Steven Spielberg e o poder das historias para combater o ódio

“O Holocausto não pode ser o único fato histórico relatado”. “Testemunharemos também Camboja, Armenia, República Centroafricana, Guatemala, o massacre de Nankín, a violencia contra os rohingya na Birmania e o antissemitismo atual na Europa. Estamos expandindo nosso alcance para dar conta das muitas formas de ódio”.

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago The New York Times

Steven Spielberg y el poder de las historias para combatir el odio

Steven Spielberg interactuó con el video de Pinchas Gutter.Rozette Rago para The New York Times

LOS ÁNGELES — “Pinchas, ¿cuántos años tienes?”, le preguntó Steven Spielberg a la pantalla del tamaño de un muro, en la que había una imagen de video de un hombre anciano que llevaba puesto un suéter. Ese hombre parpadeó y respondió sin vacilar:

“Nací en 1932, así que puedes hacer tus propias cuentas”, dijo Pinchas.

“¡Me pidió que calculara su edad!”, se rio Spielberg. “¿Cómo sobreviviste mientras que muchos otros no lo lograron?”.

“¿Cómo sobreviví?”, respondió el hombre polaco en la pantalla. “Creo que sobreviví porque la Providencia me cuidó”.

La conversación continuó durante cinco minutos y, aunque la inteligencia artificial hacía recordar a momentos inquietantes algunas películasde Spielberg, el objetivo no era entretener, sino educar. En la pantalla aparecía la biografía interactiva de Pinchas Gutter, un sobreviviente polaco del Holocausto y parte de un recorrido que el cineasta hizo por la sede remodelada de la USC Shoah Foundation, la organización que creó en 1994 para reunir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto.

Ahora Spielberg ha expandido la huella de la fundación en el campus de la Universidad de California del Sur, junto con su misión y su enfoque público:combatir el odio en general pues dice que es un sentimiento que se ha vuelto común en todo el mundo.

“Damos por sentada la presencia del odio”, comentó Spielberg. “No estamos haciendo lo suficiente para contrarrestarla”.

La conversación pregrabada en video es parte de una serie que usa tecnología de reproducción y que invita a los visitantes a conversar con dieciséis sobrevivientes de genocidio, con base en patrones específicos de palabras y más de dos mil preguntas que van desde las opiniones sobre Dios a las historias individuales. A principios de diciembre, el testimonio de Pinchas se presentó en las Naciones Unidas con motivo del 70.º aniversario de la adopción de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, comouna herramienta narrativa para crear conciencia.

Aunque la fundación sigue archivando historias de las víctimas del antisemitismo, también está recolectando lo que Spielberg llama “testimonio vivo” de las víctimas de otros genocidios de la época moderna.

“El Holocausto no puede ser el único hecho histórico relatado”, dijo con convicción. “Decidimos enviar a nuestros videógrafos a Ruanda para obtener los testimonios. De ahí fuimos a aCamboyay aArmenia… estamos haciendo un estudio crítico en la República Centroafricana; en Guatemala; sobre la masacre de Nankín. El más reciente es un testimonio sobre la violencia contra losrohinyá en Birmaniay laviolencia antisemíticaactual en Europa. Estamos expandiendo nuestro alcance para dar cuenta de muchas formas de odio”.

El espacio de 929 metros cuadrados, que se inauguró al público en noviembre, es muy distinto al de los inicios de la organización después deLa lista de Schindler, estrenada en 1993. Spielberg envió a un ejército de videógrafos a todo el mundo para registrar las historias de los sobrevivientes del Holocausto. Las cintas de Betamax de las entrevistas se almacenaron en sus oficinas de Amblin Entertainment en el lote de Universal Studios y después en una empresa de almacenamiento, antes de que la fundación se mudara a la biblioteca Leavey de la Universidad del Sur de California en 2006. (Hay poco más de 51.000grabacionesde los sobrevivientes del Holocausto en el archivo de historia visual para una cantidad sorprendente de 115.000 horas de video).

