“Impostos ao pecado”

O que são os “impostos ao pecado” (e porque causam tanta polêmica no mundo)

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El tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, según la OMS, que considera que los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo.

Qué son los “impuestos al pecado” (y por qué causan tanta polémica en el mundo)

Un alza de impuestos siempre genera polémica. Pero cuando los países aplican los “impuestos al pecado”, la discusión suele ir mucho más allá de los argumentos meramente económicos.

Conocidos también como los impuestos a los vicios, se trata de gravámenes que afectan productos considerados negativos para la salud, como el alcohol, el tabaco y el azúcar.

Los defensores de esta carga tributaria argumentan que reduce prácticas nocivas a nivel individual y social y, además, contribuye con recursos a las arcas fiscales.

“Los impuestos al pecado son una herramienta importante para combatir problemas sociales“, le dice a BBC Mundo Jonathan Gruber, economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

“Está demostrado que la gente fuma menos cuando suben los precios”, afirma.

De hecho, el gobierno francés anunció el mes pasado que subirá el impuesto al tabaco, dado que en otros países, como Reino Unido, la política ha funcionado.

La cajetilla de 20 cigarrillos que actualmente vale cerca de US$8, llegará a casi US$12 en los próximos tres años.

Delicious sweets on candy buffet

Las bebidas y alimentos azucarados también han sido objeto de nuevos impuestos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, de las cuales más de 6 millones son consumidores directos y alrededor de 890.000 son personas que no fuman, pero que han estado expuestas al humo ajeno.

“Los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo, especialmente entre los jóvenes y los pobres”, dice también el organismo.

De acuerdo a sus estudios, un 10% de aumento en el gravamen reduce el consumo de tabaco aproximadamente 4% en los países de ingresos altos y 5% en los países de ingresos bajos o medios.

El dulce ejemplo latinoamericano

El impuesto al azúcar, como forma de combatir la obesidad, es otro ejemplo de “pecado” que ha sido merecedor de impuestos especiales.

Y aunque en el mundo se han registrado experiencias de todo tipo, pero en América Latina, suelen destacarse los casos de Chile y México para defender los resultados de la mayor carga tributaria.

pec 1,2México aprobó un impuesto a los refrescos azucarados en 2014.

Un estudio de la Universidad de Chile señala que desde 2014 -año en que se aprobó un impuesto a las bebidas azucaradas- su consumo se redujo 22% en el país.

Y en México, un país con alta obesidad y diabetes que también aprobó un impuesto sobre refrescos azucarados en 2014, el consumo total de las gaseosas bajó 12% en el primer año de su implementación.

Por lo demás, recientemente Perú aumentó el impuesto a cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles porque el costo social por enfermedades asociadas al consumo de esos productos, equivale a cerca del 11% del PBI anual, según el gobierno.

Carbonated drink poured into a glass

Perú acaba de subir impuestos a las cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles.

Y, en lo que alimentos se refiere, aparte del azúcar los impuestos selectivos también se han aplicado en algunos países a los alimentos con mucha grasa dañina para la salud.

Eso ocurrió en Dinamarca en 2011. Pero un año después el gobierno lo eliminó al constatar que muchas personas simplemente compraban mantequilla en Alemania o Suecia.

Mientras que Escocia se convirtió a inicios de año en el primer país del mundo en implementar un precio mínimo para la venta de alcohol, para tratar de combatir sus problemas de bebida.

Pero no todos están de acuerdo con este tipo de políticas.

“Incentiva el mercado negro”

Efectivamente, el debate sobre los impuestos al pecado habitualmente apunta en dos direcciones: el daño que los productos generan en las personas y el costo que le provoca a la sociedad, lo que los economistas llaman “externalidades negativas”.

Pero los que se oponen a este tipo de medidas argumentan que en la práctica, el alza de impuestos genera contrabando y discrimina a las personas con menores ingresos porque ellos gastan una parte mayor de su salario en los productos gravados.

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Para algunos expertos, los impuestos al pecado pueden estimular la aparición de mercados negros.

“Estos impuestos castigan a los más pobres“, le dice a BBC Mundo Chris Snowdon, investigador del Institute of Economic Affairs en Londres.

“Mi objeción es que son regresivos y discriminan contra la gente basándose en las opciones de estilo de vida”, explica.

Un impuesto regresivo es aquel que golpea más duro a las familias con menos recursos económicos y en este sentido, los impuestos al pecado son injustos porque los más pobres tienden a gastar más en alcohol, en tabaco y en bebidas azucaradas como porcentaje de sus ingresos, argumenta Snowdon.

Y esa no es la única razón por la que el economista se opone a estos impuestos.

“No logran sus objetivos paternalistas muy eficazmente, salvo que los productos sean gravados a una alta tasa punitiva, lo que incentiva elmercado negro“, advierte Snowdon, para quien estos impuestos también atentan contra la libertad individual de las personas.

Y ante los argumentos de salud, también hay economistas que dicen que en realidad, los que contraen enfermedades crónicas producto del alcohol, el tabaco o el exceso de azúcar, no implican un costo tan elevado para el sistema de salud de los países porque mueren antes y cobran menos pensiones.

pec 2México ha intentado combatir su problema de obesidad con un impuesto a las bebidas azucaradas.

Otros expertos, sin embargo, defienden la estrategia.

“Los beneficios de los impuestos dependen del perfil del consumo en cada país”, explica Rachel Nugent, coordinadora del grupo de trabajo sobre enfermedades crónicas de la revista médica The Lancet, que publicó varias investigaciones sobre el tema.

“Y los más pobres no siempre son necesariamente los más afectados por estos impuestos”, asegura, explicando que los grupos vulnerables se benefician de este tipo de tributos porque bajan el consumo y retrasan la aparición de enfermedades crónicas.

Hay también lugares como Filadelfia, en Estados Unidos, que utilizan el dinero recolectado a partir del impuesto al azúcar en programas sociales, como una forma de mitigar el efecto regresivo.

Y para John Cawley, economista de la Universidad de Cornell, bebedores, fumadores y consumidores de mucha azúcar ponen presión en el sistema de salud y por lo tanto, generan efectos negativas de los que tiene que hacerse cargo toda la sociedad en su conjunto.

“Creo que deberíamos poner impuestos a las cosas que le generan costos a la sociedad”, le dijo a BBC Mundo.

Fonte: BBC Mundo
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Beber álcool moderadamente também faz mal para a saúde

Más notícias para quem pensava que era “saudável” uma taça de vinho por dia: até beber moderadamente faz mal para a saúde.copa1

Ni una copa al día: esto dice sobre el alcohol el mayor estudio sobre enfermedades del mundo

Entre los mayores de 50 años, el 27% de las muertes por cáncer entre las mujeres y el 19% de las de los hombres está vinculado al consumo de alcohol.

Malas noticias para quienes disfrutan de lo que pensaban que era una “saludable” copa de vino al día: hasta beber moderadamente es malo para la salud.

Esa es la advertencia de los autores de un gran estudio global publicado en la prestigiosa revista The Lancet, que confirma lo que algunos estudios anteriores ya habían apuntado: que ningún nivel de consumo de alcohol puede ser considerado saludable.

El estudio Global Burden of Disease es la mayor y más detallada investigación sobre las causas de enfermedad y muerte en el mundo, y sus datos analizan también los niveles de consumo de alcohol y su impacto sobre la salud de la población en 195 países.

En 2016 tomar alcohol fue el principal factor de riesgo de muerte prematura y discapacidad para las personas entre los 15 y los 49 años y su consumo está ligado a la décima parte de todas las muertes de ese grupo demográfico.

Por eso si bien los investigadores admiten que beber moderadamente puede proteger ligeramente de algunas cardiopatías, (como señalaron algunos estudios en el pasado), los riesgos combinados de desarrollar cáncer, lesiones y otras enfermedades asociadas al consumo de alcohol superan ampliamente esos posibles beneficios.

