Overdoses de drogas e suicidios reduzem expectativa de vida nos EE.UU

“Estas estatísticas são um sinal de alerta de que estamos perdendo estadounidenses em demasia, muito cedo e com alta frequência. Em ocorrências que poderiam ser prevenidas”

La esperanza de vida se redujo en Estados Unidos entre 2016 y 2017.

Las sobredosis de drogas y los suicidios redujeron la esperanza de vida en Estados Unidos

Las muertes por sobredosis alcanzaron un nuevo récord en 2017, superando los 70.000, mientras que la tasa de suicidios aumentó en un 3,7%, según informa el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC.

El doctor Robert Redfield, director de los CDC, calificó la tendencia de trágica y preocupante.

“Estas estadísticas aleccionadoras son una señal de alerta de que estamos perdiendo a demasiados estadounidenses, demasiado pronto y con demasiada frecuencia, en condiciones que se pueden prevenir”, escribió Redfield en un comunicado.

Tasas generales de mortalidad en Estados Unidos

La estimación de cuánto tiempo una persona nacida en 2017 puede esperar vivir en Estados Unidos es de 78,6 años, una disminución de 0,1 años en comparación con 2016, dicen los estadísticos del Gobierno.

Como es usual, las mujeres viven más que los hombres. Tanto en 2016 como en 2017, la esperanza de vida femenina fue de 81,1 años, mientras que la esperanza de vida masculina se redujo de 76,2 años, en 2016, a 76,1 en 2017.

El número de muertes de residentes registradas en EE.UU. totalizó más de 2,8 millones en 2017, aproximadamente 69.000 más que en 2016, según el informe.Naturalmente, este aumento afecta la tasa de mortalidad general, que se ajusta anualmente para tener en cuenta la edad cambiante de la población general. La tasa aumentó de casi 729 muertes por cada 100.000 personas, en 2016, a casi 732 muertes, en 2017, un aumento de 0,4%.

La mayoría de las razas y grupos étnicos, incluidos hombres negros, hombres hispanos y mujeres hispanas, no observaron cambios significativos en su tasa de mortalidad año tras año.

Sin embargo, las mujeres negras experimentaron una tasa de mortalidad decreciente del 0,8%, en 2017, respecto al año anterior, lo que significa que vivieron un poco más, mientras que la tasa aumentó en un 0,6%, para los hombres blancos, y en un 0,9%, para las mujeres blancas.

Finalmente, las 10 principales causas de muerte en 2017, que representan casi tres cuartas partes de todas las muertes en todo el país, fueron enfermedades cardíacas, cáncer, lesiones no intencionales, enfermedades respiratorias crónicas inferiores, accidentes cerebrovasculares, enfermedad de Alzheimer, diabetes, influenza y neumonía, enfermedades renales y suicidios. Esta sombría “lista de los 10 primeros” se mantuvo sin cambios respecto al año anterior.

Muertes por sobredosis de drogas

Las muertes por sobredosis de drogas entre residentes de EE.UU. totalizaron 70.237, en 2017, casi 6.600 más que en 2016, según un segundo informe del Gobierno. La tasa aumentó alrededor de 6 muertes por sobredosis por 100.000 personas, en 1999, a casi 22 por 100.000, en 2017.

Las tasas han sido consistentemente y significativamente más altas para los hombres que para las mujeres a lo largo de los años, pasando de aproximadamente 8 hombres que murieron de una sobredosis por 100.000, en 1999, a alrededor de 29 hombres por 100.000, en 2017. Entre las mujeres, la tasa aumentó aproximadamente 4 muertes por sobredosis por 100.000, en 1999, a alrededor de 14 por 100.000, en 2017.

Los investigadores encontraron que la edad fue un factor de influencia en estas muertes.

Los adultos entre 25 y 54 años experimentaron las tasas más altas de muertes por sobredosis de drogas en 2017. El grupo de 25 a 34 años tuvo casi 38 muertes por sobredosis por cada 100.000. El grupo de 35 a 44 tuvo 39 por 100.000 y el de 45 a 54 años tenía alrededor de 38 por cada 100.000.

Las personas más jóvenes y mayores murieron por sobredosis con menos frecuencia, indica el informe. Las personas entre 15 y 24 años experimentaron aproximadamente 13 muertes por sobredosis por 100.000; las personas entre 55 y 64 años, 28 por 100.000; y el grupo de personas de 65 años y mayores tuvo alrededor de 7 muertes por cada 100.000.

