma revisão do modelo tradicional de homem e de masculinidade. Obrigou a revisar estereótipos e a buscar alternativas ao macho ibérico.

Para questionar masculinidades tóxicas e machistas e reconstruir a hombridade, há poucos dados objetivos sobre o que se entende como valores e modelos característicos do gênero masculino. Mas o fato é que algo está mudando. Uma pesquisa da empresa 40dB encomendada pelo EL PAÍS, um ano após o histórico protesto feminista na Espanha, reflete como no país os homens jovens não definem suas peculiaridades da mesma forma que os mais velhos. Mas a reação mais tímida dessa geração a situações de assédio e comentários machistas é escassa. Evoluímos, mas parece que não foi suficiente, e as mulheres tampouco percebem essa transformação com a mesma intensidade que eles.

Os estereótipos continuam presentes nas respostas dos homens com mais de 65 anos. Hércules e Apolo já não são mais ícones de masculinidade. Mas ser corajoso e forte durante uma crise, ter segurança em si mesmo e ser heterossexual são características associadas à masculinidade, segundo os idosos.

Os mais jovens discordam não só deste modelo, como tampouco acham que não ter sucesso profissional ou não ser o provedor econômico da casa sejam situações que desvirtuem seu gênero. A moda do papel dominante passou.

Um dos dados mais contundentes que a pesquisa oferece está nas respostas às perguntas formuladas apenas aos homens. Quase 86% declaram que o fortalecimento do feminismo não tornou mais difícil estabelecer relações com as mulheres. A maioria tampouco teme uma denúncia injusta. E mais de 85% dos homens afirmam não mudar seu comportamento quando não há mulheres presentes, e que tampouco utilizam em grupos masculinos do WhatsApp expressões que não diriam pessoalmente.

O desafio deveria estar na reação a quem faz isso, porque só metade chama a atenção dos seus amigos quando fazem comentários ofensivos. E são justamente os jovens, apesar de mais distantes dos padrões rançosos de masculinidade, menos propensos a reprovar essas ofensas e micromachismos. E não só nestes casos.

Frente a uma situação de perseguição ou agressão sexual presenciada, 23% dos homens decidem não intervir, e também nesse caso os mais velhos são mais propensos a fazê-lo.

Isso é destacável porque as definições de assédio para os homens mais idosos é menos rigorosa que para os jovens, que opinam de forma majoritária que comentar o aspecto físico de uma colega de trabalho ou elogiá-la é assédio. Uma coisa é a teoria, e outra é a prática.

Os homens admitem que o modelo do seu gênero está mudando. E atingem essa conclusão ao responder como se veem atualmente em comparação aos seus antecessores. A maioria acredita que melhoraram em inteligência emocional e que compartilham, em maior grau, as tarefas e o cuidado dos filhos. Entretanto, as mulheres não respaldam estas respostas na mesma proporção que eles. Apreciam uma melhora na inteligência emocional, sim, mas nem tanto.

Também há discrepâncias em questões de tratamento. Quase metade dos pesquisados admite não ter certeza sobre como agir com as mulheres. E, quando elas são perguntadas, essa percentagem sobe quatro pontos. Eles também dizem reconhecer suas fraquezas em maior medida que os homens de antes, mas as mulheres não estão tão de acordo. A autorrepressão do afeto também começa a ser superada, e frente a esta transformação os homens não se sentem mais “moles” que os de antes.

Os dândis provocaram uma mudança radical na masculinidade no século XVIII. A moda é um dos setores que mais impulsionam a revisão de suas características, ao menos na aparência. E a inquietação com a presença física continua ocupando o topo das preocupações. Homens e mulheres coincidem em valorizar o interesse pelo aspecto físico e a aparência. Todos apontam que aumentou com relação a seus antecessores. E é motivo de insegurança.

O peso está acima de uma boa situação profissional como causa de inseguranças. E, depois do salário, a calvície se situa como outro dos motivos pelos quais os homens tremem. Os seguintes: as relações sexuais, a personalidade, o jeito de se vestir e o pênis, membro que lhes preocupa mais que a inteligência.

Ficha técnica da pesquisa

ÂMBITO: Espanha. UNIVERSO: população geral residente na Espanha de 18 anos ou mais. AMOSTRA: 2.000 entrevistas. Estratificação por sexo, idade, porte do município e comunidade autônoma. PROCEDIMENTO: entrevista on-line. MARGEM DE ERRO: ±2,19% (95% de confiança). TRABALHO DE CAMPO: sondagem realizada pela 40dB de 24 a 31 de janeiro de 2019.

Ficha técnica

ÂMBITO: Espanha. UNIVERSO: população geral residente em Espanha de 18 anos ou mais. AMOSTRA: 2.000 entrevistas. Quotas por sexo, idade e tamanho de habitat e de comunidade autônoma. PROCEDIMENTO: entrevista on-line. ERRO MUESTRAL: ± 2,19% (95% de confiança). TRABALHO DE CAMPO: sondagem realizada por 40dB do 24 ao 31 de janeiro de 2019.

Por:María Fabra
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Quizá no haya una mujer más apta que Serena Williams para encabezar la batalla a fin de reivindicar la palabra “loca”. En los últimos seis meses, ha sido penalizada, multada y criticada por lo que ha dicho, hecho,vestido y por cómo se ve, mientras sus detractores la llaman una “loca”.

Su capacidad para florecer a pesar de todo ha hecho que sus legiones de seguidores la aprecien más, así que no fue una sorpresa que sus admiradoras se volvieranlocas —por así decirlo— la noche del 24 de febrero cuando el nuevo comercial de Nike donde solo hay mujeres, Dream Crazier, se estrenó en los Premios Oscar (ya tiene seis millones de reproducciones en YouTube).

El anuncio es un montaje de algunas de las mejores atletas del mundo en el que hacen lo que mejor hacen y desafían a la autoridad mientras lo logran. Williams lo narra y dice que las mujeres que expresan sus emociones, su pasión y sus opiniones han sido llamadas dramáticas, dementes, delirantes, trastornadas, irracionales o locas; al parecer va más allá del mundo del deporte y también se refiere a cómo todo tipo de mujeres han sido tratadas a lo largo del tiempo.

A las mujeres se les ha llamado locas o histéricas para rebajarlas desde hace siglos. La “histeria” — que viene del griego,hystera, útero — fue una de las primeras enfermedades mentales que únicamente se atribuía a las mujeres.

“La idea era que cualquier desplante emocional que sobrepasara los límites estrictos de lo aceptable se podía considerar ‘histeria’”, según me dijo esta semana Elaine Showalter, una académica feminista que escribió un ensayo tituladoHysteria, Feminism and Gender. (Por ejemplo, unas cartas recién publicadas de Charles Dickens revelan que intentó hacer que su esposa, la madre de sus diez hijos, fuera recluida en un manicomio mientras él vivía un amorío. En ese tiempo, era suficiente decir que su esposa sufría de “exceso de emoción” para determinar que estaba “neurasténica”, y esa fue la razón que él dio.)

La verdadera politización de la palabra, explicó Showalter, se dio en 1890 cuando comenzaba el movimiento de las Sufragistas y surgía la “nueva mujer”: una mujer independiente, desafiante, segura de sí misma, osada y dueña de sus emociones.

“De eso se trataba el comercial”, dijo Showalter, quien también es profesora emérita de Literatura Inglesa en la Universidad de Princeton.

Durante ese tiempo, los calificativos de “histérica” y “loca” se usaban principalmente para atacar a dos grupos de mujeres: las que exigían un lugar en la universidad —sobre todo en la facultad de Medicina (un argumento en contra era: “Van a fatigar sus cerebros”)— y las mujeres que hablaban en público (a ellas se les consideraba “anormales, amenazantes y repulsivas”, de acuerdo con Showalter).

“Hablar en público era un tabú muy grande y se consideraba muy poco femenino; no importaba cómo se hiciera, se atacaba por ser una muestra de histeria”, afirmó Showalter.

¿Suena conocido? En 2017, la senadora Kamala Harris fue llamada “histérica” por el antiguo ayudante de Trump, Jason Miller, solo por cumplir con su trabajo (durante una audiencia, a los senadores del Comité del Senado sobre Inteligencia se les dio tiempo para preguntar a Jeff Sessions, quien entonces era el fiscal general, sobre su vinculación con los rusos en las elecciones de 2016). Cuando se le insistió para que explicara por qué decía que estaba histérica, Miller respondió: “O sea, hacía unas preguntas muy difíciles”.

