Vem dos EUA o elogio à Medicina Cubana

Cuba tem o “Medicare para todos” que muitos estadounidenses anseiam. “Não é nenhum segredo que a maioria dos problemas de saúde podem ser resolvidos pela atenção primária (prevenção) com a ajuda do médico, do enfermeiro ou do profissional de saúde mais próximo do paciente”.

Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

A pesar de que la mayoría de los cubanos no tiene derechos políticos, que la economía es disfuncional y que hay una política de represión, el sistema de salud de la isla es gratuito y universal. En ese rubro, Cuba tiene algunas enseñanzas que podrían beneficiar al mundo.

Este es un ensayo deRevolución 60, una serie que examina las seis décadas de la Revolución cubana. La sección reunirá a escritores, intelectuales, artistas, protagonistas, disidentes y partidarios de la Revolución para discutir su papel en el desarrollo histórico de América Latina y sus relaciones con Estados Unidos en los últimos sesenta años.

Read in English

LA HABANA — Claudia Fernández, de 29 años, es una contadora que carga en su vientre abultado a su primogénita, que nacerá en abril.

Fernández vive en un apartamento pequeño en una calle con baches y no le alcanza el dinero para comprar un auto. También se las arregla para sobrevivir sin un voto efectivo y sin el derecho a hablar de política con libertad. Sin embargo, la paradoja de Cuba es la siguiente: al parecer,su bebé tiene más probabilidades de sobrevivir de las que tendría si naciera en Estados Unidos.

Cuba es una nación pobre, con un régimen opresor y una economía disfuncional, peroen el ámbito de la atención médica realiza un trabajo asombroso del quepodría aprender Estados Unidos. De acuerdo con estadísticas oficiales (las cuales, como veremos, han suscitado debates), la tasa de mortalidad infantil en Cuba es de solo 4,0 muertes por cada mil nacimientos. En Estados Unidos, es de 5,9.

En otras palabras, según las estadísticas oficiales, un bebé estadounidense tiene casi un 50 por ciento más de probabilidades de morir que uno cubano. De acuerdo con mis cálculos, eso significa que 7500 niños estadounidenses mueren cada año debido a que la tasa de mortalidad infantil de Estados Unidos no es tan buena como la que se reporta en Cuba.

¿Cómo es posible esto? Bueno, el porcentaje podría no ser del todo correcto. Las cifras deben considerarse con una dosis de escepticismo. Sin embargo,no cabe duda de que una de las fortalezas más importantes del sistema cubano es que garantiza el acceso universal. Cuba tiene el “Medicarepara todos” que muchos estadounidenses anhelan.

“El ejemplo que representa Cuba es importante puesto que allá el concepto de ‘atención médica para todos’ ha sido más que una consigna durante décadas”, dijo Paul Farmer, el legendario trotamundos que fundó Partners in Health.“Las familias cubanas no quedan en la ruina financiera a causa de enfermedades o lesiones catastróficas, como sucede tan a menudo en otros lugares de la región”.

En La Habana, acompañé a una doctora local, Lisett Rodríguez, durante la consulta a domicilio que le dio a Fernández. Esa era la vigésima vez que Rodríguez había ido al apartamento de Fernández para revisarla a lo largo de sus seis meses de embarazo; además, Fernández había acudido a catorce citas en el consultorio de la doctora y tuvo consultas aparte con un dentista, un psicólogo y un nutricionista, en relación con su embarazo.

Todo de manera gratuita, al igual que el resto del sistema de atención médica y dental. Cabe destacar que Cuba registra excelentesresultados en la saluda pesar de que el embargo comercial y financiero de Estados Unidos afecta gravemente la economía y restringe el acceso a equipo médico.

,Fernández ha requerido más atención de lo normal porque padece hipotiroidismo, lo cual hace que su embarazo sea de más alto riesgo que el promedio.En el transcurso de un embarazo más común, una mujer cubana quizá vaya a diez consultas médicas y reciba ocho a domicilio.

Puede que 34 consultas, o incluso dieciocho, sean una exageración, pero sin duda son preferibles al cuidado promedio en Texas, por ejemplo, donde una tercera parte de las mujeres embarazadas no reciben una sola revisión prenatal durante su primer trimestre.