La tasa de mortalidad por sobredosis de heroína se mantuvo constante en alrededor de 5 muertes por cada 100.000 personas tanto en 2016 como en 2017; dicho esto, es siete veces más alto que en 1999. Por el contrario, las muertes por sobredosis con fentanilo, análogos de fentanilo y otros opioides sintéticos (distintos de la metadona) aumentaron en un 45% entre 2016 y 2017, pasando de aproximadamente 6 muertes por cada 100.000 a 9 por 100.000.

Muertes por suicidio

En la última década, el suicidio se ha clasificado como la décima causa de muerte en Estados Unidos, según revela untercer informe final del Gobierno. Aunque constante, la tasa ha aumentado con el tiempo de alrededor de 10 suicidios por cada 100.000 personas, en 1999, a 14 por cada 100.000, en 2017. Y los suicidios femeninos aumentaron a una tasa más alta que los suicidios masculinos durante este período, aunque cada año mueren más hombres que mujeres por suicidio.

Según datos del Gobierno, las tasas en los condados rurales de Estados Unidos son casi el doble que en los condados urbanos.

“Todos debemos trabajar juntos para revertir esta tendencia y ayudar a garantizar que todos los estadounidenses vivan más tiempo y más saludables”, dijo Redfield en su declaración, sobre la disminución de la esperanza de vida. Añadió que el CDC “está comprometido a poner la ciencia en acción para proteger la salud de Estados Unidos”.

Debra Goldschmidt, de CNN, contribuyó a este informe.

Fonte: CNN

Médicos estão à beira de um ataque de nervos

A gravidade do aumento no número de suicídios e burn-outs – Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões.

Médicos da França estão à beira de um ataque de nervos, alerta imprensa

O aumento no número de suicídios e burn-outs – ou Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras é o tema em destaque do Le Parisien desta quarta-feira (1º). A capa do jornal evidencia o grande problema da automedicação, com médicos que prescrevem remédios para si mesmos, e acabam muitas vezes se viciando. Nos últimos anos, a gravidade desta situação começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas.

“É preciso cuidar de nossos médicos”. Após anos de negação, o sofrimento de médicos e enfermeiras começa a ser levado em conta. Casos como o do médico que entrou na floresta, com bebidas alcoólicas e remédios e nunca mais voltou, a médica encontrada desmaiada em seu consultório, a que chora todos os dias antes do trabalho. É com esses relatos que o diário retrata como a classe médica tem dificuldade em reconhecer quando precisa de ajuda.

“Nossos médicos são heróis. Heróis doentes por causa do ritmo infernal a qual são expostos diariamente, com a falta de material nos hospitais e o comportamento inadequado de alguns pacientes. É preciso cuidar melhor deles ”, afirma o chefe da redação do Le Parisien, Pierre Chausse.

Suicídio é 2,5 vezes maior entre médicos

Segundo uma pesquisa feita pela start-up 360 Medics, 100% dos médicos se dizem psicologicamente esgotados e 50% dizem já ter desenvolvido um burn-out. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões. Para tentar reverter a situação, novas clínicas estão sendo abertas para atender exclusivamente os profissionais da saúde. Em 2012, a clínica psiquiátrica Belle Rive em Villeneuve-lès-Avignon, inaugurou uma ala exclusiva para o tratamento de médicos. “Percebemos que era hora de reconhecer o problema e de fazer algo para tentar ajudar”, afirmou Emmanuel Granier, psiquiatra que criou essa unidade onde 50% dos profissionais recebidos chegam viciados em álcool e mais de 65% em remédios psicotrópicos, tranquilizantes ou opiáceos.

O Le Parisien destaca também a criação de uma plataforma telefônica aberta a todos os profissionais da área da saúde, administrado por associações e pela ordem dos médicos e enfermeiras. Mais de 700 ligações são registradas por mês. A maioria feitas por mulheres na faixa dos 50 anos. “Elas representam 72% das chamadas, provavelmente por que elas possuem mais facilidade de falar que os homens”, explica Sophie Cot-Rascol, uma das psicólogas que trabalha na plataforma.

