O que ocorre no teu corpo durante um toque íntimo. Contaremos tudo

Na escola deveriam ensinar além do funcionamento do corpo, o que ocorre durante o sexo. Isto permitiria entender porque vítimas de abuso sexual podem ter orgasmo e sentem culpa.

¿QUÉ LE PASA A TU CUERPO DURANTE LA CARICIA? TE CONTAMOS TODITO

Seguro te ha pasado que una persona y tú se atraen muchísimo: comienzan esas cosquillitas en la panza que poco a poco se extienden por todo el cuerpo y, si todo sale bien y ambos lo desean, llega La Caricia.
Cool, ¿no? Claro, tener relaciones sexuales es tan natural como comer, pero no sólo es “mete-saca” y sanseacabó.
En nuestro cuerpo ocurren miles de estímulos y reacciones que hacen que coger sea una experiencia increíble.
Y como nadita se escapa de los ojos de la ciencia, hay investigaciones interesantísimas sobre qué ocurre en nuestro cuerpo cuando tenemosrelaciones sexuales.
¿Quién analizó primero el cuerpo humano durante las relaciones sexuales?
A mediados del siglo pasado, William Masters y Virginia Johnson observaron y estudiaron científicamente más de 10,000 actos sexuales para conocer a detalle la reacción fisiológica del cuerpo durante el sexo.
La investigación tuvo un origen curioso: Masters, quien era ginecólogo, le pagaba a trabajadoras sexuales para que le permitieran esconderse en un clóset mientras observaba y registraba todo lo que pudiera de los encuentros que ellas tenían con sus clientes: tiempos de excitación, duración del orgasmo, etc.
Tiempo después, él y Johnson, su entonces asistente, montaron un laboratorio donde lograron medir la respuesta fisiológica de cientos de personas que se masturbaron o tuvieron relaciones sexuales frente a ellos, todo en nombre de la ciencia.
A través de sus investigaciones, Masters y Johnson describieron la llamada “respuesta sexual humana”*, que son las reacciones corporales que ocurren durante la actividad sexual.
Ellos describieron cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Tiempo después se le agregaron otras dos que también mencionaré: estímulo sexual efectivo y periodo refractario.
[*Existe otra investigadora importante que también diseñó su propio modelo de respuesta sexual humana, Helen Kaplan, pero por la extensión del texto, no hablaré de su teoría. Quizás después.]
Estímulo sexual efectivo
El estímulo sexual efectivo (ESE) es todo estímulo que produce excitación.
El ESE no aparecía originalmente en el modelo de Masters yJohnson, sino que fue agregado por el mexicano Juan Luis Álvarez-Gayou años después.
Hay de dos tipos: psíquicos, que pueden ser desde ver una persona desnuda, escuchar una canción, o a tus vecinos, o tener una fantasía sexual; y reflexogénicos, que son estimulación directa al cuerpo.
Los reflexogénicos, a su vez, se dividen en dos: exteroceptivos, aquellos que estimulan externamente el cuerpo; e interoceptivos que es por ejemplo, tener una erección en la mañana provocada por nervios que se tocan al tener una vejiga llena.
Hay tantos ESEs como personas en el mundo y su diversidad es inagotable. Al hablar de las cosas que nos excitan, siempre hay que tener en cuenta algo: si algo me prende, existe al menos otra persona en el mundo que también se excitará con lo mismo.
Excitación
La excitación se desata por un ESE y se trata de, básicamente, tu cuerpo poniéndose en disposición de tener actividad sexual.
Las personas con pene tendrán una erección, sus testículos se elevarán hacia el perineo, el escroto se tensará y engrosará.
Las personas con vulva lubricarán, sus clítoris tendrán una erección —porque sí, los clítoris también se erectan—, incrementará el tamaño de sus pechos, los labios mayores se engrosarán, los labios menores se abrirán para exponer la vagina que ahora tendrá un color más oscuro y se habrán alargado sus primeros dos tercios internos y se iniciará la verticalización del útero.
Además de esto, todas las personas experimentarán erección de pezones, aumentarán su presión sanguínea y tendrán una ligera taquicardia.
