Os cientistas do Vale do Silício não querem que seus filhos usem os dispositivos que eles fabricam

“Estou convencida que o diabo vive nos celulares que estão arruinando a mente dos nossos jovens”

Los tecnólogos de Silicon Valley no quieren que sus hijos usen los dispositivos que ellos fabrican

La gente que está más cerca de una situación es a menudo quien más preocupada está al respecto. Los tecnólogos saben en verdad cómo funcionan los móviles y han decidido queno quieren que sus hijosse acerquen a ellos.

Una preocupación que se ha ido acumulando poco a poco está convirtiéndose en un consenso que abarca toda una región: las pantallaspueden ser malaspara los niños, sus beneficios como herramienta de aprendizaje se han exagerado y los riesgos de adicción y obstaculización del desarrollo son altos. El debate en ese sector ahora se enfoca en cuál es el nivel de exposición adecuado.

“El que no pasen nada de tiempo frente a una pantalla es casi más fácil que si las usan solo un poco”, dijo Kristin Stecher, una investigadora de informática social quien está casada con un ingeniero de Facebook. “Si mis hijos tienen tiempo de pantalla, solo quieren más y más”.

Stecher, de 37 años, y su esposo, Rushabh Doshi, de 39 años, hicieron una investigación sobre el tiempo de uso de las pantallas y llegaron a una conclusión sencilla: querían que fuera casi nulo en su hogar. Sus hijas, de 5 y 3 años, no tienen permitido verlas en la casa y solo pueden usarlas durante un viaje largo en auto o en avión.

Hace poco, la familia suavizó este enfoque. Ahora, todos los viernes por la noche, ven una película.

Stecher, quien está embarazada, cree que se acerca un problema en el futuro cercano: a Doshi le encantan los videojuegos y cree que pueden ser un medio educativo, pero ella no.

De manera similar, algunas de las personas que crearon programas para ver video ahora están horrorizadas por la cantidad de lugares en donde es posible reproducir videos.

Cuando le preguntamos sobre cómo limita el tiempo en pantalla para los niños, Hunter Walk, quien durante años fue director de productos en Google y supervisó los proyectos de YouTube, envió una foto de una bacinica que tiene un iPad incluido: “Este tiene la etiqueta: ‘Productos que no compramos’”.

Athena Chavarria, quien trabajó como asistente ejecutiva en Facebook y ahora está en la rama filantrópica (la iniciativa Chan Zuckerberg), fue tajante:“Estoy convencida de que el diablo vive en nuestros celulares y está arruinando la mente de nuestros jóvenes”.

Chavarria no dejó que sus hijos tuvieran un teléfono celular sino hasta el bachillerato y aún tienen prohibido usar sus celulares cuando están de pasajeros en el auto y limita su utilización en casa.

“Otros padres me preguntan cosas como: ‘¿No te preocupa no saber dónde están tus hijos cuando no puedes encontrarlos?’”, comentó Chavarria. “Yo les respondo: ‘No, no necesito saber dónde están mis hijos cada momento del día’”.

Para los líderes en tecnología, esta es la hora de la verdad sobre su trabajo: ver cómo las herramientas que construyeron causan un impacto en sus hijos.

Uno de ellos es Chris Anderson, el exeditor de la revista especializada Wired y ahora director ejecutivo de una empresa de robótica y drones, así como fundador de GeekDad.com, sitio web sobre crianza para una comunidad de amantes de la tecnología.

“En la escala entre los dulces y la cocaína en crack, se parecen más a la droga”, dijo Anderson sobre las pantallas. Agregó que los tecnólogos que crearon estos productos y los escritores que observaron la revolución tecnológica fueron ingenuos.

“Creímos que podríamos controlarlo”, dijo Anderson. “Controlarlo está más allá de nuestro poder. Estas tecnologías van directamente a los centros de placer del cerebro en desarrollo. Entender la situación está más allá de nuestra capacidad”.

La agenda familiar de Google Wifi de los Anderson, con horarios para irse a dormir y cronómetros para el tiempo que deben pasar los hijos sin ver pantallas cuando son castigados. 

Tiene cinco hijos y doce reglas tecnológicas. Incluyen: no usar celulares hasta el verano antes del bachillerato, no usar pantallas en las habitaciones, atenerse a bloqueos de cierto contenido en la red compartida en el hogar, no usar redes sociales hasta los 13 años, no tener iPads y que sus celulares tengan activado Google Wifi para controlar los horarios que pueden pasar frente a la pantalla. Si alguno de ellos se porta mal, su castigo es no tener acceso a internet durante veinticuatro horas.

“No supe qué les estábamos haciendo a sus cerebros, sino hasta que comencé a observarlos síntomas y las consecuencias”, dijo Anderson.

“Hemos cometido todos los errores imaginables, y creo que por lo menos con uno de nuestros hijos nos equivocamos mucho”, agregó. “Vimos cómo comenzaba a hacerseadictoy hubo algunos años perdidos que nos hacen sentir mal”.

La idea de que los padres de Silicon Valley están preocupados por la tecnología no es nada nuevo. Los padrinos de la tecnología expresaron estas preocupaciones hace años y los que más se han inquietado son los que están en la cima de la industria.

Tim Cook, el director ejecutivo de Apple,ha dichoque no dejaría que su sobrino se uniera a las redes sociales. Bill Gates lesprohibiólos celulares a sus hijos hasta que fueran adolescentes. Steve Jobs no dejabaque sus hijosse acercaran a los iPads.

Sin embargo, durante el último año, varias personas de alto perfil en Silicon Valley han sonado la alarma en términos cada vez más fatídicos respecto a lo que estos dispositivos le hacen al cerebro humano. De pronto, parece casi una obsesión en contra: en la zona, el centro neurálgico de desarrollo tecnológico, cada vez más hogares implementan reglas de cero tecnología dentro de la casa. A las niñeras les están pidiendo que firmen contratos para comprometerse a no dejar a los menores usar celulares… y tampoco usarlos ellas.

Los que han expuesto a sus hijos a las pantallasintentan prevenirque se vuelva una adicción al explicarles cómo funciona la tecnología.

John Lilly, un capitalista de riesgo que vive en Silicon Valley y fue director ejecutivo de Mozilla, dijo que intenta ayudar a que su hijo de 13 años entienda que quienes crearon la tecnología lo están manipulando.

“Intento concientizar a mi hijo sobre que alguien escribió código para hacerlo sentir así. Trato de ayudarlo a comprender cómo están hechas las cosas, los valores que se les están adjudicando y lo que la gente está haciendo para producir ese efecto”, dijo Lilly. “Y él me dice: ‘Solo quiero gastar veinte dólares para tener otra ropa en Fortnite’”.

También están aquellos tecnólogos que no están de acuerdo con el argumento de que las pantallas son peligrosas. Jason Toff, de 32 años, quien dirigió la plataforma de video Vine y ahora trabaja para YouTube, deja que su hijo de 3 años juegue con un iPad; argumenta que de manera inherente no es mejor ni peor que un libro. Esta opinión no es nada popular entre sus compañeros del sector tecnológico, tanto es así que siente que ahora hay “un estigma”.

“Ayer me preguntaron: ‘¿No te preocupa que todos los grandes ejecutivos estén limitando el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas?’”, dijo Toff. “Respondí: ‘Quizá deba preocuparme, pero supongo que siempre me he mostrado escéptico respecto a las normas’. La gente simplemente le teme a lo desconocido”.

Dijo que piensa en su propia infancia, cuando creció viendo muchos programas de televisión. “Al final me fue bien”, indicó.

Otros padres de Silicon Valley dicen que hay maneras para que sea menos tóxico dejar que los niños pasen un tiempo limitado frente a las pantallas.

Renee DiResta, un investigador de seguridad en el consejo del Center for Humane Tech, no permite el tiempo pasivo frente a las pantallas, pero sí un breve periodo de juegos desafiantes.

Quiere que sus hijos de 2 y 4 años aprendan cómo programar desde pequeños, así que fomenta la conciencia que tienen de sus dispositivos. Sin embargo, distingue entre estos tipos de uso de pantalla. Jugar un juego de construcción está permitido, pero ver un video de YouTube no, a menos que sea en familia.

Frank Barbieri, un ejecutivo que vive en San Francisco y trabaja en la empresa emergente YuMe, que distribuye publicidad de marca en video digital, limita el tiempo que su hija de 5 años pasa frente a las pantallas y solo deja que escuche contenido en italiano.

Había leído estudios sobre los beneficios de aprender una segunda lengua desde una edad temprana para la mente en desarrollo, así que su hija ve películas y programas de televisión en italiano.

“Honestamente, para decidir cuál idioma, mi esposa y yo nos preguntamos: ‘¿Qué lugar nos gustaría visitar?’”, dijo Barbieri.

Fonte:The New York Times
Por:Nellie Bowles
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“Lo que pasó fue equivalente a un chantaje, con EE. UU. tomando al mundo de rehén y tratando de revertir casi cuarenta años de consenso sobre la mejor manera de proteger la salud de los bebés y los niños pequeños”

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Una madre en Brooklyn que no puede lactar, alimenta a su bebé con leche materna donada. Las ventas de la industria de la fórmula instantánea se redujeron en los países ricos en los últimos años. CreditJames Estrin/The New York Times

Estados Unidos intentó frenar la promoción de la lactancia materna para favorecer a empresas

Se esperaba que los cientos de delegados gubernamentales reunidos esta primavera en Ginebra para la Asamblea Mundial de la Salud, afiliada a las Naciones Unidas, aprobaran de manera rápida y fácil una resolución para promover la lactancia materna.

Con base en décadas de investigaciones, la resolución dicta que la leche materna es la más sana para los niños y que los países deben esforzarse por limitar la publicidad inexacta o confusa sobre los sustitutos de la leche materna.

Pero entonces la delegación de Estados Unidos, siguiendo los intereses de los fabricantes de fórmula para lactantes, dieron un giro a las deliberaciones.

Los funcionarios estadounidenses buscaron debilitar la resolución al eliminar una frase que llamaba a los gobiernos a “proteger, promover y apoyar la lactancia materna”, así como otra parte que instaba a los encargados de las políticas a restringir la promoción de productos alimenticios que según muchos expertos pueden tener efectos nocivos en los niños pequeños.
Cuando eso falló, comenzaron a recurrir a amenazas, de acuerdo con algunos diplomáticos y funcionarios de gobierno que participaron en las discusiones. Ecuador, que tenía planeado introducir la medida, fue el primer país en encontrarse de pronto en la mira.

Los estadounidenses fueron directos: si Ecuador se negaba a olvidarse de la resolución, Washington desataría medidas comerciales punitivas y retiraría la crucial ayuda militar. El gobierno ecuatoriano cedió de inmediato.

La confrontación respecto de este asunto fue relatada por más de una decena de participantes de distintas naciones, muchos de los cuales solicitaron permanecer en anonimato por temor a represalias por parte de Estados Unidos.

Los activistas sanitarios se movilizaron para encontrar otro patrocinador de la resolución, pero al menos doce países, todos ellos naciones pobres de África y Latinoamérica, se deslindaron, al argumentar el temor a represalias, de acuerdo con funcionarios uruguayos, mexicanos y estadounidenses.

“Estábamos asombrados, horrorizados y también tristes”, dijo Patti Rundall, directora de políticas del grupo activista británico Baby Milk Action, quien ha asistido a reuniones de la asamblea, el órgano de la Organización Mundial de la Salud encargado de tomar las decisiones, desde finales de la década de los ochenta.

“Lo que pasó fue equivalente a un chantaje, con EE. UU. tomando al mundo de rehén y tratando de revertir casi cuarenta años de consenso sobre la mejor manera de proteger la salud de los bebés y los niños pequeños”, dijo.

A la postre, los esfuerzos de los estadounidenses no tuvieron éxito. Fueron los rusos quienes dieron el paso de presentar la medida, y los estadounidenses no los amenazaron.

El Departamento de Estado se negó a responder a nuestras preguntas, al indicar que no podía comentar sobre conversaciones diplomáticas privadas. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, la agencia principal en el esfuerzo por modificar la resolución, explicó la decisión de oponerse a la redacción de la resolución, pero dijo que no había estado implicado en las amenazas a Ecuador.