En Cuba es mucho menos probable quedarse sin una revisión médica prenatal gracias a un sistema de clínicas de atención primaria conocidas como consultorios. Por lo general, estas clínicas, cuyo personal consta solo de un doctor y un enfermero, están deterioradas y no cuentan con suficiente equipamiento, pero hacen que la atención médica esté al alcance de todos con facilidad: los doctores viven en el piso de arriba y están disponibles fuera de su horario laboral en casos de emergencia.

La doctora Rodríguez, a la derecha, y una enfermera, Zoé Alonso Díaz, atienden a una madre y a su hija recién nacida en su casa en La Habana.Lisette Poole para The New York Times

También son parte del vecindario. Mientras caminaba con la doctora por la calle, los vecinos la detenían y le preguntaban sobre las afecciones que los aquejaban:Rodríguez y su enfermera conocen a las 907 personas que están bajo su cuidado en el consultorio. Esta cercanía y practicidad, y no solo el hecho de que es gratuito, hacen que el sistema médico cubano sea accesible.

“Es útil que la doctora esté tan cerca, porque el traslado sería un problema”, me dijo Fernández.

Las consultas a domicilio también facilitan el cuidado de las personas de la tercera edad y las que tienen alguna discapacidad, la terapia para familias disfuncionales, como aquellas destrozadas por el alcoholismo (un problema común), y eltrabajo de prevención.Por ejemplo, durante las consultas, Rodríguez le aclara dudas a Fernández sobre lactancia y hablan de cómo preparar la casa para que sea un lugar seguro para el bebé.

“No es ningún secreto que la mayoría de los problemas de salud se pueden resolver en el nivel de atención primaria con ayuda del doctor, el enfermero o el profesional de la salud más cercano a ti”, comentó Gail Reed, editora ejecutiva estadounidense de la revista de saludMedicc Review, que se enfoca en el sistema de salud de Cuba. “Por lo tanto, se debe reconocer la red nacional de atención primaria que Cuba ha construido al enviar profesionales de la salud a vecindarios de todo el país”.

En los consultorios, se supone que cada doctor debe atender a todas las personas en su área al menos una vez al año, si no para un examen físico formal, al menos para revisar su presión arterial.

Todo esto es posible gracias a que los doctores abundan en Cuba —tiene tres veces más que Estados Unidos por habitante— y se les paga muy poco. Un doctor recién egresado gana 45 dólares al mes y uno muy experimentado, 80 dólares.

La apertura de Cuba al turismo ha creado algunas tensiones. Un taxista que recibe propinas de extranjeros puede llegar a ganar mucho más que un cirujano destacado. A menos, claro, que el cirujano también trabaje medio tiempo como taxista.

Los críticos dentro y fuera del país han formulado distintas objeciones respecto del sistema cubano. La corrupción y la escasez de suministros y medicamentos son problemas graves y el sistema de salud podría implementar más medidas para mitigar el alcoholismo y el tabaquismo.

Existen tambiénacusacionesde que Cuba manipula sus cifras. El país tiene una tasa excepcionalmente alta de muertes fetales tardías y los escépticos sostienen que cuando un bebé nace en una situación precaria y muere luego de unas pocas horas, esto a veces se clasifica como una muerte fetal para evitar el registro de una muerte infantil.

Roberto Álvarez, un pediatra cubano, me insistió en que esto no sucede y me dio explicaciones de por qué la tasa de muertes fetales es alta. Yo no estoy en posición para juzgar quién está en lo correcto, pero parece poco probable que la manipulación pueda marcar una gran diferencia en las cifras que se reportan.

Por lo general, los extranjeros expresan admiración por el sistema de salud cubano. La Organización Mundial de la Saludlo ha alabadoy Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas, lo describió como “un modelo para muchos países”.

En varios aspectos, los sistemas de salud de Cuba y Estados Unidos son polos opuestos. La atención médica en Cuba tiene carencias, no cuenta con tecnología avanzada y se ofrece de forma gratuita, pero es capaz de asegurar que nadie quede desatendido. La medicina estadounidense cuenta con tecnología de punta, es costosa y logra resultados extraordinarios, pero se tambalea con lo más básico: el porcentaje de niños que se vacunan en Estados Unidos es menor al de Cuba.