“Ningún límite es seguro”

“Aunque los riesgos para la salud asociados al alcohol cuando consumes una bebida al día son muy bajos, aumentan rápidamente al beber más“, le dijo a la BBC el autor líder del estudio, el doctor Max Griswold, de la Universidad de Washington, en Seattle.

“Estudios anteriores encontraron un efecto positivo del alcohol para algunas cardiopatías, pero nosotros descubrimos que, combinados, los riesgos para la salud asociados al alcohol aumentan con cualquier cantidad consumida”, por baja que sea, dijo.

“Este informe demuestra que ningún límite es seguro“, dijo Sonia Saxena, una de las autoras del estudio.

Según la académica, las recomendaciones de las instituciones de salud pública deben actualizarse y los gobiernos deberían repensar sus políticas.

“Si vas a beber, edúcate sobre los riesgos, y toma una decisión bien informada”, recomienda.

Las cifras del “riesgo”

El estudio fue llevado a cabo por investigadores del Institute of Health Metrics and Evaluation, de la Universidad de Washington.

Según Saxena esta es una de las investigaciones más importantes y detalladas jamás realizadas sobre el tema.

Los académicos analizaron los niveles de consumo de alcohol y su impacto para la salud en 195 países, entre 1990 y 2016 y para edades comprendidas entre los 15 y los 95 años.

Usaron información de casi 700 estudios para entender cuán común es la práctica de beber alcohol y de otros casi 600 para medir los riesgos para la salud. En total se estima que consideraron datos de unos 28 millones de personas de todo el mundo.

Y así pudieron comparar la salud de la gente abstemia con la de la gente que toma distintas cantidades de alcohol al día.

Se estima que en el mundo una de cada tres personas bebe alcohol. En términos globales, lo consume el 25% de las mujeres y el 39% de los hombres.

Entre los jóvenes, el riesgo para la salud de tomar una bebida al día es solo ligeramente superior a la abstención, un 0.5%.

Pero ese riesgo se incrementa rápidamente con un consumo más elevado del alcohol, un 7% para quienes toman dos bebidas al día y un 37% para quienes toman cinco.

Una bebida alcohólica fue definida como 10g de alcohol, que equivale a una pequeña copa de vino, a una lata o botella de cerveza o a una medida estándar de licor fuerte.

El estudio encontró que a nivel global entre los mayores de 50 años, el 27% de las muertes por cáncer entre las mujeres y el 19% de las de los hombres estaba vinculado al consumo de alcohol.

Entre la población más joven el mayor riesgo de muerte vinculada al consumo de alcohol es la tuberculosis (1,4% de las muertes), los accidentes de tráfico (1,2%) y las autolesiones (1,1%).

Un matiz

Si bien el abuso del alcohol es un grave problema de salud a nivel global, hay quien pide tomar cierta perspectiva ante estos resultados.

El profesor David Spiegelhalter, profesor de percepción pública del riesgo en la Universidad de Cambridge, hace un matiz sobre las conclusiones de los académicos.

“Dado el placer presuntamente asociado al consumo moderado de alcohol, decir que no hay ningún nivel ‘seguro’ no parece ser un argumento para la abstención“, comentó el académico, que no estuvo involucrado en el estudio.
“Ningún nivel de conducción es seguro, pero el gobierno no le recomienda a la gente que no conduzca”, ejemplificó.

“Si lo piensas bien, ninguna manera de vivir tiene un nivel seguro, pero nadie recomendaría abstenerse de ello”, concluyó.

Fonte: Animal Político
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É melhor consultar uma médica ou um médico?

Pesquisa com 580.000 pacientes concluiu que há diferença no resultado em função do gênero escolhido para o atendimento.

consu1Agnes Lee

                                  Consultar a una médica puede salvar tu vida

¿El género importa cuando hay que escoger un médico?

El que tu médico sea hombre o mujer podría ser cuestión de vida o muerte, indica un nuevo estudio. Este, que incluyó a más de 580.000 pacientes de cardiología que ingresaron a lo largo de dos décadas a salas de urgencias en Florida, reveló que las tasas de mortalidad tanto de hombres como de mujeres son más bajas cuando el tratante es una médica. Además, es menos probable que las mujeres tratadas por médicos varones sobrevivan.

Investigaciones previas respaldan estos hallazgos. En 2016, un estudio de la Universidad de Harvard de más de 1,5 millones de pacientes de Medicare hospitalizados mostró que cuando estos eran tratados por médicas era menos probable que murieran o tuvieran que ingresar de nuevo al hospital en un periodo de treinta días que los atendidos por doctores. La diferencia en la mortalidad fue leve —de cerca de medio punto porcentual—, pero cuando esto se aplica al total de la población de Medicare, se traduce en 32.000 muertes menos.

Otros estudios también han encontrado diferencias significativas en la forma en que hombres y mujeres ejercen la medicina. Los investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins analizaron varios estudios enfocados en cómo se comunican los médicos. Descubrieron que las médicas de atención primaria simplemente pasaban más tiempo escuchando a sus pacientes que sus colegas de sexo masculino. Sin embargo, escuchar tiene un costo. Las médicas pasaron, en promedio, dos minutos extra o cerca de diez por ciento más de tiempo en consulta, lo que generó retrasos en su agenda y las había demorado una hora o más que a sus colegas varones para cuando terminó el día.

Nieca Goldberg, una cardióloga cuyo libro Women Are Not Small Men ayudó a comenzar un debate nacional sobre las cardiopatías en las mujeres, dijo que la investigación no debe usarse para desprestigiar a los médicos, sino hacer que los pacientes puedan buscar profesionales de la salud que los escuchen.

“Todos los médicos, ya sean hombres o mujeres, realmente se proponen salvar la vida de las personas”, dijo Goldberg, quien es directora médica del Centro Joan H. Tisch para la Salud de la Mujer en NYU Langone. La comunicación es particularmente importante en los pacientes de cardiología porque los síntomas pueden ser muy distintos en hombres y mujeres, dijo. Por ejemplo, el dolor de pecho es menos común en las mujeres que tienen un infarto, pero los doctores a menudo preguntan a los pacientes si tienen dolor en el pecho para descartar el diagnóstico. “Solo quisiera asegurarme de que pasen tiempo con las mujeres para realmente llegar a los detalles de los síntomas de una persona”, comentó.

Goldberg dijo que una nueva paciente le dijo hace poco que buscó una médica porque su médico no se tomaba el tiempo para explicarle las cosas o responder a sus preguntas. “Los pacientes no quieren que los atiendas solo en términos de darles un diagnóstico correcto, sino que también quieren sentirse escuchados, y una parte importante de la atención a la salud es la comunicación”, afirmó.

Los autores del estudio de Florida, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, invitan a tener precaución al interpretar los resultados y hacen notar que solo es posible especular acerca de las razones por las que las pacientes mostraron una supervivencia mayor cuando las trataban médicas. Puede ser que las mujeres se sientan más cómodas hablando con doctoras. O puede ser que las médicas se enfoquen más en los síntomas únicos de las cardiopatías en las mujeres, o que, de hecho, simplemente sean mejores comunicadoras y más rápidas para captar las claves proporcionadas por sus pacientes que los médicos.

“No estoy segura de poder afirmar que las mujeres deberían de evitar consultar médicos ni que la gente debería enfocarse en un tipo único de médico, pues eso solo le da la vuelta al problema”, dijo Brad Greenwood, autor principal del estudio y profesor adjunto de Ciencias de la Información y la Decisión de la Escuela Carlson de Administración de la Universidad de Minnesota. “Definitivamente, los pacientes deben asegurarse de que se les tome en serio y ser firmes defensores de sí mismos”.