“La redacción original de la resolución ponía obstáculos innecesarios a las madres que buscan proporcionar una buena nutrición a sus hijos”, asentó un vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos en un correo electrónico. “Nosotros reconocemos que no todas las mujeres pueden amamantar, por distintos motivos. Estas mujeres deben poder escoger y tener acceso a alternativas para la salud de sus bebés, y no ser estigmatizadas por las maneras en que pueden hacerlo”. El hombre pidió que se conservara su anonimato para hablar con mayor libertad.

Aunque los cabilderos de la industria de alimentos para bebés asistieron a las reuniones en Ginebra, los activistas sanitarios dijeron que no vieron evidencias directas de que desempeñaran algún papel en las tácticas intimidatorias de Washington. Esa industria de 70.000 millones de dólares, dominada por un puñado de empresas estadounidenses y europeas, ha visto una reducción de sus ventas en los países ricos en los últimos años, conforme más mujeres adoptan la lactancia materna. En general, se espera que las ventas globales aumenten un cuatro por ciento en 2018, de acuerdo con Euromonitor, y que la mayor parte de ese crecimiento tenga lugar en países en vías de desarrollo.

La intensidad de la oposición del gobierno de Estados Unidos a la resolución sobre lactancia materna asombró a los funcionarios de salud pública y a los diplomáticos extranjeros, quienes la describieron como marcadamente contrastante con la postura del gobierno de Obama, que apoyaba de manera importante la política que la OMS ha sostenido desde hace tiempo de alentar la lactancia materna.

Durante las deliberaciones, algunos delegados estadounidenses incluso sugirieron que su país podría recortar sus contribuciones a la OMS, según mencionaron varios negociadores. Washington es el más grande contribuyente individual a ese organismo: proporcionó 845 millones de dólares, o aproximadamente el 15 por ciento de su presupuesto, el año pasado.

Ilona Kickbusch, directora del Centro Mundial de Salud del Instituto de Estudios de Posgrado Internacionales y de Desarrollo en Ginebra, dijo que hay un miedo en aumento de que el gobierno de Trump pueda causar un daño duradero a instituciones internacionales de salud como la OMS, que han sido vitales para contener epidemias como la del ébola y la creciente cantidad de muertes debidas a diabetes y enfermedades cardiovasculares en el mundo en desarrollo.

“Está poniendo a todos muy nerviosos, porque si no puedes establecer acuerdos multilaterales sobre la salud, ¿en qué tipo de asuntos multilaterales sí podrías hacerlo?”, preguntó Kickbusch.

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La inauguración de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo. Después de que los funcionarios estadounidenses presionaron a Ecuador, Rusia presentó una resolución para apoyar la lactancia materna. Peter Klaunzer/EPA, vía Shutterstock

Un delegado ruso dijo que la decisión de presentar la resolución sobre la lactancia materna era un asunto de principios.

“No estamos tratando de ser héroes, pero sentimos que está mal que un país grande trate de presionar a algunos países muy pequeños, en especial en un asunto que es muy importante para el resto del mundo”, mencionó el delegado, quien pidió no ser identificado pues no tenía autorización para hablar con los medios.

Dijo que Estados Unidos no presionó directamente a Moscú para retractarse de la medida. No obstante, la delegación estadounidense buscó desgastar a los otros participantes mediante maniobras de procedimientos en una serie de reuniones que se extendieron por dos días, un periodo inesperadamente largo.

A la larga, Estados Unidos no tuvo gran éxito. La resolución final conservó la mayor parte de la redacción original, aunque los negociadores estadounidenses sí lograron eliminar las palabras que hacían un llamado a la OMS para proporcionar asistencia técnica a los Estados miembros que busquen detener “la promoción inadecuada de alimentos para bebés y niños pequeños”.

Estados Unidos también insistió en que las palabras “basadas en evidencia” acompañen las referencias a las iniciativas de tiempo atrás que promueven la lactancia materna, algo que los críticos describieron como un ardid que podría usarse para socavar los programas que brindan apoyo y consejos de alimentación a los padres.

Elisabeth Sterken, directora de la Infant Feeding Action Coalition en Canadá, dijo que cuatro décadas de investigaciones han establecido la importancia de la leche materna, pues proporciona nutrientes esenciales, hormonas y anticuerpos que protegen a los recién nacidos de enfermedades infecciosas.

Un estudio publicado en 2016 en The Lancet reveló que la lactancia materna universal podría prevenir 800.000 muertes infantiles al año en todo el mundo y generar un ahorro de 300.000 millones de dólares por reducción de costos de atención a la salud y mejores desenlaces económicos para quienes son alimentados con leche materna.

Los científicos se muestran reacios a llevar a cabo estudios con el método doble ciego en los que se daría a un grupo leche materna y a otro, sustitutos de esta. “Este tipo de investigación ‘basada en evidencias’ sería ética y moralmente inaceptable”, dijo Sterken.

Abbott Laboratories, la empresa con sede en Chicago que es uno de los principales actores en el mercado de 70.000 millones de dólares de los alimentos para bebés, se negó a hacer comentarios.

Fonte: The New York Times
Por: Andrew Jacobs e Wesley Tomaselli
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O fascismo, o nazismo e as discriminações

Nos EUA um negro era linchado pelo boato de flertar com uma branca. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas.

Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: SOCIETY)
Nazi uniforms and a Swastika flag that were confiscated by the Berlin police during raids against German neo-Nazis are presented to the public during an open day at a police barracks in Berlin, September 7, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY – Tags: SOCIETY)

Uniformes nazistas confiscados pela polícia de Berlim

 Filósofo explica retorno de políticas fascistas nos Estados Unidos

Jason Stanley, professor na Universidade de Yale e autor de ‘How Fascism Works’, mostra como identificar o fascismo atual.

A reportagem é de Lúcia Guimarães, publicada por O Estado de S. Paulo, 30-06-2018.

Uma nova pesquisa revelou que 8 em 10 americanos temem pela democracia no país e dois terços acreditam que o sistema democrático está enfraquecido. A pesquisa foi encomendada por um grupo bipartidário, o Democracy Project, que envolve o ex-presidente George W. Bush e o ex-vice presidente Joe Biden. A mais longa campanha presidencial da história dos Estados Unidos, que começou em 2015, reintroduziu no discurso político americano palavras que muitos acreditavam pertencer ao passado. Especialmente duas palavras carregadas de temor histórico, fascismo e nazismo.

Mas o triste retorno não se deveu apenas à vitimização desonesta de tragédias históricas, como usar as palavras para xingar qualquer pessoa não identificada com a esquerda.

Simpatizantes do fascismo e do nazismo não foram erradicados nos EUA. A diferença, na eleição de 2016, é que eles deram apoio aberto a um candidato e passaram a ter mais visibilidade em comícios e na mídia digital de direita, inclusive no site do então futuro alto assessor presidencial Steve Bannon. E o candidato republicano não se indignava com o apoio. Republicanos moderados e democratas liberais tentaram ver neste súbito protagonismo de extremistas antes marginalizados uma anomalia passageira. Afinal, como disse o ex-diretor do FBI James Comey, a sem precedentes interferência russa na eleição a favor do ex-apresentador de O Aprendiz podia ser investigada sem alarde porque nem ele, nem boa parte dos observadores políticos imaginavam que Hillary Clinton não seria eleita.

Mas, mesmo antes de começar a campanha presidencial, a semente do renovado namoro com o fascismo foi plantada pelo birtherismo, teoria conspiratória segundo a qual o primeiro presidente negro do país não teria nascido no Havaí e sim no Quênia. Em março de 2011, Donald Trump disse à rede ABC que estava pensando em se candidatar e, sim, era preciso duvidar que Obama era cidadão americano, uma acusação que manteve acesa até, sem a menor sinceridade, renunciar a ela dois meses antes de ser eleito.

O birtherismo chamou atenção do filósofo e professor da Universidade de Yale Jason Stanley, um filho de refugiados da 2.ª Guerra e neto de Ilse Stanley, a atriz judia alemã que salvou centenas de judeus posando como oficial nazista em campos de concentração e narrou suas memórias em The Unforgotten, publicado em 1957. Jason Stanley lançou, no final de 2016, o elogiado How Propaganda Works (Como Funciona a Propaganda), um livro sobre a fragilidade das democracias sob a difusão de propaganda.

Em setembro, sai nos Estados Unidos How Fascism Works: The Politics of Us and Them (Como Funciona o Fascismo: A Política de Nós e Eles), a nova obra do filósofo. O livro oferece contexto e referências históricas, mas não é uma história do fascismo, é um guia de identificação de políticas fascistas no mundo contemporâneo. Numa entrevista exclusiva ao Aliás, Jason Stanley refletiu sobre o peso da palavra fascismo. Ela teria perdido o impacto? “Não”, responde resoluto. “Era a palavra apropriada em 2016. É possível ser fascista, como já aconteceu na Inglaterra, na década de 1930, e não se engajar em crimes.” O autor lembra que a origem italiana da palavra (fascio, feixe, ajuntamento) faz com que seja evitada por nacionalistas brancos, os neofascistas americanos.

Apesar do mea culpa coletivo pela complacência com o autoritarismo anunciado na campanha, o professor Stanley cobra mais sobriedade dos jornalistas. “Veja a semana que passou, quanto tempo foi dedicado à jaqueta da primeira dama, que dizia ‘Eu não me importo e você?’ Alguém notou o plano de cortar o programa de nutrição que atende a 12% da população? Os jornalistas aderiram a esta política simbólica preferida dos dependentes químicos da indignação,” denuncia.

Stanley cita Hungria, Polônia, Turquia e Rússia como exemplos de países onde políticas fascistas têm sucesso pela via eleitoral. Assim como no slogan da campanha americana de 2016, Faça a América Grande de Novo, que romantiza o país dos anos 1950, um recurso crucial da política fascista é promover a volta ao passado que não aconteceu. “É o passado mítico, glorioso”, explica. “Daí vem o outro ingrediente importante do fascismo que é a oposição à ciência e a uma educação pública liberal. A ciência e a educação ampla desmentem o passado fictício. A escola pública é inimiga, coloca pessoas de grupos e classes diferentes em contato e, se você interage com o outro, tem menos chances de considerá-lo uma ameaça.”

Como explicar a devoção cultista do eleitor do atual presidente diante de políticas como as que cortam acesso a assistência médica, benefícios e a guerra comercial que deve provocar alta de preços e desemprego? Afinal, dizia o clichê, na Itália de Benito Mussolini, ao menos os trens estavam sempre no horário. A devoção, afirma Jason Stanley, é racial, ilustrada, segundo ele, por 53% de mulheres brancas que votaram no presidente e mais de 90% de mulheres negras que votaram em Hillary Clinton. Mas, se o patriarcado é um dos elementos do fascismo, como ele explica tanto apoio feminino a Trump? De novo, raça, ele afirma. O patriarca protege o grupo interno da ameaça externa.

No epílogo de How Fascism Works, Stanley responde à possível crítica de que exagera o retrocesso democrático em curso. O problema da normalização é real, ele argumenta, e cita um estudo recente de dois acadêmicos de Yale sobre o “julgamento da normalidade.” Nossa percepção do que é normal depende, além de nossos princípios, do que consideramos estatisticamente normal. “Quando a crueldade se torna mais frequente,” ele diz, como no caso das crianças tomadas dos pais na fronteira, “ela se torna mais aceitável. É um caminho para transformar uma política fascista numa realidade fascista.”

Pergunto ao professor Stanley, que tem alunos entre 18 e 21 anos e dá um curso chamado Propaganda, Ideologia e Democracia, se está otimista com a consciência democrática de seus estudantes. “Não”, dispara. “Há dois anos, minhas turmas estavam perturbadas com a direção da nossa política. Os calouros que entraram este ano não conheceram outro presidente. Não têm memória, parecem achar isso tudo normal.”
Jason Stanley indica como reconhecer um fascista em dez etapas:

Fetiche do passado

A gênese do fascismo está no passado mítico, quando havia pureza étnica, religiosa ou cultural. A mitologia é intencional, para provocar nostalgia pelo que não aconteceu.

Propaganda

Criar um problema, como uma crise de imigração fictícia e unificar um grupo em torno do combate à invasão de estrangeiros.
Anti-intelectualismo. Para erodir o discurso público bem informado, é preciso minar a ciência, a educação liberal, o conhecimento especializado.

Irrealidade

Uma vez que o anti-intelectualismo é bem sucedido, o debate racional é substituído por medo e raiva, o estímulo de um sentimento de perda para o qual é preciso encontrar culpados.

Hierarquia

A natureza impõe hierarquias de domínio que são incompatíveis com a aspiração de igualdade diante da lei que vinha se expandindo sob a democracia liberal.

