Overdoses de drogas e suicidios reduzem expectativa de vida nos EE.UU

“Estas estatísticas são um sinal de alerta de que estamos perdendo estadounidenses em demasia, muito cedo e com alta frequência. Em ocorrências que poderiam ser prevenidas”

La esperanza de vida se redujo en Estados Unidos entre 2016 y 2017.

Las sobredosis de drogas y los suicidios redujeron la esperanza de vida en Estados Unidos

Las muertes por sobredosis alcanzaron un nuevo récord en 2017, superando los 70.000, mientras que la tasa de suicidios aumentó en un 3,7%, según informa el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC.

El doctor Robert Redfield, director de los CDC, calificó la tendencia de trágica y preocupante.

“Estas estadísticas aleccionadoras son una señal de alerta de que estamos perdiendo a demasiados estadounidenses, demasiado pronto y con demasiada frecuencia, en condiciones que se pueden prevenir”, escribió Redfield en un comunicado.

Tasas generales de mortalidad en Estados Unidos

La estimación de cuánto tiempo una persona nacida en 2017 puede esperar vivir en Estados Unidos es de 78,6 años, una disminución de 0,1 años en comparación con 2016, dicen los estadísticos del Gobierno.

Como es usual, las mujeres viven más que los hombres. Tanto en 2016 como en 2017, la esperanza de vida femenina fue de 81,1 años, mientras que la esperanza de vida masculina se redujo de 76,2 años, en 2016, a 76,1 en 2017.

El número de muertes de residentes registradas en EE.UU. totalizó más de 2,8 millones en 2017, aproximadamente 69.000 más que en 2016, según el informe.Naturalmente, este aumento afecta la tasa de mortalidad general, que se ajusta anualmente para tener en cuenta la edad cambiante de la población general. La tasa aumentó de casi 729 muertes por cada 100.000 personas, en 2016, a casi 732 muertes, en 2017, un aumento de 0,4%.

La mayoría de las razas y grupos étnicos, incluidos hombres negros, hombres hispanos y mujeres hispanas, no observaron cambios significativos en su tasa de mortalidad año tras año.

Sin embargo, las mujeres negras experimentaron una tasa de mortalidad decreciente del 0,8%, en 2017, respecto al año anterior, lo que significa que vivieron un poco más, mientras que la tasa aumentó en un 0,6%, para los hombres blancos, y en un 0,9%, para las mujeres blancas.

Finalmente, las 10 principales causas de muerte en 2017, que representan casi tres cuartas partes de todas las muertes en todo el país, fueron enfermedades cardíacas, cáncer, lesiones no intencionales, enfermedades respiratorias crónicas inferiores, accidentes cerebrovasculares, enfermedad de Alzheimer, diabetes, influenza y neumonía, enfermedades renales y suicidios. Esta sombría “lista de los 10 primeros” se mantuvo sin cambios respecto al año anterior.

Muertes por sobredosis de drogas

Las muertes por sobredosis de drogas entre residentes de EE.UU. totalizaron 70.237, en 2017, casi 6.600 más que en 2016, según un segundo informe del Gobierno. La tasa aumentó alrededor de 6 muertes por sobredosis por 100.000 personas, en 1999, a casi 22 por 100.000, en 2017.

Las tasas han sido consistentemente y significativamente más altas para los hombres que para las mujeres a lo largo de los años, pasando de aproximadamente 8 hombres que murieron de una sobredosis por 100.000, en 1999, a alrededor de 29 hombres por 100.000, en 2017. Entre las mujeres, la tasa aumentó aproximadamente 4 muertes por sobredosis por 100.000, en 1999, a alrededor de 14 por 100.000, en 2017.

Los investigadores encontraron que la edad fue un factor de influencia en estas muertes.

Los adultos entre 25 y 54 años experimentaron las tasas más altas de muertes por sobredosis de drogas en 2017. El grupo de 25 a 34 años tuvo casi 38 muertes por sobredosis por cada 100.000. El grupo de 35 a 44 tuvo 39 por 100.000 y el de 45 a 54 años tenía alrededor de 38 por cada 100.000.

Las personas más jóvenes y mayores murieron por sobredosis con menos frecuencia, indica el informe. Las personas entre 15 y 24 años experimentaron aproximadamente 13 muertes por sobredosis por 100.000; las personas entre 55 y 64 años, 28 por 100.000; y el grupo de personas de 65 años y mayores tuvo alrededor de 7 muertes por cada 100.000.

La tasa de mortalidad por sobredosis de heroína se mantuvo constante en alrededor de 5 muertes por cada 100.000 personas tanto en 2016 como en 2017; dicho esto, es siete veces más alto que en 1999. Por el contrario, las muertes por sobredosis con fentanilo, análogos de fentanilo y otros opioides sintéticos (distintos de la metadona) aumentaron en un 45% entre 2016 y 2017, pasando de aproximadamente 6 muertes por cada 100.000 a 9 por 100.000.

Muertes por suicidio

En la última década, el suicidio se ha clasificado como la décima causa de muerte en Estados Unidos, según revela untercer informe final del Gobierno. Aunque constante, la tasa ha aumentado con el tiempo de alrededor de 10 suicidios por cada 100.000 personas, en 1999, a 14 por cada 100.000, en 2017. Y los suicidios femeninos aumentaron a una tasa más alta que los suicidios masculinos durante este período, aunque cada año mueren más hombres que mujeres por suicidio.

Según datos del Gobierno, las tasas en los condados rurales de Estados Unidos son casi el doble que en los condados urbanos.

“Todos debemos trabajar juntos para revertir esta tendencia y ayudar a garantizar que todos los estadounidenses vivan más tiempo y más saludables”, dijo Redfield en su declaración, sobre la disminución de la esperanza de vida. Añadió que el CDC “está comprometido a poner la ciencia en acción para proteger la salud de Estados Unidos”.

Debra Goldschmidt, de CNN, contribuyó a este informe.

Fonte: CNN

Médicos estão à beira de um ataque de nervos

A gravidade do aumento no número de suicídios e burn-outs – Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões.

Médicos da França estão à beira de um ataque de nervos, alerta imprensa

O aumento no número de suicídios e burn-outs – ou Síndrome do Esgotamento Profissional – de médicos e enfermeiras é o tema em destaque do Le Parisien desta quarta-feira (1º). A capa do jornal evidencia o grande problema da automedicação, com médicos que prescrevem remédios para si mesmos, e acabam muitas vezes se viciando. Nos últimos anos, a gravidade desta situação começou a ser reconhecida, e centros médicos especializados para cuidar dos profissionais da saúde começaram a abrir as portas.

“É preciso cuidar de nossos médicos”. Após anos de negação, o sofrimento de médicos e enfermeiras começa a ser levado em conta. Casos como o do médico que entrou na floresta, com bebidas alcoólicas e remédios e nunca mais voltou, a médica encontrada desmaiada em seu consultório, a que chora todos os dias antes do trabalho. É com esses relatos que o diário retrata como a classe médica tem dificuldade em reconhecer quando precisa de ajuda.

“Nossos médicos são heróis. Heróis doentes por causa do ritmo infernal a qual são expostos diariamente, com a falta de material nos hospitais e o comportamento inadequado de alguns pacientes. É preciso cuidar melhor deles ”, afirma o chefe da redação do Le Parisien, Pierre Chausse.

Suicídio é 2,5 vezes maior entre médicos

Segundo uma pesquisa feita pela start-up 360 Medics, 100% dos médicos se dizem psicologicamente esgotados e 50% dizem já ter desenvolvido um burn-out. A taxa de suicídio é 2,5 vezes maior do que em outras profissões. Para tentar reverter a situação, novas clínicas estão sendo abertas para atender exclusivamente os profissionais da saúde. Em 2012, a clínica psiquiátrica Belle Rive em Villeneuve-lès-Avignon, inaugurou uma ala exclusiva para o tratamento de médicos. “Percebemos que era hora de reconhecer o problema e de fazer algo para tentar ajudar”, afirmou Emmanuel Granier, psiquiatra que criou essa unidade onde 50% dos profissionais recebidos chegam viciados em álcool e mais de 65% em remédios psicotrópicos, tranquilizantes ou opiáceos.

O Le Parisien destaca também a criação de uma plataforma telefônica aberta a todos os profissionais da área da saúde, administrado por associações e pela ordem dos médicos e enfermeiras. Mais de 700 ligações são registradas por mês. A maioria feitas por mulheres na faixa dos 50 anos. “Elas representam 72% das chamadas, provavelmente por que elas possuem mais facilidade de falar que os homens”, explica Sophie Cot-Rascol, uma das psicólogas que trabalha na plataforma.

“Graças a Deus não matei ninguém”

A cada chamada, os psicólogos precisam ser ágeis para criar uma relação de confiança, algo difícil por telefone. Muitos acabam desligando deixando apenas um nome de contato. “Para muitos médicos, cuidar de si ou adoecer não está nos planos. Muitos minimizam os sintomas, até mesmo quando já estão em pleno burn-out”, diz Sophie Cot-Rascol

O anestesista Bertrand, que preferiu manter seu sobrenome em sigilo, é um dos profissionais que conseguiu ajuda através da plataforma. “Eu chegava a tomar 50 comprimidos ansiolíticos por dia. Graças a Deus, não matei ninguém. Mas estava na hora de procurar ajuda”, afirmou Bertrand.

Desde o dia 2 de julho o Ministério da Saúde criou o Observatório Nacional para a qualidade de vida no trabalho dos profissionais da área, lembrando que um médico doente não cuida bem dos doentes.

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Queres uma Heineken ou Coca-Cola com maconha?

Negócio, que movimenta R$ 20 bilhões por ano, faz grandes multinacionais estudarem as possibilidades do uso da Cannabis. As fabricantes de bebidas alcoólicas estão mergulhando de cabeça no universo da maconha.

Heineken e Coca-Cola podem aderir ao uso da maconha nos produtos; entenda

As fabricantes de bebidas alcoólicas estão mergulhando de cabeça no universo da maconha. Nos últimos meses, executivos de empresas como AB InBev, Heineken, Coca-Cola e Diageo deixaram suas bebidas tradicionais de lado e foram entender como funciona esse universo. Segundo o jornal canadense The Globe and Mail, as companhias começaram uma aproximação com algumas das principais produtoras de Cannabis do Canadá.