Actualmente el grupo tiene 82 empleados y un presupuesto anual de casi 15 millones de dólares, que incluye 3 millones de dólares otorgados por la universidad. También ha recibido millones en donaciones. Su nueva casa —una oficina y laboratorio de medios— está llena de testimonios en video de 65 países en 43 idiomas, junto con obras de arte inspiradas por los sobrevivientes (entre ellas, la escultura suspendida de aceroOur Father’s Words, creada por el artista Nicola Anthony, que incorpora frases de los testimonios filmados). Los visitantes pueden recorrer las oficinas de lunes a viernes en un horario de 10:00 a 14:00.

“Todos creen que la Fundación Shoah se trata de archivar el pasado, pero su misión en realidad es entender la empatía y usar los testimonios para revelar la importancia de estos temas”, dijo Stephen D. Smith, director ejecutivo de la organización.

La reapertura del centro en California coincide con un reestreno deLa lista de Schindler; se exhibió en casi mil teatros a mediados de diciembre y fue proyectada gratuitamente para los estudiantes en todo Estados Unidos. La película también está disponible en Netflix.

Smith dijo que perduran algunos desafíos para la fundación a pesar de la expansión de sus oficinas. La mayoría de los testimonios no están disponibles en línea, lo cual significa que solo pueden verse al visitar la fundación o en las 146 bibliotecas y universidades asociadas (los enlaces para acceder a las grabaciones son gratuitos para las familias de los entrevistados). Aún no hay transcripciones de los testimonios, pero la fundación está desembolsando 10 millones de dólares para construir una plataforma gratuita en línea destinada a los investigadores, las escuelas y el público general a partir de finales de 2019, dijo Smith.

Días antes del cumpleaños número 72 de Spielberg, que fue el 18 de diciembre, el director se encontraba en la sede de la fundación. El color de su barba ahora es más cano y ha engordado un poco, pero sus ojos verdes grisáceos aún brillan como los de un niño cuando habla de su organización y su película fundacional. A continuación, los fragmentos editados de la conversación.

¿Por qué expandir la misión de la Fundación Shoah?

Creo que hay un repunte mensurable de antisemitismo y también un repunte evidente de xenofobia. La división racial es más grande de lo que jamás habría imaginado que podría serlo en la modernidad. La gente está expresando más odio ahora porque haymuchos más mediosque dan voz a opiniones y demandas razonables e irracionales.La gente en los más altos mandos está permitiendo que otros que jamás habrían expresado su odio ahora lo hagan públicamente. Y ese es un gran cambio. Hay todo tipo de esfuerzos para tomar la verdad y tergiversarla según una ideología retorcida.Vimos que eso sucedió en Europa primero,en Francia, despuésen Poloniade nuevo; jamás pensé que volvería asuceder en Estados Unidoscomo lo ha hecho durante los últimos dos años.

Son varios los grupos que están diciendo que la situación es más difícil para ellos que para los demás, ¿cómo superamos esa disputa?

Podemos compadecernos entre nosotros por lo que sufrimos y nuestros dolores, pero jamás debemos competir de esa manera. Estar marginados, que nos discriminen y que nos griten insultos racistas y antisemíticos es algo común [para todos]. Todos los actos cometidos en contra de la sociedad de personas negras también se cometen contra la comunidad judía. Todos los ataques contra la comunidad LGBTQ son ataques también contra las comunidades negra y judía. El odio es odio y este desbordamiento nos hace responsables a todos de cuidarnos las espaldas y defendernos. Ninguno de nosotros podemos solamente ser testigo de nuevo.

¿Cómo se puede combatir esta situación?

Mira cuántas voces ahora están contando las historias de las mujeres. Hay un gran cambio enfocado en el género, y vimos que sucedió con el inicio de lacaída de Harvey Weinstein. La narrativa es fundamentalmente humana.No obstante, el arte de escuchar es lo que espero que la Fundación Shoah pueda inspirar.

Han pasado veinticinco años desde el estreno deLa lista de Schindler. ¿Crees que aún tendrá un impacto en los espectadores?

