Médicos estão à beira de um ataque de nervos

A gravidade do aumento no número de suicídios e burn-outs – Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões.

Médicos da França estão à beira de um ataque de nervos, alerta imprensa

O aumento no número de suicídios e burn-outs – ou Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras é o tema em destaque do Le Parisien desta quarta-feira (1º). A capa do jornal evidencia o grande problema da automedicação, com médicos que prescrevem remédios para si mesmos, e acabam muitas vezes se viciando. Nos últimos anos, a gravidade desta situação começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas.

“É preciso cuidar de nossos médicos”. Após anos de negação, o sofrimento de médicos e enfermeiras começa a ser levado em conta. Casos como o do médico que entrou na floresta, com bebidas alcoólicas e remédios e nunca mais voltou, a médica encontrada desmaiada em seu consultório, a que chora todos os dias antes do trabalho. É com esses relatos que o diário retrata como a classe médica tem dificuldade em reconhecer quando precisa de ajuda.

“Nossos médicos são heróis. Heróis doentes por causa do ritmo infernal a qual são expostos diariamente, com a falta de material nos hospitais e o comportamento inadequado de alguns pacientes. É preciso cuidar melhor deles ”, afirma o chefe da redação do Le Parisien, Pierre Chausse.

Suicídio é 2,5 vezes maior entre médicos

Segundo uma pesquisa feita pela start-up 360 Medics, 100% dos médicos se dizem psicologicamente esgotados e 50% dizem já ter desenvolvido um burn-out. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões. Para tentar reverter a situação, novas clínicas estão sendo abertas para atender exclusivamente os profissionais da saúde. Em 2012, a clínica psiquiátrica Belle Rive em Villeneuve-lès-Avignon, inaugurou uma ala exclusiva para o tratamento de médicos. “Percebemos que era hora de reconhecer o problema e de fazer algo para tentar ajudar”, afirmou Emmanuel Granier, psiquiatra que criou essa unidade onde 50% dos profissionais recebidos chegam viciados em álcool e mais de 65% em remédios psicotrópicos, tranquilizantes ou opiáceos.

O Le Parisien destaca também a criação de uma plataforma telefônica aberta a todos os profissionais da área da saúde, administrado por associações e pela ordem dos médicos e enfermeiras. Mais de 700 ligações são registradas por mês. A maioria feitas por mulheres na faixa dos 50 anos. “Elas representam 72% das chamadas, provavelmente por que elas possuem mais facilidade de falar que os homens”, explica Sophie Cot-Rascol, uma das psicólogas que trabalha na plataforma.

“Graças a Deus não matei ninguém”

A cada chamada, os psicólogos precisam ser ágeis para criar uma relação de confiança, algo difícil por telefone. Muitos acabam desligando deixando apenas um nome de contato. “Para muitos médicos, cuidar de si ou adoecer não está nos planos. Muitos minimizam os sintomas, até mesmo quando já estão em pleno burn-out”, diz Sophie Cot-Rascol

O anestesista Bertrand, que preferiu manter seu sobrenome em sigilo, é um dos profissionais que conseguiu ajuda através da plataforma. “Eu chegava a tomar 50 comprimidos ansiolíticos por dia. Graças a Deus, não matei ninguém. Mas estava na hora de procurar ajuda”, afirmou Bertrand.

Desde o dia 2 de julho o Ministério da Saúde criou o Observatório Nacional para a qualidade de vida no trabalho dos profissionais da área, lembrando que um médico doente não cuida bem dos doentes.

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É melhor consultar uma médica ou um médico?

Pesquisa com 580.000 pacientes concluiu que há diferença no resultado em função do gênero escolhido para o atendimento.

consu1Agnes Lee

                                  Consultar a una médica puede salvar tu vida

¿El género importa cuando hay que escoger un médico?

El que tu médico sea hombre o mujer podría ser cuestión de vida o muerte, indica un nuevo estudio. Este, que incluyó a más de 580.000 pacientes de cardiología que ingresaron a lo largo de dos décadas a salas de urgencias en Florida, reveló que las tasas de mortalidad tanto de hombres como de mujeres son más bajas cuando el tratante es una médica. Además, es menos probable que las mujeres tratadas por médicos varones sobrevivan.

Investigaciones previas respaldan estos hallazgos. En 2016, un estudio de la Universidad de Harvard de más de 1,5 millones de pacientes de Medicare hospitalizados mostró que cuando estos eran tratados por médicas era menos probable que murieran o tuvieran que ingresar de nuevo al hospital en un periodo de treinta días que los atendidos por doctores. La diferencia en la mortalidad fue leve —de cerca de medio punto porcentual—, pero cuando esto se aplica al total de la población de Medicare, se traduce en 32.000 muertes menos.

Otros estudios también han encontrado diferencias significativas en la forma en que hombres y mujeres ejercen la medicina. Los investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins analizaron varios estudios enfocados en cómo se comunican los médicos. Descubrieron que las médicas de atención primaria simplemente pasaban más tiempo escuchando a sus pacientes que sus colegas de sexo masculino. Sin embargo, escuchar tiene un costo. Las médicas pasaron, en promedio, dos minutos extra o cerca de diez por ciento más de tiempo en consulta, lo que generó retrasos en su agenda y las había demorado una hora o más que a sus colegas varones para cuando terminó el día.

Nieca Goldberg, una cardióloga cuyo libro Women Are Not Small Men ayudó a comenzar un debate nacional sobre las cardiopatías en las mujeres, dijo que la investigación no debe usarse para desprestigiar a los médicos, sino hacer que los pacientes puedan buscar profesionales de la salud que los escuchen.

“Todos los médicos, ya sean hombres o mujeres, realmente se proponen salvar la vida de las personas”, dijo Goldberg, quien es directora médica del Centro Joan H. Tisch para la Salud de la Mujer en NYU Langone. La comunicación es particularmente importante en los pacientes de cardiología porque los síntomas pueden ser muy distintos en hombres y mujeres, dijo. Por ejemplo, el dolor de pecho es menos común en las mujeres que tienen un infarto, pero los doctores a menudo preguntan a los pacientes si tienen dolor en el pecho para descartar el diagnóstico. “Solo quisiera asegurarme de que pasen tiempo con las mujeres para realmente llegar a los detalles de los síntomas de una persona”, comentó.

Goldberg dijo que una nueva paciente le dijo hace poco que buscó una médica porque su médico no se tomaba el tiempo para explicarle las cosas o responder a sus preguntas. “Los pacientes no quieren que los atiendas solo en términos de darles un diagnóstico correcto, sino que también quieren sentirse escuchados, y una parte importante de la atención a la salud es la comunicación”, afirmó.

Los autores del estudio de Florida, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, invitan a tener precaución al interpretar los resultados y hacen notar que solo es posible especular acerca de las razones por las que las pacientes mostraron una supervivencia mayor cuando las trataban médicas. Puede ser que las mujeres se sientan más cómodas hablando con doctoras. O puede ser que las médicas se enfoquen más en los síntomas únicos de las cardiopatías en las mujeres, o que, de hecho, simplemente sean mejores comunicadoras y más rápidas para captar las claves proporcionadas por sus pacientes que los médicos.

“No estoy segura de poder afirmar que las mujeres deberían de evitar consultar médicos ni que la gente debería enfocarse en un tipo único de médico, pues eso solo le da la vuelta al problema”, dijo Brad Greenwood, autor principal del estudio y profesor adjunto de Ciencias de la Información y la Decisión de la Escuela Carlson de Administración de la Universidad de Minnesota. “Definitivamente, los pacientes deben asegurarse de que se les tome en serio y ser firmes defensores de sí mismos”.

Don Barr, profesor de la Escuela de Medicina de Stanford, dijo que a menudo les habla a sus estudiante sobre las investigaciones relacionadas con las diferencias de género en cuanto a la forma en que los profesionales de la salud se comunican. Los médicos, asevera, son tristemente célebres por interrumpir a sus pacientes en un esfuerzo por reencauzar la conversación. En un estudio, las médicas de atención primaria esperaron un promedio de tres minutos antes de interrumpir a un paciente; los médicos de atención primaria, un promedio de 47 segundos.

Barr dijo que una vez llevó a cabo un experimento personal, en el que decidió dejar a su siguiente paciente hablar tanto como lo requiriera sin interrupciones. Resultó que la paciente era una mujer de más de 70 años que había estado renuente a buscar atención médica y solo estaba ahí para tranquilizar a sus amigos y familiares. Habló del clima, de una tos, de no estar segura de qué medicina escoger en la farmacia; su hermana se preocupaba demasiado, le dijo. A pesar de las señales frenéticas de sus enfermeras para indicarle que se estaba pasando del tiempo, Barr no la interrumpió. La mujer habló durante veintidós minutos.

Finalmente, el diagnóstico de cáncer pulmonar de la mujer fue desolador. Barr la consoló y la mujer le sonrió. “He tenido una buena vida. Solo quería que supiera que esta es la mejor consulta con un médico que jamás he tenido. Ha sido el único que me escuchó”.

Barr escribió un ensayo sobre esa experiencia que se publicó en Annals of Internal Medicine, y dice que le dejó una impresión duradera. Aunque no es práctico pasar tanto tiempo con cada uno de los pacientes, lo hizo mucho más considerado a la hora de escuchar.