Vitimização

Aumento de representação de minorias provoca um sentimento de vítima entre maiorias pressionadas a compartilhar poder. O coração do fascismo é lealdade à tribo – étnica, religiosa, cultural.

Lei e ordem

Esse slogan mascara a licença para violar a lei e a ordem. Impunidade de assassinatos policiais, abusos carcerários são vistos como necessários para proteger a sociedade virtuosa.

Ansiedade sexual

Se o demagogo é o pai da nação, qualquer ataque ao patriarcado e à família tradicional é uma ameaça. É preciso sexualizar o outro com fantasias de agressão e “desvio” sexual. Hitler dizia que os judeus conspiravam para usar soldados negros para estuprar as puras mulheres arianas. Linchamentos de negros no sul dos EUA ocorriam pelo simples boato de que um negro teria tentado flertar com uma mulher branca.

Nós e os outros

É preciso desumanizar segmentos da população, o “outro” como imigrantes latinos, muçulmanos, o que ajuda a justificar o tratamento destes grupos.

Fonte: Instituto Humanitas Unisinos
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Cancelada pesquisa sobre o uso de alcool patrocinada pela indústria de bebidas

Estados Unidos cancelou o financiamento do maior estudo sobre consumo de álcool jamais realizado.

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   Uma história de conflito de interesses

O NIH ( National Institutes of Health), que reúne institutos nacionais de saúde e é vinculado ao governo dos Estados Unidos, anunciou na sexta sua decisão de cancelar o financiamento do maior estudo sobre consumo de álcool jamais realizado. É que a pesquisa estava sendo considerada suspeita mesmo antes de começar pra valer. A fundação do NIH recorreu à indústria de bebidas para financiá-la.

A ideia era acompanhar pessoas que bebem uma vez por dia com as abstinentes para descobrir se afirmações como “uma taça de vinho no jantar faz bem” são verdadeiras ou não. Pela primeira vez, isso seria feito em grande escala: a ideia era testar sete mil pessoas escolhidas aleatoriamente em quatro continentes do planeta. E com elas consumindo as bebidas de sua escolha por seis anos seguidos (estudos anteriores, bem menores, encontraram dificuldades no engajamento do público por obrigarem as pessoas a beber o que não queriam, tipo compostos alcóolicos preparados pelos cientistas). Cinco empresas, entre elas as multinacionais InBev* e Heineken, toparam doar as bebidas, poupando ao estudo um custo de US$ 67 milhões. Com isso, se tornaram as maiores financiadoras da pesquisa que custava US$ 100 milhões.

Mas a participação das empresas nem sempre foi informada pelo instituto que coordena o estudo, o NIAAA (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism), aos seus parceiros ao redor do mundo. E o pesquisador-chefe e professor de Harvard Kenneth Mukamal negou para repórteres da Wired e do New York Times ano passado que soubesse desse financiamento – mas eis que um pesquisador da África do Sul tornou pública uma troca de e-mails com Mukamal de dois anos atrás em que justifica sua recusa em participar do estudo por conta do conflito de interesses. Outras trocas de e-mail vazaram, mostrando que Mukamal chegou a discutir a metodologia da pesquisa com a InBev e a Diageo**.

Por fim, um vídeo mostrou diretores do NIH fazendo propaganda para um projeto da InBev durante uma reunião da empresa. A repercussão de tudo isso foi enorme na comunidade científica. E isso fez com que o NIH abrisse a investigação que levou à decisão de cancelar o estudo. Mas a instituição vai levar muito tempo para recuperar sua imagem, dizem pesquisadores.

*A Anheuser-Busch InBev é uma empresa multinacional belgo-brasileira de bebidas e cervejas formada em 2004 pela fusão da belga Interbrew e da brasileira Ambev.

**Diageo plc é do Reino Unido, a maior fabricante de bebidas destiladas do mundo.

 

Fonte: Outra Saúde
Por: Raquel Torres Gurgel
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Criança na família? Cuidado com a publicidade televisiva

A televisão influencia sobre o ganho de peso e as doenças crônicas por criar a ideia de que o que está sendo publicizado é bom quando não é.
Há também correlação entre exposição a publicidade e consumo imediato de refrigerantes.

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Apesar de haver uma tonelada de evidências científicas, os Estados vacilam na ação e as empresas avançam em novas estratégias

Um guia sobre a necessidade de criar regras para a publicidade infantil

O mundo vive uma situação contraditória. Nunca houve tantas evidências científicas sobre a necessidade de criar regras para a publicidade infantil. E, no entanto, nunca houve estratégias tão bem-sucedidas e onipresentes de comunicação mercadológica voltada às crianças.

Nos últimos meses conversamos com pesquisadores e lemos uma tonelada de artigos científicos – ficamos surpresos, na verdade, com a quantidade e a antiguidade de estudos existentes. Apresentamos a seguir uma pequena amostra, um roteiro possível entre tantos para entender melhor o assunto.

Decidimos ficar apenas com as evidências mais recentes, as que lidam com um mundo em rápida transformação. Mas com liberdade de iniciar por um livro menos novo. Nascidos para comprar, de Juliet Schor, professora de Sociologia na Universidade de Boston, é deliciosamente desatualizado. Lançado no Brasil em 2009, o trabalho analisa o boom de estratégias de marketing voltadas aos menores.

O advento de tantas outras formas no mundo digital faz Nascidos para comprar perder atualidade em termos de táticas e cifras, mas ganhar em termos de sentido: é o estudo sobre a gênese da exposição incessante a marcas e produtos.

Arcabouço legal

No Brasil, a Constituição admite um papel compartilhado entre família, sociedade e Estado na “absoluta prioridade” da proteção dos direitos da criança, colocando-a a salvo de “toda forma de negligência, discriminação, exploração, violência, crueldade e opressão”. O Código de Defesa do Consumidor veda qualquer publicidade abusiva.

E está bem assentada a ideia de que as crianças até por volta de 12 anos não têm total compreensão sobre os objetivos da publicidade e do marketing – embora os mais crescidos tenham uma capacidade de entendimento diferente dos menores. Um dos estudos para entender melhor essa correlação é o parecer escrito por Yves de La Talle, do Instituto de Psicologia da USP, para o Conselho Federal de Psicologia.

Apesar disso, as empresas continuam direcionando publicidade às crianças, e ganharam na internet todo um novo terreno para explorar táticas mais eficazes.

A discussão não vem de hoje. É de 2001 o Projeto de Lei 5.921, que veda a publicidade voltada a crianças. O autor, Luiz Carlos Hauly (PSDB/PR), afirma nunca ter visto lobby tão forte no Congresso. E o texto segue parado.

A situação do Brasil poderia ser diferente com a Resolução 24, editada em 2010 pela Anvisa. O texto legal previa restrições à publicidade de alimentos com excesso de açúcar, sal e gordura saturada. Entre a primeira versão do texto, construída em 2006, e aquela aprovada em definitivo, a pressão do setor privado conseguiu muitos recuos. Que, ainda assim, foram alvo de contestação judicial, com vitória para as empresas.

Em 2011, o Grupo de Trabalho de Comunicação Social do Ministério Público Federal divulgou uma nota técnica na qual considera que a publicidade direcionada a crianças é enganosa e abusiva. Os procuradores partem da premissa de que a falta de compreensão sobre os objetivos da comunicação mercadológica é, por si, motivo para proibir esse tipo de conteúdo.

Em 2014 o Conselho Nacional dos Direitos da Criança e do Adolescente (Conanda) publicou a Resolução 163, que considera abusiva a prática do direcionamento de publicidade e comunicação mercadológica à criança com a intenção de persuadi-la para o consumo de qualquer produto ou serviço”.

O documento declara ilegal o uso de linguagem infantil, efeitos especiais e excesso de cores; trilhas sonoras de músicas infantis ou cantadas por vozes de criança; representação de criança; pessoas ou celebridades com apelo ao público infantil; personagens ou apresentadores infantis; desenho animado ou de animação; bonecos ou similares; promoção com distribuição de prêmios ou de brindes colecionáveis ou com apelos ao público infantil; e promoção com competições ou jogos com apelo ao público infantil.

No entendimento das empresas, uma resolução do Conanda não tem valor impositivo. E é essa interpretação que as permite seguir direcionando publicidade às crianças, sob o argumento da liberdade de expressão e da necessidade de não colocar os pequenos numa “bolha”.

Na visão de um dos estudos mais importantes feitos no Brasil, o que se faz hoje é deixar as crianças na bolha do consumismo. “Publicidade Infantil em tempos de convergência” foi conduzido pelo Grupo de Pesquisa da Relação Infância, Juventude e Mídia da Universidade Federal do Ceará a pedido do Ministério da Justiça.

Foi realizado um levantamento qualitativo com crianças entre 9 e 11 anos de São Paulo, Rio Branco, Brasília, Porto Alegre e Fortaleza. O relatório reúne uma série de falas que deixam clara a dificuldade de entender a publicidade. E como essa publicidade se transforma em um efeito amolação para que os pais comprem produtos. O trabalho sugere ainda uma série de medidas a serem adotadas por governos e empresas.

Exposição

Pesquisadores da Universidade Federal de Minas Gerais estão tentando entender o impacto dessa publicidade. Um primeiro levantamento analisou dois dias de programação das quatro emissoras de maior audiência do país. Do total de 2.732 comerciais, 10,2% eram alimentos. Desses, 60,7% eram ultraprocessados e 31,9% eram bebidas alcoólicas.

As análises feitas em outros países são bem parecidas. Mudam apenas os produtos. Na Argentina, em 1.440 horas de gravação foram encontradas 21.085 propagandas. Dessas, 3.576 eram alimentos. Durante os programas infantis, 98,9% dos produtos eram processados ou ultraprocessados. Bebidas adoçadas (35,3%), lácteos (12,2%) e sobremesas (8,2%) comandavam a lista

No México, os 2.546 anúncios de alimentos e bebidas corresponderam a 20,7% do total. Bebidas (24,6%), chocolates e doces (19,7%), bolos e biscoitos (12%), salgadinhos (9%) e cereais (7,1%) foram os itens mais divulgados. Durante os desenhos eram exibidos os anúncios de produtos com os piores índices de calorias e açúcar. 83,1% dos produtos não cumpriram o mínimo aceitável nos critérios da Organização Mundial de Saúde.

Custo-benefício

Um estudo publicado em agosto de 2017 pela The Economist, a pedido do Instituto Alana, mostra que a proibição da publicidade infantil traz mais ganhos do que perdas. O mercado publicitário teria prejuízo, e as vendas de brinquedos e fast-food seriam as mais afetadas.

Mas a redução dos custos do sistema de saúde com obesidade infantil e os ganhos em termos de vida produtiva compensariam as perdas, nos cálculos da Unidade de Inteligência da The Economist. No cenário mais otimista, o país ganharia R$ 76 bilhões em 15 anos. A ausência de alguns dados faz com que as estimativas não sejam plenamente precisas. Mas o importante é a mensagem de que o custo-benefício compensa.

Para reforçar esse aspecto, um grupo de pesquisadores australianos acaba de publicar um estudo sobre a efetividade de restrições na publicidade de bebidas e comida-tranqueira até 21h30 nos canais abertos. A conclusão é de que a medida custaria o equivalente a R$ 15,9 milhões, e traria benefícios de R$ 2 bilhões. Seriam poupados quase 90 mil anos de vida, com ganhos maiores entre os mais pobres, justamente os mais atingidos pela publicidade.

Correlações

Mas como é possível calcular anos de vida? Em parte porque vêm de longa data os estudos que tentam determinar a influência da televisão sobre o ganho de peso e as doenças crônicas. De 2010, um artigo na Public Health Nutrition condensa os dados para vários países. Nos Estados Unidos, poderia haver 40% menos crianças obesas se não fosse a exposição a anúncios na TV, segundo um dos métodos estudados.

Uma revisão sistemática publicada em 2016 no American Journal of Clinical Nutrition aborda a correlação entre exposição a publicidade e consumo imediato de refrigerantes. Tanto internet como televisão mostraram um efeito significativo sobre as crianças, e menos significativo sobre os adultos, reforçando a necessidade de proteção infantil. Os autores constataram que os anúncios levam a um pequeno aumento do consumo individual. E que é justamente esse pequeno aumento que, no longo prazo, causa sobrepeso e obesidade.

