A que se deve o ressurgimento do antissemitismo?

Não é surpresa encontrar um ressurgimento do antissemitismo numa época de instabilidade política e econômica prolongada, segundo historiadores e analistas, quando os cidadãos de diversas tradições políticas e culturais procuram explicações superficiais (bode expiatório) a injustiças repentinas e complexas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó el cementerio judío de Quatzenheim, donde las tumbas fueron vandalizadas con esvásticas el mes pasado. Foto del pool por Frederick Florin

¿A qué se debe el resurgimiento del antisemitismo?

BERLÍN — Esvásticas pintarrajeadas en un cementerio judío en Francia. Una campaña política antisemita del gobierno de extrema derecha de Hungría. Un grupo de legisladores del Partido Laborista en el Reino Unido renunciaron a ese movimiento político debido al arraigado antisemitismo. En un carnaval belga flotaban figuras inflables de judíos ortodoxos sentados en costales de dinero. Todo eso ocurrió tan solo en los últimos meses.

El aumento de ese tipo de incidentes en Europa y Estados Unidos muestra el resurgimiento en el siglo XXI de un viejo prejuicio que —con diversos enfoques— fusiona ideologías que de otro modo no coincidirían. Esto sucede en el contexto de una creciente incertidumbre económica mundial, un énfasis en los discursos sobre la raza y la identidad nacional, y una profunda polarización entre la izquierda y la derecha en Europa y Estados Unidos sobre el conflicto entre Israel y Palestina.

“Hay un patrón ideológico común”, dijo Günther Jikeli, experto en antisemitismo europeo de la Universidad de Indiana. “Se considera que el mundo se encuentra en una mala situación, y que lo que evita que se convierta en un mejor lugar son los judíos”.

El antisemitismo se ha convertido en una sección del diagrama de Venn de la política actual, en el que la extrema derecha puede coincidir con sectores de la extrema izquierda, la periferia islamista radical de Europa e incluso políticos de los dos principales partidos de Estados Unidos.

Esa confluencia es nueva, dicen los expertos, al igual que el surgimiento de un gobierno israelí que colabora con aliados de extrema derecha que elogian a Israel, aunque fomentan el prejuicio antisemita en sus países.

“Genera un entorno muy confuso en el que la situación es menos clara que en el pasado”, dijo Samuel Ghiles-Meilhac, experto en historia judía del Institut d’Histoire du Temps Présent, un grupo de investigación financiado por el gobierno en Francia.

Las encuestas sugieren que las actitudes antisemitas quizá no sean más generalizadas en la actualidad que en el pasado, sobre todo en Europa occidental, donde la conmemoración del Holocausto se ha vuelto un ritual para la mayoría de los gobiernos.

A pesar de esto, la gente intolerante parece haberse vuelto más descarada. “Eso es preocupante porque significa que se ha vuelto normal actuar de manera antisemita”, dijo Jikeli.

Eso incluye actos de violencia. En 2018, Francia registró un aumento del 74 por ciento en comparación con el año anterior de los incidentes antisemitas, con más de 500 ataques, incluyendo el asesinato de una sobreviviente del Holocausto en su propia casa. El presidente Emmanuel Macron dijo que ese incremento era el peor nivel de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, a lo largo del mismo periodo, los ataques antisemitas violentos —62 de ellos— aumentaron un 60 por ciento, mientras que todos los crímenes antisemitas aumentaron casi un diez por ciento hasta alcanzar la cifra de 1646, según estadísticas gubernamentales.

En toda Europa la popularidad de la extrema derecha ha aumentado debido a la incertidumbre económica y el temor a la migración, casi el 90 por ciento de los judíos creen que el antisemitismo ha aumentado en sus países en los últimos cinco años, de acuerdo con encuestas de la Unión Europea.

“Actualmente, la clase política dominante europea y estadounidense, incluso presidentes, jefes de gobierno y primeros ministros, no vacilan en vincularse o adoptar abiertamente mensajes y memes antisemitas”, dijo David Nirenberg, decano de la Divinity School de la Universidad de Chicago y experto en historia judía. “La utilidad electoral del antisemitismo me resulta nueva, nuevamente flexible, y, por lo tanto, nuevamente peligrosa”, agregó Nirenberg.