“Con todos los pacientes a los que he tratado después de eso, he sido más cuidadoso de asegurarme de darles la oportunidad de contarme su historia”, dijo. “Si requería guiar la conversación, trataba de hacerlo de manera más amable. El hecho de que el doctor esté escuchando lo que dices, se preocupe por ti y comprenda aquello por lo que estás pasando hace que lidiar con la enfermedad y sus implicaciones sea más fácil”.

Edna Haber, propietaria retirada de una empresa hipotecaria que vive en Nueva York, dijo que ha tenido maravillosos médicos hombres y mujeres, pero que sus peores experiencias siempre han sido con los primeros. Uno desestimó tanto la historia clínica que le entregó, que le ofreció una copia de su expediente médico para corroborar lo que le decía y nunca regresó.

Hace poco decidió ver a Goldberg para hablar sobre sus palpitaciones cardiacas y mareos. Una serie de exploraciones durante la visita al consultorio mostraron que su corazón estaba en condiciones normales. “Estoy convencida de que si hubiera ido con un médico en lugar de con la médica, solo me habría rodeado con el brazo y me habría dicho: ‘Mire, vaya a casa, relájese, medite, quizá tómese un tranquilizante’, y eso habría sido todo”.

Sin embargo, Goldberg sabía que la paciente estaba lo suficientemente preocupada como para consultar a un médico, así que le sugirió usar un monitor cardiaco durante algunos días. Varios días después, los técnicos que revisaban los datos notaron un patrón que mostró que Haber requería de un marcapasos.

“Me puso atención y me trató como a alguien que dice algo creíble”, dijo Haber. “Desearía que todas las mujeres que conozco pudieran entender lo importante que es tener un médico que les ponga atención, sin importar cuál sea la parte del cuerpo que les revise. Creo que muchas mujeres están recibiendo muy poca atención”.

Fonte: The New York Times
Por: Tara Parker-Pope
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“Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna”

“A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”. “As diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais”.

MJK

Maria Julia Kováca – foto: Carine Wallauer/UOL

‘Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna’, diz especialista em morte

Há quem tenha medo da morte e prefira não falar sobre ela. Algumas culturas costumam celebrá-la. Há quem queira ter controle sobre o fim da vida, já outros preferem que seja natural — sem dor, preferencialmente. Fato é que as diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais. E foi exatamente sobre esse assunto que a psicóloga Maria Julia Kovács, 65, decidiu se dedicar profissionalmente.

Professora do Instituto de Psicologia da USP e coordenadora do Laboratório de Estudos sobre a Morte (LEM), ela começou a estudar o tema nos anos 1980. O interesse surgiu de uma questão pessoal, a doença de uma tia. “Ela estava muito mal e queria falar sobre a morte. Eu me recusava, reproduzindo o jeito de ser da nossa sociedade atual. E foi aí que ouvi dela: ‘Que tipo de psicóloga você vai ser que não fala sobre o assunto?’”, contou em entrevista à Daniela Carasco, da UOL. “Comecei lendo alguns livros, até me especializar em 1982, no mestrado.”

Em 1986, ela criou na Universidade de São Paulo a disciplina “psicologia da morte” a fim de aproximar os alunos de uma questão tão implacável. “A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”, conta.

A “interdição” do tema, segundo Maria Julia, veio com o avanço da medicina. “Do ponto de vista médico, a morte é vista como um fracasso profissional, daquele que não conseguiu evitá-la”, diz. Como consequência, surgiu a “distanásia”, o prolongamento do processo de morte por meio de tratamentos cada vez mais modernos. Algo questionável na visão da especialista, que, como muitos, também tem medo do próprio óbito.

Aqui, ela fala abertamente sobre as mais variadas especulações e certezas que envolvem o processo de falecimento, como eutanásia, luto, cuidados paliativos, sofrimento, prorrogação artificial, suicídio e diferenças culturais.

A maneira como a morte passou a ser tratada mudou com o tempo?
Drª Maria Julia Kováca: – A grande mudança se processou na passagem do século 19 para o 20, com o desenvolvimento da medicina, principalmente na sua busca de cura e de tratamentos cada vez mais sofisticados. Do ponto de vista médico, a morte passou a ser vista como fracasso profissional. Então, houve a interdição do tema, isolamento de pessoas que estão morrendo em salas e corredores distantes nos hospitais, além da exploração de técnicas que pudessem postergá-la a todo custo. Assim se criou a “distanásia”, um processo muito sério de medicalização e prolongamento do processo de morte, que pode vir acompanhado de muito sofrimento.

Qual o lado bom e o ruim de prolongar a vida com os novos tratamentos?
Há benefícios, como permitir que pessoas com o diagnóstico de doenças sem cura vivam por muito tempo e com menos efeitos colaterais. A maior desvantagem é que muita gente não está conseguindo morrer naturalmente. Os maiores prejudicados nesse ponto são os idosos, com doenças crônicas e degenerativas. Eles são submetidos a uma série de intervenções inúteis, porque não se concebe a ideia de que possam morrer. Isso acaba ampliando o sofrimento do doente e de seus familiares, que os vê em situações muito graves, quase mortas, entubadas, sem a possibilidade de se comunicar. Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna.

Você é favorável à eutanásia?
Eutanásia quer dizer “boa morte”. O que aconteceu é que, nos últimos tempos, ela passou a ser associada ao apressamento do fim, possivelmente uma reação ao prolongamento. Sou a favor da sua legalização como possibilidade de atender ao desejo de uma pessoa que não quer mais viver. O direito de morrer e de planejar o final da vida é importante. Não apressá-la, mas deixar acontecer naturalmente sem muita intervenção, só cuidando para que a pessoa não sofra com dores ou outros sintomas. Daí a importância dos cuidados paliativos.

O que são os cuidados paliativos?
São cuidados de alívio e controle de sintomas de uma doença que não tem cura para garantir qualidade de vida ao paciente. Não é uma preparação para a morte, mas a dor, dificuldade respiratória, problema gástrico, ansiedade e outros problemas que ela possa ter. Eles são muito aplicados nas áreas de oncologia. Nas de doença mental precisam ser melhor trabalhados.

Optaria pela eutanásia para si?
Não, porque ela envolve uma terceira pessoa que executa o procedimento, alguém que lhe dá a medicação para morrer. E isso é complicado. Nos países em que é legalizada, ela é realizada por médicos. Para mim, seria a última possibilidade, mas quem deseja deveria ter esse direito de escolha. Se meu sofrimento for muito grande, aceitarei a sedação paliativa para aliviá-lo, diminuindo a consciência. Acho interessante a ideia do suicídio assistido.

O que é o suicídio assistido?
É quando o próprio doente executa o ato final. Ele é regulamentado em vários Estados dos Estados Unidos, onde a liberdade individual é muito prezada. Existem duas formas clássicas de realizá-lo. Um dos processos é feito com três seringas instaladas no paciente. A primeira é o acesso; a segunda, o relaxante; e a terceira, a substância que provoca a morte. Ele é quem vai acionar a última quando achar que deve. A outra forma é quando o médico entrega à pessoa a receita de uma medicação fatal e ela toma quando quiser. Isso ajuda muitas a repensarem a decisão. Essa é frequente na Suíça, onde existe uma clínica especializada em “morte com dignidade”, como preferem chamar.

Em Goiás, uma mãe entrou na Justiça para obrigar o filho a se submeter a sessões de hemodiálise. O menino de 22 anos sofre de uma doença crônica e decidiu abrir mão do tratamento. Ela pergunta se “é egoísmo uma mãe querer que o filho não desista de viver”. O que a senhora responderia a ela? Então, a morte é uma escolha pessoal?
Essa é uma grande discussão atual. Em muitas religiões, a vida e a morte pertencem somente a Deus ou a uma divindade. Portanto, não é uma escolha pessoal. Algumas até possibilitam uma conversa com o sacerdote neste sentido para um certo conforto espiritual. A Igreja Católica, por exemplo, defende que seja um processo natural, sem apressamento, nem prolongamento indefinido. O judaísmo se coloca da mesma maneira. Por outro lado, quando se tira o viés religioso, muita gente considera que a escolha do modo de morrer é própria.

Do ponto de vista dele, é absolutamente compreensível seu desejo. Mas a mãe também está certa por querer o filho vivo. Alguns dilemas nunca serão resolvidos, esse é um deles. A minha tendência seria apoiar o rapaz, porque quem está vivendo essa vida de sofrimento é ele. O que eu faria com ela seria legitimar seu sentimento e oferecer acolhimento. É um egoísmo natural de mãe. Seria até muito estranho se ela não lutasse pela vida do filho.

Culturalmente existem diferenças na interpretação da morte?
Podemos dizer que, de maneira geral, a cultura ocidental e a oriental lidam diferente. A primeira tem mais dificuldade de lidar com a finitude, a segunda enxerga mais como um ritual de passagem. Mas não existe um padrão. O México é um bom exemplo. Ele está no Ocidente, mas celebra a morte como possibilidade de evolução. Já uma metrópole como São Paulo, onde o trânsito e a rotina atribulada interferem até numa ida a um enterro, esse processo é perturbador.