Desde hace mucho Serena Williams ha alentado a las mujeres jóvenes para que sean asertivas, como lo hicieron antes otras lideresas. Las Sufragistas más experimentadas les daban valor a las más jóvenes, sostuvo Showalter. “Solían decir: ‘No tengas miedo, vas a tener que hacerlo. Ve y habla en público, di lo que piensas y sé directa’”.

Por: Maya Salam
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Cortou o pênis do marido…e agora

Ela foi motivo de deboche e manchetes em jornais: cortou o pênis do seu então marido. As violações e abusos a que a era submetida não foram mencionadas na época. Agora…

Lorena Bobbitt y el camino a ser reconocida como víctima

Hace veinticinco años, la migrante ecuatoriana fue motivo de burlas y titulares de tabloides: le cortó el pene a su entonces marido. Lo que no se contaba eran las violaciones y abusos a los que él la había sometido. Ahora quiere contar su historia.

MANASSAS, Virginia — Lorena lo cuenta de manera muy prosaica. Mientras nos conducía en su Kia una tarde reciente, señaló sin más el hospital; ahí, dijo, le reimplantaron el pene a John Wayne Bobbitt después de que ella se lo cortó con un cuchillo de cocina mientras dormía, la noche del 23 de junio de 1993.

A quince minutos de ahí, cerca de Maplewood Drive, señaló el campo de césped y grava donde arrojó el pene amputado desde la ventana del auto. Le pregunté por qué lo aventó. “Tenía que manejar, claro, pero no podía porque tenía esa cosa en la mano, así que me deshice de ella”. Ah, ¡claro!

Por el mismo camino se encuentra el salón de manicura donde trabajaba y hacia el que huyó esa noche. “No soy una mujer vengativa, porque les dije dónde estaba”, indicó Lorena Gallo, como ahora se le conoce. Se refiere a los oficiales de policía que, poco después de las cuatro y media de la mañana, se pusieron a buscar el pene amputado entre la maleza, a un costado de la carretera. Lo encontraron, lo pusieron en hielo en una caja para hot dogs de un 7-Eleven cercano y lo llevaron de inmediato al hospital, donde, gracias a un milagro de la cirugía plástica y la urología, lo reimplantaron y le devolvieron (casi) toda su capacidad.

Estos detalles, que Lorena relata con el estoicismo de un mesero que recita el menú del día, son los que conoce la mayoría de la gente que siguió la cobertura. Pero Lorena quería hablar de la historiaverdadera: la de una joven inmigrante que sufrió violencia doméstica durante años, que fue violada por su marido esa noche sin tener adónde ir y ya no pudo más.

“Siempre se enfocan eneso”, dijo, en referencia al pene de su esposo, el amputado, reimplantado y, un par de años más tarde, agrandado en una cirugía. Antes de que grupos de mujeres salieran a manifestarse en masa contra la violencia y del movimiento #MeToo, en esas épocas de pensamiento menos evolucionado, los medios solo querían hablar deeso. “Y es como si no querían darse cuenta o no les importaba por qué lo hice”, comentó.

Lorena, originaria de Ecuador, tiene razón en que la mayoría de las personas obvia que, antes de que ella fuera enjuiciada por lo sucedido en junio de 1993, su entonces marido John fue imputado por violación conyugal (y exonerado del cargo). En ese entonces, el abuso sexual doméstico acababa de ser tipificado como delito en los cincuenta estados de Estados Unidos; en Virginia era casi imposible comprobarlo. En los medios hubo quienes se cuestionaron si el delito no se trataba de un oxímoron. “¿Violación conyugal? ¿Quién realmente sale jodido?”, decía unacolumna de la revista Penthouse. Lo sucedido con Lorena fue parodiado enSaturday Night Live; en una escena el personaje Stuart Smalley, interpretado por Al Franken, le pide a Lorena que se disculpe con el pene de John.

Lorena también tiene razón al comentar que a la gente se le olvida que un jurado la declaró no culpable en el juicio; alegó demencia temporal. Se nos olvida que los testigos en el proceso declararon que habían notado varios hematomas en sus brazos y cuello, que ella había llamado al 911 en repetidas ocasiones y que John les había presumido a sus amigos que obligaba a su esposa a tener sexo. En los años posteriores al juicio, él fue arrestado varias veces y estuvo en la cárcel acusado de violencia contra dos mujeres más (él niega las denuncias).

“Esto se trata de una víctima y una sobreviviente, y de lo que está pasando en el mundo actualmente”, dijo Lorena.

Esa historia, la suya, es la que cuenta en un nuevodocumentalen cuatro partes producido porJordan Peeledisponible el 15 de febrero en Amazon Prime Video. Y para contar esa historia se tomó un descanso de Lorena’s Red Wagon, su organización sin fines de lucro que ayuda a las sobrevivientes de violencia doméstica, para darme un recorrido por la comunidad de Manassas, en las afueras de Washington D. C., donde todo ocurrió.

Han pasado veintiséis años desde que Lorena Bobbitt, una mujer de 24 años con mirada inocente, cabello oscuro y ojos penetrantes, quedó tan plasmada en los anales de la cultura popular que aparece tanto en unanovela de Philip Rothcomo en unacanción de Eminem. Hoy en día, Lorena es tímida y pequeña; portaba un saco negro, zapatos de tacón elegantes, arracadas de diamante y un bolso Louis Vuitton. (Pesa 53 kilogramos, cifra que me compartió como comparativo; pesaba 43 kilos en 1993, cuando John, exsoldado de los marines estadounidenses, dijo que ella lo había atacado). Se ha transformado físicamente y ahora es una madre suburbana de clase alta con cabello rubio, aunque aún tiene los mismos ojos grandes, tristes y oscuros.

Pese a que ahora usa su apellido de soltera, la gente que se encuentra a Lorena por Manassas no tarda en hacer la conexión: esesaLorena. “Vivo aquí. Esta es mi casa. ¿Por qué tiene que ser él quien ríe al último?”, dijo cuando le pregunté por qué no se mudó.

Sabe que no puede escaparse del apellido y de sus connotaciones fálicas, incluso cuando no quiere que John continúe teniendo peso en su vida (él siguió buscándola en el salón de manicura después del juicio y de vez en cuando aún le escribe cartas de amor). “Sé que todavía soy Lorena Bobbitt. Es el nombre que conoces, el que aquí es conocido”, dijo. Y pese a que ha sido blanco constante de bromas, Lorena “Bobbitt” Gallo es sincera, abierta y cariñosa.

En 1994, después de pasar un periodo breve y obligatorio en un hospital psiquiátrico, Lorena retomó su vida y regresó al trabajo de manicurista. Después comenzó a trabajar como peluquera y agente de bienes raíces. Asistía con regularidad a su iglesia y tomaba clases en una universidad técnica, donde conoció a David Bellinger. Fueron amigos durante años antes de comenzar una relación. Lorena contó que nunca salió con nadie más porque, pues, ¿cómo conseguir una cita si eresesaLorena? La pareja ahora tiene una hija de 13 años y vive en una casa de ladrillos.

“Cuando terminó el juicio, vaya, en un inicio ni siquiera podía ir a la tienda porque la gente decía: ‘Ay Dios mío, yo te conozco’. Me daban ganas de soltar mis bolsas e irme a casa”, dijo Lorena. “Solo quería cuidarme a mí y a mi familia. Así podría reintegrarme a la normalidad y a la vida cotidiana”.

John se hizo protagonista de películas pornográficas (comoJohn Wayne Bobbitt: sin cortesyJohn Wayne Bobbitt: Frankpene). Lorena tuvo algo de contacto con la prensa, pero en su mayor parte rechazó ofertas para convertir su incidente de castración en una película o una serie de televisión. Rechazó un millón de dólares para posar en Playboy. “Un millón de dólares es un millón de dólares”, dijo. “Habría sido genial, pero no me educaron así”.

Los cineastas que se comunicaron con ella a lo largo de los años no querían concentrarse en el abuso, la historia de la que ella sí quería hablar.

“A nadie le importaba nada más que John y su cirugía y su ‘pérdida’”, lamentó Kim A. Gandy, antes presidenta de la National Organization for Women (NOW), sobre el intento de dirigir el diálogo hacia el abuso doméstico. “Hicimos varias entrevistas y siempre nos decían algo como: ‘Bueno, pero si esto es lo que querían las feministas’”.