Algo importante: en los cuerpos con pene, la sangre solo se irradia hacia ese órgano, pero en los cuerpos con clítoris la sangre se irá hacia toda la vulva, lo que hace que muchas mujeres, personas no binarias u hombres trans tarden un poco más en excitarse. O sea: fajen mucho, amigues  El juego previo salva vidas… Y orgasmos.
Meseta
Esta es la etapa del los besos largos, del faje, del sexo oral, de la masturbación, del coito y de todo antes del orgasmo
 Aquí, habrá rubor sexual en el cuerpo —que es un enrojecimiento en la piel de pecho a brazos a rostro que es la señal del cuerpo de, oh sí, hoy hubo suerte—, la respiración se volverá agitada, rápida y profunda, aumentará el diámetro del pene y de las mamas, se incrementará la coloración del glande y de los labios menores (así como su tamaño), se elevarán los testículos y aumentarán de tamaño, el clítoris comenzará a retraerse, el útero continuará su verticalización, la vagina se alargará un poco más, aumentará la lubricación, tu corazón podrá llegar a latir hasta a 175 latidos por minuto y comenzarás a tener contracciones musculares un tanto intensas que se sentirán bien.
Conforme avanza la meseta —y déjenla avanzar, denle chance, ábranle paso, disfruten su existencia—  nos acercamos al momento favorito de toda relación y esto eeeees:
¡Orgasmo (s)!
En el orgasmo habrán fuertes espasmos de grupos musculares, se tendrán alrededor de 40 respiraciones por minuto y la frecuencia cardiaca podrá aumentar hasta 180 latidos por minuto.
Las sensaciones placenteras suelen concentrarse en la zona genital —pene, próstata y vesículas seminales o clítoris, vagina y útero—.
Durante el orgasmo, las gran mayoría de personas con pene eyacularán —aunque es posible separar ambas respuestas, por ejemplo, con orgasmos prostáticos o con sexo tántrico—  y, en algunas ocasiones, también lo harán algunas personas con vulva —aunque la eyaculación no se presenta siempre junto al orgasmo—.
(Si te estás preguntando qué onda con los orgasmos múltiples, sigue leyendo…)
Resolución
La resolución es ese momento post-orgasmo también conocido como “NO ME TOQUES” o “VEN Y ABRÁZAME” o “¿Y si ya nos vamos a dormir?”.
Durante la resolución te relajarás leeeeeentamente durante unos diez o quince minutos.
Tu cuerpo regresará al estado previo a la excitación: el pene y el clítoris perderán su erección, los órganos que se inflamaron soltarán la sangre acumulada, puede que tengas alguna contracción muscular que se sienta rico, posiblemente te den ganas de orinar debido a la vasopresina y puede que te dé algo de sueño, por eso es tan rico dormir después de La Caricia.
Periodo refractario
¿Ubicas cómo después de tener un orgasmo se te van las ganas de seguir cogiendo? Esto es por el periodo refractario, que se refiere al tiempo que tardas en volver a excitarte.
Algo curioso es que para las personas con pene suele ser un poco largo, mientras que para un buen número de personas con vulva el periodo refractario o no existe o es súper corto: de ahí que muchas puedan tener múltiples orgasmos en una sola relación sexual, incluso seguidos.
El periodo refractario varía de persona a persona y de situación a situación y suele aumentar con la edad.
Algunas personas tendrán un periodo refractario mínimo y podrán tener un orgasmo y seguir teniendo relaciones sexuales toda la noche, otras —y me incluyo acá— necesitarán de mucho tiempo de recuperación antes de volver a excitarse, incluso días o semanas.
Debido a la diversidad de los cuerpos y de respuestas, no hay tiempo de espera “normal”. Lo que a ti te funcione está bien.
 
¿Por qué es importante conocer la respuesta sexual humana? 
Porque es una función natural, sorprendente y maravillosa de nuestros cuerpos.
Porque en la escuela nos enseñan sobre el funcionamiento del cuerpo, pero deliberamente se omite el conocimiento que existe sobre lo que nos ocurre durante el sexo.
 