Representantes das multinacionais do setor de bebidas realizaram diversos tours nas instalações das empresas canadenses de marijuana e têm feito reuniões com os executivos dessas empresas. Não é à toa. Em outubro, o país deve legalizar o uso recreativo da planta, dando tração a um mercado que já movimenta globalmente US$ 20 bilhões por ano.

Além disso, há claramente um temor das fabricantes em relação aos impactos do crescimento do mercado de Cannabis legal no negócio de bebidas alcoólicas.

#PraCegoVer: Fotografia de duas latas recheado de flores de cannabis de uma bebida feita com Infusão de maconha desenvolvida pela Heineken em parceria com a Canna Craft, produtora de maconha da Califórnia

O namoro entre os dois setores não é de hoje. A Constellation Brands, que fabrica a Corona nos Estados Unidos, investiu no ano passado US$ 191 milhões em uma fatia de 9,9% da canadense Canopy Growth. Há duas semanas, ela intensificou a aposta. Por mais US$ 4 bilhões, aumentou a participação para 38% – e, pelo acordo, tem a opção de comprar mais 139,7 milhões de ações nos próximos três anos.
Caso decida exercer o direito, sua fatia na canadense subiria para mais de 50%, garantindo o controle da empresa, e ela teria que desembolsar outros US$ 5 bilhões.

A intenção das duas empresas com a união é clara. A Canopy e a Constellation estão desenvolvendo bebidas feitas à base da planta – como infusões com THC e CBD – e querem, após a legalização do uso recreativo, inundar o Canadá com esses produtos.

“Essas bebidas não terão calorias e farão você se sentir animado”, garantiu Bruce Linton, CEO da Canopy, em entrevista à CNBC. “Estamos falando de ir em um bar e tomar uma ‘tweed and tonic’ (como esse tipo de bebida tem sido chamado).” Ele acrescentou ainda que os produtos poderão ter 80 misturas potenciais diferentes com canabinóides.

A Heineken tomou a dianteira e já oferece, desde o mês passado, um produto semelhante – em alguns mercados específicos – por meio de sua marca Lagunitas (uma joint venture com a CannaCraft, produtora de maconha da Califórnia). A americana Molson Coors também está se movimentando e fechou em agosto uma joint venture com a canadense The Hydropothecary Corporation, para buscar oportunidades nesse segmento.

A incursão das fabricantes de bebidas no universo da maconha não é difícil de entender. Enquanto o consumo da planta tem disparado nos últimos anos, principalmente entre os jovens, o uso de bebidas alcoólicas segue uma trajetória constante de queda, nos principais mercados do mundo.

Nos últimos cinco anos, as vendas de cervejas caíram mais de 12% na América do Norte, segundo um estudo da consultoria Euromonitor. As previsões também não são nada animadoras. Até 2022, a expectativa é de um recuo de mais 14%. Enquanto as duas indústrias trazem alguns aspectos complementares, como a produção de produtos híbridos, há também um fator claro de substituição, que impacta as bebidas. Isso porque alguns consumidores deixam de usar bebidas alcoólicas quando estão consumindo maconha.

A maior parte das oportunidades na indústria de marijuana se encontra no Canadá, onde o setor encontrou um terreno fértil, em termos regulatórios e legais, para crescer. Mas, nos Estados Unidos, há também um mercado em ebulição. Nove estados já permitem o uso recreativo da Cannabis e 30, o medicinal. Até 2020, a previsão da Euromonitor é que o mercado legal de maconha movimente mais de US$ 16 bilhões só nos Estados Unidos.

Por enquanto, quem investiu nessa indústria já percebeu que a história é séria: as ações das empresas de maconha têm decolado nos últimos anos. O Marijuana Index, que acompanha a evolução dos papéis de 35 companhias listadas nas bolsas do Canadá e dos Estados Unidos, valorizou mais de 500% do início de 2016 até hoje. E, com o avanço na legalização da planta em cada vez mais mercados, a tendência é que esse crescimento continue. As fabricantes de bebida também querem surfar nessa onda.

Fonte: Smoke Buddies
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“Impostos ao pecado”

O que são os “impostos ao pecado” (e porque causam tanta polêmica no mundo)

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El tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, según la OMS, que considera que los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo.

Qué son los “impuestos al pecado” (y por qué causan tanta polémica en el mundo)

Un alza de impuestos siempre genera polémica. Pero cuando los países aplican los “impuestos al pecado”, la discusión suele ir mucho más allá de los argumentos meramente económicos.

Conocidos también como los impuestos a los vicios, se trata de gravámenes que afectan productos considerados negativos para la salud, como el alcohol, el tabaco y el azúcar.

Los defensores de esta carga tributaria argumentan que reduce prácticas nocivas a nivel individual y social y, además, contribuye con recursos a las arcas fiscales.

“Los impuestos al pecado son una herramienta importante para combatir problemas sociales“, le dice a BBC Mundo Jonathan Gruber, economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

“Está demostrado que la gente fuma menos cuando suben los precios”, afirma.

De hecho, el gobierno francés anunció el mes pasado que subirá el impuesto al tabaco, dado que en otros países, como Reino Unido, la política ha funcionado.

La cajetilla de 20 cigarrillos que actualmente vale cerca de US$8, llegará a casi US$12 en los próximos tres años.

Delicious sweets on candy buffet

Las bebidas y alimentos azucarados también han sido objeto de nuevos impuestos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata a más de 7 millones de personas al año, de las cuales más de 6 millones son consumidores directos y alrededor de 890.000 son personas que no fuman, pero que han estado expuestas al humo ajeno.

“Los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo, especialmente entre los jóvenes y los pobres”, dice también el organismo.

De acuerdo a sus estudios, un 10% de aumento en el gravamen reduce el consumo de tabaco aproximadamente 4% en los países de ingresos altos y 5% en los países de ingresos bajos o medios.

El dulce ejemplo latinoamericano

El impuesto al azúcar, como forma de combatir la obesidad, es otro ejemplo de “pecado” que ha sido merecedor de impuestos especiales.

Y aunque en el mundo se han registrado experiencias de todo tipo, pero en América Latina, suelen destacarse los casos de Chile y México para defender los resultados de la mayor carga tributaria.

pec 1,2México aprobó un impuesto a los refrescos azucarados en 2014.

Un estudio de la Universidad de Chile señala que desde 2014 -año en que se aprobó un impuesto a las bebidas azucaradas- su consumo se redujo 22% en el país.

Y en México, un país con alta obesidad y diabetes que también aprobó un impuesto sobre refrescos azucarados en 2014, el consumo total de las gaseosas bajó 12% en el primer año de su implementación.

Por lo demás, recientemente Perú aumentó el impuesto a cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles porque el costo social por enfermedades asociadas al consumo de esos productos, equivale a cerca del 11% del PBI anual, según el gobierno.

Carbonated drink poured into a glass

Perú acaba de subir impuestos a las cervezas, gaseosas, cigarros y combustibles.

Y, en lo que alimentos se refiere, aparte del azúcar los impuestos selectivos también se han aplicado en algunos países a los alimentos con mucha grasa dañina para la salud.

Eso ocurrió en Dinamarca en 2011. Pero un año después el gobierno lo eliminó al constatar que muchas personas simplemente compraban mantequilla en Alemania o Suecia.

Mientras que Escocia se convirtió a inicios de año en el primer país del mundo en implementar un precio mínimo para la venta de alcohol, para tratar de combatir sus problemas de bebida.

Pero no todos están de acuerdo con este tipo de políticas.

“Incentiva el mercado negro”

Efectivamente, el debate sobre los impuestos al pecado habitualmente apunta en dos direcciones: el daño que los productos generan en las personas y el costo que le provoca a la sociedad, lo que los economistas llaman “externalidades negativas”.

Pero los que se oponen a este tipo de medidas argumentan que en la práctica, el alza de impuestos genera contrabando y discrimina a las personas con menores ingresos porque ellos gastan una parte mayor de su salario en los productos gravados.

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Para algunos expertos, los impuestos al pecado pueden estimular la aparición de mercados negros.

“Estos impuestos castigan a los más pobres“, le dice a BBC Mundo Chris Snowdon, investigador del Institute of Economic Affairs en Londres.

“Mi objeción es que son regresivos y discriminan contra la gente basándose en las opciones de estilo de vida”, explica.

Un impuesto regresivo es aquel que golpea más duro a las familias con menos recursos económicos y en este sentido, los impuestos al pecado son injustos porque los más pobres tienden a gastar más en alcohol, en tabaco y en bebidas azucaradas como porcentaje de sus ingresos, argumenta Snowdon.

Y esa no es la única razón por la que el economista se opone a estos impuestos.

“No logran sus objetivos paternalistas muy eficazmente, salvo que los productos sean gravados a una alta tasa punitiva, lo que incentiva elmercado negro“, advierte Snowdon, para quien estos impuestos también atentan contra la libertad individual de las personas.

Y ante los argumentos de salud, también hay economistas que dicen que en realidad, los que contraen enfermedades crónicas producto del alcohol, el tabaco o el exceso de azúcar, no implican un costo tan elevado para el sistema de salud de los países porque mueren antes y cobran menos pensiones.

pec 2México ha intentado combatir su problema de obesidad con un impuesto a las bebidas azucaradas.

Otros expertos, sin embargo, defienden la estrategia.

“Los beneficios de los impuestos dependen del perfil del consumo en cada país”, explica Rachel Nugent, coordinadora del grupo de trabajo sobre enfermedades crónicas de la revista médica The Lancet, que publicó varias investigaciones sobre el tema.

“Y los más pobres no siempre son necesariamente los más afectados por estos impuestos”, asegura, explicando que los grupos vulnerables se benefician de este tipo de tributos porque bajan el consumo y retrasan la aparición de enfermedades crónicas.

Hay también lugares como Filadelfia, en Estados Unidos, que utilizan el dinero recolectado a partir del impuesto al azúcar en programas sociales, como una forma de mitigar el efecto regresivo.