La diferencia también es evidente en el tratamiento contra el cáncer. En Cuba, todas las mujeres se examinan con regularidad para detectar cáncer de mama o de útero, así que el sistema es excelente en cuanto a la detección de la enfermedad, pero no se cuenta con las máquinas necesarias para las radioterapias. En cambio, en Estados Unidos muchas mujeres no se examinan con regularidad, por lo que el cáncer a veces se detecta de manera tardía, pero existen opciones de tratamientos avanzados.

A medida que la población de Cuba envejece y aumenta de peso (al igual que en Estados Unidos, el principal problema de nutrición es la cantidad de personas que están por encima de su peso saludable, no por debajo), las enfermedades cardiacas y el cáncer se están convirtiendo en una carga más significativa. Además, la falta de recursos es una limitación importante para tratar estos padecimientos.

Hay una expresión cubana que dice: “Vivimos como pobres, pero morimos como ricos”.

En cierta medida, Cuba invierte bastante en atención médica porque es un negocio lucrativo. Cuba exporta doctores a otros países, lo que se ha convertido en una fuente importante de ingresos (los doctores ganan un sueldo superior en el extranjero, pero gran parte de ese excedente termina en manos del gobierno).

Con sus doctores, Cuba crea un bien público global: me he encontrado con médicos cubanos en países pobres de todo el mundo; además, Cuba también ofrece capacitación para doctores de Haití y otros países. Cientos de médicos cubanos, por ejemplo, arriesgaron su vida al viajar a África occidental durante lacrisis del ébola.

Cuba ha desarrollado su propia industria farmacéutica, en parte para eludir el embargo estadounidense pero también porque crea oportunidades financieras. Actualmente, se están realizando ensayos clínicos en Estados Unidos con un medicamento cubano para el cáncer pulmonar, y unacolaboración similar cubano-estadounidenseestá dando seguimiento a un tratamiento cubano para las úlceras del pie diabético. Me parece que esas colaboraciones representan el camino hacia una cooperación que ambas naciones deberían procurar.

Debemos hacer un llamado para que las mujeres como Fernández tengan derechos políticos significativos en Cuba pero también debemos luchar para que los bebés estadounidenses de familias de bajos ingresos tengan el mismo acceso a la atención médica que tendrá la hija de Fernández.

Por:Nicholas Kristof
Textos correlatos:

“A saúde é um negócio para que poucos se enriqueçam”

É melhor consultar uma médica ou um médico?

Pesquisa com 580.000 pacientes concluiu que há diferença no resultado em função do gênero escolhido para o atendimento.

consu1Agnes Lee

                                  Consultar a una médica puede salvar tu vida

¿El género importa cuando hay que escoger un médico?

El que tu médico sea hombre o mujer podría ser cuestión de vida o muerte, indica un nuevo estudio. Este, que incluyó a más de 580.000 pacientes de cardiología que ingresaron a lo largo de dos décadas a salas de urgencias en Florida, reveló que las tasas de mortalidad tanto de hombres como de mujeres son más bajas cuando el tratante es una médica. Además, es menos probable que las mujeres tratadas por médicos varones sobrevivan.

Investigaciones previas respaldan estos hallazgos. En 2016, un estudio de la Universidad de Harvard de más de 1,5 millones de pacientes de Medicare hospitalizados mostró que cuando estos eran tratados por médicas era menos probable que murieran o tuvieran que ingresar de nuevo al hospital en un periodo de treinta días que los atendidos por doctores. La diferencia en la mortalidad fue leve —de cerca de medio punto porcentual—, pero cuando esto se aplica al total de la población de Medicare, se traduce en 32.000 muertes menos.

Otros estudios también han encontrado diferencias significativas en la forma en que hombres y mujeres ejercen la medicina. Los investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins analizaron varios estudios enfocados en cómo se comunican los médicos. Descubrieron que las médicas de atención primaria simplemente pasaban más tiempo escuchando a sus pacientes que sus colegas de sexo masculino. Sin embargo, escuchar tiene un costo. Las médicas pasaron, en promedio, dos minutos extra o cerca de diez por ciento más de tiempo en consulta, lo que generó retrasos en su agenda y las había demorado una hora o más que a sus colegas varones para cuando terminó el día.