“Graças a Deus não matei ninguém”

A cada chamada, os psicólogos precisam ser ágeis para criar uma relação de confiança, algo difícil por telefone. Muitos acabam desligando deixando apenas um nome de contato. “Para muitos médicos, cuidar de si ou adoecer não está nos planos. Muitos minimizam os sintomas, até mesmo quando já estão em pleno burn-out”, diz Sophie Cot-Rascol

O anestesista Bertrand, que preferiu manter seu sobrenome em sigilo, é um dos profissionais que conseguiu ajuda através da plataforma. “Eu chegava a tomar 50 comprimidos ansiolíticos por dia. Graças a Deus, não matei ninguém. Mas estava na hora de procurar ajuda”, afirmou Bertrand.

Desde o dia 2 de julho o Ministério da Saúde criou o Observatório Nacional para a qualidade de vida no trabalho dos profissionais da área, lembrando que um médico doente não cuida bem dos doentes.

Textos correlatos:

Médicos afirmam que profissão prejudica sua vida familiarPreço de medicamento de doença grave é inflacionado se não há tratamento alternativo

 

“Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna”

“A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”. “As diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais”.

MJK

Maria Julia Kováca – foto: Carine Wallauer/UOL

‘Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna’, diz especialista em morte

Há quem tenha medo da morte e prefira não falar sobre ela. Algumas culturas costumam celebrá-la. Há quem queira ter controle sobre o fim da vida, já outros preferem que seja natural — sem dor, preferencialmente. Fato é que as diversas incertezas que rondam a finitude fazem do último suspiro um dos grandes tabus sociais. E foi exatamente sobre esse assunto que a psicóloga Maria Julia Kovács, 65, decidiu se dedicar profissionalmente.

Professora do Instituto de Psicologia da USP e coordenadora do Laboratório de Estudos sobre a Morte (LEM), ela começou a estudar o tema nos anos 1980. O interesse surgiu de uma questão pessoal, a doença de uma tia. “Ela estava muito mal e queria falar sobre a morte. Eu me recusava, reproduzindo o jeito de ser da nossa sociedade atual. E foi aí que ouvi dela: ‘Que tipo de psicóloga você vai ser que não fala sobre o assunto?’”, contou em entrevista à Daniela Carasco, da UOL. “Comecei lendo alguns livros, até me especializar em 1982, no mestrado.”

Em 1986, ela criou na Universidade de São Paulo a disciplina “psicologia da morte” a fim de aproximar os alunos de uma questão tão implacável. “A maior dificuldade que existe hoje é tratar a morte como uma questão pessoal, considerar o próprio fim”, conta.

A “interdição” do tema, segundo Maria Julia, veio com o avanço da medicina. “Do ponto de vista médico, a morte é vista como um fracasso profissional, daquele que não conseguiu evitá-la”, diz. Como consequência, surgiu a “distanásia”, o prolongamento do processo de morte por meio de tratamentos cada vez mais modernos. Algo questionável na visão da especialista, que, como muitos, também tem medo do próprio óbito.

Aqui, ela fala abertamente sobre as mais variadas especulações e certezas que envolvem o processo de falecimento, como eutanásia, luto, cuidados paliativos, sofrimento, prorrogação artificial, suicídio e diferenças culturais.

A maneira como a morte passou a ser tratada mudou com o tempo?
Drª Maria Julia Kováca: – A grande mudança se processou na passagem do século 19 para o 20, com o desenvolvimento da medicina, principalmente na sua busca de cura e de tratamentos cada vez mais sofisticados. Do ponto de vista médico, a morte passou a ser vista como fracasso profissional. Então, houve a interdição do tema, isolamento de pessoas que estão morrendo em salas e corredores distantes nos hospitais, além da exploração de técnicas que pudessem postergá-la a todo custo. Assim se criou a “distanásia”, um processo muito sério de medicalização e prolongamento do processo de morte, que pode vir acompanhado de muito sofrimento.

Qual o lado bom e o ruim de prolongar a vida com os novos tratamentos?
Há benefícios, como permitir que pessoas com o diagnóstico de doenças sem cura vivam por muito tempo e com menos efeitos colaterais. A maior desvantagem é que muita gente não está conseguindo morrer naturalmente. Os maiores prejudicados nesse ponto são os idosos, com doenças crônicas e degenerativas. Eles são submetidos a uma série de intervenções inúteis, porque não se concebe a ideia de que possam morrer. Isso acaba ampliando o sofrimento do doente e de seus familiares, que os vê em situações muito graves, quase mortas, entubadas, sem a possibilidade de se comunicar. Prolongar a vida em UTIs é uma praga moderna.