Entonces, en 1994, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley sobre la Violencia Contra la Mujer. Katie Ray-Jones, directora ejecutiva de laLínea de Ayuda Nacional contra la Violencia Doméstica, afirma que la historia de Lorena, junto con las denuncias de acoso sexual de Anita Hill contra el magistrado Clarence Thomas y el juicio a O. J. Simpson en el que fue exonerado del homicidio de su exesposa, “finalmente crearon un discurso nacional que le dio algo de impulso en materia legislativa”.

Así que, aunque la mayoría de las representaciones de Lorena la hacían parecer, según dice, “una mujer loca y celosa”, el juicio del caso Bobbitt ayudó a que cambiaran las leyes sobre abuso doméstico y contra las mujeres.

Yesoes lo que quería contar Joshua Rofé, realizador del documental sobre jóvenes en prisiónLost for Life. Buscó a Lorena en diciembre de 2016, después de leer acerca de su trabajo con víctimas de violencia doméstica en Lorena’s Red Wagon. Hablaron durante casi un año antes de que Lorena, motivada por su indignación respecto a la elección de Donald Trump y por el movimiento #MeToo, decidiera que era el momento adecuado para contar su versión.

Dio la casualidad de que casi al mismo tiempo salieron varias películas, documentales y pódcasts (Yo, Tonya;The Clinton Affair,oSlow Burn) que miraban con nuevos ojos a las mujeres involucradas en escándalos de la década de los años noventa (Tonya HardingyMonica Lewinsky, respectivamente). Lorena se identificó: “Los medios nos satanizaron y eso es muy triste. Solo les pasa a las mujeres”. Pensó que, quizá, su historia por fin superaría el protagonismo del pene de John.

El documental se desarrolla en su mayor parte en 1993, cuando empezaban los programas de juicios televisados y las series matutinas de chismes y tabloides. Como lo retratan Rofé y Jordan Peele (el productor, conocido porGet Out), el ciclo noticioso de veinticuatro horas es voraz hacia Lorena, un monstruo de muchas cabezas que termina por envolverlo todo. “Hay un tercer personaje en esta historia además de Lorena y John: nosotros, la sociedad, y lo que hicimos con la información que teníamos disponible”, dijo Peele.

El documental no toma bandos en la historia. Usa videos de las noticias de la época, así como entrevistas con Lorena, sentada en su sala. A John lo entrevistan también, sentado en su sofá en su casa de Las Vegas. Él sigue diciendo que planeaba divorciarse de Lorena y que, después de que él no quiso tener sexo ella tuvo un ataque de ira vengativa.

“A ella nunca la maltraté; ella siempre fue la violenta y me cortó el pene porque iba a dejarla”, aseguró John en una entrevista telefónica, en la que dijo que los cineastas del documental le habían tendido una trampa para hacerlo ver mal.

De regreso en el auto, mientras Lorena señalaba el hospital en el que John fue operado y donde, en ese mismo pasillo, a ella le hicieron una prueba para comprobar la violación, le pregunté si se arrepentía de lo que hizo. “¿Cómo puedes arrepentirte de algo que no tuviste la intención de hacer?”, dijo. Explicó, de nuevo, lo que le dijo al jurado en 1994. John regresó a casa borracho. La violó. Ella fue a la cocina por un vaso de agua, vio el cuchillo en la cocina y se sintió rebasada por años de abusos. No recuerda nada después de eso. “Para mí, el arrepentimiento es decir: ‘Ay, compré un auto negro en vez de un auto rojo’, cuando no elegiste lo correcto”, comentó Lorena. “Pero yo no estaba consciente”.

Sin embargo, no solo me refería a si se arrepentía de haberlo hecho. Quise preguntarle si se arrepentía de haber hecho famoso a John Wayne Bobbitt. ¿Se arrepentía de haberle dado un poco de fama y una fuente de ingresos pequeña pero constante? Pero Lorena no piensa así las cosas. De nuevo, me dijo, solo hay decisiones; el auto negro o el rojo. “Él puede elegir. Es su vida. No creo tener nada que ver con lo que elija hacer él con su vida después del incidente”, comentó.

“El incidente”, así se refiere Lorena al crimen impactante que aún hace que muchos hombres toquen aterrados sus genitales y supongan que ella está cumpliendo una cadena perpetua en la cárcel.

Peele dijo queLorenava en línea con su misión de hacer filmes que les den voz a personas marginadas, pero que es imposible hacer caso omiso a que la historia tiene los elementos de un filme tragicómico, como algo hecho por los hermanos Coen. Al fin y al cabo en el primer episodio del documental vemos a los policías de una pequeña ciudad buscar un pene amputado en un campo. “Te mentiría si te dijera que no hay humor en esta historia”, comentó Peele. Le preguntó a Lorena si eso le parecía bien. Ella le dijo que sí.

“Yo fui objeto de muchísimas bromas en los noventa y, para mí, eso fue cruel”, dijo. “No entendían. ¿Por qué se reían de mi sufrimiento?”. Unas décadas más tarde, después de mucha terapia, ahora Lorena tiene otra perspectiva. Comprende que la razón por la que tiene una plataforma para algo como Lorena’s Red Wagon es por el pene amputado, la caja de hot dogs,Frankenpeney ese apellido inolvidable. “Soportaré las bromas y todo eso si me da la oportunidad de decir algo sobre la violencia doméstica, los ataques sexuales y la violación conyugal”, dijo.

Se me ocurrió que no habría documental ni bromas, que el caso Bobbitt no tendría lugar en la cultura popular estadounidense, si John le hubiera cortado alguna parte del cuerpo a Lorena.

“Se ríen”, dijo ella durante nuestra tarde juntas. “Siempre se ríen”.

Por: Amy Chozick

A “indecência” do prazer feminino…

“Quando alguém qualifica um objeto como obsceno, imoral, indecente ou profano só porque está relacionado com a vagina e o prazer feminino,
a tecnología como industria é que sai perdendo”.
La empresa Lora DiCarlo diseñó el Osé, al que le fue retirado el premio a la innovación en la conferencia CES 2019.

La ‘indecencia’ del placer femenino para el sector tecnológico

Un masajeador personal, un contador caserode espermatozoides, pornografíaen realidad virtualy algo descrito como “el primer juguete sexual que funciona con un libro electrónico”: todos estos productos han sido exhibidos en CES, la mayor exhibición de aparatos electrónicos para el consumidor. Dos de ellos fueron premiados por los organizadores.

Por eso Lora Haddock se sorprendió cuando le retiraron el premio a la Innovación CES 2019, tres semanas después de otorgárselo. Su producto Osé, un juguete sexual de manos libres que ella diseñó con un equipo de ingenieros de la Universidad Estatal de Oregón, había sido anunciado como uno de los galardonados en noviembre. Pero en un correo electrónico que explica el cambio de parecer —el cual Haddock compartió con The New York Times— un representante del congreso citó una cláusula de los términos y condiciones de los premios donde se descalifican productos que se consideran“inmorales, obscenos, indecentes y profanos o que no cumplen con la imagen de la CTA”. (CTA es la Asociación de Tecnología de Consumo, que dirige la CES).

“Me sorprendió”, dijo Haddock, de 33 años, “y luego me molestó”. La premiación original había sido “un giro a favor de la inclusión”, dijo. “Pero después lo que dieron a entender es que: ‘No, de hecho, eres obscena, indecente e inmoral, y no eres innovadora en absoluto’”.

La CES recibe en promedio a 180.000 asistentes de todo el mundo y suma más de 100.000 menciones en medios de comunicación especializados cada año, de acuerdo con su propio conteo. Para compañías emprendedoras como la de Haddock, participar en el congreso es fundamental para atraer inversiones. Incluso es mucho más importante para las empresas dedicadas al bienestar sexual pues, por su naturaleza, tienen dificultades para anunciarse en revistas, espacios públicos y plataformas como Facebook.

Haddock, quien antes trabajó en el sector de servicios de salud y estuvo en la Armada estadounidense, es fanática del estudio de la anatomía. Es por ello que desde un inicio buscó que su producto fuera personalizable, lo cual la llevó a reunir información sobre la ubicación del llamado punto G y del clítoris en distintos cuerpos. A todas sus conocidas con vagina, dijo, les pidió “literalmente que midieran la distancia con la mano y una cinta métrica”.

Y en 2017, poco después de establecer su compañía, llamada Lora DiCarlo, buscó a John Parmigiani, director del laboratorio de prototipos de la Universidad Estatal de Oregón, porque para su producto necesitaba 52 componentes de ingeniería. “Entré a la reunión sin idea de cuál era el producto y creo que la tercera oración que dijo Lora fue algo como: ‘No tuve mi primer orgasmo mixto hasta los 28 años’. Pensé que era algo fuera de mi zona de confort, pero que no tenía nada de malo”, dijo Parmigiani.