Nieca Goldberg, una cardióloga cuyo libro Women Are Not Small Men ayudó a comenzar un debate nacional sobre las cardiopatías en las mujeres, dijo que la investigación no debe usarse para desprestigiar a los médicos, sino hacer que los pacientes puedan buscar profesionales de la salud que los escuchen.

“Todos los médicos, ya sean hombres o mujeres, realmente se proponen salvar la vida de las personas”, dijo Goldberg, quien es directora médica del Centro Joan H. Tisch para la Salud de la Mujer en NYU Langone. La comunicación es particularmente importante en los pacientes de cardiología porque los síntomas pueden ser muy distintos en hombres y mujeres, dijo. Por ejemplo, el dolor de pecho es menos común en las mujeres que tienen un infarto, pero los doctores a menudo preguntan a los pacientes si tienen dolor en el pecho para descartar el diagnóstico. “Solo quisiera asegurarme de que pasen tiempo con las mujeres para realmente llegar a los detalles de los síntomas de una persona”, comentó.

Goldberg dijo que una nueva paciente le dijo hace poco que buscó una médica porque su médico no se tomaba el tiempo para explicarle las cosas o responder a sus preguntas. “Los pacientes no quieren que los atiendas solo en términos de darles un diagnóstico correcto, sino que también quieren sentirse escuchados, y una parte importante de la atención a la salud es la comunicación”, afirmó.

Los autores del estudio de Florida, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, invitan a tener precaución al interpretar los resultados y hacen notar que solo es posible especular acerca de las razones por las que las pacientes mostraron una supervivencia mayor cuando las trataban médicas. Puede ser que las mujeres se sientan más cómodas hablando con doctoras. O puede ser que las médicas se enfoquen más en los síntomas únicos de las cardiopatías en las mujeres, o que, de hecho, simplemente sean mejores comunicadoras y más rápidas para captar las claves proporcionadas por sus pacientes que los médicos.

“No estoy segura de poder afirmar que las mujeres deberían de evitar consultar médicos ni que la gente debería enfocarse en un tipo único de médico, pues eso solo le da la vuelta al problema”, dijo Brad Greenwood, autor principal del estudio y profesor adjunto de Ciencias de la Información y la Decisión de la Escuela Carlson de Administración de la Universidad de Minnesota. “Definitivamente, los pacientes deben asegurarse de que se les tome en serio y ser firmes defensores de sí mismos”.

Don Barr, profesor de la Escuela de Medicina de Stanford, dijo que a menudo les habla a sus estudiante sobre las investigaciones relacionadas con las diferencias de género en cuanto a la forma en que los profesionales de la salud se comunican. Los médicos, asevera, son tristemente célebres por interrumpir a sus pacientes en un esfuerzo por reencauzar la conversación. En un estudio, las médicas de atención primaria esperaron un promedio de tres minutos antes de interrumpir a un paciente; los médicos de atención primaria, un promedio de 47 segundos.

Barr dijo que una vez llevó a cabo un experimento personal, en el que decidió dejar a su siguiente paciente hablar tanto como lo requiriera sin interrupciones. Resultó que la paciente era una mujer de más de 70 años que había estado renuente a buscar atención médica y solo estaba ahí para tranquilizar a sus amigos y familiares. Habló del clima, de una tos, de no estar segura de qué medicina escoger en la farmacia; su hermana se preocupaba demasiado, le dijo. A pesar de las señales frenéticas de sus enfermeras para indicarle que se estaba pasando del tiempo, Barr no la interrumpió. La mujer habló durante veintidós minutos.

Finalmente, el diagnóstico de cáncer pulmonar de la mujer fue desolador. Barr la consoló y la mujer le sonrió. “He tenido una buena vida. Solo quería que supiera que esta es la mejor consulta con un médico que jamás he tenido. Ha sido el único que me escuchó”.