Autorregulação

O setor privado defende a autorregulação como forma mais eficaz de controle. As regras criadas pelas próprias empresas teriam aplicação mais rápida, estariam sob a fiscalização de órgãos especializados e preservariam o dinheiro público.

Mas as evidências científicas vão para o lado oposto. Você pode ler o livro recém-lançado pelo Instituto Alana, Autorregulação da Publicidade Infantil no Brasil e no Mundo.

Há também artigos interessantes. Em 2010, a OMS alertou os países sobre a necessidade de restringir a comunicação mercadológica voltada a crianças. Um artigo revisou o que foi feito desde então. A maior parte dos países deixou a cargo da autorregulação.

Algumas empresas de alimentos prometeram direcionar aos menores apenas o marketing de produtos que atendessem a certos critérios nutricionais, mas, no geral, esses critérios são muito frouxos.

O resultado: até 2016, nenhuma marca havia deixado de se comunicar com crianças de menos de doze anos. E, como sempre, parcerias público-privadas foram buscadas ativamente em áreas correlatas numa tentativa de demonstrar boa vontade e retardar a ação do Estado.

Uma investigação feita pelo Center for Science in The Public Interest mostrou que a Coca-Cola foi capaz de violar o próprio acordo. A fabricante continuou a direcionar anúncios a canais infantis e a se valer de celebridades e personagens (quem aí não conhece o Urso Polar da Coca?). “O que quer que a Coca prometa, sua meta evidente é implantar seus produtos profundamente na cultura infantil”, disse o presidente da organização, Michael Jacobson.

Um artigo mais antigo, de 2010 na Public Health Nutrition, analisou as prateleiras de supermercado após o acordo de autorregulação firmado pelo setor privado nos Estados Unidos em 2006. Os autores compararam a evolução dos produtos oferecidos em venda casada, ou seja, quando há uma promoção com a entrega de um brinde.

A ideia era verificar se, com restrições na TV, as gôndolas haviam se tornado um espaço preferencial de promoção de tranqueiras. E a resposta é… sim. A composição nutricional desses produtos piorou ao longo dos anos e o número de itens ofertados aumentou. A seguir nessa toada, dizem os pesquisadores, o Estado deveria agir.

Um trabalho publicado no ano seguinte chega a conclusões parecidas. Embora o nível nutricional dos produtos anunciados na TV tivesse apresentado alguma melhora, estava longe do razoável: 86% dos produtos eram excessivos em sal, gordura e açúcar.

Para Belinda Reeve e Roger Magnusson, da Escola de Direito da Universidade de Sidney, isso mostra que a fixação de perfis nutricionais pelo setor privado tende a ser frouxa. E cria a ideia de que o que está sendo publicizado é bom, quando não é.

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Os games casados a marcas têm se mostrado uma particular ameaça para as crianças (Foto: Daniel Castellano. Prefeitura de Curitiba)

Em um artigo publicado este ano, eles fazem uma extensa revisão. E concluem que a autorregulação carece de transparência: a sociedade e os Estados não conseguem fiscalizar o que está sendo feito pelas empresas. Em todos os casos estudados, sequer foram chamados a participar da definição das metas. A punição, além de improvável, é branda. O que fica claro para os autores, que são da Faculdade de Direito de Sidney, na Austrália, é que embora a regulação tenha problemas, sempre funciona melhor.

Cenário digital

Chegamos ao admirável mundo novo, do qual já tratamos em outras reportagens. O universo digital tem revelado formas de marketing antes impensáveis. Um bom ponto de partida para encontrar uma linha de raciocínio é o artigo “Nova mídia, mas os mesmos velhos truques: marketing de alimentos para crianças na era digital“, de 2015, quando essas estratégias explodiram.

A professora Bridget Kelly, da Universidade de Wollongong, na Austrália, tem tentado encontrar métodos para lidar com as novas formas de marketing. Recentemente, o grupo dela revisou as evidências acumuladas em relação ao público jovem. No geral, ficou claro que o marketing pode levar inclusive pessoas mais velhas a mudanças de comportamento.

E que muitas não se dão conta de que foram envolvidas por algum tipo de propaganda no cenário digital. Duas das sugestões: o Facebook deveria banir anúncios de certos tipos de produtos e deveria haver mecanismos claros de bloqueio de publicidade para crianças.

No Brasil, além do estudo mencionado lá no começo, com grupos focais, há alguns outros que valem o tempo investido. “Geração YouTube: um mapeamento sobre o consumo e a produção infantil de vídeos para crianças de zero a 12 anos (2005-2015)“, de Luciana Corrêa, do Media Lab da ESPM, foi um dos primeiros a sacar a influência que a plataforma de vídeos estava conquistando. Ela vem atualizando os dados, de modo que vale a pena ficar ligado na página do Media Lab.

Já a TIC Kids Online tem edições anuais sob a coordenação do Comitê Gestor da Internet. É o estudo quantitativo mais completo sobre o uso da rede pelas crianças. Em linhas gerais, expõe um crescimento rápido do uso de celulares e a exposição dos menores tanto a publicidade como a discriminação e atos de violência. Em 2016, 43% declararam ter pedido algum produto aos pais após contato com marcas na internet, contra 30% em 2014.

E tudo indica que, dentre as formas de publicidade virtual, os advergames funcionam melhor do que tudo ao misturar joguinhos com marcas. Um artigo recém-publicado pelo grupo de Bridget Kelly analisou o comportamento de crianças expostas a publicidade tanto na TV como no computador. Primeiro, assistia-se a publicidades. Depois, comia-se. Os games conduziram a uma maior ingestão calórica.

No estudo feito pela Federal do Ceará, as crianças relatavam gostar dos advergames porque não eram interrompidas por anúncios, à diferença do que ocorre no YouTube. “Tudo indica que as crianças são levadas a se divertirem com as marcas e personagens sem se dar conta, muitas vezes, de que ali está sendo construído um processo de fidelização de marcas e de promoção das práticas de consumo.”

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: João Peres
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O discurso da indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência.

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Foto Rafael Rioja Arantes. Idec.

  ‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

O pesquisador Boyd Swinburn diz que pressão dos fabricantes atrasa políticas públicas para conter obesidade e doenças crônicas

Boyd Swinburn entende que passou da hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos. O professor de Nutrição Populacional e Saúde Global da Universidade de Auckland, na Nova Zelândia, usa a expressão “sindemia” para descrever o que está ocorrendo. Não estamos mais falando de uma epidemia de obesidade, mas da junção de uma série de problemas que passam a agravar um ao outro.

Diabetes, doenças do coração, câncer: três dos maiores fatores de mortalidade no mundo têm associação com a obesidade – embora possam também estar ligados a outros fatores. Para ele, o discurso impulsionado pela indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. E desigual, na medida em que quem pode mais passa a comprar alimentos de melhor qualidade.

Em abril, o professor passou por Brasília para participar do Congresso Brasileiro de Nutrição (Conbran). Ele falou sobre um de seus interesses fundamentais: formular, identificar e monitorar políticas públicas que funcionem. Swinburn é um dos nomes à frente do INFORMAS, uma rede de organizações e pesquisadores voltados a essa finalidade. Afinal, se a obesidade se tornou um problema global, se as empresas são as mesmas mundo afora, é possível que a solução aplicada aqui também faça sentido acolá, ainda que com adaptações.

Uma das possibilidades no momento é usar a rotulagem frontal dos alimentos para desestimular o consumo de produtos não saudáveis. Há uma série de modelos, mas Swinburn reiterou em Brasília o apoio ao sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. A ideia é colocar sinais que alertem o consumidor sobre o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas, além de acusar a presença de edulcorantes e gorduras trans.

O INFORMAS criou modelos de avaliação dessas políticas públicas pensando em quais argumentos conseguem persuadir formuladores e políticos. A rede conta com pesquisadores de 22 países interessados em desenvolver estratégias comuns quanto a temas como publicidade, rotulagem, composição dos alimentos, tributação e logística.

Swinburn deixa claro: é inútil procurar por uma bala de prata. E a tarefa de convencimento dos formuladores de políticas se torna mais difícil quando há um interesse que se sobrepõe à saúde pública. “O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência”, critica.

Confira a seguir os principais trechos da conversa.

Você disse que não há uma solução mágica. Mas sabemos o que pode ser mais efetivo em lidar com a epidemia de obesidade?

A análise do que foi feito até aqui sobre modelos mostra que o mais eficiente são políticas públicas. Impostos sobre bebidas adoçadas, restrições na publicidade de alimentos, políticas alimentares em escolas e ambientes públicos. Geralmente, políticas públicas custam muito menos do que programas governamentais. E, no nível de política pública, você atinge toda a população, enquanto um programa é direcionado a um segmento.

Esse debate sobre políticas regulatórias está avançando rapidamente no mundo. O que tem promovido essa aceleração?

Há um enorme impulso da OMS e da sociedade civil, de acadêmicos, de formuladores de políticas públicas. Mas também há uma enorme reação da indústria de alimentos. Eles têm bolsos muito profundos e habilidade para converter poder econômico em poder político para garantir que as políticas implementadas não prejudiquem seus lucros. Isso é o que temos no momento.

É2Foto: Jéssica Ribeiro. Idec

Os políticos estão espremidos no meio, com um grupo dizendo que precisamos de políticas públicas e outro grupo dizendo que não. Os políticos tendem a ficar assustados quando há dois grupos muito significativos batendo à porta, e acabam por congelar a ação. Então, quase nenhum país tem avançado rapidamente no campo político. O Chile fez o maior progresso porque tinha um ministro e um senador dando realmente duro para fazer a política ser implementada.

Já que você falou do Chile, temos visto um grande esforço da indústria em mostrar que essas políticas não estão funcionando. Como você vê esses esforços?

Essa é uma tática clássica das indústrias. Desacreditar as evidências. O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência. As linhas clássicas que usam são de dizer que não existe evidência de que determinada política será efetiva em reduzir a obesidade.

O que fizeram no México, por exemplo, foi selecionar alguns dados para dizer que a taxação de refrigerantes não está funcionando. Não importa que os dados completos nunca tenham sido divulgados, nem que esse tipo de conclusão não tenha sido submetido a uma revisão pelos colegas. No Chile estão fazendo o mesmo. E no Brasil.

Você falou algumas vezes sobre o Guia Alimentar brasileiro. Qual sua opinião geral sobre o Guia? O que poderia ser melhor?

Quando eu vivia na Austrália, tínhamos um trabalho sobre sustentabilidade e colocamos no guia alimentar. Houve uma grande briga por alguns anos e a indústria ganhou. Todo o trabalho sobre sustentabilidade foi jogado fora, não foi incluído. Tentamos e perdemos. Os Estados Unidos tentaram e perderam. Mas o Brasil venceu. E agora é um modelo mundial para guias alimentares.

O desafio é implementar e levar todas as políticas públicas na direção de incluir as dimensões social e ambiental. Falar sobre educação alimentar. Fazer publicidade social voltada à alimentação saudável.

No Brasil e em outras partes do mundo há uma demanda crescente por alimentos frescos, mas muitas vezes isso acaba por não ser acessível a classes baixas. Como fazer com que essa demanda não crie uma nova faceta da desigualdade?

Se você não faz nada, e a obesidade continua nas manchetes dos jornais, as pessoas que ganham dinheiro suficiente, que têm bom acesso a informação, que têm tempo para lidar com isso, vão procurar um estilo de vida mais saudável. Isso fará crescer a desigualdade.

Então, para evitar que isso aconteça, é preciso ter políticas específicas pró-igualdade, como subsídios para os mais pobres e impostos sobre bebidas adoçadas. Esses impostos atingem de maneira mais dura os mais pobres porque têm um impacto maior no bolso. Políticas que restringem o marketing de fast-food e a oferta de fast-food no entorno das escolas. Você pode decidir que não haverá McDonald’s próximo a uma escola de baixa renda. As políticas precisam facilitar às pessoas pobres fazer escolhas saudáveis.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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No espaço escolar acontecem mensagens comerciais que são reforçadas por educadores nos quais as crianças confiam. “Os lácteos podem aportar nutrientes que são importantes, mas nada que nos obrigue a consumir determinadas porções por dia para que ofereça o que a gente precisa a uma nutrição adequada” dan1

Projeto 1,2,3 Saúde! prescreve três porções de queijo, leite ou iogurte ao dia, uma orientação que não é consensual na comunidade científica

         Danone deu orientação nutricional controversa a 300 mil crianças

Um projeto da Danone deu orientações nutricionais controversas a pelo menos 300 mil alunos da rede pública de ensino em várias cidades do país. Apesar da promessa de falar sobre hábitos saudáveis, o 1, 2, 3 Saúde! enfatizava o consumo de lácteos, justamente o carro-chefe da corporação francesa.