Y para John Cawley, economista de la Universidad de Cornell, bebedores, fumadores y consumidores de mucha azúcar ponen presión en el sistema de salud y por lo tanto, generan efectos negativas de los que tiene que hacerse cargo toda la sociedad en su conjunto.

“Creo que deberíamos poner impuestos a las cosas que le generan costos a la sociedad”, le dijo a BBC Mundo.

Fonte: BBC Mundo
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Beber álcool moderadamente também faz mal para a saúde

Más notícias para quem pensava que era “saudável” uma taça de vinho por dia: até beber moderadamente faz mal para a saúde.copa1

Ni una copa al día: esto dice sobre el alcohol el mayor estudio sobre enfermedades del mundo

Entre los mayores de 50 años, el 27% de las muertes por cáncer entre las mujeres y el 19% de las de los hombres está vinculado al consumo de alcohol.

Malas noticias para quienes disfrutan de lo que pensaban que era una “saludable” copa de vino al día: hasta beber moderadamente es malo para la salud.

Esa es la advertencia de los autores de un gran estudio global publicado en la prestigiosa revista The Lancet, que confirma lo que algunos estudios anteriores ya habían apuntado: que ningún nivel de consumo de alcohol puede ser considerado saludable.

El estudio Global Burden of Disease es la mayor y más detallada investigación sobre las causas de enfermedad y muerte en el mundo, y sus datos analizan también los niveles de consumo de alcohol y su impacto sobre la salud de la población en 195 países.

En 2016 tomar alcohol fue el principal factor de riesgo de muerte prematura y discapacidad para las personas entre los 15 y los 49 años y su consumo está ligado a la décima parte de todas las muertes de ese grupo demográfico.

Por eso si bien los investigadores admiten que beber moderadamente puede proteger ligeramente de algunas cardiopatías, (como señalaron algunos estudios en el pasado), los riesgos combinados de desarrollar cáncer, lesiones y otras enfermedades asociadas al consumo de alcohol superan ampliamente esos posibles beneficios.

“Ningún límite es seguro”

“Aunque los riesgos para la salud asociados al alcohol cuando consumes una bebida al día son muy bajos, aumentan rápidamente al beber más“, le dijo a la BBC el autor líder del estudio, el doctor Max Griswold, de la Universidad de Washington, en Seattle.

“Estudios anteriores encontraron un efecto positivo del alcohol para algunas cardiopatías, pero nosotros descubrimos que, combinados, los riesgos para la salud asociados al alcohol aumentan con cualquier cantidad consumida”, por baja que sea, dijo.

“Este informe demuestra que ningún límite es seguro“, dijo Sonia Saxena, una de las autoras del estudio.

Según la académica, las recomendaciones de las instituciones de salud pública deben actualizarse y los gobiernos deberían repensar sus políticas.

“Si vas a beber, edúcate sobre los riesgos, y toma una decisión bien informada”, recomienda.

Las cifras del “riesgo”

El estudio fue llevado a cabo por investigadores del Institute of Health Metrics and Evaluation, de la Universidad de Washington.

Según Saxena esta es una de las investigaciones más importantes y detalladas jamás realizadas sobre el tema.

Los académicos analizaron los niveles de consumo de alcohol y su impacto para la salud en 195 países, entre 1990 y 2016 y para edades comprendidas entre los 15 y los 95 años.

Usaron información de casi 700 estudios para entender cuán común es la práctica de beber alcohol y de otros casi 600 para medir los riesgos para la salud. En total se estima que consideraron datos de unos 28 millones de personas de todo el mundo.

Y así pudieron comparar la salud de la gente abstemia con la de la gente que toma distintas cantidades de alcohol al día.

Se estima que en el mundo una de cada tres personas bebe alcohol. En términos globales, lo consume el 25% de las mujeres y el 39% de los hombres.

Entre los jóvenes, el riesgo para la salud de tomar una bebida al día es solo ligeramente superior a la abstención, un 0.5%.

Pero ese riesgo se incrementa rápidamente con un consumo más elevado del alcohol, un 7% para quienes toman dos bebidas al día y un 37% para quienes toman cinco.

Una bebida alcohólica fue definida como 10g de alcohol, que equivale a una pequeña copa de vino, a una lata o botella de cerveza o a una medida estándar de licor fuerte.

El estudio encontró que a nivel global entre los mayores de 50 años, el 27% de las muertes por cáncer entre las mujeres y el 19% de las de los hombres estaba vinculado al consumo de alcohol.

Entre la población más joven el mayor riesgo de muerte vinculada al consumo de alcohol es la tuberculosis (1,4% de las muertes), los accidentes de tráfico (1,2%) y las autolesiones (1,1%).

Un matiz

Si bien el abuso del alcohol es un grave problema de salud a nivel global, hay quien pide tomar cierta perspectiva ante estos resultados.

El profesor David Spiegelhalter, profesor de percepción pública del riesgo en la Universidad de Cambridge, hace un matiz sobre las conclusiones de los académicos.

“Dado el placer presuntamente asociado al consumo moderado de alcohol, decir que no hay ningún nivel ‘seguro’ no parece ser un argumento para la abstención“, comentó el académico, que no estuvo involucrado en el estudio.
“Ningún nivel de conducción es seguro, pero el gobierno no le recomienda a la gente que no conduzca”, ejemplificó.

“Si lo piensas bien, ninguna manera de vivir tiene un nivel seguro, pero nadie recomendaría abstenerse de ello”, concluyó.

Fonte: Animal Político
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Estados Unidos cancelou o financiamento do maior estudo sobre consumo de álcool jamais realizado.

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   Uma história de conflito de interesses

O NIH ( National Institutes of Health), que reúne institutos nacionais de saúde e é vinculado ao governo dos Estados Unidos, anunciou na sexta sua decisão de cancelar o financiamento do maior estudo sobre consumo de álcool jamais realizado. É que a pesquisa estava sendo considerada suspeita mesmo antes de começar pra valer. A fundação do NIH recorreu à indústria de bebidas para financiá-la.

A ideia era acompanhar pessoas que bebem uma vez por dia com as abstinentes para descobrir se afirmações como “uma taça de vinho no jantar faz bem” são verdadeiras ou não. Pela primeira vez, isso seria feito em grande escala: a ideia era testar sete mil pessoas escolhidas aleatoriamente em quatro continentes do planeta. E com elas consumindo as bebidas de sua escolha por seis anos seguidos (estudos anteriores, bem menores, encontraram dificuldades no engajamento do público por obrigarem as pessoas a beber o que não queriam, tipo compostos alcóolicos preparados pelos cientistas). Cinco empresas, entre elas as multinacionais InBev* e Heineken, toparam doar as bebidas, poupando ao estudo um custo de US$ 67 milhões. Com isso, se tornaram as maiores financiadoras da pesquisa que custava US$ 100 milhões.

Mas a participação das empresas nem sempre foi informada pelo instituto que coordena o estudo, o NIAAA (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism), aos seus parceiros ao redor do mundo. E o pesquisador-chefe e professor de Harvard Kenneth Mukamal negou para repórteres da Wired e do New York Times ano passado que soubesse desse financiamento – mas eis que um pesquisador da África do Sul tornou pública uma troca de e-mails com Mukamal de dois anos atrás em que justifica sua recusa em participar do estudo por conta do conflito de interesses. Outras trocas de e-mail vazaram, mostrando que Mukamal chegou a discutir a metodologia da pesquisa com a InBev e a Diageo**.

Por fim, um vídeo mostrou diretores do NIH fazendo propaganda para um projeto da InBev durante uma reunião da empresa. A repercussão de tudo isso foi enorme na comunidade científica. E isso fez com que o NIH abrisse a investigação que levou à decisão de cancelar o estudo. Mas a instituição vai levar muito tempo para recuperar sua imagem, dizem pesquisadores.

*A Anheuser-Busch InBev é uma empresa multinacional belgo-brasileira de bebidas e cervejas formada em 2004 pela fusão da belga Interbrew e da brasileira Ambev.

**Diageo plc é do Reino Unido, a maior fabricante de bebidas destiladas do mundo.

 

Fonte: Outra Saúde
Por: Raquel Torres Gurgel
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O sono, a patologia, a pressão social, econômica e política

Conseguir que pessoas fiquem acordadas e funcionais por 85 horas seguidas ou que produzam e / ou consumam 24 horas por dia, 7 dias por semana.

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Pílulas já no mercado e pesquisas que parecem ficção científica: a quem interessa um mundo que não dorme?

                O sequestro do sono

Quando o fisioterapeuta Bruno* usou um medicamento que o deixou ‘ligado’ pela primeira vez, três anos atrás, sua intenção era dirigir por uma longa distância sem ficar cansado. Aprovou. “Consegui ficar focado no volante durante oito horas sem parar”, diz ele. A droga usada foi o modafinil, produzido e vendido no Brasil pela Libbs, com o nome Stavigile. De venda controlada, ele é aprovado para tratar a narcolepsia, um distúrbio que faz a pessoa ficar extremamente sonolenta durante o dia, mesmo que tenha dormido bem à noite — e o sono vem inclusive em momentos estranhos, como durante conversas, consultas ou almoços. Nunca fui o caso de Bruno.

Bem longe dele, forças armadas em países desenvolvidos querem manter despertos seus combatentes, e isso não é nenhum segredo de Estado. Anfetaminas e outras drogas são velhas conhecidas de soldados (veja aqui e aqui); ainda em 2004, o jornal inglês The Guardian revelou que militares americanos faziam pesquisas com o modafinil e já tinham conseguido que pessoas ficassem acordadas e funcionais por 85 horas seguidas.

Há várias outras pesquisas bélicas com esse mesmo objetivo. No livro 24/7: Capitalismo Tardio e os Fins do Sono, Jonathan Crary fala de testes que incluem substâncias diversas, terapia genética e até estimulação magnética transcraniana. O que o autor afirma, porém, é que a distância que separa o uso dessas drogas por civis e militares é apenas aparente. “A história mostra que inovações relacionadas à guerra são inevitavelmente assimiladas na esfera social mais ampla, e o soldado sem sono seria o precursor do trabalhador ou do consumidor sem sono”, escreve.