Don Barr, profesor de la Escuela de Medicina de Stanford, dijo que a menudo les habla a sus estudiante sobre las investigaciones relacionadas con las diferencias de género en cuanto a la forma en que los profesionales de la salud se comunican. Los médicos, asevera, son tristemente célebres por interrumpir a sus pacientes en un esfuerzo por reencauzar la conversación. En un estudio, las médicas de atención primaria esperaron un promedio de tres minutos antes de interrumpir a un paciente; los médicos de atención primaria, un promedio de 47 segundos.

Barr dijo que una vez llevó a cabo un experimento personal, en el que decidió dejar a su siguiente paciente hablar tanto como lo requiriera sin interrupciones. Resultó que la paciente era una mujer de más de 70 años que había estado renuente a buscar atención médica y solo estaba ahí para tranquilizar a sus amigos y familiares. Habló del clima, de una tos, de no estar segura de qué medicina escoger en la farmacia; su hermana se preocupaba demasiado, le dijo. A pesar de las señales frenéticas de sus enfermeras para indicarle que se estaba pasando del tiempo, Barr no la interrumpió. La mujer habló durante veintidós minutos.

Finalmente, el diagnóstico de cáncer pulmonar de la mujer fue desolador. Barr la consoló y la mujer le sonrió. “He tenido una buena vida. Solo quería que supiera que esta es la mejor consulta con un médico que jamás he tenido. Ha sido el único que me escuchó”.

Barr escribió un ensayo sobre esa experiencia que se publicó en Annals of Internal Medicine, y dice que le dejó una impresión duradera. Aunque no es práctico pasar tanto tiempo con cada uno de los pacientes, lo hizo mucho más considerado a la hora de escuchar.

“Con todos los pacientes a los que he tratado después de eso, he sido más cuidadoso de asegurarme de darles la oportunidad de contarme su historia”, dijo. “Si requería guiar la conversación, trataba de hacerlo de manera más amable. El hecho de que el doctor esté escuchando lo que dices, se preocupe por ti y comprenda aquello por lo que estás pasando hace que lidiar con la enfermedad y sus implicaciones sea más fácil”.

Edna Haber, propietaria retirada de una empresa hipotecaria que vive en Nueva York, dijo que ha tenido maravillosos médicos hombres y mujeres, pero que sus peores experiencias siempre han sido con los primeros. Uno desestimó tanto la historia clínica que le entregó, que le ofreció una copia de su expediente médico para corroborar lo que le decía y nunca regresó.

Hace poco decidió ver a Goldberg para hablar sobre sus palpitaciones cardiacas y mareos. Una serie de exploraciones durante la visita al consultorio mostraron que su corazón estaba en condiciones normales. “Estoy convencida de que si hubiera ido con un médico en lugar de con la médica, solo me habría rodeado con el brazo y me habría dicho: ‘Mire, vaya a casa, relájese, medite, quizá tómese un tranquilizante’, y eso habría sido todo”.

Sin embargo, Goldberg sabía que la paciente estaba lo suficientemente preocupada como para consultar a un médico, así que le sugirió usar un monitor cardiaco durante algunos días. Varios días después, los técnicos que revisaban los datos notaron un patrón que mostró que Haber requería de un marcapasos.

“Me puso atención y me trató como a alguien que dice algo creíble”, dijo Haber. “Desearía que todas las mujeres que conozco pudieran entender lo importante que es tener un médico que les ponga atención, sin importar cuál sea la parte del cuerpo que les revise. Creo que muchas mujeres están recibiendo muy poca atención”.

Fonte: The New York Times
Por: Tara Parker-Pope
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“Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna”

“A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”. “As diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais”.

MJK

Maria Julia Kováca – foto: Carine Wallauer/UOL

‘Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna’, diz especialista em morte

Há quem tenha medo da morte e prefira não falar sobre ela. Algumas culturas costumam celebrá-la. Há quem queira ter controle sobre o fim da vida, já outros preferem que seja natural — sem dor, preferencialmente. Fato é que as diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais. E foi exatamente sobre esse assunto que a psicóloga Maria Julia Kovács, 65, decidiu se dedicar profissionalmente.

Professora do Instituto de Psicologia da USP e coordenadora do Laboratório de Estudos sobre a Morte (LEM), ela começou a estudar o tema nos anos 1980. O interesse surgiu de uma questão pessoal, a doença de uma tia. “Ela estava muito mal e queria falar sobre a morte. Eu me recusava, reproduzindo o jeito de ser da nossa sociedade atual. E foi aí que ouvi dela: ‘Que tipo de psicóloga você vai ser que não fala sobre o assunto?’”, contou em entrevista à Daniela Carasco, da UOL. “Comecei lendo alguns livros, até me especializar em 1982, no mestrado.”

Em 1986, ela criou na Universidade de São Paulo a disciplina “psicologia da morte” a fim de aproximar os alunos de uma questão tão implacável. “A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”, conta.

A “interdição” do tema, segundo Maria Julia, veio com o avanço da medicina. “Do ponto de vista médico, a morte é vista como um fracasso profissional, daquele que não conseguiu evitá-la”, diz. Como consequência, surgiu a “distanásia”, o prolongamento do processo de morte por meio de tratamentos cada vez mais modernos. Algo questionável na visão da especialista, que, como muitos, também tem medo do próprio óbito.

Aqui, ela fala abertamente sobre as mais variadas especulações e certezas que envolvem o processo de falecimento, como eutanásia, luto, cuidados paliativos, sofrimento, prorrogação artificial, suicídio e diferenças culturais.

A maneira como a morte passou a ser tratada mudou com o tempo?
Drª Maria Julia Kováca: – A grande mudança se processou na passagem do século 19 para o 20, com o desenvolvimento da medicina, principalmente na sua busca de cura e de tratamentos cada vez mais sofisticados. Do ponto de vista médico, a morte passou a ser vista como fracasso profissional. Então, houve a interdição do tema, isolamento de pessoas que estão morrendo em salas e corredores distantes nos hospitais, além da exploração de técnicas que pudessem postergá-la a todo custo. Assim se criou a “distanásia”, um processo muito sério de medicalização e prolongamento do processo de morte, que pode vir acompanhado de muito sofrimento.

Qual o lado bom e o ruim de prolongar a vida com os novos tratamentos?
Há benefícios, como permitir que pessoas com o diagnóstico de doenças sem cura vivam por muito tempo e com menos efeitos colaterais. A maior desvantagem é que muita gente não está conseguindo morrer naturalmente. Os maiores prejudicados nesse ponto são os idosos, com doenças crônicas e degenerativas. Eles são submetidos a uma série de intervenções inúteis, porque não se concebe a ideia de que possam morrer. Isso acaba ampliando o sofrimento do doente e de seus familiares, que os vê em situações muito graves, quase mortas, entubadas, sem a possibilidade de se comunicar. Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna.

Você é favorável à eutanásia?
Eutanásia quer dizer “boa morte”. O que aconteceu é que, nos últimos tempos, ela passou a ser associada ao apressamento do fim, possivelmente uma reação ao prolongamento. Sou a favor da sua legalização como possibilidade de atender ao desejo de uma pessoa que não quer mais viver. O direito de morrer e de planejar o final da vida é importante. Não apressá-la, mas deixar acontecer naturalmente sem muita intervenção, só cuidando para que a pessoa não sofra com dores ou outros sintomas. Daí a importância dos cuidados paliativos.

O que são os cuidados paliativos?
São cuidados de alívio e controle de sintomas de uma doença que não tem cura para garantir qualidade de vida ao paciente. Não é uma preparação para a morte, mas a dor, dificuldade respiratória, problema gástrico, ansiedade e outros problemas que ela possa ter. Eles são muito aplicados nas áreas de oncologia. Nas de doença mental precisam ser melhor trabalhados.