O programa consistia de uma peça de teatro e de materiais didáticos distribuídos a professores e alunos, e foi desenvolvido em parceria com secretarias estaduais e municipais de educação entre 2013 e o primeiro semestre do ano passado, quando, sob pressão, a Danone decidiu abortá-lo.

– Lácteos vem de uma palavra muito antiga, lactis, que significa leite – dizia a professora Bete Palavra durante a peça O Fabuloso Mundo das Descobertas.

– Entendi. Lácteos contêm leite – respondia Joãozinho, o personagem principal.

– Isso mesmo! E, se você quer ficar ágil, forte, ter saúde e manter essa curiosidade e imaginação, você precisa de três porções de lácteos ao dia.

O projeto poderia ser considerado controverso se apenas induzisse ao consumo de lácteos. Porém, o 1, 2, 3 Saúde! dava um passo além e prescrevia de maneira categórica a necessidade de consumir três porções desses produtos por dia, sob pena de sofrer problemas de saúde no curto, no médio e no longo prazos. Não existe consenso científico que respalde esse tipo de afirmação, apesar do esforço constante das fabricantes de lácteos em bancar pesquisas favoráveis a seus interesses. Fosse assim, não haveria dietas veganas. E a Ásia, que concentra 60% da população mundial e via de regra tem uma baixíssima ingestão de lácteos, não conseguiria ser ágil, forte e criativa como Joãozinho.

A iniciativa chegou a ser investigada pelo Ministério Público do Distrito Federal a pedido do Instituto Alana. A assessoria de imprensa do MP informou que uma reunião que seria realizada com a empresa em março foi cancelada devido ao fim do programa. Há a possibilidade de arquivamento do inquérito aberto em 2016.

Originalmente, o projeto se chamava 1, 2, 3 Lácteos!, mas, em 2016, adotou o nome que carregou até o encerramento. E somou à lista de parceiros a Tetra Pak, do setor de embalagens, e a Palmolive, do segmento de produtos de higiene. Apesar disso, a ênfase no consumo de leites, queijo e iogurte se manteve como mote.

“Era um projeto sobre um objetivo escolar importante que era ajudar as crianças a fazerem escolhas. As escolhas apareciam na forma de possibilidades de profissões adultas”, contou Lilian Faversani, educadora que coordenou a elaboração do material pedagógico original. Ela relata que à época o trabalho foi balizado por um documento da Organização Mundial de Saúde (OMS) que sugeria o consumo de três porções de lácteos ao dia nos países em desenvolvimento.

“No segundo ano de vida do projeto, a Danone fez uma alteração das ilustrações. Colocaram ilustrações de potinhos de Danone. A Danone nos chamou e pediu que fizéssemos atividades que significassem em algum momento a distribuição de iogurtes na escola. Foi então que eu saí do projeto e pedi que meu nome fosse retirado dos materiais, inclusive. Não concordo em absoluto.”

Questionada sobre essas afirmações, a Danone optou por enviar uma resposta genérica. “A Danone Brasil ressalta que suas ações de comunicação atendem à legislação brasileira vigente e refletem a missão da companhia em levar saúde ao maior número de pessoas. Entre os anos de 2015 e 2016 o programa 1,2,3 e Saúde levou informação e conhecimento sobre a importância de uma boa alimentação de forma lúdica e gratuita às escolas de todo país. A Danone reitera seu compromisso em contribuir para que os brasileiros adotem hábitos de vida e alimentares mais saudáveis.”

A confiança na escola

Conversamos com algumas pessoas que participaram do 1, 2, 3 Saúde! e não temos nenhum motivo para duvidar da boa-fé delas. Pelo contrário, é de esperar que a grande maioria tenha trabalhado com ótimas intenções. E é possível que algumas crianças tenham extraído dessa história ensinamentos que vão além do consumo diário de três porções de lácteos. No entanto, as próprias entrevistas realizadas para esta reportagem mostram como, em se tratando de ambiente escolar, é complexo encontrar a linha que separa publicidade de ação educativa.

“Figura como projeto educativo. Então, é muito mais difícil desenvolver um senso crítico sobre essa ação”, lamenta Ekaterine Karageorgiadis, coordenadora do projeto Criança e Consumo, do Instituto Alana. “As crianças confiam nos educadores. Estão num espaço de cuidado, de responsabilidade. Então, quando as mensagens comerciais acontecem dentro do espaço escolar, são reforçadas por essas pessoas que estão ali para cuidar das crianças.”

Apesar de a empresa ser a autora da ideia original, a gestão da iniciativa foi repassada à OAK Educação e Meio Ambiente, localizada na zona sul de São Paulo e especializada na captação de recursos via leis de incentivo fiscal. Procurada, a OAK disse que por motivos contratuais está proibida pela Danone de falar sobre o projeto, o que contraria a versão oficial da fabricante de lácteos de que era apenas patrocinadora.

No total, a corporação doou (e recebeu de volta em abatimento de impostos) R$ 1,2 milhão, somados a R$ 400 mil da Tetra PAK e a R$ 120 mil da Palmolive.

Tudo indica que o projeto foi bom para os negócios. Um vídeo de 2015 relatava que 45% dos participantes diziam ter aumentado o consumo de lácteos – 46% declaravam ter aumentado o consumo de vegetais, é bom que se diga. “A gente tinha muita vontade de trabalhar educação alimentar desde a infância porque sabe que é lá que os hábitos são formados”, dizia Maria Prado, gerente de Desenvolvimento de Categoria da Danone.

O projeto abordava do início ao fim supostos danos relacionados a um baixo consumo de lácteos em cada etapa da vida. O eixo central do material didático consistia da apresentação de oito profissões.

O pediatra mostrava que o cálcio dos lácteos é fundamental para um crescimento saudável. O biólogo falava sobre bactérias boas e más. O geriatra alertava que um baixo consumo de cálcio ao longo da vida está associado a osteoporose na terceira idade. A professora contava sobre a etimologia de palavras relacionadas a leite e afins.

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Vamos ver se você sacou a lógica. A nutricionista ensinava sobre… Se você respondeu qualquer coisa diferente de “lácteos”, sugerimos voltar alguns parágrafos na leitura.

É quando chegamos ao sociólogo que as coisas ficam mais interessantes. As crianças deveriam exercer a função do sociólogo, o que incluía entrevistar os pais sobre o consumo de… Beleza. Sem serem informadas ou remuneradas, essas crianças fizeram pesquisa de mercado para a Danone.

O 1, 2, 3 Saúde! tinha ainda alguns cartazes. Um deles falava sobre cuidados gerais com o corpo, o que inclui os ossos: “Produtos lácteos, como queijo, leite e iogurte, contêm nutrientes que ajudam o corpo a deixar os ossos mais fortes e saudáveis.”

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No cartaz abaixo, a situação começa a ficar mais complicada do ponto de vista científico. Primeiro, há uma reinterpretação do Guia Alimentar para a População Brasileira, que recomenda fazer da alimentação in natura a base da dieta e evitar o consumo de ultraprocessados. Curiosamente, os empresários do setor de laticínios foram uma das vozes mais fortes quando o documento-base do Ministério da Saúde foi elaborado, em 2014. De lá para cá, não faltaram tentativas de dar a ele outro significado. O material do 1, 2, 3 Saúde! é um exemplo: “Use alimentos in natura e evite alimentos muito processados.”

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Essa é a lista de ingredientes do Danoninho: “Leite desnatado, açúcar, preparado de morango (água, frutose, polpa de morango, fosfato tricálcico, citrato de cálcio, amido modificado, zinco, vitamina E, ferro, maltodextrina, vitamina D, acidulante ácido cítrico, espessantes goma xantana, carboximetilcelulose e goma carragena, aromatizante, conservador sorbato de potássio e corante natural carmim cochonilha), creme, cálcio, cloreto de cálcio, fermento lácteo, quimosina, estabilizantes goma guar, carboximetilcelulose, goma carregena e goma xantana.” Ele é “muito processado” e deve ser evitado? Na visão da Danone, não.

O mais curioso é que o cartaz propõe um porcionamento por grupo de alimentos, o que vai contra a filosofia do Guia. O material do Ministério da Saúde oferece uma linha de raciocínio sobre como se alimentar e evita a abordagem por nutrientes e grupos de alimentos. Afinal, se você seguir a recomendação de fazer de alimentos in natura a base de sua dieta, não precisa se preocupar em ser um expert em nutrição.

O porcionamento, por outro lado, é difícil de executar no dia a dia. O que é uma porção de carne? Uma porção de fruta é uma fatia de melancia, uma maçã ou uma manga? E pão francês, eu devo comer inteiro ou a metade?

Vamos pegar a recomendação do 1, 2, 3 Saúde! de ingerir seis porções diárias de “batata, arroz, massas, pão, mandioca”. Há produtos de qualidade totalmente diferente aí no meio. Eu posso entender que estou autorizado a comer seis porções de macarrão instantâneo e pão de forma industrializado. Ou que devo ficar apenas na mandioca.

O material fala também em três porções de queijo, leite ou iogurte. E deixa tudo mais controverso com um tabuleiro que deve ser preenchido diariamente pelos estudantes, seguindo fielmente as recomendações de porcionamento. “SE SOBRAREM ESPAÇOS VAZIOS NO TABULEIRO NO FIM DO DIA? Significa que ficou faltando consumir algum grupo de alimento ou nutriente. Não se preocupe se isso acontecer! Basta prestar atenção para que não aconteça nos demais dias da semana.”

Levada ao pé da letra, essa orientação induz crianças que consomem mais de três porções diárias de frutas ou legumes a reduzirem o consumo. Na via contrária, incentiva o consumo de produtos que não são imprescindíveis e que podem até fazer mal.

“Os lácteos podem aportar nutrientes que são importantes, mas nada que nos obrigue a consumir determinadas porções por dia para que ofereça o que a gente precisa a uma nutrição adequada”, diz Fabio Gomes, assessor regional em Nutrição e Atividade Física da Organização Panamericana de Saúde (Opas). Ele considera que os esforços publicitários desse segmento econômico transformaram o leite num superalimento e transmitiram a ideia de que é a única fonte de cálcio possível – no Joio, não fazemos nutricionismo, de modo que o melhor é procurar em outras páginas informações sobre boas fontes de cálcio.

“Lácteos são o leite? Ou um produto que contém leite, açúcar, espessantes, corantes e outras coisas que vão junto?”, questiona. “Pensando que a indústria de lácteos tomou essa vertente de usar cada vez menos alimentos e cada vez mais cosméticos, para reduzir o custo de produção, isso reforça a necessidade de pensar lácteos como um alimento da forma como foi desconfigurado, como uma fonte que desvirtua a alimentação e a recomendação de uma alimentação saudável.”

A Opas definiu em 2016 um perfil de nutrientes que permite entender quando um produto tem excesso de sal, gordura ou açúcar. O Danoninho, carro-chefe da Danone, receberia dois selinhos: alto em açúcar e em gorduras saturadas. O investimento em publicidade foi tão bem-sucedido que é, até hoje, considerado um item fundamental para um crescimento saudável. Em um estudo feito em 2015, mães argentinas citam o Danoninho como obrigatório na dieta dos filhos e declaram a ideia de que estão fazendo um bem ao comprá-lo.

O Danette, também muito consumido entre os pequenos, tem excesso de açúcar e de gorduras saturadas, segundo os critérios da Opas.

A reputação do leite como fonte de cálcio e o papel desse cálcio como imprescindível para evitar problemas ósseos foram grandes conquistas da indústria leiteira, obtida com fartos investimentos em pesquisas científicas. Tentamos encontrar artigos que revisem as evidências existentes, mas o conflito de interesses é tão marcado nessa área que fica difícil saber se o estudo é ou não confiável.

Preferimos ficar, então, com um documento da Organização Mundial de Saúde chamado “Exigências de vitaminas e minerais na nutrição humana”. O primeiro porém em relação ao cálcio é de que as recomendações variam enormemente de acordo com uma grande gama de fatores, de modo que é um erro transpor as conclusões de um país para outro. As pesquisas estão mais avançadas nas nações do Norte, logo, não há um padrão pré-definido de consumo para populações do Sul – o que inclui o Brasil.