Osé, que estaría a la venta a finales de este año en Estados Unidos por un costo de 250 dólares, se expande de acuerdo con la preferencia de la usuaria una vez que se coloca en la cintura pélvica, para proveer estimulación externa e interna en simultáneo (de ahí que Haddock discutiera un orgasmo mixto con Parmigiani). Osé no vibra, sino que realiza movimientos suaves y autónomos, además de generar un flujo de aire para aumentar la estimulación.

Osé tiene ocho registros de patente pendientes de aprobación y fue creado por un equipo que incluye a la experta en robótica e inteligencia artificial Ada-Rhodes Short y a Lola Vars, doctoranda de la Universidad Estatal de Oregón enfocada en ingeniería mecánica.

Pese a ese proceso de desarrollo, los funcionarios de la CES y de la Asociación de Tecnología de Consumo después dijeron que —más que la afirmación inicial sobre que el producto contraviene la cláusula de moralidad— el galardón le fue retirado a Osé porque no encaja en la categoría de robótica y drones ni con ninguna otra de las categorías existentes para la premiación de productos.

“No cabe duda que [Osé] es un producto robótico. No hay justificación: Lora DiCarlo merecía el premio”, dijo Parmigiani.

En una declaración a The New York Times, Gary Shapiro, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Tecnología de Consumo, afirmó: “Nos disculpamos con la directora general Lora Haddock por nuestro error, ya que el producto de Lora DiCarlo no coincide con ninguna de nuestras categorías existentes y no debió haber sido aceptado en el programa de los Premios a la Innovación. CES es una feria empresarial profesional; la pornografía, los juguetes sexuales y los productos de tecnología sexual no son parte del evento. La CES es una feria con más de 4500 expositores. Reconocemos que hay inconsistencias en las compañías que se presentan y las resolveremos”.

Pero Haddock cree que lo que sucedió se debe a algo más que una omisión accidental o un error administrativo.

El martes 8 de enero, el primer día del congreso,publicó una cartaen la que acusó a la CES de discriminación por género.

No se trata de la primera vez que la feria comercial recibe acusaciones de falta de diversidad. En 2018, una gran cantidad de personas de la industria criticaron a la CES por no incluir en sus principales conferencias a ponentes mujeres durante dos años consecutivos, una omisión que la asociación atribuyó a que hay un “grupo reducido de mujeres que ostentan puestos de ese tipo” en el sector.

Para la conferencia de este año la deliberación para los premios a la innovación corrió a cargo de 89 jueces, de los cuales veinte fueron mujeres. Los organizadores del congreso se dijeron comprometidos con la diversidad y recalcaron que este año se anunció una futura inversión de 10 millones de dólares en negocios de emprendimiento y financiamiento enfocados en mujeres, personas no blancas y otros empresarios y compañías que no suelen estar representados en la industria tecnológica.

En la edición 2019 de la CES se exhibieron varios productos orientados a las consumidoras, incluidas bombas sacaleche, sistemas para llevar un registro de la fertilidad y herramientas para el cuidado de la piel. Sin embargo, los críticos señalan que muchos de estos productos tienen como propósito que las mujeres atiendan las necesidades de otros o cuiden de alguien más. “Están al servicio de la fertilidad, de la sociedad en conjunto y del hogar”, dijo Lola Vars, la directora técnica de Lora DiCarlo.

A otros productos de bienestar sexual pensados para las mujeres les ha sucedido lo mismo que al de Haddock.

En 2015, los encargados de la CES le dijeron a Karen Long —quien se ha dedicado a las tecnologías en el ámbito de la salud durante más de veinte años— que Fiera, el dispositivo de su compañía para mejorar la libido, no calificaba en la categoría de salud y tecnología. En un correo electrónico que recibió más tarde de parte de los organizadores del congreso le dijeron que “como regla general”, la CES no acepta “productos para el bienestar sexual”.

Liz Klinger, directora ejecutiva de Lioness, que fabrica un vibrador inteligente que recolecta información acerca de la excitación sexual, recibió una respuesta similar. (Solicitó su participación en la CES de 2017 y fue rechazada). “Dijeron que no incluirían ningún producto nuevo para adultos en este espacio”, afirmó Klinger. “Mencionaron que habían tenido malas experiencias en el pasado y que no querían productos nuevos en exhibición”.

Más tarde se enteró de que a otro solicitante le permitieron alquilar una sala completa para exhibir pornografía en realidad virtual.

“Estamos hartas de esto”, dijo Haddock. “No se trata solo de nuestro producto, sino de algo más grande. Se trata de aceptar y comprender de verdad la sexualidad humana, de reconocer la innovación. Cuando calificas un objeto como obsceno solo porque está relacionado con una vagina, la tecnología como industria es la que sale perdiendo”.

Por:Valeriya Safronova
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O reacionarismo é também uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta LGBTs. Há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer. Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar e renovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Manifestantes argentinas pró-aborto em protesto na praça diante do Congresso Nacional, em Buenos Aires. Foto: Isis Medeiros/Farpa/Folhapress

A extrema direita venceu. Feministas, antirracistas e LGBTs também.

Em 2016,em uma escola secundarista de uma favela de Porto Alegre, Lucia Scalco e eu nos deparamos com dezenas de meninos fãs do “mito”. Por muito tempo, só conseguíamos enxergar esse fato, que dominava nossa análise.

Isso, em grande medida, prejudicava dar a devida atenção a meninas como Maria Rita, de 17 anos, única filha mulher de um soldado bolsonarista. Ela discutia cotidianamente com seu pai e irmão e, em 2018, já havia conseguido convencer a mãe que “eles não tinham argumentos, apenas raiva de tudo”.

A antropóloga Claudia Fonseca, nos anos 1980, chamava as mulheres de periferia de “mulheres valentes”: líderes comunitárias, mães e trabalhadoras – mas não necessariamente feministas.O que nós encontramos em 2016, quando nos permitimos olhar as coisas sob lentes diferentes, foi que as filhas das valentes agora se denominavam feministas, enfrentavam o poder patriarcal com argumentos sólidos, dados e conhecimento aprofundado de política. E melhor: elas eram em maior número do que os “minions”.

Talvez o que nos esteja faltando para começar 2019 é conseguir deslocar o foco exclusivo no círculo vicioso das manchetes trágicas e no aumento do autoritarismo para valorizar as grandes conquistas que mudaram uma geração inteira, e que produzirá impactos sociais e institucionais profundos daqui a alguns anos.

A crise de 2007/2008 propiciou a explosão de uma primavera de ocupações e protestos em massa no mundo todo. Muito é dito sobre o quanto essas manifestações causaram a ascensão da extrema direita. Menos atenção tem sido dada, entretanto, ao fato de que existiram outros desdobramentos possíveis dessas manifestações. Tanto oOccupy nos EstadosUnidosquanto asJornadas de Junho de 2013, por exemplo, também foram marcos do fortalecimento de uma nova subjetividade política que busca, na ação microscópica da ação direta, o afeto radical, a imaginação e a horizontalidade.

Quem sabe invertemos as lentes de análise? O reacionarismo emergente também pode ser entendido, entre muitos outros fatores, como uma reação à explosão do feminismo, do antirracismo e da luta dos grupos LGBTs, que sempre se organizaram no Brasil, mas que, nos últimos anos, atingiram uma capilaridade inédita — e perturbadora, para muitos.

Impulsionada pelo contágio das novas mídias digitais, emergiu a quarta onda feminista no mundo todo –especialmente no Sul global (veja abaixo alguns exemplos) –, que é orgânica, emergiu de baixo para cima e cada vez mais reinventa localmente os sentidos do movimento global #metoo.A onda internacional perpassa todas as gerações, mas é entre as adolescentes que desponta seu caráter mais profundo no sentido de ruptura da estrutura social: há uma nova geração de mulheres que não tem nada a perder e a temer.

Diz o cântico das marchas feministas que a “América Latina vai ser toda feminista”. Neste ano, as universidades chilenas, por exemplo, foramocupadascontra o assédio sexual. Na Argentina, filhas do movimento #niunamenos, aspibas(ativistas jovens)comandaramas vigílias durante a votação do aborto no Senado. Atualmente, meninas de 12, 13 anos já vão para a escola com o lenço verde, que simboliza a luta pelo aborto legal.