“As pessoas não têm tempo de se enlutar na capital paulista. No trabalho, só podem ficar, no máximo, três dias afastadas após a perda de um familiar.

Quanto tempo dura o luto?
O luto é um processo de elaboração de uma perda significativa e não acaba nunca. Ele vai evoluindo, com dias melhores e outros piores. É como as ondas do mar, que vêm e vão. O mais importante é permitir ao enlutado expressar seus sentimentos da melhor forma para ele, seja de maneira intensa ou recolhida. Quando a gente ama profundamente uma pessoa, estão misturados aí medo, raiva, insegurança. Na hora que ocorre a perda, esses sintomas todos emergem e precisam ser legitimados. O problema é que nossa sociedade não tolera o sofrimento por muito tempo, nem muito intensamente. E isso perturba profundamente o processo. O capitalismo e a medicalização nos exige resolver os problemas emocionais rapidamente. Essa é uma característica dos tempos atuais.

O luto é uma doença?
Não. Segundo o Manual Diagnóstico e Estatístico de Transtornos Mentais – DSM-5, depois de duas semanas, se as expressões emocionais continuarem muito fortes, pode ser dado o diagnóstico de depressão. Essa, sim, é uma doença.

Por que essa obsessão pela eternidade?
Porque a gente sempre imagina as coisas boas de se viver para sempre, mas as coisas ruins também podem perdurar. À medida que você envelhece, vai perdendo a potência, a força… Pense que isso deve permanecer com a o prolongamento da vida. Aí não fica mais gostoso, nem atrativo.

É possível sentir a morte chegando?
Sim. Normalmente, a gente consegue sentir isso quando está doente e a doença agrava. Muitas pessoas têm essa percepção e é terrível quando o mundo em volta diz que está tudo bem, que ela vai sair dessa. Ela viveu com esse corpo a vida inteira, sente que está terminando.

Dentre todas as mortes, qual é a mais tabu?
O suicídio, porque é um tipo de morte muito complexo, difícil de elaborar. A gente sabe que para tudo na vida existem inúmeras possibilidades. Então, entender que ele foi escolhido em detrimento de tantas outras é muito complicado. Por isso, é muito importante falar sobre o assunto. A única certeza que temos é que ignorá-lo não resolve. Pelo contrário, pode aumentar as chances diante da falta de compreensão.

Existe morte digna?
Sim e é essa que devemos batalhar para ter. É aquela que possa acontecer da maneira como a pessoa gostaria que fosse, com os valores que são importantes para ela. Se ela quiser, com as pessoas que são importantes na vida dela, sem dor e sem sofrimento possíveis de serem controlados.

Você teme perder pessoas queridas?
Sim. O fato de estudar a morte, ministrar disciplinas e atender em psicoterapia pessoas enlutadas não me protege da dor da perda. É uma ilusão pensar que estamos protegidos e vamos saber como lidar.

“Nada nos blinda do sofrimento. Como profissionais temos a tarefa de cuidar, mas temos que ter o espaço de elaboração e também de ser cuidado se necessário.

É normal ter medo da morte?
Eu diria que o medo da morte faz parte do existir humano para o bem e para o mal. Ele nos permite lutar pela sobrevivência, evitar perigos, se cuidar. Por outro lado, pode ser danoso no momento em que faz a gente deixar de existir — não vai viajar porque pode ter atentado, não vai trabalhar para não ser castigada pelo chefe, não se relaciona para não perder a pessoa amada. Você se superprotege e não vive. Alguns riscos para a vida são necessários, seja no amor ou no trabalho.

Por que as pessoas sentem isso?
Pessoas podem ter medo de morrer, medo de perder pessoas, medo da finitude, medo do desconhecido, medo do que vem após a morte… É multidimensional.

E você tem medo dela?
Sim. Tenho medo principalmente da morte com sofrimento e dor. Vamos dizer que ainda pretendo continuar vivendo, não gostaria de morrer agora. Se tivesse que acontecer neste momento, por alguma circunstância, não gostaria de passar pelo prolongamento do processo de morrer.

Fonte: Revista Prosa Verso e Arte
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A eutanásia, a religião, os cuidados paliativos e a educação

“Um “declínio na religiosidade” explica em parte um aumento da aceitação da eutanásia” na Europa Ocidental.

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Cuidados paliativos e eutanásia não são práticas contraditórias

Segundo um estudo publicado no ano passado na revista internacional Palliative Medicine, a percentagem de pessoas que teve acesso a cuidados paliativos na Bélgica é superior entre os que solicitaram eutanásia do que na restante população que não morre de morte repentina.

Um dos autores deste estudo, o sociólogo belga Joachim Cohen, refere que, na Bélgica, a eutanásia acontece depois de os doentes terem acesso a cuidados paliativos com qualidade.

O estudo, publicado em 2017 e que analisou a realidade belga, mostra que, de todos os utentes de cuidados paliativos, houve 14% que solicitaram eutanásia.

Em resposta escrita à agência Lusa, o sociólogo, que trabalha num centro dedicado às questões de fim de vida, refere ter estudos e análises de dados que demonstram que as pessoas que procuram a eutanásia são sobretudo doentes mais informados e com níveis de educação elevados.

Os doentes oncológicos e pessoas entre os 65 e os 79 anos estão também entre os grupos mais relevantes quanto aos pedidos de eutanásia, segundo o estudo, após análise a mais de 6.800 casos de vários tipos de mortes na Bélgica.

Os autores destacam ainda que, no país, as federações de cuidados paliativos aceitam que a eutanásia aconteça no contexto de bons cuidados paliativos.

“Num contexto de eutanásia legalizada, a eutanásia e os cuidados paliativos não surgem como práticas contraditórias. Uma proporção substancial de pessoas que realizou pedido de eutanásia era seguida por serviços de cuidados paliativos”, refere uma das conclusões do estudo.

Joachim Cohen e a equipa do End-of-Life Care Research Group analisaram também a posição das sociedades e dos países relativamente à eutanásia e à morte medicamente assistida.

“A aceitação pública aumentou ao longo do tempo, mas com variações consideráveis entre os países”, concluiu o investigador.

Nesta análise coube ainda a procura pelas razões desta variação, sendo que a religiosidade surgiu como um dos fatores que influencia a posição sobre a eutanásia.

De acordo com Joachim Cohen, um “declínio na religiosidade” explica em parte um aumento da aceitação da eutanásia” na Europa Ocidental.

Outro dos fatores que influencia a posição sobre a eutanásia é a tolerância à autonomia e à liberdade de escolha.

Num outro artigo científico em que Joachim Cohen participou, de 2016, mostra que nem sempre as opiniões dos cidadãos e dos médicos sobre a eutanásia são coincidentes, podendo ser mais fácil despenalizar a eutanásia quando essa diferença de opinião não é tão significativa.

Fonte: Atlas de Saúde Pt
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Conseguir que pessoas fiquem acordadas e funcionais por 85 horas seguidas ou que produzam e / ou consumam 24 horas por dia, 7 dias por semana.

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Pílulas já no mercado e pesquisas que parecem ficção científica: a quem interessa um mundo que não dorme?

                O sequestro do sono

Quando o fisioterapeuta Bruno* usou um medicamento que o deixou ‘ligado’ pela primeira vez, três anos atrás, sua intenção era dirigir por uma longa distância sem ficar cansado. Aprovou. “Consegui ficar focado no volante durante oito horas sem parar”, diz ele. A droga usada foi o modafinil, produzido e vendido no Brasil pela Libbs, com o nome Stavigile. De venda controlada, ele é aprovado para tratar a narcolepsia, um distúrbio que faz a pessoa ficar extremamente sonolenta durante o dia, mesmo que tenha dormido bem à noite — e o sono vem inclusive em momentos estranhos, como durante conversas, consultas ou almoços. Nunca fui o caso de Bruno.

Bem longe dele, forças armadas em países desenvolvidos querem manter despertos seus combatentes, e isso não é nenhum segredo de Estado. Anfetaminas e outras drogas são velhas conhecidas de soldados (veja aqui e aqui); ainda em 2004, o jornal inglês The Guardian revelou que militares americanos faziam pesquisas com o modafinil e já tinham conseguido que pessoas ficassem acordadas e funcionais por 85 horas seguidas.

Há várias outras pesquisas bélicas com esse mesmo objetivo. No livro 24/7: Capitalismo Tardio e os Fins do Sono, Jonathan Crary fala de testes que incluem substâncias diversas, terapia genética e até estimulação magnética transcraniana. O que o autor afirma, porém, é que a distância que separa o uso dessas drogas por civis e militares é apenas aparente. “A história mostra que inovações relacionadas à guerra são inevitavelmente assimiladas na esfera social mais ampla, e o soldado sem sono seria o precursor do trabalhador ou do consumidor sem sono”, escreve.