El reestreno en el Festival de Cine de Tribeca [en abril] fue la primera vez en veinticinco años que viLa lista de Schindlercon una audiencia. La sala estaba llena. Volteé a ver a Kate (Capshaw, su esposa) y dije: “Dios, aún están escuchando”.Con este ciclo renovado de odio y las iniciativas en la Fundación Shoah, pensé que podría abrir una conversación sobre que el genocidio puede pasar en cualquier lugar cuando una sociedad cualquiera va por mal camino.Charlottesvilley sus repercusiones tuvieron un gran impacto en que quisiera volver a lanzar la película.

Si filmaras la película actualmente, ¿qué cosas cambiarías?

No. No hay nada que hubiera cambiado, absolutamente nada. Sigo creyendo en la película y creo que ha superado su propia prueba del tiempo.

Grabamos durante cuatro meses en Cracovia y siempre tuve escalofríos. Era muy difícil levantarse cada mañana y caminar hacia el plató; quería usar los mismos sitios donde estuvo Schindler, incluido el gueto y tomas cerca del campo de concentración de Płaszow. Grabamos afuera de Auschwitz. Esa noche fue una de las más frías que he vivido. Había un silencio por parte de todos los actores, con mucho pesar.

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otros planes tienes para generar conciencia?

Los profesores y los padres necesitan intervenir más para combatir la aceptación de odio en la sociedad.Estoy trabajando con Discovery Channel y Alex Gibney, el cineasta ganador del Oscar, en un estudio de seis horas llamadoWhy We Hate. Ya no planeo más obras con elementos de ficción sobre el Holocausto, estoy poniendo toda mi atención en el género documental

Por:Adam Popescu
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“As plataformas e os algoritmos que prometiam melhorar nossas vidas, na realidade podem amplificar nossas piores tendências humanas”.  A democracia está em jogo… e também as vidas de muitas pessoas.

“Double Poke in the Eye II”, de Bruce Nauman (1985) 2018 Bruce Nauman/Artists Right Society (ARS), Nueva York, vía Sperone Westwater, Nueva York

El internet será nuestra perdición

Nora Ephron alguna vez escribió un ensayo brillante sobre cómo ella y muchas otras personas pasaron de estar enamoradas del correo electrónico, cuando sentían la emoción de descubrir una nueva y veloz manera de mantenerse en contacto, a odiar el infierno de no poder desactivarlo.

He llegado a tal punto que todo el internet me hace sentir así.

Al inicio era un sueño dorado de conocimiento expandido y conexión mejorada.Ahora se ha convertido en una pesadilla de sesgos manipulados y odio expandido como una metastasis.

Antes de que al parecer comenzara a enviarlesartefactos explosivos por correo a Barack Obama, Hillary Clintonyotros,Cesar Sayocencontró motivación en línea —quizá no en la forma de instrucciones para fabricar explosivos, sino en el sentido de que podía vociferar sus resentimientos ante un auditorio que no lo repudiaba, sino que se hacía eco de los mismos mensajes—. Los validaba y los cultivaba. Absorbía algo oscuro y lo convertía en algo aún más lúgubre.

“Para cuando lo arrestaron en Florida el viernes”,reportóThe New York Times,“Sayoc parecía encajar con el perfil ya conocido por todos de un extremista moderno, radicalizado en línea y atrapado en un vórtice de furor partidista”.

Robert Bowers, acusado de asesinar a once judíos estadounidenses en Pittsburgh la mañana después del arresto de Sayoc, alimentó su locura y estimuló sus fantasías sangrientas en ese mismo vórtice digital. Mientras Sayoc creaba nichos terribles en Facebook y Twitter,Bowers encontró un refugio para sus pasiones racistas, xenofóbicas y antisemitas en Gab, una red social que se lanzó hace dos años y que ha servido de criadero para los nacionalistas blancos.Ahí se congregaron, se lamentaron y se alentaron —sin restricciones— con una eficacia que simplemente no existe fuera de la web.