O documento alerta que há incertezas sobre a correlação entre consumo de cálcio e osteoporose. “Ainda que se precise enfatizar que uma deficiência de cálcio e um balanço negativo de cálcio deve levar cedo ou tarde a osteoporose, isso não significa que toda osteoporose pode ser atribuída à deficiência de cálcio. Pelo contrário, pode haver mais osteoporose no mundo por outras causas.”

Limites

O projeto da Danone é emblemático sobre os limites da presença de empresas no ambiente escolar. A corporação alega que se trata de uma iniciativa “unbranded”, ou seja, que não há exposição da marca.

“O que me chama mais atenção é o resultado”, diz Ekaterine Karageorgiadis, do Instituto Alana. “Analisei mais de três mil fotos, desenhos, redações. É claro que existe uma mensagem de marca. Se não, a criança não escreveria uma redação sobre o papel da Danone. A criança não desenharia um potinho vermelho e escreveria que para ser saudável é preciso consumir lácteos três vezes ao dia. Não tiraria uma foto que diz Danone, Danone, Danone. Não teria uma premiação com produtos da empresa sobre uma mesa.”

Conversamos com gestores públicos municipais envolvidos no 1, 2, 3 Saúde! A história é conhecida. Primeiro, as redes públicas carecem de recursos. Segundo, de projetos. Um material didático bonito, casado a uma peça de teatro bem produzida, falando sobre hábitos saudáveis, só pode ter caído do céu. É uma chance de romper com a rotina e de falar sobre assuntos que muitas vezes extrapolam os conhecimentos dos professores.

“Era um material muito bacana sobre saúde e alimentos. Material muito bom mesmo. Falando de uma questão muito importante”, contou Mario Augusto Marques, diretor de Projetos da Secretaria de Educação de Poços de Caldas, em Minas Gerais, cidade que abriga uma unidade da Danone. “Foi um teatro de alto nível. Atores excelentes. Isso me chamou bastante atenção. Foi uma parceria de sucesso total.”

Soma-se a esse cenário o oferecimento de um prêmio às escolas e às crianças que desenvolvessem os melhores trabalhos. Não sobre vida saudável, mas a respeito da importância dos lácteos. Há uma série de vídeos no YouTube nos quais se pode conferir os resultados auferidos pelo projeto.

Essas iniciativas surfam também sobre um imaginário de desinteresse e bondade inerente do setor privado. É uma das linhas de raciocínio da resposta que a Danone enviou ao MP.

O documento adota um tom forte contra o Alana, criticado por uma atuação “deplorável” com base em acusações “levianas” e em “desvarios”, num “tresloucado pedido”. A empresa tenta se apegar à ideia de que tem um portfólio saudável, o que, claro, coloca o Danoninho como um produto desenvolvido para combater “carências nutricionais”.

“Ao contrário do Alana, a Danone não acredita que seja recomendável que as crianças fiquem absolutamente isoladas e alheias à publicidade até os doze anos de idade.”

É um argumento que os integrantes do projeto Criança e Consumo ouvem com frequência. “A gente justamente não quer as crianças dentro da bolha do consumismo. A gente quer que as crianças se desenvolvam como crianças e tenham acesso a muitas informações preparadas para elas”, responde Ekaterine.

A Danone tem um compromisso voluntário sobre publicidade voltada a crianças. A empresa diz não praticar a distribuição de produtos em escolas, “a menos que seja solicitado pela instituição de ensino ou para fins educativos e esportivos”. Faz parte da proposta não motivar “hábitos pouco saudáveis” e não minar a autoridade dos pais. A corporação se autoriza ainda a fazer publicidade de produtos para crianças de três a doze anos, desde que sejam considerados por ela como saudáveis – é o caso do Danoninho, com 6,1 gramas de açúcar por potinho.

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Recentemente, o Procon do Paraná impôs uma multa de R$ 108 mil à Danone por publicidade direcionada a crianças, num caso aberto em 2015 também a pedido do Alana.

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No documento em que se defende das acusações do instituto, a Danone diz que a constatação sobre a deficiência de lácteos nas escolas brasileiras surgiu em um estudo. O Nutri-Brasil Infância foi financiado pela própria corporação. E coordenado pelo pediatra e nutrólogo Mauro Fisberg, integrante do International Life Sciences Institute (ILSI), organização bancada pelas empresas de ultraprocessados. Basicamente, o ILSI coordena trabalhos científicos que ajudem as financiadoras, o que tem resultado em contestações cada vez maiores.

A parceria entre Fisberg e Danone vem desde pelo menos os anos 1990, quando uma iniciativa em escolas públicas incentivou o consumo de Danoninho sob o argumento de reduzir a prevalência de anemia.

Em agosto passado, o médico apresentou os desdobramentos do Nutri-Brasil em uma sessão patrocinada pela Danone no Congresso da Sociedade Brasileira de Alimentação e Nutrição (Sban). Profissionais de saúde foram encorajados a aumentar o consumo de lácteos das crianças.

A Sban, por sua vez, era parceira do 1, 2, 3 Saúde! “Sabe-se que é na infância que se estabelecem os hábitos alimentares. A escola, por abarcar o contexto familiar, comunitário e social é o ambiente ideal para consolidar os conceitos da prática alimentar adequada. Por isso, temos muito orgulho em apoiar o projeto 1,2,3 e Lácteos!”, disse Olga Amâncio, presidente da Sban, num material de divulgação da iniciativa.

Todas as cadeiras do Congresso da Sban estavam estampadas com o logo do Viva Lácteos, associação que reúne os fabricantes do setor – Danone incluída. A Sban tem ainda emitido documentos e publicado vídeos em defesa de iogurte, queijo e leite, produtos com as vendas afetadas pelo surgimento de dietas sem lactose.

Contudo, se depender de Joãozinho, o futuro do leite está garantido.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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EUA e sua indústria de alimentos querem nos impedir de colocar sinais de advertência nos rótulos de alimentos ultraprocessados com altos teores de sal, gordura e açúcar. E isto dificulta a luta contra a obesidade.  alto

   EUA começam a frear políticas da América Latina contra a obesidade

Governo Trump quer impor cláusula que evite a adoção de advertências em rótulos de alimentos com altos níveis de sal, gordura e açúcar, atingindo também os interesses do Canadá

– Eu acredito… que eu diria, deputado, que para nós…há mais nuances do que isso – titubeou o embaixador Robert Lighthizer, representante de Comércio dos Estados Unidos. Durante os três ou quatro minutos em que foi interpelado, ele raramente levantou a cabeça, gaguejou várias vezes, coçou a cabeça.

– Apenas responda. Essa medida está sendo levada adiante pelo governo Estados Unidos? – interrompeu Lloyd Doggett, do Partido Democrata do Texas, durante uma audiência na última semana na Câmara de Representantes.

– A ideia de colocar limites na habilidade de países de colocar advertências ou símbolos nos produtos… é algo com que estamos preocupados.

– Então é correto que essa medida está sendo levada adiante por nossos negociadores?

– Eu não… quero dizer… não posso comentar em termos precisos. Eu não tenho o artigo frente a mim, mas o tema me preocupa. O outro lado… Seu ponto de vista é excelente e eu concordo. Por outro lado, há exemplos de vários países que estão usando essa brecha basicamente para criar um ambiente protecionista – finalizou Lighthizer.

Demorou, mas finalmente se conseguiu avistar a unha afiada da águia sobrevoando as políticas da América Latina que tentam colocar um freio na epidemia de obesidade. Agora, é esperar pelo ataque.

Uma coalizão de ONGs mexicanas alertou sobre uma cláusula que os Estados Unidos tentam impor na renegociação do tratado de livre comércio com México e Canadá, o Nafta. Uma denúncia comprovada por documentos. Não satisfeito em desmontar as políticas nacionais que buscam uma saída para os problemas causados pela obesidade, o governo Donald Trump quer agora garantir que os vizinhos sejam impedidos de colocar sinais de advertência nos rótulos de alimentos ultraprocessados com altos teores de sal, gordura e açúcar.

Os países latino-americanos estão à frente de uma agenda criativa que tenta desencorajar o consumo de produtos associados à obesidade e às doenças crônicas não transmissíveis (diabetes, hipertensão, câncer), uma das maiores causas de mortes no século 21.

O México adotou um imposto especial sobre o açúcar, medida que cruzou a fronteira e vem sendo adotada por estados e cidades dos Estados Unidos. O Chile colocou, em 2016, octógonos pretos nos rótulos que alertam os cidadãos sobre o excesso de calorias, sal, gordura e açúcar. O Peru e o Uruguai têm tudo para serem os próximos na lista. No Brasil, a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) ainda avalia qual modelo adotar, e o sistema chileno é uma das possibilidades.

O sistema do país sul-americano é inédito tanto por trabalhar com advertências, numa expressão clara do que deve ser evitado, como por ser de adoção obrigatória pelas empresas. De lá para cá, a indústria de alimentos mundo afora trabalha para desacreditar os sinais de alerta.

No México, deu certo, e o governo acabou adotando um sistema chamado GDA, que é o sonho dos fabricantes: todas as evidências científicas mostram que as pessoas não entendem de que se trata. Nos últimos meses, setores da sociedade têm conseguido aumentar a pressão para que a medida seja revista e que se adote o modelo chileno.

Mas é aí que o governo Trump quer matar dois coelhos numa paulada só. A tentativa de usar o Nafta para proibir a adoção de advertências mira também ao vizinho do Norte. O Ministério da Saúde do Canadá começou a discussão alguns passos adiante: partiu do pressuposto de que o modelo chileno é o que melhor funciona. Recentemente foi aberta uma consulta pública, e a expectativa é de que o design do símbolo de alerta seja definido ainda este ano. Se os emissários de Trump deixarem.

Foi o sinal mais forte de interferência direta do governo dos Estados Unidos na política regulatória contra a obesidade. “Espero que você esteja firme na proteção dos interesses dos investidores americanos, mas não de um mecanismo que os permita invadir a soberania, como você corretamente notou, e subverter e minar a saúde”, lamentou Lloyd Doggett na conversa com o representante de Comércio.

Anteriormente, havia sinais de interferência das corporações dos Estados Unidos no Uruguai e no Chile. A Coca-Cola avisou a Montevidéu que o levará à Organização Mundial de Comércio (OMC) caso siga adiante na intenção de copiar o modelo de Santiago. A indústria de refrigerantes tampouco poupa esforços para desacreditar a aplicação de impostos especiais.

Julios Salazar, assessor jurídico da ONG mexicana El Poder del Consumidor, que denunciou as negociações via Nafta, alertou que os esforços dos Estados Unidos violam os tratados internacionais. “Os acordos comerciais reconhecem a supremacia dos direitos humanos e da saúde sobre os interesses e os direitos comerciais”, afirmou, em comunicado divulgado pela organização.

A alegação do governo Trump de que os sinais de advertência têm sido usados de forma protecionista não resiste a um exame da realidade comercial. O Chile não tem grandes fabricantes capazes de tirar proveito de uma mudança, a exemplo da maior parte dos países do mundo, que simplesmente comem o que é fabricado por corporações dos Estados Unidos e da Europa.

A associação que representa os fabricantes de ultraprocessados nos EUA afirmou trabalhar por um sistema de rotulagem que não seja “enganoso”. Ao jornal The New York Times, a Grocery Manufacturers Association afirmou querer uma decisão que esteja “fundamentada na ciência, minimize barreiras desnecessárias ao comércio e beneficie os consumidores nos três países”.

Se os países fossem rotulados com os octógonos chilenos, os Estados Unidos receberiam a inscrição “Alto em lobby”.

Fonte: O Joio e o Trigo
Por: João Peres
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O açúcar adicionado é um grande responsável pela obesidade

El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

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Rompe tu relación adictiva con el azúcar
Muchos productos contienen azúcar sin que lo sepas y el exceso de su consumo es el principal problema de las dietas modernas. Te compartimos algunos consejos para reducir la ingesta sin sacrificar el placer de comer.

Tal vez ingieres más azúcar de la que deberías. Sin embargo, es completamente posible consumir menos azúcar sin sacrificar mucho —o nada— del placer de la comida. Puede sonar sorprendente, pero mucha gente que ha reducido su consumo de azúcar dice que ahora considera que sus hábitos alimentarios son más placenteros que los antiguos. Esta guía te llevará de la mano a conocer la importancia del azúcar, cómo puedes tomar decisiones inteligentes respecto de tu comida para reducir el consumo de azúcar y cómo puedes mantener tu vida dulce… incluso sin tantos dulces.