Los partidos de extrema derecha a menudo presentan a los judíos como una amenaza cosmopolita a la identidad nacional, sobre todo en regiones donde el estereotipo se ha utilizado históricamente. En Hungría, el primer ministro Viktor Orban ha logrado representar al multimillonario judío George Soros como un instigador secreto de la inmigración musulmana.

En Polonia, el mes pasado un diario de extrema derecha que se vende dentro del Parlamento publicó en su primera plana el titular “Cómo detectar a un judío” junto a la denuncia de un historiador que investiga la complicidad polaca en el Holocausto.

En la extrema izquierda, algunos políticos han asociado a los judíos con el fracaso del capitalismo y las conspiraciones acerca de su supuesto control de la economía global. Esas quejas ahora se escuchan entre los radicales del movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

El presidente Donald Trump encarna las contradicciones del momento. Trump ha cortejado abiertamente a los nacionalistas blancos diciendo que tienen en sus filas a “algunas personas muy decentes”, aun cuando marcharon al estilo del Ku Klux Klan, haciendo saludos nazis con el brazo extendido y coreando consignas como “Los judíos no nos remplazarán”.

Miembros de los movimientos de extrema derecha lideraron una marcha de antorchas en Charlottesville, Virginia, en 2017. Edu Bayer para The New York Times

Al mismo tiempo, el presidente ha presumido de su relación cercana con el primer ministro Benjamín Netanyahu y ofreció su apoyo total a Israel, como quedó claro con el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, a pesar del progreso nulo respecto de un acuerdo con los palestinos.

No es sorprendente encontrar un resurgimiento del antisemitismo en una época de inestabilidad política y económica prolongada, según dicen los historiadores y analistas, cuando los ciudadanos de diversas tradiciones políticas y culturales están buscando explicaciones fáciles a injusticias repentinas y complejas.

Así como en el pasado los judíos fueron un chivo expiatorio instantáneo durante épocas de ansiedad por los cambios sociales o problemas económicos globales, ahora vuelven a serlo, dijo Stefanie Schüler-Springorum, jefa del Centro para la Investigación Antisemita en Berlín.

El gobierno israelí encabezado por Netanyahu, con una inclinación cada vez más pronunciada a la extrema derecha, es un punto de divergencia para las distintas vertientes del antisemitismo contemporáneo.

Los personajes políticos de extrema derecha como Orban se han acercado a Israel, mientras que los antisemitas de izquierda lo repudian. A ambos grupos los mueve el mismo motivo: perciben a Israel como un país que ha hecho lo mejor que puede para preservar su carácter religioso y étnico a costa de una minoría musulmana.

La principal diferencia es que Orban, el primer ministro de otro país pequeño que lucha para preservar su identidad étnica, considera una virtud el proceder de Israel, mientras que los detractores de izquierda de Israel, como los simpatizantes del líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, en general no lo ven así.

“Corbyn dice que Israel es un Estado que viola los derechos humanos de manera extraordinariamente beligerante y defiende su integridad a toda costa en detrimento de los musulmanes”, dijo David Hirsh, sociólogo del Goldsmiths College, de la Universidad de Londres, y detractor de Corbyn que hace campañas en contra del boicot académico de Israel. “Pero sospecho que la gente de la extrema derecha tiene exactamente la misma imagen de Israel: que es un país beligerante que se defiende en contra de los musulmanes”.

Netanyahu y Orban comparten un enfoque sobre la política interna: antipatía por las voces liberales, incomodidad con las minorías musulmanas y voluntad de trabajar con la extrema derecha.

Como Orban en Hungría, Netanyahu ha presentado legislación que va tras las organizaciones de la sociedad civil que reciben financiamiento del extranjero. Su gobierno ha prohibido que las personas que no son judías ejerzan el derecho a la autodeterminación y ha eliminado el árabe como una de las lenguas oficiales de Israel.

Aunque la relación entre Netanyahu y Orban conflictúe a algunos en la diáspora judía, quizá no sea tan inquietante para los israelíes, dijo Yossi Shain, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv.

Orban apoya el derecho de Israel a existir, mientras que sus detractores son percibidos por algunos israelíes como
personas que “degradan el nacionalismo de Israel y su derecho a existir”, dijo Shain, autor de un libro de próxima publicación que aborda el tema.

“Además, para los israelíes, ese es el núcleo del antisemitismo en la era moderna”.