Porque muchas víctimas de abuso sexual sienten culpa por excitarse —e incluso, tener un orgasmo— durante el abuso sin saber que eso sucede porque el cuerpo es cuerpo y está diseñado para responder a estímulos muchas veces sin importar si existe deseo, consentimiento o voluntad.
 
Porque hay personas que viven con la angustia de no sentirse suficientes por no tener tanto deseo como su pareja, cuando podría ser solo cuestión de tener un periodo refractario más largo.
 
Porque hay quien nunca descubre sus estímulos sexuales efectivos y muere sin conocer aquellas cosas que pudieron haber hecho de su vida sexual algo más rico.
 
Porque son nuestros cuerpos y tenemos derecho a conocerlos.
 
Como dijo Paracelso: “Quien no conoce nada, no ama nada”. Conocer a nuestro cuerpo es otra forma de amarlo.

Terapias “energéticas” são contos de fadas

Incluindo terapia quântica, toque terapêutico (TT), energia vital, reiki, “Ciência da Fada dos Dentes”, “campo energético humano”, Qigong…

Imagem IQC

Emily Rosa tinha onze anos de idade quando conseguiu algo com que muitos cientistas com décadas de carreira apenas sonham: assinar um artigo publicado num periódico científico de primeira linha. Há pouco mais de vinte e um anos, em abril de 1998, o Journal of the American Medical Association (JAMA) trazia a público o trabalho A Close Look at Therapeutic Touch, em que um experimento, desenhado por Emily dois anos antes para a feira de ciências da escola, demonstrava que praticantes de “toque terapêutico”, ou “TT” – uma forma de terapia por imposição das mãos – eram incapazes de detectar o tal “campo energético humano” de que suas supostas “curas” dependiam.
A metodologia adotada era de uma clareza solar: profissionais de TT tinham de introduzir suas mãos por um anteparo e determinar se, do outro lado, havia ou não a mão de outro ser humano. As chances de acerto, por pura sorte, eram de 50%. Se realmente houvesse um campo energético humano ou força vital detectável, o resultado deveria ser próximo de 100%. A real: 44%. O experimento publicado em JAMA foi composto por 280 testes individuais, e os participantes tinham, em alguns casos, quase três décadas de experiência em TT.
Produto do Ocidente, o TT foi inventado, na década de 70 do século passado, por uma ocultista holandesa, radicada nos Estados Unidos, e uma professora de Enfermagem da Universidade de Nova York. As criadoras, no entanto, reconhecem as raízes da práticano pensamento oriental.
Em artigo publicado em 1975 em The American Journal of Nursing, a professora de Enfermagem Dolores Krieger, uma das duas autoras do TT, cita o conceito indiano de prana, que ela interpreta como energia vital. A professora escreve que “a literatura afirma que o pranaé intrínseco ao que chamaríamos de molécula de oxigênio”.
A parceira de Krieger na elaboração da teoria e prática do toque terapêutico, a ocultista Dura Kunz, foi durante anos presidente da Sociedade Teosófica dos Estados Unidos. Desenvolvida na América do Norte no fim do século 19, a Teosofia importou vários elementos do misticismo hindu, misturando-os a tradições místicas europeias.
Qigong
Vamos, então, ao Oriente. Dez anos antes da publicação de Emily Rosa, um grupo de pesquisadores dos EUA e do Canadá havia visitado a China, a convite de cientistas chineses, para auxiliar nos testes de práticas ligadas à medicina tradicional chinesa (MTC) e outros supostos fenômenos paranormais.
As aventuras desse comitê, do qual fez parte o ilusionista James Randi, são descritas num dos capítulos do livro The Hundredth Monkey: And Other Paradigms of the Paranormal, mas a que nos interessa trata do teste de um certo Doutor Lu, mestre Qigong, uma forma chinesa de “cura” por imposição das mãos com (suposta) transferência, transmissão ou manipulação de alguma forma de energia vital.