El problema del azúcar añadida

Aquí está la razón por la que comes más azúcar de lo que crees y por qué es un problema.

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Lo primero que debes saber: los azúcares añadidos, de uno u otro tipo, son casi omnipresentes en la dieta moderna. Están en alimentos industrializados como el pan empaquetado de tu sándwich, el caldo de pollo preparado, los pepinillos en frasco, el aderezo para ensalada, las galletas saladas, el yogur de fruta y los cereales de caja, así como en los alimentos y bebidas obvios como el refresco y los postres.

El mayor problema con los endulzantes añadidos es que hacen que sea fácil comer de más. Son sabrosos y tienen muchas calorías, pero no te hacen sentir satisfecho. En lugar de eso, te engañan para que quieras más comida. Debido a que estamos rodeados de azúcares añadidos —en nuestra cocina, en restaurantes, en las escuelas y las oficinas— la mayoría de nosotros comerá demasiados a menos que nos propongamos conscientemente no hacerlo.

¿Cómo llegamos a este punto?

No es casualidad. La industria del azúcar ha llevado a cabo una campaña intensa durante décadas para culpar a las grasas por la epidemia de la obesidad en lugar de a los azúcares. Pareciera que las grasas, después de todo, deberían causar obesidad. En parte gracias a esa campaña, el consumo de azúcar se disparó en Estados Unidos incluso cuando la gente trataba de perder peso. Sin embargo, las investigaciones apuntan cada vez más a que el exceso de carbohidratos simples, y el azúcar en particular, es el problema número uno en las dietas modernas. El azúcar es la fuerza motora detrás de las epidemias de diabetes y obesidad. Afortunadamente, más gente se da cuenta de los daños que provoca el azúcar y está reduciendo su consumo.

Qué eliminar

Los expertos en salud recomiendan que te enfoques en reducir los endulzantes añadidos –como azúcar granulada, jarabe de maíz de alta fructosa, miel, jarabe de maple, estevia y melaza —. No necesitas preocuparte mucho del azúcar que es parte natural de la fruta, los vegetales y los productos lácteos. La mayoría de la gente no come en exceso los azúcares presentes de forma natural, según dice Marion Nestle de la Universidad de Nueva York. La fibra, las vitaminas y los minerales que la rodean te harán sentir satisfecho.

Un adulto típico no debería comer más de 50 gramos (aproximadamente, doce cucharaditas) de azúcar añadida al día; lo más saludable es acercarse a los 25 gramos. Aquí está lo que puedes hacer, sin gastar más dinero en comida de lo que gastas ahora.

El plan nutricional

Cambiar tu dieta es difícil. Si tu estrategia involucra pensar en azúcar todo el tiempo —cada vez que estés de compras o comiendo— seguramente vas a fracasar. También te vas a sentir terrible durante el proceso. Es mucho más eficaz elaborar unas reglas sencillas y hábitos que puedan volverse naturales. (Una estrategia que puedes considerar: elimina todos los azúcares añadidos durante un mes y después agrega solo los que extrañas. Es más fácil de lo que suena).

Sobre todo, el objetivo de la mayoría de la gente debería ser encontrar algunas maneras sencillas y duraderas para reducir el consumo de azúcar. Una vez que termines de leer esta guía, te sugerimos escoger de dos a cuatro ideas e intentar llevarlas a cabo durante algunas semanas.

Para empezar el día

Recuerda: tu desayuno no debe ser tan dulce como un postre.

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El desayuno es la comida más peligrosa del día en términos de azúcar. Muchas comidas para el desayuno que parecen saludables en realidad están repletas de azúcar. En el yogur Chobani de fresa, por ejemplo, el segundo ingrediente —en mayor cantidad que las fresas— es el azúcar de caña evaporada. Muchas marcas de granola tienen más azúcar por porción que los Froot Loops o los Cocoa Puffs. En Estados Unidos, tal como dice el escritor científico Gary Taubes, el desayuno se ha convertido en una “versión baja en grasas del postre”.

Hay dos estrategias principales para asegurarte de que el desayuno no se convierta en un postre matutino. Lo primero es para la gente que no puede imaginarse lejos de un desayuno a base de granos, como el cereal o el pan tostado. Si caes en esta categoría, tienes que ser cuidadoso porque los granos procesados están muchas veces repletos de azúcar.

Algunos desayunos de cereales sin o con muy poca azúcar:

• Cheerios. Son bastante bajos en azúcar.
• Avena simple. Añade sabor con fruta fresca y, si es necesario, una pizca de azúcar morena.
• Pan. Algunos panes no tienen azúcar. Una larga lista de marcas solo tiene un gramo o menos por rebanada. Los panes auténticos de Medio Oriente, como el pan pita y el lavash, son particularmente buenas alternativas y cada vez un mayor número de supermercados ya los venden.
• Granola hecha en casa. Puedes hacer tu propia granola y experimentar con las cantidades de azúcar.

También hay alternativas más creativas. Aléjate de los desayunos a base de cereal. Si lo haces (como hace poco yo lo hice, después de décadas de comer cereal), evitar la azúcar añadida es fácil. Mi nueva rutina de desayuno de hecho se siente más permisiva que la anterior. La mayoría de los días, como tres o cuatro de las siguientes opciones:

• Huevos revueltos o fritos
• Fruta
• Yogur natural sin azúcar
• Una pequeña rebanada de pan tostado
• Algunas nueces
• Una pequeña porción de verduras bien sazonadas como espinaca, zanahorias y camotes

¿Verduras en el desayuno?

Sé que la parte de las verduras podría sonar raro. Quizá las verduras en el desayuno no son para ti. Aun así, te podría sorprender, como a mí, el descubrir que sí lo son. Recuerda: en muchos lugares del mundo, incluyendo una gran parte de Asia, el desayuno es una comida salada, no una dulce, igual que el almuerzo y la cena. Las verduras no son algo raro para el desayuno en China o India.

Un consejo final: las porciones de jugo deben ser pequeñas. El jugo natural no tiene azúcares añadidos. Sin embargo, el jugo de fruta es una fuente de azúcar natural que puede ser peligrosa puesto que es muy eficiente para que esos azúcares se metabolicen. Cuando tomas un vaso de jugo de naranja no estás consumiendo la fibra de la naranja que satisface al estómago. No consumas más de una porción de 180 mililitros de jugo al día.

De botella y lata

Las bebidas son una de las mayores fuentes de azúcar añadida en nuestra dieta.

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Elimina el refresco o soda de tu dieta regular. Simplemente deshazte de él. Si tienes que beberlo, opta por la versión de dieta. No obstante, idealmente también deberías eliminar el refresco de dieta.

Podría sonar extremista, pero las bebidas azucaradas son por mucho la mayor fuente de azúcar añadida en la dieta estadounidense: 47 por ciento, según el gobierno de Estados Unidos. El refresco junto con las bebidas deportivas azucaradas, las bebidas energizantes y los tés helados son en esencia azúcar líquida con sabores artificiales que inyectan calorías a tu cuerpo sin llenarte. Entre todos los alimentos y bebidas, dice Kelly Brownell, experta en obesidad y rectora de la Escuela de Políticas Públicas de Sanford en Duke, “la ciencia es más uniforme y convincente en cuanto al vínculo entre las bebidas azucaradas y sus consecuencias negativas en la salud”.

Sorpréndete: una sola botella de medio litro de Coca Cola tiene 52 gramos de azúcar. Es más azúcar añadida de lo que la mayoría de adultos deberían consumir en todo un día.

En cuanto a la soda de dieta, los investigadores no están seguros todavía de si es dañina o inocua. Algunos científicos creen que el refresco de dieta es completamente seguro. Otros, como el cardiólogo Harlan Krumholz de Yale, creen que puede ser dañino. Krumholz anunció recientemente que después de años de consumir refrescos de dieta, renunciaba a ellos. Hay razones para creer, escribió, que los edulcorantes artificiales que contienen pueden ocasionar “aumento de peso y anormalidades metabólicas”.

La alternativa al refresco

Mucha gente que cree ser adicta al refresco en realidad está enganchada a la cafeína o a la efervescencia de la bebida. Puedes conseguir tu dosis de cafeína del café o del té (poco endulzado o sin endulzar), y puedes obtener la efervescencia del agua mineral, con saborizantes o no.

Para mucha gente, el cambio al agua mineral, al agua carbonatada o al agua con gas es un cambio radical en su vida. Convierte la hidratación en un pequeño lujo sin calorías. Cómprate una máquina gasificadora, como hice yo, y disfruta del agua mineral en casa, al mismo tiempo que ahorras dinero. O compra agua mineralizada en lata o botella. Las ventas de aguas gasificadas se han duplicado desde 2010.

Si no es suficiente dulce para ti, también puedes agregar un poco de jugo al agua mineral simple. Sin embargo, mucha gente se da cuenta de que pierden su gusto por el refresco después de dejarlo por completo.

Revisa tu alacena

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Los productores de alimentos añaden azúcar en más artículos de los que te imaginas. Está en muchas marcas industrializadas de caldo de pollo, sopa, salami, salmón ahumado, tortillas empaquetadas y galletas saladas. Además, la mayoría de estos alimentos no necesitan endulzantes para tener buen sabor.

Si te tomas un momento para leer las etiquetas —en la tienda de abarrotes o en línea— rápidamente podrás darte cuenta de qué productos básicos tienen azúcar y cuáles no.

Inténtalo: cuando vayas al supermercado, compara varias marcas y escoge una con poca azúcar añadida. Hazlo una vez y después será sencillo hacer de los productos sin azúcar tus opciones regulares. Ya no tendrás que gastar energía en pensar en eso.

Comienza con la tabla de información nutricional del producto. Algunos incluyen ahora un listado muy útil sobre la cantidad de “azúcares añadidos”, además de la lista de los “azúcares” estándar (que incluye el contenido de azúcar natural). También necesitarás revisar la lista de ingredientes junto a la tabla de Información Nutricional, para darte cuenta de si un alimento tiene un endulzante adicional.

Colación

La colación puede convertirse fácilmente en otro postre. Muchas barras de granola y barras energéticas están atiborradas de azúcares añadidos. Lo mismo sucede con la fruta seca y enlatada. Además, no te engañes con esas bebidas de sabores de Starbucks: son más una malteada que una taza de café.

¿Cuáles son las mejores alternativas para un tentempié? Cómete unas almendras, como todos sabemos que hace Barack Obama. O palomitas o fruta fresca.

Varias empresas se han dado cuenta de que cada vez más gente está intentando reducir su consumo de azúcar y han comenzado a sacar al mercado barras de colación sin azúcares añadidos.

Los riesgos de la salsa

¿Qué se esconde en tu cátsup? Lo más probable es que sea azúcar.

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Además del desayuno, las salsas y aderezos son las mayores amenazas de azúcar disfrazada.

Dos de los ingredientes más usados en la cátsup Heinz son endulzantes. El ingrediente de mayor cantidad en casi todas las salsas para barbacoa es el jarabe de maíz de alta fructosa. Muchos pepinillos —especialmente aquellos etiquetados como “básicos” – están muy endulzados. También algunas salsas para pasta y algunas mostazas Dijon. Es bastante fácil utilizar salsas sin azúcar la mayoría del tiempo.

En cuanto a la salsa para asar carne: probablemente no encontrarás una buena opción sin azúcar. Como un texano por asociación, no te voy a sugerir que renuncies a la salsa BBQ; nadie dijo que tienes que eliminar todo el azúcar de tu dieta. Redúcela en todo lo demás y podrás disfrutar tus costillas de res, de cerdo o carnitas de cerdo bañadas en una deliciosa salsa sin sentirte culpable.

Prepáralas tú mismo

¿Quieres tener el control de lo que contienen tus salsas? Prepáralas tú mismo. Puedes hacer tu propio aderezo para ensalada rápidamente y sin costo al combinar aceite de oliva, un ácido (vinagre, limón o lima), hierbas, ajo y cebollín.

Ya que estás en eso, intenta hacer tu propia salsa marinara e impresiona a tus amigos con cátsup preparada en tu propia estufa.

No arruines todo al final de una comida

El postre no tiene que ser mucho menos dulce si estas reduciendo tu ingesta de azúcar.

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Comer postre es uno de los pequeños grandes placeres de la vida y no te vamos a decir que no puedes comerlo. ¡Pide un postre! Solo hay tres reglas que debes recordar:

1. Tamaño de la porción. Muchos postres se han vuelto ridículamente grandes. Los antiguos postres no eran tan monstruosos.