Para ele, o sono é uma espécie de resistência contra o capitalismo: a última barreira natural que o sistema não consegue transpor. Se conseguisse, a produção e o consumo 24 horas por dia, 7 dias por semana — daí o título do livro — estaria concretizada.

oso2Crédito: Christopher Morales, Forças Aéreas dos EUA

Boom

Voltemos a Bruno. Depois da primeira experiência, ele continuou testando remédios parecidos, mas com outra finalidade: conseguir estudar muitas horas seguidas para prestar concursos públicos. É que, fora da perda do sono, outro efeito das drogas procuradas por ele é o de aumentar o foco. Além do Stavigile, já fizeram parte da sua vida a Ritalina e o Venvanse, ambos controlados e indicados para tratar o transtorno de déficit de atenção e hiperatividade (TDAH), principalmente em crianças. O fisioterapeuta faz parte de um crescente grupo de estudantes e trabalhadores ao redor do mundo que, mesmo sem nenhum diagnóstico, se automedica para produzir mais.

Algumas pesquisas feitas no Brasil mostram dados sobre a procura e o consumo desses medicamentos, especialmente o metilfenidato, substância que compõe a Ritalina e o Concerta. Neste estudo, publicado em 2014, foram entrevistados estudantes de medicina de uma universidade no Rio Grande do Sul e 23% deles já tinham usado essas drogas sem prescrição; este outro também ouviu alunos de medicina, mas no Tocantins, e o resultado foi semelhante: 24,5%; mais um, feito no Paraná com alunos de um cursinho para concursos, encontrou um percentual de 28,5%.

A psicóloga Cristiana Siqueira estuda o tema e, durante o mestrado, fez uma série de entrevistas que incluíram psiquiatras e usuários. “É interessante porque duas pessoas que eu entrevistei se referiram ao uso crescente de Ritalina no Brasil como sendo uma espécie de ‘americanização’ da nossa vida”, lembra. De fato, o fenômeno tem sido discutido há bastante tempo nos Estados Unidos, onde o grande procurado é o Adderall, também usado para TDAH (mas proibido no Brasil). O remédio entrou no país em 1996 e, de acordo com esta matéria do New York Times, vem substituindo a Ritalina em muitos casos. Em 2004, diz o texto, medicamentos estimulantes já eram a segunda droga mais comum nos colégios norte-americanos.

oso3Imagem: Flickr

Anfetaminas são usadas há quase cem anos (e tanto a Ritalina quanto o Adderall são relacionados a elas), e também não é novidade ouvir falar em trabalhadores das mais diversas categorias que consomem drogas como a cocaína para se manterem acordados. Mas é difícil estabelecer quando e por que este boom no consumo de remédios começou.

Cristiana acha que, em parte, isso pode estar associado à própria disseminação de informações sobre TDAH. Os médicos entrevistados por ela para sua dissertação de mestrado dizem que algumas pessoas chegam ao consultório pedindo diretamente os remédios, mas várias outras vêm com um “discurso pronto” sobre seus sintomas. “Às vezes as pessoas querem deliberadamente forçar o diagnóstico, então estudam os sintomas e, na consulta, fazem relatos deles. Mas nem todo mundo chega com a ideia de ‘enganar’ o médico. Como me disse um dos psiquiatras entrevistados, há pessoas que leem sobre os sintomas e colhem na sua história de vida lembranças dispersas — de que não iam bem no colégio, por exemplo — e de certa forma se convencem de que sempre tiveram TDAH”, comenta ela.

Um problema é que não existe nenhum exame de sangue ou de imagem para o diagnóstico de TDAH, que é feito a partir de conversas com as crianças e adolescentes, além de familiares e professores, em busca um conjunto de sintomas. “Mas não bastam os sintomas”, explica o professor Marcelo Victor, do Programa de Transtornos de Déficit de Atenção/Hiperatividade da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (ProDAH/UFRGS). “É preciso que exista também um comprometimento do funcionamento psicossocial da criança. Isso quer dizer que muita gente pode ter os sintomas, mas não o transtorno”, diz ele, explicando melhor: “É preciso avaliar a continuidade deles ao longo de vários meses, até porque alguns podem ser devidos a outras condições, como uso de drogas”.

O fato é que, com ou sem TDAH, não é difícil conseguir os remédios. Em vários grupos na internet, é possível comprá-los ilegal, mas abertamente. Bruno, que abriu esta reportagem, disse ter um parente da indústria farmacêutica que conhece vários médicos e consegue receitas. “Acabo comprando dele”, conta. Também há muitas pessoas dão dicas de psiquiatras que ‘facilitam as coisas’ e prescrevem medicamentos mesmo não diagnosticando doença alguma. Das três usuárias entrevistadas por Cristiana, nenhuma tem diagnóstico de doenças ou transtornos mentais, mas todas compram legalmente, com receitas de seus médicos.

Pílulas da inteligência… São mesmo?

Cristiana ressalta que, embora por aqui a propaganda desses remédios não seja permitida, a gente acaba sabendo deles de outras formas, como em reportagens e até mesmo seriados. E ela conta também que, há cerca de dez anos, começaram a pipocar várias matérias que descreviam, muitas vezes com manchetes entusiastas, usos não autorizados desses medicamentos estimulantes. “Há capas de revistas e manchetes com expressões como: ‘`pílulas da inteligência’, ou remédios que ‘turbinam o cérebro’, com imagens de pílulas com um cérebro dentro”, diz.

De acordo com ela, essa onda de matérias veio a partir da publicação de artigos na revista científica Nature, em 2008 e 2009, em que os autores defendiam a regulamentação do uso de remédios para fins de ‘aprimoramento cognitivo’ — isso porque alguns pesquisadores acreditam que as drogas podem melhorar a compreensão e o aprendizado, embora não haja nenhum consenso na comunidade científica.

oso4Cada vez mais gente se automedica para dormir pouco e render muito

O próprio Bruno diz não ter observado nada nesse sentido: “Elas só restringem a atenção”, diz. Sarah Noronha, que tem 25 anos e foi diagnosticada com TDAH aos 17, concorda. “Não acho que tenha efeitos além de tirar o sono e deixar a pessoa desperta. Diferente do que ‘concurseiros’ pensam, a medicação não ajuda a pessoa a aprender mais. Ela só vai aguentar mais tempo estudando”, diz.

Segundo Marcelo Victor, algumas análises com pesquisas já realizadas mostram que esses remédios podem melhorar “um pouco, não muito” o desempenho de pessoas saudáveis. “Depende da pesquisa”, diz ele.

Onde termina o tratamento e começa o aprimoramento?

Mas mesmo o uso de estimulantes no caso de TDAH — e o próprio diagnóstico da doença — vêm sendo discutidos exaustivamente, tanto pela comunidade científica quando por pessoas leigas. A Ritalina chega a ser descrita como “droga a obediência”, responsável por manter focadas e controladas crianças cujo comportamento, na verdade, seria normal, apenas inconveniente para os pais e professores.

E Cristiana traz informações no mínimo intrigantes. Os psiquiatras entrevistados por ela relatam que normalmente o que leva crianças ao consultório é um rendimento escolar considerado baixo, algo que com frequência é apontado pelas próprias escolas. E mais: eles afirmam que sugerem a suspensão ou a diminuição da dose nos fins de semana e nas férias escolares, como medida para minimizar os efeitos colaterais.

Mesmo Marcelo Victor reconhece que os prejuízos sentidos pelos pacientes dependem muito do ambiente externo. De acordo com ele, para algumas pessoas é preciso manter o medicamento o tempo inteiro, mas para outras, não. “Em alguns casos, a vida social e familiar da criança não é prejudicada pelo transtorno. De repente ela tem em casa uma mãe que é mais atenta, um manejo familiar que é diferente do da escola”, diz. E afirma ainda que “o transtorno aparece mais quando a pessoa é exigida”, quando precisa cumprir uma tarefa da qual não goste e que exija atenção. “Se ela gosta de videogame e você a coloca para jogar videogame, pode tirar o remédio dela. O jogo dá prazer, foca, estimula, ela pode ficar horas jogando videogame, e focada. Mas, quando vai para uma questão de matemática, fica cinco minutos e não consegue mais focar, se atrapalha. Porque é algo aborrecido para ela, pouco atraente”. Mas ele não diz que a doença de fato não exista. “As crianças sem o transtorno conseguem dizer: ‘agora preciso me concentrar nisso para aprender’, e as com TDAH, não”, compara. Para ele, trata-se principalmente de melhorar a qualidade de vida das pessoas.

A questão é delicada. “Não estou negando que haja crianças que possam efetivamente ter algum transtorno, mas acho que o que está muito em jogo é o modo como essas crianças têm sido demandadas. Temos um sistema educacional que preza pela competitividade, pelo ranqueamento”, diz Cristiana.

oso5Em geral, crianças são diagnosticadas com TDAH após queixas de baixo rendimento escolar

Paralelos

É impossível não perceber uma relação entre o tratamento das crianças — devido principalmente ao seu baixo rendimento escolar — e o motivo que leva muitos adultos a buscarem medicação, ainda que sem diagnóstico. “Até os médicos com quem conversei têm dificuldade de estabelecer essa fronteira entre o que é patologia e o que é pressão social”, diz Cristiana.

Ela conta que quando perguntou a eles quais aspectos estavam possivelmente envolvidos no consumo off-label (ou seja, para usos não autorizados) da Ritalina, os psiquiatras mencionaram basicamente dois: “O primeiro é que há uma grande exigência social por performance, e as pessoas começam a se sentir fora da disputa, achando que o outro está consumindo algo a mais e elas estão ficando para trás. É uma espécie de coerção indireta: a pessoa se sente coagida a tomar o medicamento por saber que há outras tomando e rendendo mais. O segundo, no caso das crianças, é que não há uma rede comunitária e familiar para apoiá-las. Os pais estão desprotegidos, a escola diz que não tem mais o que fazer com a criança. É um desamparo”.