Hitler e os dois perigos: o judaísmo e o marxismo

Em seu livro Mein Kampf (Minha Luta), Hitler conta como estabeleceu como seus inimigos centrais tanto os judeus quanto os marxistas. O líder nazista associava diretamente o marxismo ao judaísmo – o próprio Marx era judeu, assim como Trotsky.

MANIFESTAÇÃO PRÓ-NAZI EM CHICAGO EM 1931. FOTO: BUNDESARCHIV, BILD

Chanceler de Bolsonaro, que disse que o nazismo era de esquerda, é desmentido por… Hitler

Há algum tempo publicamos aqui um documentário mostrandocomo os capitalistas financiaram o nazismo de Adolf Hitler e o fascismo de Benito Mussolini. Mas a extrema-direita, viciada em fake news, insiste em jogar no colo da esquerda as barbaridades do nazismo. Como se o líder da União Soviética, Josef Stalin, em que pese seus defeitos, não tivesse botado os nazistas para correr em 1943.

Agora é o chanceler (sic) de Bolsonaro, o bolsominion diplomata Ernesto Araújo, quem utiliza suas redes para difundir a mentira de que o nazismo era de esquerda.

Poderíamos fazer várias perguntas bem básicas para o ministro responder: se o nazismo era de esquerda, por que os capitalistas o financiaram? Se o nazismo era de esquerda, por que os comunistas o derrotaram? Se o nazismo era de esquerda, por que, um dia depois de assumir o poder, em 1933, Hitler baniu o Partido Comunista Alemão? Se o nazismo era de esquerda, por que os neonazis em todo o mundo são de extrema-direita, como ele e Bolsonaro?

Mas preferimos dar a palavra ao próprio Adolf Hitler.Em seu livroMein Kampf(Minha Luta), o líder nazista confessou como se apropriou da cor vermelha e do nome “Partido dos Trabalhadores Alemães” para confundir os “vermelhos”. Hitler também conta como desde cedo estabeleceu como seus inimigos centrais tanto os judeus quanto os marxistas. O líder nazista associava diretamente o marxismo ao judaísmo –o próprio Marx era judeu, assim como Trotsky.

“Nesse tempo, abriram-se-me os olhos para dois perigos que eu mal conhecia pelos nomes e que, de nenhum modo, se me apresentavam nitidamente na suahorrível significação para a existência do povo germânico: marxismo e judaísmo”, escreveu o Führer. “O problema futuro da nação alemã devia ser o aniquilamento do marxismo.” Ué, como uma pessoa que odeia o marxismo pode ser de esquerda? Só faz sentido na cabeça de quem quer enganar as pessoas, como Hitler, ou de gente com pouca leitura, alvo fácil para os enganadores de extrema-direita.

Aliás, nada mais nazista do que se utilizar de fake news na disputa política. É puro Goebbels, o ministro da Propaganda de Hitler: “Uma mentira repetida mil vezes torna-se verdade”. Não foi exatamente isso que os bolsonaristas fizeram na eleição, com seus kits gays emamadeiras de piroca? As críticas de Hitler à imprensa também parecem ter saído diretamente da pena dos bolsonaristas ou de seu ídolo Donald Trump.

Confira você mesmo alguns trechos em que Adolf Hitler ataca o marxismo em sua autobiografia.

A cor vermelha de nossos cartazes foi por nós escolhida, após reflexão exata e profunda,com o fito de excitar a Esquerda, de revoltá-la e induzi-la a frequentar nossas assembleias; isso tudo nem que fosse só para nos permitir entrar em contato e falar com essa gente.”(pág. 245)

Como não tinham logrado perturbar a calma das companhias, mediante gritarias e aclamações ofensivas,os representantes do verdadeiro socialismo, da igualdade e da fraternidade, começavam a jogar pedras. Com isso foi esgotada a nossa paciência, e, em conseqüência, distribuímos pancadas à esquerda e à direita, durante dez minutos.Um quarto de hora mais tarde, não havia mais um vermelho nas ruas.”(pág. 279)

Nos anos de 1913 e 1914 manifestei a opinião, em vários círculos, que, em parte, hoje estão filiados ao movimento nacional-socialista, de queo problema futuro da nação alemã devia ser o aniquilamento do marxismo.”(pág. 86)