Para ele, o sono é uma espécie de resistência contra o capitalismo: a última barreira natural que o sistema não consegue transpor. Se conseguisse, a produção e o consumo 24 horas por dia, 7 dias por semana — daí o título do livro — estaria concretizada.

oso2Crédito: Christopher Morales, Forças Aéreas dos EUA

Boom

Voltemos a Bruno. Depois da primeira experiência, ele continuou testando remédios parecidos, mas com outra finalidade: conseguir estudar muitas horas seguidas para prestar concursos públicos. É que, fora da perda do sono, outro efeito das drogas procuradas por ele é o de aumentar o foco. Além do Stavigile, já fizeram parte da sua vida a Ritalina e o Venvanse, ambos controlados e indicados para tratar o transtorno de déficit de atenção e hiperatividade (TDAH), principalmente em crianças. O fisioterapeuta faz parte de um crescente grupo de estudantes e trabalhadores ao redor do mundo que, mesmo sem nenhum diagnóstico, se automedica para produzir mais.

Algumas pesquisas feitas no Brasil mostram dados sobre a procura e o consumo desses medicamentos, especialmente o metilfenidato, substância que compõe a Ritalina e o Concerta. Neste estudo, publicado em 2014, foram entrevistados estudantes de medicina de uma universidade no Rio Grande do Sul e 23% deles já tinham usado essas drogas sem prescrição; este outro também ouviu alunos de medicina, mas no Tocantins, e o resultado foi semelhante: 24,5%; mais um, feito no Paraná com alunos de um cursinho para concursos, encontrou um percentual de 28,5%.

A psicóloga Cristiana Siqueira estuda o tema e, durante o mestrado, fez uma série de entrevistas que incluíram psiquiatras e usuários. “É interessante porque duas pessoas que eu entrevistei se referiram ao uso crescente de Ritalina no Brasil como sendo uma espécie de ‘americanização’ da nossa vida”, lembra. De fato, o fenômeno tem sido discutido há bastante tempo nos Estados Unidos, onde o grande procurado é o Adderall, também usado para TDAH (mas proibido no Brasil). O remédio entrou no país em 1996 e, de acordo com esta matéria do New York Times, vem substituindo a Ritalina em muitos casos. Em 2004, diz o texto, medicamentos estimulantes já eram a segunda droga mais comum nos colégios norte-americanos.

oso3Imagem: Flickr

Anfetaminas são usadas há quase cem anos (e tanto a Ritalina quanto o Adderall são relacionados a elas), e também não é novidade ouvir falar em trabalhadores das mais diversas categorias que consomem drogas como a cocaína para se manterem acordados. Mas é difícil estabelecer quando e por que este boom no consumo de remédios começou.

Cristiana acha que, em parte, isso pode estar associado à própria disseminação de informações sobre TDAH. Os médicos entrevistados por ela para sua dissertação de mestrado dizem que algumas pessoas chegam ao consultório pedindo diretamente os remédios, mas várias outras vêm com um “discurso pronto” sobre seus sintomas. “Às vezes as pessoas querem deliberadamente forçar o diagnóstico, então estudam os sintomas e, na consulta, fazem relatos deles. Mas nem todo mundo chega com a ideia de ‘enganar’ o médico. Como me disse um dos psiquiatras entrevistados, há pessoas que leem sobre os sintomas e colhem na sua história de vida lembranças dispersas — de que não iam bem no colégio, por exemplo — e de certa forma se convencem de que sempre tiveram TDAH”, comenta ela.

Um problema é que não existe nenhum exame de sangue ou de imagem para o diagnóstico de TDAH, que é feito a partir de conversas com as crianças e adolescentes, além de familiares e professores, em busca um conjunto de sintomas. “Mas não bastam os sintomas”, explica o professor Marcelo Victor, do Programa de Transtornos de Déficit de Atenção/Hiperatividade da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (ProDAH/UFRGS). “É preciso que exista também um comprometimento do funcionamento psicossocial da criança. Isso quer dizer que muita gente pode ter os sintomas, mas não o transtorno”, diz ele, explicando melhor: “É preciso avaliar a continuidade deles ao longo de vários meses, até porque alguns podem ser devidos a outras condições, como uso de drogas”.

O fato é que, com ou sem TDAH, não é difícil conseguir os remédios. Em vários grupos na internet, é possível comprá-los ilegal, mas abertamente. Bruno, que abriu esta reportagem, disse ter um parente da indústria farmacêutica que conhece vários médicos e consegue receitas. “Acabo comprando dele”, conta. Também há muitas pessoas dão dicas de psiquiatras que ‘facilitam as coisas’ e prescrevem medicamentos mesmo não diagnosticando doença alguma. Das três usuárias entrevistadas por Cristiana, nenhuma tem diagnóstico de doenças ou transtornos mentais, mas todas compram legalmente, com receitas de seus médicos.

Pílulas da inteligência… São mesmo?

Cristiana ressalta que, embora por aqui a propaganda desses remédios não seja permitida, a gente acaba sabendo deles de outras formas, como em reportagens e até mesmo seriados. E ela conta também que, há cerca de dez anos, começaram a pipocar várias matérias que descreviam, muitas vezes com manchetes entusiastas, usos não autorizados desses medicamentos estimulantes. “Há capas de revistas e manchetes com expressões como: ‘`pílulas da inteligência’, ou remédios que ‘turbinam o cérebro’, com imagens de pílulas com um cérebro dentro”, diz.

De acordo com ela, essa onda de matérias veio a partir da publicação de artigos na revista científica Nature, em 2008 e 2009, em que os autores defendiam a regulamentação do uso de remédios para fins de ‘aprimoramento cognitivo’ — isso porque alguns pesquisadores acreditam que as drogas podem melhorar a compreensão e o aprendizado, embora não haja nenhum consenso na comunidade científica.

oso4Cada vez mais gente se automedica para dormir pouco e render muito

O próprio Bruno diz não ter observado nada nesse sentido: “Elas só restringem a atenção”, diz. Sarah Noronha, que tem 25 anos e foi diagnosticada com TDAH aos 17, concorda. “Não acho que tenha efeitos além de tirar o sono e deixar a pessoa desperta. Diferente do que ‘concurseiros’ pensam, a medicação não ajuda a pessoa a aprender mais. Ela só vai aguentar mais tempo estudando”, diz.

Segundo Marcelo Victor, algumas análises com pesquisas já realizadas mostram que esses remédios podem melhorar “um pouco, não muito” o desempenho de pessoas saudáveis. “Depende da pesquisa”, diz ele.

Onde termina o tratamento e começa o aprimoramento?

Mas mesmo o uso de estimulantes no caso de TDAH — e o próprio diagnóstico da doença — vêm sendo discutidos exaustivamente, tanto pela comunidade científica quando por pessoas leigas. A Ritalina chega a ser descrita como “droga a obediência”, responsável por manter focadas e controladas crianças cujo comportamento, na verdade, seria normal, apenas inconveniente para os pais e professores.

E Cristiana traz informações no mínimo intrigantes. Os psiquiatras entrevistados por ela relatam que normalmente o que leva crianças ao consultório é um rendimento escolar considerado baixo, algo que com frequência é apontado pelas próprias escolas. E mais: eles afirmam que sugerem a suspensão ou a diminuição da dose nos fins de semana e nas férias escolares, como medida para minimizar os efeitos colaterais.

Mesmo Marcelo Victor reconhece que os prejuízos sentidos pelos pacientes dependem muito do ambiente externo. De acordo com ele, para algumas pessoas é preciso manter o medicamento o tempo inteiro, mas para outras, não. “Em alguns casos, a vida social e familiar da criança não é prejudicada pelo transtorno. De repente ela tem em casa uma mãe que é mais atenta, um manejo familiar que é diferente do da escola”, diz. E afirma ainda que “o transtorno aparece mais quando a pessoa é exigida”, quando precisa cumprir uma tarefa da qual não goste e que exija atenção. “Se ela gosta de videogame e você a coloca para jogar videogame, pode tirar o remédio dela. O jogo dá prazer, foca, estimula, ela pode ficar horas jogando videogame, e focada. Mas, quando vai para uma questão de matemática, fica cinco minutos e não consegue mais focar, se atrapalha. Porque é algo aborrecido para ela, pouco atraente”. Mas ele não diz que a doença de fato não exista. “As crianças sem o transtorno conseguem dizer: ‘agora preciso me concentrar nisso para aprender’, e as com TDAH, não”, compara. Para ele, trata-se principalmente de melhorar a qualidade de vida das pessoas.

A questão é delicada. “Não estou negando que haja crianças que possam efetivamente ter algum transtorno, mas acho que o que está muito em jogo é o modo como essas crianças têm sido demandadas. Temos um sistema educacional que preza pela competitividade, pelo ranqueamento”, diz Cristiana.

oso5Em geral, crianças são diagnosticadas com TDAH após queixas de baixo rendimento escolar

Paralelos

É impossível não perceber uma relação entre o tratamento das crianças — devido principalmente ao seu baixo rendimento escolar — e o motivo que leva muitos adultos a buscarem medicação, ainda que sem diagnóstico. “Até os médicos com quem conversei têm dificuldade de estabelecer essa fronteira entre o que é patologia e o que é pressão social”, diz Cristiana.

Ela conta que quando perguntou a eles quais aspectos estavam possivelmente envolvidos no consumo off-label (ou seja, para usos não autorizados) da Ritalina, os psiquiatras mencionaram basicamente dois: “O primeiro é que há uma grande exigência social por performance, e as pessoas começam a se sentir fora da disputa, achando que o outro está consumindo algo a mais e elas estão ficando para trás. É uma espécie de coerção indireta: a pessoa se sente coagida a tomar o medicamento por saber que há outras tomando e rendendo mais. O segundo, no caso das crianças, é que não há uma rede comunitária e familiar para apoiá-las. Os pais estão desprotegidos, a escola diz que não tem mais o que fazer com a criança. É um desamparo”.