Você é favorável à eutanásia?
Eutanásia quer dizer “boa morte”. O que aconteceu é que, nos últimos tempos, ela passou a ser associada ao apressamento do fim, possivelmente uma reação ao prolongamento. Sou a favor da sua legalização como possibilidade de atender ao desejo de uma pessoa que não quer mais viver. O direito de morrer e de planejar o final da vida é importante. Não apressá-la, mas deixar acontecer naturalmente sem muita intervenção, só cuidando para que a pessoa não sofra com dores ou outros sintomas. Daí a importância dos cuidados paliativos.

O que são os cuidados paliativos?
São cuidados de alívio e controle de sintomas de uma doença que não tem cura para garantir qualidade de vida ao paciente. Não é uma preparação para a morte, mas a dor, dificuldade respiratória, problema gástrico, ansiedade e outros problemas que ela possa ter. Eles são muito aplicados nas áreas de oncologia. Nas de doença mental precisam ser melhor trabalhados.

Optaria pela eutanásia para si?
Não, porque ela envolve uma terceira pessoa que executa o procedimento, alguém que lhe dá a medicação para morrer. E isso é complicado. Nos países em que é legalizada, ela é realizada por médicos. Para mim, seria a última possibilidade, mas quem deseja deveria ter esse direito de escolha. Se meu sofrimento for muito grande, aceitarei a sedação paliativa para aliviá-lo, diminuindo a consciência. Acho interessante a ideia do suicídio assistido.

O que é o suicídio assistido?
É quando o próprio doente executa o ato final. Ele é regulamentado em vários Estados dos Estados Unidos, onde a liberdade individual é muito prezada. Existem duas formas clássicas de realizá-lo. Um dos processos é feito com três seringas instaladas no paciente. A primeira é o acesso; a segunda, o relaxante; e a terceira, a substância que provoca a morte. Ele é quem vai acionar a última quando achar que deve. A outra forma é quando o médico entrega à pessoa a receita de uma medicação fatal e ela toma quando quiser. Isso ajuda muitas a repensarem a decisão. Essa é frequente na Suíça, onde existe uma clínica especializada em “morte com dignidade”, como preferem chamar.

Em Goiás, uma mãe entrou na Justiça para obrigar o filho a se submeter a sessões de hemodiálise. O menino de 22 anos sofre de uma doença crônica e decidiu abrir mão do tratamento. Ela pergunta se “é egoísmo uma mãe querer que o filho não desista de viver”. O que a senhora responderia a ela? Então, a morte é uma escolha pessoal?
Essa é uma grande discussão atual. Em muitas religiões, a vida e a morte pertencem somente a Deus ou a uma divindade. Portanto, não é uma escolha pessoal. Algumas até possibilitam uma conversa com o sacerdote neste sentido para um certo conforto espiritual. A Igreja Católica, por exemplo, defende que seja um processo natural, sem apressamento, nem prolongamento indefinido. O judaísmo se coloca da mesma maneira. Por outro lado, quando se tira o viés religioso, muita gente considera que a escolha do modo de morrer é própria.

Do ponto de vista dele, é absolutamente compreensível seu desejo. Mas a mãe também está certa por querer o filho vivo. Alguns dilemas nunca serão resolvidos, esse é um deles. A minha tendência seria apoiar o rapaz, porque quem está vivendo essa vida de sofrimento é ele. O que eu faria com ela seria legitimar seu sentimento e oferecer acolhimento. É um egoísmo natural de mãe. Seria até muito estranho se ela não lutasse pela vida do filho.

Culturalmente existem diferenças na interpretação da morte?
Podemos dizer que, de maneira geral, a cultura ocidental e a oriental lidam diferente. A primeira tem mais dificuldade de lidar com a finitude, a segunda enxerga mais como um ritual de passagem. Mas não existe um padrão. O México é um bom exemplo. Ele está no Ocidente, mas celebra a morte como possibilidade de evolução. Já uma metrópole como São Paulo, onde o trânsito e a rotina atribulada interferem até numa ida a um enterro, esse processo é perturbador.

“As pessoas não têm tempo de se enlutar na capital paulista. No trabalho, só podem ficar, no máximo, três dias afastadas após a perda de um familiar.