Na pesquisa de Cristiana, a pressão para dar conta de um excesso de atividades foi relatada pelas três usuárias entrevistadas. “Uma delas usava pontualmente, quando precisava escrever algum relatório grande, quando tinha prazos apertados no trabalho. Outra estava no doutorado e tomou Ritalina para escrever a tese — mas contou que não funcionou, ela não conseguiu. E a terceira não conseguia dar conta de todas as atividades do seu dia: ser mãe, cuidar da casa, trabalhar e estudar”. Uma das médicas também falou com ela sobre isso: “Me disse que muitas vezes vem uma demanda grande por todos os lados, não só de trabalho ou de estudo. A pessoa precisa dar conta de tudo, um tudo que parece ser grande demais, e acaba se direcionando para o medicamento”.

Livre escolha

Quando pergunto a Bruno até que ponto o uso desses remédios para estudar pode ser considerado de fato uma escolha, ele pausa por uns segundos e ri: “Essa pergunta é bem ideológica”, diz .

Sem dúvidas. O professor de filosofia André Brayner de Farias, da Universidade de Caxias do Sul, observa que a necessidade que muitas pessoas têm de abrir mão do sono, a pressão para render mais no trabalho e a sobrecarga do dia a dia estão diretamente relacionadas entre si — e com o capitalismo contemporâneo. Como Crary, ele acredita que o sono é um problema para o capitalismo, e não apenas porque paramos de produzir. “Quando dormimos, quando estamos ‘apagados’, de certa forma fugimos do controle que se abate sobre nós o tempo todo. Interrompemos o circuito de produção. Eu diria que o sono chega a ser hoje uma grande ferramenta política”, diz.

E explica melhor comentando aspectos da obra da filósofa alemã Hannah Arendt, que também é citada por Crary. “Ela traz um conceito de ‘natalidade’ e defende que essa é a base da nossa ação política. A natalidade se relaciona à nossa capacidade de nascer, de gerar crianças, de sair das trevas para a luz. Significa a dimensão do imponderável, do imprevisível. O que nasce é sempre algo que não estamos esperando. E essa autora diz que, quando agimos politicamente, é como se atualizássemos, nas nossas ações, o nosso nascimento. Porque a ação política tem justamente a ver com a nossa capacidade de realizar o imponderável, de dar espaço e tempo para o que é imprevisível. Isso é, por excelência, a forma de resistir”, diz o professor.

oso6Imagem: O pesadelo, de John Henry Fuseli

O sono seria, então, certa simulação dessa ideia, como se, ao dormir e acordar, simulássemos a morte e o renascimento: “É o sono, é a pausa, que nos devolve as forças. Quem acorda, nasce de novo. Ao renascer, surpreende o mundo. E isso é, de algum modo, uma ameaça.”

É claro que, mais e mais, o sono acaba se tornando, ele mesmo, produto de um consumo, se pensarmos na indução por medicamentos, por exemplo. “Este sono, de certa maneira, foi também capturado. É quando já estou tão transformado em máquina de produção que perdi a capacidade de apagar, e preciso ir à farmácia, comprar um remédio que, em muitos casos, vai me viciar”, analisa André, lembrando ainda que, além de já ser uma mercadoria, o remédio também pode atrapalhar os sonhos, “onde ‘visitamos’ territórios desconhecidos e paramos o mundo”.

Atualmente, a pesquisa de Cristiana está voltada justamente ao uso de remédios antidepressivos e indutores do sono: “É uma modulação do corpo produtivo”, diz a psicóloga, comentando o que disse um dos médicos que ela entrevistou, ainda para a dissertação: “Esse psiquiatra receitava Ritalina para uma paciente que, ele julgava, tinha TDAH. Depois de um ano, descobriu que ela se consultava em paralelo com outro médico e, com ele, obtinha receitas de Rivotril para dormir, porque a Ritalina lhe deixava insone. E assim ia gerenciando o sono”, lembra.

Para André, o sono induzido é “um passo na direção da vitória do capitalismo” nessa batalha pelo sono. “Mas ele só vence no dia em que a gente não não precisar mais dormir”, completa ele, ressaltando que, evidentemente, é preciso estar não apenas desperto, mas também produtivo. Cristiana, que está de acordo, comenta que, por enquanto, mesmo a garantia do sono talvez só esteja ancorada na ideia da produtividade, afinal, um corpo cansado não produz: “Existe a ideia de que é preciso dormir um determinado número de horas por dia… Para que possamos render bem”, pontua.

24/7

A necessidade de produção ininterrupta não é recente. No livro, Crary fala muito disso e exemplifica com empreitadas que parecem ter saído de um episódio de Black Mirror, mas que na verdade aconteceram no mundo real. Como um projeto europeu do fim dos anos 1990 que tinha como objetivo garantir que a luz do sol chegasse dia e noite a regiões metropolitanas inteiras, a partir de satélites que refletiriam essa luz para a Terra, para permitir o trabalho ao ar livre de noite. “Isso vem de muito tempo. Mas acho que estamos passando por um processo em que o sono vem sendo, pouco a pouco, minado”, acredita André.

Ele conta que vários dos seus alunos fazem uso regular de Ritalina e “estão convencidos de que é uma coisa boa”. Mas, quando fala de sucumbir à pressão por dormir pouco e render muito, André não está falando apenas dos ‘outros’: “Boa parte de nós acha que dormir é perda de tempo. Muitas vezes quem não usa os remédios também está completamente amarrado ao circuito de produção e tem o sono minado, ainda que seja crítico a isso”, diz, afirmando que este é o seu próprio caso (e é também o caso desta repórter). “É o projeto 24/7 se realizando, ou cada vez mais perto de se realizar”, reflete.

De acordo com o professor, o grande trunfo do capitalismo é que já não são só os donos dos meios de produção que nos cobram, mas também nós mesmos. “Isso acabou entrando na nossa vida, é algo que a gente faz hoje sem ninguém precisar mandar”, alerta.

oso7Um remédio para conseguir ficar desperto, outro para conseguir dormir: medicamentos modulando o corpo produtivo. Crédito: Alyssa L. Miller (Flickr)

E aí a questão da escolha individual volta a aparecer. Cristiana lembra que, naqueles artigos da Nature que defendiam a regulamentação de medicamentos para fins de aprimoramento cognitivo, os autores diziam justamente que o sujeito deveria ser livre para escolher tomar ou não essas drogas. “Mas essa escolha é feita a partir de um determinado contexto em que estamos inseridos, não é tão simples. A demanda está aí. A exigência por performance está aí. Estamos nesse mundo, essa é a sociedade à qual acabamos precisando nos adaptar. Nossas escolhas são balizadas por ela”, reflete a psicóloga, afirmando que, por isso mesmo, analisa a situação com o cuidado de não julgar usuários. “O fato é que os medicamentos existem, estão sendo procurados, precisamos entender e pôr em questão os motivos”.

André concorda: “Pensamos: minha atitude vai depender da minha escolha, eu é que tenho que escolher. Mas acontece que minha escolha não é um lugar puro e intocável dentro de mim. Escolho a partir de um histórico de informações, de uma educação, de uma cultura, de um condicionamento que cada um de nós recebe para ser capaz de escolher”, diz. Mas pontua: “É claro que posso examinar minha vida a cada instante, identificar o que interfere na minha escolha, fazer perguntas. Essa capacidade de se questionar e fazer perguntas significa que a gente ainda tem liberdade. E é isso que é, finalmente, fazer política em um sentido mais autêntico”.

Outros artifícios

Crary diz que no começo do século passado os adultos norte-americanos dormiam em média dez horas por noite; até pouco tempo atrás essa média era de oito horas (daí a afirmação de que passamos um terço da vida dormindo…) e, agora, é de apenas seis horas e meia. Mas remédios não são a única forma de minar o nosso sono, como lembra André: as novas tecnologias têm um papel importante nisso. “Talvez elas sejam até mais importantes nesse processo do que a própria medicalização. Ou, pelo menos, são forças de mesmo valor”, sugere.

De acordo com ele, estamos convencidos da necessidade de consumir informação o tempo inteiro, e isso tem constituído cada vez mais a nossa vida. “Vamos cada vez mais achar natural acordar de madrugada e checar o celular para ver se não tem nenhuma mensagem, nenhuma notícia importante. Ou levantar de manhã e conferir imediatamente o que está acontecendo”, exemplifica, completando: “É como se de fato não tivéssemos intervalo, não tivéssemos pausa. Exatamente o mesmo problema do sono”.

A conexão ininterrupta não significa só um consumo que não para mas, também, para muitos trabalhadores, uma jornada eterna. “Você sai do trabalho, mas ele continua te demandando. Não tem como você argumentar que não viu um email, porque todo mundo recebe alerta no celular, tem as redes sociais. Lembra que antigamente, de madrugada, a televisão parava, saía do ar? Hoje existe um mundo que funciona 24 horas por dia, e acho que tem muita gente que, se pudesse, não dormiria nunca”, diz Cristiane.

oso8Novas tecnologias possibilitam jornada quase eterna

Por mais que pareça paradoxal, ao mesmo tempo em que aumentam as distrações, aumenta a pressão por foco e rendimento. E os remédios não são a única estratégia para voltar aos eixos. Há muitos anos, fiz um curso de meditação que, descobri mais tarde, era replicado em empresas, para os funcionários. A monitora garantia: depois que começou a meditar, nunca mais se atrasou para uma reunião, nunca mais perdeu um prazo e era capaz de trabalhar muito mais, se cansando muito menos. “Existe uma lógica de que o sucesso se relaciona à atenção focalizada, e a partir daí surge toda uma produção de conhecimento de como gerir a atenção. Tem cursos de gestão do tempo e livros de autoajuda que ensinam a aproveitar o tempo para se tornar mais produtivo”, observa Cristiana. Como se o problema não fosse estarmos sobrecarregados, mas, sim, sermos maus gestores de nós mesmos: “As pessoas acabam buscando todas as ferramentas possíveis para se adequar a lógica vigente, e acabamos não colocando esta lógica em questão, não questionando por que precisamos trabalhar tantas horas e por que precisamos estar disponíveis (e bem) durante todas essas horas”.

