Para multinacionais de alimentos e bebidas processadas a resposta para a obesidade é só exercício…

Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co., Yum Brands, Coca-Cola e outros gigantes ocidentais de alimentos e bebidas processadas são contra a classificação de alimentos e de impostos aos refrigerantes. Estas empresas formatam, há décadas, a ciência e as políticas públicas da China, no que diz respeito a obesidade e as doenças relacionadas com a alimentação como o diabetes tipo 2 e a hipertensão.

La obesidad aumenta en China; para Coca-Cola la respuesta es hacer ejercicio

La campaña del gobierno chino Diez Minutos Felices, que animaba a los niños de edad escolar a hacer ejercicio durante diez minutos al día, lucía como una medida loable para mejorar la salud pública en un país que enfrenta tasas alarmantes de obesidad infantil.

Sin embargo, lo más notorio de la iniciativa, y de otros esfuerzos que enfatizaban el ejercicio como la mejor manera de perder peso, es lo que no mencionaba: la importancia de comer menos comida chatarra y bebidas azucaradas altas en calorías, productos que se han vuelto omnipresentes en la segunda economía más grande del mundo.

Resulta que el mensaje en China acerca de que el ejercicio por sí solo es la mejor opción fue producto de Coca-Cola y otros gigantes occidentales de alimentos y bebidas procesadas, de acuerdo con un par de estudios que documentan cómo estas empresas han ayudado a dar forma a décadas de ciencia y políticas públicas en China respecto de la obesidad y las enfermedades relacionadas con la alimentación, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.

Los hallazgos, publicados en las revistasThe BMJyThe Journal of Public Health Policyel 9 de enero, indican que Coca-Cola y otras empresas multinacionales alimentarias operaron a través de un grupo llamadoInstituto Internacional de Ciencias de la Vidapara conseguir que funcionarios chinos rebatieran una iniciativa a favor de la regulación de los alimentos y los impuestos a los refrescos, resultados de un movimiento que ya ha sido impulsadoen otras partes del mundo.

El grupo, conocido como ILSI, es una organización internacional con sede en Washington, financiada por muchos de los grandes nombres en el sector de los alimentos procesados, entre ellos Nestlé, McDonald’s, Pepsi Co. y Yum Brands, además de Coca-Cola. Tiene diecisiete filiales, la mayoría en economías emergentes como México, India, Sudáfrica y Brasil. Se promueve como un puente intermediario entre los científicos, los funcionarios de gobierno y las empresas multinacionales de alimentos.

En China, ILSI está tan bien posicionado que dirige sus operaciones desde el interior del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades del gobierno, en Pekín. Cuando se envió una solicitud al Ministerio de Salud para que hiciera comentarios acerca de los estudios, el ministerio envió un correo electrónico firmado por el director de ILSI en China, no por el secretario de Salud.

Chen Junshi, el director de ILSI, señaló que el grupo siempre había enfatizado la importancia tanto del ejercicio como de una dieta equilibrada, y que sus actividades “están basadas en la ciencia y no se ven afectadas por ningún negocio”.

La relación cercana del instituto en China y las multinacionales con quienes hacen política pública en el más alto nivel es considerablemente más estrecha que la que existe en otros lugares.

Coca-Cola probó tácticas similares en Estados Unidos al asociarse con científicos influyentes para crear una organización sin fines de lucro llamada Global Energy Balance Network, con el fin de promover el mensaje de que la solución a la crisis de obesidad de ese país es el ejercicio y no la dieta. No obstante, en 2015, después de la publicación de unartículode The New York Times en torno a estas iniciativas y la indignación de los defensores de la salud pública, la empresa desmanteló la organización.

Desde finales de la década de 1990, ILSI ha organizado conferencias sobre obesidad en China, les ha pagado a científicos chinos para que asistan a los eventos y ha ayudado a crear campañas nacionales de salud con el objetivo de abordar la epidemia de obesidad del país, de acuerdo con Susan Greenhalgh, científica social y experta en China de la Universidad de Harvard, autora de los nuevos estudios.

Las iniciativas de salud pública de China casi siempre promueven el ejercicio y rara vez mencionan el valor de reducir las calorías o el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas; según muchos expertos, hacer lo segundo es esencialpara perder peso,mantenerlo a rayay mejorar la salud.

“No puedes usar solo la actividad física para deshacerte de la obesidad, la hipertensión o la diabetes”, dijo Barry Popkin, profesor de Nutrición en la Universidad de Carolina del Norte, campus Chapel Hill.

Popkin no participó en el estudio, pero ha pasado décadas trabajando en China para ayudar a que el país desarrolle lineamientos de nutrición y políticas de alimentos, dijo que tales iniciativas a menudo eran frenadas por altos funcionarios que trabajan de la mano con ILSI.

“A lo largo de varias décadas, Coke e ILSI han trabajado para frenar cualquier tipo de política en materia de alimentos que beneficie la salud pública”, aseguró. “Lo que han estado haciendo en China es insidioso”.

Mediante una declaración, ILSI comentó que estaba comprometido a respaldar “investigaciones basadas en evidencia sobre alimentos y nutrición” y que no realizaba actividades de cabildeo ni recomendaciones sobre políticas en los países donde opera.

“ILSI no afirma haber sido perfecto en sus cuarenta años de historia; no es de sorprender que haya habido errores a lo largo del camino”, indica la declaración. “Por eso, ILSI ha analizado las mejores prácticas y se ha comprometido con asegurar la integridad científica en las investigaciones respecto al sector alimentario y la nutrición”.

Coca-Cola aseguró en un comunicado que también ha estado cambiando la manera en que financia investigaciones científicas, a través de una mayor transparencia y al poner fin a la práctica de costear la mayor parte de ciertos estudios. La empresa también señaló que en años recientes ha buscado abordar el problema creciente de la obesidad en China con una oferta de bebidas sin azúcar y a través de un mejor etiquetado de información nutrimental en sus productos. “Reconocemos que demasiada azúcar no es buena para nadie”, indica el comunicado.

Los hallazgos de Greenhalgh en los nuevos estudios se basaron en entrevistas con funcionarios y científicos chinos, así como una reseña de documentos públicos emitida por Coca-Cola e ILSi.

Dijo que los esfuerzos de la industria han sido muy exitosos, en parte porque China no tiene medios ni organizaciones de vigilanciacon amplia libertadque habrían analizado o sido críticos de los vínculos con ILSI.

En las últimas décadas, China ha pasado de ser un país afectado por la escasez de alimentos a uno que padece niveles cada vez más altos de obesidad y enfermedades crónicas vinculadas con una mala dieta. Más del 42 por ciento de los adultos en China tienen sobrepeso o son obesos, de acuerdo con investigadores chinos, más del doble de la tasa de 1991. En las ciudades chinas, casi una quinta parte de los niños es obesa, de acuerdo con encuestas del gobierno.

Debido a que el consumo de bebidas azucaradas ha disminuido en países como Estados Unidos o las naciones de Europa, Coca-Cola considera que China y otros países en vías de desarrollo sonesencialespara mantener sus ganancias. China es el tercer mercado más grande de la compañía.

Martin McKee, profesor de Salud Pública Europa en la London School of Hygiene and Tropical Medicine y quien escribió un artículo de acompañamiento al estudio enThe JML, dijo que ILSI y otros grupos financiados por la industria que representan los intereses de las empresas de tabaco, alcohol o la comida rápida han encontrado terreno fértil en los países que tienen burocracias débiles en cuanto a la salud pública. Estos grupos, dijo, aseguran que son independientes pero se rehúsan a revelar información detallada acerca de su financiamiento, mientras que apoyan y promocionan estudios científicos cuyos resultados a veces enturbian la percepción sobre temas polémicos como el tabaquismo o elconsumo de alcoholy refrescos.

“A menudo filtran datos de maneras que confunden, mientras presentan estos temas como problemas tan complejos que nada puede hacerse”, comentó.

Por:Andrew Jacobs
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Fome e obesidade

Fome e obesidade

Na origem da obesidade moderna entra em jogo, cada vez mais clara e decisivamente, a questão da rentabilidade e da tecnologia. A modernidade nos mostra que o capital se agranda e se expande com o uso de tecnología. A tecnologia é usada a serviço da rentabilidade. Trata-se de produzir alimentos rentáveis, não (necessariamente) sadios. E mais, se a tecnologia produz alimentos insanos, mas de maior rendimento, adiante! O critério declarado será a saúde, mas o praticado será a rentabilidade.

Hambre y obesidad

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, 16 de octubre, que patrocina la FAO, esta red mundial perteneciente a la ONU ha hecho públicos los guarismos dehambre y obesidad mundiales: 811 millones de seres humanos y 665 millones, respectivamente.

Podríamos decir, que si antes teníamos un gran problema –el hambre− ahora tenemos dos.

En el penoso tema del hambre, se puede, en rigor es necesario, distinguir el hambre endémica, tradicional, que castigaba a todas las poblaciones humanas (y en general vivas) del hambre moderna, resultado de la interrelación asimétrica entre sociedades y pueblos, lo que se conoce históricamente como colonialismo e imperialismo.

La primera hambre histórica tiene que ver con la escasez de nutrientes y la humanidad la ha ido resolviendo con sus piernas, en una primera y muy prolongada era, de migraciones, y con su propia inventiva, poco a poco, que le fue permitiendo reconocer alimentos saludables y facilitar su crecimiento; la agricultura y la cría de animales domésticos. Si el recurso de las piernas fue usado durante un millón de años, el de la cría de animales y cultivos no tiene más de diez mil años.

En ninguno de tales momentos, la obesidad fue un problema; al contrario; basta ver lo que nos ha permitido conocer la fotografía desde mediados del s. XIX, apenas desde hace 150 años, para advertir que los oriundos o establecidos de cualquier lado tenían cuerpos sin grasa, piernas musculosas.

La segunda variante del hambre, poco tiene que ver con la escasez y mucho con la rapacidad humana: el colonialismo fue un proceso mediante el cual un pueblo dominando se apropia de excedentes, o no tanto, de un pueblo dominado. Frances Moore Lappé,1una investigadora norteamericana, ha registrado que los años de mayor hambruna en la India a lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX, coinciden con los años de mejores cosechas. ¿Cómo es eso? Porque los años de cosechas excelentes eran los que aprovechaban los ingleses para cargar sus barcos y llevarse “a casa” tal producción.

Así que el hambre moderna tiene que ver mucho con el poder y la política.Veamos lo que pasa con la obesidad.

Lars Berg,2un estudioso sueco nos habla que el pasaje del mundo de las migraciones a la sedentarización significó una primera revolución alimentaria.

No hay empero un corte entre la sociedad más primitiva y la asentada, porque actividades como el cuidado de animales domésticos se va gestando en aquel mundo nómade, y por ese lado, el ingreso de lácteos y de carnes de animales domésticos en la dieta humana estaba ya presente antes de la sedentarización y la agricultura.

De todos modos, lo que Berg caracteriza como primera revolución alimentaria es el pasaje de una dieta basada en la recolección de frutos, vegetales y animales, pesca y caza, a una alimentación más bien basada en cereales y lácteos (y carne, cada vez menos de caza y más de animales domésticos, domesticados).

Y Berg nos dice que con la modernidad a pleno, en el cambio de siglo del XIX a XX, y fundamentalmente en EE.UU., se produjo una segunda revolución alimentaria. Ya no regida por la escasez sino por la abundancia. Las dietas de los habitantes romanos, medievales y decimonónicos se parecían más entre sí que con la dieta que se va imponiendo en la modernidad tardía,american. Esta dieta, hoy día la nuestra, se caracteriza por disponer de mucha más grasas y azúcares.

Esos ingredientes, aclara Berg, son muy apetitosos. La gente se tienta más. En EE.UU., para promover el consumo, para agrandar ganancias de los productores, se ha empleado la política; por ejemplo, se ha dispuesto el agrandamiento de los diámetros de los platos a 30 cm, para dar “sitio” a porciones mayores.

Con esta “segunda revolución alimentaria” empezamos a comprender más fácilmente el origen de la obesidad moderna.

Pero ahora tenemos, como dijimos, dos problemas. ¿Por qué se nos suman, complicando un cuadro de por sí ya atroz?