Barr escribió un ensayo sobre esa experiencia que se publicó en Annals of Internal Medicine, y dice que le dejó una impresión duradera. Aunque no es práctico pasar tanto tiempo con cada uno de los pacientes, lo hizo mucho más considerado a la hora de escuchar.

“Con todos los pacientes a los que he tratado después de eso, he sido más cuidadoso de asegurarme de darles la oportunidad de contarme su historia”, dijo. “Si requería guiar la conversación, trataba de hacerlo de manera más amable. El hecho de que el doctor esté escuchando lo que dices, se preocupe por ti y comprenda aquello por lo que estás pasando hace que lidiar con la enfermedad y sus implicaciones sea más fácil”.

Edna Haber, propietaria retirada de una empresa hipotecaria que vive en Nueva York, dijo que ha tenido maravillosos médicos hombres y mujeres, pero que sus peores experiencias siempre han sido con los primeros. Uno desestimó tanto la historia clínica que le entregó, que le ofreció una copia de su expediente médico para corroborar lo que le decía y nunca regresó.

Hace poco decidió ver a Goldberg para hablar sobre sus palpitaciones cardiacas y mareos. Una serie de exploraciones durante la visita al consultorio mostraron que su corazón estaba en condiciones normales. “Estoy convencida de que si hubiera ido con un médico en lugar de con la médica, solo me habría rodeado con el brazo y me habría dicho: ‘Mire, vaya a casa, relájese, medite, quizá tómese un tranquilizante’, y eso habría sido todo”.

Sin embargo, Goldberg sabía que la paciente estaba lo suficientemente preocupada como para consultar a un médico, así que le sugirió usar un monitor cardiaco durante algunos días. Varios días después, los técnicos que revisaban los datos notaron un patrón que mostró que Haber requería de un marcapasos.

“Me puso atención y me trató como a alguien que dice algo creíble”, dijo Haber. “Desearía que todas las mujeres que conozco pudieran entender lo importante que es tener un médico que les ponga atención, sin importar cuál sea la parte del cuerpo que les revise. Creo que muchas mujeres están recibiendo muy poca atención”.

Fonte: The New York Times
Por: Tara Parker-Pope
Textos correlatos:
Algumas questões que você deveria saber como seu médico pensa
A onipotência, o narcisismo e a perversão na prática médica
Médicos afirmam que profissão prejudica sua vida familiar
A Medicina, provavelmente, não está selecionando as pessoas certas.
…Medicina papa-fina, não é coisa prá menina,…
Escutar o paciente ou receitar drogas?
“A saúde é um negócio para que poucos se enriqueçam”

Onde andará o meu doutor?

Será que já existe vacina contra o tédio?
Ou não terá remédio?
Não me abandone assim de uma vez!
Procure os sinais da minha doença e cultive a minha esperança!

medico

Hoje , acordei sentindo uma dorzinha…
Aquela dor sem explicação e uma palpitação!
Resolvi procurar um doutor…
Fui divagando pelo caminho…
Lembrei daquele médico que me atendia vestido de branco
e que para mim tinha um pouco de pai, de amigo e de anjo…
Meu doutor, que curava a minha dor!
Não apenas a do meu corpo, mas a da minha alma…
Que me transmitia paz e calma!

Chegando à recepção do consultório,
fui atendida com uma pergunta!
“Qual o seu plano?” meu plano…
Ahhh! meu plano é viver mais e feliz!
É dar sorrisos, aquecer os que sentem frio e preencher
esse vazio que sinto agora!
Mas, a resposta teria que ser outra!
“meu plano de saúde”…

Apresentei o documento do dito cujo,
já meio suado tanto quanto o meu bolso… E aguardei.
Quando fui chamada, corri apressada…
Ia ser atendida pelo doutor,
ele que cura qualquer tipo de dor!
Entrei e o olhei… Me surpreendi…
Rosto trancado, triste e cansado.
“Será que ele estava adoentado?
É, quem sabe, talvez gripado!”
Não tinha um semblante alegre, provavelmente devido a febre…
Dei um sorriso meio de lado e um bom dia!
Olhei o ambiente bem decorado.
Sobre a mesa à sua frente um computador
e no seu semblante a sua dor…
O que fizeram com o doutor?