Optaria pela eutanásia para si?
Não, porque ela envolve uma terceira pessoa que executa o procedimento, alguém que lhe dá a medicação para morrer. E isso é complicado. Nos países em que é legalizada, ela é realizada por médicos. Para mim, seria a última possibilidade, mas quem deseja deveria ter esse direito de escolha. Se meu sofrimento for muito grande, aceitarei a sedação paliativa para aliviá-lo, diminuindo a consciência. Acho interessante a ideia do suicídio assistido.

O que é o suicídio assistido?
É quando o próprio doente executa o ato final. Ele é regulamentado em vários Estados dos Estados Unidos, onde a liberdade individual é muito prezada. Existem duas formas clássicas de realizá-lo. Um dos processos é feito com três seringas instaladas no paciente. A primeira é o acesso; a segunda, o relaxante; e a terceira, a substância que provoca a morte. Ele é quem vai acionar a última quando achar que deve. A outra forma é quando o médico entrega à pessoa a receita de uma medicação fatal e ela toma quando quiser. Isso ajuda muitas a repensarem a decisão. Essa é frequente na Suíça, onde existe uma clínica especializada em “morte com dignidade”, como preferem chamar.

Em Goiás, uma mãe entrou na Justiça para obrigar o filho a se submeter a sessões de hemodiálise. O menino de 22 anos sofre de uma doença crônica e decidiu abrir mão do tratamento. Ela pergunta se “é egoísmo uma mãe querer que o filho não desista de viver”. O que a senhora responderia a ela? Então, a morte é uma escolha pessoal?
Essa é uma grande discussão atual. Em muitas religiões, a vida e a morte pertencem somente a Deus ou a uma divindade. Portanto, não é uma escolha pessoal. Algumas até possibilitam uma conversa com o sacerdote neste sentido para um certo conforto espiritual. A Igreja Católica, por exemplo, defende que seja um processo natural, sem apressamento, nem prolongamento indefinido. O judaísmo se coloca da mesma maneira. Por outro lado, quando se tira o viés religioso, muita gente considera que a escolha do modo de morrer é própria.

Do ponto de vista dele, é absolutamente compreensível seu desejo. Mas a mãe também está certa por querer o filho vivo. Alguns dilemas nunca serão resolvidos, esse é um deles. A minha tendência seria apoiar o rapaz, porque quem está vivendo essa vida de sofrimento é ele. O que eu faria com ela seria legitimar seu sentimento e oferecer acolhimento. É um egoísmo natural de mãe. Seria até muito estranho se ela não lutasse pela vida do filho.

Culturalmente existem diferenças na interpretação da morte?
Podemos dizer que, de maneira geral, a cultura ocidental e a oriental lidam diferente. A primeira tem mais dificuldade de lidar com a finitude, a segunda enxerga mais como um ritual de passagem. Mas não existe um padrão. O México é um bom exemplo. Ele está no Ocidente, mas celebra a morte como possibilidade de evolução. Já uma metrópole como São Paulo, onde o trânsito e a rotina atribulada interferem até numa ida a um enterro, esse processo é perturbador.

“As pessoas não têm tempo de se enlutar na capital paulista. No trabalho, só podem ficar, no máximo, três dias afastadas após a perda de um familiar.

Quanto tempo dura o luto?
O luto é um processo de elaboração de uma perda significativa e não acaba nunca. Ele vai evoluindo, com dias melhores e outros piores. É como as ondas do mar, que vêm e vão. O mais importante é permitir ao enlutado expressar seus sentimentos da melhor forma para ele, seja de maneira intensa ou recolhida. Quando a gente ama profundamente uma pessoa, estão misturados aí medo, raiva, insegurança. Na hora que ocorre a perda, esses sintomas todos emergem e precisam ser legitimados. O problema é que nossa sociedade não tolera o sofrimento por muito tempo, nem muito intensamente. E isso perturba profundamente o processo. O capitalismo e a medicalização nos exige resolver os problemas emocionais rapidamente. Essa é uma característica dos tempos atuais.

O luto é uma doença?
Não. Segundo o Manual Diagnóstico e Estatístico de Transtornos Mentais – DSM-5, depois de duas semanas, se as expressões emocionais continuarem muito fortes, pode ser dado o diagnóstico de depressão. Essa, sim, é uma doença.

Por que essa obsessão pela eternidade?
Porque a gente sempre imagina as coisas boas de se viver para sempre, mas as coisas ruins também podem perdurar. À medida que você envelhece, vai perdendo a potência, a força… Pense que isso deve permanecer com a o prolongamento da vida. Aí não fica mais gostoso, nem atrativo.

É possível sentir a morte chegando?
Sim. Normalmente, a gente consegue sentir isso quando está doente e a doença agrava. Muitas pessoas têm essa percepção e é terrível quando o mundo em volta diz que está tudo bem, que ela vai sair dessa. Ela viveu com esse corpo a vida inteira, sente que está terminando.

Dentre todas as mortes, qual é a mais tabu?
O suicídio, porque é um tipo de morte muito complexo, difícil de elaborar. A gente sabe que para tudo na vida existem inúmeras possibilidades. Então, entender que ele foi escolhido em detrimento de tantas outras é muito complicado. Por isso, é muito importante falar sobre o assunto. A única certeza que temos é que ignorá-lo não resolve. Pelo contrário, pode aumentar as chances diante da falta de compreensão.

Existe morte digna?
Sim e é essa que devemos batalhar para ter. É aquela que possa acontecer da maneira como a pessoa gostaria que fosse, com os valores que são importantes para ela. Se ela quiser, com as pessoas que são importantes na vida dela, sem dor e sem sofrimento possíveis de serem controlados.

Você teme perder pessoas queridas?
Sim. O fato de estudar a morte, ministrar disciplinas e atender em psicoterapia pessoas enlutadas não me protege da dor da perda. É uma ilusão pensar que estamos protegidos e vamos saber como lidar.

“Nada nos blinda do sofrimento. Como profissionais temos a tarefa de cuidar, mas temos que ter o espaço de elaboração e também de ser cuidado se necessário.

É normal ter medo da morte?
Eu diria que o medo da morte faz parte do existir humano para o bem e para o mal. Ele nos permite lutar pela sobrevivência, evitar perigos, se cuidar. Por outro lado, pode ser danoso no momento em que faz a gente deixar de existir — não vai viajar porque pode ter atentado, não vai trabalhar para não ser castigada pelo chefe, não se relaciona para não perder a pessoa amada. Você se superprotege e não vive. Alguns riscos para a vida são necessários, seja no amor ou no trabalho.

Por que as pessoas sentem isso?
Pessoas podem ter medo de morrer, medo de perder pessoas, medo da finitude, medo do desconhecido, medo do que vem após a morte… É multidimensional.

E você tem medo dela?
Sim. Tenho medo principalmente da morte com sofrimento e dor. Vamos dizer que ainda pretendo continuar vivendo, não gostaria de morrer agora. Se tivesse que acontecer neste momento, por alguma circunstância, não gostaria de passar pelo prolongamento do processo de morrer.

Fonte: Revista Prosa Verso e Arte
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EUA contra a amamentação e a favor de fabricantes de fórmulas para lactentes

“Lo que pasó fue equivalente a un chantaje, con EE. UU. tomando al mundo de rehén y tratando de revertir casi cuarenta años de consenso sobre la mejor manera de proteger la salud de los bebés y los niños pequeños”

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Una madre en Brooklyn que no puede lactar, alimenta a su bebé con leche materna donada. Las ventas de la industria de la fórmula instantánea se redujeron en los países ricos en los últimos años. CreditJames Estrin/The New York Times

Estados Unidos intentó frenar la promoción de la lactancia materna para favorecer a empresas

Se esperaba que los cientos de delegados gubernamentales reunidos esta primavera en Ginebra para la Asamblea Mundial de la Salud, afiliada a las Naciones Unidas, aprobaran de manera rápida y fácil una resolución para promover la lactancia materna.