Aquí entra en juego cada vez más clara y decisivamente la cuestión de la rentabilidad y la tecnología. La modernidad nos muestra que el capital se agranda y expande con el uso de tecnología. La tecnología usada al servicio de la rentabilidad. Se trata de producir alimentos rentables, no (necesariamente) sanos. Incluso más, si la tecnología produce alimentos insanos, pero de mayor rendimiento, ¡adelante! El criterio declarado será la salud, pero el practicado será la rentabilidad.

Si los aditivos que prolongan la durabilidad de un alimento, son tóxicos, se usarán igual. Si los empaques que se usan para transportar alimentos para extender su alcance, son tóxicos, se usarán igual. Si los ingredientes que se agregan a un alimento para facilitar determinados procesos (de estiba, de conservación, de apariencia de frescura) son tóxicos, se usarán igual, si mejoran la rentabilidad.

¿Cómo es eso posible, admisible? Desde hace décadas lo conocemos: mediante la asignación de “límites de seguridad”.Si el veneno es chiquitito, se podrá usar, hasta determinado límite.

Claro que nuestros cuerpos van a ir recibiendo pequeñísimas magnitudes de cada tóxico, pero una cantidad inimaginable de veces y tóxicos en todos y cada uno de nuestros alimentos.

Esa sinergia no se mide. Ahí está una al menos de las trampas que le permite a cada industrializador de alimentos mantener su conciencia tranquila y sobre todo, no sentirse un delincuente, que es la tipificación de cualquier ser humano dedicado a intoxicar a otros.

¿Qué está pasando en nuestras sociedades (un proceso que con diferente intensidad y tiempos distintos abarca a todo el planeta)? En primer lugar, un proceso que hemos llamado de campesinicidio.La eliminación progresiva de quienes están dedicados a la producción rural en unidades pequeñas. Y su sustitución por la agroindustria que en nuestro país se atribuye la calidad de “agricultura inteligente”, una forma elegante de decir que la cultura campesina es de imbéciles.

Aunque justamente la agricultura de los pequeños cultivadores y granjeros da lugar a la producción de alimentos con menos agregados químicos, y es la agroindustria −que se considera “inteligente”− la que se ha “casado” con los desarrollos tecnológicos de mayor avanzada, valida de una enorme batería de productos químicos, que cada vez más, está imposibilitando una alimentación sana. Porque lo que los progresistas creen “parte de la solución” ha resultadotambiénparte del problema.Porque se ha tratado de un desarrollo tecnológico movido por la rentabilidad y no, por ejemplo, por la salud planetaria.

La expansión desenfrenada de la agroindustria, que nuestros políticos progresistas ven natural y positiva, es la que nos está dando alimentos cada vez más problemáticos, pero eso sí, con abundancia de grasas y azúcares. Lo que los dietólogos denominan“comida chatarra”y, podríamos agregar, el “mundillo de las golosinas”.

El avance de comida con enorme peso de productos químicos, de cultivos transgénicos, de uso cada vez mayor de plaguicidas y fertilizantes, ha ido generando una cultura de la góndola, y quebrando la cultura de lo artesanal (maduraciones y desecados, por ejemplo, naturales, en lugar de procesos estimulados y ayudados con aditivos y “maravillas” tecnológicas).

En muchas familias de origen rural es fácil rastrear ese proceso: cuando muere quien hacía los dulces caseros, los embutidos caseros, los encurtidos, las pasas de frutas y verduras, el secado de hongos, quienes han vivido en esa familia, si son jóvenes, suelen abandonar todo ese trajinar y pasan a comprar, a buscar en la góndola “lo mismo”. El detalle es que lo que ofrece la agroindustria y los grandes consorcios transnacionales dedicados a la alimentación,noes lo mismo.

El abuelo hacía en casa pan fresco. Dos días después, hacía otra vez pan fresco.Grandes transnacionales te ofrecen “pan fresco” todos los días, elaborado hace semanas o meses… ¿cómo pan fresco? Porque no es pan fresco, pero parece.Está igualmente tierno, ¿entonces? ¿Magia? No, aditivos. ¿Saludables? No tanto, pero es legal, porque está por debajo de los límites de seguridad que las autoridades bromatológicas han establecido.

Pero entonces, ¿es tan saludable?

A la obesidad me remito. Para abrir siquiera una discusión celosamente escamoteada por reformistas, progresistas y tantos titulares de la fraseología burocrática de organizaciones tipo FAO, que en cada encuentro mundial parecen haber descubierto la piedra filosofal de la cuestión alimentaria que tendrán que sustituir en un próximo encuentro…

18 10 18

http://revistafuturos.noblogs.org

1Frances Moore Lappé,L’industrie de la faim, Éditions L’etincelle, Quebec, Canadá, 1978.

2Lars Berg, “El estómago, los alimentos y el poder”,futuros, no6, Río de la Plata, 2004.

Fonte:Alainet
Por:Luis E. Sabini Fernández
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Quanto açúcar escondido tem realmente o iogurte?

O problema é que, enquanto o iogurte é percebido como saudável, “pode ser uma fonte não reconhecida de açúcar escondido na dieta de muita gente”, dizem os autores da investigação.

Investigación confirmó que mayoría de yogures tienen exceso de azúcar

Cuando pensamos en alimentos saludables la lista incluye, indefectiblemente, frutas variadas y de colores vibrantes, verduras de todo tipo y, en la mayoría de los casos, yogur.

Sin embargo, según un estudio llevado a cabo en Reino Unido por investigadores de las Universidades de Surrey y Leeds,muchos yoguresestán llenos de azúcar.

Por esta razón, dicen, las marcas no deberían hacerle creer al público que están consumiendo un producto saludable.

De los más de 900 yogures que analizaron, solo losnaturales o los de estilo griegopueden considerarse como bajos en azúcares.

Del resto —los bebibles, los con frutas, los saborizados, los para niños, los orgánicos—, ninguno se salva.

Es más, la investigación halló que losyogures orgánicos se encuentran entre los más azucarados.

Si bien el estudio se hizo en Reino Unido, muchos de los productos son de marcas internacionales que se venden en otros países del mundo incluyendo América Latina.

Percepción errónea

Para ser clasificado como de bajo contenido en azúcar, un yogur debe tener menos de 5g de azúcar cada 100g.

De los productos analizados,sólo el 9% estaba por debajo del límite.

Los postres de yogur ocuparon el primer puesto en la lista de los más azucarados (un promedio de 16,4g de azúcar cada 100g de yogur), seguidos por los orgánicos (13g cada 100g).

Los yogures dirigidos a los niños contenían en promedio 10,8g cada 100g, lo que equivale a más de dos cubos de azúcar.

Según la OMS y otras agencias de salud pública, menos del 10% el consumo diario de calorías debe provenir de azúcares.

Los niños de dos años no deberían tomar nada de azúcar y aquellos de entre 4 y 6 años no deberían ingerir más de 19g de azúcar (o cinco cubos de azúcar) al día.

Azúcar escondida

Lejos de aportar beneficios nutricionales, el consumo excesivo de azúcar aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad, y por ende las enfermedades vinculadas a ello.

Y el problema es que, mientras que el yogur se percibe como saludable, “puede ser unafuente no reconocida de azúcar añadidaen la dieta de mucha gente”, dicen los autores de la investigación.

“Nuestro estudio destaca los desafíos y los mensajes mezclados que vienen del mercadeo y el envase de los productos que contienen yogur”, señaló Bernadette Moore, autora principal del estudio de la Escuela de Ciencias de la Comida y la Nutrición de la Universidad de Leeds.

Desde que se hizo el estudio de campo —a finales de 2016—se han tomado medidas para reducir la cantidad de azúcar en el yogur en Reino Unido.

Las recomendaciones de la Unión Europea establecen que para 2020, el contenido de azúcar de los yogures debe reducirse en un 20%.

Fonte:El Observador
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O açúcar adicionado é um grande responsável pela obesidade

 

 

12 mitos sobre as frutas desmentidos por especialistas

Quatro especialistas em Nutrição e Endocrinologia esclarecem as dúvidas mais frequentes sobre o consumo de frutas.

12 mitos sobre la fruta, desmentidos por expertos

Que si puede producir diabetes, que si tomarla en la cena provoca indigestión, que si hay que evitar el plátano y el aguacate porque engordan… Las frutas están entre los alimentos más saludables y, al mismo tiempo, muchas veces se ven envueltas en una maraña de dudas y mitos (generalmente falsos).

Hay gente que todavía no tiene claro por qué el azúcar de la fruta y el de los dulces es distinto o por qué no vale sustituir una pieza por un vaso de zumo.El HuffPostse ha puesto en contacto con cuatro expertos en Nutrición y Endocrinología para resolver estas y otras de las cuestiones que más preocupan sobre las frutas.

MITO 1.

Comer melón o sandía por la noche es indigesto

FALSO

“En realidad depende de la tolerancia individual de las personas. Y el melón y la sandía no son alimentos que la gente tolere especialmente mal, pero por algún motivo están criminalizados”, señala Aitor Sánchez, dietista, nutricionista y autor de Mi dieta cojea. “Se ha dado mucho bombo al ‘me sienta mal el melón por la noche’, pero luego hay quien se toma una pizza, un kebab y ungin tonicantes de irse a la cama y parece que eso no nos sienta mal”.

Además, “el melón y la sandía son de las frutas que menos calorías tienen”, recalca la endocrinóloga María José Tapia Guerrero, miembro del área de nutrición de laSociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “Se pueden tomar a cualquier hora del día; no tiene ninguna base científica creer que son más indigestos que otras”, confirma. Lo único que se podríaachacara estas frutas es que “son alimentos muy diuréticos y por su alto contenido en agua y minerales, te harán orinar más”, apunta la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles.

MITO 2.

Comer frutas de noche o de postre engorda

FALSO

“En la alimentación, el orden de factores no suele alterar el producto. Existen múltiples mitos que recomiendan comer la fruta al principio de la comida, pero el orden de su consumo no va a modificar que se gane más o menos peso; dependerá de la cantidad y tipo de alimento consumido”, indica María José Tapia. De hecho, “cualquier momento del día es bueno para comer fruta fresca”, corrobora la experta.

Por otro lado, apunta el nutricionista Carlos Ríos, “no hay un alimento que te haga engordar por sí solo y menos por tomarlo a una hora. Lo que te puede engordar son patrones y conductas de alimentación, no un alimento concreto”. A esto se suma que “las frutas son de los alimentos menos calóricos; por tanto, la afirmación es menos lógica todavía” —añade Ríos—, “no tiene un respaldo científico”.

MITO 3.

Comer mucha fruta puede producir diabetes

(MUY) FALSO

“Con ese tema llevamos años luchando”, reconoce Beatriz Robles. “A día de hoy todavía hay personal sanitario que recomienda limitar la ingesta de fruta a una o dos piezas al día en pacientes con diabetes. Cuando, al contrario, deberían potenciar su consumo“, destaca.

En la misma línea va Carlos Ríos, que desmiente tajantemente el mito: “Es falso. La fruta incluso puede prevenir la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2, porque es fuente de fibra, de antioxidantes, de vitaminas, minerales… Y además por la baja densidad calórica hace que sea protectora contra enfermedades como la obesidad y el síndrome metabólico”.

MITO 4.

Engorda igual el azúcar de la fruta que el de las galletas

(MUY) FALSO

“Es completamente falso, una falacia como un templo”, afirma rotundo Aitor Sánchez. “Básicamente porque son productos contrarios; las galletas y bollería están asociadas al sobrepeso y a la obesidad, mientras que la fruta y la verdura se utilizan para combatirlos”.

“No es lo mismo 100 kilocalorías de plátano que 100 kilocalorías de galletas, porque es diferente el origen, la matriz alimentaria”, coincide la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles. “Los alimentos ultraprocesados producen a medio y largo plazo resistencia a la insulina, lo cual predispone a la aparición de diabetes y enfermedades cardiovasculares. El mensaje es: hay que fijarse en los alimentos en su conjunto, no en sus nutrientes por separado”, indica.