Na pesquisa de Cristiana, a pressão para dar conta de um excesso de atividades foi relatada pelas três usuárias entrevistadas. “Uma delas usava pontualmente, quando precisava escrever algum relatório grande, quando tinha prazos apertados no trabalho. Outra estava no doutorado e tomou Ritalina para escrever a tese — mas contou que não funcionou, ela não conseguiu. E a terceira não conseguia dar conta de todas as atividades do seu dia: ser mãe, cuidar da casa, trabalhar e estudar”. Uma das médicas também falou com ela sobre isso: “Me disse que muitas vezes vem uma demanda grande por todos os lados, não só de trabalho ou de estudo. A pessoa precisa dar conta de tudo, um tudo que parece ser grande demais, e acaba se direcionando para o medicamento”.

Livre escolha

Quando pergunto a Bruno até que ponto o uso desses remédios para estudar pode ser considerado de fato uma escolha, ele pausa por uns segundos e ri: “Essa pergunta é bem ideológica”, diz .

Sem dúvidas. O professor de filosofia André Brayner de Farias, da Universidade de Caxias do Sul, observa que a necessidade que muitas pessoas têm de abrir mão do sono, a pressão para render mais no trabalho e a sobrecarga do dia a dia estão diretamente relacionadas entre si — e com o capitalismo contemporâneo. Como Crary, ele acredita que o sono é um problema para o capitalismo, e não apenas porque paramos de produzir. “Quando dormimos, quando estamos ‘apagados’, de certa forma fugimos do controle que se abate sobre nós o tempo todo. Interrompemos o circuito de produção. Eu diria que o sono chega a ser hoje uma grande ferramenta política”, diz.

E explica melhor comentando aspectos da obra da filósofa alemã Hannah Arendt, que também é citada por Crary. “Ela traz um conceito de ‘natalidade’ e defende que essa é a base da nossa ação política. A natalidade se relaciona à nossa capacidade de nascer, de gerar crianças, de sair das trevas para a luz. Significa a dimensão do imponderável, do imprevisível. O que nasce é sempre algo que não estamos esperando. E essa autora diz que, quando agimos politicamente, é como se atualizássemos, nas nossas ações, o nosso nascimento. Porque a ação política tem justamente a ver com a nossa capacidade de realizar o imponderável, de dar espaço e tempo para o que é imprevisível. Isso é, por excelência, a forma de resistir”, diz o professor.

oso6Imagem: O pesadelo, de John Henry Fuseli

O sono seria, então, certa simulação dessa ideia, como se, ao dormir e acordar, simulássemos a morte e o renascimento: “É o sono, é a pausa, que nos devolve as forças. Quem acorda, nasce de novo. Ao renascer, surpreende o mundo. E isso é, de algum modo, uma ameaça.”

É claro que, mais e mais, o sono acaba se tornando, ele mesmo, produto de um consumo, se pensarmos na indução por medicamentos, por exemplo. “Este sono, de certa maneira, foi também capturado. É quando já estou tão transformado em máquina de produção que perdi a capacidade de apagar, e preciso ir à farmácia, comprar um remédio que, em muitos casos, vai me viciar”, analisa André, lembrando ainda que, além de já ser uma mercadoria, o remédio também pode atrapalhar os sonhos, “onde ‘visitamos’ territórios desconhecidos e paramos o mundo”.

Atualmente, a pesquisa de Cristiana está voltada justamente ao uso de remédios antidepressivos e indutores do sono: “É uma modulação do corpo produtivo”, diz a psicóloga, comentando o que disse um dos médicos que ela entrevistou, ainda para a dissertação: “Esse psiquiatra receitava Ritalina para uma paciente que, ele julgava, tinha TDAH. Depois de um ano, descobriu que ela se consultava em paralelo com outro médico e, com ele, obtinha receitas de Rivotril para dormir, porque a Ritalina lhe deixava insone. E assim ia gerenciando o sono”, lembra.

Para André, o sono induzido é “um passo na direção da vitória do capitalismo” nessa batalha pelo sono. “Mas ele só vence no dia em que a gente não não precisar mais dormir”, completa ele, ressaltando que, evidentemente, é preciso estar não apenas desperto, mas também produtivo. Cristiana, que está de acordo, comenta que, por enquanto, mesmo a garantia do sono talvez só esteja ancorada na ideia da produtividade, afinal, um corpo cansado não produz: “Existe a ideia de que é preciso dormir um determinado número de horas por dia… Para que possamos render bem”, pontua.

24/7

A necessidade de produção ininterrupta não é recente. No livro, Crary fala muito disso e exemplifica com empreitadas que parecem ter saído de um episódio de Black Mirror, mas que na verdade aconteceram no mundo real. Como um projeto europeu do fim dos anos 1990 que tinha como objetivo garantir que a luz do sol chegasse dia e noite a regiões metropolitanas inteiras, a partir de satélites que refletiriam essa luz para a Terra, para permitir o trabalho ao ar livre de noite. “Isso vem de muito tempo. Mas acho que estamos passando por um processo em que o sono vem sendo, pouco a pouco, minado”, acredita André.

Ele conta que vários dos seus alunos fazem uso regular de Ritalina e “estão convencidos de que é uma coisa boa”. Mas, quando fala de sucumbir à pressão por dormir pouco e render muito, André não está falando apenas dos ‘outros’: “Boa parte de nós acha que dormir é perda de tempo. Muitas vezes quem não usa os remédios também está completamente amarrado ao circuito de produção e tem o sono minado, ainda que seja crítico a isso”, diz, afirmando que este é o seu próprio caso (e é também o caso desta repórter). “É o projeto 24/7 se realizando, ou cada vez mais perto de se realizar”, reflete.

De acordo com o professor, o grande trunfo do capitalismo é que já não são só os donos dos meios de produção que nos cobram, mas também nós mesmos. “Isso acabou entrando na nossa vida, é algo que a gente faz hoje sem ninguém precisar mandar”, alerta.

oso7Um remédio para conseguir ficar desperto, outro para conseguir dormir: medicamentos modulando o corpo produtivo. Crédito: Alyssa L. Miller (Flickr)

E aí a questão da escolha individual volta a aparecer. Cristiana lembra que, naqueles artigos da Nature que defendiam a regulamentação de medicamentos para fins de aprimoramento cognitivo, os autores diziam justamente que o sujeito deveria ser livre para escolher tomar ou não essas drogas. “Mas essa escolha é feita a partir de um determinado contexto em que estamos inseridos, não é tão simples. A demanda está aí. A exigência por performance está aí. Estamos nesse mundo, essa é a sociedade à qual acabamos precisando nos adaptar. Nossas escolhas são balizadas por ela”, reflete a psicóloga, afirmando que, por isso mesmo, analisa a situação com o cuidado de não julgar usuários. “O fato é que os medicamentos existem, estão sendo procurados, precisamos entender e pôr em questão os motivos”.

André concorda: “Pensamos: minha atitude vai depender da minha escolha, eu é que tenho que escolher. Mas acontece que minha escolha não é um lugar puro e intocável dentro de mim. Escolho a partir de um histórico de informações, de uma educação, de uma cultura, de um condicionamento que cada um de nós recebe para ser capaz de escolher”, diz. Mas pontua: “É claro que posso examinar minha vida a cada instante, identificar o que interfere na minha escolha, fazer perguntas. Essa capacidade de se questionar e fazer perguntas significa que a gente ainda tem liberdade. E é isso que é, finalmente, fazer política em um sentido mais autêntico”.

Outros artifícios

Crary diz que no começo do século passado os adultos norte-americanos dormiam em média dez horas por noite; até pouco tempo atrás essa média era de oito horas (daí a afirmação de que passamos um terço da vida dormindo…) e, agora, é de apenas seis horas e meia. Mas remédios não são a única forma de minar o nosso sono, como lembra André: as novas tecnologias têm um papel importante nisso. “Talvez elas sejam até mais importantes nesse processo do que a própria medicalização. Ou, pelo menos, são forças de mesmo valor”, sugere.

De acordo com ele, estamos convencidos da necessidade de consumir informação o tempo inteiro, e isso tem constituído cada vez mais a nossa vida. “Vamos cada vez mais achar natural acordar de madrugada e checar o celular para ver se não tem nenhuma mensagem, nenhuma notícia importante. Ou levantar de manhã e conferir imediatamente o que está acontecendo”, exemplifica, completando: “É como se de fato não tivéssemos intervalo, não tivéssemos pausa. Exatamente o mesmo problema do sono”.