A cena feminista asiática está em plena ebulição. Na Coreia do Sul, as “irmãs de Seul”marcharamcontra o abuso sexual e a misoginia. NaChina, depois da prisão de cinco ativistas, o feminismo tem explodido em todo o país, e as jovens fazem performances criativas, como ocupar os banheiros masculinos, contra o machismo e o autoritarismo.

O mesmo ocorre em diversos países africanos. A juventude secundarista e universitária de Moçambique fundou oMovfemme, o Movimento das Jovens Feministas. Sob forte repressão, elas organizam eventos menores, como rodas de conversa em torno de uma fogueira para falar de sexualidade e direitos das mulheres.

Furando a bolha institucional

Lúcia Scalco e eu percebemos o rastro da primavera feminista de 2015 e das ocupações secundaristas de 2016 na periferia de Porto Alegre. Nós fazemos pesquisa lá há dez anos e percebemos que a intensidade e a capilaridade do feminismo entre as adolescentes era inédita.Existe toda uma nova geração de feministas, e elas foram fundamentais na contenção do crescimento de Bolsonaro no bairro em que moram.Muito antes de existir omovimento #elenão, elas já enfrentavam seus pais, irmãos e companheiros e, assim, mudavam o voto de suas mães e avós, que tradicionalmente seguiam o voto dos maridos.

O grupoMulheres Unidas contra Bolsonaroreuniu em poucos dias 4 milhões de mulheres no Facebook e o movimento #elenão foi a explosão disso tudo, constituindo-se também um grande momento de politização de mulheres. Obacklash(contra-ataque) não veio apenas dos bolsonaristas, mas também de alguns intelectuais de esquerda que, direta ou indiretamente, responsabilizaram as mulheres pelo crescimento de Bolsonaro na última semana no primeiro turno, desprezando as muitas variáveis políticas que levaram àquele cenário – argumento já refutado em artigo acadêmicode Daniela Mussi e Alvaro Bianchi.

Essa onda feminista relativamente espontânea já começa a furar erenovar a bolha institucional, elegendo mulheres no Brasil e nos Estados Unidos.

Enquanto a direita tradicional derreteu nessas eleições, e o PSL cresceu de forma fenomenal na extrema direita, o PSOL também elegeuAurea Carolina,Sâmia Bomfim,Fernanda Melchionna,Talíria Petronecomo deputadas federais; e a Rede elegeuJoênia Wapichana, a primeira indígena eleita no país. Além, é claro, das vitórias daBancada Ativista, deMonica Francisco, Erica Malunguinho,Luciana Genro, entre outras, em nível estadual.

Primeiros frutos das sementes de Marielle Franco, essas mulheres jovens possuem com forte vínculo com o ativismo e com a realidade popular. Essa nova bancada feminista não procurou surfar na onda de Junho de 2013 ou da Primavera Feminista de 2015 simplesmente – elas vêm organicamente das ruas e das lutas.

Nos Estados Unidos, as eleições do chamado “midterm”surpreendeue derrotou Trump no Congresso, tendo significativo número de recorde de mulheres eleitas, como as democratas Rashida Tlaib e Iham Omar (as primeiras islâmicas da eleitas), Deb Haaland e Sharice Davids (as primeiras indígenas eleitas), Ayanna Pressley (a primeira negra eleita por Massachussets) eAlexandria Ocasio-Cortez, uma das mais jovens deputadas já eleitas.

Ocasio-Corteztem sido um caso exemplar da renovação política. Mulher, mãe e latina do Bronx, ela encarna as lutas das minorias ao mesmo tempo em que resgata uma linguagem dos laços de amor da família e comunidade. Ela também produz um discurso mais universalista que dialoga diretamente com os anseios da classe trabalhadora constantemente usurpada: emprego, segurança, sistema de saúde e educação. Em suma, ao falar do amor e das dificuldades da vida cotidiana, ela atinge temas básicos que tocam no âmago dos anseios populares – temas que, apesar de básicos, têm sido deixados de lado pela grande narrativa da esquerda brasileira.

As diferenças de contexto norte-americano e brasileiro são enormes, evidentemente. Mas, em comum, essas mulheres encarnam um radicalismo necessário, conectado a uma ética e estética do século 21. Fazendo forte uso das redes sociais, por meio de stories do Instagram, essas mulheres transformam a política outrora hostil, inacessível e corrupta em algo atraente, palpável e transparente. São mulheres de carne e osso que fazem política olho no olho não apenas em época de eleição. Afinal, não basta apenas ocupar a política como também mudar o jeito de fazê-la.

Podemos, então, dizer que a configuração política de hoje extrapola as análises convencionais da polarização entre esquerda e direita, mas aponta para a existência de dupla divisão de ideologia e posicionalidade, ou seja, de um lado situa-se otipo idealdo homem branco de direita e, de outro lado, a mulher negra/lésbica/trans/pobre.

Quando o desespero bater sob o governo autoritário e misógino de Jair Bolsonaro, é importante olhar adiante e lembrar que muita energia está vindo de baixo, a qual, aos poucos, vai atingir os andares de cima.É uma questão de tempo: as adolescentes feministas irão crescer, e o mundo institucional terá que mudar para recebê-las.

Nossas conquistas em nível global são extraordinárias, mas muitos não irão te contar isso. A onda feminista dará força para resistir. Tenho confiança que muitas e renovadas versões do #elenão serão reeditadas, e miram não apenas derrubar os projetos de Bolsonaro, mas principalmente servir de espaço para a politização de mulheres. Mesmo derrotadas, somos vencedoras. Feliz 2019.

Fonte:The Intercept

Um matrimonio perfeito: os evangélicos, os conservadores e as discriminações

Católicos e evangélicos organizaram marchas contra o movimento LGBT no México, Peru, Colombia, Costa Rica e República Dominicana. No Brasil a bancada evangélica foi contra ações legislativas a favor da população LGBT.

Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina

AMHERST, Massachusetts — Las iglesias evangélicas protestantes, que por estos días se encuentran en casi cualquier vecindario en América Latina, están transformando la política como ninguna otra fuerza. Le están dando a las causas conservadoras —en especial a los partidos políticos— un nuevo impulso y nuevos votantes.

En América Latina, el cristianismo se asociaba con el catolicismo romano. La Iglesia católica tuvo prácticamente el monopolio de la religión hasta la década de los ochenta. Al catolicismo solo lo desafiaban el anticlericalismo y el ateísmo. Nunca había habido otra religión. Hasta ahora.

Hoy en día los evangélicos constituyen casi el20 por cientode la población en América Latina, mucho más que el tres por ciento de hace seis décadas. En algunos cuantos países centroamericanos, están cerca de ser la mayoría.

La ideología de los pastores evangélicos es variada, pero en términos de género y sexualidad por lo general sus valores son conservadores, patriarcales y homofóbicos. Esperan que las mujeres sean totalmente sumisas a sus esposos evangélicos. En todos los países de la región, sus posturas en contra de los derechos de las personas homosexuales han sido las más radicales.

El ascenso de los grupos evangélicos es políticamente inquietante porque están alimentando una nueva forma de populismo. A los partidos conservadores les están dando votantes que no pertenecen a la élite, lo cual es bueno para la democracia, pero estos electores suelen ser intransigentes en asuntos relacionados con la sexualidad, lo que genera polarización cultural. La inclusión intolerante, que constituye la fórmula populista clásica en América Latina, está siendo reinventada por los pastores protestantes.

Brasil es un buen ejemplodel aumento del poder evangélico en América Latina.Labancada evangélica, los noventa y tantos miembros evangélicos del congreso, han frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñaron un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerraron exposiciones en museos.Unalcalde evangélicofue electo en Río de Janeiro, una de las ciudades del mundo más abiertas con la comunidad homosexual. Sus éxitos han sido tan ambiciosos, que los obispos evangélicos de otros países dicen que quieren imitar el “modelo brasileño”.

Ese modelo se está esparciendo por la región.Con la ayuda de los católicos, los evangélicos también han organizado marchas en contra del movimiento LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México. EnParaguayy Colombia pidieron que los ministerios de educación prohibieran los libros que abordan la sexualidad. En Colombia incluso semovilizaronpara que se rechazara el acuerdo de paz con las Farc, el mayor grupo guerrillero en América Latina, con el argumento de que los acuerdos llevaban muy lejos los derechos feministas y de la comunidad LGBT.

¿Cómo es que los grupos evangélicos han adquirido tanto poder político? Después de todo, incluso en Brasil, las personas que se identifican como evangélicos siguen siendo una minoría y en la mayoría de los países el ateísmo va en aumento. La respuesta tiene que ver con sus nuevas tácticas políticas.