María José Tapia va más allá: “Las galletas aportan hidratos de carbono de absorción rápida; en cambio, las frutas, siempre que las tomemos enteras (no en forma de zumo) aportan hidratos de carbono de absorción lenta”. “Los hidratos de carbono refinados o de absorción rápida (azúcares, alimentos ricos en harinas, bollería) siempre van a producir una mayor ganancia de peso debido a que su densidad calórica es mayor. Pero los hidratos de carbono de absorción lenta (legumbres, fruta) producen un mayor efecto saciante y, habitualmente, poseen una menor densidad calórica”, argumenta.

MITO 5.

La piña es diurética y ayuda a adelgazar

VERDADERO Y FALSO

“Casi todas (o todas) las frutas y verduras son diuréticas y ayudan al tránsito”, afirma Aitor Sánchez. “Pero parece que algunos le dan más fama a la piña, a la alcachofa o al kiwi”, lamenta. “En cuanto a adelgazar, no podemos atribuirles propiedades adelgazantes, pero sí se puede decir que previenen el sobrepeso, y sí se utilizan como medio en dietas adelgazantes”, explica.

Además, “bajar de peso no equivale a adelgazar”, apunta Beatriz Robles. “Al eliminar líquido (por el efecto diurético, en este caso), pierdes peso, pero eso luego se recupera al beber agua, por ejemplo. La piña no es ni adelgazante ni quemagrasas, como ningún producto lo es. Lo que sí está demostrado es que una dieta rica en fruta y verduras está asociada a un menor peso y a menor probabilidad de obesidad”, aclara la experta.

MITO 6.

Es mejor no mezclar fruta

(MUY) FALSO

“Una dieta variada, rica en frutas y verduras diferentes, que aportan distintos nutrientes, se asocia con un mayor beneficio que consumir sólo un tipo de fruta o verdura”, asegura María José Tapia, de SEEN.

“No hay ninguna evidencia, así que no es ni rebatible”, coincide el nutricionista Aitor Sánchez. “Es lo que repiten muchos gurús, pero porque está de moda lo de mezclar y no mezclar”.

MITO 7.

Si estás a dieta, no comas ni plátano ni aguacate

FALSO

Beatriz Robles lo tiene claro: “Eso se dice porque, en proporción, tienen más kilocalorías que otras frutas. El plátano tiene más hidratos de carbono y el aguacate es una fruta grasa. Pero no deben eliminarse de las dietas. Antes se utilizaba la teoría del balance energético (las calorías que entran por las que salen), pero ya está superada. Lo que importa es el efecto metabólico; hay que valorar los alimentos en su conjunto y no mirar la cantidad de calorías, grasas e hidratos por separado. Por ejemplo: el aguacate tiene grasa, sí, pero es ácido oleico, el mismo que el aceite de oliva virgen extra. Y los plátanos contienen fibra, micronutrientes, flavonoides, no producen picos de glucemia, sus componentes se absorben más lentamente y tienen un efecto saciante”.

MITO 8.

Comer más de cinco piezas de fruta al día es demasiado

(MUY) FALSO

Los cuatro especialistas señalan que esta cifra es un mínimo, no un máximo. “Lo mínimo para preservar la salud es ese consumo de cinco raciones de fruta y verdura al día”, explica Carlos Ríos. “Sería ‘comer demasiada fruta’ si con esas piezas estás desplazando otros alimentos de interés o si estás sustituyendo proteínas o grasas necesarias, pero este no suele ser el caso. Si por comer fruta lo que estás desplazando son yogures o natillas, bienvenida sea”, matiza Aitor Sánchez, que en un vídeo de YouTube resuelve esta duda:

https://youtu.be/2V4R8Gvapko

Sánchez admite que a veces hay confusión entrepiezasyraciones. ¿A qué equivaldría este último término? “Una ración de fruta sería una pieza mediana (como una naranja o una manzana), un bol de cerezas o una rodaja de sandía, y una ración de verduras sería una ensalada, un gazpacho o una guarnición de verdura”, responde.

MITO 9.

Es bueno tomar zumo de limón en ayunas

FALSO

“Es otro mito más”, confirma Ríos. “A la gente le gusta creer en cosas concretas que le den beneficios extraordinarios. Al fin y al cabo, es más fácil creer que un limón por la mañana te puede hacer X que aceptar que lo que hace bien a tu salud es un cúmulo de actos que llevas a cabo a lo largo del día. Habría que verlo desde una perspectiva más general”.

MITO 10.

Es igual comer fruta que tomar zumo o batidos

FALSO

“En un zumo exprimido —ya sea hecho en casa o salido de un brik—, los azúcares son libres (como en los refrescos), no son los intrínsecos a la matriz de la fruta“, explica Beatriz Robles. Además, al tomar un zumo “pierdes la fibra de la fruta natural y la sensación de saciedad que produce al masticarla” —detalla—; “no es lo mismo comerte una naranja entera en cinco minutos que beberte en 15 segundos tres naranjas exprimidas”.

Asimismo, “la absorción de los azúcares del zumo se realiza de forma más rápida que en la fruta y su ingesta supone un pico de glucosa notable”, añade María José Tapia.

Otro caso es el de la fruta triturada o simplemente machacada, prosigue Robles: “Por ejemplo, en un gazpacho con pepino sin pelar o en una manzana asada machacada con piel, el azúcar sí sería el mismo que el de la fruta y también se mantiene la fibra”.

MITO 11.

Hay fruta tan genéticamente modificada que es mejor no comerla

FALSO

Para Aitor Sánchez, esto es “completamente falso”. “La fruta ha ido cambiando a lo largo del tiempo y se han ido seleccionando especies, pero eso no hace que deje de ser buena. Por ejemplo, antes las fresas eran piezas ornamentales y ahora se pueden comer”, sostiene el nutricionista.

“Desde el punto de vista sanitario, no hay ningún peligro ni riesgo para salud. No hay manera de que el ADN de una fruta se incorpore a nuestro ADN”, zanja Beatriz Robles. Y coincide con ella Carlos Ríos: “El debate en cuanto a salud no se puede plantear; el hecho de que sea genéticamente modificada no influye en sus valores nutritivos, no tiene ningún componente perjudicial”.

MITO 12.

Es mejor comer la fruta con piel

MÁS VERDADERO QUE FALSO

“Las que se pueden comer con piel, lávalas bien y cómelas con piel, porque tendrás un aporte extra de fibra”, recomienda Carlos Ríos.

Beatriz Robles explica que “los nutrientes se distribuyen por el fruto de distinta forma, aunque parezca muy homogéneo”. De este modo, al pelar la fruta se pierde “la fibra insoluble (celulosa, hemicelulosa, lignina), la que tiene mayor efecto sobre el estreñimiento”. Y también “una parte de la pectina, un tipo de fibra soluble con efectos positivos sobre el control de la glucemia”. Además de fibra, en la piel “se concentran pigmentos colorantes como las antocianinas, que son compuestos antioxidantes”.

“La gente también se pregunta si conviene comerse la fruta entera, teniendo en cuenta los productos fitosanitarios” que se emplean en la agricultura, comenta la experta. Para despejar dudas, Robles cita a la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), que aconseja lavar siempre las frutas antes de consumirlas, con el fin de “eliminar residuos de plaguicidas, suciedades y restos de tierra que pueden aportar al alimento bacterias, virus, parásitos y contaminantes como el plomo”. “Las frutas y verduras deben lavarse colocándolas bajo un chorro de agua. Si están muy sucias pueden sumergirse o emplearse desinfectantes como la lejía de uso alimentario”, precisa AECOSAN.

Fonte: Huffpost Es
Por: Marina Velasco Margarita Lázaro
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“Impostos ao pecado”

O que são os “impostos ao pecado” (e porque causam tanta polêmica no mundo)

pec 0

El tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, según la OMS, que considera que los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo.

Qué son los “impuestos al pecado” (y por qué causan tanta polémica en el mundo)

Un alza de impuestos siempre genera polémica. Pero cuando los países aplican los “impuestos al pecado”, la discusión suele ir mucho más allá de los argumentos meramente económicos.

Conocidos también como los impuestos a los vicios, se trata de gravámenes que afectan productos considerados negativos para la salud, como el alcohol, el tabaco y el azúcar.

Los defensores de esta carga tributaria argumentan que reduce prácticas nocivas a nivel individual y social y, además, contribuye con recursos a las arcas fiscales.

“Los impuestos al pecado son una herramienta importante para combatir problemas sociales“, le dice a BBC Mundo Jonathan Gruber, economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

“Está demostrado que la gente fuma menos cuando suben los precios”, afirma.

De hecho, el gobierno francés anunció el mes pasado que subirá el impuesto al tabaco, dado que en otros países, como Reino Unido, la política ha funcionado.

La cajetilla de 20 cigarrillos que actualmente vale cerca de US$8, llegará a casi US$12 en los próximos tres años.

Delicious sweets on candy buffet

Las bebidas y alimentos azucarados también han sido objeto de nuevos impuestos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, de las cuales más de 6 millones son consumidores directos y alrededor de 890.000 son personas que no fuman, pero que han estado expuestas al humo ajeno.

“Los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo, especialmente entre los jóvenes y los pobres”, dice también el organismo.

De acuerdo a sus estudios, un 10% de aumento en el gravamen reduce el consumo de tabaco aproximadamente 4% en los países de ingresos altos y 5% en los países de ingresos bajos o medios.

El dulce ejemplo latinoamericano

El impuesto al azúcar, como forma de combatir la obesidad, es otro ejemplo de “pecado” que ha sido merecedor de impuestos especiales.

Y aunque en el mundo se han registrado experiencias de todo tipo, pero en América Latina, suelen destacarse los casos de Chile y México para defender los resultados de la mayor carga tributaria.

pec 1,2México aprobó un impuesto a los refrescos azucarados en 2014.

Un estudio de la Universidad de Chile señala que desde 2014 -año en que se aprobó un impuesto a las bebidas azucaradas- su consumo se redujo 22% en el país.

Y en México, un país con alta obesidad y diabetes que también aprobó un impuesto sobre refrescos azucarados en 2014, el consumo total de las gaseosas bajó 12% en el primer año de su implementación.

Por lo demás, recientemente Perú aumentó el impuesto a cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles porque el costo social por enfermedades asociadas al consumo de esos productos, equivale a cerca del 11% del PBI anual, según el gobierno.

Carbonated drink poured into a glass

Perú acaba de subir impuestos a las cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles.

Y, en lo que alimentos se refiere, aparte del azúcar los impuestos selectivos también se han aplicado en algunos países a los alimentos con mucha grasa dañina para la salud.

Eso ocurrió en Dinamarca en 2011. Pero un año después el gobierno lo eliminó al constatar que muchas personas simplemente compraban mantequilla en Alemania o Suecia.

Mientras que Escocia se convirtió a inicios de año en el primer país del mundo en implementar un precio mínimo para la venta de alcohol, para tratar de combatir sus problemas de bebida.

Pero no todos están de acuerdo con este tipo de políticas.

“Incentiva el mercado negro”

Efectivamente, el debate sobre los impuestos al pecado habitualmente apunta en dos direcciones: el daño que los productos generan en las personas y el costo que le provoca a la sociedad, lo que los economistas llaman “externalidades negativas”.

Pero los que se oponen a este tipo de medidas argumentan que en la práctica, el alza de impuestos genera contrabando y discrimina a las personas con menores ingresos porque ellos gastan una parte mayor de su salario en los productos gravados.

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Para algunos expertos, los impuestos al pecado pueden estimular la aparición de mercados negros.

“Estos impuestos castigan a los más pobres“, le dice a BBC Mundo Chris Snowdon, investigador del Institute of Economic Affairs en Londres.

“Mi objeción es que son regresivos y discriminan contra la gente basándose en las opciones de estilo de vida”, explica.

Un impuesto regresivo es aquel que golpea más duro a las familias con menos recursos económicos y en este sentido, los impuestos al pecado son injustos porque los más pobres tienden a gastar más en alcohol, en tabaco y en bebidas azucaradas como porcentaje de sus ingresos, argumenta Snowdon.

Y esa no es la única razón por la que el economista se opone a estos impuestos.