Fue en internet, con su privacidad y su anonimato, que Dylann Roof investigó sobre la supremacía blanca y adquirió su convicción malvada de que la violencia era necesaria. Después entró a una iglesia histórica en Charleston, Carolina del Sur, y les disparó a muerte a nueve feligreses afroestadounidenses en junio de 2015.

Fue en internet —en Facebook, para ser exactos— que Alek Minassian publicó un juramento de lealtad a la “rebelión de los célibes involuntarios”, que se refiere a los resentimientos de los hombres “involuntariamente célibes” que no pueden lograr que las mujeres tengan sexo con ellos. Después usó una furgoneta para atropellar y asesinar a diez personas en Toronto en abril.

Los enclaves de internet deformaron las cosmovisiones de todos estos hombres, y los convencieron de la prioridad y la pureza de su furia.La mayoría de nosotros jamás habíamos escuchado el término “célibe involuntario” antes de la masacre de Toronto. Sin embargo, fue la pieza central de la vida de Minassian.

La mayoría de nosotros no estaba familiarizado con HIAS, un grupo judío que reubica refugiados. Sin embargo, esas iniciales dominaron las teorías conspirativas antisemitas de Bowers. Eso refleja el poder que internet tiene para presentar los agravios falsos como si fueran obsesiones legítimas y darles a los prejuicios la apariencia de ser ideales.

La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el potencial y el peligro. Eso es lo que Mary Shelley exploró enFrankenstein, que este año celebra suaniversario doscientos, y desde entonces ha sido el tema principal de la ciencia ficción.

Internet es la paradoja más monstruosa de la tecnología escrita. Es una herramienta inigualable e itinerante para el aprendizaje y para el surgimiento de comunidades constructivas. Sin embargo, también es inigualable en la divulgación de mentiras, la reducción de los intereses y la erosión de la causa común. Es un bufé glorioso, pero lleva a los usuarios a los extremos: solo la carne o solo los vegetales. Estamos ridículamente sobrealimentados y desastrosamente desnutridos.

Crea terroristas. Y, por si fuera poco, siembra hostilidad al mezclar la información y la desinformación a tal punto que no hay forma de diferenciar lo real de lo ruso.

No me crean a mí. Créanlo por lo que ha dicho un gigante de Silicon Valley cuyos softwares dependen de nuestra adicción al internet. En una conferencia en Bruselas,Tim Cook, director ejecutivo de Apple, advirtió: “Las plataformas y los algoritmos que prometían mejorar nuestras vidas en realidad pueden amplificar nuestras peores tendencias humanas”.

“Los actores deshonestos e incluso los gobiernos se han aprovechado de la confianza de los usuarios para agravar las divisiones, incitar la violencia e incluso socavar nuestro sentido de lo verdadero y lo falso”, agregó.

Esto fue hace una semana, antes del arresto de Sayoc, antes del ataque de Bowers, antes de queJair Bolsonaro, un populista de extrema derecha,ganara la elección presidencial de Brasil. Como loinformó The New York Times, las fuerzas a favor de Bolsonaro al parecer intentaron afectar a sus oponentes y ayudarloinundando WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Facebook, “con un torrente de contenido político que dio información errónea sobre las direcciones y los horarios de las casillas electorales”.

Ese mismoartículode The New York Times señaló que, el lunes, una búsqueda de la palabra “judíos” en Instagram, el sitio para compartir fotografías, daba como resultado 11.696 publicaciones con la etiqueta #JewsDid911 (los judíos son responsables del 11s), con la que se culpaba de manera demencial a ese grupo religioso por los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto con imágenes y videos grotescos que satanizaban a los judíos. El antisemitismo podrá ser antiguo, pero este sistema para expresarlo es completamente moderno.

Además, es profundamente aterrador. No sé exactamente cómo relacionar la libre expresión y la libertad de expresarse —que son primordiales— con una mejor vigilancia de internet, pero estoy seguro de que debemos abordar ese desafío con más apremio del que hemos mostrado hasta ahora. La democracia está en juego… y también las vidas de muchas personas.