Quando ouvi a sua voz de repente:
“O que a senhora sente?”
Como eu gostaria de saber o que ele estava sentindo…
Parecia mais doente do que eu a paciente…
” Eu? Ah! Sinto uma dorzinha na barriga e uma palpitação”
e esperei a sua reação.
Vai me examinar, escutar a minha voz
e auscultar o meu coração.
Para a minha surpresa apenas me entregou uma requisição e disse:
– “Peça autorização desses exames para conseguir a realização…”
Quando li quase morri…

“Tomografia computadorizada”,
“Ressonância magnética”
e “Cintilografia”!

Ai meu Deus! Que agonia!!!
Eu só conhecia uma tal de “abreugrafia”…
Só sabia o que era “ressonar” (dormir),
de “magnético” eu conhecia um olhar…
e “cintilar” só o das estrelas!
Estaria eu a beira da morte? De ir para o céu?
Iria morrer assim ao léu?
Naquele instante timidamente pensei em falar:
“Não terá o senhor uma amosta grátis de calor
humano para aquecer esse meu frio?
O que fazer com essa sensação de vazio? Me observe doutor!
O tal “Pai da Medicina”, o grego Hipócrates acreditava que,
“A ARTE DA MEDICINA ESTÁ EM OBSERVAR”.
Olhe pra mim…
É bem verdade que o juramento dele está ultrapassado!
Médico não é sacerdote…
Tem família e todos os problemas inerentes ao ser humano…
Mas, por favor me olhe! Ouça a minha história!
Preciso que o senhor me escute e ausculte!
Me examine!

Estou sentindo falta de dizer até “aquele 33”!
Não me abandone assim de uma vez!
Procure os sinais da minha doença e cultive a minha esperança!
Alimente a minha mente e o meu coração…
Me dê ao menos uma explicação!
O senhor não se informou se eu ando descalça… Ando sim!
Gosto de pisar na areia e seguir em frente
deixando as minhas pegadas pelas estradas da vida,
estarei errada?
Ou estarei com o verme do amarelão?
Existirá umas gotinhas de solução?

Será que já existe vacina contra o tédio?
Ou não terá remédio?
Que falta o senhor me faz, meu antigo doutor!
Cadê o Scott, aquele da emulsão?
Que tinha um gosto horrível
mas me deixava forte que nem um “Sansão”!
E o elixir? Paregórico e categórico!
E o chazinho de cidreira,
que me deixava a sorrir sem tonteiras?
Será que pensei asneiras?
Ahhh! Meu querido e adoentado doutor!
Sinto saudade…
Dos seus ouvidos para me escutar.
Das suas mãos para me examinar…
Do seu olhar compreensivo e amigo…
Do seu pensar..
Do seu sorriso que aliviava a minha dor…
Que me dava forças para lutar contra a doença…
E que estimulava a minha saúde e a minha crença…
Sairei daqui para um ataúde?
Preciso viver e ter saúde!
Por favor me ajude!

Ohhh! Meu Deus, cuide do meu médico e de mim,
caso contrário chegaremos ao fim…
Porque da consulta só restou
uma requisição digitada em um computador
e o olhar vago e cansado do doutor!
Precisamos urgente dos nossos médicos amigos…
A medicina agoniza…
Ouço até os seus gemidos…

Por favor! Tragam de volta o meu doutor!
Estamos todos doentes e sentindo dor! E Peço!!!
PARA O SER HUMANO UMA RECEITA DE “CALOR”
E PARA O EXERCÍCIO DA MEDICINA
UMA PRESCRIÇÃO DE “AMOR”!
ONDE ANDARÁ MEU DOUTOR?

Fonte: Pausadamente
Por: Tatiana Bruscky, médica pernambucana
Textos correlatos:
Ensinando, na escola, bondade e empatia, reduziríamos conflitos interpessoais?
A onipotência, o narcisismo e a perversão na prática médica
O Transtorno de Personalidade Narcisista e a geração “floco de neve”
A onipotência, o narcisismo e a perversão na prática médica
A Medicina, provavelmente, não está selecionando as pessoas certas.
Médicos e hospitais corruptos. É possível prevenir?