A conexão ininterrupta não significa só um consumo que não para mas, também, para muitos trabalhadores, uma jornada eterna. “Você sai do trabalho, mas ele continua te demandando. Não tem como você argumentar que não viu um email, porque todo mundo recebe alerta no celular, tem as redes sociais. Lembra que antigamente, de madrugada, a televisão parava, saía do ar? Hoje existe um mundo que funciona 24 horas por dia, e acho que tem muita gente que, se pudesse, não dormiria nunca”, diz Cristiane.

oso8Novas tecnologias possibilitam jornada quase eterna

Por mais que pareça paradoxal, ao mesmo tempo em que aumentam as distrações, aumenta a pressão por foco e rendimento. E os remédios não são a única estratégia para voltar aos eixos. Há muitos anos, fiz um curso de meditação que, descobri mais tarde, era replicado em empresas, para os funcionários. A monitora garantia: depois que começou a meditar, nunca mais se atrasou para uma reunião, nunca mais perdeu um prazo e era capaz de trabalhar muito mais, se cansando muito menos. “Existe uma lógica de que o sucesso se relaciona à atenção focalizada, e a partir daí surge toda uma produção de conhecimento de como gerir a atenção. Tem cursos de gestão do tempo e livros de autoajuda que ensinam a aproveitar o tempo para se tornar mais produtivo”, observa Cristiana. Como se o problema não fosse estarmos sobrecarregados, mas, sim, sermos maus gestores de nós mesmos: “As pessoas acabam buscando todas as ferramentas possíveis para se adequar a lógica vigente, e acabamos não colocando esta lógica em questão, não questionando por que precisamos trabalhar tantas horas e por que precisamos estar disponíveis (e bem) durante todas essas horas”.

Há na literatura alguns exercícios de imaginação sobre como seria viver sem dormir. André cita um conto do escritor japonês Haruki Murakami — Sono — em que a personagem principal perde, de repente, a capacidade de adormecer. “E ganha uma vitalidade tremenda, sua consciência se expande enormemente”, diz ele, contando que a mulher passa a fazer mil coisas durante o tempo que, antes, era ‘perdido’. “Mas lá pelas tantas ela se dá conta de que morreu, de que experimentou a própria morte. Esse livro traz uma teoria interessante da morte, é como se o mundo sem sono fosse o mundo onde na verdade estamos sem vida. Quando penso em um mundo sem sono, imagino assim: seres humanos totalmente automatizados, robotizados”, devaneia o professor. A batalha está posta.

* O nome foi alterado

Fonte: Outra Saúde
Por: Raquel Torres
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E os psicanalistas foram impedidos de entrar no evento…

Os psicanalistas inscritos para o colóquio se viram pura e simplesmente impedidos de entrar pelos porteiros. Negócio é negócio.

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Imagem por Alpino

A medicalização da experiência humana

Variação do humor ou momentos de tristeza e tensão são sempre sinais de doença? Por muito tempo a psiquiatria europeia soube avaliar a gravidade e definir uma prescrição apropriada, da droga ao tratamento psicanalítico. A indústria farmacêutica incita, contudo, à transformação de dificuldades normais em patologias, às quais ela oferece uma solução

Diante da realidade do “sofrimento psíquico” – uma das mais importantes patologias modernas –, entrou em ação, há algumas décadas, uma maquinaria diagnóstica nunca antes vista, cujo objetivo é explorar esse enorme mercado potencial. Para isso, foi necessário primeiro substituir a grande psiquiatria europeia, que, graças a observações clínicas múltiplas e coerentes, reunidas durante os dois últimos séculos, havia repertoriado os sintomas, classificando-os em grandes categorias: neuroses, psicoses e perversões. Munido desses conhecimentos, o especialista podia dar um diagnóstico e distinguir os casos graves dos causados por circunstâncias passageiras. Ele separava então o que exigia o uso de medicamentos daquilo que poderia ser solucionado melhor com a conversa.

A psiquiatria clássica e a psicanálise haviam chegado às mesmas conclusões. Essas duas abordagens tão distintas se auxiliavam e se enriqueciam mutuamente. O mercado de medicamentos ainda guardava proporções razoáveis, o que deve ter dado o que pensar à “Big Pharma” – apelido conveniente para o enorme poder dos laboratórios farmacêuticos, que fazem uma corte assídua tanto aos clínicos gerais quanto às mais altas instâncias do Estado e dos serviços de saúde, com os quais sabem se mostrar bem generosos (oferecendo, por exemplo, cruzeiros de “formação” aos jovens psiquiatras).

A jornada de conquista desse grande mercado começou nos Estados Unidos, com a Associação dos Psiquiatras Americanos (APA) e seu primeiro manual de diagnóstico e estatística dos problemas mentais, o Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual de Diagnóstico e Estatística dos Transtornos Mentais, ou DSM), em 1952.1 Em 1994, a Organização Mundial da Saúde (OMS) adotou no capítulo “Psiquiatria” da Classificação Internacional das Doenças as nomenclaturas do DSM-IV, o que levou vários países a fazer o mesmo. Seguiu-se uma inflação de patologias repertoriadas. Havia sessenta em 1952, mas 410 em 1994, no DSM-IV.

Extinguir o vulcão

Negócio é negócio. O método DSM tem de ser simples: não se cogita buscar a causa dos sintomas nem saber a que estrutura psíquica eles correspondem. Basta encontrar o caso que se conforme ao comportamento visível do paciente. Essa prática esquece que um sintoma não é jamais uma causa. A conversa com o psiquiatra mal pode ser considerada necessária, pois serve apenas para repertoriar os “transtornos” superficiais: “transtornos” do comportamento, da alimentação, do sono… enfim, “transtornos” de todos os tipos, até a recente invenção dos “transtornos” pós-atentados. A cada um corresponde – maravilha! – um medicamento. Foi nessas águas perturbadas que naufragaram os antigos diagnósticos. O lobby da Big Pharma conquistou também as faculdades de Medicina, onde só se ensina o DSM. Mais: os próprios laboratórios transmitem os ensinamentos – numerosos conflitos de interesses foram denunciados. A grande cultura psiquiátrica acabou esquecida, de sorte que, diante de um paciente, o novo clínico made in DSM não sabe mais se está lidando com uma psicose, uma neurose ou uma perversão. Ele não distingue um problema grave de um estado circunstancial. E, na dúvida, receita psicotrópicos…“Depressão”, por exemplo, é palavra que faz parte do vocabulário corrente. O blues (tristeza) pode dominar qualquer pessoa, a qualquer momento da vida. Mas por que dar esse sentido ao conceito de “depressão”? Ela foi elevada à dignidade de uma doença à parte. Contudo, a tristeza pode ser um sintoma tanto de melancolia – acarretando risco elevado de suicídio – quanto de um estado passageiro e mesmo normal, como o luto. Confúcio recomendava ao filho um luto de três anos após a morte do pai; hoje, se você continua triste depois de quinze dias, está doente. Vão lhe dar antidepressivos, que podem temporariamente aliviar o problema, mas não o resolverão. Entretanto, como não convém interromper o tratamento de repente, a prescrição dura às vezes a vida inteira.

O marketing do DSM é simples: basta inventar, a intervalos regulares, novos transtornos que misturem a patologia e o existencial. Isso é muito fácil, já que a existência se apoia naquilo que nos faz ir em frente. Aquilo que não funciona – em nossa vida – nos dá energia para evitá-lo. É necessário chorar antes de rir. Estamos à beira de um vulcão: extingui-lo com medicamentos que não passam de drogas é extinguir uma vida, porquanto viver é correr riscos o tempo todo. “O patológico só tem sentido para o improdutivo”, dizia o escritor Stefan Zweig.2 O nome de alguns medicamentos parece corroborar essa ideia, mas em uma acepção no mínimo discutível: em certas formas agudas de psicose, os psicotrópicos são imprescindíveis para acalmar as alucinações e os delírios. Tais medicamentos são chamados de antipsicóticos. Na cabeça do fabricante, essas moléculas estariam então destinadas a acabar de vez com a pessoa que sofre de psicose? O fabricante esquece uma coisa: o “paciente” é sempre maior que seu padecimento. Esses remédios deviam chamar-se de preferência “pró-psicóticos” ou “filopsicóticos”, pois um psicótico libertado de seus delírios é frequentemente um grande inventor (o matemático Georg Cantor), um grande poeta (Friedrich Hölderlin), um grande pintor (Vincent van Gogh) ou um grande filósofo (Jean-Jacques Rousseau). Mas a Big Pharma pouco se importa com a liberdade reencontrada pelo paciente, que no fim poria em causa sua empresa. Ela prefere o ópio. E seus vapores se instalam com facilidade, porque o “transtorno” é associado às manifestações efetivas do sofrimento psíquico.