Embora supostamente alicerçada em tradições milenares, a terapêutica Qigong surge, com esse nome – “qi” significando algo como “espírito” ou “força vital” e “gong”, “perícia”, “habilidade” – em 1955, num centro de repouso para funcionários do governo comunista em Pequim. O primeiro tratado sobre o assunto é publicado em 1957. Em comparação, a técnica japonesa de reiki (“rei”, divino, miraculoso; “ki”, energia, sopro), em que o terapeuta que também busca canalizar ou emitir “energia vital” a partir das mãos, foi codificada na década de 20.
A despeito, portanto, da antiguidade cultural dos conceitos de pranaqi ou ki, nenhuma das práticas hoje associadas à ideia tem, na verdade, mais de cem anos.
Sopro de ar
Como explica o especialista em história médica chinesa Yuan Zhong, citado neste artigo, durante milênios os médicos chineses tiveram de conviver com sérias restrições culturais que impediam a dissecação do corpo humano – algo que também foi comum no Ocidente –, e os principais modelos disponíveis eram as vítimas de execuções, que ocorriam principalmente por decapitação.
“Após a descida do machado, o sangue deixa o corpo rapidamente, e os observadores da antiguidade presumiam que esse líquido vinha da cavidade corporal, não dos curiosos tubos, aparentemente vazios, que conseguiam ver depois de o sangue ir embora”, explica o médico e historiador.
“Hoje, sabemos que esses vasos eram as artérias carótidas e veias jugulares, que transportam sangue”, prossegue. “Observadores antigos imaginaram que, como esses tubos pareciam vazios e murchos, algum tipo de ar ou gás especial deveria inflá-los, daí o nome qi”, que também admite o significado comezinho de “ar” (curiosamente, “prana”, em sânscrito, também tem o significado mundano de “respiração”).
Qigong na prática
Mas, voltando ao Doutor Lu: numa demonstração inicial, ele realizou suas manipulações energéticas sobre uma paciente, que reagiu de modo dramático, movendo-se “às vezes de forma lenta e comedida; às vezes, violenta e convulsiva”. O mestre Qigong estava a dois metros e meio da voluntária.
Os norte-americanos sugeriram uma demonstração da prática sob condições um pouco mais rigorosas. O teste foi, como no caso de Emily Rosa, de uma clareza fantástica: mestre e paciente foram colocados em salas separadas, sem contato visual ou acústico entre si (Doutor Lu tinha certeza de que sua capacidade de manipular e emanar qi funcionaria à distância, e através de paredes). 
Durante uma série de rodadas de duração predeterminada, o mestre iria emitir energia na direção da paciente ou se manter imóvel – o que aconteceria em cada rodada seria determinado por um lance de cara-ou-coroa. 
Questão: será que a voluntária iria entrar em movimento, ou teria convulsões, nas mesmas rodadas em que Doutor Lu estaria enviando energias? Caso a hipótese qi estivesse correta, a correlação temporal entre uma coisa e outra deveria ser próxima de 100%. 
Resultado: “durante um período, a moeda saiu coroa quatro vezes seguidas; isso significa que o mestre Qigong não transmitiu qi por 14 minutos e 45 segundos. No entanto, a voluntária se contorceu ao longo de todo esse tempo. As duas únicas rodadas em que a voluntária se manteve imóvel foram rodadas em que a moeda havia caído cara e o Dr. Lu tentava influenciar a paciente”.
Físicos
O relato em The Hundredth Monkey diz ainda que experimentos para tentar detectar a suposta energia que fluiria dos dedos dos mestres Qigong já haviam sido realizados antes da chegada do grupo de investigadores norte-americanos, com resultados negativos.
Nenhuma das forças conhecidas da natureza – gravidade, eletromagnética e as forças nucleares – corresponde à descrição da energia vital ou qi. Físicos como Sean Carroll e o falecido Victor Stenger apontam que a existência de uma força capaz de afetar objetos na escala de órgãos humanos, mas que ainda não tenha sido detectada por instrumentos científicos, é virtualmente inconcebível.
“Todos os organismos vivos são compostos pelos mesmos quarks e elétrons que compõem uma rocha ou um rio”, escreveu Stenger no artigo The Physics of Complementary and Alternative Medicine. “Sofrem os efeitos das mesmas forças. Físicos conseguem medir os efeitos de forças eletromagnéticas em uma parte em um bilhão, mas não encontram a menor sugestão de forças vitais ou psíquicas especiais”.