Há na literatura alguns exercícios de imaginação sobre como seria viver sem dormir. André cita um conto do escritor japonês Haruki Murakami — Sono — em que a personagem principal perde, de repente, a capacidade de adormecer. “E ganha uma vitalidade tremenda, sua consciência se expande enormemente”, diz ele, contando que a mulher passa a fazer mil coisas durante o tempo que, antes, era ‘perdido’. “Mas lá pelas tantas ela se dá conta de que morreu, de que experimentou a própria morte. Esse livro traz uma teoria interessante da morte, é como se o mundo sem sono fosse o mundo onde na verdade estamos sem vida. Quando penso em um mundo sem sono, imagino assim: seres humanos totalmente automatizados, robotizados”, devaneia o professor. A batalha está posta.

* O nome foi alterado

Fonte: Outra Saúde
Por: Raquel Torres
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“É hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos”

O discurso da indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência.

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Foto Rafael Rioja Arantes. Idec.

  ‘O produto que a indústria de alimentos vende é a dúvida’

O pesquisador Boyd Swinburn diz que pressão dos fabricantes atrasa políticas públicas para conter obesidade e doenças crônicas

Boyd Swinburn entende que passou da hora de colocar a indústria de alimentos ultraprocessados nos trilhos. O professor de Nutrição Populacional e Saúde Global da Universidade de Auckland, na Nova Zelândia, usa a expressão “sindemia” para descrever o que está ocorrendo. Não estamos mais falando de uma epidemia de obesidade, mas da junção de uma série de problemas que passam a agravar um ao outro.

Diabetes, doenças do coração, câncer: três dos maiores fatores de mortalidade no mundo têm associação com a obesidade – embora possam também estar ligados a outros fatores. Para ele, o discurso impulsionado pela indústria de que a conscientização do consumidor tratará de resolver o problema é simplista. E desigual, na medida em que quem pode mais passa a comprar alimentos de melhor qualidade.

Em abril, o professor passou por Brasília para participar do Congresso Brasileiro de Nutrição (Conbran). Ele falou sobre um de seus interesses fundamentais: formular, identificar e monitorar políticas públicas que funcionem. Swinburn é um dos nomes à frente do INFORMAS, uma rede de organizações e pesquisadores voltados a essa finalidade. Afinal, se a obesidade se tornou um problema global, se as empresas são as mesmas mundo afora, é possível que a solução aplicada aqui também faça sentido acolá, ainda que com adaptações.

Uma das possibilidades no momento é usar a rotulagem frontal dos alimentos para desestimular o consumo de produtos não saudáveis. Há uma série de modelos, mas Swinburn reiterou em Brasília o apoio ao sistema defendido pela Aliança pela Alimentação Adequada e Saudável. A ideia é colocar sinais que alertem o consumidor sobre o excesso de sal, açúcar, gorduras e gorduras saturadas, além de acusar a presença de edulcorantes e gorduras trans.

O INFORMAS criou modelos de avaliação dessas políticas públicas pensando em quais argumentos conseguem persuadir formuladores e políticos. A rede conta com pesquisadores de 22 países interessados em desenvolver estratégias comuns quanto a temas como publicidade, rotulagem, composição dos alimentos, tributação e logística.

Swinburn deixa claro: é inútil procurar por uma bala de prata. E a tarefa de convencimento dos formuladores de políticas se torna mais difícil quando há um interesse que se sobrepõe à saúde pública. “O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência”, critica.

Confira a seguir os principais trechos da conversa.

Você disse que não há uma solução mágica. Mas sabemos o que pode ser mais efetivo em lidar com a epidemia de obesidade?

A análise do que foi feito até aqui sobre modelos mostra que o mais eficiente são políticas públicas. Impostos sobre bebidas adoçadas, restrições na publicidade de alimentos, políticas alimentares em escolas e ambientes públicos. Geralmente, políticas públicas custam muito menos do que programas governamentais. E, no nível de política pública, você atinge toda a população, enquanto um programa é direcionado a um segmento.

Esse debate sobre políticas regulatórias está avançando rapidamente no mundo. O que tem promovido essa aceleração?

Há um enorme impulso da OMS e da sociedade civil, de acadêmicos, de formuladores de políticas públicas. Mas também há uma enorme reação da indústria de alimentos. Eles têm bolsos muito profundos e habilidade para converter poder econômico em poder político para garantir que as políticas implementadas não prejudiquem seus lucros. Isso é o que temos no momento.

É2Foto: Jéssica Ribeiro. Idec

Os políticos estão espremidos no meio, com um grupo dizendo que precisamos de políticas públicas e outro grupo dizendo que não. Os políticos tendem a ficar assustados quando há dois grupos muito significativos batendo à porta, e acabam por congelar a ação. Então, quase nenhum país tem avançado rapidamente no campo político. O Chile fez o maior progresso porque tinha um ministro e um senador dando realmente duro para fazer a política ser implementada.

Já que você falou do Chile, temos visto um grande esforço da indústria em mostrar que essas políticas não estão funcionando. Como você vê esses esforços?

Essa é uma tática clássica das indústrias. Desacreditar as evidências. O produto que eles vendem é a dúvida. A indústria do cigarro se valeu disso durante muito tempo, e agora a indústria de alimentos se tornou especialista em semear a dúvida na ciência. As linhas clássicas que usam são de dizer que não existe evidência de que determinada política será efetiva em reduzir a obesidade.

O que fizeram no México, por exemplo, foi selecionar alguns dados para dizer que a taxação de refrigerantes não está funcionando. Não importa que os dados completos nunca tenham sido divulgados, nem que esse tipo de conclusão não tenha sido submetido a uma revisão pelos colegas. No Chile estão fazendo o mesmo. E no Brasil.

Você falou algumas vezes sobre o Guia Alimentar brasileiro. Qual sua opinião geral sobre o Guia? O que poderia ser melhor?

Quando eu vivia na Austrália, tínhamos um trabalho sobre sustentabilidade e colocamos no guia alimentar. Houve uma grande briga por alguns anos e a indústria ganhou. Todo o trabalho sobre sustentabilidade foi jogado fora, não foi incluído. Tentamos e perdemos. Os Estados Unidos tentaram e perderam. Mas o Brasil venceu. E agora é um modelo mundial para guias alimentares.

O desafio é implementar e levar todas as políticas públicas na direção de incluir as dimensões social e ambiental. Falar sobre educação alimentar. Fazer publicidade social voltada à alimentação saudável.

No Brasil e em outras partes do mundo há uma demanda crescente por alimentos frescos, mas muitas vezes isso acaba por não ser acessível a classes baixas. Como fazer com que essa demanda não crie uma nova faceta da desigualdade?

Se você não faz nada, e a obesidade continua nas manchetes dos jornais, as pessoas que ganham dinheiro suficiente, que têm bom acesso a informação, que têm tempo para lidar com isso, vão procurar um estilo de vida mais saudável. Isso fará crescer a desigualdade.

Então, para evitar que isso aconteça, é preciso ter políticas específicas pró-igualdade, como subsídios para os mais pobres e impostos sobre bebidas adoçadas. Esses impostos atingem de maneira mais dura os mais pobres porque têm um impacto maior no bolso. Políticas que restringem o marketing de fast-food e a oferta de fast-food no entorno das escolas. Você pode decidir que não haverá McDonald’s próximo a uma escola de baixa renda. As políticas precisam facilitar às pessoas pobres fazer escolhas saudáveis.

Fonte: O joio e o trigo
Por: João Peres
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Indústria do álcool não quer a concorrência da maconha legalizada

A cervejaria norte-americana Molson Coors divulgou no começo do ano que considerava o advento da maconha legalizada um grave risco para seus negócios.

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A batalha contra a legalização nos estados norte-americanos tem muitas atores, e um deles é a indústria de bebidas

  Maconha: por que a indústria do álcool parece não querer a legalização

Quando a cervejaria norte-americana Molson Coors divulgou no começo do ano que considerava o advento da maconha legalizada um grave risco para seus negócios, o que a empresa estava fazendo era marcar posição em um dos lados de um debate acirrado, que vem acompanhando o movimento pela retirada da maconha da obscuridade para o mundo dos bens de consumo tributados e regulados.

No Colorado, o estado norte-americano pioneiro na legalização, os defensores centralizaram sua campanha no argumento de que a maconha seria muito mais segura que o álcool, e por isso deveria ser tratada pelo menos de forma semelhante.

O argumento, no entanto, se torna inócuo se a maconha for um complemento para o álcool em vez de um substituto, isto é: se fumar fizer você beber mais, não faz diferença se ficar doidão for mais seguro que ficar bêbado.

Como o governo federal dos EUA vem há bastante tempo negando recursos para pesquisas sobre a cannabis, ainda há muito a se aprender, mas os resultados iniciais parecem indicar que o que se intuía era verdade: a maconha é um substituto não apenas para o álcool, mas também para os opiáceos.

“Embora ainda não se conheça o impacto final disso, o surgimento de cannabis legalizada em alguns estados dos EUA e do Canadá pode resultar em um afastamento da renda discricionária em relação aos nosso produtos ou em uma mudança nas preferências dos consumidores em prejuízo da cerveja”, alertou em seu documento a Molson Coors Brewing Company.

Mas a indústria de bebidas alcoólicas tampouco está ignorando a ameaça. Diversas empresas da área de bebidas, além de organizações do setor, ajudaram a financiar campanhas contra as iniciativas de legalização da maconha, o que indica que devem estar suficientemente convencidas dessa teoria para gastar dinheiro com ela.

Fiz uma análise preliminar sobre a venda de bebidas alcoólicas no Oregon, e os resultados indicam que as preocupações da indústria podem ter seus méritos, e que a maconha legalizada pode realmente estar fazendo as pessoas consumirem menos álcool.

A forma como o uso recreativo da maconha impacta o consumo de álcool pode ser a consequência mais importante da legalização em termos financeiros e de saúde pública. Embora o uso de maconha não esteja isento de problemas, o álcool é responsável por aproximadamente 88 mil mortes por ano nos Estados Unidos, e estima-se que o consumo excessivo crie um custo econômico de cerca de 250 bilhões de dólares.

Os eleitores do estado do Oregon decidiram pela legalização da maconha em 2014, por meio da Medida 91. Em outubro de 2015 o estado começou a permitir vendas para uso recreativo a adultos maiores de 21 anos, mas as cidades e os condados tinham a prerrogativa de impedir esse tipo de comércio; por isso, em alguns lugares essa modalidade de venda continuou proibida. Tal fato possibilita comparar as vendas de bebida alcoólica entre as partes do estado onde há lojas de maconha para uso recreativo e aquelas onde elas não existem, com base em dados da Comissão de Controle de Bebida do Oregon (Oregon Liquor Control Commission, OLCC).