“No logran sus objetivos paternalistas muy eficazmente, salvo que los productos sean gravados a una alta tasa punitiva, lo que incentiva elmercado negro“, advierte Snowdon, para quien estos impuestos también atentan contra la libertad individual de las personas.

Y ante los argumentos de salud, también hay economistas que dicen que en realidad, los que contraen enfermedades crónicas producto del alcohol, el tabaco o el exceso de azúcar, no implican un costo tan elevado para el sistema de salud de los países porque mueren antes y cobran menos pensiones.

pec 2México ha intentado combatir su problema de obesidad con un impuesto a las bebidas azucaradas.

Otros expertos, sin embargo, defienden la estrategia.

“Los beneficios de los impuestos dependen del perfil del consumo en cada país”, explica Rachel Nugent, coordinadora del grupo de trabajo sobre enfermedades crónicas de la revista médica The Lancet, que publicó varias investigaciones sobre el tema.

“Y los más pobres no siempre son necesariamente los más afectados por estos impuestos”, asegura, explicando que los grupos vulnerables se benefician de este tipo de tributos porque bajan el consumo y retrasan la aparición de enfermedades crónicas.

Hay también lugares como Filadelfia, en Estados Unidos, que utilizan el dinero recolectado a partir del impuesto al azúcar en programas sociales, como una forma de mitigar el efecto regresivo.

Y para John Cawley, economista de la Universidad de Cornell, bebedores, fumadores y consumidores de mucha azúcar ponen presión en el sistema de salud y por lo tanto, generan efectos negativas de los que tiene que hacerse cargo toda la sociedad en su conjunto.

“Creo que deberíamos poner impuestos a las cosas que le generan costos a la sociedad”, le dijo a BBC Mundo.

Fonte: BBC Mundo
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Criança na família? Cuidado com a publicidade televisiva

A televisão influencia sobre o ganho de peso e as doenças crônicas por criar a ideia de que o que está sendo publicizado é bom quando não é.
Há também correlação entre exposição a publicidade e consumo imediato de refrigerantes.

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Apesar de haver uma tonelada de evidências científicas, os Estados vacilam na ação e as empresas avançam em novas estratégias

Um guia sobre a necessidade de criar regras para a publicidade infantil

O mundo vive uma situação contraditória. Nunca houve tantas evidências científicas sobre a necessidade de criar regras para a publicidade infantil. E, no entanto, nunca houve estratégias tão bem-sucedidas e onipresentes de comunicação mercadológica voltada às crianças.

Nos últimos meses conversamos com pesquisadores e lemos uma tonelada de artigos científicos – ficamos surpresos, na verdade, com a quantidade e a antiguidade de estudos existentes. Apresentamos a seguir uma pequena amostra, um roteiro possível entre tantos para entender melhor o assunto.

Decidimos ficar apenas com as evidências mais recentes, as que lidam com um mundo em rápida transformação. Mas com liberdade de iniciar por um livro menos novo. Nascidos para comprar, de Juliet Schor, professora de Sociologia na Universidade de Boston, é deliciosamente desatualizado. Lançado no Brasil em 2009, o trabalho analisa o boom de estratégias de marketing voltadas aos menores.

O advento de tantas outras formas no mundo digital faz Nascidos para comprar perder atualidade em termos de táticas e cifras, mas ganhar em termos de sentido: é o estudo sobre a gênese da exposição incessante a marcas e produtos.

Arcabouço legal

No Brasil, a Constituição admite um papel compartilhado entre família, sociedade e Estado na “absoluta prioridade” da proteção dos direitos da criança, colocando-a a salvo de “toda forma de negligência, discriminação, exploração, violência, crueldade e opressão”. O Código de Defesa do Consumidor veda qualquer publicidade abusiva.

E está bem assentada a ideia de que as crianças até por volta de 12 anos não têm total compreensão sobre os objetivos da publicidade e do marketing – embora os mais crescidos tenham uma capacidade de entendimento diferente dos menores. Um dos estudos para entender melhor essa correlação é o parecer escrito por Yves de La Talle, do Instituto de Psicologia da USP, para o Conselho Federal de Psicologia.

Apesar disso, as empresas continuam direcionando publicidade às crianças, e ganharam na internet todo um novo terreno para explorar táticas mais eficazes.

A discussão não vem de hoje. É de 2001 o Projeto de Lei 5.921, que veda a publicidade voltada a crianças. O autor, Luiz Carlos Hauly (PSDB/PR), afirma nunca ter visto lobby tão forte no Congresso. E o texto segue parado.

A situação do Brasil poderia ser diferente com a Resolução 24, editada em 2010 pela Anvisa. O texto legal previa restrições à publicidade de alimentos com excesso de açúcar, sal e gordura saturada. Entre a primeira versão do texto, construída em 2006, e aquela aprovada em definitivo, a pressão do setor privado conseguiu muitos recuos. Que, ainda assim, foram alvo de contestação judicial, com vitória para as empresas.

Em 2011, o Grupo de Trabalho de Comunicação Social do Ministério Público Federal divulgou uma nota técnica na qual considera que a publicidade direcionada a crianças é enganosa e abusiva. Os procuradores partem da premissa de que a falta de compreensão sobre os objetivos da comunicação mercadológica é, por si, motivo para proibir esse tipo de conteúdo.

Em 2014 o Conselho Nacional dos Direitos da Criança e do Adolescente (Conanda) publicou a Resolução 163, que considera abusiva a prática do direcionamento de publicidade e comunicação mercadológica à criança com a intenção de persuadi-la para o consumo de qualquer produto ou serviço”.

O documento declara ilegal o uso de linguagem infantil, efeitos especiais e excesso de cores; trilhas sonoras de músicas infantis ou cantadas por vozes de criança; representação de criança; pessoas ou celebridades com apelo ao público infantil; personagens ou apresentadores infantis; desenho animado ou de animação; bonecos ou similares; promoção com distribuição de prêmios ou de brindes colecionáveis ou com apelos ao público infantil; e promoção com competições ou jogos com apelo ao público infantil.

No entendimento das empresas, uma resolução do Conanda não tem valor impositivo. E é essa interpretação que as permite seguir direcionando publicidade às crianças, sob o argumento da liberdade de expressão e da necessidade de não colocar os pequenos numa “bolha”.

Na visão de um dos estudos mais importantes feitos no Brasil, o que se faz hoje é deixar as crianças na bolha do consumismo. “Publicidade Infantil em tempos de convergência” foi conduzido pelo Grupo de Pesquisa da Relação Infância, Juventude e Mídia da Universidade Federal do Ceará a pedido do Ministério da Justiça.

Foi realizado um levantamento qualitativo com crianças entre 9 e 11 anos de São Paulo, Rio Branco, Brasília, Porto Alegre e Fortaleza. O relatório reúne uma série de falas que deixam clara a dificuldade de entender a publicidade. E como essa publicidade se transforma em um efeito amolação para que os pais comprem produtos. O trabalho sugere ainda uma série de medidas a serem adotadas por governos e empresas.

Exposição

Pesquisadores da Universidade Federal de Minas Gerais estão tentando entender o impacto dessa publicidade. Um primeiro levantamento analisou dois dias de programação das quatro emissoras de maior audiência do país. Do total de 2.732 comerciais, 10,2% eram alimentos. Desses, 60,7% eram ultraprocessados e 31,9% eram bebidas alcoólicas.

As análises feitas em outros países são bem parecidas. Mudam apenas os produtos. Na Argentina, em 1.440 horas de gravação foram encontradas 21.085 propagandas. Dessas, 3.576 eram alimentos. Durante os programas infantis, 98,9% dos produtos eram processados ou ultraprocessados. Bebidas adoçadas (35,3%), lácteos (12,2%) e sobremesas (8,2%) comandavam a lista

No México, os 2.546 anúncios de alimentos e bebidas corresponderam a 20,7% do total. Bebidas (24,6%), chocolates e doces (19,7%), bolos e biscoitos (12%), salgadinhos (9%) e cereais (7,1%) foram os itens mais divulgados. Durante os desenhos eram exibidos os anúncios de produtos com os piores índices de calorias e açúcar. 83,1% dos produtos não cumpriram o mínimo aceitável nos critérios da Organização Mundial de Saúde.

Custo-benefício

Um estudo publicado em agosto de 2017 pela The Economist, a pedido do Instituto Alana, mostra que a proibição da publicidade infantil traz mais ganhos do que perdas. O mercado publicitário teria prejuízo, e as vendas de brinquedos e fast-food seriam as mais afetadas.

Mas a redução dos custos do sistema de saúde com obesidade infantil e os ganhos em termos de vida produtiva compensariam as perdas, nos cálculos da Unidade de Inteligência da The Economist. No cenário mais otimista, o país ganharia R$ 76 bilhões em 15 anos. A ausência de alguns dados faz com que as estimativas não sejam plenamente precisas. Mas o importante é a mensagem de que o custo-benefício compensa.

Para reforçar esse aspecto, um grupo de pesquisadores australianos acaba de publicar um estudo sobre a efetividade de restrições na publicidade de bebidas e comida-tranqueira até 21h30 nos canais abertos. A conclusão é de que a medida custaria o equivalente a R$ 15,9 milhões, e traria benefícios de R$ 2 bilhões. Seriam poupados quase 90 mil anos de vida, com ganhos maiores entre os mais pobres, justamente os mais atingidos pela publicidade.

Correlações

Mas como é possível calcular anos de vida? Em parte porque vêm de longa data os estudos que tentam determinar a influência da televisão sobre o ganho de peso e as doenças crônicas. De 2010, um artigo na Public Health Nutrition condensa os dados para vários países. Nos Estados Unidos, poderia haver 40% menos crianças obesas se não fosse a exposição a anúncios na TV, segundo um dos métodos estudados.

Uma revisão sistemática publicada em 2016 no American Journal of Clinical Nutrition aborda a correlação entre exposição a publicidade e consumo imediato de refrigerantes. Tanto internet como televisão mostraram um efeito significativo sobre as crianças, e menos significativo sobre os adultos, reforçando a necessidade de proteção infantil. Os autores constataram que os anúncios levam a um pequeno aumento do consumo individual. E que é justamente esse pequeno aumento que, no longo prazo, causa sobrepeso e obesidade.

Autorregulação

O setor privado defende a autorregulação como forma mais eficaz de controle. As regras criadas pelas próprias empresas teriam aplicação mais rápida, estariam sob a fiscalização de órgãos especializados e preservariam o dinheiro público.

Mas as evidências científicas vão para o lado oposto. Você pode ler o livro recém-lançado pelo Instituto Alana, Autorregulação da Publicidade Infantil no Brasil e no Mundo.

Há também artigos interessantes. Em 2010, a OMS alertou os países sobre a necessidade de restringir a comunicação mercadológica voltada a crianças. Um artigo revisou o que foi feito desde então. A maior parte dos países deixou a cargo da autorregulação.

Algumas empresas de alimentos prometeram direcionar aos menores apenas o marketing de produtos que atendessem a certos critérios nutricionais, mas, no geral, esses critérios são muito frouxos.

O resultado: até 2016, nenhuma marca havia deixado de se comunicar com crianças de menos de doze anos. E, como sempre, parcerias público-privadas foram buscadas ativamente em áreas correlatas numa tentativa de demonstrar boa vontade e retardar a ação do Estado.

Uma investigação feita pelo Center for Science in The Public Interest mostrou que a Coca-Cola foi capaz de violar o próprio acordo. A fabricante continuou a direcionar anúncios a canais infantis e a se valer de celebridades e personagens (quem aí não conhece o Urso Polar da Coca?). “O que quer que a Coca prometa, sua meta evidente é implantar seus produtos profundamente na cultura infantil”, disse o presidente da organização, Michael Jacobson.

Um artigo mais antigo, de 2010 na Public Health Nutrition, analisou as prateleiras de supermercado após o acordo de autorregulação firmado pelo setor privado nos Estados Unidos em 2006. Os autores compararam a evolução dos produtos oferecidos em venda casada, ou seja, quando há uma promoção com a entrega de um brinde.

A ideia era verificar se, com restrições na TV, as gôndolas haviam se tornado um espaço preferencial de promoção de tranqueiras. E a resposta é… sim. A composição nutricional desses produtos piorou ao longo dos anos e o número de itens ofertados aumentou. A seguir nessa toada, dizem os pesquisadores, o Estado deveria agir.