Ninguna de esas estrategias ha sido tan transformadora como la decisión de establecer alianzas con partidos políticos de derecha.

Históricamente, los partidos de derecha en América Latina tendían a gravitar hacia la Iglesia católica y a desdeñar el protestantismo, mientras que los evangélicos se mantenían al margen de la política. Ya no es así. Los partidos conservadores y los evangélicos están uniendo fuerzas.

Las elecciones presidenciales de Chile en 2017 ofrecen un ejemplo claro de esta unión entre los obispos evangélicos y los partidos. Dos candidatos de derecha, Sebastián Piñera y José Antonio Kast, buscaron ganarse el favor de los evangélicos. El ganador de las elecciones, Piñera, teníacuatro pastores evangélicoscomo asesores de campaña.

Hay una razón por la cual los políticos conservadores están abrazando el evangelicalismo. Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites. Tal como señaló el politólogo Ed Gibson, los partidos de derecha obtenían su electorado principal entre las clases sociales altas. Esto los hacía débiles electoralmente.

Los evangélicos están cambiando ese escenario. Están consiguiendo votantes entre gente de todas las clases sociales, pero principalmente entre los menos favorecidos. Están logrando convertir a los partidos de derecha en partidos del pueblo.

Este matrimonio de los pastores con los partidos no es un invento latinoamericano. Desde la década de los ochenta sucede en Estados Unidos, conforme la derecha cristiana poco a poco se convirtió en lo que puede llamarse el electorado más confiable del Partido Republicano. Incluso Donald Trump —a quien muchos consideran la antítesis de los valores bíblicos— hizo su campaña con una plataforma evangélica. Escogió a su compañero de fórmula, Mike Pence, por su evangelicalismo.

No es accidental que Estados Unidos y América Latina tengan experiencias similares en cuanto a la política evangélica. Los evangélicos estadounidenses instruyen a sus contrapartes latinoamericanos sobre cómo coquetear con los partidos, convertirse en cabilderos y combatir el matrimonio igualitario.Hay muy pocos grupos de la sociedad civil que tengan vínculos externos tan sólidos.

Además de establecer alianzas con los partidos, los grupos evangélicos latinoamericanos han aprendido a hacer las paces con su rival histórico, la Iglesia católica. Por lo menos en cuanto al tema de la sexualidad, los pastores y los sacerdotes han encontrado un nuevo terreno común.

El ejemplo más reciente de cooperación ha sido en el enfoque: el lenguaje que los actores políticos utilizan para describir sus causas. Para los sociólogos, mientras más actores logren enfocar un asunto para que resuene entre múltiples electorados, y no solo el principal, más probable es que influyan en la política.

En América Latina, los clérigos tanto católicos como evangélicos han encontrado un enfoque eficaz para su conservadurismo: la oposición a lo que han bautizado como “ideología de género”.

Este término se usa para etiquetar cualquier esfuerzo por promover la aceptación de la diversidad sexual y de género. Cuando los expertos argumentan que la diversidad sexual es real y la identidad de género es un constructo, el clero evangélico y católico dice que no se trata de algo científico, sino de una ideología.

A los evangélicos les gusta enfatizar la palabra “ideología” porque les da el derecho, argumentan, de protegerse a sí mismos —y en especial a sus hijos— de la exposición a esas ideas. La ideología de género les permite encubrir su homofobia con un llamado a proteger a los menores.

La belleza política de la “ideología de género” es que ha dado a los clérigos una forma de replantear su postura religiosa en términos laicos: como derechos de los padres. En América Latina, el nuevo lema cristiano es: “Con mis hijos no te metas”. Es uno de los resultados de esta colaboración entre evangélicos y católicos.

Políticamente, podríamos ser testigos de una tregua histórica entre los protestantes y los católicos en la región: mientras que los evangélicos acordaron adoptar la fuerte condena de la Iglesia católica al aborto, el catolicismo ha adoptado la fuerte condena de los evangélicos a la diversidad sexual y, juntos, pueden confrontar la tendencia en aumento hacia la secularización.

Esta tregua plantea un dilema para el papa Francisco, que está por terminar una gira por América Latina. Por una parte, ha expresado su rechazo al extremismo y su deseo de conectar con los grupos más modernos y liberales de la Iglesia. Por la otra, este papa ha hecho de los “encuentros cristianos” un sello distintivo de su papado, y él mismo no es del todo alérgico al conservadurismo cultural de los evangélicos.

Como actor político, el papa también se preocupa por la decreciente influencia de la Iglesia en la política, así que una alianza con los evangélicos parece el antídoto perfecto contra su declive político. Una cuestión apremiante que el papa necesita ponderar es si está dispuesto a pagar el precio de un mayor conservadurismo para reavivar el poder cristiano en Latinoamérica.

El evangelicalismo está transformando a los partidos y posiblemente a la Iglesia católica. Los partidos políticos se concebían a sí mismos como el freno esencial de la región en contra del populismo. Ese discurso ya no es creíble. Los partidos están dándose cuenta de que unirse a los pastores genera emoción entre los votantes —incluso si es solo entre quienes asisten a los servicios— y la emoción es equivalente al poder.

Por: Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherts College, es coautor, junto con Michael Penfold, de “Dragon in the Tropics: The Legacy of Hugo Chávez in Venezuela”, y es articulista regular del The New York Times en Español.
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Mulheres denunciam ginecologista por abuso sexual. Mas ele tem um promotor amigo.

O promotor e o médico são amigos. Por causa da agilidade incomum no arquivamento do caso, o promotor Raulino Neto está sendo investigado pelo Conselho Nacional do Ministério Público.

Ilustração: Ana Persona/The Intercept Brasil

MULHERES DENUNCIAM GINECOLOGISTA DO PIAUÍ POR ABUSO SEXUAL. MAS ELE TEM UM PROMOTOR ‘AMIGO’.

VANESSA* PARALISOU NA CONSULTA. Ela estava sendo atendida pelo ginecologista Felizardo Batista, um médico conhecido de Teresina, no Piauí, quando ele teria apertado seus seios, coxas e nádegas. Ao final, ela conta que Batista perguntou: “quem foi o sortudo que tirou sua virgindade?”.

Quando tudo acabou, Vanessa entrou no carro e chorou. Só conseguiu reagir no dia seguinte, 17 de janeiro de 2017, quando registrou boletim de ocorrência na Delegacia da Mulher e denunciou o médico ao Conselho Regional de Medicina do Piauí, o CRM. No depoimento à polícia, ela diz que Batista teria lhe apalpado com “expressão de tarado” e que teria ficado “gelada, em choque, queria gritar e não conseguia”.

Felizardo Batista nega o abuso.

caso repercutiu na imprensa local, depois que Vanessa denunciou o abuso na Delegacia da Mulher. Estela* e Sílvia* leram a notícia. Sem nunca terem se conhecido, mas motivadas pela coragem de Vanessa, as duas mulheres decidiram contar para a polícia casos semelhantes contra Batista.

Desde então, a Polícia Civil do Piauí recebeu 10 acusações contra o ginecologista – que também atua como mastologista e obstetra – em dois inquéritos diferentes. O primeiro, que tem nove denúncias (incluindo as de Estela, Sílvia e Vanessa), foi arquivado em tempo recorde pelo promotor Francisco Raulino Neto, do Ministério Público Estadual do Piauí. Raulino alegou que não havia provas suficientes dos abusos.

O promotor e Batista são amigos, segundo a denúncia feita pelo delegado-geral de Polícia Civil do Piauí, Riedel Batista, à Corregedoria do MP do Piauí. Por causa da agilidade incomum no arquivamento do caso, o promotor Raulino Neto está sendo investigado pelo Conselho Nacional do Ministério Público.

Enquanto o médico era inocentado, mais uma possível vítima de Batista quebrou o silêncio e foi à polícia. O caso, denunciado em outubro, está sendo investigado pela delegada Adriana Xavier.

Exame para ‘verificar a lubrificação’

No primeiro inquérito, nove mulheres narraram cenas quase idênticas durante os exames no consultório do médico. Batista, de acordo com os relatos da investigação, teria acariciado a virilha e depois tocado no clitóris das pacientes. Ele introduzia os dedos na vagina com força, o que machucaria as mulheres. Ele também teria apertado nos seios delas e passado a palma da mão nos mamilos.

A delegada responsável pelo caso, Carla Brizzi, também obteve laudos psicológicos que constataram estresse pós-traumático em duas mulheres e mensagens de áudio de uma vítima contando o abuso para uma amiga, no momento em que saiu da clínica chorando.