Carroll, em seu livro The Big Picture, afirma que, se existissem forças ou partículas capazes de fazer uma pessoa afetar outras pessoas ou objetos à distância, “já as teríamos descoberto”. A ciência está longe de saber tudo, diz ele, mas o que já sabe permite descartar algumas hipóteses.
Esse autor chama atenção para o conceito de domínio de aplicabilidade de uma teoria científica: Carroll não afirma que nenhum novo fenômeno físico jamais será descoberto; o que ele afirma é que qualquer nova força, se relevante na escala humana do cotidiano, já teria sido notada, se de fato existisse.
Sequer o fenômeno do emaranhamento quântico – em que partículas separadas por grandes distâncias são capazes de responder instantaneamente uma à outra – oferece refúgio. No livro Schrödinger’s Killer App: Race to Build the World’s First Quantum Computer, o físico Jonathan Dowling lembra que, na temperatura do corpo humano, “qualquer emaranhamento quântico seria destruído em um septilionésimo de segundo”. Nem mesmo as consultas do SUS são tão rápidas.
Fadas
Há vários anos, a médica e escritora Harriet Hall vem popularizando a expressão “Ciência da Fada dos Dentes”. Como ela mesmo explica num artigo:
“Você pode estudar quanto dinheiro a Fada dos Dentes deixa em diferentes situações (primeiro contra último dente, idade da criança, dente num saquinho contra dente enrolado em papel, etc.), e seus resultados podem ser replicáveis ​​e estatisticamente significativos. Você pode achar que descobriu algo sobre a Fada dos Dentes; mas seus resultados não dizem o que você imagina, porque você não se deu ao trabalho de descobrir se a Fada dos Dentes é real ou se alguma causa mais plausível (os pais) poderia dar conta do fenômeno”.
A pesquisa dita científica sobre as propriedades terapêuticas do tal “campo energético humano”, pranaqiou ki são exemplos clássicos de Ciência da Fada dos Dentes: busca-se medir os efeitos de um fenômeno sem, antes, estabelecer-se a realidade do fenômeno. De fato, o corpus reunido em torno do tema é negativo, inconclusivo, ou, quando positivo,  tem tão baixa qualidade que é como se os pesquisadores estivessem evitando – talvez de modo inconsciente – sequer considerar seriamente a hipótese “sem fada”.
Uma revisão recente da literatura sobre toque terapêutico, descrita na revista Skeptic, revela o estado lastimável do campo. Em pelo menos um caso, o “efeito positivo” descrito não passava de erro na interpretação dos dados estatísticos. E as autoras encontraram ainda “vários artigos publicados pela mesma equipe de pesquisa, dos quais pelo menos dois foram publicados com autores em ordem diferente e em diferentes periódicos, mas relatam exatamente os mesmos dados”.
As autoras concluem que, desde a publicação seminal de Emily Rosa, “a pesquisa sobre terapia energética não melhorou em nada; se houve mudança, foi para pior”.
Balão de ar
Como apontado por Carroll, Stenger e outros, a existência de algum tipo de “campo energético humano” viola as leis da Física – as mesmas leis que permitiram que você baixasse este artigo da internet, e que mantêm acesa a tela em que o lê.
Faz muito mais sentido reconhecer que os conceitos milenares de pranaki ou qi não são nada além de elaborações pré-científicas da constatação, muito real, de que o ar e a respiração são essenciais para a vida, e de que há uma ligação forte entre o ritmo e fluxo da respiração e o estado emocional.
Técnicas modernas, como reiki, Qigong e toque terapêutico, que tentam reinterpretar esses conceitos antigos em termos de campos e energias, cometem o mesmo erro das teorias “arqueológicas” que veem astronautas em pinturas pré-históricas. É uma mistura de perda de contexto e firme vontade de crer.
Quando Dolores Krieger, uma das inventoras do toque terapêutico, escreveu que “o prana é intrínseco ao que chamaríamos de molécula de oxigênio”, ela estava, enfim, muito mais certa do que poderia imaginar.
Por: Carlos Orsi
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