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Luigi Luca Cavalli Sforza CONSUELO BAUTISTA

O geneticista italiano que desmontou o conceito de raça

Luigi Luca Cavalli Sforza, autor de ‘Quem Somos? História da Diversidade Humana’, morreu no último sábado (01/09/18) aos 96 anos em sua casa de Belluno, no norte da Itália

“O racismo é um antigo flagelo da humanidade.”Esta frase foi pronunciada pelo geneticista italiano Luigi Luca Cavalli Sforza, junto a sua companheira Mary-Claire King, geneticista norte-americana, diante de um comitê do Senado dos EUA em 17 de fevereiro de 1993. Não poderia sintetizar melhor o legado desse grande cientista que morreu no sábado, aos 96 anos, na sua casa de Belluno, no norte da Itália.

Cavalli Sforza, que todos chamavam simplesmente de Luca, nasceu em Gênova, em 1922. Estudou Medicina, primeiro em Turim e depois em Pavia, quando seu professor de anatomia Giuseppe Levi – que também teve como alunos os ganhadores do Nobel Rita Levi Montalcini, Salvador Luria e Renato Dulbecco –foi expulso da universidade em decorrência das leis raciais aprovadas pelo regime fascista em 1939. Graduou-se em 1944 e, entretanto, não era a medicina sua verdadeira paixão. Já tinha começado a trabalhar nas relações sexuais das bactérias antes de se formar, mas foi a mosca da fruta, a famosa Drosophila, que lhe abriu o caminho para sua verdadeira paixão: a genética.

Não foi fácil trabalhar naqueles anos – entre 1943 e 1945 a Itália travava não só uma guerra mundial, mas também uma sangrenta guerra civil –, mas Cavalli Sforza teve a sorte de encontrar Adriano Buzzati Traverso, que anos mais tarde se tornaria o primeiro professor de genética da Itália. Começou a viajar entre a Itália, Reino Unido, Alemanha e EUA, onde, em Stanford, em 1970, acabou recebendo a oferta para ocupar uma cátedra, que manteve por mais de 40 anos, ainda sem perder seus contatos científicos e humanos com o velho continente.

O poliédrico Cavalli Sforza entendeu desde os primeiros anos da sua carreira que a multidisciplinaridade seria a chave para fazer avanços significativos na pesquisa. Consciente de seus limites, percebeu em seguida que precisava aprender matemática, e mais especificamente estatística, disciplina que foi estudar na Inglaterra com o mais importante desse campo naquela época, Ronald Fisher. E essa foi uma das decisões mais acertadas da sua vida, já que o campo do qual seria pioneiro, a genética populacional, se baseia fundamentalmente em ferramentas estatísticas.

Foi realmente quando deixou de pensar nas moscas e se voltou para os humanos. Começava então uma incrível odisseia – ele teria gostado dessa expressão, pois Ulisses era um de seus personagens clássicos preferidos – que o levaria a construir o primeiro atlas genético da humanidade.

Começou estudando quais fatores determinavam a diferente distribuição dos grupos sanguíneos entre as diversas populações humanas – entre as quais estudou especialmente os bascos, que têm uma incidência do Rh negativo de 25%, a mais alta do mundo – para depois estudar o cromossomo Y, o pedacinho de cromossomo comum a todos os homens biológicos.Graças a esse conhecimento, foi capaz pela primeira vez de corroborar do ponto de vista genético a teoria paleontológica conhecida comoOut of Africa: o DNA confirmava que os primeiros hominídeos deixaram o continente africano há 100.000 anos para colonizar o resto do planeta. Para reconstruir o passado, portanto, era necessário recorrer à genética. Cavalli Sforza chegou a esse extraordinário resultado muito antes de o primeiro genoma humano ser sequenciado.

Foi uma verdadeira revolução. A genética das populações era capaz de produzir uma “árvore genealógica” da humanidade capaz de contar nossa história. O pai de Cavalli Sforza tentou que seu filho se apaixonasse pela astronomia. Não conseguiu, mas, assim como os astrônomos são capazes de olhar para o passado distante quando observam estrelas e galáxias, hoje os geneticistas podem detectar rastros de acontecimentos remotos dentro de nossos genomas.