Um trabalho publicado no ano seguinte chega a conclusões parecidas. Embora o nível nutricional dos produtos anunciados na TV tivesse apresentado alguma melhora, estava longe do razoável: 86% dos produtos eram excessivos em sal, gordura e açúcar.

Para Belinda Reeve e Roger Magnusson, da Escola de Direito da Universidade de Sidney, isso mostra que a fixação de perfis nutricionais pelo setor privado tende a ser frouxa. E cria a ideia de que o que está sendo publicizado é bom, quando não é.

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Os games casados a marcas têm se mostrado uma particular ameaça para as crianças (Foto: Daniel Castellano. Prefeitura de Curitiba)

Em um artigo publicado este ano, eles fazem uma extensa revisão. E concluem que a autorregulação carece de transparência: a sociedade e os Estados não conseguem fiscalizar o que está sendo feito pelas empresas. Em todos os casos estudados, sequer foram chamados a participar da definição das metas. A punição, além de improvável, é branda. O que fica claro para os autores, que são da Faculdade de Direito de Sidney, na Austrália, é que embora a regulação tenha problemas, sempre funciona melhor.

Cenário digital

Chegamos ao admirável mundo novo, do qual já tratamos em outras reportagens. O universo digital tem revelado formas de marketing antes impensáveis. Um bom ponto de partida para encontrar uma linha de raciocínio é o artigo “Nova mídia, mas os mesmos velhos truques: marketing de alimentos para crianças na era digital“, de 2015, quando essas estratégias explodiram.

A professora Bridget Kelly, da Universidade de Wollongong, na Austrália, tem tentado encontrar métodos para lidar com as novas formas de marketing. Recentemente, o grupo dela revisou as evidências acumuladas em relação ao público jovem. No geral, ficou claro que o marketing pode levar inclusive pessoas mais velhas a mudanças de comportamento.

E que muitas não se dão conta de que foram envolvidas por algum tipo de propaganda no cenário digital. Duas das sugestões: o Facebook deveria banir anúncios de certos tipos de produtos e deveria haver mecanismos claros de bloqueio de publicidade para crianças.

No Brasil, além do estudo mencionado lá no começo, com grupos focais, há alguns outros que valem o tempo investido. “Geração YouTube: um mapeamento sobre o consumo e a produção infantil de vídeos para crianças de zero a 12 anos (2005-2015)“, de Luciana Corrêa, do Media Lab da ESPM, foi um dos primeiros a sacar a influência que a plataforma de vídeos estava conquistando. Ela vem atualizando os dados, de modo que vale a pena ficar ligado na página do Media Lab.

Já a TIC Kids Online tem edições anuais sob a coordenação do Comitê Gestor da Internet. É o estudo quantitativo mais completo sobre o uso da rede pelas crianças. Em linhas gerais, expõe um crescimento rápido do uso de celulares e a exposição dos menores tanto a publicidade como a discriminação e atos de violência. Em 2016, 43% declararam ter pedido algum produto aos pais após contato com marcas na internet, contra 30% em 2014.

E tudo indica que, dentre as formas de publicidade virtual, os advergames funcionam melhor do que tudo ao misturar joguinhos com marcas. Um artigo recém-publicado pelo grupo de Bridget Kelly analisou o comportamento de crianças expostas a publicidade tanto na TV como no computador. Primeiro, assistia-se a publicidades. Depois, comia-se. Os games conduziram a uma maior ingestão calórica.

No estudo feito pela Federal do Ceará, as crianças relatavam gostar dos advergames porque não eram interrompidas por anúncios, à diferença do que ocorre no YouTube. “Tudo indica que as crianças são levadas a se divertirem com as marcas e personagens sem se dar conta, muitas vezes, de que ali está sendo construído um processo de fidelização de marcas e de promoção das práticas de consumo.”

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: João Peres
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“É hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos”

O discurso da indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência.

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Foto Rafael Rioja Arantes. Idec.

  ‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

O pesquisador Boyd Swinburn diz que pressão dos fabricantes atrasa políticas públicas para conter obesidade e doenças crônicas

Boyd Swinburn entende que passou da hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos. O professor de Nutrição Populacional e Saúde Global da Universidade de Auckland, na Nova Zelândia, usa a expressão “sindemia” para descrever o que está ocorrendo. Não estamos mais falando de uma epidemia de obesidade, mas da junção de uma série de problemas que passam a agravar um ao outro.

Diabetes, doenças do coração, câncer: três dos maiores fatores de mortalidade no mundo têm associação com a obesidade – embora possam também estar ligados a outros fatores. Para ele, o discurso impulsionado pela indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. E desigual, na medida em que quem pode mais passa a comprar alimentos de melhor qualidade.

Em abril, o professor passou por Brasília para participar do Congresso Brasileiro de Nutrição (Conbran). Ele falou sobre um de seus interesses fundamentais: formular, identificar e monitorar políticas públicas que funcionem. Swinburn é um dos nomes à frente do INFORMAS, uma rede de organizações e pesquisadores voltados a essa finalidade. Afinal, se a obesidade se tornou um problema global, se as empresas são as mesmas mundo afora, é possível que a solução aplicada aqui também faça sentido acolá, ainda que com adaptações.

Uma das possibilidades no momento é usar a rotulagem frontal dos alimentos para desestimular o consumo de produtos não saudáveis. Há uma série de modelos, mas Swinburn reiterou em Brasília o apoio ao sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. A ideia é colocar sinais que alertem o consumidor sobre o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas, além de acusar a presença de edulcorantes e gorduras trans.

O INFORMAS criou modelos de avaliação dessas políticas públicas pensando em quais argumentos conseguem persuadir formuladores e políticos. A rede conta com pesquisadores de 22 países interessados em desenvolver estratégias comuns quanto a temas como publicidade, rotulagem, composição dos alimentos, tributação e logística.

Swinburn deixa claro: é inútil procurar por uma bala de prata. E a tarefa de convencimento dos formuladores de políticas se torna mais difícil quando há um interesse que se sobrepõe à saúde pública. “O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência”, critica.

Confira a seguir os principais trechos da conversa.

Você disse que não há uma solução mágica. Mas sabemos o que pode ser mais efetivo em lidar com a epidemia de obesidade?

A análise do que foi feito até aqui sobre modelos mostra que o mais eficiente são políticas públicas. Impostos sobre bebidas adoçadas, restrições na publicidade de alimentos, políticas alimentares em escolas e ambientes públicos. Geralmente, políticas públicas custam muito menos do que programas governamentais. E, no nível de política pública, você atinge toda a população, enquanto um programa é direcionado a um segmento.

Esse debate sobre políticas regulatórias está avançando rapidamente no mundo. O que tem promovido essa aceleração?

Há um enorme impulso da OMS e da sociedade civil, de acadêmicos, de formuladores de políticas públicas. Mas também há uma enorme reação da indústria de alimentos. Eles têm bolsos muito profundos e habilidade para converter poder econômico em poder político para garantir que as políticas implementadas não prejudiquem seus lucros. Isso é o que temos no momento.

É2Foto: Jéssica Ribeiro. Idec

Os políticos estão espremidos no meio, com um grupo dizendo que precisamos de políticas públicas e outro grupo dizendo que não. Os políticos tendem a ficar assustados quando há dois grupos muito significativos batendo à porta, e acabam por congelar a ação. Então, quase nenhum país tem avançado rapidamente no campo político. O Chile fez o maior progresso porque tinha um ministro e um senador dando realmente duro para fazer a política ser implementada.

Já que você falou do Chile, temos visto um grande esforço da indústria em mostrar que essas políticas não estão funcionando. Como você vê esses esforços?

Essa é uma tática clássica das indústrias. Desacreditar as evidências. O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência. As linhas clássicas que usam são de dizer que não existe evidência de que determinada política será efetiva em reduzir a obesidade.

O que fizeram no México, por exemplo, foi selecionar alguns dados para dizer que a taxação de refrigerantes não está funcionando. Não importa que os dados completos nunca tenham sido divulgados, nem que esse tipo de conclusão não tenha sido submetido a uma revisão pelos colegas. No Chile estão fazendo o mesmo. E no Brasil.

Você falou algumas vezes sobre o Guia Alimentar brasileiro. Qual sua opinião geral sobre o Guia? O que poderia ser melhor?

Quando eu vivia na Austrália, tínhamos um trabalho sobre sustentabilidade e colocamos no guia alimentar. Houve uma grande briga por alguns anos e a indústria ganhou. Todo o trabalho sobre sustentabilidade foi jogado fora, não foi incluído. Tentamos e perdemos. Os Estados Unidos tentaram e perderam. Mas o Brasil venceu. E agora é um modelo mundial para guias alimentares.

O desafio é implementar e levar todas as políticas públicas na direção de incluir as dimensões social e ambiental. Falar sobre educação alimentar. Fazer publicidade social voltada à alimentação saudável.

No Brasil e em outras partes do mundo há uma demanda crescente por alimentos frescos, mas muitas vezes isso acaba por não ser acessível a classes baixas. Como fazer com que essa demanda não crie uma nova faceta da desigualdade?

Se você não faz nada, e a obesidade continua nas manchetes dos jornais, as pessoas que ganham dinheiro suficiente, que têm bom acesso a informação, que têm tempo para lidar com isso, vão procurar um estilo de vida mais saudável. Isso fará crescer a desigualdade.

Então, para evitar que isso aconteça, é preciso ter políticas específicas pró-igualdade, como subsídios para os mais pobres e impostos sobre bebidas adoçadas. Esses impostos atingem de maneira mais dura os mais pobres porque têm um impacto maior no bolso. Políticas que restringem o marketing de fast-food e a oferta de fast-food no entorno das escolas. Você pode decidir que não haverá McDonald’s próximo a uma escola de baixa renda. As políticas precisam facilitar às pessoas pobres fazer escolhas saudáveis.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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No espaço escolar acontecem mensagens comerciais que são reforçadas por educadores nos quais as crianças confiam. “Os lácteos podem aportar nutrientes que são importantes, mas nada que nos obrigue a consumir determinadas porções por dia para que ofereça o que a gente precisa a uma nutrição adequada” dan1

Projeto 1,2,3 Saúde! prescreve três porções de queijo, leite ou iogurte ao dia, uma orientação que não é consensual na comunidade científica

         Danone deu orientação nutricional controversa a 300 mil crianças

Um projeto da Danone deu orientações nutricionais controversas a pelo menos 300 mil alunos da rede pública de ensino em várias cidades do país. Apesar da promessa de falar sobre hábitos saudáveis, o 1, 2, 3 Saúde! enfatizava o consumo de lácteos, justamente o carro-chefe da corporação francesa.

O programa consistia de uma peça de teatro e de materiais didáticos distribuídos a professores e alunos, e foi desenvolvido em parceria com secretarias estaduais e municipais de educação entre 2013 e o primeiro semestre do ano passado, quando, sob pressão, a Danone decidiu abortá-lo.

– Lácteos vem de uma palavra muito antiga, lactis, que significa leite – dizia a professora Bete Palavra durante a peça O Fabuloso Mundo das Descobertas.

– Entendi. Lácteos contêm leite – respondia Joãozinho, o personagem principal.

– Isso mesmo! E, se você quer ficar ágil, forte, ter saúde e manter essa curiosidade e imaginação, você precisa de três porções de lácteos ao dia.

O projeto poderia ser considerado controverso se apenas induzisse ao consumo de lácteos. Porém, o 1, 2, 3 Saúde! dava um passo além e prescrevia de maneira categórica a necessidade de consumir três porções desses produtos por dia, sob pena de sofrer problemas de saúde no curto, no médio e no longo prazos. Não existe consenso científico que respalde esse tipo de afirmação, apesar do esforço constante das fabricantes de lácteos em bancar pesquisas favoráveis a seus interesses. Fosse assim, não haveria dietas veganas. E a Ásia, que concentra 60% da população mundial e via de regra tem uma baixíssima ingestão de lácteos, não conseguiria ser ágil, forte e criativa como Joãozinho.