Não bastasse isso, mais vale que o número de “transtornos” cresça e se multiplique. Entre os mais recentes, o “transtorno bipolar” se beneficiou de uma ampla promoção midiática, embora apenas patologize a doença universal do desejo: este se atira, rindo, para o objeto de seu sonho, mas, quando o apanha, o sonho está mais longe ainda e o riso se transforma em lágrimas. Enquanto a vida segue seu curso, nós todos somos normalmente “bipolares”, hoje alegres, amanhã tristes. Acontece, porém, que nas psicoses melancólicas o objeto de desejo é a própria morte ou a explosão de um surto maníaco. O diagnóstico de “bipolaridade” se torna então criminoso, pois não faz distinção entre o ciclo maníaco-depressivo das psicoses – com o risco de passagem ao ato grave justificando a prescrição de neurolépticos – e a euforia-depressão das neuroses. Essa distinção, riscada dos DSMs, provoca inúmeras situações dramáticas.3

O “transtorno” mais comum e inquietante, pois diz respeito às crianças, que sofrem sem saber o motivo e não podem se queixar, é sem dúvida o “transtorno do déficit de atenção com ou sem hiperatividade” (TDAH). Essas dificuldades da infância vêm sendo enfrentadas há tempos por psiquiatras infantis e psicanalistas, pioneiros na matéria. Mas, como se trata de problemas peculiares a cada criança, eles não ousaram rotulá-los sob um “transtorno” geral. Graças a isso, são hoje acusados de não propor medidas, principalmente pelas associações de pais, algumas delas subvencionadas por laboratórios farmacêuticos (por exemplo, a associação Hypersupers TODA/H France, apoiada pelos laboratórios Mensia, Shire, HAC Pharma e NLS Pharma).

A imprecisão desse pretenso diagnóstico equivale a dizer, por exemplo, que a tosse é uma doença. E o exemplo vem de cima: em 29 de setembro de 2017, houve na Universidade de Nanterre uma conferência em favor do diagnóstico de TDAH sob o patrocínio do presidente francês, Emmanuel Macron, e da ministra da Saúde, Agnès Buzyn. Os psicanalistas inscritos para o colóquio se viram pura e simplesmente impedidos de entrar pelos porteiros. O TDAH não existe nas classificações francesas, seja a Classificação Francesa dos Transtornos da Criança e do Adolescente (CFTMEA), fiel à psiquiatria francesa, ou mesmo a Classificação Internacional das Moléstias (CIM-10), que acolhe as opções do DSM. Elas descrevem apenas os problemas de agitação. E agitação não é doença. Pode ter várias causas (problemas familiares, dificuldades na escola etc.); exige primeiro que as crianças e a família sejam ouvidas, e isso muitas vezes basta para resolver tudo. Com o TDAH, o sintoma se transforma em doença e, mais grave ainda, atribuem-lhe causas “neurodesenvolvimentistas”. Essa afirmação não repousa sobre nenhuma base científica, ao passo que provas não faltam das dificuldades causadas por problemas no seio da família ou na escola…

Jerome Kagan, professor de Harvard, declarou em uma entrevista de 2012: “O TDAH não é uma patologia, mas uma invenção. […] Oitenta por cento dos 5,4 milhões de crianças tratadas com Ritalina nos Estados Unidos não apresentam nenhuma anormalidade metabólica”.4 Na França, Patrick Landman mostrou em seu livro Tous hiperactifs? [Todos hiperativos?] (Albin Michel, 2015) que o TDAH não tem nenhuma causa biológica identificável: seus sintomas não são específicos e não apresentam indicadores biológicos. Nenhuma hipótese neurobiológica foi validada. Leon Eisenberg, inventor da sigla “TDAH”, declarou em 2009, sete meses antes de falecer: “O TDAH é o exemplo típico de uma doença inventada. A predisposição genética para o TDAH é totalmente superestimada”.5 Todavia, com a ajuda do lobby, cerca de 11% das crianças com idade entre 4 e 17 anos (6,4 milhões) receberam o diagnóstico de TDAH desde 2011 nos Estados Unidos, segundo os Centros de Prevenção e Controle das Doenças norte-americanos. Segue-se quase sempre uma prescrição de Ritalina (metilfenidato), que contém moléculas consideradas estupefacientes nas classificações francesas. A prescrição dessa anfetamina em grande escala poderia provocar um escândalo sanitário semelhante aos do Mediator e do Levothyrox. Essas substâncias viciam, e não se exclui – possibilidade ainda em discussão – uma correlação entre as crianças que tomaram Ritalina e os adolescentes que se drogam.

As crianças não são poupadas pelos transtornos da sociedade, que lhes impõe o imperativo do sucesso rápido, da competitividade, da obediência a normas que não se aplicam à sua idade. As recalcitrantes são facilmente consideradas hoje “deficitárias”. É, portanto, inquietante ver surgir em um site do Ministério da Educação Nacional da França uma mensagem endereçada aos professores afirmando, sem provas, que o TDAH é uma “doença neurológica” e fornecendo uma receita detalhada para o estabelecimento de diagnósticos prévios. Os “sinais indicativos” propostos poderiam se aplicar a quase todas as crianças. Sempre a mesma mistura de problemas normais e patologia…

A infância na linha de frente

Há tempos, Michel Foucault pôs em evidência a repressão, notadamente pelos Estados e as religiões, desse “mal-estar na cultura” que é a sexualidade. Hoje, a camisa de força de um patriarcado de direito divino está em via de marginalização. Como a repressão vai se organizar daqui por diante, supondo-se que o termo “sexualidade” deva ser entendido em sentido amplo? A indústria farmacêutica é que pretende tomar as rédeas da ciência. A mensagem é clara: “Não vos inquieteis, ó vós que tendes insônias, momentos de desconsolo, excitação exagerada, ideias suicidas! A culpa não é vossa, é de vossos genes, de vossos hormônios; sofreis de um déficit neurodesenvolvimentista, e nossa farmacopeia vai consertar tudo”. Trata-se de fazer crer que tudo se resume a problemas de neurotransmissores e de mecânica, nos quais o humano não entra. Seria necessário esquecer que as mazelas deliciosas e cotidianas das relações entre homens e mulheres, as questões jamais resolvidas de filhos com pais, as relações de forças angustiantes com a hierarquia e o poder deitam raízes nas profundezas da infância.

Por todos os lados, a infância está na linha de frente, o que torna o caso do TDAH ainda mais “perturbador” que os outros. Em todos os tempos e lugares, a criança é a primeira a ser reprimida, espancada, formatada. Quando um professor da velha escola puxava as orelhas de um aluno agitado, isso era – por mais chocante que pareça – quase mais humano do que exigir-lhe um diagnóstico de deficiência. Preservava-se uma relação pessoal, que a pseudociência elimina. Pela primeira vez na história, é em nome de uma pretensa ciência que as crianças são “espancadas”. Todos os anos o Papai Noel, esse mito de múltiplas estratificações (como bem mostrou o etnólogo Claude Lévi-Strauss),6 traz para as crianças presentes a fim de consolá-las. Hoje, a Big Pharma pretende vestir o capuz do Papai Noel. Mas não nos esqueceremos de que, sob a roupa vermelha, esconde-se uma sombra muito parecida com o Açougueiro da Festa de São Nicolau.7

*Gérard Pommier é médico psiquiatra, psicanalista, professor universitário emérito e diretor de pesquisa na Universidade Paris 7. Autor, principalmente, de Comment les neurosciences démontrent la psychanalyse [Como as neurociências dão suporte à psicanálise], Flammarion, Paris, 2010, e de Féminin, révolution sans fin [Feminino, revolução sem fim], Pauvert, Paris, 2016.

1 Ver “La bible américaine de la santé mentale” [A bíblia americana da saúde mental], Le Monde Diplomatique, dez. 2011.

2 Stefan Zweig, Le Combat avec le démon: Kleist, Hölderlin, Nietzsche [A luta com o demônio: Kleist, Hölderlin, Nietzsche], Le Livre de Poche, Paris, 2004 (1. ed.: 1925).

3 Eu mesmo acompanhei em Saint-Anne um paciente melancólico a que um psiquiatra, ignorante de tudo o que não está no DSM, deu alta. Ele se suicidou. Vi inúmeros casos semelhantes.

4 “What about tutoring instead of pills?” [Que tal monitoramento em vez de pílulas?], Spiegel Online, 2 ago. 2012. Disponível em: <www.spiegel.de>.

5 “Schwermut ohne Scham” [Tristeza sem vergonha], Der Spiegel, Hamburgo, 9 fev. 2012.

6 Claude Lévi-Strauss, Le Père Noël supplicié [Papai Noel supliciado], Seuil, Paris, 1994.

7 Na França, é bastante difundida a lenda de São Nicolau, precursor do Papai Noel. Durante o inverno, três crianças bateram à porta do açougueiro Pierre Lenoir. Ele aceitou abrigá-las durante a noite. Porém, assim que elas entraram, ele as matou. Em outra noite, São Nicolau passava pela região e buscou abrigo na mesma casa. Enquanto dormia, ele sonhou com o assassinato das crianças e rezou até que elas ressuscitassem, tornando-se assim protetor das crianças.
Fonte: Le monde diplomatique
Por: Gérard Pommier
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“O maior segredo da Medicina”

“Creo que hemos perdido la inmensa sabiduría humana para tomar la muerte de una forma normal. Nosotros hemos dejado de hablar sobre la muerte. Y, en mi humilde opinión, esto no tiene por qué ser así”.

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Kathryn Mannix, cree normalizar nuestra relación con la muerte, beneficia tanto a la persona enferma como a sus familiares y amigos.

“El secreto mejor guardado de la medicina: morir no es tan malo como se cree”

“En mi humilde opinión, morir no es tan malo como uno esperaría”.

Así ve la muerte Kathryn Mannix, una médica británica pionera en cuidados paliativos, que ha dedicado su carrera a tratar pacientes con enfermedades incurables o en los últimos estadios de su vida.