Con base en décadas de investigaciones, la resolución dicta que la leche materna es la más sana para los niños y que los países deben esforzarse por limitar la publicidad inexacta o confusa sobre los sustitutos de la leche materna.

Pero entonces la delegación de Estados Unidos, siguiendo los intereses de los fabricantes de fórmula para lactantes, dieron un giro a las deliberaciones.

Los funcionarios estadounidenses buscaron debilitar la resolución al eliminar una frase que llamaba a los gobiernos a “proteger, promover y apoyar la lactancia materna”, así como otra parte que instaba a los encargados de las políticas a restringir la promoción de productos alimenticios que según muchos expertos pueden tener efectos nocivos en los niños pequeños.
Cuando eso falló, comenzaron a recurrir a amenazas, de acuerdo con algunos diplomáticos y funcionarios de gobierno que participaron en las discusiones. Ecuador, que tenía planeado introducir la medida, fue el primer país en encontrarse de pronto en la mira.

Los estadounidenses fueron directos: si Ecuador se negaba a olvidarse de la resolución, Washington desataría medidas comerciales punitivas y retiraría la crucial ayuda militar. El gobierno ecuatoriano cedió de inmediato.

La confrontación respecto de este asunto fue relatada por más de una decena de participantes de distintas naciones, muchos de los cuales solicitaron permanecer en anonimato por temor a represalias por parte de Estados Unidos.

Los activistas sanitarios se movilizaron para encontrar otro patrocinador de la resolución, pero al menos doce países, todos ellos naciones pobres de África y Latinoamérica, se deslindaron, al argumentar el temor a represalias, de acuerdo con funcionarios uruguayos, mexicanos y estadounidenses.

“Estábamos asombrados, horrorizados y también tristes”, dijo Patti Rundall, directora de políticas del grupo activista británico Baby Milk Action, quien ha asistido a reuniones de la asamblea, el órgano de la Organización Mundial de la Salud encargado de tomar las decisiones, desde finales de la década de los ochenta.

“Lo que pasó fue equivalente a un chantaje, con EE. UU. tomando al mundo de rehén y tratando de revertir casi cuarenta años de consenso sobre la mejor manera de proteger la salud de los bebés y los niños pequeños”, dijo.

A la postre, los esfuerzos de los estadounidenses no tuvieron éxito. Fueron los rusos quienes dieron el paso de presentar la medida, y los estadounidenses no los amenazaron.

El Departamento de Estado se negó a responder a nuestras preguntas, al indicar que no podía comentar sobre conversaciones diplomáticas privadas. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, la agencia principal en el esfuerzo por modificar la resolución, explicó la decisión de oponerse a la redacción de la resolución, pero dijo que no había estado implicado en las amenazas a Ecuador.

“La redacción original de la resolución ponía obstáculos innecesarios a las madres que buscan proporcionar una buena nutrición a sus hijos”, asentó un vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos en un correo electrónico. “Nosotros reconocemos que no todas las mujeres pueden amamantar, por distintos motivos. Estas mujeres deben poder escoger y tener acceso a alternativas para la salud de sus bebés, y no ser estigmatizadas por las maneras en que pueden hacerlo”. El hombre pidió que se conservara su anonimato para hablar con mayor libertad.

Aunque los cabilderos de la industria de alimentos para bebés asistieron a las reuniones en Ginebra, los activistas sanitarios dijeron que no vieron evidencias directas de que desempeñaran algún papel en las tácticas intimidatorias de Washington. Esa industria de 70.000 millones de dólares, dominada por un puñado de empresas estadounidenses y europeas, ha visto una reducción de sus ventas en los países ricos en los últimos años, conforme más mujeres adoptan la lactancia materna. En general, se espera que las ventas globales aumenten un cuatro por ciento en 2018, de acuerdo con Euromonitor, y que la mayor parte de ese crecimiento tenga lugar en países en vías de desarrollo.

La intensidad de la oposición del gobierno de Estados Unidos a la resolución sobre lactancia materna asombró a los funcionarios de salud pública y a los diplomáticos extranjeros, quienes la describieron como marcadamente contrastante con la postura del gobierno de Obama, que apoyaba de manera importante la política que la OMS ha sostenido desde hace tiempo de alentar la lactancia materna.

Durante las deliberaciones, algunos delegados estadounidenses incluso sugirieron que su país podría recortar sus contribuciones a la OMS, según mencionaron varios negociadores. Washington es el más grande contribuyente individual a ese organismo: proporcionó 845 millones de dólares, o aproximadamente el 15 por ciento de su presupuesto, el año pasado.

Ilona Kickbusch, directora del Centro Mundial de Salud del Instituto de Estudios de Posgrado Internacionales y de Desarrollo en Ginebra, dijo que hay un miedo en aumento de que el gobierno de Trump pueda causar un daño duradero a instituciones internacionales de salud como la OMS, que han sido vitales para contener epidemias como la del ébola y la creciente cantidad de muertes debidas a diabetes y enfermedades cardiovasculares en el mundo en desarrollo.

“Está poniendo a todos muy nerviosos, porque si no puedes establecer acuerdos multilaterales sobre la salud, ¿en qué tipo de asuntos multilaterales sí podrías hacerlo?”, preguntó Kickbusch.

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La inauguración de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo. Después de que los funcionarios estadounidenses presionaron a Ecuador, Rusia presentó una resolución para apoyar la lactancia materna. Peter Klaunzer/EPA, vía Shutterstock

Un delegado ruso dijo que la decisión de presentar la resolución sobre la lactancia materna era un asunto de principios.

“No estamos tratando de ser héroes, pero sentimos que está mal que un país grande trate de presionar a algunos países muy pequeños, en especial en un asunto que es muy importante para el resto del mundo”, mencionó el delegado, quien pidió no ser identificado pues no tenía autorización para hablar con los medios.

Dijo que Estados Unidos no presionó directamente a Moscú para retractarse de la medida. No obstante, la delegación estadounidense buscó desgastar a los otros participantes mediante maniobras de procedimientos en una serie de reuniones que se extendieron por dos días, un periodo inesperadamente largo.

A la larga, Estados Unidos no tuvo gran éxito. La resolución final conservó la mayor parte de la redacción original, aunque los negociadores estadounidenses sí lograron eliminar las palabras que hacían un llamado a la OMS para proporcionar asistencia técnica a los Estados miembros que busquen detener “la promoción inadecuada de alimentos para bebés y niños pequeños”.

Estados Unidos también insistió en que las palabras “basadas en evidencia” acompañen las referencias a las iniciativas de tiempo atrás que promueven la lactancia materna, algo que los críticos describieron como un ardid que podría usarse para socavar los programas que brindan apoyo y consejos de alimentación a los padres.

Elisabeth Sterken, directora de la Infant Feeding Action Coalition en Canadá, dijo que cuatro décadas de investigaciones han establecido la importancia de la leche materna, pues proporciona nutrientes esenciales, hormonas y anticuerpos que protegen a los recién nacidos de enfermedades infecciosas.

Un estudio publicado en 2016 en The Lancet reveló que la lactancia materna universal podría prevenir 800.000 muertes infantiles al año en todo el mundo y generar un ahorro de 300.000 millones de dólares por reducción de costos de atención a la salud y mejores desenlaces económicos para quienes son alimentados con leche materna.

Los científicos se muestran reacios a llevar a cabo estudios con el método doble ciego en los que se daría a un grupo leche materna y a otro, sustitutos de esta. “Este tipo de investigación ‘basada en evidencias’ sería ética y moralmente inaceptable”, dijo Sterken.

Abbott Laboratories, la empresa con sede en Chicago que es uno de los principales actores en el mercado de 70.000 millones de dólares de los alimentos para bebés, se negó a hacer comentarios.