A iniciativa chegou a ser investigada pelo Ministério Público do Distrito Federal a pedido do Instituto Alana. A assessoria de imprensa do MP informou que uma reunião que seria realizada com a empresa em março foi cancelada devido ao fim do programa. Há a possibilidade de arquivamento do inquérito aberto em 2016.

Originalmente, o projeto se chamava 1, 2, 3 Lácteos!, mas, em 2016, adotou o nome que carregou até o encerramento. E somou à lista de parceiros a Tetra Pak, do setor de embalagens, e a Palmolive, do segmento de produtos de higiene. Apesar disso, a ênfase no consumo de leites, queijo e iogurte se manteve como mote.

“Era um projeto sobre um objetivo escolar importante que era ajudar as crianças a fazerem escolhas. As escolhas apareciam na forma de possibilidades de profissões adultas”, contou Lilian Faversani, educadora que coordenou a elaboração do material pedagógico original. Ela relata que à época o trabalho foi balizado por um documento da Organização Mundial de Saúde (OMS) que sugeria o consumo de três porções de lácteos ao dia nos países em desenvolvimento.

“No segundo ano de vida do projeto, a Danone fez uma alteração das ilustrações. Colocaram ilustrações de potinhos de Danone. A Danone nos chamou e pediu que fizéssemos atividades que significassem em algum momento a distribuição de iogurtes na escola. Foi então que eu saí do projeto e pedi que meu nome fosse retirado dos materiais, inclusive. Não concordo em absoluto.”

Questionada sobre essas afirmações, a Danone optou por enviar uma resposta genérica. “A Danone Brasil ressalta que suas ações de comunicação atendem à legislação brasileira vigente e refletem a missão da companhia em levar saúde ao maior número de pessoas. Entre os anos de 2015 e 2016 o programa 1,2,3 e Saúde levou informação e conhecimento sobre a importância de uma boa alimentação de forma lúdica e gratuita às escolas de todo país. A Danone reitera seu compromisso em contribuir para que os brasileiros adotem hábitos de vida e alimentares mais saudáveis.”

A confiança na escola

Conversamos com algumas pessoas que participaram do 1, 2, 3 Saúde! e não temos nenhum motivo para duvidar da boa-fé delas. Pelo contrário, é de esperar que a grande maioria tenha trabalhado com ótimas intenções. E é possível que algumas crianças tenham extraído dessa história ensinamentos que vão além do consumo diário de três porções de lácteos. No entanto, as próprias entrevistas realizadas para esta reportagem mostram como, em se tratando de ambiente escolar, é complexo encontrar a linha que separa publicidade de ação educativa.

“Figura como projeto educativo. Então, é muito mais difícil desenvolver um senso crítico sobre essa ação”, lamenta Ekaterine Karageorgiadis, coordenadora do projeto Criança e Consumo, do Instituto Alana. “As crianças confiam nos educadores. Estão num espaço de cuidado, de responsabilidade. Então, quando as mensagens comerciais acontecem dentro do espaço escolar, são reforçadas por essas pessoas que estão ali para cuidar das crianças.”

Apesar de a empresa ser a autora da ideia original, a gestão da iniciativa foi repassada à OAK Educação e Meio Ambiente, localizada na zona sul de São Paulo e especializada na captação de recursos via leis de incentivo fiscal. Procurada, a OAK disse que por motivos contratuais está proibida pela Danone de falar sobre o projeto, o que contraria a versão oficial da fabricante de lácteos de que era apenas patrocinadora.

No total, a corporação doou (e recebeu de volta em abatimento de impostos) R$ 1,2 milhão, somados a R$ 400 mil da Tetra PAK e a R$ 120 mil da Palmolive.

Tudo indica que o projeto foi bom para os negócios. Um vídeo de 2015 relatava que 45% dos participantes diziam ter aumentado o consumo de lácteos – 46% declaravam ter aumentado o consumo de vegetais, é bom que se diga. “A gente tinha muita vontade de trabalhar educação alimentar desde a infância porque sabe que é lá que os hábitos são formados”, dizia Maria Prado, gerente de Desenvolvimento de Categoria da Danone.

O projeto abordava do início ao fim supostos danos relacionados a um baixo consumo de lácteos em cada etapa da vida. O eixo central do material didático consistia da apresentação de oito profissões.

O pediatra mostrava que o cálcio dos lácteos é fundamental para um crescimento saudável. O biólogo falava sobre bactérias boas e más. O geriatra alertava que um baixo consumo de cálcio ao longo da vida está associado a osteoporose na terceira idade. A professora contava sobre a etimologia de palavras relacionadas a leite e afins.

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Vamos ver se você sacou a lógica. A nutricionista ensinava sobre… Se você respondeu qualquer coisa diferente de “lácteos”, sugerimos voltar alguns parágrafos na leitura.

É quando chegamos ao sociólogo que as coisas ficam mais interessantes. As crianças deveriam exercer a função do sociólogo, o que incluía entrevistar os pais sobre o consumo de… Beleza. Sem serem informadas ou remuneradas, essas crianças fizeram pesquisa de mercado para a Danone.

O 1, 2, 3 Saúde! tinha ainda alguns cartazes. Um deles falava sobre cuidados gerais com o corpo, o que inclui os ossos: “Produtos lácteos, como queijo, leite e iogurte, contêm nutrientes que ajudam o corpo a deixar os ossos mais fortes e saudáveis.”

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No cartaz abaixo, a situação começa a ficar mais complicada do ponto de vista científico. Primeiro, há uma reinterpretação do Guia Alimentar para a População Brasileira, que recomenda fazer da alimentação in natura a base da dieta e evitar o consumo de ultraprocessados. Curiosamente, os empresários do setor de laticínios foram uma das vozes mais fortes quando o documento-base do Ministério da Saúde foi elaborado, em 2014. De lá para cá, não faltaram tentativas de dar a ele outro significado. O material do 1, 2, 3 Saúde! é um exemplo: “Use alimentos in natura e evite alimentos muito processados.”

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Essa é a lista de ingredientes do Danoninho: “Leite desnatado, açúcar, preparado de morango (água, frutose, polpa de morango, fosfato tricálcico, citrato de cálcio, amido modificado, zinco, vitamina E, ferro, maltodextrina, vitamina D, acidulante ácido cítrico, espessantes goma xantana, carboximetilcelulose e goma carragena, aromatizante, conservador sorbato de potássio e corante natural carmim cochonilha), creme, cálcio, cloreto de cálcio, fermento lácteo, quimosina, estabilizantes goma guar, carboximetilcelulose, goma carregena e goma xantana.” Ele é “muito processado” e deve ser evitado? Na visão da Danone, não.

O mais curioso é que o cartaz propõe um porcionamento por grupo de alimentos, o que vai contra a filosofia do Guia. O material do Ministério da Saúde oferece uma linha de raciocínio sobre como se alimentar e evita a abordagem por nutrientes e grupos de alimentos. Afinal, se você seguir a recomendação de fazer de alimentos in natura a base de sua dieta, não precisa se preocupar em ser um expert em nutrição.

O porcionamento, por outro lado, é difícil de executar no dia a dia. O que é uma porção de carne? Uma porção de fruta é uma fatia de melancia, uma maçã ou uma manga? E pão francês, eu devo comer inteiro ou a metade?

Vamos pegar a recomendação do 1, 2, 3 Saúde! de ingerir seis porções diárias de “batata, arroz, massas, pão, mandioca”. Há produtos de qualidade totalmente diferente aí no meio. Eu posso entender que estou autorizado a comer seis porções de macarrão instantâneo e pão de forma industrializado. Ou que devo ficar apenas na mandioca.

O material fala também em três porções de queijo, leite ou iogurte. E deixa tudo mais controverso com um tabuleiro que deve ser preenchido diariamente pelos estudantes, seguindo fielmente as recomendações de porcionamento. “SE SOBRAREM ESPAÇOS VAZIOS NO TABULEIRO NO FIM DO DIA? Significa que ficou faltando consumir algum grupo de alimento ou nutriente. Não se preocupe se isso acontecer! Basta prestar atenção para que não aconteça nos demais dias da semana.”

Levada ao pé da letra, essa orientação induz crianças que consomem mais de três porções diárias de frutas ou legumes a reduzirem o consumo. Na via contrária, incentiva o consumo de produtos que não são imprescindíveis e que podem até fazer mal.

“Os lácteos podem aportar nutrientes que são importantes, mas nada que nos obrigue a consumir determinadas porções por dia para que ofereça o que a gente precisa a uma nutrição adequada”, diz Fabio Gomes, assessor regional em Nutrição e Atividade Física da Organização Panamericana de Saúde (Opas). Ele considera que os esforços publicitários desse segmento econômico transformaram o leite num superalimento e transmitiram a ideia de que é a única fonte de cálcio possível – no Joio, não fazemos nutricionismo, de modo que o melhor é procurar em outras páginas informações sobre boas fontes de cálcio.

“Lácteos são o leite? Ou um produto que contém leite, açúcar, espessantes, corantes e outras coisas que vão junto?”, questiona. “Pensando que a indústria de lácteos tomou essa vertente de usar cada vez menos alimentos e cada vez mais cosméticos, para reduzir o custo de produção, isso reforça a necessidade de pensar lácteos como um alimento da forma como foi desconfigurado, como uma fonte que desvirtua a alimentação e a recomendação de uma alimentação saudável.”

A Opas definiu em 2016 um perfil de nutrientes que permite entender quando um produto tem excesso de sal, gordura ou açúcar. O Danoninho, carro-chefe da Danone, receberia dois selinhos: alto em açúcar e em gorduras saturadas. O investimento em publicidade foi tão bem-sucedido que é, até hoje, considerado um item fundamental para um crescimento saudável. Em um estudo feito em 2015, mães argentinas citam o Danoninho como obrigatório na dieta dos filhos e declaram a ideia de que estão fazendo um bem ao comprá-lo.

O Danette, também muito consumido entre os pequenos, tem excesso de açúcar e de gorduras saturadas, segundo os critérios da Opas.

A reputação do leite como fonte de cálcio e o papel desse cálcio como imprescindível para evitar problemas ósseos foram grandes conquistas da indústria leiteira, obtida com fartos investimentos em pesquisas científicas. Tentamos encontrar artigos que revisem as evidências existentes, mas o conflito de interesses é tão marcado nessa área que fica difícil saber se o estudo é ou não confiável.

Preferimos ficar, então, com um documento da Organização Mundial de Saúde chamado “Exigências de vitaminas e minerais na nutrição humana”. O primeiro porém em relação ao cálcio é de que as recomendações variam enormemente de acordo com uma grande gama de fatores, de modo que é um erro transpor as conclusões de um país para outro. As pesquisas estão mais avançadas nas nações do Norte, logo, não há um padrão pré-definido de consumo para populações do Sul – o que inclui o Brasil.

O documento alerta que há incertezas sobre a correlação entre consumo de cálcio e osteoporose. “Ainda que se precise enfatizar que uma deficiência de cálcio e um balanço negativo de cálcio deve levar cedo ou tarde a osteoporose, isso não significa que toda osteoporose pode ser atribuída à deficiência de cálcio. Pelo contrário, pode haver mais osteoporose no mundo por outras causas.”

Limites

O projeto da Danone é emblemático sobre os limites da presença de empresas no ambiente escolar. A corporação alega que se trata de uma iniciativa “unbranded”, ou seja, que não há exposição da marca.

“O que me chama mais atenção é o resultado”, diz Ekaterine Karageorgiadis, do Instituto Alana. “Analisei mais de três mil fotos, desenhos, redações. É claro que existe uma mensagem de marca. Se não, a criança não escreveria uma redação sobre o papel da Danone. A criança não desenharia um potinho vermelho e escreveria que para ser saudável é preciso consumir lácteos três vezes ao dia. Não tiraria uma foto que diz Danone, Danone, Danone. Não teria uma premiação com produtos da empresa sobre uma mesa.”

Conversamos com gestores públicos municipais envolvidos no 1, 2, 3 Saúde! A história é conhecida. Primeiro, as redes públicas carecem de recursos. Segundo, de projetos. Um material didático bonito, casado a uma peça de teatro bem produzida, falando sobre hábitos saudáveis, só pode ter caído do céu. É uma chance de romper com a rotina e de falar sobre assuntos que muitas vezes extrapolam os conhecimentos dos professores.