Nesse tempo, abriram-se-me os olhos paradois perigos que eu mal conheciapelos nomes e que, de nenhum modo, se me apresentavam nitidamente na sua horrível significação para a existência do povo germânico:marxismo e judaísmo.”(pág. 14)

Só o conhecimento dos judeus ofereceu-me a chave para a compreensão dos propósitos íntimos e, por isso, reais da social-democracia. Quem conhece este povo vê cair-se-lhe dos olhos o véu que impedia descobrir as concepções falsas sobre a finalidade e o sentido deste partido e,do nevoeiro do palavreado de sua propaganda, de dentes arreganhados, vê aparecer a caricatura do marxismo.”(pág. 30)

Seo judeu, com o auxilio do seu credo marxista, conquistar as nações do mundo, a sua coroa de vitórias será a coroa mortuária da raça humana e, então, o planeta vazio de homens, mais uma vez, como há milhões de anos, errará pelo éter.” (pág. 38)

No meu íntimo eu estava descontente com a política externa da Alemanha, o que revelava ao pequeno circulo que meus conhecidos, bem como com a maneira extremamente leviana, como me parecia, de tratar-seo problema mais importante que havia na Alemanha daquela época –o marxismo. Realmente, eu não podia compreender como se vacilava cegamente ante um perigo cujos efeitos –tendo-se em vista a intenção do marxismo– tinham de ser um dia terríveis.”(pág. 86)

Em um tempo em que os melhores elementos da nação morriam no front,os que ficaram em casa, entregues aos seus trabalhos, deviam ter livrado a nação dessa piolharia comunista. Ao invés disso, sua Majestade o Kaiser estendia a mão a esses conhecidos criminosos, dando, assim, oportunidade a esses pérfidos assassinos da nação de voltarem a si e de recuperarem o tempo perdido. A víbora podia, pois, recomeçar o seu trabalho, com mais cautela do que antes, porém de maneira mais perigosa.Enquanto os honestos sonhavam com a paz, os criminosos traidores organizavam a revolução.”(pág. 93)

Vencendo a minha relutância,tentei ler essa espécie de imprensa marxista, mas a repulsa por ela crescia cada vez mais. Esforcei-me por conhecer mais de perto os autores dessa maroteira everifiquei que, a começar pelos editores, todos eram judeus.”(pág. 36)

Sob esse disfarce de idéias puramente sociais, escondem-se intenções francamente diabólicas. Elas são externadas ao público com uma clareza demasiado petulante. A tal doutrina representa uma mistura de razão e de loucura, mas de tal forma que só a loucura e nunca o lado razoável consegue se converter em realidade. Pelo desprezo categórico da personalidade, por conseguinte da nação e da raça, destrói ela as bases elementares de toda a civilização humana, que depende justamente desses fatores.Eis a verdadeira essência da teoria marxista, se é que se pode dar a esse aborto de um cérebro, criminoso a denominação de ‘doutrina’.Com a ruína da personalidade e da raça, desaparece o maior reduto de resistência contrao reino dos medíocres, de que o judeu é o mais típico representante.”(pág. 169)

Mais do que qualquer outro grupo,os marxistas, ludibriadores da nação, deveriam odiar um movimento cujo escopo declarado era conquistar as massasque até então tinham estado a serviço dos partidos marxistas dos judeus internacionais.Só o titulo ‘Partido dos Trabalhadores Alemães’ já era capaz de irritá-los.”(pág. 186)

Fonte:Socialista morena

Por: Cynara Menezes

Por que os supremacistas brancos bebem tanto leite (e os geneticistas estão preocupados)?

“Não existem provas genéticas que apoiem a ideologia racista”

Por qué los supremacistas blancos beben tanta leche (y los geneticistas están preocupados)

En ninguna parte de la agenda de la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Genética Humana, que se celebrará esta semana en San Diego, California, se encuentra un tema que atormenta a muchos de sus miembros: la apropiación recurrente de la investigación en este campo en aras de la supremacía blanca.

“Es difícil arriesgarse en asuntos políticos”, señaló Jennifer Wagner, una especialista en bioética y presidenta del comité de asuntos sociales del grupo, quien había buscado reunir a un panel para tratar el uso racista de la genética, pero no encontró mucha resonancia.