Os relatos de Sílvia, Estela e Vanessa no inquérito são semelhantes aos das outras vítimas.

Trecho do inquérito da delegada Carla Brizzi. Foto: reprodução

 

O caso de Sílvia ocorreu em 26 de janeiro de 2016. Ela relatou, no boletim de ocorrência e no inquérito policial, que estava na posição para o exame ginecológico quando Batista teria pedido que a auxiliar saísse da sala e disse à paciente que “iria fazer um procedimento para verificar a sua lubrificação”. Sílvia relatou para a polícia que o médico passou a acariciar sua coxa esquerda, introduziu os dedos em sua vagina e tocou o seu clitóris fazendo movimentos circulares. Sílvia diz que se afastou e protegeu a genitália com a mão, o que levou o médico a encerrar o “exame”. Depois disso, ela contou que ele prescreveu alguns medicamentos e pediu que voltasse quando acabassem os remédios. Ela nunca retornou.

O que aconteceu a Estela foi parecido e se repetiu por várias consultas entre dezembro de 2014 e março de 2015, de acordo com o depoimento que está no inquérito policial. Ela estranhava a forma como Batista lhe tocava, mas ia a cada 15 dias no consultório dele porque precisava tratar o colo do útero dilatado.

Ela concluiu que estava sendo assediada quando o médico, de acordo com o relato de Estela à polícia, a convidou para tomar uma cerveja fora do consultório e anotou o número do celular que constava na ficha médica. Ele ainda mandou mensagem pedindo que Estela voltasse ao consultório para pegar um creme vaginal. Ela não respondeu e bloqueou Batista no WhatsApp.

Estela e Vanessa afirmaram ter ficado traumatizadas com o que aconteceu e precisaram de tratamento psicológico. Os laudos foram incluídos no inquérito contra o médico. Segundo o documento, Estela “apresentou sintomas de psicossomatização”. Já Vanessa, que começou o tratamento psicológico em fevereiro de 2017, sentia medo constante de encontrar Felizardo Batista na rua. Também tinha insônia, falta de apetite, delírios, taquicardia, pesadelos envolvendo o abuso ou o médico e “crises de ansiedade que caracterizavam um possível transtorno de estresse pós-traumático, mas poderia evoluir para uma depressão ou síndrome do pânico”, de acordo com o laudo. A psicóloga que assinou o documento concluiu que a situação sofrida por Vanessa “foi considerável e pode ser prejudicial para o seu desenvolvimento biopsicossocial”.

Com base nessas evidências, Brizzi indiciou o médico e a assistente dele, Rosa Moraes de Lima, pelo crime de violação sexual mediante fraude. Segundo as vítimas, a assistente era conivente, pois presenciava os abusos e virava as costas.

Os defensores do médico

As mulheres que se calaram durante muitos anos disseram à polícia que tinham medo do julgamento das pessoas, inclusive dos maridos e das outras mulheres da família que eram atendidas por Felizardo Batista. Elas achavam que as pessoas não iriam acreditar e nem iriam apoiá-las.

De certa forma, isso aconteceu. Quando os casos começaram a ser divulgados pela imprensa, muitas pessoas saíram em defesa do médico. Mulheres atendidas por ele alegavam que nunca tinha acontecido nada a elas e homens garantiam que suas esposas, mães ou filhas sempre foram respeitadas. Os médicos e os membros do CRM também se mobilizaram para proteger o colega.

Uma das defesas mais enfáticas veio do promotor Raulino Neto, que recebeu o inquérito no dia 30 de maio de 2017. Ele precisou de apenas 24 horas para escrever um parecer de 37 páginas e arquivar o caso. Duzentos e sessenta e quatro casos mais antigos estavam na mesa de Raulino.

Parecer Promotor Raulino37 pages

“Houve excessiva pressa em indiciar um médico renomado e uma de suas assistentes”, disse o promotor em seu parecer, após receber o inquérito. Para ele, a investigação não colheu provas suficientes. Ele considerou que havia encerrado o prazo para que a maioria das vítimas tivesse denunciado o abuso sexual. Os casos mais recentes, como o de Estela, foram questionados. “Foi relatado que ele é o médico de mulheres da família dela. Por que somente a ela teria agredido? Por que a mãe sabendo do ‘assanhamento’ do médico não se propôs a conversar com ele?”. O promotor ainda sugeriu uma acareação, ou seja, uma audiência que reunisse as vítimas, as testemunhas e o acusado (que nunca ocorreu).

Ele também questionou o motivo pelo qual as mulheres não procuraram a direção das clínicas para denunciar o abusador, desconsiderando o fato de que o médico é sócio de uma delas. Para o promotor, é injustificável que as vítimas tenham dado declarações à imprensa ou postado denúncias nas redes sociais antes de procurar a polícia.

Raulino Neto também sugere que as denúncias contra o médico foram “orquestradas” por mim, que fui uma das primeiras jornalistas a relatar o caso na imprensa local, e pela advogada de uma das vítimas. O meu nome surgiu no inquérito porque fui chamada pela delegada Carla Brizzi pra dar depoimento sobre os casos que acompanhei.

O juiz Luiz de Moura acatou o pedido de arquivamento da denúncia em junho de 2017, e Felizardo Batista se livrou de responder pelas acusações.

O arquivamento expresso do promotor foi divulgado pela imprensa do Piauí. Alguns meses após o inquérito ser encerrado, Raulino Neto processou a delegada Carla Brizzi e mais três jornalistas, incluindo eu. Ele se incomodou com críticas da delegada ao arquivamento e com uma reportagem que fizemos sobre o seu parecer. Raulino perdeu todas as ações.

Amizade

A decisão de Raulino sobre o arquivamento chamou a atenção do delegado geral da Polícia Civil do Piauí, Riedel Batista, que denunciou o promotor à Corregedoria do Ministério Público do Piauí. De lá, o caso foi para a Corregedoria Nacional do MP. Riedel alegou que Raulino não poderia ter analisado o inquérito porque era amigo do médico. Os indícios estavam nas redes sociais: Felizardo Batista e mais quatro pessoas da família dele eram os amigos do promotor no Facebook. Além disso, uma investigação mais detalhada, feita pela Corregedoria do MP do Piauí, descobriu outras informações relevantes.

De acordo com Erick Venâncio, relator do processo que investiga o promotor, houve “certa incoerência na manifestação de arquivamento, especialmente em se tratando de questão de elevada gravidade”, disse em seu relatório. Venâncio avalia, por exemplo, que Raulino Neto foi estranhamente ágil na análise do processo contra o médico.

Causou suspeita também a informação de um dos servidores do MP do Piauí, em depoimento à corregedoria local. Ele disse que Raulino Neto foi até a Central de Inquéritos, perguntou sobre o processo do médico e afirmou que “este rapaz está sendo injustiçado”. Para o relator, é “incomum o fato de um membro buscar informações acerca de processo específico que ainda não havia sequer chegado à promotoria”.

Em sessão em novembro, no Conselho Nacional do Ministério Público, a maioria dos conselheiros seguiu o voto do relator e confirmou a necessidade da investigação contra Raulino, que tem prazo para encerrar até 16 de janeiro e pode ter como desfecho a suspensão do promotor por 90 dias.

Tentei contato com Raulino Neto através da assessoria de imprensa do Ministério Público do Piauí, mas o assessor disse que ele não atendeu às ligações. Enviei algumas perguntas para o e-mail institucional do promotor e ele não respondeu. Também mandei mensagem pelo WhatsApp. Ele disse apenas que não iria se pronunciar a respeito disso e nem sobre o processo que está respondendo.

Em seu depoimento, que consta no relatório do conselheiro Erick Venâncio, o promotor nega todas as acusações. Ele disse que não conhece Felizardo Batista e reafirmou que o inquérito não tinha provas que sustentassem a denúncia. Sobre o acúmulo de processos, ele disse que houve um erro no sistema do MP e, por isso, recebeu mais demanda do que o normal.

Consultas de R$ 350

Felizardo Batista exerce a medicina há mais de 30 anos e é um dos poucos médicos do Piauí que realiza procedimentos cirúrgicos e exames delicados para detectar doenças no colo do útero. Por causa das suas especialidades, muitos médicos encaminham as pacientes para fazerem tratamento com o especialista.

Batista é também um dos sócios da Clínica Santa Fé, que até pouco tempo atrás era a única maternidade particular de Teresina. Lá, o médico atende mulheres com maior poder aquisitivo e cobra R$ 350 pela consulta. Ele também atende na Clínica Batista por um valor mais acessível. As mulheres que o denunciaram relatam abusos ocorridos nos dois consultórios.