E não só isso. Em seu famoso ensaioGenes, Povos e Línguas(1996) onde se vale até da demografia, desenha um paralelismo entre as linhas filogenéticas das populações mundiais, a linguística e a arqueologia, para acabar reconhecendo que as três disciplinas contam a mesma história. É um “atlas genético” que fala de homens e mulheres migrantes desde sempre, e que se miscigenam entre si. Um espinho na garganta para compatriotas dele como o xenófobo ministro Salvini.

Em suas pesquisas e em cerca de 300 artigos científicos, Cavalli Sforza chega a uma conclusão que o obcecava desde que precisou enfrentar o racismo que levou à expulsão do seu professor e que ele próprio sofreu como italiano no começo da sua carreira nos países anglo-saxões: as “raças” não existem, ou melhor, existem só na cabeça dos racistas. Nos anos em que estava sendo forjado nos EUA o Projeto Genoma Humano, ele lidera o Projeto Diversidade do Genoma Humano, que foi o que apresentou ao Senado daquele país em 1993: estudando genomas das populações mais remotas da Terra, conseguiu demonstrar que os seres humanos são bastante homogêneos geneticamente, que“os grupos que formam a população humana não são nitidamente separados; em vez disso, constituem umcontinuum. As diferenças nos genes dentro dos grupos que têm algumas características físicas visíveis comuns são virtualmente idênticas às diferenças entre vários grupos, e, além disso, as diferenças entre indivíduos são mais importantes que as observadas entre grupos raciais”, como escreve emQuem Somos? História da Diversidade Humana(1995, lançado em 2002 no Brasil).

Em outro escrito, quando recebeu o prêmio Balzan em 1999, dizia que “embora a população humana possua uma enorme variabilidade genética entre indivíduos, 85% do total da variação ocorre dentro de cada uma das populações, e só 15% as separa. Portanto, não podemos utilizar para a comparação das diferentes populações humanas a mesma medida de distância genética útil para comparar as espécies vivas, para as quais é suficiente um indivíduo de cada espécie”. Em outras palavras, por mais que seja geneticamente e até intuitivamente fácil distinguir as características de duas populações em dois continentes diferentes, não é tão simples fazer isso com dois indivíduos, como pode acontecer com dois cães. Em uma entrevista ao EL PAÍS em 1993, ele foi taxativo: “Podemos falar de população basca, mas nunca de indivíduos de raça basca. As diferenças genéticas não justificam, nem nesse nem em nenhum outro caso, o conceito de raça, e muito menos o racismo”.

Em sua reflexão, adquire muita mais relevância a cultura como motor para justificar as diferenças entre as populações humanas.E à interação entre genética e cultura ele dedica muitos escritos (aqui aqui, por exemplo) explicando que os poucos anos (evolutivamente falando) que a humanidade teve para evoluir desde quando um pequeno grupo de hominídeos deixou a África não seriam suficientes para a evolução de raças diferentes, excetuando-se pequenas diferenças. Entretanto, a cultura – que, ao contrário dos genes, pode ser transmitida também horizontalmente entre indivíduos, e não só verticalmente, de pais para filhos – permite explicar muito mais as inovações e as diferenças.

A divulgação de suas ideias era muito importante para Cavalli Sforza. É o que contava em outra entrevista ao EL PAÍS, em 1998: “Com um pouco mais de tempo, definindo o absolutamente necessário e reduzindo o número de termos científicos ao mínimo necessário, é possível explicar a ciência a todos”. Mas não era um iludido. Também escrevia em Quem Somos?“Pensamos que a ciência é objetiva. A ciência é modelada pela sociedade porque é uma atividade humana produtiva, que exige tempo e dinheiro, pois está guiada e dirigida por essas forças que exercem no mundo o controle sobre o dinheiro e sobre o tempo. As forças sociais e econômicas determinam em grande medida o que a ciência faz e como faz”.

Por::Luca Tancredi Barone
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