“Era um material muito bacana sobre saúde e alimentos. Material muito bom mesmo. Falando de uma questão muito importante”, contou Mario Augusto Marques, diretor de Projetos da Secretaria de Educação de Poços de Caldas, em Minas Gerais, cidade que abriga uma unidade da Danone. “Foi um teatro de alto nível. Atores excelentes. Isso me chamou bastante atenção. Foi uma parceria de sucesso total.”

Soma-se a esse cenário o oferecimento de um prêmio às escolas e às crianças que desenvolvessem os melhores trabalhos. Não sobre vida saudável, mas a respeito da importância dos lácteos. Há uma série de vídeos no YouTube nos quais se pode conferir os resultados auferidos pelo projeto.

Essas iniciativas surfam também sobre um imaginário de desinteresse e bondade inerente do setor privado. É uma das linhas de raciocínio da resposta que a Danone enviou ao MP.

O documento adota um tom forte contra o Alana, criticado por uma atuação “deplorável” com base em acusações “levianas” e em “desvarios”, num “tresloucado pedido”. A empresa tenta se apegar à ideia de que tem um portfólio saudável, o que, claro, coloca o Danoninho como um produto desenvolvido para combater “carências nutricionais”.

“Ao contrário do Alana, a Danone não acredita que seja recomendável que as crianças fiquem absolutamente isoladas e alheias à publicidade até os doze anos de idade.”

É um argumento que os integrantes do projeto Criança e Consumo ouvem com frequência. “A gente justamente não quer as crianças dentro da bolha do consumismo. A gente quer que as crianças se desenvolvam como crianças e tenham acesso a muitas informações preparadas para elas”, responde Ekaterine.

A Danone tem um compromisso voluntário sobre publicidade voltada a crianças. A empresa diz não praticar a distribuição de produtos em escolas, “a menos que seja solicitado pela instituição de ensino ou para fins educativos e esportivos”. Faz parte da proposta não motivar “hábitos pouco saudáveis” e não minar a autoridade dos pais. A corporação se autoriza ainda a fazer publicidade de produtos para crianças de três a doze anos, desde que sejam considerados por ela como saudáveis – é o caso do Danoninho, com 6,1 gramas de açúcar por potinho.

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Recentemente, o Procon do Paraná impôs uma multa de R$ 108 mil à Danone por publicidade direcionada a crianças, num caso aberto em 2015 também a pedido do Alana.

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No documento em que se defende das acusações do instituto, a Danone diz que a constatação sobre a deficiência de lácteos nas escolas brasileiras surgiu em um estudo. O Nutri-Brasil Infância foi financiado pela própria corporação. E coordenado pelo pediatra e nutrólogo Mauro Fisberg, integrante do International Life Sciences Institute (ILSI), organização bancada pelas empresas de ultraprocessados. Basicamente, o ILSI coordena trabalhos científicos que ajudem as financiadoras, o que tem resultado em contestações cada vez maiores.

A parceria entre Fisberg e Danone vem desde pelo menos os anos 1990, quando uma iniciativa em escolas públicas incentivou o consumo de Danoninho sob o argumento de reduzir a prevalência de anemia.

Em agosto passado, o médico apresentou os desdobramentos do Nutri-Brasil em uma sessão patrocinada pela Danone no Congresso da Sociedade Brasileira de Alimentação e Nutrição (Sban). Profissionais de saúde foram encorajados a aumentar o consumo de lácteos das crianças.

A Sban, por sua vez, era parceira do 1, 2, 3 Saúde! “Sabe-se que é na infância que se estabelecem os hábitos alimentares. A escola, por abarcar o contexto familiar, comunitário e social é o ambiente ideal para consolidar os conceitos da prática alimentar adequada. Por isso, temos muito orgulho em apoiar o projeto 1,2,3 e Lácteos!”, disse Olga Amâncio, presidente da Sban, num material de divulgação da iniciativa.

Todas as cadeiras do Congresso da Sban estavam estampadas com o logo do Viva Lácteos, associação que reúne os fabricantes do setor – Danone incluída. A Sban tem ainda emitido documentos e publicado vídeos em defesa de iogurte, queijo e leite, produtos com as vendas afetadas pelo surgimento de dietas sem lactose.

Contudo, se depender de Joãozinho, o futuro do leite está garantido.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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   EUA começam a frear políticas da América Latina contra a obesidade

Governo Trump quer impor cláusula que evite a adoção de advertências em rótulos de alimentos com altos níveis de sal, gordura e açúcar, atingindo também os interesses do Canadá

– Eu acredito… que eu diria, deputado, que para nós…há mais nuances do que isso – titubeou o embaixador Robert Lighthizer, representante de Comércio dos Estados Unidos. Durante os três ou quatro minutos em que foi interpelado, ele raramente levantou a cabeça, gaguejou várias vezes, coçou a cabeça.

– Apenas responda. Essa medida está sendo levada adiante pelo governo Estados Unidos? – interrompeu Lloyd Doggett, do Partido Democrata do Texas, durante uma audiência na última semana na Câmara de Representantes.

– A ideia de colocar limites na habilidade de países de colocar advertências ou símbolos nos produtos… é algo com que estamos preocupados.

– Então é correto que essa medida está sendo levada adiante por nossos negociadores?

– Eu não… quero dizer… não posso comentar em termos precisos. Eu não tenho o artigo frente a mim, mas o tema me preocupa. O outro lado… Seu ponto de vista é excelente e eu concordo. Por outro lado, há exemplos de vários países que estão usando essa brecha basicamente para criar um ambiente protecionista – finalizou Lighthizer.

Demorou, mas finalmente se conseguiu avistar a unha afiada da águia sobrevoando as políticas da América Latina que tentam colocar um freio na epidemia de obesidade. Agora, é esperar pelo ataque.

Uma coalizão de ONGs mexicanas alertou sobre uma cláusula que os Estados Unidos tentam impor na renegociação do tratado de livre comércio com México e Canadá, o Nafta. Uma denúncia comprovada por documentos. Não satisfeito em desmontar as políticas nacionais que buscam uma saída para os problemas causados pela obesidade, o governo Donald Trump quer agora garantir que os vizinhos sejam impedidos de colocar sinais de advertência nos rótulos de alimentos ultraprocessados com altos teores de sal, gordura e açúcar.

Os países latino-americanos estão à frente de uma agenda criativa que tenta desencorajar o consumo de produtos associados à obesidade e às doenças crônicas não transmissíveis (diabetes, hipertensão, câncer), uma das maiores causas de mortes no século 21.

O México adotou um imposto especial sobre o açúcar, medida que cruzou a fronteira e vem sendo adotada por estados e cidades dos Estados Unidos. O Chile colocou, em 2016, octógonos pretos nos rótulos que alertam os cidadãos sobre o excesso de calorias, sal, gordura e açúcar. O Peru e o Uruguai têm tudo para serem os próximos na lista. No Brasil, a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) ainda avalia qual modelo adotar, e o sistema chileno é uma das possibilidades.

O sistema do país sul-americano é inédito tanto por trabalhar com advertências, numa expressão clara do que deve ser evitado, como por ser de adoção obrigatória pelas empresas. De lá para cá, a indústria de alimentos mundo afora trabalha para desacreditar os sinais de alerta.

No México, deu certo, e o governo acabou adotando um sistema chamado GDA, que é o sonho dos fabricantes: todas as evidências científicas mostram que as pessoas não entendem de que se trata. Nos últimos meses, setores da sociedade têm conseguido aumentar a pressão para que a medida seja revista e que se adote o modelo chileno.

Mas é aí que o governo Trump quer matar dois coelhos numa paulada só. A tentativa de usar o Nafta para proibir a adoção de advertências mira também ao vizinho do Norte. O Ministério da Saúde do Canadá começou a discussão alguns passos adiante: partiu do pressuposto de que o modelo chileno é o que melhor funciona. Recentemente foi aberta uma consulta pública, e a expectativa é de que o design do símbolo de alerta seja definido ainda este ano. Se os emissários de Trump deixarem.

Foi o sinal mais forte de interferência direta do governo dos Estados Unidos na política regulatória contra a obesidade. “Espero que você esteja firme na proteção dos interesses dos investidores americanos, mas não de um mecanismo que os permita invadir a soberania, como você corretamente notou, e subverter e minar a saúde”, lamentou Lloyd Doggett na conversa com o representante de Comércio.

Anteriormente, havia sinais de interferência das corporações dos Estados Unidos no Uruguai e no Chile. A Coca-Cola avisou a Montevidéu que o levará à Organização Mundial de Comércio (OMC) caso siga adiante na intenção de copiar o modelo de Santiago. A indústria de refrigerantes tampouco poupa esforços para desacreditar a aplicação de impostos especiais.

Julios Salazar, assessor jurídico da ONG mexicana El Poder del Consumidor, que denunciou as negociações via Nafta, alertou que os esforços dos Estados Unidos violam os tratados internacionais. “Os acordos comerciais reconhecem a supremacia dos direitos humanos e da saúde sobre os interesses e os direitos comerciais”, afirmou, em comunicado divulgado pela organização.

A alegação do governo Trump de que os sinais de advertência têm sido usados de forma protecionista não resiste a um exame da realidade comercial. O Chile não tem grandes fabricantes capazes de tirar proveito de uma mudança, a exemplo da maior parte dos países do mundo, que simplesmente comem o que é fabricado por corporações dos Estados Unidos e da Europa.

A associação que representa os fabricantes de ultraprocessados nos EUA afirmou trabalhar por um sistema de rotulagem que não seja “enganoso”. Ao jornal The New York Times, a Grocery Manufacturers Association afirmou querer uma decisão que esteja “fundamentada na ciência, minimize barreiras desnecessárias ao comércio e beneficie os consumidores nos três países”.

Se os países fossem rotulados com os octógonos chilenos, os Estados Unidos receberiam a inscrição “Alto em lobby”.

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: João Peres
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El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

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Rompe tu relación adictiva con el azúcar
Muchos productos contienen azúcar sin que lo sepas y el exceso de su consumo es el principal problema de las dietas modernas. Te compartimos algunos consejos para reducir la ingesta sin sacrificar el placer de comer.

Tal vez ingieres más azúcar de la que deberías. Sin embargo, es completamente posible consumir menos azúcar sin sacrificar mucho —o nada— del placer de la comida. Puede sonar sorprendente, pero mucha gente que ha reducido su consumo de azúcar dice que ahora considera que sus hábitos alimentarios son más placenteros que los antiguos. Esta guía te llevará de la mano a conocer la importancia del azúcar, cómo puedes tomar decisiones inteligentes respecto de tu comida para reducir el consumo de azúcar y cómo puedes mantener tu vida dulce… incluso sin tantos dulces.

El problema del azúcar añadida

Aquí está la razón por la que comes más azúcar de lo que crees y por qué es un problema.

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Lo primero que debes saber: los azúcares añadidos, de uno u otro tipo, son casi omnipresentes en la dieta moderna. Están en alimentos industrializados como el pan empaquetado de tu sándwich, el caldo de pollo preparado, los pepinillos en frasco, el aderezo para ensalada, las galletas saladas, el yogur de fruta y los cereales de caja, así como en los alimentos y bebidas obvios como el refresco y los postres.

El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

¿Cómo llegamos a este punto?

No es casualidad. La industria del azúcar ha llevado a cabo una campaña intensa durante décadas para culpar a las grasas por la epidemia de la obesidad en lugar de a los azúcares. Pareciera que las grasas, después de todo, deberían causar obesidad. En parte gracias a esa campaña, el consumo de azúcar se disparó en Estados Unidos incluso cuando la gente trataba de perder peso. Sin embargo, las investigaciones apuntan cada vez más a que el exceso de carbohidratos simples, y el azúcar en particular, es el problema número uno en las dietas modernas. El azúcar es la fuerza motora detrás de las epidemias de diabetes y obesidad. Afortunadamente, más gente se da cuenta de los daños que provoca el azúcar y está reduciendo su consumo.