Fonte: The New York Times
Por: Andrew Jacobs e Wesley Tomaselli
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“Minha esposa sugeriu que cases comigo”

Hace poco más de un año, mi esposa, Amy Krouse Rosenthal, publicó un ensayo de Modern Love titulado: “Te recomiendo casarte con mi esposo”min

Brian Rea

Mi esposa te recomendó que te casaras conmigo

Pues yo soy ese tipo.

Hace poco más de un año, mi esposa, Amy Krouse Rosenthal, publicó un ensayo de Modern Love titulado: “Te recomiendo casarte con mi esposo”. Amy, a sus 51 años, se estaba muriendo por cáncer de ovario y redactó ese ensayo como un perfil para que yo buscara citas. La verdad es que fue una carta de amor para mí.

Fueron las últimas palabras publicadas por Amy. Ella falleció diez días después.

Amy no podría haber anticipado que ese ensayo me daría la oportunidad de que yo también formara parte de esta columna, en el contexto del Día del Padre, y así poder contar lo que ha sucedido desde el año pasado. Claro que no pretendo tener el extraordinario don que Amy tenía con las palabras, pero algo es algo.

Durante toda nuestra vida juntos, Amy fue una escritora prolífica; publicó libros para niños, memorias y artículos. Cuando supo que sus días estaban contados, quiso terminar un último proyecto. En ese entonces teníamos cuidado médico en casa, una manera gentil de lidiar con el fin de una vida y que te permite cuidar a tu ser querido en un ambiente familiar, lejos de los hospitales con máquinas ruidosas y frecuentes interrupciones.

Yo estaba en la mesa del comedor, con vista hacia la sala de estar, donde Amy había construido su oficina. Entre siestas trabajaba ahí, en el sillón.

Esos momentos de paz eran inducidos por la morfina que necesitaba para paliar los síntomas. Un tumor había creado un bloqueo completo del intestino, por lo que no podía comer nada sólido. Se sentaba frente al teclado y empezaba a escribir, luego dormía un rato y al despertar volvía a empezar.

Cuando Amy terminó ese ensayo me lo dio para que lo leyera, como había hecho con todos sus textos. Pero esta vez fue distinto. En su libro de memorias había escrito sobre nuestros hijos y sobre mí, pero nunca de este modo. ¿Cómo es que logró combinar esos sentimientos de profunda tristeza con un humor irónico y una honestidad total?

Para cuando salió publicado el ensayo, Amy estaba demasiado enferma para poder celebrarlo. Conforme crecían las reacciones alrededor del mundo, yo me sentí contrariado de que no pudiera apreciar el impacto tan profundo que tuvieron sus palabras. El alcance de ese artículo, de todas las obras de Amy, era mucho más profundo y enriquecedor de lo que me había dado cuenta.

Me llegaron cartas de todo el mundo. Incluían notas de admiración, consejos médicos, compasión y ofertas de mujeres que querían conocerme. Yo estaba consumido por el pesar de los últimos días de Amy como para dedicarme a responder. Era muy extraño que en ese momento yo fuera el centro de atención, aunque la efusión global me hizo apreciar lo significativo que era su trabajo.

Cuando las personas piden que me describa siempre empiezo con la palabra “papá”, pero pasé buena parte de mi vida adulta siendo “el esposo de Amy”. La gente la conocía a ella y a su obra, mientras que yo era relativamente anónimo. No tenía presencia alguna en redes sociales y con mi profesión, abogado, no precisamente se obtiene mucha atención pública.

Después de que Amy murió me enfrenté a incontables decisiones en mi nuevo papel de padre soltero. Como en cualquier matrimonio o unión entre personas con hijos, teníamos una división de labores. Ya no. Muchos pensaban que Amy era desorganizada porque tenía listas y listas: notas por doquier, pedazos de papel y hasta mensajes que escribía en el dorso de su mano. Pero era una de las personas más organizadas que he conocido.

Existen temas de la vida diaria que ahora enfrento, pero a los que antes no les ponía mucha atención. ¿Cómo es que Amy lograba hacerlo todo tan habilidosamente? Puedo hacer muchas cosas yo solo, pero si dos personas se apoyan pueden lograr mucho más en los retos de la vida diaria.

Muchas mujeres se tomaron al pie de la letra la recomendación de Amy y me enviaron todo tipo de mensajes: muy frontales, chistosos, sabios, conmovedores, sinceros. En una carta escrita a mano de seis páginas una mujer enalteció su conocimiento sobre automóviles en un aparente intento de conquistarme: “Sé cómo revisar el radiador del coche en caso de que necesite un poco de agua antes de que explote el motor”.

Aunque no sé mucho sobre programas de telerrealidad, me llegó una carta adorable de una niña: “Me gustaría meter una solicitud para mi mamá, como los amigos y familiares pueden hacer para quienes participan en The Bachelor“.

Y admiro el sentimiento y el estilo de la mujer que escribió: “Tengo una imagen visual de mujeres esperanzadas haciendo fila afuera del Green Mill Jazz Club los jueves. Madres solteras, divorciadas elegantes, tías solteronas, amas de casa aburridas, hijas, señoras de edad avanzada… todas ansiosas por ver si la zapatilla les quedará a ellas y ellas solas, si el príncipe del cuento es el indicado. Que ellas son las indicadas para él”.

En ese momento no tenía cómo lidiar con estos mensajes, pero desde entonces he encontrado consuelo y hasta risas en muchos de ellos. Lo que sí he logrado entender es la magnitud del regalo que me dio Amy al enfatizar que yo aún tenía una larga vida por delante que podía estar llena de júbilo, felicidad y amor. Su decreto de que llenara mi vacío con una nueva historia me ha dado el permiso de realmente aprovechar el tiempo que me queda en este planeta.

Si puedo transmitir un mensaje sobre lo que aprendí gracias a su regalo, sería este: habla con tu pareja, tus hijos y otros seres queridos sobre qué quieres para ellos cuando fallezcas. Si haces eso les das la libertad de vivir una vida plena a la que, con el tiempo, le conseguirán sentido. Habrá mucho dolor y a diario pensarán en ti. Pero seguirán y construirán un nuevo futuro a sabiendas de que les diste el permiso e incluso el ánimo de hacerlo.

Quisiera tener más tiempo con Amy. Quiero tener más tiempo para ir de pícnic y escuchar música en el parque Millennium. Quiero tener más cenas del sabbat con los cinco Rosies, como nos apodamos entre nosotros, los Rosenthal.

Incluso me encantaría esperar en lo que Amy se tarda todo el tiempo que quiera para despedirse de todos en las reuniones familiares, como siempre hacía, incluso cuando ya habíamos estado ahí durante horas, teníamos ante nosotros un largo camino a casa y muy probablemente nos veríamos de nuevo en unos días.

Quisiera haber tenido más de todo eso, tal y como Amy también lo deseó, pero nada de eso pasó. En cambio, como ella describió, seguimos el plan de ser, que consiste en estar presentes en nuestras vidas porque se nos acaba el tiempo juntos. Así que hicimos lo posible para vivir el momento hasta que todo se terminó.

La peor ironía de mi vida es que cuando perdí a mi mejor amiga, a mi esposa durante veintiséis años y a la madre de mis tres hijos, fue que pude realmente apreciar todos y cada uno de mis días. Sé que suena a un cliché, y lo es, pero también es verdad.

Amy aún me abre puertas, influye en mis decisiones y me enfrenta con el mundo para que lo sepa aprovechar. Hace poco di una conferencia TED sobre el fin de una vida y mi proceso de duelo que espero que ayude a otras personas. Nunca me imaginé que iba a hacer algo así, pero agradezco la oportunidad de conectarme con personas en una situación similar. Y claro que esto solo lo escribo gracias a ella.