2. Hábitos. He pasado por épocas en las que me comía un tazón de helado todas las noches. No es una buena idea.

Si quieres mantener tu ingesta de azúcar bajo control, te puedes beneficiar mucho si eliminas el hábito de comerte un postre completo con endulzante artificial cada noche. Hay otros rituales para finalizar el día que te pueden ayudar a llenar el hueco, como una taza de té o…

3. Fruta. La fruta es realmente milagrosa. Es dulce, es deliciosa y está llena de nutrientes y fibra. Sí, es posible comer tanta fruta que termines con demasiada azúcar en tu dieta. Sin embargo, pocas personas tienen ese problema. Para la gente que necesita algo dulce todos los días, la fruta es la opción.

¿Necesitas algunos consejos para escoger la mejor fruta?

• Cómela fresca (elige fruta de temporada).
• Experimenta con nuevas frutas.
• Come fruta seca.
• Consigue fruta en frasco o enlatada en el invierno (solo evita que tengan azúcares añadidos).

La belleza de la fruta ayuda a subrayar el punto más importante sobre el azúcar. Es normal incluir algo de azúcar en tu dieta. El problema es todo el azúcar que se ha introducido a la dieta moderna. Es tan ubicua que necesitas tácticas para evadirla. Una vez que decides tu estrategia, comer una cantidad saludable de azúcar no es tan difícil como podría parecer.

Fonte: The New York Times
Por: David Leonhardt, un columnista de opinión ganador del Pulitzer
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A imprensa manipuladora e os eleitores manipuláveis

¿Quién no se deja influir por el pensamiento de los pares, de aquellos a quienes ve como iguales? Un título o un tuit sensacionalista pueden ser suficientes para influenciar a algunas personas, incluso para cambiar su pensamiento. Esas historias imprecisas, engañosas o falsas se replican de usuario en usuario, propagando los mitos e influyendo en las opiniones de otros. En Facebook son nuestros ‘amigos’ los que comparten esas cosas, un círculo de confianza que nos da aún más razones para creer”

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Portada del reporte “Media Manipulation and Disinformation Online”, del instituto Data&Society

Del mito a la realidad: hasta dónde puede llegar la manipulación electoral de los votantes
La investigación del fiscal Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos reveló la existencia de redes que buscan cambiar la conducta de los votantes, pero su efectividad es un interrogante. Qué personas son más influenciables y qué se puede hacer para no caer en la trampa

“Los acusados y sus conspiradores, a través del fraude y la mentira, crearon cientos de cuentas en las redes sociales, y las usaron para convertir a personajes ficticios en líderes de opinión pública en Estados Unidos”.

La inquietante sentencia es una de las conclusiones a las que arribó el fiscal especial Robert Mueller, que investiga desde hace ocho meses la interferencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de 2016. Por el escándalo imputó a 13 ciudadanos y a tres organizaciones de origen ruso.

El ex director del FBI encontró evidencias de que Yevgeniy Viktorovich Prigozhin, un magnate conocido como “el chef de Vladimir Putin” por ser contratista del Estado ruso en el rubro gastronómico, financió la creación de la Agencia de Investigaciones de Internet (AII). Esta organización contó con un presupuesto millonario y una planta de al menos 80 agentes abocados a tiempo completo a una sola misión: manipular a la opinión pública estadounidense para afectar el resultado de las elecciones y crear un ambiente de inestabilidad política.

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                                              El fiscal Robert Mueller

La AII administró miles de cuentas falsas en las redes sociales, que se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses políticamente comprometidos con diferentes causas, para crear y difundir mensajes e incluso convocar a manifestaciones. El principal objetivo fue deslegitimar la candidatura de Hillary Clinton, difundiendo noticias inventadas que la presentaban como una corrupta. Entre otras cosas, crearon grupos que se hacían pasar por representantes de los afroamericanos y de los musulmanes —minorías que históricamente acompañan al Partido Demócrata—y los incentivaron a no votar.

La otra pata de la estrategia fue promover las campañas de Bernie Sanders, que enfrentó a Clinton en la interna demócrata, y de Donald Trump, quien terminaría imponiéndose en los comicios del 8 de noviembre de 2016. “Donald quiere derrotar al terrorismo, Hillary quiere alentarlo”, fue una de las tantas consignas promocionadas por la AII. Su actividad fue especialmente intensa en los “estados oscilantes”, en los que había mucha paridad en la previa y que a último momento se inclinaron por el candidato republicano.

El caso de la injerencia rusa en los comicios de Estados Unidos muestra hasta qué punto internet se convirtió en un medio idóneo para lanzar campañas de manipulación que pueden pasar desapercibidas. Hay indicios de que grupos similares actuaron en el referéndum del Brexit en Reino Unido y en las presidenciales francesas del año pasado, y que pretenden interferir en las elecciones del próximo 4 de marzo en Italia.
El gran interrogante es si tienen éxito. Los amantes de las teorías conspirativas están convencidos de que es posible lavarle el cerebro a las personas —menos a ellos mismos—, pero no hay evidencia de que eso sea posible, sobre todo a escala masiva. Al mismo tiempo, está probado que la posibilidad de los canales de comunicación tradicionales de influir en las opiniones es cada vez menor.

“El impacto de la fábrica rusa de trolls es muy debatible. Quizás sea relativamente mínimo. Pero eso no significa que la opinión pública no sea manipulable. Desde que fue descubierta a principios de los años 20 por el escritor estadounidense Walter Lippmann, hubo cuantiosas inversiones de todo tipo de profesionales para medir, predecir y manipular a la opinión pública. Algunas han sido más exitosas que otras”, sostuvo Mitchell Dean, profesor de sociología y gobierno en la Escuela de negocios de Copenhague, consultado por Infobae.

Lo distintivo de este tiempo histórico es que ya no hay un puñado de instituciones reconocidas que bajan mensajes desde una posición de autoridad. Son miles de personajes virtuales —reales o ficticios—, que se presentan como personas comunes dando sus puntos de vista. ¿Quién no se deja influir por el pensamiento de los pares, de aquellos a quienes ve como iguales?

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                      Yevgeniy Viktorovich Prigozhin, “el chef de Vladimir Putin”

Posibilidades y limitaciones de la manipulación

“De acuerdo a nuestras investigaciones, la mayor parte de la gente sólo lee el encabezado y el primer párrafo de los artículos que ve en Facebook o en Twitter. Un título o un tuit sensacionalista pueden ser suficientes para influenciar a algunas personas, incluso para cambiar su pensamiento. Esas historias imprecisas, engañosas o falsas se replican de usuario en usuario, propagando los mitos e influyendo en las opiniones de otros. En Facebook son nuestros ‘amigos’ los que comparten esas cosas, un círculo de confianza que nos da aún más razones para creer”, explicó a Infobae Neill Fitzpatrick, profesor de comunicación en la Universidad MacEwan, en Edmonton, Canadá.

La repercusión de las fake news sería mínima si todos los lectores pudieran contrastar distintas fuentes antes de dar por cierta una noticia. Pero, lógicamente, sólo una minoría tiene el tiempo y el interés para hacer ese trabajo. Si a este problema se suma el efecto de los algoritmos que definen las publicaciones a las que acceden los usuarios en ciertas redes sociales a partir de sus gustos, se termina configurando una burbuja informativa.

Este fenómeno favorece la consolidación de posturas sesgadas y radicalizadas, ya que las personas están cada vez más sobreexpuestas a las opiniones de su tribu, y cada vez menos a miradas diferentes. No obstante, hay grupos sociales que tienen mucha más predisposición que otros a cerrarse y fanatizarse.

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El presidente Donald Trump

“Por lo que hemos observado, el principal objetivo de la interferencia rusa era esparcir información engañosa o falsa, para crear una disrupción en grupos de votantes que ya estaban polarizados, no necesariamente en todo el electorado. Se trata de una porción concentrada de la opinión pública. Por ejemplo, encontramos que las noticias basura eran desproporcionadamente compartidas por redes de Twitter de extrema derecha. No diría que la opinión pública en general es vulnerable a este tipo de manipulación, pero hay grupos que parecen más inclinados”, dijo a Infobae el politólogo Samuel Maynard, doctorando en la Universidad de Oxford.

Hacer que alguien cambie radicalmente de opinión es muy difícil, por eso cualquier esfuerzo de manipulación está destinado al fracaso si se propone esa meta. Pero sí se puede reforzar ciertas ideas preconcebidas, y atenuar otras. Las consecuencias políticas de estos movimientos pueden no ser depreciables.

Por caso, es posible que un individuo que dudaba entre ir o no a votar termine optando por abstenerse. De la misma manera, es poco probable que un simpatizante demócrata se pase al Partido Republicano, pero no es tan descabellado que un republicano moderado se incline por un precandidato más extremo de su mismo partido.
Adam Badawy, investigador del Instituto de Ciencias de la Información de la Universidad del Sur de California, sostuvo que para analizar una campaña de manipulación como la que ensayaron los rusos es necesario considerar tres niveles de lectura: el alcance del proyecto, a cuánta gente llegó; su capacidad para reforzar ciertas creencias y legitimarlas; y su impacto en el comportamiento de los votantes.

“Hay evidencias fuertes de la magnitud de la campaña de desinformación, pero todavía no tenemos respuestas para los otros dos puntos”, dijo Badawy a Infobae. “Es plausible que haya consolidado opiniones preexistentes, particularmente entre los conservadores. Pero no hay pruebas de que la interferencia rusa volcó el voto hacia Trump o convenció a los ciudadanos de ir a votar. Al contrario, muchos estudios previos han demostrado que las ideas políticas son difíciles de cambiar, y cuando cambian, lo hacen lentamente”.

Entonces, ¿se puede o no manipular a la opinión pública para que vote de determinada manera? “Creo que la respuesta general es que no”, afirmó Dean. “Sin embargo —aclaró—, la posibilidad de focalizar en ciertos grupos se ha incrementado, y es posible hacerlo en lugares en los que podría afectar una elección, como los estados oscilantes. Las estrategias más sofisticadas identifican racimos de individuos persuadibles en esas áreas, y prueban qué tipo de información los interpela. Pueden no buscar cambiar enteramente su visión, pero sí potenciar el enojo, el miedo o incluso la apatía que ya sentían”.           em55                                                Hillary Clinton

Cómo combatir la desinformación

Las repercusiones de lo ocurrido en las elecciones estadounidenses encendieron las alarmas en todo el mundo. En Italia, por ejemplo, distintas organizaciones civiles alertaron sobre los riesgos de que haya una interferencia externa para favorecer al Movimiento 5 Estrellas, una fuerza populista y antisistema. Su triunfo podría desestabilizar a la ya debilitada Unión Europea.

“Tenemos que empezar a educar a los jóvenes en la escuela, para que aprendan a identificar qué es preciso y qué no entre la información que reciben —dijo Fitzpatrick—. Tienen que saber cómo chequear distintas fuentes o, al menos, encontrar versiones alternativas de una misma historia. Así como les enseñamos los peligros de los depredadores en internet, tenemos que enseñarles sobre los riesgos del engaño y la manipulación online”.

Esto es precisamente lo que está haciendo Italia. A fines del año pasado, lanzó un proyecto que busca explicarles a estudiantes de 8.000 escuelas cómo distinguir noticias falsas de verdaderas. Probablemente, el impacto será limitado en un primero momento, pero es un comienzo.

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El primer ministro italiano Paolo Gentiloni

Otra parte del trabajo la tienen que hacer las propias redes sociales. “Tienen que suprimir a los usuarios maliciosos que esparcen las fake news. Segundo, hay que aumentar la exposición a noticias producidas por los principales medios periodísticos, que no deberían ser penalizados por ser pagos, como ocurre ahora. Tercero, mostrar un puntaje de autenticidad al lado del artículo podría ser una buena idea”, dijo Badawy.

No obstante, sería ingenuo creer que se puede eliminar todo el contenido basura que hay en la web. Por otro lado, si bastara con una simple denuncia para censurar un contenido empezaría a estar amenazada la libertad de expresión.

“Los peligros de la propaganda y de la manipulación de las masas están allí desde hace 100 años. Lo mejor que podemos hacer es tomar conciencia de lo que está pasando y educarnos a nosotros mismos y a los jóvenes al respecto. De lo contrario, la alternativa es regular internet y volvernos indistinguibles de China”, concluyó Dean.

Fonte: Infobae Ar
Por: Darío Mizrahi
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