Qué eliminar

Los expertos en salud recomiendan que te enfoques en reducir los endulzantes añadidos –como azúcar granulada, jarabe de maíz de alta fructosa, miel, jarabe de maple, estevia y melaza —. No necesitas preocuparte mucho del azúcar que es parte natural de la fruta, los vegetales y los productos lácteos. La mayoría de la gente no come en exceso los azúcares presentes de forma natural, según dice Marion Nestle de la Universidad de Nueva York. La fibra, las vitaminas y los minerales que la rodean te harán sentir satisfecho.

Un adulto típico no debería comer más de 50 gramos (aproximadamente, doce cucharaditas) de azúcar añadida al día; lo más saludable es acercarse a los 25 gramos. Aquí está lo que puedes hacer, sin gastar más dinero en comida de lo que gastas ahora.

El plan nutricional

Cambiar tu dieta es difícil. Si tu estrategia involucra pensar en azúcar todo el tiempo —cada vez que estés de compras o comiendo— seguramente vas a fracasar. También te vas a sentir terrible durante el proceso. Es mucho más eficaz elaborar unas reglas sencillas y hábitos que puedan volverse naturales. (Una estrategia que puedes considerar: elimina todos los azúcares añadidos durante un mes y después agrega solo los que extrañas. Es más fácil de lo que suena).

Sobre todo, el objetivo de la mayoría de la gente debería ser encontrar algunas maneras sencillas y duraderas para reducir el consumo de azúcar. Una vez que termines de leer esta guía, te sugerimos escoger de dos a cuatro ideas e intentar llevarlas a cabo durante algunas semanas.

Para empezar el día

Recuerda: tu desayuno no debe ser tan dulce como un postre.

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El desayuno es la comida más peligrosa del día en términos de azúcar. Muchas comidas para el desayuno que parecen saludables en realidad están repletas de azúcar. En el yogur Chobani de fresa, por ejemplo, el segundo ingrediente —en mayor cantidad que las fresas— es el azúcar de caña evaporada. Muchas marcas de granola tienen más azúcar por porción que los Froot Loops o los Cocoa Puffs. En Estados Unidos, tal como dice el escritor científico Gary Taubes, el desayuno se ha convertido en una “versión baja en grasas del postre”.

Hay dos estrategias principales para asegurarte de que el desayuno no se convierta en un postre matutino. Lo primero es para la gente que no puede imaginarse lejos de un desayuno a base de granos, como el cereal o el pan tostado. Si caes en esta categoría, tienes que ser cuidadoso porque los granos procesados están muchas veces repletos de azúcar.

Algunos desayunos de cereales sin o con muy poca azúcar:

• Cheerios. Son bastante bajos en azúcar.
• Avena simple. Añade sabor con fruta fresca y, si es necesario, una pizca de azúcar morena.
• Pan. Algunos panes no tienen azúcar. Una larga lista de marcas solo tiene un gramo o menos por rebanada. Los panes auténticos de Medio Oriente, como el pan pita y el lavash, son particularmente buenas alternativas y cada vez un mayor número de supermercados ya los venden.
• Granola hecha en casa. Puedes hacer tu propia granola y experimentar con las cantidades de azúcar.

También hay alternativas más creativas. Aléjate de los desayunos a base de cereal. Si lo haces (como hace poco yo lo hice, después de décadas de comer cereal), evitar la azúcar añadida es fácil. Mi nueva rutina de desayuno de hecho se siente más permisiva que la anterior. La mayoría de los días, como tres o cuatro de las siguientes opciones:

• Huevos revueltos o fritos
• Fruta
• Yogur natural sin azúcar
• Una pequeña rebanada de pan tostado
• Algunas nueces
• Una pequeña porción de verduras bien sazonadas como espinaca, zanahorias y camotes

¿Verduras en el desayuno?

Sé que la parte de las verduras podría sonar raro. Quizá las verduras en el desayuno no son para ti. Aun así, te podría sorprender, como a mí, el descubrir que sí lo son. Recuerda: en muchos lugares del mundo, incluyendo una gran parte de Asia, el desayuno es una comida salada, no una dulce, igual que el almuerzo y la cena. Las verduras no son algo raro para el desayuno en China o India.

Un consejo final: las porciones de jugo deben ser pequeñas. El jugo natural no tiene azúcares añadidos. Sin embargo, el jugo de fruta es una fuente de azúcar natural que puede ser peligrosa puesto que es muy eficiente para que esos azúcares se metabolicen. Cuando tomas un vaso de jugo de naranja no estás consumiendo la fibra de la naranja que satisface al estómago. No consumas más de una porción de 180 mililitros de jugo al día.

De botella y lata

Las bebidas son una de las mayores fuentes de azúcar añadida en nuestra dieta.

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Elimina el refresco o soda de tu dieta regular. Simplemente deshazte de él. Si tienes que beberlo, opta por la versión de dieta. No obstante, idealmente también deberías eliminar el refresco de dieta.

Podría sonar extremista, pero las bebidas azucaradas son por mucho la mayor fuente de azúcar añadida en la dieta estadounidense: 47 por ciento, según el gobierno de Estados Unidos. El refresco junto con las bebidas deportivas azucaradas, las bebidas energizantes y los tés helados son en esencia azúcar líquida con sabores artificiales que inyectan calorías a tu cuerpo sin llenarte. Entre todos los alimentos y bebidas, dice Kelly Brownell, experta en obesidad y rectora de la Escuela de Políticas Públicas de Sanford en Duke, “la ciencia es más uniforme y convincente en cuanto al vínculo entre las bebidas azucaradas y sus consecuencias negativas en la salud”.

Sorpréndete: una sola botella de medio litro de Coca Cola tiene 52 gramos de azúcar. Es más azúcar añadida de lo que la mayoría de adultos deberían consumir en todo un día.

En cuanto a la soda de dieta, los investigadores no están seguros todavía de si es dañina o inocua. Algunos científicos creen que el refresco de dieta es completamente seguro. Otros, como el cardiólogo Harlan Krumholz de Yale, creen que puede ser dañino. Krumholz anunció recientemente que después de años de consumir refrescos de dieta, renunciaba a ellos. Hay razones para creer, escribió, que los edulcorantes artificiales que contienen pueden ocasionar “aumento de peso y anormalidades metabólicas”.

La alternativa al refresco

Mucha gente que cree ser adicta al refresco en realidad está enganchada a la cafeína o a la efervescencia de la bebida. Puedes conseguir tu dosis de cafeína del café o del té (poco endulzado o sin endulzar), y puedes obtener la efervescencia del agua mineral, con saborizantes o no.

Para mucha gente, el cambio al agua mineral, al agua carbonatada o al agua con gas es un cambio radical en su vida. Convierte la hidratación en un pequeño lujo sin calorías. Cómprate una máquina gasificadora, como hice yo, y disfruta del agua mineral en casa, al mismo tiempo que ahorras dinero. O compra agua mineralizada en lata o botella. Las ventas de aguas gasificadas se han duplicado desde 2010.

Si no es suficiente dulce para ti, también puedes agregar un poco de jugo al agua mineral simple. Sin embargo, mucha gente se da cuenta de que pierden su gusto por el refresco después de dejarlo por completo.

Revisa tu alacena

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Los productores de alimentos añaden azúcar en más artículos de los que te imaginas. Está en muchas marcas industrializadas de caldo de pollo, sopa, salami, salmón ahumado, tortillas empaquetadas y galletas saladas. Además, la mayoría de estos alimentos no necesitan endulzantes para tener buen sabor.

Si te tomas un momento para leer las etiquetas —en la tienda de abarrotes o en línea— rápidamente podrás darte cuenta de qué productos básicos tienen azúcar y cuáles no.

Inténtalo: cuando vayas al supermercado, compara varias marcas y escoge una con poca azúcar añadida. Hazlo una vez y después será sencillo hacer de los productos sin azúcar tus opciones regulares. Ya no tendrás que gastar energía en pensar en eso.

Comienza con la tabla de información nutricional del producto. Algunos incluyen ahora un listado muy útil sobre la cantidad de “azúcares añadidos”, además de la lista de los “azúcares” estándar (que incluye el contenido de azúcar natural). También necesitarás revisar la lista de ingredientes junto a la tabla de Información Nutricional, para darte cuenta de si un alimento tiene un endulzante adicional.

Colación

La colación puede convertirse fácilmente en otro postre. Muchas barras de granola y barras energéticas están atiborradas de azúcares añadidos. Lo mismo sucede con la fruta seca y enlatada. Además, no te engañes con esas bebidas de sabores de Starbucks: son más una malteada que una taza de café.

¿Cuáles son las mejores alternativas para un tentempié? Cómete unas almendras, como todos sabemos que hace Barack Obama. O palomitas o fruta fresca.

Varias empresas se han dado cuenta de que cada vez más gente está intentando reducir su consumo de azúcar y han comenzado a sacar al mercado barras de colación sin azúcares añadidos.

Los riesgos de la salsa

¿Qué se esconde en tu cátsup? Lo más probable es que sea azúcar.

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Además del desayuno, las salsas y aderezos son las mayores amenazas de azúcar disfrazada.

Dos de los ingredientes más usados en la cátsup Heinz son endulzantes. El ingrediente de mayor cantidad en casi todas las salsas para barbacoa es el jarabe de maíz de alta fructosa. Muchos pepinillos —especialmente aquellos etiquetados como “básicos” – están muy endulzados. También algunas salsas para pasta y algunas mostazas Dijon. Es bastante fácil utilizar salsas sin azúcar la mayoría del tiempo.

En cuanto a la salsa para asar carne: probablemente no encontrarás una buena opción sin azúcar. Como un texano por asociación, no te voy a sugerir que renuncies a la salsa BBQ; nadie dijo que tienes que eliminar todo el azúcar de tu dieta. Redúcela en todo lo demás y podrás disfrutar tus costillas de res, de cerdo o carnitas de cerdo bañadas en una deliciosa salsa sin sentirte culpable.

Prepáralas tú mismo

¿Quieres tener el control de lo que contienen tus salsas? Prepáralas tú mismo. Puedes hacer tu propio aderezo para ensalada rápidamente y sin costo al combinar aceite de oliva, un ácido (vinagre, limón o lima), hierbas, ajo y cebollín.

Ya que estás en eso, intenta hacer tu propia salsa marinara e impresiona a tus amigos con cátsup preparada en tu propia estufa.

No arruines todo al final de una comida

El postre no tiene que ser mucho menos dulce si estas reduciendo tu ingesta de azúcar.

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Comer postre es uno de los pequeños grandes placeres de la vida y no te vamos a decir que no puedes comerlo. ¡Pide un postre! Solo hay tres reglas que debes recordar:

1. Tamaño de la porción. Muchos postres se han vuelto ridículamente grandes. Los antiguos postres no eran tan monstruosos.

2. Hábitos. He pasado por épocas en las que me comía un tazón de helado todas las noches. No es una buena idea.

Si quieres mantener tu ingesta de azúcar bajo control, te puedes beneficiar mucho si eliminas el hábito de comerte un postre completo con endulzante artificial cada noche. Hay otros rituales para finalizar el día que te pueden ayudar a llenar el hueco, como una taza de té o…

3. Fruta. La fruta es realmente milagrosa. Es dulce, es deliciosa y está llena de nutrientes y fibra. Sí, es posible comer tanta fruta que termines con demasiada azúcar en tu dieta. Sin embargo, pocas personas tienen ese problema. Para la gente que necesita algo dulce todos los días, la fruta es la opción.

¿Necesitas algunos consejos para escoger la mejor fruta?

• Cómela fresca (elige fruta de temporada).
• Experimenta con nuevas frutas.
• Come fruta seca.
• Consigue fruta en frasco o enlatada en el invierno (solo evita que tengan azúcares añadidos).

La belleza de la fruta ayuda a subrayar el punto más importante sobre el azúcar. Es normal incluir algo de azúcar en tu dieta. El problema es todo el azúcar que se ha introducido a la dieta moderna. Es tan ubicua que necesitas tácticas para evadirla. Una vez que decides tu estrategia, comer una cantidad saludable de azúcar no es tan difícil como podría parecer.

Fonte: The New York Times
Por: David Leonhardt, un columnista de opinión ganador del Pulitzer
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