À polícia, Batista se defendeu alegando que os procedimentos realizados fazem parte da consulta e que, diferente da declaração de todas as vítimas, as suas atendentes sempre ficam na sala e o auxiliam durante o exame.


Clínica Santa Fé em Teresina: um reduto de mulheres com maior poder aquisitivo. Reprodução/Google Street View

Ele admite que tocou na parte interna da coxa de Vanessa e que pegou nas nádegas dela, mas diz que o fez porque a paciente havia se retraído e impossibilitado o procedimento. Sobre o toque excessivo no seio, Batista disse que “eventualmente pode ocorrer de a palma da mão encostar na mama, mas isso não é proposital e pode acontecer em razão do tamanho do seio ou da posição”. Ele negou qualquer toque no clitóris das vítimas. Todas essas declarações do médico constam no inquérito policial.

Conversei com o ginecologista e obstetra Juvenal Barreto, diretor de defesa profissional da Federação Brasileira das Associações de Ginecologia e Obstetrícia, para entender qual é o procedimento adequado em uma consulta.

Barreto, que tem 40 anos de profissão, disse que a boa prática do exame ginecológico não inclui toque na parte interna da coxa, no clitóris e nem qualquer movimento que sugira algum tipo de estímulo. A apalpação das mamas é feita com a ponta dos dedos e não com a palma da mão. A presença de uma assistente, acrescenta, também é uma recomendação importante.

Entrei em contato com o médico Felizardo Batista por telefone e também mandei mensagem no WhatsApp, mas ele não respondeu. Por meio da assessoria de imprensa, a direção da Clínica Santa Fé informou que não vai se manifestar até o final do inquérito “para não haver julgamento precipitado”.

Eu liguei para sete mulheres que fizeram a denúncia em 2017, mas só três atenderam à ligação. Nenhuma quis falar sobre o caso. Quando falei que uma nova denúncia de abuso foi registrada na delegacia recentemente, as três lamentaram. “Ele não vai parar nunca”, disse uma das mais antigas vítimas do médico, que relata um abuso sexual de 1996.

* Os nomes das vítimas foram modificados para preservar suas identidades.

A internet, o ódio, os racistas, os xenófobos, os antissemitas e os supremacistas brancos

“As plataformas e os algoritmos que prometiam melhorar nossas vidas, na realidade podem amplificar nossas piores tendências humanas”.  A democracia está em jogo… e também as vidas de muitas pessoas.

“Double Poke in the Eye II”, de Bruce Nauman (1985) 2018 Bruce Nauman/Artists Right Society (ARS), Nueva York, vía Sperone Westwater, Nueva York

El internet será nuestra perdición

Nora Ephron alguna vez escribió un ensayo brillante sobre cómo ella y muchas otras personas pasaron de estar enamoradas del correo electrónico, cuando sentían la emoción de descubrir una nueva y veloz manera de mantenerse en contacto, a odiar el infierno de no poder desactivarlo.

He llegado a tal punto que todo el internet me hace sentir así.

Al inicio era un sueño dorado de conocimiento expandido y conexión mejorada.Ahora se ha convertido en una pesadilla de sesgos manipulados y odio expandido como una metastasis.

Antes de que al parecer comenzara a enviarlesartefactos explosivos por correo a Barack Obama, Hillary Clintonyotros,Cesar Sayocencontró motivación en línea —quizá no en la forma de instrucciones para fabricar explosivos, sino en el sentido de que podía vociferar sus resentimientos ante un auditorio que no lo repudiaba, sino que se hacía eco de los mismos mensajes—. Los validaba y los cultivaba. Absorbía algo oscuro y lo convertía en algo aún más lúgubre.

“Para cuando lo arrestaron en Florida el viernes”,reportóThe New York Times,“Sayoc parecía encajar con el perfil ya conocido por todos de un extremista moderno, radicalizado en línea y atrapado en un vórtice de furor partidista”.

Robert Bowers, acusado de asesinar a once judíos estadounidenses en Pittsburgh la mañana después del arresto de Sayoc, alimentó su locura y estimuló sus fantasías sangrientas en ese mismo vórtice digital. Mientras Sayoc creaba nichos terribles en Facebook y Twitter,Bowers encontró un refugio para sus pasiones racistas, xenofóbicas y antisemitas en Gab, una red social que se lanzó hace dos años y que ha servido de criadero para los nacionalistas blancos.Ahí se congregaron, se lamentaron y se alentaron —sin restricciones— con una eficacia que simplemente no existe fuera de la web.

Fue en internet, con su privacidad y su anonimato, que Dylann Roof investigó sobre la supremacía blanca y adquirió su convicción malvada de que la violencia era necesaria. Después entró a una iglesia histórica en Charleston, Carolina del Sur, y les disparó a muerte a nueve feligreses afroestadounidenses en junio de 2015.

Fue en internet —en Facebook, para ser exactos— que Alek Minassian publicó un juramento de lealtad a la “rebelión de los célibes involuntarios”, que se refiere a los resentimientos de los hombres “involuntariamente célibes” que no pueden lograr que las mujeres tengan sexo con ellos. Después usó una furgoneta para atropellar y asesinar a diez personas en Toronto en abril.

Los enclaves de internet deformaron las cosmovisiones de todos estos hombres, y los convencieron de la prioridad y la pureza de su furia.La mayoría de nosotros jamás habíamos escuchado el término “célibe involuntario” antes de la masacre de Toronto. Sin embargo, fue la pieza central de la vida de Minassian.

La mayoría de nosotros no estaba familiarizado con HIAS, un grupo judío que reubica refugiados. Sin embargo, esas iniciales dominaron las teorías conspirativas antisemitas de Bowers. Eso refleja el poder que internet tiene para presentar los agravios falsos como si fueran obsesiones legítimas y darles a los prejuicios la apariencia de ser ideales.

La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el potencial y el peligro. Eso es lo que Mary Shelley exploró enFrankenstein, que este año celebra suaniversario doscientos, y desde entonces ha sido el tema principal de la ciencia ficción.

Internet es la paradoja más monstruosa de la tecnología escrita. Es una herramienta inigualable e itinerante para el aprendizaje y para el surgimiento de comunidades constructivas. Sin embargo, también es inigualable en la divulgación de mentiras, la reducción de los intereses y la erosión de la causa común. Es un bufé glorioso, pero lleva a los usuarios a los extremos: solo la carne o solo los vegetales. Estamos ridículamente sobrealimentados y desastrosamente desnutridos.

Crea terroristas. Y, por si fuera poco, siembra hostilidad al mezclar la información y la desinformación a tal punto que no hay forma de diferenciar lo real de lo ruso.

No me crean a mí. Créanlo por lo que ha dicho un gigante de Silicon Valley cuyos softwares dependen de nuestra adicción al internet. En una conferencia en Bruselas,Tim Cook, director ejecutivo de Apple, advirtió: “Las plataformas y los algoritmos que prometían mejorar nuestras vidas en realidad pueden amplificar nuestras peores tendencias humanas”.

“Los actores deshonestos e incluso los gobiernos se han aprovechado de la confianza de los usuarios para agravar las divisiones, incitar la violencia e incluso socavar nuestro sentido de lo verdadero y lo falso”, agregó.

Esto fue hace una semana, antes del arresto de Sayoc, antes del ataque de Bowers, antes de queJair Bolsonaro, un populista de extrema derecha,ganara la elección presidencial de Brasil. Como loinformó The New York Times, las fuerzas a favor de Bolsonaro al parecer intentaron afectar a sus oponentes y ayudarloinundando WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook, “con un torrente de contenido político que dio información errónea sobre las direcciones y los horarios de las casillas electorales”.

Ese mismoartículode The New York Times señaló que, el lunes, una búsqueda de la palabra “judíos” en Instagram, el sitio para compartir fotografías, daba como resultado 11.696 publicaciones con la etiqueta #JewsDid911 (los judíos son responsables del 11s), con la que se culpaba de manera demencial a ese grupo religioso por los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con imágenes y videos grotescos que satanizaban a los judíos. El antisemitismo podrá ser antiguo, pero este sistema para expresarlo es completamente moderno.

Además, es profundamente aterrador. No sé exactamente cómo relacionar la libre expresión y la libertad de expresarse —que son primordiales— con una mejor vigilancia de internet, pero estoy seguro de que debemos abordar ese desafío con más apremio del que hemos mostrado hasta ahora. La democracia está en juego… y también las vidas de muchas personas.

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