Nessa análise, os municípios do Oregon foram divididos em dois grupos: cidades onde havia pelo menos uma loja que vendia maconha para uso recreativo durante o ano fiscal de 2017 da OLCC (do meio de 2016 ao meio de 2017), e cidades onde nunca havia sido vendida maconha para uso recreativo até julho de 2017. Os dados das lojas se baseiam nas informações obtidas da Autoridade de Saúde do Oregon e da OLCC.

Nos anos fiscais de 2016 e 2017, o total das vendas de bebidas alcoólicas nas cidades onde havia também venda de maconha para uso recreativo aumentou apenas 4,17%. Em comparação, nas cidades onde não havia lojas de maconha, o total das vendas de bebidas alcoólicas aumentou 5,86%. Embora a diferença absoluta seja pequena, foi a maior distância entre as taxas desses dois grupos ao longo de quatorze anos. Nos anos anteriores, o crescimento havia sido bastante próximo.

É claro que outros fatores podem ter estado em jogo, e trata-se apenas de dados relativos ao período de um ano. As cidades que permitem a venda de maconha tendem a ser mais liberais. Além disso, um grande número de habitantes do Oregon vivem perto da fronteira com o estado de Washington, que privatizou a venda de bebida alcoólica em 2012 e deu início à venda de maconha para uso recreativo em 2014. Ainda assim, a nítida divergência que se mostrou depois do primeiro ano fiscal completo de venda de maconha para uso recreativo é um resultado intrigante – em especial quando combinado com outros estudos que mostram que as pessoas podem estar substituindo outras drogas por maconha.

Embora os esforços para estudar esse assunto estejam intrinsecamente limitados pelo fato de que a maconha só foi legalizada recentemente e em poucos lugares, já existem estudos indicando que a aprovação estadual do uso da maconha para fins medicinais esteve associado a uma redução de 15% nas vendas de álcool. A pesquisa examinou as vendas de álcool em condados antes e depois da adoção da maconha para uso medicinal e as comparou com as vendas em condados vizinhos e em outros estados. Um relatório recente da Cowen Research concluiu, de forma semelhante, que os episódios de consumo excessivo de álcool eram menos comuns nos estados que haviam legalizado a maconha.

Outras pesquisas sobre o tema tiveram resultados mais variados. Um estudo da organização Rand concluiu que a maconha para uso medicinal estava associada a um discreto aumento nas mortes relacionadas à intoxicação por álcool em pessoas abaixo de 21 anos, mas também a uma redução de maior proporção da mortalidade relacionada ao álcool e aos opiáceos em adultos mais velhos.

Alguns estudos também concluíram que os estados onde existe distribuição de maconha para uso medicinal tiveram uma redução relativa no número de mortes ligadas ao uso de opiáceos. Isso parece indicar que a maconha também substitui outras substâncias mais perigosas, além do álcool. Apenas este mês, dois novos estudos foram publicados na revista JAMA Internal Medicine. Um deles constatou que a existência de legislação regulando o uso de maconha por adultos estava associada a uma taxa de prescrição de opiáceos 6,38% menor entre os pacientes com Medicaid (programa de saúde americano para pessoas de baixa renda). Os demais detectaram uma redução no número de receitas de opiáceos registradas pelos pacientes com Medicare (seguro de saúde público destinado a idosos dos EUA) depois que a maconha para uso medicinal passou a ser distribuída em seus estados.

Importante destacar que no estado do Oregon só existem dados referentes ao período de um ano, e que seria razoável imaginar que o efeito de substituição fosse relativamente pequeno, a princípio. Hábitos e vícios são por essência comportamentos refratários à mudança. Na hipótese de que haja um efeito de substituição em curso, não seria exatamente de se esperar que consumidores de álcool em grande doses imediatamente se tornassem usuários de cannabis. O mais provável, na verdade, é que algumas pessoas com potencial para se tornarem grandes consumidores de álcool passem, em vez disso, a usar cannabis.

Essa análise se baseia apenas em dados preliminares, mas destaca uma questão de grande interesse. Serão necessários muitos anos para reunir dados suficientes para atingir conclusões definitivas sobre o impacto da plena legalização, mas a comparação entre as cidades nos estados de Oregon, Alaska, Nevada e Massachussetts que decidiram permitir a venda de maconha para uso recreativo, e aquelas que não o fizeram pode se mostrar uma fonte muito útil de informação.

Embora os estados do Colorado e de Washington tenham sido tecnicamente os primeiros a legalizar a maconha, ambos já possuíam há anos sistemas de distribuição de maconha para uso medicinal, que facilitavam o acesso pela população por meio de jardins coletivos ou dispensários. Seria difícil separar o impacto de uma legislação já muito liberal em relação à maconha de uso medicinal do impacto da maconha de uso recreativo. Já Oregon, Alaska, Nevada e Massachussetts tinham distribuição muito restrita de maconha de uso medicinal, ou apenas por curtos períodos, antes da legalização.

Em vários estados, os governos que estão decidindo como lidar com a maconha de uso recreativo estão indiretamente fazendo parte de um enorme experimento natural. O potencial resultado pode impactar as políticas relativas à maconha, ao álcool e à saúde pública ainda por muitos anos.

Fonte: Outra Saúde
Por: Raquel Torres Gurgel
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Guerra às drogas: quem lucra com seu fracasso

Bancos e serviços financeiros; produtores de drogas e narcotraficantes; fabricantes e vendedores de armas; área da construção e administração de presídios; clubes de futebol; políticos ligados a estas atividades e os que tem interesse em manter uma hierarquia sócio racial.

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Carta aberta ao Ministro Barroso: A guerra às drogas não fracassou para os ricos, só para os pobres

A guerra contra as drogas não falhou totalmente, ela é um sucesso de resultado também. Os ricos ganham muito dinheiro produzindo e vendendo armas e drogas, enquanto só morrem os pobres, sejam policiais, traficantes ou moradores de favela.

O Ministro do Supremo Tribunal Federal, Luís Roberto Barroso, defendeu em um evento realizado na Defensoria Pública do Rio de Janeiro, em fevereiro (23), que a guerra às drogas fracassou. Na sua fala o Ministro enfatizou que “a luta armada contra o tráfico não tem sido vitoriosa. Como o poder do tráfico vem dessa ilegalidade é preciso colocar como opção a descriminalização”.

Em um artigo publicado no jornal britânico The Guardian no ano passado, Luís Barroso também defende essa mesma tese do fracasso da guerra às drogas. Ele inicia o texto afirmando que a guerra na favela da Rocinha, uma das maiores da cidade do Rio de Janeiro, já estaria perdida, pois a guerra contra as drogas falhou e afirma que “com barulho de tiro vindo de todos os lados, escolas e lojas são obrigadas a fechar as portas”. Uma pesquisa realizada pelo aplicativo Fogo Cruzado em parceria com a Diretoria de Análise de Políticas Públicas da Fundação Getúlio Vargas (FGV) demonstrou que no primeiro semestre de 2017 confrontos envolvendo a repressão do Estado contra o tráfico de drogas e confrontos entre as facções pelo controle dos postos de venda interromperam as aulas em 99 dos 107 dias letivos na rede municipal de ensino no Rio de Janeiro. Sobre as ‘balas perdidas’ na favela da Rocinha, o Ministro evocou o caso da morte da turista espanhola Maria Esperanza, atingida quando o carro de passeio em que ela estava passou por um bloqueio policial. Ao evidenciar esse fato, Luís Barroso deixou de fora centenas de casos similares envolvendo moradores da Rocinha e demais favelas, vítimas cotidianas de balas perdidas, ou para usarmos um termo policial, ‘vítimas colaterais’ dos confrontos. Essa escolha pode ter sido motivada porque esse acontecimento ganhou repercussão internacional, inclusive no próprio jornal The Guardian. Enquanto outras vidas ceifadas da mesma forma não ganham repercussão no Brasil, quiçá fora dele.

Na visão do Ministro, a atual política de drogas é baseada em ações policiais, armamento e prisões, onde qualquer pessoa pode perceber que essa estratégia de repressão falhou, pois o consumo das drogas e o tráfico só aumentaram. Luís Barroso afirma ainda que a questão das drogas tem um impacto profundo no sistema de justiça criminal, sendo por isso necessário que o Supremo Tribunal Federal participe do debate. Continua seu argumento dizendo que a política de guerra às drogas teve início mundialmente na década de 70 sob a influência dos EUA, se espalhando para outros continentes, onde após 40 anos de investimentos bilionários, a utilização da polícia e do exército, a situação só piorou, resultando em milhares de pessoas presas e mortas, principalmente no Brasil.

Segundo Barroso, enquanto nos países da Europa e no EUA a descriminalização e legalização das drogas teriam como foco principal o atendimento aos dependentes químicos, no Brasil o objetivo seria dar fim ao domínio dos traficantes sobre as comunidades pobres. No entanto, o Ministro não citou a presença de uma imensa população carcerária nos EUA, sobretudo de pessoas negras, situação que leva ao fato de existir hoje mais pessoas negras presas, do que o contingente de escravos no ano de 1850. Segundo uma pesquisa comparativa divulgada no The Intercept Brasil, o uso de Maconha entre negros e brancos é praticamente o mesmo nível nos EUA, só que os negros têm 375% mais chances de serem presos por porte de drogas e se o número de negros presos fosse igual ao de brancos, a população carcerária dos EUA despencaria em 40%. Nos anos de 1970 o número de presos nos EUA era de 397 mil, um número que já não é baixo, porém o ano de 2014 registrou um número assustador de 2,3 milhões de pessoas encarceradas. Enquanto os homens negros representam cerca de 6,6% da população Norte Americana, eles ocupam 40% das vagas nos presídios, a maioria indiciados por porte ou tráfico de drogas como demonstra de maneira brilhante o documentário a 13ª Emenda na Netflix.