Quanto tempo dura o luto?
O luto é um processo de elaboração de uma perda significativa e não acaba nunca. Ele vai evoluindo, com dias melhores e outros piores. É como as ondas do mar, que vêm e vão. O mais importante é permitir ao enlutado expressar seus sentimentos da melhor forma para ele, seja de maneira intensa ou recolhida. Quando a gente ama profundamente uma pessoa, estão misturados aí medo, raiva, insegurança. Na hora que ocorre a perda, esses sintomas todos emergem e precisam ser legitimados. O problema é que nossa sociedade não tolera o sofrimento por muito tempo, nem muito intensamente. E isso perturba profundamente o processo. O capitalismo e a medicalização nos exige resolver os problemas emocionais rapidamente. Essa é uma característica dos tempos atuais.

O luto é uma doença?
Não. Segundo o Manual Diagnóstico e Estatístico de Transtornos Mentais – DSM-5, depois de duas semanas, se as expressões emocionais continuarem muito fortes, pode ser dado o diagnóstico de depressão. Essa, sim, é uma doença.

Por que essa obsessão pela eternidade?
Porque a gente sempre imagina as coisas boas de se viver para sempre, mas as coisas ruins também podem perdurar. À medida que você envelhece, vai perdendo a potência, a força… Pense que isso deve permanecer com a o prolongamento da vida. Aí não fica mais gostoso, nem atrativo.

É possível sentir a morte chegando?
Sim. Normalmente, a gente consegue sentir isso quando está doente e a doença agrava. Muitas pessoas têm essa percepção e é terrível quando o mundo em volta diz que está tudo bem, que ela vai sair dessa. Ela viveu com esse corpo a vida inteira, sente que está terminando.

Dentre todas as mortes, qual é a mais tabu?
O suicídio, porque é um tipo de morte muito complexo, difícil de elaborar. A gente sabe que para tudo na vida existem inúmeras possibilidades. Então, entender que ele foi escolhido em detrimento de tantas outras é muito complicado. Por isso, é muito importante falar sobre o assunto. A única certeza que temos é que ignorá-lo não resolve. Pelo contrário, pode aumentar as chances diante da falta de compreensão.

Existe morte digna?
Sim e é essa que devemos batalhar para ter. É aquela que possa acontecer da maneira como a pessoa gostaria que fosse, com os valores que são importantes para ela. Se ela quiser, com as pessoas que são importantes na vida dela, sem dor e sem sofrimento possíveis de serem controlados.

Você teme perder pessoas queridas?
Sim. O fato de estudar a morte, ministrar disciplinas e atender em psicoterapia pessoas enlutadas não me protege da dor da perda. É uma ilusão pensar que estamos protegidos e vamos saber como lidar.

“Nada nos blinda do sofrimento. Como profissionais temos a tarefa de cuidar, mas temos que ter o espaço de elaboração e também de ser cuidado se necessário.

É normal ter medo da morte?
Eu diria que o medo da morte faz parte do existir humano para o bem e para o mal. Ele nos permite lutar pela sobrevivência, evitar perigos, se cuidar. Por outro lado, pode ser danoso no momento em que faz a gente deixar de existir — não vai viajar porque pode ter atentado, não vai trabalhar para não ser castigada pelo chefe, não se relaciona para não perder a pessoa amada. Você se superprotege e não vive. Alguns riscos para a vida são necessários, seja no amor ou no trabalho.

Por que as pessoas sentem isso?
Pessoas podem ter medo de morrer, medo de perder pessoas, medo da finitude, medo do desconhecido, medo do que vem após a morte… É multidimensional.

E você tem medo dela?
Sim. Tenho medo principalmente da morte com sofrimento e dor. Vamos dizer que ainda pretendo continuar vivendo, não gostaria de morrer agora. Se tivesse que acontecer neste momento, por alguma circunstância, não gostaria de passar pelo prolongamento do processo de morrer.

Fonte: Revista Prosa Verso e Arte
Textos correlatos:
A eutanásia, a religião, os cuidados paliativos e a educação
O sono, a patologia, a pressão social, econômica e política
Atalhos para memória com uma pequena ajuda de amigos
“O maior segredo da Medicina”
Algumas questões que você deveria saber como seu médico pensa
Aceitarias retirar um órgão saudável para evitar o câncer?