Sin embargo, el fantasma del pasado deshonroso de este campo, que incluye el apoyo al movimiento eugenista estadounidense, es importante para muchos genetistas a la luz de la política actual de la identidad blanca. También les preocupa la manera en que las nuevas herramientas que les permiten centrarse en la base genética de algunas características candentes, como la inteligencia, serán malinterpretadas para adaptarse a las ideologías racistas.

En meses recientes, algunos científicos han detectado distorsiones de sus propios artículos académicos en foros de internet de la extrema derecha. Otros han contestado consultas confusas sobre reivindicaciones de la superioridad de los blancos envueltas en la jerga de la genética humana. Los conceptos erróneos acerca de la forma en que los genes influyen en las marcadas desigualdades raciales de Estados Unidos han surgido en discusiones —cada vez más acaloradas— sobre las diferencias en el rendimiento escolar, la inmigración y el mantenimiento del orden.

Según los expertos que investigan la extrema derecha, en vez de los indicadores descartados desde hace mucho tiempo, como la circunferencia del cráneo y el árbol genealógico, los partidarios actuales de una jerarquía racial se basan en una interpretación errónea de la investigación sobre el genoma humano. Además, en debates que se han limitado mayoritariamente a foros en una torre de marfil, los científicos cuyo trabajo es extraer las variaciones genéticas de la humanidad para el bien colectivo están debatiendo cómo reaccionar.

“Es más fácil estudiar la diversidad genética humana en una sociedad donde se valora y celebra claramente la diversidad; eso lo tengo muy presente en este momento”, comentó John Novembre, un biólogo evolucionista de la Universidad de Chicago que tiende a finalizar sus seminarios con un ejemplo clásico de selección natural, que ahora se ha usado para fines antiliberales.

Una diapositiva que Novembre incluye en sus conferencias recientes muestra un grupo de nacionalistas blancos bebiendo leche a grandes tragos durante una reunión en 2017, esto con el propósito de atraer la atención hacia una característica genética que se sabe es más común en los blancos que en otras razas: la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta. También muestra una publicación en las redes sociales de una cuenta llamada “Pasa a la zona de leche” con un mapa extraído de un artículo científico sobre la historia evolutiva de esa característica.

En el artículo se explica que en la mayoría del mundo, el gen que permite que se digiera la lactosa se apaga después de la infancia. Pero con la llegada de los primeros pastores de ganado a Europa hace unos cinco mil años, una mutación aleatoria que lo dejó encendido proporcionó una ventaja nutricional suficiente para que casi todos los que sobrevivieron lo portaran a largo plazo. En la publicación, el vínculo va acompañado con un fragmento de un discurso de odio que exhorta a las personas de ascendencia africana a salir de Estados Unidos. “Si no puedes tomar leche”, dice una parte, “tienes que regresar”.

Una verdad incómoda para los supremacistas blancos es que algo similar en la evolución sucedió entre los ganaderos del este de África. Novembre afirma que los científicos tienen que ser más conscientes de la lente racial a través de la cual se filtran algunos de sus descubrimientos básicos y deben detectar mejor la manera en que pueden tergiversarlos.

No obstante, el capricho de los nacionalistas blancos con los productos lácteos también reforzó las inquietudes de Novembre sobre cómo manejar los nuevos estudios evolutivos que tienen que ver con características del comportamiento, como cuánto tiempo permanece la gente en la escuela.

Con el fin de anticiparse a las interpretaciones equivocadas de un estudio nuevo sobre la forma en que los genes asociados a la obtención de escolaridad superior, que se identifican en los europeos, variaban en poblaciones diferentes en todo el mundo, el director del estudio, Fernando Racimo, creó su propio documento de “preguntas frecuentes” para quienes no son científicos y lo publicó en Twitter.

Y enun comentarioque acompañaba ese artículo de la revista Genetics, Novembre advierte que ese tipo de investigación está “envuelta en muchas salvedades” que probablemente se malinterpreten.

Su comentario concluye: “Se debe tener mucho cuidado al divulgar los resultados de estos estudios al público en general”.

Algunos de estos públicos ya están presumiendo como si fueran credenciales de identificación racial los resultados de las pruebas de ascendencia del ADN que señalan una herencia exclusivamente europea. Exaltan rastros de ADN de neandertales que no se encuentran en la gente que solo tiene ascendencia africana. También intercambian mensajes con el término codificado “realismo de raza” o “racialismo”, que se basa en la afirmación de que el sistema científico liberal ha ocultado la verdad acerca de las diferencias raciales biológicas.