Ahora estoy consciente, de una manera que quisiera no haber tenido que aprender, de que la pérdida es la pérdida, ya sea un divorcio, perder un trabajo o a una mascota o enfrentar la muerte de algún familiar.

En ese aspecto no soy distinto a los demás. Pero mi esposa me dio un regalo cuando, al final de su columna, dejó un espacio en blanco, uno que ahora quisiera ofrecerte a ti. Un espacio que tú puedes llenar. La libertad y el permiso para que escribas tu propia historia.

Aquí va. ¿Qué vas a hacer con este nuevo comienzo?

 

 

 

Atentamente,

Jason

Fonte: The New York Times
Por: Jason B. Rosenthal
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A eutanásia, a religião, os cuidados paliativos e a educação

“Um “declínio na religiosidade” explica em parte um aumento da aceitação da eutanásia” na Europa Ocidental.

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Cuidados paliativos e eutanásia não são práticas contraditórias

Segundo um estudo publicado no ano passado na revista internacional Palliative Medicine, a percentagem de pessoas que teve acesso a cuidados paliativos na Bélgica é superior entre os que solicitaram eutanásia do que na restante população que não morre de morte repentina.

Um dos autores deste estudo, o sociólogo belga Joachim Cohen, refere que, na Bélgica, a eutanásia acontece depois de os doentes terem acesso a cuidados paliativos com qualidade.

O estudo, publicado em 2017 e que analisou a realidade belga, mostra que, de todos os utentes de cuidados paliativos, houve 14% que solicitaram eutanásia.

Em resposta escrita à agência Lusa, o sociólogo, que trabalha num centro dedicado às questões de fim de vida, refere ter estudos e análises de dados que demonstram que as pessoas que procuram a eutanásia são sobretudo doentes mais informados e com níveis de educação elevados.

Os doentes oncológicos e pessoas entre os 65 e os 79 anos estão também entre os grupos mais relevantes quanto aos pedidos de eutanásia, segundo o estudo, após análise a mais de 6.800 casos de vários tipos de mortes na Bélgica.

Os autores destacam ainda que, no país, as federações de cuidados paliativos aceitam que a eutanásia aconteça no contexto de bons cuidados paliativos.

“Num contexto de eutanásia legalizada, a eutanásia e os cuidados paliativos não surgem como práticas contraditórias. Uma proporção substancial de pessoas que realizou pedido de eutanásia era seguida por serviços de cuidados paliativos”, refere uma das conclusões do estudo.

Joachim Cohen e a equipa do End-of-Life Care Research Group analisaram também a posição das sociedades e dos países relativamente à eutanásia e à morte medicamente assistida.

“A aceitação pública aumentou ao longo do tempo, mas com variações consideráveis entre os países”, concluiu o investigador.

Nesta análise coube ainda a procura pelas razões desta variação, sendo que a religiosidade surgiu como um dos fatores que influencia a posição sobre a eutanásia.

De acordo com Joachim Cohen, um “declínio na religiosidade” explica em parte um aumento da aceitação da eutanásia” na Europa Ocidental.

Outro dos fatores que influencia a posição sobre a eutanásia é a tolerância à autonomia e à liberdade de escolha.

Num outro artigo científico em que Joachim Cohen participou, de 2016, mostra que nem sempre as opiniões dos cidadãos e dos médicos sobre a eutanásia são coincidentes, podendo ser mais fácil despenalizar a eutanásia quando essa diferença de opinião não é tão significativa.

Fonte: Atlas de Saúde Pt
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Eutanásia gratis para enfermos incuráveis ou discapacitados graves

Um passo adiante inspirado na legislação belga para ajudar a morrer os pacientes que solicitem e preencham todos os requisitos. Que ocorra com todas as garantias possíveis.

marJavier Bardem y Belén Rueda en una imagen de Mar adentro.

            La eutanasia que lanza el PSOE: gratis y para enfermos incurables o                                                                 discapacitados graves

La propuesta de los socialistas, “muy garantista”, se inspira en legislaciones como la belga para dar vida a un nuevo derecho aplicable solo a aquellos mayores, capaces y que reúnan los requisitos

“Un paso adelante” que hasta ahora el PSOE no había dado. La regulación de la eutanasia como un derecho cubierto por el Sistema Nacional de Salud, dirigido a aquellos enfermos incurables que padecen un gran sufrimiento o para aquellos con una discapacidad grave crónica. Los socialistas no habían plasmado antes sobre el papel una proposición de ley para legalizar esta práctica médica para ayudar a morir a los pacientes que lo soliciten y que cumplan todos los requisitos, y que a la vez se haga con “todas las garantías” posibles. Pero ahora ese papel ya existe, y se registró este jueves en el Congreso.

“El Estado ya no puede mirar para otro lado” hacia una realidad que cuenta, esgrimen desde la dirección del PSOE, con un alto respaldo social y profesional. Ha llegado el momento. Esa es la razón de ser de la propuesta, que emana del 39º Congreso Federal del partido, a la que se comprometió el propio Pedro Sánchez ante Izquierda Unida hace casi un año, y que este jueves explicaron en rueda de prensa en Ferraz el secretario de Justicia y Nuevos Derechos del PSOE, el exeurodiputado y abogado valenciano Andrés Perelló, y la responsable de Sanidad y Consumo, la senadora y médica asturiana Luisa Carcedo. Se trata de dar vida a “un nuevo derecho efectivo e individual”, al que creen que no deberían poner pegas los grupos parlamentarios que no son democristianos, por lo que estiman que Ciudadanos, cuyo concurso sería necesario —se trata de una proposición de ley orgánica, que necesita de la mayoría absoluta de las Cortes—, no tiene motivos para oponerse.

Fonte: El Confidencial Esp
Por: Juanma Romero
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“O maior segredo da Medicina”

“Creo que hemos perdido la inmensa sabiduría humana para tomar la muerte de una forma normal. Nosotros hemos dejado de hablar sobre la muerte. Y, en mi humilde opinión, esto no tiene por qué ser así”.

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Kathryn Mannix, cree normalizar nuestra relación con la muerte, beneficia tanto a la persona enferma como a sus familiares y amigos.

“El secreto mejor guardado de la medicina: morir no es tan malo como se cree”

“En mi humilde opinión, morir no es tan malo como uno esperaría”.

Así ve la muerte Kathryn Mannix, una médica británica pionera en cuidados paliativos, que ha dedicado su carrera a tratar pacientes con enfermedades incurables o en los últimos estadios de su vida.

Para la autora de “With the End in Mind: Dying, Death, and Wisdom in an Age of Denial” (Con la muerte en mente: morir, muerte y sabiduría en la era de la negación), la sociedad nos lleva a evitar hablar de este proceso e incluso a reemplazar la palabra muerte con eufemismos.

Esto, explica, hace que nos resulte mucho más difícil lidiar con la pérdida de un ser querido.

BBC Ideas, una plataforma de videos cortos de la BBC que explora ideas que cuestionan las verdades establecidas, recogió su testimonio.

“Nosotros hemos dejado de hablar sobre la muerte.
Hemos dejado de usar la palabra morir (que en inglés dying) y usamos otras similares.

En vez de decir que alguien se está muriendo, decimos que está ‘seriamente enfermo’.

Y las familias no entienden que se acerca el momento de la muerte cuando se usan estas palabras.

Eso es un gran problema, porque cuando la familia está junto a la cama de alguien muy enfermo, que está por morir, no saben qué decirse entre ellos o a la persona que se está muriendo.

La persona que se está muriendo tampoco sabe qué decir, ni qué esperar, y puede que esté preguntándose si esta es su última respiración.

Esta es una escena marcada por la tristeza, la ansiedad y la desesperanza.

Y, en mi humilde opinión, esto no tiene por qué ser así.

Tan natural como nacer

Creo que hemos perdido la inmensa sabiduría humana para tomar la muerte de una forma normal.