Para la autora de “With the End in Mind: Dying, Death, and Wisdom in an Age of Denial” (Con la muerte en mente: morir, muerte y sabiduría en la era de la negación), la sociedad nos lleva a evitar hablar de este proceso e incluso a reemplazar la palabra muerte con eufemismos.

Esto, explica, hace que nos resulte mucho más difícil lidiar con la pérdida de un ser querido.

BBC Ideas, una plataforma de videos cortos de la BBC que explora ideas que cuestionan las verdades establecidas, recogió su testimonio.

“Nosotros hemos dejado de hablar sobre la muerte.
Hemos dejado de usar la palabra morir (que en inglés dying) y usamos otras similares.

En vez de decir que alguien se está muriendo, decimos que está ‘seriamente enfermo’.

Y las familias no entienden que se acerca el momento de la muerte cuando se usan estas palabras.

Eso es un gran problema, porque cuando la familia está junto a la cama de alguien muy enfermo, que está por morir, no saben qué decirse entre ellos o a la persona que se está muriendo.

La persona que se está muriendo tampoco sabe qué decir, ni qué esperar, y puede que esté preguntándose si esta es su última respiración.

Esta es una escena marcada por la tristeza, la ansiedad y la desesperanza.

Y, en mi humilde opinión, esto no tiene por qué ser así.

Tan natural como nacer

Creo que hemos perdido la inmensa sabiduría humana para tomar la muerte de una forma normal.

Creo que es hora de volver a hablar de la muerte y de recuperar esa sabiduría.

¿Cómo sería morir normalmente?

Morir, así como nacer, es sencillamente un proceso.

Gradualmente, la gente se va cansando, agotando.

A medida que pasa el tiempo la gente va durmiendo más y está menos tiempo despierta.

La familia puede ir aprendiendo en qué momento deben darle (al enfermo) las medicinas y cuándo dejar pasar a las visitas.

A veces puede ocurrir que llegue una visita o que sea la hora de darle un medicamente (al enfermo) cuando está dormido.

Ahí es cuando podemos darnos cuenta de que algo ha cambiado.

Es un cambio pequeño pero muy significativo.

Y es que en vez de estar dormida, esta persona está -temporalmente- inconsciente.

No los podemos despertar y no les podemos dar su medicina. No les podemos decir que ha llegado una visita.

Luego, cuando ellos se despiertan, nos cuentan que han dormido muy bien.

Por eso sabemos que este estado de coma no es aterrador.

Solo que nosotros no notamos este momento de pérdida de conciencia en el momento en que ocurre.

Sonido de la muerte

Así que a medida que pasa el tiempo, están menos despiertos, más tiempo dormidos, hasta que, al final, están inconscientes todo el tiempo.

Y el paciente se sentirá tan relajado que no aclarará su garganta y seguirá respirando con un poco de moco o saliva en la parte trasera de la garganta.

Puede que eso genere un ruido extraño.

La gente habla de ese sonido de la muerte como algo raro.

Pero eso quiere decir que el paciente está tan relajado, en un estado de inconsciencia tan profundo, que ni siquiera la saliva en la garganta les hace cosquillas, cuando las burbujas de aire entran y salen de los pulmones.

En los últimos momentos de vida, hay un período de respiración superficial y luego una exhalación a la que ya no le sigue una inhalación.

A veces es tan suave que las familias no se dan cuenta.

Por eso, la muerte normal, es realmente un proceso tranquilo, algo que podemos reconocer, para lo que podemos prepararnos y algo con lo que podemos lidiar.

Y esto debería ser algo para celebrar.

Algo con lo que podemos consolarnos los unos a los otros.

Pero como hablar de la muerte se ha tornado en algo incómodo, es, de hecho, el secreto mejor guardado de la medicina.

Por eso, en mi opinión, morir de esta manera es algo que deberíamos recuperar, es algo de lo que deberíamos hablar y algo en lo que deberíamos consultarnos mutuamente.

Haz clic aquí para ver el testimonio de Kathryn Mannix en video (en inglés)

Fonte: BBC Mundo
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Onde andará o meu doutor?

Será que já existe vacina contra o tédio?
Ou não terá remédio?
Não me abandone assim de uma vez!
Procure os sinais da minha doença e cultive a minha esperança!

medico

Hoje , acordei sentindo uma dorzinha…
Aquela dor sem explicação e uma palpitação!
Resolvi procurar um doutor…
Fui divagando pelo caminho…
Lembrei daquele médico que me atendia vestido de branco
e que para mim tinha um pouco de pai, de amigo e de anjo…
Meu doutor, que curava a minha dor!
Não apenas a do meu corpo, mas a da minha alma…
Que me transmitia paz e calma!

Chegando à recepção do consultório,
fui atendida com uma pergunta!
“Qual o seu plano?” meu plano…
Ahhh! meu plano é viver mais e feliz!
É dar sorrisos, aquecer os que sentem frio e preencher
esse vazio que sinto agora!
Mas, a resposta teria que ser outra!
“meu plano de saúde”…

Apresentei o documento do dito cujo,
já meio suado tanto quanto o meu bolso… E aguardei.
Quando fui chamada, corri apressada…
Ia ser atendida pelo doutor,
ele que cura qualquer tipo de dor!
Entrei e o olhei… Me surpreendi…
Rosto trancado, triste e cansado.
“Será que ele estava adoentado?
É, quem sabe, talvez gripado!”
Não tinha um semblante alegre, provavelmente devido a febre…
Dei um sorriso meio de lado e um bom dia!
Olhei o ambiente bem decorado.
Sobre a mesa à sua frente um computador
e no seu semblante a sua dor…
O que fizeram com o doutor?

Quando ouvi a sua voz de repente:
“O que a senhora sente?”
Como eu gostaria de saber o que ele estava sentindo…
Parecia mais doente do que eu a paciente…
” Eu? Ah! Sinto uma dorzinha na barriga e uma palpitação”
e esperei a sua reação.
Vai me examinar, escutar a minha voz
e auscultar o meu coração.
Para a minha surpresa apenas me entregou uma requisição e disse:
– “Peça autorização desses exames para conseguir a realização…”
Quando li quase morri…

“Tomografia computadorizada”,
“Ressonância magnética”
e “Cintilografia”!

Ai meu Deus! Que agonia!!!
Eu só conhecia uma tal de “abreugrafia”…
Só sabia o que era “ressonar” (dormir),
de “magnético” eu conhecia um olhar…
e “cintilar” só o das estrelas!
Estaria eu a beira da morte? De ir para o céu?
Iria morrer assim ao léu?
Naquele instante timidamente pensei em falar:
“Não terá o senhor uma amosta grátis de calor
humano para aquecer esse meu frio?
O que fazer com essa sensação de vazio? Me observe doutor!
O tal “Pai da Medicina”, o grego Hipócrates acreditava que,
“A ARTE DA MEDICINA ESTÁ EM OBSERVAR”.
Olhe pra mim…
É bem verdade que o juramento dele está ultrapassado!
Médico não é sacerdote…
Tem família e todos os problemas inerentes ao ser humano…
Mas, por favor me olhe! Ouça a minha história!
Preciso que o senhor me escute e ausculte!
Me examine!

Estou sentindo falta de dizer até “aquele 33”!
Não me abandone assim de uma vez!
Procure os sinais da minha doença e cultive a minha esperança!
Alimente a minha mente e o meu coração…
Me dê ao menos uma explicação!
O senhor não se informou se eu ando descalça… Ando sim!
Gosto de pisar na areia e seguir em frente
deixando as minhas pegadas pelas estradas da vida,
estarei errada?
Ou estarei com o verme do amarelão?
Existirá umas gotinhas de solução?

Será que já existe vacina contra o tédio?
Ou não terá remédio?
Que falta o senhor me faz, meu antigo doutor!
Cadê o Scott, aquele da emulsão?
Que tinha um gosto horrível
mas me deixava forte que nem um “Sansão”!
E o elixir? Paregórico e categórico!
E o chazinho de cidreira,
que me deixava a sorrir sem tonteiras?
Será que pensei asneiras?
Ahhh! Meu querido e adoentado doutor!
Sinto saudade…
Dos seus ouvidos para me escutar.
Das suas mãos para me examinar…
Do seu olhar compreensivo e amigo…
Do seu pensar..
Do seu sorriso que aliviava a minha dor…
Que me dava forças para lutar contra a doença…
E que estimulava a minha saúde e a minha crença…
Sairei daqui para um ataúde?
Preciso viver e ter saúde!
Por favor me ajude!

Ohhh! Meu Deus, cuide do meu médico e de mim,
caso contrário chegaremos ao fim…
Porque da consulta só restou
uma requisição digitada em um computador
e o olhar vago e cansado do doutor!
Precisamos urgente dos nossos médicos amigos…
A medicina agoniza…
Ouço até os seus gemidos…

Por favor! Tragam de volta o meu doutor!
Estamos todos doentes e sentindo dor! E Peço!!!
PARA O SER HUMANO UMA RECEITA DE “CALOR”
E PARA O EXERCÍCIO DA MEDICINA
UMA PRESCRIÇÃO DE “AMOR”!
ONDE ANDARÁ MEU DOUTOR?

Fonte: Pausadamente
Por: Tatiana Bruscky, médica pernambucana
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