Algunos científicos sugieren que involucrarse con racistas simplemente daría credibilidad a afirmaciones evidentemente engañosas. Muchos señalan que, en todo caso, no estudian la raza: las categorías raciales empleadas por el censo estadounidense se correlacionan de manera imperfecta con los agrupamientos del origen geográfico que son de interés para los genetistas evolutivos. Por ejemplo, “negro” es un término definido socialmente que incluye a muchos estadounidenses que tienen mayoritariamente ascendencia europea.

Sin embargo, conforme se ha acelerado el ritmo de la investigación en la genética de la población humana, se han obtenido resultados que, al parecer, para muchos que no son científicos, cuestionan la idea de la raza como una interpretación totalmente social.

Las pruebas de ascendencia genética dan a conocer “cálculos de etnicidad” (la senadora Elizabeth Warren recurrió esta semana a las autoridades en ADN para demostrar su herencia indígena estadounidense, como respuesta a las burlas del presidente Donald Trump), y ha resultado que algunos genes relacionados con el riesgo a ciertas enfermedades son más comunes entre grupos de determinada ascendencia genética. Los médicos emplean como indicador de la ascendencia geográfica la raza que los mismos pacientes dan, debido a que las lecturas individuales de ADN son costosas y, aunque la correlación no es perfecta, existe.

Además, a medida que las bases de datos de ADN vinculadas a los registros médicos y a los cuestionarios personales han alcanzado una masa crítica para los individuos de ascendencia europea, se están desarrollando las llamadas valoraciones poligénicas que sintetizan en un solo número los cientos o miles de genes que contribuyen con muchas características humanas para predecir riesgos a la salud y, en algunos casos, comportamientos.

A mediados del año pasado, los investigadores desarrollaron una valoración que puedepredecir con el ADN el nivel aproximado de escolaridadal que llegan los estadounidenses blancos. Y aunque esas valoraciones todavía no pueden compararse entre grupos raciales o poblacionales, las nuevas técnicas han inducido a algunos científicos a pensar que este campo tiene la responsabilidad de prevenir interpretaciones erróneas pero predecibles.

“Debes saber cuándo tienes información poderosa que pueda emplearse indebidamente”, señaló David Reich, un genetista de la Universidad de Harvard que en un libro reciente y enun artículo de opiniónde The New York Times ha exhortado públicamente a sus colegas a que aborden la posibilidad de identificar diferencias genéticas entre las poblaciones con relación a características socialmente delicadas.

Los científicos subrayan que no hay pruebas de que las diferencias ambientales y culturales no sean el factor principal de las diferencias de comportamiento entre los grupos poblacionales.

Muchos genetistas muy reconocidos en este campo afirman que no tienen la capacidad de comunicarse con un público general sobre ese tema tan complejo y delicado. Algunos sugieren que los periodistas realicen esa tarea. Varios se negaron a hablar en forma oficial para este artículo.

Además, como aún hay mucho que no se sabe, a algunos científicos les preocupa que refutar conceptos erróneos sin poder ofrecer respuestas definitivas pudiera ser más perjudicial que beneficioso.

“Con frecuencia existen muchas capas de incertidumbre en nuestros descubrimientos”, comentó Anna di Rienzo, profesora de Genética Humana de la Universidad de Chicago. “Resulta muy muy difícil poder comunicar ese nivel de incertidumbre a un público que a menudo ve las cosas en blanco y negro”.

Como una medida para cambiar eso, Di Rienzo ha ayudado a organizar en la Universidad de Harvard una reunión de científicos sociales, genetistas y periodistas para la próxima semana con el fin de hablar sobre las implicaciones sociales de las herramientas más nuevas del campo.

Se ha prometido a los participantes que la reunión estará restringida a menos de cuarenta invitados y que todas las observaciones que se hagan ahí serán confidenciales.

David L. Nelson, un genetista de la Escuela de Medicina de Baylor y presidente de la sociedad de genética humana, señala que no se quedará totalmente callado al respecto, y prometió hacer una declaración más adelante en esta semana.

“No existen pruebas genéticas que apoyen ninguna ideología racista”, afirmó.

Por: Amy Harmon

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