Creo que es hora de volver a hablar de la muerte y de recuperar esa sabiduría.

¿Cómo sería morir normalmente?

Morir, así como nacer, es sencillamente un proceso.

Gradualmente, la gente se va cansando, agotando.

A medida que pasa el tiempo la gente va durmiendo más y está menos tiempo despierta.

La familia puede ir aprendiendo en qué momento deben darle (al enfermo) las medicinas y cuándo dejar pasar a las visitas.

A veces puede ocurrir que llegue una visita o que sea la hora de darle un medicamente (al enfermo) cuando está dormido.

Ahí es cuando podemos darnos cuenta de que algo ha cambiado.

Es un cambio pequeño pero muy significativo.

Y es que en vez de estar dormida, esta persona está -temporalmente- inconsciente.

No los podemos despertar y no les podemos dar su medicina. No les podemos decir que ha llegado una visita.

Luego, cuando ellos se despiertan, nos cuentan que han dormido muy bien.

Por eso sabemos que este estado de coma no es aterrador.

Solo que nosotros no notamos este momento de pérdida de conciencia en el momento en que ocurre.

Sonido de la muerte

Así que a medida que pasa el tiempo, están menos despiertos, más tiempo dormidos, hasta que, al final, están inconscientes todo el tiempo.

Y el paciente se sentirá tan relajado que no aclarará su garganta y seguirá respirando con un poco de moco o saliva en la parte trasera de la garganta.

Puede que eso genere un ruido extraño.

La gente habla de ese sonido de la muerte como algo raro.

Pero eso quiere decir que el paciente está tan relajado, en un estado de inconsciencia tan profundo, que ni siquiera la saliva en la garganta les hace cosquillas, cuando las burbujas de aire entran y salen de los pulmones.

En los últimos momentos de vida, hay un período de respiración superficial y luego una exhalación a la que ya no le sigue una inhalación.

A veces es tan suave que las familias no se dan cuenta.

Por eso, la muerte normal, es realmente un proceso tranquilo, algo que podemos reconocer, para lo que podemos prepararnos y algo con lo que podemos lidiar.

Y esto debería ser algo para celebrar.

Algo con lo que podemos consolarnos los unos a los otros.

Pero como hablar de la muerte se ha tornado en algo incómodo, es, de hecho, el secreto mejor guardado de la medicina.

Por eso, en mi opinión, morir de esta manera es algo que deberíamos recuperar, es algo de lo que deberíamos hablar y algo en lo que deberíamos consultarnos mutuamente.

Haz clic aquí para ver el testimonio de Kathryn Mannix en video (en inglés)

Fonte: BBC Mundo
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O nível raso de reflexão leva a encenar a alegria e a encobrir a solidão

Nós, cobaias de um nível raso de reflexão, somos levados a trocar, compulsivamente, de objetos, roupas, companhias, empregos, de acordo com as flutuações da indústria do consumo.

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A geração Y e o tabu da morte

Quando o funcionário do cemitério nos informou que não havia quem carregasse o caixão de meu avô e eu, em silêncio, me vi segurando uma de suas quatro alças, percebi que não tinha mais volta: com exatos vinte anos, cruzei a linha da juventude e, à força, me tornei adulto.

A fila seguiu: não demorou para que a vida começasse a ser, de fato, uma sucessiva despedida daqueles que tanto amava. Assisti ao fim de minha avó materna, seu rosto calmo, frio – que bonita era ela! – e, mais recentemente, coube a mim reconhecer o corpo de meu outro avô, que, além de pai de meu pai, era também meu melhor amigo.

E foi, assim, agora com vinte e sete anos, sensibilizado e confrontado por questões que só morte de alguém querido pode trazer à mente, que me veio a curiosidade um tanto aflitiva: como a minha geração – a tal da Geração Y – irá lidar com o próprio envelhecimento e com a percepção incontornável, assombrosa, de que um dia, enfim, seremos velhos? Como uma juventude obcecada pela novidade vai encarar o seu próprio fim, seu prazo de validade?

Vamos aos poucos: faço parte um grupo de pessoas – e de uma bolha social – que veio ao mundo com a curiosa singularidade de ter vivido, na primeira infância, a transição concreta do analógico para o digital, mudança esta que as décadas anteriores vivenciaram somente como ensaio.

Para além dos discursos saudosistas de nossos pais – que, se são verdadeiros, são também fantasias de passado -, a prática nos colocou, dentre tantos outros, ao menos dois desafios ambivalentes.

Em primeiro lugar, com o advento da internet, vimos a completa reformulação dos conceitos de esfera pública e privada. Sem manual de instruções, nascemos como pessoas públicas, construindo nossas imagens na virtualidade de salas de bate-papo, ICQ, MSN e redes sociais. Se, por um lado, isso significou confinamento e individualização de experiências, não é menos verdade que reforçou também a louvável preocupação com questões de identidade.

Afinal, à medida que passamos a nos expor e a nos reconhecer dentre milhões de desconhecidos virtuais, questões que anteriormente eram tabus puderam ocupar a arena pública: dentro de uma bolha específica, ao menos, crescemos dispostos a afirmar ideais libertários, desafiar padrões de gênero e encontramos ambiente possível (mas nem por isso fácil) para defendê-los.

A segunda consequência desta virada geracional evidenciou o outro polo: nosso apreço cego à novidade e o consequente descarte de tudo o que é tido como velho e obsoleto. Em um nível raso de reflexão, esta configuração nos leva a trocar, compulsivamente, de objetos, roupas, companhias, empregos, de acordo com as flutuações da indústria do consumo.

Soterrado em uma camada mais profunda, no entanto, um eterno fantasma ganhou novos significados: como, insisto, lidaremos com o envelhecimento e com a morte, tendo sido criados em um contexto complemente hostil à ideia da finitude? Nós, cobaias de um novo tipo de sociabilidade, nos tornamos uma juventude ansiosa pelo rápido consumo de prazeres e produtos, que, embora acostumada a colocar todas as cartas íntimas na mesa, insiste em esconder a solidão.

Encenamos a alegria, nos expomos em selfies e stories, desafiamos o conservadorismo e as formas típicas de sexualidade, mas evitamos a comunhão pública das experiências do vazio – justos estas que são a nossa única certeza e destino comum. O medo da disfuncionalidade, de tornar-se obsoleto feito o (pen)último produto da prateleira, permanece como um dos últimos itens trancafiados na intimidade.

O quão absurdo seria imaginar um cenário em que as redes sociais fossem tomadas por registros de tristeza e desânimo, da mesma maneira em que vemos imagens de homens e mulheres desafiando padrões de comportamento? Sob quais argumentos isso se explica se não pela aversão a todo estado emocional que pareça contradizer nossa mocidade e sua promessa de felicidade incondicional? Por que a exposição da própria sexualidade, por exemplo, goza de um espaço privilegiado ao qual melancolia não tem direito?

Quando, por fim, contei aos meus amigos que, ao final de 2018, meus avós fariam setenta anos de casado, foi comum escutar que nossa geração jamais chegará a esta data. Alguns acham que morremos antes, outros estão certos de que os laços afetivos modernos jamais alcançarão esta barreira; a maioria, no entanto, diz preferir evitar o tema.

E foi por isso, acredito, que me dispus a reconhecer o corpo de meu avô: olhar para a frieza da morte é como olhar em um espelho que nos devolve, refletida, a imagem de um futuro terrível, impossível de ser postado, mas, que quando verbalizado ou encarado frente-a-frente, deixa de ser somente assombro para tornar-se também processo.

Desestigmatizar a morte e o envelhecimento, encarando de olhos e braços abertos naqueles que mais amamos, me parece, hoje, uma das mais fortes transgressões possíveis.
Fonte: Carta Capital
Por: Felipe Arrojo Poroger
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