Além de afetar o poder do tráfico de drogas, o Ministro do STF defende que a legalização das drogas vai reduzir o encarceramento de jovens que muitas vezes são presos por porte de Maconha e se tornam perigosos ao adentrarem no sistema prisional. Na conclusão do artigo Luís Barroso reafirma que a política de drogas é insana, destrói vidas, gera resultados ruins para a sociedade, com o custo alto e sem nenhum efeito para o tráfico de drogas. E que apenas a superstição, o preconceito e a ignorância são capazes de fazer alguém acreditar na repressão enquanto efetiva. Por essas razões, Barroso defende que é preciso começar a tratar a Maconha que nem o cigarro, legalizado, regulamentado, com vendas em determinados lugares, com cobrança de impostos, restrição por idade e sem propaganda que estimule o consumo.

Essa não foi a primeira vez que o Ministro Luís Barroso se posicionou publicamente a favor da legalização das drogas. Em fevereiro de 2017, Barroso defendeu a legalização da Maconha como uma forma de aliviar a crise no sistema carcerário, caso a experiência fosse positiva, avançaria com a política para a Cocaína. Segundo o Ministro, “é preciso quebrar o poder do Narcotráfico que está centrado na ilegalidade dessas drogas”. Em agosto do mesmo ano, no programa da Rede Globo ‘Conversa com Bial’, Luís Barroso voltou a defender a legalização da Maconha tendo inclusive votado favoravelmente em 2015 quando o STF julgou a descriminalização do porte de drogas, que acabou apenas descriminalizando a Maconha para uso pessoal.

O problema da abordagem crítica que aponta para o insucesso da guerra às drogas nos seus objetivos de impedir a produção, comércio e o consumo de determinadas substâncias é que ela deixa de fora a possibilidade de percebermos que esse pretenso fracasso, se configura na verdade como um sucesso político e econômico para aqueles que estão envolvidos na cadeia produtiva mundial das drogas ilícitas.

A guerra às drogas fracassou para quem?

Segundo a UNODC (Escritório das Nações Unidas sobre Drogas e Crime), órgão ligado à ONU, o Narcotráfico lidera o ranking das atividades econômicas criminais mais lucrativas, movimentando em média 320 bilhões de dólares por ano. Evidentemente toda esta cifra não fica abrigada nas comunidades periféricas do Brasil, local em que a repressão ao tráfico de drogas está centralizada.

Uma investigação do Senado Norte Americano realizada em 2012 concluiu que subsidiárias, agências bancárias, controladas pelo HSBC lavaram durante anos bilhões de dólares dos cartéis de drogas mexicano. O relatório liberado pelo comitê especial do Senado disse que o HSBC ignorou sinais que as suas operações estavam sendo usadas por atividades ilegais. As agências ligadas ao banco transportaram 7 bilhões de dólares em dinheiro por meio de veículos blindados ou aviões do México para os EUA. Para encerrar as investigações sobre lavagem de dinheiro, o HSBC pagou uma multa de 1,9 bilhões de dólares, formulou um pedido público de desculpa reconhecendo o erro e se comprometeu a aumentar o controle sobre a movimentação financeira no seu sistema.

O mesmo HSBC (Hong Kong and Shangai Banking Corporation) que, segundo o juiz Luís Carlos Valois no seu livro ‘O Direito penal da guerra às drogas’¹, surgiu após o fim da segunda ‘Guerra do Ópio’ entre Inglaterra e China, como instituição responsável pela expansão da atividade financeira inglesa no comércio do Oriente. O que foi a Guerra do ópio se não o primeiro conflito político-econômico entre duas nações em torno da venda de uma droga? A proibição do ópio pelo governo chinês se baseou no argumento econômico do desequilíbrio da balança comercial do país. As guerras do ópio aconteceram entre 1839 – 1840 e 1856 – 1860, uma guerra que a Inglaterra fez para impor a venda do ópio à China, pois se tratava apenas de uma relação comercial, diziam os ingleses, em que um queria vender e o outro queria comprar.

O jornal O Globo publicou em 2016 uma matéria baseada no livro ‘Gomorra’ do jornalista italiano Roberto Saviano, tido como um grande especialista em crime organizado, noticiando que Londres se tornou o novo centro da lavagem de dinheiro do tráfico de drogas. Os bancos e os serviços financeiros estavam ignorando as regras chamadas ‘conheça o seu cliente’, e um comunicado da NCA (Agência Nacional de Combate ao Crime) já tinha alertado as instituições financeiras inglesas que bilhões de dólares americanos oriundos do crime estavam sendo lavados nos bancos locais e subsidiários. Para Saviano, o México é o coração e a Inglaterra a cabeça do tráfico internacional de drogas.

Em 2015 o jornal Estadão trouxe uma matéria sobre investigações realizadas na Europa e EUA, apontando que grupos internacionais do tráfico de drogas estavam lavando dinheiro nos clubes de futebol. A justiça colombiana demonstrou como 1,5 bilhões do tráfico de drogas foram lavados por vários clubes do país, entre eles o Santa Fé, de Bogotá. A Colômbia já tem uma história de relação entre futebol e os cartéis do tráfico de drogas, especialmente quando Pablo Escobar investiu milhões no Atlético Nacional de Medellín nos anos 80. Contudo, não só os times da América Latina estão envolvidos com o tráfico de drogas, mas também times do leste europeu em países como Albânia, Bulgária e Ucrânia.

O tráfico de drogas caminha de mãos dadas com o comércio ilegal das armas, em meio à última crise econômica iniciada em 2008, enquanto as economias de vários países e setores da indústria entraram em recessão, o setor de armamento continuou sua expansão. Em 2015 a venda de armas bateu recorde com uma cifra de 65 bilhões de dólares. Os principais países exportadores foram EUA, Rússia, Alemanha, França e Reino Unido.

No mês de junho de 2017 a Polícia Civil do Rio de Janeiro interceptou no aeroporto internacional 60 fuzis dos modelos G3, AK e AR15 enviados diretamente de Miami (EUA), escondidos dentro de uma carga de aquecedores para piscina. O estado do Rio de Janeiro inclusive superou a marca de apreensão de fuzis no ano de 2017, entre janeiro e setembro foram apreendidos 393 fuzis, numa média de um fuzil apreendido por dia.

Em uma entrevista concedida à revista Carta Capital, o jurista Wálter Maierovitch, que é especialista em crime organizado internacional, afirma que o tráfico ilegal de armas movimenta 290 bilhões de dólares por ano, onde 35% desse mercado é movimentado pela criminalidade organizada.

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Um dos argumentos utilizados como uma possível solução para enfraquecer o tráfico de drogas e diminuir a violência no país é ampliar a fiscalização nas fronteiras, só que nem todo armamento do tráfico de drogas vem de fora do Brasil. A CPI das Armas que aconteceu na Assembleia Legislativa do Rio de Janeiro em 2011 demonstrou que 90% do armamento ilegal é na verdade de origem interna, e que dentro desse grupo 63% dessas armas foram vendidas de forma legal antes de entrarem no mercado ilegal.

A proibição das drogas e a consequente criação do tráfico é um grande instrumento de aquecimento do mercado para a venda e compra de armas, sua existência abre uma dupla demanda para o armamento, tanto para os grupos ligados ao tráfico de drogas, que disputam o controle pelo mercado, como para o Estado que investe vultosos recursos em material bélico para a repressão, comprados diretamente das empresas privadas que ganham muito dinheiro com a insegurança e o conflito.

O proibicionismo também se mostra rentável na área da construção e administração de presídios, comumente superlotados com uma grande quantidade de pessoas sem julgamentos, como é o Complexo Penitenciário Anísio Jobim em Manaus, palco do massacre de presos em uma rebelião no começo do ano passado, envolvendo facções rivais. O presídio que se encontrava superlotado é administrado pela empresa Umanizzare, há fortes indícios de superfaturamento no custo dos presos, pois o preço médio de uma pessoa no sistema prisional é de R$2.400, mas o governo do Amazonas pagava R$4.709 à empresa privada.

Enquanto os ricos lucram com as drogas e as armas, a população pobre, membros da classe trabalhadora e em sua maioria negros, são as principais vítimas da violência causada pela guerra às drogas. Para a ativista negra norte americana contra o encarceramento e a proibição das drogas, Deborah Small, a guerra às drogas é uma ferramenta política da sociedade contemporânea para manter a hierarquia sócio racial, através da exclusão e marginalização das pessoas negras. Na cidade do Rio de Janeiro, a cada 10 mortos em confronto com a PM, 9 são negros, e é impossível não dizer que esses alegados confrontos não sejam resultados da guerra às drogas.

Sabemos que tanto as armas como as drogas não chegam nas favelas por meio da ação de jovens negros, que são os principais alvos da vigilância policial e dos homicídios no país. O tráfico de drogas também tem seu braço nas instituições políticas do Brasil, como no caso do helicóptero de propriedade do Senador Zezé Perrella (PMDB) apreendido em 2013 com nada menos do que 455 kg de Cocaína pasta base, que sequer foi investigado pela Polícia Federal. As eleições são momentos importantes para a lavagem de dinheiro do tráfico de drogas e para a eleição de políticos vinculados ao mesmo, em recente entrevista o traficante Marcinho VP afirmou que o tráfico de drogas financia campanhas políticas, por isso a legalização das drogas não seria interessante para os membros dos poderes Legislativo e Executivo.

Se o Ministro do STF estiver considerando que a guerra contra o tráfico falhou na perspectiva de acabar com a produção, venda e o consumo de algumas drogas, como Maconha, Cocaína e Ópio, parece que falhou sim. Mas a guerra contra as drogas não falhou totalmente, ela é um sucesso de resultado também. Os ricos ganham muito dinheiro produzindo e vendendo armas e drogas, enquanto só morrem os pobres, sejam policiais, traficantes ou moradores de favela. O Estado criminalizou uma relação comercial e tenta acabar com esse mercado que ele criou. É o cachorro correndo atrás do rabo.

¹ VALOIS, Luís Carlos, O direito penal da guerra às drogas, 2ª ed, Belo Horizonte, Editora D’Plácido, 2017.

Fonte: Smoke Buddies
Por: Henrique Oliveira é graduado em História, mestrando em História Social pela UFBA
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